domingo, 23 de abril de 2023

Abecedario filosófico

«Me gustaría pensar que hubo otra época (u otro lugar) en que las cosas eran diferentes. No hemos visto nunca una vida auténtica… y no vamos a verla....» (Henry Miller, Trópico de Capricornio).

domingo, 16 de abril de 2023

Días inolvidables en Madrid

He pasado cuatro formidables días en un Madrid primaveral y acogedor, acumulando pruebas de amistad y cansando del bueno. Llevaba varios proyectos y compromisos en la maleta y todos han salido bien. En todos he reforzado lazos de estima y en todos se han abierto nuevas posibilidades. 

Resumo lo mucho que he vivido en estas fotos:


Ponencia inaugural en el encuentro "Quijotes de la enseñanza", organizado por la Fundación Tatiana en el Espacio Larra. Mi ponencia se titulaba "La permanente actualidad de los clásicos".


Con mi amiga Ana Palacio, a la que cuanto más conozco, más quiero y admiro, en un coloquio en el mismo encuentro. Delante teníamos a más de un centenar de profesores universitarios de toda España.


Entre Álvaro Matud y Fernando Savater -a quienes no considero exagerado llamar amigos-, en una noche memorable en la sede de la Fundación Tatiana. Presentamos mi libro En busca del tiempo en que vivimos en una sala a rebosar, con muchas personas de pie. De hecho no hubo sitio para todos. ¡Qué bien que nos lo pasamos y cuánto nos reímos!


Ese magnífico ejemplar de ser humano que es Pedro Herrero se encargó de dejar constancia de cómo se preparaba el acto. En este momento aún estaba entrando gente. A la izquierda, Helena Farré, la mejor sonrisa de Madrid. En el vino posterior hubo tiempo para saludar, hablar y planificar sueños con personas tan queridas como Alberto Catalán, Álvaro Petit, Marta Fernández Munárriz, José María Marco, María Blanco, Choni Bados, Aurora Nacarino, Luis Herrero, Diego S. Garrocho, Pablo de Lora, Juan Claudio de Ramón, José María Sánchez Galera, David Jiménez Torres, ... y todos los que me dejo.



Con dos gigantes, Carmen Iglesias y Fernando Savater, en la Fundación Ramón Areces. ¡Qué entrañable, Carmen! Conocerla es amarla.


En la librería Ontanilla, en Aravaca, a donde nos desplazamos el viernes por la tarde. En Aravaca nos quedamos a cenar, invitados por las Diotimas. El encuentro tenía como objetivo presentar la Editorial Rosamerón y el éxito superó todas las expectativas.

Añadamos una comida con Álvaro Delgado Gal, Álvaro Matud y Leticia Lombardero; los desayunos en la chocolatería San Ginés, la comida en casa de Ana Palacio, un café con Montserrat Gomendio, un buen rato con Nuno Crato, una entrevista con Helena Farré...


viernes, 7 de abril de 2023

El Padrino

Aprovechando que estoy "alone again (naturally)",  he vuelto a ver la primera y la segunda parte de esa obra maestra que es El padrino

No voy a marearos repasando el derroche de genialidades del guión, los actores, el montaje, la iluminación... y, muy especialmente de un Francis Ford Coppola que impregna cada secuencia impregnándola con su propio estado de gracia. 

Creo que estarán ustedes de acuerdo conmigo en que esta es una de las grandes obras de arte del siglo XX y que a El padrino, como al Quijote o a Homero, hay que volver de vez en cuando, porque nunca decepcionan. Siempre ofrecen algo nuevo. Esta vez he visto en El padrino una reflexión sobre el poder que bien podría haber sido firmada por el mismísimo Maquiavelo. El Padrino es la Florencia de los Medici, pero en los Estados Unidos.

Lo que nos cuenta es que no se puede ascender en el poder sin ir soltando amarras afectivas. En esto el poder es -en parte- como la pobreza. Tampoco se puede caer en la miseria sin que te suelten amarras. 

El poder es la pasión absoluta, el Eros más desnudo y acuciante, el agujero negro en el que se consumen todas las fidelidades.

El crisol en el que cuaja lo que la inmensa mayoría nunca probaremos.

Pero cuando una historia tan triste y desesperanzada como esta te la firma un genio, entonces es hermoso lo terrible y surgen chispas de luz entre los charcos de sangre que van tiñendo las aceras. 

Hay mucho de Lucrecio en Ford Coppola.


Darrere el vent