miércoles, 20 de marzo de 2019

Bajo el volcán


Ya no tengo dudas: Dios es de Puebla. Y, por lo tanto, el demonio no puede ser de muy lejos. Así que mientras el cielo nos sorprende con este escándalo luminiscente, el aire se va cargando de un tufillo de azufre que los poblanos parece que no sienten, pero que a mí me resulta molesto. Me aconsejan que me ponga una mascarilla.


Dios es poblano porque las excelencias de esta comida sólo pueden provenir de una mente divina. Me dejo llevar por los nombres de las cosas, pidiendo, eso sí, por favor, que no piquen. Si te dicen que sólo pica un poquitín, hay que rechazar la oferta de plano: es el diablo anticipándonos el sabor del infierno. 


Desde mi habitación me quedo extasiado cada tarde con las puestas de sol, que acuden puntualmente a la cita, y no defraudan. Despliegan su esplendor justo sobre el Popocatépetl o, como lo llaman por aquí, el Don Gregorio y, de forma más coloquial, el Don Goyo.


¡Qué escenografía! Sólo falta la voz de Dios diciéndonos alguna cosa esperanzada a los que vivimos bajo el volcán.


Porque existe el volcán existen esta apuestas de sol.


Mañana me llevan a Huamantla. Y aquí estoy, repasando con el dedo los caminos que llevan a topónimos imposibles. 





martes, 19 de marzo de 2019

En el día del padre

Dice Platón en las Leyes que los padres son imágenes vivas de los dioses.

Pero cuando uno tiene en su casa "como un tesoro inmóvil y abatido por la edad" a su padre o a su madre, ha de saber que no hay mejores intercesores a los ojos de los dioses.

"Para el hombre bueno es una suerte que vivan sus antepasados cargados de años hasta los últimos límites de la existencia y un motivo de amarga nostalgia que desaparezcan jóvenes".

La Heroica Puebla de Zaragoza

He dispuesto de dos días de asueto en Puebla. Pedí a las personas que me han invitado que me dejara, por favor, a mi aire, para flanear a mi antojo, dejándome guiar exclusivamente por mis caprichos, sin necesidad de negociar los antojos. Antes de ayer, el Zócalo y alrededores; ayer me organicé un recorrido por las librerías de viejo de la ciudad y pasé una mañana realmente espléndida. Para ser justo debiera hablarles también de la comida poblana, una de las maravillas del mundo, pero permítanme que me limite a mostrarles algunas fotos.


Un indio con un libro. Este es nuestro legado como españoles. Han pasado los siglos y la magnífica biblioteca del obispo Juan de Palafox sigue siendo uno de los orgullos de Puebla.


Me gustan los pequeños establecimientos de comida, que no tienen más de un par de mesas, y donde se cocina a dos palmos del comensal... paso por ellos mirando de reojo, pero me gustaría entrar en todos...


... aunque no siempre tenga claro siempre qué es lo que se come allí.


La capilla de la Virgen del Rosario, en la iglesia de Santo Domingo (aquí se juntan el de Guzmán y el de Silos) es una de las joyas del barroco hispano. Ciertamente, como insiste Platón, la naturaleza nos puso los ojos en la cabeza para poder elevar la mirada hacia lo alto. El catolicismo es una pulsión ascensional y el católico, un árbol inverso, con las raíces apuntando hacia las estrellas.


Junto al esplendor de lo alto, la humildad de lo aparentemente bajo.


¡Cómo me gustan estas tallas sencillas, elementales, en las que la piedad suple con creces los límites del arte!


Aún se notan, en la iglesia de Santo Domingo, las huellas del último terremoto.


El flâneur viaja sin norte para encontrarse con lo que no busca.


Y el azar amigo suele ser su aliado... a veces.
- Puedo hacerle una foto al escudo de la fachada?
- No le entiendo --me dice el vigilante.
- Si puedo hacerle una foto al escudo de la fachada -le repito despacio y gesticulando.
- ¿Tiene usted algún familiar ingresado?
- No.
- Pues entonces, no.


Las plazas son de verdad plazas cuando tienen una iglesia en un lado que ordena la perspectiva y el espacio del conjunto. Pero para que las iglesias merezcan su nombre deben estar abiertas. Una iglesia cerrada es como un libro cerrado o un amor inédito. 


Dice la prensa que el Popocatéplt se ha despertado y que estamos en alerta amarilla. Hoy el cielo se ha aliado con el volcán y le ha mandado al sol ponerse con pompa y circunstancia más allá del Popo y de sus nubes. El resultado ha sido una explosionó estética a la que mis fotos son incapaces de hacer justicia.





domingo, 17 de marzo de 2019

De Tlalpan a Puebla: Vivir parece casi nada


El día de ayer no comenzó en realidad con la salida del sol, sino a media tarde en la plaza de Tlalpan, que estaba en fiestas, como sus jacarandás florecidas. Puestos callejeros, niños correteando, música, terrazas llenas y aromas de los puestos de comida que la brisa mueve a su antojo de aquí para allá. Hay veces en que la vida te regala unos días así, como de tarde de fiesta de pueblo en vísperas de primavera y uno no siente ni que está viviendo, porque el mero vivir lo ocupa todo con su cordialidad. 

El reencuentro con Xavier, como era previsible, alegre y con la urgencia de ponernos al día de nuestras idas y venidas. Hemos compartido proyectos e ilusiones. Estamos hechos para entendernos. A las 7 había quedado en el Centro Vlady, en la calle Goya, con Claudio Albertani y Xavier se prestó a llevarme hasta allí, pero de camino nos paramos en la casa de Alberto Híjar, intelectual marxista, amante del arte y de los toros, que tiene en la cabeza mil detalles de la historia de la izquierda mexicana y en su biografía los avatares de los últimos setenta años de esa historia. 


Después Claudio Albertani me contó que aquellos originales de aquel famoso pintor español los tiene X y que vamos a intentar hacer una exposición, para la cual cuenta conmigo. ¡Qué persona más generosa es Claudio! Los detalles, amigos, en su debido momento.

El día de hoy puede decirse que ha comenzado a las 11 de la mañana con la conferencia que he dado en el auditorio Santa Teresa de Ávila de la Universidad Internacional: Ser imperfectos en la sociedad de la excelencia. Allá estaba, entre el público, Javier Martínez, con el Niebla de Unamuno entre las manos y estaban también la directora y la jefa de estudios de un colegio que ha organizado, con un notable éxito, un taller para padres basado en mi Mejor educados. Lo que me han contado me ha emocionado. Por supuesto, les he ofrecido toda mi colaboración.


El tequila como una de las bellas artes


Escribo esto en Puebla. La tarde languidece y a través de la ventana de mi habitación veo el perfil volcánico del horizonte. 

A veces vivir parece casi nada.


viernes, 15 de marzo de 2019

Ayer

Me despierto a las 5 de la mañana. En frente de mi ventana, en el sexto piso de un edificio moderno hay un gimnasio. A esta hora intempestiva, al menos una docena de personas se empeñan en sudar la gota gorda. El culto a la salud está haciendo de nosotros unos enfermos. Conecto el ordenador. De la editorial Ariel me comunican que ya está en la calle la segunda edición de La imaginación conservadora. Es una sorpresa muy agradable, en primer lugar, por inesperada. 

El día ha sido largo y fértil. El dios de la cordialidad sonríe sobre México y todas las piezas de la jornada encajan con armonía. He hablado en el ITAM (Instituto Tecnológico Autónomo de México), entre otras cosas, de "la gran conversación" y, por lo tanto, de Quevedo, ya saben:

"Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos,
y escucho con mis ojos a los muertos."

En el ITAM me he reencontrado con amigos con patina (Javier Martínez Vilarroya) y hemos puesto cimientos a nuevas amistades. Tras una agradabilísima comida, Luis Moctezuma -la amabilidad en persona- me ha acompañado a visitar a Yolanda Lazo y hemos hablado, por supuesto, de Ramón Mercader y he dado con datos nuevos y relevantes -muy relevantes- sobre su estancia en el Palacio Negro (la cárcel de Lecumberri). He caído en la cama agotado y dichoso y el sueño me ha mantenido entre sus brazos hasta las cinco de la mañana. Sí, en el gimnasio ya estaban recibiendo a las primeras luces naturales con espasmos musculares. 

Vuelvo a conectar el ordenador. Mi querido José Antonio Cabello me hace un regalo extraordinario: una copia del libro De Robinsón a Odiseo, de José Vasconcelos, "El maestro de América", editado por primera vez en España en 1935. De él extraído este párrafo:


¿No está padrísimo?


jueves, 14 de marzo de 2019

domingo, 10 de marzo de 2019

Nuestra Señora de los Buenos Libros

Estaba yo tan ufano reivindicando la advocación de Nuestra Señora de la Lectura Lenta, que se me había escapado que ya existe Nuestra Señora de los Buenos Libros. Tras un primer momento de gozosa perplejidad, he decidido establecer una alianza entre ambas, de manera que a cada una se la pueda llamar con el nombre de la otra.

La primera mención que he encontrado a la advocación "de los Buenos Libros", es esta "Virgen de los Buenos Libros", que se encuentra en un libro publicado en 1674.



No sé si el Cardenal Sancha tenía conocimiento de lo anterior cuando creó en Valencia, a finales del siglo XIX, la "Asociación Pontificia y Diocesana de Nuestra Señora de los Buenos Libros y Prensa Católica", que tenía la misión de repartir libros y revistas en centros benéficos, cárceles y hospitales. Encargó al escultor valenciano Posada la imagen de de la Virgen que hoy se encuentra en la Iglesia del Salvador de Valencia.


Parece que los capuchinos sintieron tanta veneración por Nuestra Señora de los Buenos Libros, que difundieron su imagen e incluso introdujeron alguna innovación iconográfica sobre cuya calidad artística me reservo la opinión, aunque es fácil adivinar la intención que guió al artista, Juan González Moreno. Esta imagen puede contemplarse en la iglesia de los capuchinos de Murcia.


¿Y la calle sevillana de la Virgen de los Buenos Libros? De ella, lamentablemente, sólo sé que existe...



... y que en ella se encuentra esta cerámica de Nuestra Señora de los Buenos Libros pintada por Antonio Martínez Adorna.


Como pueden ver, mi información es muy pobre, pero confío en que poco a poco se irá completando. Así que, si alguno de ustedes tiene alguna cosa que decirme sobre esta cuestión, recibiré su información con repique de campanas.

¡Pobre Judas!

Cristóbal del Hoyo Solórzano y Sotomayor, Marqués de la Villa de San Andrés y Vizconde de Buen Paso (Tazacorte, Canarias, 1677- San Cristóbal de la Laguna, 1762), excusa en una de sus cartas a Judas Iscariote de una manera que da que pensar.

Tras haber oído un Jueves Santo a un predicador despotricar de manera encendida contra Judas, un soldado salió colérico de la iglesia dispuesto a darle al felón traidor su merecido. El demonio, que anda siempre al quite, se le apareció y se ofreció a conducirlo hasta su escondite. Al llegar al lugar, el soldado echó mano a su espada y hubiera acabado en un periquete con Iscariote si éste no le hubiera convencido, no sin esfuerzo, para que escuchara la verdadera versión de lo acaecido. "Atiéndame, Señor Soldado", le rogó, "y si no tengo razón, hará usted lo que quisiera de mi."

"Yo, Señor Sargento", dijo Judas, "era comprador en la casa de mi Maestro en tiempos en que no éramos en mesa más que doce, pero creció la familia mucho y el dinero era tan poco, que no me alcanzaba para el gasto. En este estado, mi Maestro, manirroto, se empeñó en que debíamos hacer una cena magnífica sin tener un cuarto. Unos judíos me dicen que me darían treinta monedas si les decía cuál era mi Maestro. Aunque no juzgué buena aquella acción, pensando que mi Maestro se paseaba por el mar como cualquiera por su casa; que atravesaba paredes, como hace el sol por los vidrios; que del agua hace vino y de cinco peces comida para muchas almas, decidí tomar el dinero, que mi Maestro ya haría de las suyas para salvarse y los judíos quedarían burlados y nosotros, remediados.  Pero llegada la hora, lo agarraron, y él se dejaba agarrar como un cordero, y yo me decía para mi sayo: "¿A qué espera este hombre?" Pero viendo que se lo llevaban sin que nada de lo que yo había previsto aconteciera, me salí afuera contrito, y me colgué. Estos pocos reales me quedaron, aquí los tiene usted, y déjeme en paz, por su vida, que bastantes preocupaciones tengo yo". 

Las Cartas del Marqués fueron publicadas en 1740 por fray Gonzalo González de San Gonzalo (no me invento su nombre, que ahí está Google para verificarlo).

lunes, 4 de marzo de 2019

Libertad de expresión y actos de habla

Estoy leyendo todo lo que he podido comprar de Antonio Espina en Iberlibro. Lo último ha sido su biografía de Cánovas, de la que recojo tres pinceladas para este Café.


Me han impresionado los desayunos del prócer, expresión de su libertad gastronómica, a pesar de que era diabético. A las 8:30 tomaba un tazón de caldo con 6 yemas de huevo batidas y un tazón de café con la nata de medio litro de leche. Con razón lo llamaban “El Monstruo”.

Me he vuelto a encontrar con el arte de don Antonio para la esgrima dialéctica. Menos retórico que Castelar, dominaba, sin embargo, la estocada. A Manuel Cañete lo describió, haciendo uso de su libertad de expresión, como "un tonto adulterado por la cultura.” Y sobre los límites de la libertad de expresión es, precisamente, de lo que quiero hablar.

El dialécticamente implacable Cánovas es partidario de la libertad de expresión, pero considera, y aquí está lo relevante, que las palabras, atendiendo a sus consecuencias, pueden ser consideradas también como actos de habla y que, por lo tanto, la libertad de palabra no es incondicional. 

Conviene recordar aquí que, como dice Juan Marichal, en toda la vida pública de la España liberal había una absoluta libertad de expresión. Castelar insistía en que “no hay legalidad ni ilegalidad en las ideas; hay legalidad e ilegalidad en los actos.” Este es, precisamente, el principio que pone en cuestión Cánovas en el conocido como "Discurso sobre la Internacional," que lo enfrentó a Castelar (del que, por otra parte, se sentía cada vez más próximo) en el Parlamento el 6 de noviembre de 1871: "De estos bancos en que se profesan ideas liberales conservadoras no ha salido de los labios de nadie la idea de que se persiga la mera discusión. Si otra cosa creéis, si esto que digo no es cierto, atreveos a decir quién y cómo ha profesado semejante doctrina. No. Aquí hemos juzgado, aquí estamos discutiendo actos."

Hoy a algunos les continúa resultando difícil entender que ciertas palabras pueden ser vistas como actos y que, por lo mismo, la libertad de expresión no es ilimitada. Si asumo un compromiso con alguien y lo rompo posteriormente a mi antojo alegando mi libertad de expresión, soy un irresponsable. Mis palabras han tenido incidencia sobre la realidad y por eso mismo tienen consecuencias. Si alguien comienza a gritar "¡Fuego! ¡Fuego!" es un espacio cerrado repleto de gente, no está meramente ejerciendo su libertad de expresión. Está provocando una alteración de la realidad con consecuencia potencialmente muy graves. Por esta razón, cuando una idea se expone, no puede ser juzgada únicamente como manifestación de la libertad del que habla. Si tiene consecuencias ilícitas,  su exposición puede ser también considerada ilícita.

Podemos decir, pues, que fue don Antonio Cánovas del Castillo el primero que habló de “actos de habla.”

Por cierto, tiene don Antonio Espina una deliciosa biografía de la gran "aventurera" (así la calificaban algunas, aparentando desprecio hacia ella) Lola Montes. Está escrita con tanto salero que el hecho de que se salte con frecuencia la fidelidad histórica, no solo tiene poca importancia sino que, a mi modo de ver, les resta valor a las biografías serías de la bailarina devoradora de hombres (especialmente si eran opulentos). No hay ninguna posibilidad de que Lola Montes fuera prima del torero Paquiro (Francisco Montes) ni de que naciera en Sevilla. ¿Pero saben qué? ¡La realidad se lo pierde! "Lola Montes -escribe Espina- fue una mujer admirable que vivió como quiso, hizo lo que quiso y si no fue feliz, porque eso no hay quién, se aproximó mucho a lo felizoide. Que ya es."

domingo, 3 de marzo de 2019

El caso Finlandia

Para leer con lupa: ¿Qué pasa con el sistema educativo de Finlandia? Creo que no deberíamos apresurarnos con las conclusiones, pero el debate está abierto: Los críticos con el sistema educativo finlandés van en aumento.

sábado, 2 de marzo de 2019

Novólatras en un futuro imperfecto

Leo en un reciente estudio del IESE que "un 72% de las grandes empresas españolas encuentran dificultades para cubrir los puestos de trabajo que ofrecen", pero lo que más me llama la atención es esta observación: "Existe una brecha importante de conocimientos, capacidades y actitudes, que aumentará en los próximos 5 años." Si nos atreviéramos a llamar a las cosas por su nombre diríamos que lo que hay es conocimiento precario y caracteres blanditos. 

El futuro del empleo y las competencias profesionales del futuro: la perspectiva de las empresas.

Un dato más que previsible: Un 52% de las empresas no encuentra en los graduados "las capacidades requeridas de comunicación". Es decir, que encuentran una notable pobreza lingüística. Conviene recordar en este contexto lo que ya hace unos años observaba Andreas Schleicher: “España aparece mejor posicionada en los rankings internacionales cuando se considera la proporción de jóvenes que tienen titulación universitaria que cuando se evalúa el nivel de comprensión lectora o habilidad aritmética de estos jóvenes. Más de un tercio de los graduados universitarios españoles no superan el nivel dos en la prueba de comprensión lectora. Por tanto, no están suficientemente preparados para lo que sus puestos de trabajo exigen.”

viernes, 1 de marzo de 2019

El arte de pensar


Este magnífico manual fue publicado en 1920. Lo menos que puede decirse de su autor, Alfredo Opisso, es que sabía de qué hablaba. Está estructurado en una amplia introducción y tres partes. 

La introducción, de carácter más filosófico trata de la importancia de la lógica y sus materiales, los sentidos, la imaginación, la sensibilidad interna y el entendimiento. 

La primera parte analiza la percepción, el juicio y el razonamiento; la segunda, la verdad y los criterios; la tercera, la ciencia, el método, la metodología especial y se cierra con una serie de conclusiones prácticas. 

Pero el libro no acaba aquí. Las últimas páginas recogen un pequeño diccionario con algunos de los términos que han aparecido en las páginas anteriores, como como axioma, Buridán, criticismo, Eneida, estolidez, Macbeth, ontológico, prosilogismo, quididad, Stuart Mill, Tannhäuser o Víctor Hugo. 

Tras leerlo, he llegado a la conclusión de que hoy no tiene cabida en nuestras aulas por varias razones, la principal de las cuales es que nos exige pensar.

Los neopedagogos se llenan la boca con la importancia de enseñar a pensar a nuestros alumnos. Les gusta considerarse más inteligentes que nuestros bisabuelos. Pero, honestamente, algo tendrían que aprender de ellos.

Neurociencias

Dorothy Bishop: "Neuroscientists can tell you which brain regions are most involved in particular cognitive activities and how this changes with age or training. But these indicators of learning do not tell you how to achieve learning. Suppose I find out that the left angular gyrus becomes more active as children learn to read. What is a teacher supposed to do with that information?"

miércoles, 27 de febrero de 2019

La canción del pirata... contable

La muerte, esa desnarigada impertinente, sorprendió a Espronceda escribiendo un discurso en defensa de la rebaja de tarifas en la importación de lanas peinadas. Sospecho yo que eligió el momento con alevosía, para demostrar que no hay vida que quepa en un poema.

Si hubiese triunfado...

- ¿Mis cómplices? ¡Francia entera, señor presidente y vos mismo si hubiese triunfado!

Pero no había triunfado y por eso mismo el tribunal lo consideró el principal responsable del intento del golpe de Estado contra Napoleón del 22 de octubre de 1812, y lo condenó a ser fusilado aquella misma noche.

Al conocer la noticia, su hermana abrió la cajita que él le había entregado cuando tenía 14 años, con la orden de no abrirla hasta su muerte y quemar posteriormente la nota que guardaba en  su interior. El texto, escrito con sangre, decía: "Llegaré a mariscal de Francia o pereceré. En París, la noche del 12 de septiembre de 1768. Firmado: Claude François de Malet."

Entre los que conspiraron junto a Malet se encontraba un personaje oscuro que se hacía llamar Comagno, pero que en realidad era un compostelano llamado José Fernández Caamaño, un aventurero que comenzó siendo cura en un pueblecito de Lugo y tras probarse todas las chaquetas políticas y pasar diferentes temporadas en prisiones de Francia, urdió con Malet un intento  descabellado de golpe de Estado que, sin embargo, a punto estuvo de triunfar. El 22 de octubre de 1812 hicieron circular por París la noticia de que Napoleón había muerto en Rusia, imprimieron órdenes falsas con las cuales liberaron a varios antibonapartistas de las cárceles, detuvieron al ministro del interior, se incautaron de la prefectura de policía -donde se instaló Caamaño- y, cuando el triunfo parecía inminente, todo el plan de hundió porque un avispado oficial del Estado Mayor se dio cuenta del embuste. 

Caamaño fue preso y a partir de aquí lo que sabemos de él es fragmentario. Durante el reinado de los Cien Días pasó a Londres, donde permaneció 5 años, tras los cuales se instaló en Málaga acompañado de una joven inglesa (que más tarde lo abandonó para marcharse con un comerciante malagueño). Entre 1829 y 1931 vivió en Madrid. Regresó a Francia. Luis Felipe le concedió una asignación para realizar prospecciones arqueológicas que se gastó en viajes frívolos por Europa. Volvió a París y se hizo cargo de la parroquia de Santa Pelagia. Y no sabemos nada más de él.

sábado, 23 de febrero de 2019

Dos tesis de Gehlen

Una: “El Leviatán asume cada vez más los rasgos de una vaca lechera"

y

Dos: "Cuando un Estado se desmorona, los hombres pierden su valor. También esta situación puede llamarse ‘libertad’”


Arnold Gehlen, Moral und Hypermoral. 

La verdad

"Hay que saber también que la verdad raramente resulta dulce al paladar: es casi siempre amarga."

- Alexander Solzhenitsyn, El declive del coraje.

viernes, 22 de febrero de 2019

Una cierta maldad

Las composiciones musicales de Nietzsche "transmiten invariablemente la sensación de que, de haber vivido más tarde, podría haber conseguido el éxito como compositor del música de acompañamiento para el cine mudo."

- Sue Prideaux, ¡Soy dinamita! Una vida de Nietzsche.

Armando Zerolo sobre "La imaginación conservadora"


Armando Zerolo, profesor de Filosofía del Derecho, a quien hasta hace muy poco conocía exclusivamente por sus libros, firma esta reseña: La imaginación conservadora: grandes ideas de la historia para recuperar el sentido del presente. Me está sorprendiendo la buena acogida del libro. No hay día que no reciba alguna petición de entrevista o alguna solicitud para participar en un debate, mesa redonda o comida. Lo mejor de todo esto es que me está permitiendo conocer a personas de gran valía, como el mismo Armando.

martes, 19 de febrero de 2019

Imaginando...

Hoy me han escrito, interesados por La imaginación conservadora un periodista madrileño y otro barcelonés, un profesor alicantino, una importante fundación alemana y un noble húngaro. Además Alain Minc me ha asegurado que pretende leer el libro en español.

Ese vago clamor que rasga el viento

El 13 de febrero de 1837, lunes de Carnaval, se suicidó Larra en su habitación del número 3 de la calle de Santa Clara. La causa inmediata fue el "amor mal pagado" -como se decía entonces- de Dolores Armijo. Pero Larra llevaba en su alma un mar de fondo desde hacía tiempo. Poseía una inteligencia inexorable que no le permitía el recurso del cinismo ante las tramoyas del mundo y el peso creciente de la irrealidad y nunca quiso buscar refugio en la fe.

Su cadáver se expuso en la iglesia de Santiago. Llevaba levita, corbatín alto y pantalón negro. Dicen que su rostro irradiaba una inquietante serenidad. El cortejo fúnebre enfiló hacia el cementerio General del Norte siguiendo la calle Mayor, Puerta del Sol, Montera y Fuencarral. Por la mañana había llovido mucho y la tarde había quedado encapotada y gris, con un cielo tan bajo que parecía accesible, a pesar del viento helado que venía del Guadarrama.

Antes de introducir el ataúd en el nicho, Mariano Roca de Togores dijo unas palabras "en loor del desdichado suicida."

Cuando el albañil terminó de completar su trabajo, leyeron poemas muy sentidos Gertrudis Gómez de Avellaneda y Antonio García Gutierrez, a los que se unió, de forma inesperada, un joven desconocido, escuálido, de rostro enfermizo, melena abundante, figura desmedrada y levitón raído, que, avanzando con paso firme, se detuvo ante los asistentes y comenzó a leer unos papeles que llevaba en la mano:

"¡Ese vago clamor que rasga el viento
es el son funeral de una campana!
Vano remedo del postrer lamento
de un cadáver sombrío y macilento
que en sucio polvo dormirá mañana."

Fue tal el entusiasmo provocado por estos primeros versos, que García Gutiérrez le arrebató al joven nervioso los papeles y siguió leyéndolos él.

Así se presentó Zorrilla ante el mundo de las letras.

Sin embargo... -¡siempre ha de haber un sin embargo que reconozca a la trivialidad sus derechos de propiedad sobre el mundo!- Zorrilla, recordando más tarde aquel entierro, escribirá estos versos hermosos y lamentables: 
“Nací como una planta corrompida
al borde de la tumba de un malvado
y mi primer cantar fue a un suicida.
¡Augurio fue, por Dios, bien desdichado!...”

En su libro Recuerdos del tiempo viejo, le retiró a Larra el calificativo de malvado, quizás intentando librarse él mismo del peso de este exabrupto..


lunes, 18 de febrero de 2019

1827. En Madrid.

El superintendente de policía de Madrid prohibió a los menores de 25 años que no fueran policías llevar bigote, ya que había descubierto que se lo dejaban crecer para poner de manifiesto sus convicciones liberales.

Ventura de la Vega no obedeció y por eso fue interpelado en plena calle por Zorrilla, jefe de policía y padre del futuro poeta. 
- Váyase inmediatamente a una barbería y que le afeiten esos pelos -le ordenó.
- Señor -replicó Ventura de la Vega-, considere usted que son mis únicos bienes raíces...
- ¡A que acaba en la cárcel con todas sus posesiones...!

En ese momento un joven elegantemente vestido le gritó a Zorrilla:
-¡Mentecato! ¿Quién le manda a usted meterse con mi amigo? 
A continuación se presentó como el Duque de Montalvo, bien conocido por su amistad con Fernando VII.

El policía se arrugó, fuese y no hubo nada.

Cuando se quedaron solos, el recién llegado reveló su verdadera identidad. Era Luis González Bravo, periodista de origen sevillano, que tenía un gran parecido con el duque de Montalvo y que con el tiempo llegó a ser diputado, ministro del interior y presidente del gobierno. Estro último, por dos veces.

Un amigo en la Academia

Querido Gregorio :

Muchas gracias por tus saludos. También yo tenía ganas de escribirte y felicitarte por mantener esa líneas de defensa de las Humanidades con tanta claridad como lo sigues haciendo, en libros y entrevistas. (Leí tus recientes líneas en el suplemento de “El País”, y me pareció todo muy bien expuesto. Te recuerdo yo también a veces. Me hubiera gustado invitarte a mi entrada en la Academia, y no lo hice pensando que  Barcelona estaba lejos).  

Un fuerte abrazo, de tu viejo amigo 
Carlos

domingo, 17 de febrero de 2019

Yo soy Franki



Me escribe mi amiga B:

Voilà ce qu’il s’est passé aujourd’hui à Paris. La haine antisémite absolue.
Et encore, toutes les injures ne sont pas sous-titrées, elles sont d’une violence inouïe: Sale juif de merde, tu vas mourir, etc....C’est horrible, j’avoue que ça m’a fait un choc rude.

B.

Le contesto:

Vi ayer esas imágenes vergonzosas con un sentimiento de desolación, porque muestran una derrota de Europa. Al contemplar el rostro perplejo de "Franki", del que tengo tantos libros en casa, me he sentido por primera vez un poco judío.

G.

jueves, 14 de febrero de 2019

Jovellanos y Marías

¡Qué impresionante el finísimo retrato que traza Julián Marías de Jovellanos en Los españoles. ¿En qué demonios estaba yo pensando que aún no me había leído este magnífico libro? En cierta manera es un retrato del Marías íntimo, pues no duda en reflejarse a sí mismo en sus comentarios de los españoles que va recogiendo con cariñoso respeto a lo largo de sus páginas: Jovellanos, Isla, Moratín, Menéndez Pidal, Marañón, Unamuno... Y con lo que va recogiendo construye un test proyectivo de su propia personalidad.

A Jovellanos lo sitúa en la puerta de entrada de Los españoles, y para comprender por qué bastan las palabras con las que nos lo presenta: "era un hombre de esos para quienes la realidad cuenta; no le interesaba suplantarla, ni olvidarla, ni brincar desde ella a cualquier fasmagoría. Por eso no fue nunca ni un demagogo, ni un arbitrista, ni un ideólogo."

Cuando leí la biografía que Nocedal le dedica a Jovellanos, me quedé con su reivindicación del asturiano como figura pionera del conservadurismo hispano. Pero es en las páginas de Marías donde se encuentran los argumentos importantes para hacer posible esta reivindicación. Como muestra, un párrafo de la carta que le escribe Jovellanos a su amigo, el cónsul inglés Jardine, el 3 de junio de 1794: “Dirá usted que estos remedios son lentos. Así es: pero no hay otros; y si alguno, no estaré yo por él. Jamás concurriré a sacrificar la generación presente por mejorar las futuras. Usted aprueba el espíritu de rebelión; yo no: le desapruebo abiertamente y estoy muy lejos de creer que lleve consigo el sello del mérito. Apruebo a los que tienen valor para decir la verdad, a los que se sacrifica por ella; pero no a los que sacrifican a otros entes inocentes a sus opiniones, que por lo común no son más que sus deseos personales, buenos o malos.”

martes, 12 de febrero de 2019

Los españoles

"Ha habido un momento, a comienzos de nuestro siglo, en que el primer problema para un español no era otro que el de España". Así comienza el libro que acabo de abrir. Julián Marías escribió estas palabras el 13 de enero de 1962.


En principal responsable de mi devoción filosófica mariana es mi admirado Rafael Hidalgo, al que veré el 16 de mayo en Zaragoza.

José Maria Carabante sobre La imaginación conservadora

Ser conservador en el Siglo XXI, en Aceprensa

Me llama la atención (y me halaga) el hecho de que tanto Ignacio Sánchez Cámara como José María Carabante sean profesores de filosofía del derecho.


Sánchez Cámara sobre La imaginación conservadora


Ignacio Sánchez Cámara sobre La imaginación conservadora, en ABC



sábado, 9 de febrero de 2019

Ser conservador.

Asegura J.L. Cebrián en la reseña que me arroja hoy en Babelia que "los héroes del pensamiento conservador para Luri son Balmes, Feijóo, Donoso Cortés, Maeztu y Menéndez Pelayo, aunque también Unamuno a ratos; los líderes políticos a admirar, Canovas, Canalejas y Dato."

Bueno... Acepto la posibilidad de que Cebrián me entienda mejor de lo que me entiendo a mí mismo, pero estos son los nombres más citados en mi libro (entre paréntesis el numero de apariciones):

Platón (37), Sócrates (13), Tocqueville (14), Balmes (10) Burke (10), Cánovas (10), Ortega (10), Castelar (9), Fernando de los Ríos (9), Gumersindo de Azcárate (8), Donoso (8), Marx (8), Maura (8), Oakeshott (8), Rousseau (8), Saavedra Fajardo (8), Aristóteles (6), Azaña (6), Chesterton (6), Hayek (6), Isabel II (6), Maquiavelo (6), Menéndez Pelayo (6), Nietzsche (6), Sagasta (6), Vázquez de Mella (6).

Hoy también me encuentro con esta agradable noticia en el suplemento cultural de La Vanguardia:



Y con estas palabras de Ignacio Sánchez Cámara en la reseña que me dedica en ABC Cultural: "El hombre es heredero. Su obligación es la gratitud. Su deber, conservar la herencia recibida, mejorarla y transmitirla. Acaso sea esta la esencia de la actitud conservadora que Gregorio Luri expone maravillosamente en este espléndido libro que defiende 'in partibus infidelium', con razón y pasión, el conservadurismo como forma de vida y como ideología política".

viernes, 8 de febrero de 2019

Dos prólogos

No sé si es comercialmente inteligente hacer publicidad de dos libros justo cuando estoy en plena promoción de La imaginación conservadora. ¿Pero por qué la inteligencia comercial ha de ser más relevante que, por ejemplo, la inteligencia de la amistad?

Escribí estos dos prólogos hace algunos meses y el viento que nos lleva los va depositando estos días en los escaparates de las librerías.

De los dos me siento satisfecho, tanto por el prólogo en sí mismo como, sobre todo, por la relevancia de los textos a los que abren la puerta. 

Vamos haciendo camino...







martes, 5 de febrero de 2019

Cánovas

Siento una profunda y sincera admiración tanto por Cánovas como por Sagasta. Lo que pretendieron hacer con la Restauración me parece admirable y los fallos de la misma (el caciquismo, el principal) no fueron más escandalosos que los habituales en otros lugares. Conviene que nos repitamos a nosotros mismos, al menos un par de veces cada día, que el supuesto fundamental de una España problemática es una Europa aproblemática.

Cánovas ha sido,  muy posiblemente, el político más culto que ha ocupado la Presidencia del Gobierno en España. En su residencia del número 2 de la calle Fuencarral, su biblioteca alcanzaba los 30.000 volúmenes. Allí, entre sus libros, le gustaba pasar las mañanas de los días festivos. Si bien su mal genio y su orgullo a veces mostraban lo peor de su carácter, su inteligencia era muy superior a sus defectos. Además, ¿podría haberse metido sin orgullo en el berenjenal en el que se metió? ¿Y sin mal genio, hubiera conseguido sujetar a los suyos?

Tengo la impresión de que la alternancia en el gobierno era para Cánovas algo muy distinto de lo que era para Sagasta. Para Cánovas significaba dejar ciertos problemas en manos de los liberales, porque afrontarlos tal como debían ser afrontados, significaría la ruina de la coalición que sustentaba el conservadurismo. Esto era especialmente manifiesto en lo relacionado con la posición del gobierno ante la Iglesia. Cánovas en absoluto veía con buenos ojos la intromisión del papado en los asuntos internos españoles, pero una parte sustancial de su partido, sí; así que dejaba el expediente en manos de Sagasta. Sagasta estaba en mejores condiciones que él para aplicar la letra del Concordato.

lunes, 4 de febrero de 2019

Nos vemos en Madrid


Con ellos llegó el surrealismo

En los exilios también hay clases. Posiblemente, en ningún otro lugar se ven más claras las diferencias de clase que en el exilio. Los que no tienen nada que llevarse a la boca, acaban buscando entre sus hermanos de hambre salidas efímeras a su lastimosa cotidianidad, mientras que quienes andan con el riñón cubierto, pueden permitirse el lujo de mantener intactas sus diferencias ideológicas a la hora de organizar sus relaciones sociales. Esto es lo que ocurrió, por ejemplo, entre los exiliados españoles en París de los primeros años de la Restauración. Allí el hambre acabó reconociendo como suyos, y sin distingos, a carlistas, republicanos, cantonales, liberales radicales y almas perdidas..., de forma que no era extraño verlos aliados en el común afán de llevarse algo a la boca.

Cuenta don Benito Pérez Galdós en el episodio nacional que le dedica a Cánovas, que entre estos hermanos de hambre no tardó en despertarse el pícaro surrealista que, por lo visto, todo pobre español lleva dentro. Dos ejemplos de muestra.

"Un tal Boneta, cantonal, me propuso un negocio que consideraba de resultados infalibles. Alquilamos una tienda en la rue Grenelle, y nos instalamos en ella sin muebles ni cosa alguna. Pero en la fachada pusimos este anuncio sugestivo: Misterios de la vida parisién, y en la puerta un rotulillo que decía en letras bien claras: Entrada, un franco." Los primeros días la curiosidad de algún incauto picó el anzuelo. Tras abonar el franco, entraban en el espacio vacío. "¿Pero qué es lo que enseñan aquí?", preguntaban. Boneta, con voz estruendosa contestaba: "¡Rien!".

"Un tal Catuelles, carlista, anunció en la prensa que estaba dispuesto a reconocer todos los hijos legítimos no reconocidos por sus padres. En el anuncio, redactado con frases muy patéticas declaraba que lo hacía por lástima de las pobres criaturas (...). En poco más de seis meses, reconoció ciento dieciocho hijos, y ganó doce mil duros".

viernes, 1 de febrero de 2019

Josep Bartolí

Josep Bartolí en France Culture

Sobre Josep Bartolí en El Café de Ocata:

Hoy ha sido un buen día

Día de pruebas

Están ustedes invitados


Del singular patriotismo hispano

Del singular -y no singularmente acendrado- patriotismo hispano, da muestra el hecho de que en las Cortes se recuerde una sesión como "sesión patriótica". Uno, que es ingenuo, creía que sesiones patrióticas, en las Cortes, eran todas, pero no. Sólo hubo una que mereciese tal nombre. Tuvo lugar un día lluvioso: el 27 de noviembre de 1907, y se discutía sobre la necesidad de tomarse en serio la marina española o, en caso contrario, liquidarla. Maura, Moret, Canalejas y Azcárate no solamente se escucharon con atención unos a otros, sino que compitieron entre sí mostrando su patriotismo. "Conservadores, liberales, demócratas, republicanos fraternizaban en los elogios a sus caudillos y en su admiración por los discursos pronunciados", leemos en El Año Político de Fernando Soldevilla.

miércoles, 30 de enero de 2019

Yo, entrevistado.

Ando de promoción de La imaginación conservadora. Me ha sorprendido la gran cantidad de entrevistas que tengo solicitadas. Los índices parecen augurar un éxito (relativo, claro, que estamos hablando de un libro de filosofía política). Intento atender a todos los periodistas con amabilidad, pero creo que a veces me falla la inteligencia y salgo de algunas entrevistas con la extraña sensación de que aquel que se ha manifestado delante de un periodista no soy exactamente yo. No es que sea completamente ajeno a mí, sino que es, más bien, una manifestación episódica de mi yo. Y eso me provoca una doble sensación de vulnerabilidad y de descontento conmigo mismo que, con frecuencia, se confirma al leer la entrevista posteriormente en el papel. Creo que me falta malicia, saber tirar pelotas fuera, contención.... que me sobra ingenuidad. Y el caso es que ya estoy en la edad en que las inercias pueden más que la voluntad de cambio.

martes, 29 de enero de 2019

El libro pródigo


Reorganizando mi biblioteca me he encontrado con varios libros que creía perdidos. Uno de ellos es éste, que andaba de excursión por la estantería que no le correspondía. No es nada del otro mundo, pero le tengo cariño y me he alegrado al encontrarlo como si se tratara del libro pródigo, que tras rondar por el mundo haciendo balarrasadas con su herencia, decide volver a casa. Apenas 40 páginas que no pasarán a la historia, pero yo tengo debilidad por esos carlistas que, como Nocedal, Aparisi Guijarro o Vázquez de Mella, eran tan extraordinarios parlamentarios que cuando pedían la palabra para decir lo que nadie quería oír, se producía un silencio respetuoso en el hemiciclo y Sus Señorías escuchaban con la mayor atención. 

Nocedal decía cosas como éstas: "Yo no tengo más bandera que la bandera española, si encima lleva la cruz de Cristo, y toda ella está llena del Espíritu De Dios y de las enseñanzas de la Iglesia. Pero si fuera de eso, y sin yo saberlo ni advertirlo, hubiera en mí algo que no fuera eso, algo mío propio y personal, ahí lo arrojo; quédese ahí, no lo quiero."

Por cierto, este librito, editado por el Ateneo de Madrid en 1955, pertenecía a una colección titulada "O crece o muere" que estaba dirigida por Florentino Pérez Embid.

lunes, 28 de enero de 2019

La puesta al día de la didáctica de la filosofía. 4 y final.

En conclusión:

1. La filosofía no puede estar al servicio de las supuestas competencias del siglo XXI. En todo caso lo que habrá que preguntarse es si las competencias filosóficas continúan siendo relevantes en el siglo XXI. 

2. O bien abrimos conceptualmente el significado de lo competencial, para incluir la competencia teórica, lo cual, probablemente, sería un contrasentido, o le negamos el espacio escolar a la filosofía. Precisamente porque el pensar filosófico no tiene necesidad de “obrar” o de ser “útil” somos responsables de nuestra propia libertad intelectual. Si aplicamos estrictamente la doctrina de las competencias, estamos diciendo que el conocimiento, en lugar de formar parte de los fines de la vida, sólo es un medio. 

3. Añado que un énfasis obsesivo en las competencias priva a las mismas competencias de su razón de ser, pues el conocimiento, para merecer este nombre nos ha de proporcionar algún tipo de satisfacción intelectual. Negar a nuestros alumnos esta satisfacción es reducirlos.

¿Cuáles podrían ser las competencias de la filosofía? La pregunta merece otro congreso, pero me voy a permitir sugerir algunas que me parece que suscitarán un amplio consenso:

1. El diálogo. Es, indudablemente una competencia filosófica, pero siempre y cuando tengamos presente que lo mejor que nos puede proporcionar un diálogo honesto es la conciencia clara de las diferencias que se han puesto de manifiesto. El diálogo puede interiorizarse cuando está inacabado.

2. La sinopsis. “Ho synoptikós dialektikós”, leemos en Rep. 537 c. El ejercicio de llevar hasta la unidad lo múltiple y de escindir lo uno en la pluralidad de suos componentes, es el nervio de la filosofía. Donde no hay un esfuerzo por ordenar jerárquicamente los valores, no hay filosofía. Pero la syn-opsis es impracticable sin competencia lingüística. Y aquí es donde más nos duele. Recuerden que lo primero que pregunta Sócrates ante el esclavo de Menón es si es griego y sabe el griego. 

3. La horístika. Precisamente porque nos movemos siempre entre la dualidad y la unidad, la filosofía es horística. Jenócrates, en su “Perì phrônéseôs” la definía como “la facultad de ‘horistikên kaì theôrêtikên tôn óntôn”, es decir, como la capacidad de delimitar y teorizar la realidad.

4. La enkrateia. Desde Sócrates sabemos que no se puede filosofar sin un cierto dominio de uno mismo, sin “enkrateia”. Las diferentes escuelas helenísticas no son sino diferentes respuestas al problema de la enkrateia o, si lo prefieren, diferentes propuestas de educación emocional. 

5. La meditación del argumento. La didáctica de la filosofía no tiene nada que ver con el fomento de la impaciencia de la opinión. Debemos tener cuidado a la hora de animar incondicionalmente a nuestros alumnos a ser desacomplejados, a expresarse libremente, a no tener miedo al fracaso, a ser optimistas… porque después nos llevamos las manos a la cabeza al comprobar con qué facilidad blindan sus opiniones más peregrinas tras la falacia de “es mi opinión”. Razonar es difícil y razonar bien, aún lo es más. Un buen razonamiento, consistente y original, es tan valioso como un cuarteto de cuerda de Beethoven. Ambas cosas hay que aprender a reconocerlas antes de ponerse a practicarlas.

6. El pensamiento filosófico. Todas las disciplinas y todos los profesores ayudan a pensar, pero la filosofía ayuda a pensar de una manera específica. Cuando en filosofía hablamos de aprender a pensar entendemos que se trata de aprender a pensar a la manera de los grandes pensadores y para ello hay que aprender a pensar con ellos. Pero no podemos aprender a pensar con ellos si antes no hemos aprendido a dominar el arte de la lectura lenta.

Y, al fin, ha llegado el momento de hablar de las vacas.

No deja de ser curioso que la filosofía, que es un saber fundamentalmente conceptual, haya recurrido con frecuencia a ejemplos de animales para aclarar sus conceptos. Esto presenta una serie de problemas filosóficos interesantes sobre los que no entraré. Lo que me interesa, aquí y ahora, es el ejemplo de la vaca. 

Ramon Llull parece ser el primero que, tanto en el Llibre de meravelles como en L’arbre dels exemples de la ciència, muestra el rumiar vacuno como modelo de actividad filosófica, porque permite digerir bien lo que creemos saber.

Más tarde, Baltasar Gracián, en El Criticón, siguiendo a Llull, insiste en que la superioridad más notable de los animales sobre el hombre es “aquella del rumiar que en alguno de los brutos se admira y no se imita”, porque es gran cosa “volver a repasar segunda vez lo que la primera a medio mascar se tragó, aquel desmenuzar de espacio lo que se tragó aprisa.” 

En mi opinión Shopenhauer hereda esta imagen de Gracián cuando asegura que sólo rumiando se asimila lo que se ha leído, y toma cuerpo y raíz en la mente. 

Nietzsche, a su vez, siguiendo a Schopenhauer [por cierto no sé si saben ustedes aquel chiste que asegura que el inglés es tan difícil que se escribe Shakespeare y se pronuncia Schopenhauer: si no lo saben, no importa, pero si no son una miaja irónicos en sus clases… eso sí que importa]. A lo que iba: Nietzsche repite en diferentes lugares de su obra que para leer bien hay que saber rumiar como una vaca. Zaratustra defiende incluso que hasta que no nos comportemos como las vacas “no entraremos en el reino del cielo.” En el hermoso prólogo de Aurora, Nietzsche se presenta a sí mismo como un maestro en lectura lenta, que es la lectura rumiante. 

Deleuze, siguiendo esta estela, comenzó el curso de 1983-84 diciendo a sus alumnos: “Quisiera hacer filosofía a la manera de las vacas. Rumiando”.

Fíjense ustedes lo que puede dar de sí una humilde vaca. Con razón dijo alguna vez en esta casa Jordi Sales que las vacas también tiene derecho a ser usadas como ejemplo.

Pero esto no acaba aquí.

Daisetsu Teitaro Suzuki, uno de los más grandes divulgadores del pensamiento zen, propone diez pasos para educar la atención. Dado que estoy convencido de que la atención es el nuevo C.I. Esto me interesó vivamente. 

Los diez pasos se muestran en diez ilustraciones con gran cantidad de detalles que aquí nos ahorraremos. Ahora bien, aunque les he dicho que ni bailaríamos ni llenaríamos las paredes de post-its, no puedo evitar recurrir al psicodrama, así que, por favor, concéntrese y síganme en mi meditación.

1. Estoy perdido en el bosque, desorientado. Debo buscar mi vaca perdida.
2. Encuentro sus huellas. Las seguiré por muy lejos que me lleven.
3. Doy con la vaca.
4. La vaca no se deja gobernar, se resiste.
5. Utilizo el látigo para dominarla, pero sé que si la trato bien se tornará dócil y me seguirá de buen grado sin necesidad de forzarla.
6. Me monto en la vaca y vuelvo hacia mi casa.
7. Llegamos a casa, bajo un techo de paja dormimos la vaca y yo.
8. Las llamas del hogar. Todo está en su sitio. 
9. Me sumerjo en el instante. Observo el agua que fluye y que nadie sabe a dónde va.
10. Voy al mercado con el pecho y los pies desnudos, embadurnado de barro y cenizas. No es necesario el poder milagroso de los dioses, basta con su contacto para que los árboles muertos florezcan.

¿Y ahora qué?

Ahora, amigos, olvídense ustedes de la vaca y pónganse a trabajar en serio, que para esto han venido a este congreso. Recuerden siempre que  hay una herramienta insustituible en la didáctica de la filosofía que, aunque no sea especialmente innovadora, es muy competencial. Me refiero a los codos.

Está muy bien hablar de vacas para ganarse puntualmente la atención de un grupo, pero lo importante no es hablar de vacas, sino aprender a rumiar y ésta, posiblemente, sea la gran competencia filosófica.

Muchas gracias.

Presentación en Madrid


domingo, 27 de enero de 2019

Joyas parlamentarias. Punto final

I
A don Emilio Castelar todo el mundo lo reconocía como un enorme orador. Pero era tan enorme, que a veces se alargaba y expandía y lo mismo se dedicaba a citar autores griegos que a perderse en descripciones minuciosas o en oraciones interminables. En una ocasión en que se entretuvo entre los griegos Silvela comentó: "Dejadle, don Emilio está hoy en Atenas. Hasta mañana no llegará a Antequera." En otra ocasión, el presidente del Congreso se vio obligado a poner fin a la perorata del prócer y dijo: "No tengo facultad para darle a su señoría más tiempo. Si la tuviera, por mi gusto lo escucharía eternamente."

II
En uno de los artículos del reglamento de las Cortes de la República se decía que los discursos "podrán pronunciarse por escrito."

III
Un diputado interrumpió a José María Gil Robles en el Congreso:
- Su Señoría es uno de esos hombres que todavía llevan calzoncillos de seda.
Gil Robles le replicó sin inmutarse.
- No sabía que la esposa de su señoría fuese tan indiscreta.

IV
Romero Robledo a Silvela:
- Es tan frío, que veranea en Málaga.

V
En una sesión del Parlamento de la República, el maurista Ossorio y Gallardo se preguntaba:
- ¿Qué será de nuestros hijos?
Una voz le contestó desde el fondo del salón:
- ¡Al de su señoría lo hemos hecho subsecretario!

Joyas parlamentarias, 8

"Ya que gobernamos mal, por lo menos gobernemos barato."

- Sagasta.

sábado, 26 de enero de 2019

La puesta al día de la didáctica de la filosofía. 3

Quiero insistir en la importancia de la memoria, porque muchas ideas que se nos presentan como innovadoras sólo pueden pasar como tales gracias a la desmemoria pedagógica. Como esto puede parecerles una exageración, les propongo un divertimento pedagógico: un examen en competencia innovadora. Les leeré diez frases y después de cada una les diré 3 fechas. Una de ellas se corresponde con el año con que la frase fue dicha. Apúntense, si les parece bien, el número de la frase y la fecha. Después les diré las fechas correctas. ¿Estamos?

Tranquilos porque a diferencia de lo que ocurre en muchos cursillos de innovación, no acabaremos ni bailando ni pegando post-its por las paredes.

[Nota: en este caso, las respuestas correctas aparecen al final del post]

1) “Existen esquemas del pasado que hay que superar. El aprendizaje no puede ser ya una continua sujeción a datos y cifras, sino un estímulo de las capacidades creadoras del alumno”: ¿1863, 1971 o 2017?

2) “Jamás se debe decir a un niño, cuando está aprendiendo a escribir, que una letra está mal escrita. La estupidez es fruto del desaliento”: ¿1913, 1968 o 2018?

3) “La idea de que nuestras escuelas deben proporcionar a los niños cuerpos de conocimientos es absurda e inquietante”: ¿1966, 2006 o 2016?

4) “El plan de estudios de la escuela primaria debe contemplarse más en términos de actividad y experiencia que en los de adquisición de conocimientos y memorización de hechos”: ¿1931, 1981 o 2005?

5) “Si deseas ser aplaudido en una convención educativa, utiliza tópicos sentimentales sobre los sagrados derechos del niño, resaltando especialmente su derecho a conquistar la felicidad por medio de la libertad. Es probable que te ganes un aplauso extra si te lamentas de la crueldad de los exámenes y los deberes”: ¿1879, 1934 o 1976?

6) “En la educación pensamos demasiado en términos de conocimientos y muy poco en términos de sentimiento y gusto”:  ¿2017, 1937 o 1998?

7) “Los alumnos del futuro deberán enfrentarse a problemas que aún no existen con tecnologías que aún no han sido diseñadas”: ¿1957, 1999 o 2014?

8) “La educación progresista ha estado mucho más preocupada por definirse a sí misma en oposición a la escuela tradicional que por crear una alternativa educativa consistente”: ¿1938, 1978 o 2018?

9) “El niño debe construir él mismo sus propios saberes”: ¿1989, 1998 o 2018?

10) “El profesor no debe adoptar el papel de experto, de figura ejemplar o de autoridad, sino el de compañero de juegos y amigo”: ¿1967, 1996 o 2000?

Sea cual sea su puntuación, lo que se pondrá de manifiesto es que ustedes no son innovadores. Si obtienen buena puntuación, es que saben que lo que no es tradición es plagio. Si es mala, como no saben lo que es viejo, difícilmente sabrán lo que es nuevo o innovador.

Otro concepto que está muy lejos de ser claro y distinto, es el de “experiencia”, a pesar que sobre él pilota todo el discurso pedagógico moderno. Es obvio que no toda experiencia es educativa. Ni siquiera toda experiencia competencial lo es, porque no toda competencia es loable. Si en la LOGSE se proclamaba como principio que el fin de la educación es desarrollar todas las potencialidades del niño, hemos de saber que una de esas potencialidades es, por ejemplo, la que los griegos llamaban “tékhne kleptiké”, cuya excelencia o areté puede estar al alcance de todos y, por eso mismo, hay que alejarla de nuestras escuelas.

Dewey descubrió en 1938 -y no sin sorpresa- que a pesar de que la experiencia pedagógica era el principio que sostenía todas sus propuestas pedagógicas, él carecía de una teoría filosófica de la experiencia que la fundamentara. Dedicó grandes esfuerzos a elaborarla, pero todo lo que nos ofreció fue su Logic, en cuyas páginas la palabra verdad sólo aparece una vez y en una nota a pie.

Les animo a vivir una experiencia inquietante: pregunten en las escuelas qué es lo que entienden por “experiencia educativa”. En la mayor parte de los casos ni se han planteado la pregunta. 

La experiencia sólo puede ser educativa si está al servicio de unos fines que consideramos nobles, pero estamos viendo que los fines se han hecho confusos. Al elevar el pluralismo a principio constitucional supremo, nos impedimos ser precisos. Por eso muchas familias se preguntan por qué, si nadie tiene derecho a decirles cómo tienen que vivir, qué han de pensar, qué han de creer, a quién han de votar o qué género han de tener, por qué han de reconocerle al Estado competencia para educar a sus hijos. La educación en casa va en aumento y yo le auguro un buen futuro.

Respuestas correctas:
1) 1971. Programa de implantación de la Ley General de Educación (aprobada en 1970).
2) 1913: Cecil Grant
3) 1966: Peter Mauger.
4) 1931: Informe Spens sobre la educación primaria en Inglaterra y Gales
5) 1934: William Chandler Bagley
6) 1937: Informe Spens sobre la educación secundaria en Inglaterra y Gales
7) 1957: Joseph Devereux Colt. 24 días después del lanzamiento del Sputnik
8) 1938: Dewey, Experience and Education 
9) La ley Jospin de julio de 1989
10) 1967: Informe del Consejo Central de Educación inglés, Children and their Primary Schools.

Bajo el volcán: Frida Kahlo y Josep Bartolí

Josep Bartolí y Frida Kahlo En The Objective