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lunes, 19 de marzo de 2018

Don Quijote en Ocata


Augusto Ferrer-Dalmau, Don Quijote y Sancho Panza
o,
como también podría titularse, viendo Montjuic allá al fondo,
"Don Quijote y Sancho entrando en la playa de Ocata"

martes, 17 de enero de 2017

Siltolá. El merendero de Camus

Habría que buscar un lugar cómodo para poner un merendero donde se pudiera hacer carne a la brasa bajo una inscripción que dijera: "Esta revuelta de la carne, es el absurdo".

Seguimos en Siltolá. El cabo de Chateaubriand


Hay en el extremo norte de Siltolá un cabo sin nombre que merecería estar reservado a Chateaubriand. Sería suficiente con una humilde cruz de hierro medio herrumbrosa entre las rocas y esta inscripción a sus pies: "Un grand écrivain français a voulu reposer ici pour n'y entendre que le vent et la mer". Eso sí, el lugar ha de ser agreste y poblado de aves de paso, para que el visitante pueda sentarse a leer junto a la cruz: "Homme, la saison de ta migration n'est pas encore venue; attends que le vent de mort se lève, alors tu déploieras ton vol vers ces régions inconnues que ton coeur demande! Levez-vous vite, orages désirés, qui devez emporter René dans les espaces d'une autre vie!"

A mi amiga B., a la que debo respuesta, 
para que sepa que la distancia no es el olvido.

lunes, 16 de enero de 2017

Misterios de Siltolá


Mi nieto descubrió con emoción el trazado de una cruz en la isla de Siltolá, muy cerca de la Villa Isla del Tesoro. Dedujo que con toda probabilidad señalaba la presencia de un tesoro escondido. Estoy de acuerdo, pero ¿de qué tesoro? Tratándose de una isla literaria, pienso que podría tratarse de la biblioteca perdida del zar Iván IV Vasilyevich (Iván el Terrible). 

En 1472, el abuelo de Iván el Terrible, Iván III, que era un ávido coleccionista de libros, se casó con Soíia Paleóloga, sobrina del último emperador bizantino. Cuando ésta se instaló en Moscú, llevó consigo su biblioteca, que contenía -dicen- una buena parte de la Biblioteca de Constantinopla, así como manuscritos de la Biblioteca de Alejandría.

Ivan el Terrible incrementó los libros heredados de sus abuelos con importantes adquisiciones. Sabemos que en su biblioteca había muchos libros antiguos y modernos en ruso, griego, latín, hebreo, egipcio y chino. La biblioteca se conservaba en el sótano del Kremlin. 

Tras la muerte de Iván el Terrible, dejó de hablarse de la biblioteca. Desapareció. Algunos dicen que fue destruido en un incendio; otros aseguran que está oculta en algún sitio, esperando a que alguien la descubra.

lunes, 10 de junio de 2013

Borges


Si, como dice Nietzsche, en torno al héroe todo se vuelve tragedia, podríamos preguntarnos: ¿Y en torno al hombre de letras, qué? ¿Acaso... caligrafía?

Sobre la foto: AQUÍ

lunes, 16 de enero de 2012

El pintor y su nombre


Diógenes Maillart (1840-1926), Homero en la isla de Scyros.

La obra es interesante, pero lo que resulta de verdad inolvidable es el discreto y comedido nombre del artista: Diógenes Ulises Napoleón Maillart. Un nombre así tiene que imprimir carácter.

sábado, 24 de noviembre de 2007

De la lectura y otras perversiones

Ayer visité el "Saló del Llibre", en la "Fira de Barcelona". Me encontré con muchos niños acompañados de sus respectivos maestros y con el Quinina, que por los visto está, como Dios, en todas partes. Por los altavoces se oían todo tipo de consignas bienintencionadas animando a la lectura, intentando convencer a los reticentes de que leer sirve para muchísimas cosas fascinantes y sumamente relevantes. Durante un rato seguí discretamente a un par de señoras muy mayores que recorrían los stands en busca de todo lo que dieran gratis. Me crucé con un político que lucía una sonrisa de metro y medio, me compré dos libros y garabateé las ideas de este post, que ahora escribo al llegar a casa, tras una cena copiosa en Mataró.

Justo, amigo, felicidades.

¿Pero, de verdad de verdad, si dejamos de considerar los libros de cocina, los manuales de uso y textos de este tipo, para qué sirve leer?

Los libros son caros (muy caros) y fomentan el fetichismo. La lectura desgasta la vista, además de someter a nuestra columna vertebral a posturas poco recomendables. En absoluto es evidente que los que leen mucho sean más felices o mejores personas que los que leen poco o no leen nada.

¿Para qué demonios sirve leer, entonces?

¿Acaso la lectura es una elección?

¿Fui yo libre de disponer de la fascinación de los mundos de Salgari en el momento en que los necesitaba?

¿Qué es leer, una elección o una fatalidad?

¿Los argumentos que se suelen utilizar para animar a la lectura son algo más que mentiras piadosas?

sábado, 1 de septiembre de 2007

Confesiones de un salesiano converso

¿Soy salesiano?

No creo que tenga ningún derecho a lucir el hábito, pero en cualquier caso, lo obvio es que continua arrolladora mi conversión al salesianismo. No puedo dejar este novelón, “Incerta glòria”, de Joan Sales. Su lectura me fuerza a abandonar la teoría de que la línea recta es la distancia más corta entre dos puntos. Me obliga a volver atrás y a ir de aquí para allá, pero no porque el autor se haya propuesto entretener al lector con un juego literario a lo Cortázar, sino porque comprender, con frecuencia, es volver, o sea, retroceder, retirarse, abandonar prejuicios.

Entiendo perfectamente que esta novela no gustase nada a los triunfadores de la guerra incivil española. Y aún entiendo más perfectamente que gustase menos a los perdedores. Esta novela, creo yo, ha andado vagabunda durante décadas en busca de lector. Y quizás haya encontrado en nosotros, los cincuentones canosos, a sus destinatarios.

Voy llenando los márgenes de anotaciones, de manera que mi mujer, que quiere leerla, tendrá, inevitablemente, que comprarse un nuevo ejemplar.

¿De qué va “Incerta glòria”? Pues, básicamente, de la (incierta) posibilidad que tiene el hombre de conquistar la inocencia. Es el libro más antirousseauniano que haya leído nunca. Y sin permitirse ni un gramo de demagogia antiprogresista es radicalmente antiprogresista.

“La inocencia me parece una cosa muy difícil y en cualquier caso no creo que podamos alcanzarla antes del final de toda una vida de lucha. ¡Alcanzar a conquistar la inocencia! Quien sabe si es el anhelo supremo de nuestra alma.”

Esta parece ser, para Sales, la esencia del cristianismo.

“¿O no es Jesucristo quien dijo: si no os hacéis como uno de estos pequeños no entraréis en el reino de los Cielos?”

Hay en estas páginas latiendo algo de esa pulsión humanista que uno halla también en lo más vigoroso de las novelas de Grahan Greene. Y en Sales, como en Greene, uno se da de bruces con un catolicismo laico, que huele mucho más a romero que a incensario, con el que no está acostumbrado a tratar, de una honestidad tan sincera como la propia literatura que la refleja. Ante un catolicismo así uno está moralmente obligado a desarmarse.

“El mundo no irá bien mientras haya tantos extranjeros (…). Lo que más me irrita (…) es pensar que yo también soy un extranjero. Es lo primero que uno aprende viajando. La primera vez (me encontraba en el exreino de Sajonia) que un funcionario público me trató de extranjero, estuve a punto de abofetearlo como si me hubiera insultado. ¡Extranjero serás tú! Y es que todos nos pensamos que extranjeros son los demás. Extranjeros lo somos todos. ¡Es una lata! Andamos viviendo en la ilusión de que solamente lo son los demás, cuando uno es siempre él mismo el más perdurable extranjero de todos”

¡Ya veis! ¡Para que luego venga la Julia Kristeva hablando de “Extranjeros para nosotros mismos y recibiendo toda clase de parabienes por lo original de su pensamiento (claro que esto fue ante de que Sokal demostrara que las reinas postmodernas también van desnudas).

Y, por cierto, yo que me pensaba de que aquello de que “a partir de los cuarenta años cada uno es responsable de su cara”, era del gran Boris Vian, me encuentro con que Sales escribe:

“Cada uno tiene la cara que quiere (…) en definitiva, cada uno tiene la cara que merece, la que él mismo se fabrica”.

Y para acabar –por hoy- un magnífico puyazo contra la añeja burguesía catalana. Cuenta Sales que una señorona bacelonesa recibió a un millonario norteamericano (“un senyoràs molt elegant”), tras lo cual la ínclita dama comentó:

“Un hombre educadísimo; dicen que ha tenido que ganarse la fortuna él mismo, con su propio esfuerzo, pero me parece que es una calumnia.”

Continuará…

jueves, 23 de agosto de 2007

Postales literarias: Vladimir Mayakovsky

Para los infames amigos del MSV


La primera noche ellos se acercan y cogen una flor de nuestro jardín,
y no decimos nada...
La segunda noche, ya no se esconden y pisan las flores,
matan nuestro perro y no decimos nada...
Hasta que un día el más frágil de ellos
entra sólo en nuestra casa,
nos roba la luna, y conociendo nuestro miedo
nos arranca la voz de la garganta.
Y porque no dijimos nada
...ya no podemos decir nada

Mayakovsky
Mayakovsky
Mayakovsky
Mayakovsky
Mayakovsky

Antes de suicidarse escribió:
¡A todos!
No se culpe a nadie de mi muerte y, por favor,
nada de chismes. Lili ámame.
Camarada gobierno, mi familia es: Lili Brik, mi madre, mis hermanas y Verónica Vitaldovna Polonskaya.
Si se ocupan de asegurarles una existencia decente, gracias.
Por favor den los poemas inconclusos a los Brik,
ellos los entenderán.
Como quien dice
la historia ha terminado.
El barco del amor
se ha estrellado
contra la vida cotidiana
Y estamos a mano
tú y yo
Entonces ¿para qué
reprocharnos mutuamente
por dolores y daños y golpes recibidos?

miércoles, 18 de julio de 2007

martes, 17 de julio de 2007

La imposible traducción de la palabra del poeta

En una nota a su traducción de la Ilíada de 1778, el poeta Friedrich Leopold von Stolberg se lamentaba de su obra con las siguientes palabras: "Querido lector, aprende griego y lanza mi traducción al fuego"

lunes, 16 de julio de 2007

Postales literarias: Ezra Pound

Notes for Canto CXX

I have tried to write Paradise

Do not move
Let the wind speak
that is paradise.

Let the Gods forgive what I
have made
Let those I love try to forgive
what I have made.



Propuesta de traducción (agradeceré propuestas alternativas):

He intentado escribir “Paraíso”.

No os mováis.
Dejad hablar al viento
eso es el paraíso.

Dejad que los dioses olviden cuanto
he realizado.
Dejad que los que amo intenten olvidar
cuanto he realizado.

El día del eclipse y los calipos

Tengo abandonado este Café, pero es que no doy más de mí. Ando muy atareado con la escritura de un nuevo libro que me está devorando el tiem...