miércoles, 10 de octubre de 2007

El gallo del abate Damián

Para Celia, la Bistorta

El abate Damián apenas ocupa un minúsculo capítulo en la historia de la aviación, uno de cuatro líneas, como un mísero callejón sin salida en el mapa de una gran ciudad. Pero la culpa no fue suya, sino de un gallo. ¡Si no hubiese sido por el canoro corralero, otro gallo le hubiese cantado al abate Damián!

No tenemos muchos datos sobre él, apenas cuatro cosas transmitidas por Berhold Laufer en "The prehistory of Aviation” (Chicago, 1928, p 69). Sabemos que era italiano y que residía en la corte de Escocia, donde, allá por 1507 se propuso imitar a Ícaro y volar. Se construyó unas primorosas alas con plumas etéreas, se subió a lo más alto de la una torre y se lanzó al vacío.

El podre Damían no tuvo tiempo ni de dar dos aletazos. La ley de la gravedad se impuso a sus buenas intenciones y se precipitó en el prosaico suelo rompiéndose las dos piernas.

Él, muy dignamente, dando muestras de que el método científico aún tenía un largo trecho por delante para merecer eso de científico, atribuyó su caída a que en la confección de sus alas se habían utilizado algunas plumas de gallo. Y, claro está, estas plumas entrometidas, manifestando su “afinidad natural” por lo pedestre y corralino fueron las responsables de su desdicha. Si solamente hubiesen ornado sus alas plumas verdaderamente aéreas, no tenía dudas de que hubiese sostenido el vuelo.

7 comentarios:

  1. Gregorio: Ahí va la letra de una canción de Bertolt Brecht y Adolfo Celdrán. Éste último la cantaba allá por los 70, corresponde a un álbum muy hermoso (SILENCIO) que guardo en mi memoria juvenil.

    Habla de un sastre volador parecido al abate Damián, no se sabe si las alas eran de plumas de gallo o de cualquier otra cosa. Lo que queda claro es que tuvo peor suerte.
    ------------------
    El sastre de Ulm

    -¡Obispo, puedo volar!-
    le dijo el sastre al obispo.
    -¡Fíjate, voy a probar!-
    Y con algo como alas
    el sastre subió al lugar
    más alto de la catedral.
    Pero el obispo no quiso mirar.

    - Como el hombre no es un ave,
    eso es pura falsedad -
    dijo el obispo del sastre
    - Nadie volará jamás.-

    - El sastre ha muerto - la gente
    al obispo fue a informar
    Fue una locura. Sus alas
    se tenían que desarmar.
    Y ahora yace destrozado
    sobre la plaza de la catedral.

    - ¡Que repiquen las campanas!
    Era pura falsedad
    Como el hombre no es un ave
    - dijo el obispo a la gente -
    ¡nunca el hombre volará! -
    ---------

    Me alejo de las fiestas de por aquí para ir a ver su mar...
    Un abrazo

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  2. Graias Neelam, tan certera como siempre.
    Y felices fiestas. ¡Que a gusto me lanzaría yo a cantar unas joticas!
    Y ya puestos en la vena lírica, ¿sabe usted aquella jota que dice:

    "Debajo del puente'piedra
    tengo un melón escondido
    no se lo digas a naide
    y te daré una tajada" ?

    ¿Y aquella otra:

    "Delante tu casa planté un pino
    antes que yo tú me querías
    ahora que ya no me quieres
    te j... que tu padre no pue'sacar el carro" ?

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  3. Por cierto: recuerdo bien a Adolfo Celdrán.
    Un día nos tendrá que contar usted que ha sido de toda esta gente, comenzando por La Bullonera.

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  4. Con mil amores Gregorio,incluso si se tercia le canto alguna jota. No conocía esas, si le interesa, le remitiré a un CD precioso que ha editado Prames (Aragón LCD) "La jota, ayer y hoy. Viejos estilos, nuevos intérpretes" (Mi "santo" es el director de la colección)

    Cuando regrese de estas mini vacaciones le cuento.
    Un abrazo

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  5. Neelam: La esperaré impaciente.

    Soy un admirador, sobre todo, de las jotas... digamos que subidas de tono... aragonesas. Hay un buen montón. O, como dirían en Navarra, "hay una buena cuadrilla de jotas d'esas". Pero para serle completamente sincero, la jota que me pone, como decía Johan Cruyff, "la gallina de piel" es la navarrica. Dicho esto, ¡¡¡VIVA LA MESONERA DE ARAGÓN!!!

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  6. ¡Bien por las joticas de todos los colores¡ Las picantes y las de picadillo son una alegría para el cuerpo.
    "Cojo la vara y mi carro" es de mis preferidas, además navarrica.
    Se la dedico y la canto para usted.

    Ahí va¡¡¡ que resuene bien en este café mañanero.
    ¡Me voy rápida que me espera el mar¡

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  7. "Cojo la vara y mi carro
    y voy por la carretera;
    no hay venta en que no me pare,
    ni moza que no me quiera".

    Prefiero no hablar de Raimundo Lanas, para no desbordar patriotismo.

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