jueves, 18 de julio de 2019

Segismundo

I
¿Finge quien finge sin saber que finge?

II
 ¿Y quien se cree sincero por ignorancia de lo infundamentado de esas convicciones que soportan sus creencias?

 
III
¿Qué porcentaje de lo que consideramos más genuino de nosotros mismos ha sido robado a las personas que hemos ido admirando? ¿Tenían ellas como propio cuanto les robamos?

IV
Ser Calderón para alguien conlleva muy serias responsabilidades. Por ejemplo, la de imaginarte que eres Segismundo para ti mismo.

V
Uno se pasa la vida intentando apartar de sí lo que cree menos genuino de sí mismo. Adherencias que quisiéramos que no fueran reales, pero sin las cuales seríamos otro. 

VI
La vida es inevitablemente sueño cuando miras a la cara a aquel niño que fuiste en la foto encontrada casualmente en el fondo de un cajón, entre papeles viejos e inútiles de los que te duele desprenderte.

VII
Esta tarde viajo a Valladolid. Mañana por la mañana soñaré que razono.

miércoles, 17 de julio de 2019

Guardianes del bienestar público


I
Viaje a Madrid. Salí el lunes a las 15:00 y regresé ayer a las 17:00. En los días calurosos de verano, Madrid es una ciudad que parece acomplejada por el peso del cielo incandescente, pero en cuanto comienza a refrescar un poco al caer la tarde, las terrazas se llenan de gente y la ciudad se reencuentra consigo misma. 

II
Salió ayer en Expansión una foto que nos hicieron en Peralada. Allí estamos María Alasia, mi Agente provocador, Jordi Nadal (editor de Plataforma) y un servidor. Desde hace años Jordi me viene llamando Maese Luri y yo a él lo llamo JJJordi, porque estoy convencido de que nadie tiene fuerzas para hacer todo lo que él hace, así que he concluido que no hay un Jordi, sino tres, que son idénticos y se van turnando en sus horas de trabajo para darnos el pego a todos.

III
Ayer me enteré que hay una mujer en París que cree que soy Calderón de la Barca.

IV
Pensando en Carmen Calvo, esto de Rorty, eminente intelectual de izquierda, dirigiéndose a los intelectuales de izquierda: “¿En qué estamos más interesados: en aliviar la miseria o en crear un mundo en el que los intelectuales sean los guardianes del bienestar público?"

lunes, 15 de julio de 2019

Tormenta de verano

I
Chaparrón de verano. El día amaneció con sus rutinas, sin amenazas, pero a medida que avanzaba la mañana iba tomando un cariz pendenciero, que, finalmente, estalló a primera hora de la tarde. La escandalera de estas tormentas es una de las peculiaridades del verano mediterráneo. No seríamos nosotros sin ellas. Con las primeras gotas, enormes, se eleva del suelo ese olor tan peculiar a tierra mojada que es como una exhalación de la vida recobrada y un reencuentro con todas las tormentas pasadas a lo largo de nuestra vida. Durante media hora estuvo lloviendo con consistencia y después volvió el verano y salí a pasear en compañía de Martha Argerich y Shostakovich: Concierto de piano número 1, el quinteto para piano y el concierto para dos pianos. Volvían a la playa los desalojados por la lluvia a encontrarse con un mar sucio, que acababa de recoger toda la basura que habían arrastrado hacia él las rieras y torrentes.

II
Estoy leyendo algunos libros sobre neuroeducación. A veces siento que me toman el pelo vilmente. Una cosa es descifrar lo que un neurólogo ve en sus máquinas, sin duda cada vez más avanzadas, y otra muy distinta intentar explicarme a mí cómo es mi vida, el mundo de la vida. Si lo que dice un científico, por famoso que sea, sobre el mundo de la vida, se contradice con mi experiencia cotidiana en el mundo de la vida, es decir si intuitivamente veo que lo que dice no cuadra con mi experiencia, me quedo con mi vida que es, creo yo, con lo que se queda también el científico cuando sale del laboratorio y se dedica a ser él, no su cerebro.

III
Vuelve mi nieto Bruno de pasar unos días en un camping. Me abraza y me dice: "¿Sabes, abuelo? A veces se echa en falta a las personas a las que pones histérico".

domingo, 14 de julio de 2019

Pequeños soldados


Este es el consejo que daba Che Guevara a sus hijos en la última carta que les escribió:
Queridos Hildita, Aleidita, Camilo, Celia y Ernesto:
Si alguna vez tienen que leer esta carta, será porque yo no estoy entre Uds.
Casi no se acordarán de mi y los más chiquitos no recordarán nada.
Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho.”
No creo que el Che viera con reticencias las canciones que los niños chinos cantan con entusiasmo en sus jardines de infancia y que dicen cosas así: "Soy un soldado pequeño, practico cada día” o “No hay nada más honorable que el trabajo” o “Cuando el maestro habla, tú no puedes hablar”. Tampoco me parece que frunciera el ceño si viese escuelas llamadas, como es habitual en China, “La sabiduría, lo primero”, “El sacrificio es oro” o “El mejor lugar para aprender matemáticas”. Y estoy seguro que no pondría ni la más mínima objeción a la “emulación socialista”, tan defendida por Lenin.

La dimensión social de la educación se mantiene viva en China y es un elemento motivador del aprendizaje, mientras parece estar desvaneciéndose en Europa, donde contemplamos la escuela desde un punto de vista cada vez más psicologizado. Los chinos saben que, como dice un refrán suyo, “una generación planta los árboles y otra disfruta de su sombra” y consideran que es un gesto muy noble plantar los árboles de cuya sombra no disfrutarán, precisamente porque ya disfrutan de la sombra de los árboles que plantaron los que les precedieron. 

La piedad filial, una de las virtudes chinas más sobresalientes. Incluso existe en las escuelas el día de la celebración de la obediencia filial. ¿Y qué decir del día en que los niños traen a sus abuelos al cole para darles un masaje y lavarles los pies? 

Pero la principal manifestación de la piedad filial es el esfuerzo escolar: hay que esforzarse por trabajar en clase porque es la manera de corresponder a lo que nuestros padres esperan de nosotros. Obviamente hay aquí todo un proyecto de educación emocional que asume que ciertas actividades escolares son imprscindibles aunque sepan “chicu” (amargas) o que aquello que puede aprenderse bien no debe dejar de enseñarse (el concepto de raíz cuadrada comienza a trabajarse en preescolar).

En las escuelas chinas preocupa mucho menos crear las condiciones de confort que posibiliten el aprendizaje (que es lo que hacemos nosotros) que crear aprendizajes que posibiliten el confort (que es lo que hacen ellos con naturalidad). 

Lenora Chu, a quien debo las observaciones anteriores, recoge en su libro Little Soldiers (2017) una entrevista que mantuvo con Andreas Schleicher, a quien ella misma define como “el arquitecto de PISA”. Ambos se muestran de acvuerdo en que los excelentes resultados de Shangay en PISA han de ser tomados en serio, porque “el Shangay de hoy es la China de mañana”. Schleicher reconoce que “los chinos están haciendo las cosas bien” porque conocen las demandas cognitivas que pueden exigírsele a cada niño. “Los chinos -añade- memorizan lo que necesitan memorizar y usan el resto del tiempo para profundizar en la comprensión conceptual”. Aunque Schleicher no lo diga, sí lo dice Lenora Chu: al menos en matemáticas, las escuelas chinas son un magnífico ejemplo de los beneficios de la instrucción directa y el meticuloso aprovechamiento del tiempo.

Los occidentales queremos creer que en algún repliegue del alma del niño está durmiendo un genio que podrá despertar con los estímulos adecuados. Los chinos prefieren confiar en la práctica intensiva, en la diligencia y en la instrucción directa.

sábado, 13 de julio de 2019

Benjamin Carson y Jordi Nadal


Juan  Cruz hace referencia a una anécdota, protagonizada por Benjamin Carson, que quiero recoger aquí con más detalle.

Mi amigo Jordi Nadal, director de Plataforma Editorial, recibió hace poco en su editorial a tres chicas adolescentes muy poco interesadas en la lectura. Les leyó la carta que Camus escribió a su maestro cuando recibió el premio Nobel. Les explicó también quién era Camus y como un día su abuela lo envió a comprar un poco de comida y él se gastó el dinero en golosinas. Cuando la abuela le preguntó dónde estaba la compra, él respondió que la moneda se le habían caído en el váter. La mujer se arremangó y la buscó con la mano, en vano. "Esto -les comentó Jordi- es la pobreza que intuyo que vosotras no conocéis". Después seleccionó una página de las memorias de Benjamin Carson y les pidió que la leyeran mientras él atendía unos asuntos urgentes.

Benjamin Carson es director de neurocirugía pediátrica en el Centro Infantil del Johns Hopkins. Su madre era una empleada doméstica que se dio cuenta de que la gente de éxito pasa más tiempo leyendo que mirando la televisión. Decidió entonces que sus hijos sólo mirarían tres programas a la semana y que en su tiempo libre leerían libros de la biblioteca pública. Cuando acababan uno, le  tenían que entregar un comentario del mismo por escrito, que ella leía en silencio, con gran interés, mientras ponía algunas marcas en el texto. Años más tarde, Benjamin Carson descubrió que su madre no sabía leer.

En el instituto, Benjamin perdió el interés por el estudio. Prefería ser un chico popular. Un día se quejó a la madre porque no le compraba ropa de marca. Ella le dijo: "De acuerdo. Te daré todo lo que gano cada semana fregando suelos, y tú nos comprarás la comida y pagarás las facturas. Con lo que te sobre, te podrás comprar lo que quieras". A Benjamin le pareció un buen trato. Pero después de comprar las cosas imprescindibles, no le quedó ni un céntimo.  Entonces comprendió los equilibrios que tenía que hacer su madre para comprar la ropa que llevaba. Y volvió a estudiar con ganas. "Mi historia -concluye Carson- es, en realidad, la historia de mi madre, una mujer con escasa educación formal que me enseñó que no hay tarea más importante que la de hacer de padres".

Una hora después de despedirse, Jordi recibió una llamada de una de las chicas. Quería decirle que cuando iban hacia la editorial sólo se habían fijado en los escaparates de las tiendas de ropa, pero que a la vuelta se detuvieron ante dos librerías.

Cuento todo esto aquí:
 

Estudiar, agradecer, llorar

I
Ayer por la tarde, fiesta de Expansión en Peralada. Esta vez fuimos con Jordi y María, de Plataforma. Viajar con la amistad al volante es acortar las distancias de tal forma que en cuanto subes al coche ya has llegado al lugar al que querías ir. En Peralada estaban Collboni y Borrell.

II
Los escolásticos diferenciaban entre "studiositas" y "curiositas". El curioso vive en un mundo de objetos, el estudioso en un mundo de dones. Una de las características de la pedagogía moderna es que no sabe lo que ha olvidado.

III
El curioso pasa su mirada por el barniz de las cosas; el estudioso agradece. Estudiar es agradecer.

IV
Cuenta Jordi esta anécdota. En la universidad, en la clase del profesor X se durmió un estudiante. El profesor le pidió a su compañero de mesa que lo despertase. "¡Perdone, señor -le contestó éste-, pero si usted lo ha dormido, despiértelo usted".

V
Escribiendo el punto anterior suena el teléfono. Me comunican la muerte repentina de una persona. La conciencia pavorosa de la fragilidad humana. Estudiar es también llorar.

viernes, 12 de julio de 2019

Amanece

I
Las primeras horas de estos días de verano son una delicia. El sol, en su ascenso, prolonga las sombras y los volúmenes de las cosas, que van, lentamente, empapándose de una luz amable, de bienvenida. Revolotean las golodrinas nerviosas, como si tuvieran prisa por recorrer todos los caminos del aire y el silencio se va poblando poco a poco de sonidos. A veces me quedo mirando al cielo, de un azul desvaído, perezoso, y paso un buen rato embobado, sin hacer nada, asistiendo al desperar del mundo.

II
La experiencia cotidiana me lo vuelve a muestrar: Todo lo que podemos pedirle honestamente a un diálogo no es un acuerdo, sino una clarificación de las diferencias. Si es así, al acabar de dialogar nos hemos hecho con una represnetación más nítida de nuestras propias posiciones, con sus puntos fuertes y sus puntos flacos.

III
Cada tiempo venera sus prejuicios, que tiene por modelos de pensamiento libre y crítico. ¡Pobre del que se atreva a ponerlos en cuestión!

jueves, 11 de julio de 2019

¿Prejuicio?

Cada vez que oigo a un docente decir que lo importante es querer a los alumnos, comprenderlos, crear un  buen clima emocional en el aula, que sean felices... no puedo evitar pensar que tiene o muy poca confianza en su pericia docente o muy bajas expectativas sobre las capacidades intelectuales de sus alumnos.

Elogio incondicional del pan

En El Subjetivo

miércoles, 10 de julio de 2019

Leer y no leer

I
No leo periódicos. A veces mi mujer se empeña en comentarme alguna noticia. Otras veces por las redes sociales me llegan ecos de acontecimientos diversos. Pienso que tal como están funcionando los medios de comunicación, su función parece ser que no es otra que la de enemistarnos con la realidad.

II
Llega julio y, por lo tanto, llegan los periodistas que, como cada año, me hacen las mismas preguntas sobe los deberes de verano de los escolares. Les digo que si no nos damos vacaciones corporales -en ninguna época le hacemos más barrabasadas al cuerpo-, no tiene mucho sentido que nos demos vacaciones intelectuales. Me temo que no me entienden. Me molesta profundamente que den por supuesto que estoy en contra de los cuadernos de ejercicios. Los periodistas también transmiten prejuicios. Son grandes moralistas.

III
Hoy como con Luis Moctezuma. México a la mesa.

IV  
En algún sitio recóndito del verano nace una brisa fresca que hace habitables estos días de julio. Escribo, leo, intento pensar; porque pienso porque rumio algo que he leído y escribo porque me empuja lo rumiado, que quiere verse con una forma ante mí. Leer, pensar y escribior son la Santa Trinidad de mis mañanas.

martes, 9 de julio de 2019

Lo singular

"Todos los casos son únicos, y muy similares a los otros".

- T.S. Eliot.

Servicio de inteligencia


Ayer en Madrid se podía ir por la calle con chaqueta. No así por los túneles del metro, pero tampoco hay que pedirle peras al olmo.  Me encontré muy cómodo hablando durante hora y media de "la educación y el futuro: retos y espejismos". Intento guiarme por un principio que viene a decir lo siguiente: "allá donde vayas, compórtate de tal manera que se abra alguna puerta". Estos días se han abierto varias. La de ayer fue completamente inesperada, porque al otro lado está Angola.  Terminé la jornada madrileña con un bocadillo de calamares, una cerveza enorme y la gozosa contemplación del espectáculo de las compactas nubes blancas, evolucionando a su aire sobre los tejados de la estación de Atocha. El mayor espectáculo de Madrid es siempre el cielo.

Por la mañana, mientras iba en el cercanías de Ocata a Sants, un par de señoras de no menos de 70 años hablaban a mi lado de política. Una se quejaba de la alcaldesa de Barcelona y la otra decía que la política es aguantar. "Salga el que salga, hay que aguantar. La democracia es esto, aguantar al que sale elegido". Lo decía con resignación cristiana.

Hoy espero una llamada de Juan Cruz y una entrevista de TVE.

lunes, 8 de julio de 2019

Patatas



I
Viajo dentro de un rato a Madrid, donde pasaré la tarde hablando de educación. A pesar de que Madrid no es el lugar con el que uno sueña estar en julio, me siento siempre muy cómodo allí. No parece que haya nadie dispuesto a imponer una ortodoxia educativa. Eso hace posible la coexistencia de una pluralidad de modelos y, por lo tanto, la comparación entre ellos.

II
Escribiendo el artículo de esta semana para El Subjetivo me doy cuenta que hace 10 años compartimos mesa y tertulia educativa Mercé Beltran, Carol Biosca, Salvador Cardús, Jordi Casabella, Marga Gallifa, Francisco Longo, Ferran Mascarell, Irene Rigau, Jordi Sánchez, Josep Maria Sanclimens, Mariona Trabal, Xavier Vidal, Josep Villalonga, Ernest Maragall y un servidor de ustedes. Siento la aceleración del tiempo. Hemos corrido mucho para llegar exhaustos a ninguna parte y, posiblemente, ya no es posible volver a sentar a los mismos en la misma mesa.

domingo, 7 de julio de 2019

Obsolescencias



Se estropeó, sin más ni más, uno de los fuegos de la vitrocerámica.  Bucando técnicos, encontramos una empresa que cobraba 60€ por el desplazamiento. Pero si  la reparaban ellos, sólo cobraban la reparación. Vino el técnico, dijo  que no tenía arreglo y nos cobró 60€ más IVA, por el traslado.

Les ahorro la descripción de nuestras caras.
 
Pasaban los días y no nos decidíamos a comprar una vitrocerámica nueva.  Y con el paso del tiempo, nos fuimos acostumbrando a convivir con otro objeto inválido más. Es lo propio de la edad: hasta las prótesis cojean.

Y ayer, también sin más ni más, la vitrocerámica se puso a funcionar como si tal cosa. Nadie ha tocado nada. No hemos movido ni un cable. Ella solita se ha regenerado. 

Lunacharsky escribió una obra revolucionaria que se tituló "La rebelión de los objetos". Si yo supiera hacerlo, escribiría "La piedad de los objetos". La vitrocerámica ha querido agradecernos, sin duda, que no la considerásemos obsoleta y la tirásemos a un vertedero.

viernes, 5 de julio de 2019

Forum Edita



Me llevo un magnífico recuerdo de mi participàción en el Forum Edita. Buena gente, nuevos planes, nuevas puertas que se abren. Estas han sido las palabras con clusivas de mi charla en el Forum Edita esta mañana:

Aprender a leer, y este es mi resumen de lo dicho, es aprender a leer rápido en la escuela para estar en condiciones de practicar la lectura lenta en la Universidad, esa lectura rumiante que Nietzsche ensalza en el luminoso prólogo de Aurora, sin saber, posiblemente, que está recogiendo una imagen que se origina en el Llibre de meravelles de Ramon Llull: “Una vegada es va esdevenir que un filòsof, quan hagué estudiat, anà a distreure’s fora de la ciutat, i va veure un bou que menjava molt de temps en un camp de blat. Quan el bou estigué tip, va sortir del camp de blat i va entrar al desert, i va jeure prop d’un arbre, i va remugar i mastegar allò que havia collit al camp de blat. Aquell filòsof va retornar a la ciutat, i per l’exemple que hagué après del bou, va pujar-se’n a una alta muntanya amb tots els seus llibres. I en aquella muntanya es va estar molt de temps recordant allò que havia après, i va trovar noves ciències…”
 
Acabo.
 
Decía el comediógrafo Antífanes, según cuenta Plutarco, que en cierta ciudad, las palabras se helaban por el frío inmediatamente después de ser dichas y, después, desheladas, la gente oía en verano las cosas de las que habían hablado en invierno. Asimismo, añadía que muchos se dan cuenta con trabajo, mucho tiempo después, cuando ya son ancianos, de lo que significaban las palabras que les decía Platón cuando aún eran jóvenes. 

Me quedo con esta imagen refrescante que aquí no hace falta explicar, porque  todos tenemos edad para saber que  leer es sembrar el alma de palabras, y que leer el mundo es, como decía el añorado Lluis Duch, empalabrarlo.

Madrid


Viaje de ida y vuelta en Madrid, para pasar la mañana en un buen colegio con un grupo de excelentes profesores. Ellos creen que voy con la intención de enseñarles algo, pero vuelvo a casa con la maleta repleta de aprendizajes. Hay centros que no saben que son excelentes porque no valoran como es debido la excepcionalidad de su normalidad tranquila y exigente, la cordialidad colectiva, la importancia de sus convicciones, el rigor de sus prácticas reflexivas, el cuidado del detalle. Pero tú, que llegas de fuera, lo ves de manera clarísima en cuanto te abren la puerta y te encuentras con la eficiencia sin aspavientos en cada detalle.

Aproveché el AVE para comenzar a leer Urban Mmyths about learning and education, de Pedro de Bruyckere, Paul A. Kirschner y Casper D. Hulshof.

jueves, 4 de julio de 2019

De Isabel al Forum Edita

Ayer
 
Rebajas. Entro en unos grandes almacenes a comprarme un par de pantalones. Me atiende una joven muy amable, aunque de cara triste. Se llama Isabel. Le señalo los pantalones que me gustan y me dice que no tiene mi talla, pero que si me espero unos minutos me los traerá del almacén.
- ¿Me esperará?
- ¡Si claro!
- Es que nunca me esperan.
Le sonrío. Se aleja deprisa. 
Mientras vuelve me entretengo mirando otras cosas sin darme cuenta de lo rápido que pasa el tiempo hata que veo a Isabel con unos pantalones en la mano, buscándome sin encontrarme.
- ¡Aquí estoy! - le digo.
- Ya estoy acostumbrada, los hombres nunca vuelven.
- Yo sí.
- Usted es la excepción.
- La vida es un conflicto, Isabel -le digo por decir algo.
- ¡Qué bien habla usted! ¿Escribe libros de autoayuda, o algo?

Hoy


Inauguración del Forun Edita. Encuentros con gente importante. Algunos son editores amigos. Discursos protocolarios y un discurso interesante, aunque con muchas bviedades, de Feltrinelli. Me quedo con estas ideas:

“Se tiene la sensación de que el libro está perdiendo su papel”
 
“La palabra ‘cultura’ ha sido sustituida por la palabra ‘contenidos’”

“Una vez agotado el efecto novedad el porcentaje de lectores de e-books está bajando... es la consecuencia del cansancio digital”.
 
La nuestra es una “época de pasiones tristes”

Tras la inauguración, un vino y después cena en el Alma. Hemos hablado de muchas cosas que no puedo contar y que, posiblemente, no tienen ningún valor.

miércoles, 3 de julio de 2019

Mundo, demonio y acelgas

I
Lo más sabroso del verano es la siesta. Aunque sólo fuera por ella, estaría justificada la existencia de la canícula. Esa deliciosa flojera que se apodera de uno y te descoyunta la conciencia, ese diluirse de uno mismo como un terrón de azucar en el agua de la nada, esa urgencia de cerrar los ojos y dejarse llevar... 

II
Leo en un periódico a una psicóloga que asegura que los gritos a los niños no sirven para nada. Yo pienso que depende...  Si los gritos se convierten en hábito, suelen fomentar la sordera selectiva de las criaturas y el cabreo creciente del vecindario. Pero un grito de vez en cuando... sirva o no sirva al niño, ¡qué a gusto deja al padre o a la madre! Los padres sensatamente imperfectos, gritan cuando gritan. Y punto. Y los hijos, si quieren llegar a ser adultos, tendrán que aprender a querer a sus progenitores aceptando sus imperfecciones o incluso a pesar de ellas.

III
Mando 6 líneas biográficas a La Isla de Siltolá para mi próximo libro de aforismos, El amparo de las sombras, continuación de Aforismos que nunca contaré a mis hijos. Pensando en Javier Sánchez Menéndez, recupero algo que escribí en enero del 2017: "Hay en el extremo norte de Siltolá un cabo sin nombre que merecería estar reservado a Chateaubriand. Sería suficiente con una humilde cruz de hierro medio herrumbrosa entre las rocas y esta inscripción a sus pies: "Un grand écrivain français a voulu reposer ici pour n'y entendre que le vent et la mer". Eso sí, el lugar ha de ser agreste y poblado de aves de paso, para que el visitante pueda sentarse a leer junto a la cruz: "Homme, la saison de ta migration n'est pas encore venue; attends que le vent de mort se lève, alors tu déploieras ton vol vers ces régions inconnues que ton coeur demande! Levez-vous vite, orages désirés, qui devez emporter René dans les espaces d'une autre vie!"

martes, 2 de julio de 2019

Competencias del siglo XXI

Primero, los buenos días:


Y, segundo, lo segundo:

Lo de las competencias del siglo XXI es una broma que sólo se ha tomado en serio la escuela, que es una institución que no conoce la ironía. Cada dos por tres aparece una nueva lista de competencias "clave" para el siglo XXI elaboradas -dicen- por alguna instancia de prestigio y alguna competencia que iba a ser clave ayer es sustituida por otra. Pero si se analizan de cerca las difernetes listas y se subraya lo que tienen en común, no se tarda en descubrir que las comptencias del siglo XXI son, básicamente, las que hicierion grande a la ciudad de Ur... Claro que los "competentes" del siglo XXI, tal como nuestra escuela los concibe, no sabrán qué demonios es eso de Ur.

lunes, 1 de julio de 2019

Soy un falso para el calor


Dicen los hombres del tiempo (y, en las actuales circunstancias estivales, también del ser) que esto amaina, que va a refrescar, que vamos a tener un paréntesis de clima apto para los humanos. En mi tierra dirían de mí que soy "mucho falso pa'l calor". Lo soy.

domingo, 30 de junio de 2019

Abstracciones


Leyendo la biografía de Serrano firmada por el Conbde de Villa-Urrutia.

Cuando se decidió la boda de Isabel II con el lindo Francisco de Asís, lord Palmentin advirtió al embajador británico en Madrid: “El Infante Don Francisco de Asís está imposibilitado física y moralmente para hacer la felicidad privada de Su Majestad". 

Pero la boda tuvo lugar, para desesperación de Balmes, que tanto había apostado por un enlace entre Isabel II y el Conde de Montemolín, el pretendiente carlista, que hubiese puesto punto final a la guerra civil. La reina lo rechazó porque... era bizco. No tardó en lamentar su elección, pues, como ella misma dijo: “¿Qué podía esperar de un hombre que en la noche de bodas llevaba más encajes que yo?”.

Pierre Luz describió así a Francisco de Asís:"Pequeño, delgado de gesto amanerado, de voz atiplada y andares de muñeca mecánica. En la intimidad lo llamaba el pueblo Paquita, Doña Paquita, Paquita Natillas o Paquito Mariquito. Le gustaban los baños, los perfumes, las joyas y las telas finas".

Le cedo la palabra ahora a Villa-Urrutia: “Vióse defraudada en todas sus esperanzas de Reina y de mujer... No consentía el temperamento de la joven Soberana el régimen de rigurosa abstinencia a que pretendía someterla su marido, esperanzado a caso con rendir la plaza por hambre, sin exponerse a los riesgos... del asalto... Díjose que el General bonito... D. Francisco Serrano... ofreció a la Reina los consuelos que requería el caso, lo cual exacerbó al Rey, que se quejaba, sobre todo, de que no le guardara el General las consideraciones que siempre tuvo Godoy a Carlos V... Por lo demás, aunque la desavenencia que había en Palacio daban lugar a murmuraciones y hablillas, lejos de causar daño a la Reina, coincidió con la época de su mayor popularidad”.
Mientras Francisco de Asís cortejaba a los actores del Teatro Real, Isabel II no se quedaba con los brazos cruzados. En una de las habitaciones del Palacio Real de San Ildefonso están expuestos los retratos de los 12 bebés que tuvo, algunos ya sin vida.

sábado, 29 de junio de 2019

Buenos días. San Pedro

Hoy es San Pedro, santo patrón de Ocata, pueblo que fue de pescadores y marineros, y ayer hubo verbena. Tocó hacer de abuelo y fingir valentía con mi nieto Bruno y un amigo suyo, metiéndome bajo el fuego "dels dimonis" y sus atronadores petardos. Un martirio para mis oídos, pero un regalo para mi "abuelez". La condición de abuelo rejuvenece. 


El mes que viene tengo un debate en Valladolid con Cayetana Álvarez de Toledo sobre el conservadurismo y ando dándole vueltas al asunto. ¿Se puede ser conservador en España? A veces pienso que no nos podemos sufragar ese lujo.

Dice Cayetana en El Mundo: "reivindico mi derecho a ofender y ser ofendida. Es decir, a pensar". A mí no me gusta ni ofender ni ser ofendido y, sin embargo, no puedo dejar de pensar (si bien o mal... eso ya es harina de otro costal) y sé muy bien que como decía Wittgenstein, no puedes pensar honestamente si tienes miedo a hacerte daño. Es decir, reivindico mi derecho a ofenderme a mí mismo. Pero tampoco soy tan ingenuo como para ignorar que, desde el momento en que esceribes y publicas, hay gente dispuesta a sentirse ofendida por lo que dices.

viernes, 28 de junio de 2019

Buenos días. 3. Va de temperaturas.


Haciendo un paréntesis entre Pi i Margall y el general Serrano, he dedicado unos días a Los tres diálogos y el relato del Anticristo de Vladimir Soloviev.  Por una parte me he sentido culpable por haber postergado tanto la lectura de este sorprendente texto, pero, por otra, me he dicho a mí mismo que aún me quedan muchas sorpresas que descubrir en mis lecturas, porque a leer, amigos, no se acaba nunca. Muchas y muy fértiles son las ideas que podría comentar de este sorprendente texto, especialmente de esa joya que es el relato del Anticristo, pero me voy a limitar a resaltar tres frases que sirvan de entremés a los curiosos:

"Si pecar es malo, peor es recordar siempre los propios pecados, porque eso significa que uno está lleno de rencor."

"Existe un solo pecado mortal, el desconsuelo".

"No hables con los beatros, que se insinúan en el alma de los otros porque la suya está vacía."

El peor tipo de beato es, sin duda, el filosófico. A esos catedráticos de filosofía que sólo saben decir vaguedades biensonantes porque no tienen nada que pensar que les haga daño o les ponga en un aprieto, habría que ir anunciándolos por las calles con una campanilla, para apartarnos de su paso. Son contaminantes. Siempre están predispuestos a renunciar a un argumento si eso les permite alardear de su indignación moral. Siempre están a favor de todo lo bueno y en contra de todo lo malo, siendo lo bueno y lo malo, obviamente, lo que se lleva. Siempre hablan poniendo cara de obispo. No temen asesinar vilmente el rigor intelectual, pero, eso sí, les gusta pedir disculpas por si, al  haber acercado la filosofía al pueblo, la han trivializado un poco. Y entonces muestran al mundo una lágrima de cocodrilo y la confunden con un sistema de pensamiento.

jueves, 27 de junio de 2019

Mirando hacia la Transición sin ira

En el Subjetivo

El ayuntamiento de Barcelona quiere que hablemos bien. No gramaticalmente bien, cosa que sería loable, sino políticamente bien, y eso es alarmante. Como, al menos por ahora, no puede poner policía lingüística por la calle, exige el lenguaje políticamente correcto a las empresas que pretendan trabajar para el municipio. Una de las palabras que estas empresas no deben utilizar, so pena de no firmar un contrato, es "abuelo". Y eso me ha dolido. El Ayuntamiento de Barcelona nos dice que no hay que utilizar la palabra "abuelo" más que con las personas que han tenido nietos. Cuando no es el caso, hay que hablar de "personas mayores". 

Hay aquí dos cosas que me llaman la atención. Primero, que, por lo visto, habrá que preguntar a una persona de edad si tiene o no nietos para saber cómo referirse con propiedad a ella y, segundo, que se da por supuesto que eso de ser abuelo tiene algo de denigrante. Vaya, que es preferible ser una persona mayor que un abuelo.

Como en mi caso lo de ser abuelo es una de los mejores cosas que me han pasado en la vida y, además, fui abuelo antes de considerarme "mayor", me declaro en rebeldía frente al ayuntamiento barcelonés. 

Soy abuelo. Y estoy decidido a seguir siéndolo mucho tiempo. Es un título que llevo con el mayor orgullo. De hecho, mis nietos son el bálsamo que cura las heridas de la edad.

Además quiero ser un abuelo políticamente incorrecto. Ayer mismo, comiendo, les conté a mis nietos la increíble historia del Emperador Kalil-Kan Rasundranirta, a quien le faltaban la mano derecha, el pie izquierdo y las dos orejas y, visto que el Ayuntamiento de Barcelona tampoco quiere que se usen las palabras "negro" o "inmigrante, me he decidido a dar forma a otra historia que estará protagonizada por Pocopán el Negro y Muerdesuelas el Inmigrante.

Añado aquí la dosis de humor diaria:

Segismundo

I ¿Finge quien finge sin saber que finge? II  ¿Y quien se cree sincero por ignorancia de lo infundamentado de esas convicciones que...