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domingo, 28 de mayo de 2017

Jerónimo Merola y el deber moral de ser inteligente

Encuentro en un libro más que interesante, la República original sacada del cuerpo humano,  del médico de Balaguer  Jerónimo Merola una defensa indirecta del deber moral de ser inteligente que me apresuro a recoger en mis fichas. Dice así:

"Porque aunque es verdad que con ciencia y saber puede un hombre ser malo. Es también verdad que sin el saber y ciencia, no pude ser en ninguna manera bueno. Porque obrar bien sin tener conocimiento de la obra, y del subjecto della, no puede ser sino a caso, y semejantes obras no pueden ser de algún merecimiento: pues no proceden de voluntad determinada"



lunes, 31 de octubre de 2016

La invasión de los buenos

Llevo un tiempo sospechando que hay demasiados buenos.

Los veo por todas partes, agazapados tras una buena causa, esperando la oportunidad de saltar sobre ella y poner de manifiesto públicamente lo buenos que son.

Creo, incluso, que comienza a haber buenos en paro porque todas las buenas causas ya están copadas.

Son gente -no hay duda de ello- buena. Muy buena. Tan buena, tan buena que la mayoría no tiene tiempo de hacer bien su trabajo. Están agobiados de bondad.

Siempre sospeché de la llamada RSC, Responsabilidad Social Corporativa, porque me parecía que, por ejemplo, la obligación de un banco es hacer bien su trabajo con inteligencia y honestidad, no competir éticamente con otros bancos. Pasarán a la historia del absurdo aquellas cajas de ahorros que pedían a sus clientes que eligiera la buena causa en la que la entidad mostraría su generosidad filantrópica, mientras en sus despachos de dirección jugaban a la ruleta rusa haciendo caridad con dinero ajeno.

Pero la RSC es sólo un índice de la beatería de la moral del psicosocialismo triunfante.

Yo, buenos, buenos a secas, sólo quiero los justos. Pero buenos vecinos y buenos profesionales, cuantos más mejor. ¡Que Dios condene al peor lugar del infierno al que te sirve a primera hora de la mañana un café que te deja el cuerpo revuelto el resto del día!

No quiero empatizar con nadie. Pero cedo el asiento en el tren si hay alguien que lo necesita más que yo y ayudo a llevar el carro de la compra a una viejecita. No lo hago por empatía, sino por urbanidad.

Tampoco quiero que empatices conmigo. Si alguna vez tropiezo y me caigo, no hace falta que sientas mi dolor, tendré suficiente con que me ayudes a levantarme.

viernes, 18 de diciembre de 2015

La equidad moral

Si de nuestra maldad adulta es responsable nuestra infancia desgraciada, de nuestra bondad adulta será responsable nuestra infancia feliz y, en cualquier caso, todo adulto será entonces moralmente irresponsables. Pero ya que lo de ser buenos o malos dependería del azar de nuestro nacimiento, deberíamos introducir un impuesto moral a los buenos, por disfrutar de una bondad que no han merecido. Por ejemplo, cada rico moral (en tanto que propietario de un capital moral heredado) debería sentirse corresponsable -incluso penalmente- de las obras de los malos y colaborar en consecuencia en la reparación del mal causado por un pobre moral. A esto podría llamársele equidad moral. Si la conclusión es estúpida, quizás debiéramos revisar las premisas.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Un interesante dilema existencial

Tú y yo, lector, existimos porque en el pasado se dio una serie compleja y altamente improbable de azarosas circunstancias que fue abriendo camino a nuestra existencia.

Nuestros padres se conocieron y podían no haberse conocido, etc. Nos gusta hablar de las felices circunstancias que nos han traído hasta aquí. ¿Pero sin las trágicas circunstancias del pasado, como guerras, hambrunas, crímenes, robos, violaciones, esclavismo... estaríamos aquí? ¿Cuántas calamidades han tenido que tener lugar en el transcurso de los tiempos para que nuestros padres tuvieran la posibilidad de conocerse? Cada una de ellas influenció poco o mucho en la cadena de acontecimientos que permite que ahora estemos aquí pensando en esto. 

Así que, en cierta manera, amar nuestra propia existencia significa también amar las tragedias que fueron tramando la sucesión de hechos que acabó trayéndonos a la vida.

Teniendo en cuenta lo anterior, Saul Smilansky, un profesor de filosofía de la Universidad de Haifa, nos ha planteado este dilema: Lo que somos no es independiente de lo que nos ha hecho, así que o lo queremos todo o lo rechazamos todo. ¿Si pudiéramos hacerlo, qué preferiríamos: eliminar del pasado las circunstancias calamitosas que, sin duda, provocaron enormes sufrimientos a otras personas, eliminando también la posibilidad de nuestra existencia, o elegirnos a nosotros y por lo tanto todo lo que nos ha hecho posibles, incluyendo el sufrimiento ajeno?

Saul Smilansky, “Morally, Should We Prefer Never to Have Existed?”, Australasian Journal of Philosophy 91:4, 655-666.

viernes, 6 de marzo de 2015

jueves, 5 de marzo de 2015

Salud emocional


Eva Illouz, El futuro del alma: "La idea de  perfectibilidad ya no se aplica a la mejora moral de una persona, sino a su salud emocional".

miércoles, 4 de marzo de 2015

Valores

No es cierto que no haya valores. Hay una inflación de valores. Hay tantos, que su número es la verdadera cara del relativismo posmoderno.

martes, 30 de diciembre de 2014

"... y como arqueros que tienen un blanco..."

"... y como arqueros que tienen un blanco..."
Aristóteles, Ética a Nicómaco 1094 a



El cazador de fresas, Breviario de Rouen, c.1490


Feliz 2015




viernes, 24 de octubre de 2014

La corrupción y la envidia

Lo peor de la corrupción, tengo que reconocerlo, es, al menos entre nosotros, la envidia que produce en mucha gente. La semana pasada asistí atónito al consenso de mis compañeros de tren que reconocían que si ellos pudieran también meterían mano en la caja. Es decir, que el que no es ladrón es porque aún no puede. Hoy me ha defendido esto mismo una persona en la Plaza de Ocata, que yo creía un paraíso de incontaminada pureza moral. Me da más miedo esta corrupción moral sociológica que la otra, la que merece portadas en los medios de comunicación.

jueves, 28 de agosto de 2014

¿Quién quiere ser un aprendiz de tendero?

Decía Kierkegaard, que ha sido uno de los pocos filósofos que sabían reírse, que en el teatro moderno el malo está siempre representado por los personajes más brillantes, mientras que el bueno, el que actúa correctamente, está representado por un aprendiz de tendero. Los espectadores actuales encuentran esto tan normal, que lo que aprenden de la obra es la confirmación de lo que ya saben: que no pueden contentarse con ser aprendices de tendero.

jueves, 7 de agosto de 2014

La cortesía, según Schopenhauer

La cortesía, es el gesto de ignorar la miserable constitución intelectual y moral del otro y no tenerla en cuenta. 

lunes, 4 de agosto de 2014

Madrugada moral

Según Kant, la prueba de que somos libres es que conocemos nuestro deber. Yo, honestamente, no sé si conocemos exactamente nuestro deber en cada situación, pero sé que el hecho de que pueda prohibirme hacer algo demuestra que tengo alguna autoridad sobre mi propia vida.

miércoles, 23 de julio de 2014

Felaciones por copas en Magaluf


Y mi ingenua pregunta es: Si hemos aceptado como principio moral que "mi coño es mío", ¿qué privilegio ontológico tiene el coño sobre la boca? O dicho de otra manera, si la premisa moral es "mi cuerpo es mío" y esta premisa sirve para decir sí al aborto, ¿por qué no habría de servir para decir sí a una felación a cambio de una copa?  O bien podemos hacer lo que nos da la gana con nuestro cuerpo, porque es nuestro, o bien hay algún principio más alto que nuestro derecho de propiedad sobre nuestro cuerpo que ha de orientarnos sobre su uso.... por ejemplo el principio de la prudencia.

martes, 17 de junio de 2014

El valor del valor


Me ha llamado especialmente la atención en este Anuari dels valors, una aparente contradicción entre la defensa, a la pàgina16, de los "grandes valores", que serían unos "valores básicos", universales con un "grado de permanencia y de validez notables en entornos culturales diversos", y la aproximación a estos valores mediante una colección de "temáticas susceptibles de controversia axiológica". ¿No hubiera sido más coherente buscar los valores comunes más en los consensos que en las controversias? ¿No muestran las controversias lo que hay de polémico en los valores?

Los valores permanentes serían la justicia, la paz, la libertad, la igualdad, la solidaridad, la belleza, la bondad, la verdad y el amor, la honestidad e integridad, la dignidad de la persona, el respeto por el medio ambiente, etc. Me pregunto si no hay aquí una reivindicación de la sindéresis tomista que no quiere decir su nombre. Difícilmente se puede defender esta permanencia de los valores sin postular una capacidad natural de la razón para juzgar rectamente y distinguir entre el bien y el mal. Pero esta capacidad parece puesta en cuestión por el mismo anuario cuando se dedica a recopilar controversias axiológicas.

Decía Platón (Eutifrón 76C y Fedro 263a) que "disputamos con los demás y con nosotros mismos únicamente por lo justo y lo bueno". Habría que ver, pues, qué explica mejor la controversia, si la postulación de la sindéresis o la constatación de la disputa. O, planteado de una manera más abrupta: habría que ver si el valor del valor radica en el hecho de ser valor o en el hecho de ser nuestro valor. Si la primera alternativa es la correcta, entonces nos encontramos en el terreno de la axiología; pero si lo es la segunda, lo que tenemos delante es un debate político. Recuerdo que Margaret Thatcher, que fue quien introdujo los valores en el debate político contemporáneo, nunca habló "de los valores", sino de los valores victorianos, los británicos, los cristianos, etc.

¿Qué hay detrás de estas "temáticas susceptibles de controversia axiológica", un debate axiológico o político?

Mi respuesta es que nos encontramos ante debates políticos ligados, como creo ver en el Anuari por un importante rasgo en común: la defensa indignada de unas determinadas formas de apropiación de los valores.

Encuentro este fenómeno muy relevante porque en mi opinión la indignación es el sustituto moderno de la sindéresis, como puede comprobarse acudiendo al primer teorizador de la indignación, que no fue Stéphane Hessel, sino Denis Diderot. De hecho Hessel se puede entender como una realización peculiar de lo que decía Diderot.

Basta leer las entradas que escribió Diderot en la Enciclopedia relacionadas con esta cuestión: "Indignación", "Resentimiento", "Derecho natural" y "Corrupción política", para darse cuenta de que esbozó una reflexión que parece haber encontrado en nosotros una concreta realización histórica. De acuerdo con Diderot, la indignación es una pasión política que la naturaleza ha puesto en nosotros para compensar los defectos de las leyes y puede ser entendida como el fundamento de la soberanía popular dado que garantiza una evidencia moral inmediata que ilumina nítidamente la diferencia entre el justo y el injusto: No hay aquí una reivindicación hiperbólica de la sindéresis?

Pues no, porque Diderot es suficientemente lúcido para darse cuenta se que si bien la indignación nos garantiza la bondad de nuestras intenciones, no nos asegura que tengamos razón. Esta es la parte de Diderot que no han querido heredar los Stéphane Hessel.

Quizá, pues, estas "temáticas susceptibles de controversia axiológica" que recoge el Anuari lo que muestran es el triunfo de una indignación que ha olvidado la prevención de Diderot. Si esto fuera así, este triunfo habría sido posible gracias a la sustitución, de hecho, del homo politicus por el homo indignatus, que sería el indignado clarividente.

Pero el olvido de que la indignación no nos asegura la posesión de la razón, lleva implícito el peligro de creer que el hombre indignado santifica todo lo que toca. Ahora bien, se mire como se mire, la indignación moral es la postura ética que encuentra mas noble el vómito que el apetito ... precisamente porque ha hecho más suyo el emotivismo moral que la ley moral.

Básicamente lo que yo he visto en este Anuari es la aceptación de las diferentes formas de la indignación como valores.


lunes, 2 de junio de 2014

La moral fashion

En La riqueza de las naciones Adam Smith encuentra dos sistemas de moralidad en las sociedades complejas modernas, la moral del sentido común y la moral del “people of fashion”. Lo que actualmente entendemos por fashion y lo que entendía Smith no es exactamente coincidente. Él pensaba en la vida bohemia de los artistas y algunos aristócratas, mientras que nosotros pensamos inmediatamente en la moda. Pero, pese a las diferencias, creo que podemos apropiarnos del concepto de “people of fashion” para referirnos a la gente que confunde la moralidad con el capricho y que hace de su deseo su norma de conducta. Desde esta perspectiva, la “moral fashion”, como también podríamos denominarla, se caracteriza por su extraordinaria capacidad para la autoindulgencia. Mientras que la gente que se guía por la moral del sentido común tiene problemas de conciencia, los seguidores de la moral fashion tienen frustraciones. Mientras que el ideal de la moral del sentido común es un mundo donde todos nos mantengamos fieles a nuestros compromisos, el ideal del “people of fashion” es un mundo sin frustraciones.  
La moral del sentido común es estricta y austera, y según Smith es mayoritaria entre las clases populares, que creen en la importancia de la voluntad, la responsabilidad, la honorabilidad y la vergüenza; mientras que la moral del “people of fashion” es más permisiva y relativista y tiene un punto nihilista, por carecer de convicciones firmes. Smith pensaba que la gente corriente siempre sería partidaria de la rigidez moral, y que así como había nutrido las filas de las revueltas puritanas en el pasado, mantendría en el futuro sus convicciones conservadoras. 
De La escuela contra el mundo

viernes, 16 de mayo de 2014

Consejo de Séneca

"Al hombre se le exige que haga bien a los hombres". Séneca podría haberse quedado aquí y nos habría ofrecido la repetición de un antiguo precepto. Pero la sustancia de su consejo se encuentra en lo que viene a continuación: "Si puede ser, a muchos; si no, a pocos; si eso tampoco, a los más cercanos; si a nadie en particular, a sí mismo".

lunes, 12 de mayo de 2014

La virtud

Qu’est-ce que la vertu, demande Diderot? C’est, répond-il, sous quelque face qu’on la considère, un sacrifice de soi-même. 

En Charles-Yves Cousin d’Avallon, “Diderotiana, ou Recueil d’anecdotes, bons mots, plaisanteries, réflexions et pensées de Denis Diderot, suivi de quelques morceaux inédits de ce célèbre encyclopédiste”, 1811.

Una cosa más: Esta es la opinión que tenía la suegra de Diderot sobre su yerno: “Es un hombre que no hace nada y cuyo único oficio es  […] una lengua de oro con la cual trastoca el cerebro de mi hija”.

lunes, 28 de abril de 2014

Homenaje a un señor muy de derechas

J.R.R. Tolkien, como seguramente todos ustedes saben, era muy, pero que muy conservador. Y de hecho toda su literatura es una epopeya de los valores tradicionales… tal como él los entendía, claro está. Lo que no podía ser era racista. ¿Cómo serlo si tiene su literatura poblada de mil razas diferentes? Pero por si su obra no fuera suficiente testimonio de su actitud, aquí está el testimonios admirable de una carta que escribió a una editorial alemana interesada en publicar The Hobbit… siempre y cuando... Tolkien pudiera justificar su ascendencia aria:

25 July 1938

20 Northmoor Road, Oxford  

Dear Sirs, 

Thank you for your letter. I regret that I am not clear as to what you intend by arisch. I am not of Aryan extraction: that is Indo-Iranian; as far as I am aware none of my ancestors spoke Hindustani, Persian, Gypsy, or any related dialects. But if I am to understand that you are enquiring whether I am of Jewish origin, I can only reply that I regret that I appear to have no ancestors of that gifted people. My great-great-grandfather came to England in the eighteenth century from Germany: the main part of my descent is therefore purely English, and I am an English subject — which should be sufficient. I have been accustomed, nonetheless, to regard my German name with pride, and continued to do so throughout the period of the late regrettable war, in which I served in the English army. I cannot, however, forbear to comment that if impertinent and irrelevant inquiries of this sort are to become the rule in matters of literature, then the time is not far distant when a German name will no longer be a source of pride. 

Your enquiry is doubtless made in order to comply with the laws of your own country, but that this should be held to apply to the subjects of another state would be improper, even if it had (as it has not) any bearing whatsoever on the merits of my work or its sustainability for publication, of which you appear to have satisfied yourselves without reference to my Abstammung. 

I trust you will find this reply satisfactory, and 
remain yours faithfully, 

J. R. R. Tolkien

lunes, 24 de marzo de 2014

Cal insistir...


Esta mañana he hecho algo sumamente imprudente: participar con dos fenomenales "rondallaires" del grupo Vivimdelcuentu en un acto dirigido a niños en Mataró. El objeto, absolutamente desmedido, era hablar a las criaturas del valor del esfuerzo. Los artistas contaban cuentos, los escenificaban y cantaban canciones, y todo lo hacían bien. De mi se esperaba que diera la nota filosófica -o al menos ligeramente erudita- entre cuento y cuento. Un comentario de textos, vaya. Como las miradas de los niños no conocen ni las convenciones ni la hipocresía, he tenido que sudar lo mío para no hundirlos en el aburrimiento del anticlímax cada vez que me dirigía a ellos. Básicamente lo que he hecho ha sido repetirles de mil maneras diversas una idea:

"cal insistir
si ho vols aconseguir"

Es decir, que a Dios rogando y con el mazo dando.

Poco antes de comenzar el acto, pensando en el público tan sumamente exigente que me esperaba, me sentía, de verdad, aterrorizado, presa de pánico, preguntándome quién demonios me mandaba a mí meterme en estos berenjenales, con lo agustito que estaría en mi plaza de Ocata tomando un café con churros y leyendo el periódico.

Me lo mando yo mismo, porque no sé decir que no al Joan Salicrú y a la Maria Coll, de la Revista Valors, que han sido los promotores del sarao ético. Tras el acto -que parece que ha acabado con éxito de crítica y público-, me he prometido a mi mismo que de aquí en adelante, por muy bien que me caigan, no les diré inmediatamente que sí.

19:47: Dice mi mujer que la traducción correcta de "cal insistir si ho vols aconseguir" es "el que la sigue, la consigue".

PISA y el 5%

Se ha armado una buena con las pruebas PISA en Cataluña. Se han excluido de las mismas unos porcentajes de alumnos desmesurados. Se supone q...