“¿Qué pasaría si la radioactividad provocara picor?”
Esta es la respuesta de Ulrich Beck:
“Los realistas –también llamados cínicos- contestarán: algo inventarían, una pomada, por ejemplo, para ‘extinguirlo’. O sea, un negocio rentable y con futuro. Sin duda rápidamente surgirían explicaciones deseosas de causar un gran impacto público que afirmarían que el picor no tenía la menor importancia ni relación alguna con la radioactividad sino probablemente con otros fenómenos y que en ningún caso era nocivo: desagradable, eso sí, pero probablemente inocuo. Pero al final – cuando todos fuéramos por ahí con picores y la piel enrojecida y se celebrasen sesiones fotográficas con maniquís simulando reuniones de dirección de los institutos de mentirosos unidos mientras los interesados se rascaban sin cesar- habría que admitir que tales aclaraciones no tenían demasiada oportunidad de éxito. Con lo que la situación por lo que respecta a qué hacer ante uno de los grandes peligros modernos cambiaría completamente: sería culturalmente visible de qué se discutía y hablaba.”
La pregunta, ahora, necesariamente se modifica: “¿Contra qué picor Ulrich quiere ser pomada?”. ¿O no puedo incluirme yo mismo entre “los realistas, también llamados cínicos”?
