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lunes, 26 de febrero de 2024

El junco verde

 I

Esta mañana he escrito un buen capítulo. Básicamente, trataba de las dificultades de escribir un buen capítulo. Y me he quedado tan satisfecho. He comenzado a redactarlo temprano en la plaza de Ocata y lo he acabado cuando daban las 14:00 en la Plaza de les Dones, entre cafés.  Después he comprado una bombilla. Una bombilla. He entrado a mi cuarto con ella en la mano. Lo recuerdo muy bien. Pero no sé dónde la he dejado y no tengo manera de encontrarla.

II

Me escribe Leticia Lombardero de la Fundación Tatiana. La preinscripción en el seminario Después de la orgía va viento en popa. Hay ya más de 30 solicitudes. De todos los preinscritos se seleccionará un grupo de unas 20 personas. Colaborar con la Tatiana es un lujo.

III

Aquí delante, en la azotea de una casa blanca del otro lado de la calle ha salido un joven a fumar.  Fuma lentamente, pero con grandes caladas, mientras pasea de un lado a otro como un tigre enjaulado. Observo sus movimientos fascinado por no sé qué y me pregunto quién observará los míos.

IV

Comienzo a leer una de esas cosas que no me gustan pero que creo que hay que leer para saber cómo va el mundo: Viure com els ocells, de la filósofa Vincianne Despret. Para mi sorpresa me está gustando, pero no porque comulgue, ni mucho menos, con la tesis de la autora, sino porque me muestra con detalle hasta qué punto cuando intentamos aprender algo de la naturaleza lo que hacemos es proyectar sobre la naturaleza la lección que queremos aprender.

V

Veo en mis nietos todo lo que vi en mí hace tantos años y que sus padres no pueden ver todavía. Y lo que veo me produce tanta ternura... son exploradores del mundo en busca de ese junco verde que Colón, cansado de tanta agua, descubrió un día flotando a la deriva. La tierra estaba cerca.

VI

Me escriben de la Editorial Trota. Siempre le estaré agradecido a Alejandro Sierra, porque él publicó mis primeros libros. Me comunica los derechos de autor que han devengado durante el año pasado dos libros que publiqué hace años: Prometeos y Guía para no entender a Sócrates. Total a cobrar: 39.15€. Es poca cosa, pero no se pueden hacer ustedes la alegría que me da comprobar que se siguen, aunque gota a gota, vendiendo.

VI

Videoconferencia con las buenas gentes de la Fundación Pere Tarrés. ¡Qué labor más admirable desarrollan!

VII

Me acaba de llegar:




martes, 23 de enero de 2024

Amén

I

Mi nieto Bruno hace atletismo. Y aunque de las cosas importantes de casa se ocupa mi mujer, de vez en cuando tengo que llevarlo yo. Esta misma tarde ha sido el caso. Va con dos amigos. Uno de ellos viene a casa y al otro tenemos que pasar a recogerlo. En el coche los oigo y a veces me parece estar oyendo una lengua extranjera. Creo que hablan de videojuegos. Pero no estoy seguro. Yo simplemente soy el orgulloso chófer.

II

Me siento orgulloso de mi nieto. Esto de que haga atletismo le convalida las horas de pantalla, que no creo que sean más que las que yo dedicaba a los cómics. A los tres adolescentes se los ve sueltos, dicharacheros, con ganas de vivir. Y yo siento que por mucho cariño que le tenga a mi nieto, no es solo nieto mío. Es nieto también de su tiempo, que no es el mío. Y está bien que sea así.

III

Me llaman de la Consejería de Educación de Castilla y León y hablamos del Presidente de la autonomía y de Villablino. Me gusta la manera de ser de los castellanos. Son gente que prioriza el hacer al decir que hacen. Y eso, en nuestros tiempos, es casi una excentricidad.

IV 

Betty me envía las primeras páginas del último libro de Finkielkraut ("Finki"), Pêcheur de perles, cuyo prólogo comienza así: "Walter Benjamin collectionnait amoureusement les citations". Al prólogo le sigue esta cita de Paul Valéry: «Le cœur consiste à dépendre!»

V

Balmes no deja de darme alegrías.




lunes, 22 de enero de 2024

Naturaleza

 I

Alguna vez he dicho que la naturaleza es lo que de joven te empuja y lo que de viejo te espera (te acecha, mejor). Me reafirmo.

II

Soy consciente de que ya he entrado en la edad de las despedidas. La Parca va afinando el tiro.

III

Cuando no es un pariente, es un conocido y cuando no, un vecino o un nombre anónimo en el tablón del ayuntamiento que anuncia las defunciones. Las calles se van vaciando de rostros conocidos mientras nos asomamos a la edad a la que no llegaremos, poblada de rostros nuevos.

V

Conversación agradabilísima con el maestro B. sobre Bruckner. El maestro es un sabio entrañable que está atravesando, probablemente, la etapa más creativa de su vida. Y uno, humildemente, a buen árbol se arrima.

VI

Comida con el nieto adolescente, que nos habla apasionadamente de sus descubrimientos históricos y naturales. ¡Cuánto aprende este niño a espaldas de su instituto! ¡Y con cuanto entusiasmo nos lo cuenta! Tiene todo el sentido del mundo, si se mira bien, esto de ser discípulo de tu nieto. Nos lleva de la mano a la naturaleza.


sábado, 21 de enero de 2023

Familia

El placer de tener a toda la familia en casa y hacer cinco veces más comida de la que sabes, positivamente, que nos vamos a comer.

lunes, 16 de enero de 2023

Hacer de abuelo

Sin duda, hacer de abuelo es mucho más fácil que hacer de padre, por la sencilla razón de que el abuelo sabe que hay alguien que ya está haciendo de padre.

jueves, 5 de enero de 2023

Los reyes

Yo disfrutaba de la cabalgata de reyes cuando los abuelos luchábamos darwinianamente por los caramelos que despreciaban nuestros nietos. Hoy he contemplado el eclipse ecológico de este espécimen humano. La vida nos va dejando de lado.

¡Qué noche esta! En ella se pone claramente de manifiesto que las ilusiones que proyectamos sobre nosotros mismos son muy reales en sus resultados.

Feliz noche de reyes, amigos.

lunes, 25 de julio de 2022

La edad adulta

 Hace unos días hacía yo en otro lugar estas dos preguntas:

1. ¿Es "la edad adulta" la mayor utopía que ha construido la humanidad? 

2. Si así fuera, ¿sería una utopía prescindible?

Con respecto a la primera, si todo, desde la infancia al género, es una construcción social, la edad adulta también podría serlo. ¿Pero sería una construcción que se vive como realidad o como deseo? Quiero decir: ¿son los hechos de los mayores de edad los que nos hacen visible en ellos una cierta disposición de ánimo, una cierta visión prudencial de las cosas, un cierto dominio de uno mismo, etc? ¿O es un deseo, un fundamento mítico de la autoridad de determinadas personas, un principio regulativo o, elevando más el tiro, una utopía?

Con respecto a la segunda. Pudiera ser que fuese una utopía y que, sin embargo no pudiéramos prescindir de ella para hacer humanamente vivible nuestra falta colectiva de adultez. La edad adulta podría ser una ilusión necesaria que el hombre proyecta sobre sí mismo gracias a cuya luz puede verse como le gustaría ser y actuar de acuerdo con esta imagen?

Que quere claro: yo creo que la edad adulta existe en la medida en que alguien puede contar de manera creíble las historias familiares y colectivas cuando se reúne un grupo de humanos junto al fuego y en la medida en que las aristas de la vida han ido limando la energía de uno hasta hacerla más o menos controlable por su sentido común. En este sentido la edad adulta ha de ser la edad de la responsabilida para aquellos que por razones de edad tienen mucha más energía que sentido común para controlarla. Lo cual no eviata que observando ciertos comportamientos colectivos uno tienda a pensar que ciertas ideologías se reducen a una resistencia contumaz a la adultez.

viernes, 1 de julio de 2022

Drama familiar

Mi hijo ha pasado el día con mis dos nietos en un parque acuático y, por lo visto, se han divertido tanto los tres que les ha propuesto ir al cine juntos esta misma tarde a ver no sé qué película de aventuras. Mi nieto mayor no ha recibido con muy buena cara la propuesta. Al ver su incomodidad, mi hijo le ha preguntado si tenía algún inconveniente. 

- ¡Sí! -le ha contestado.

- ¿Cuál? ¿No quieres ir al cine?

-Sí, quiero, pero papá... 

- ¿Qué pasa?

- Tú no vengas...

Obviamente mi nieto teme encontrarse en el cine con sus amigos y no quiere que lo vean como una critura necesitada de protección paterna.

Mi hijo ha comprendido la situación y ahí está, hundido en el sofá.

Yo, sin embargo, estoy viviendo su derrota como una prueba innegable de justicia poética. Los dioses están, sin duda, de parte de los abuelos.

martes, 12 de abril de 2022

Haciendo deberes apasionadamente

Hoy hemos comido solos mi nieto Bruno (12 años) y yo. Y no hemos parado de hacer deberes.

Hemos ido juntos al mercado. Le he dejado comprar lo que quisiera con dos condiciones: que de primero, habría ensalada y de segundo lo que él eligiera más espárragos a la plancha. Lo demás, a su antojo.

Nada más sentarnos a comer ha aparecido sobre la mesa la cuestión del infinito y la necesidad de aportar a la filosofía un nuevo concepto, que viene impuesto por la misma naturaleza de las cosas: el de infinito y pico. Si hay infinitos que contienen infinitos, entonces el primero es un infinito y pico. Después se nos ha planteado la posibilidad de concebir el Todo como un container. La pregunta que me ha planteado Bruno es si el container, para contener el Todo, no debiera contener al container que contiene el Todo. De aquí al argumento ontológico de San Anselmo, no había más que un pasado... que me he apresurado a dar. Por cierto, lo ha rechazado con una seguridad pasmosa que dejaría satisfecho al mismísimo Kant: la existencia pensada no es lo mismo que la existencia real. Le ha intrigado mucho más esta pregunta: ¿Si el Universo se expande, por dónde se expande?

A los postres la interrogación versaba sobre lo admirable y extraño que es el ser capaz de preguntarse sobre estas cosas.

La conclusión de todo, mientras recogíamos la mesa, la ha puesto mi nieto: "Somos máquinas con conciencia". Me he limitado a decirle que era un cartesiano y lo he dejado encender la televisión con esa convicción.

Pues eso, que no hemos parado de hacer deberes.

viernes, 12 de febrero de 2021

Añoranza del caos

A veces nuestra casa está demasiado limpia y ordenada. Todo está en su sitio. No hay ni una miga de pan por el suelo, ni cajones revueltos, ni luces encendidas en cuartos en los que no hay nadie, ni el volumen de la televisión es excesivo... En estas ocasiones nos miramos mi mujer y yo con cara melancólica y asentimos. Sí, los dos echamos en falta el caos de nuestros nietos.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Otra herida narcisista

Hasta ahora, cuando acompañaba a mi nieto al colegio iba con él hasta la misma puerta del centro. Hoy, al doblar una esquina, ante la fila de los niños de su clase que esperaban que se abrieran las puertas, mi nieto se ha despedido de mí de una forma que no admitía dudas: quería seguir en solitario. Lo he entendido. Yo también fui preadolescente. Llega un momento en que tienes una necesidad existencial de proclamar tu autonomía ante los ojos de tus semejantes, de que te has librado de la tutela de los adultos. Pero la comprensión de las cosas no necesariamente nos hace más felices.

Ayer traje a este café una foto que me habían enviado del Ártico mostrando La escuela no es un parque de atracciones. La foto tiene su historia, porque es de un venezolano que se encuentra en la península de Guida, en la costa siberiana del mar de Kara, en el océano Ártico. Escribo esto buscando en el recuerdo una tirita afectiva para mi herida narcisista.

sábado, 14 de noviembre de 2020

La felicidad me la dio tu arroz

La felicidad es hacer una inmensa cazuela de arroz y que no quede ni un grano. Es ver que se prolonga la sobremesa mientras tu discretamente subes a refugiarte a tu cuarto con tus libros y tu sofá. Es ver cómo va declinando la tarde y sube tu nieto a despedirse de ti, lamentando que se tiene que ir, pero es culpa del papa... La felicidd es poder contar esto... Bueno, sí, quizás le deba algo mi beatitud a las tres gotas que disuelvo cada mañana en medio vaso de agua. Pero no ha sobrado ni un grano de arroz.

lunes, 2 de noviembre de 2020

De la mano

Esas parejas de ancianos que caminan encorvados, a pasos de paloma y arrastrando los pies, pero agarrados de la mano, porque saben que todo su asidero está en la mano descarnada de su mujer o su marido, me producen una profunda ternura. Veo, además, en ellas el resumen y síntesis de todo. Estamos aquí para encontrar una mano que nos ayude a caminar. Si la tenemos, celebrémoslo, que merece la pena.

sábado, 24 de octubre de 2020

Al albur de las circunstancias

La paella es una religión valenciana de culto riguroso y estricto. Los que no somos creyentes sólo hacemos arroces. Esta es una evidencia tan clara y distinta que no tienee sentido andar buscándole objeciones. Así que yo los sábados hago un arroz para la familia. 

Esto de la familia se pone bastante complicado a partir del momento en que los hijos vuelan por su cuenta. Nunca es seguro cuántos estaremos a comer. Dos, fijo, pero podemos ser ocho, o seis o tres. Depende. El número exacto sólo se concreta cuando estamos sentados a la mesa.

Por eso hago un arroz, porque me permite una libertad de acción enorme, es como ser agnóstico del arroz, que puedes rezarle al dios que se te antoje cuando se te antoja y jugar con los ingredientes al albur de las circunstancias.

Así que hacer la compra, como ustedes bien comprenderán, se convierte en un arte. Por otra parte, hace tiempo que descubrí (sumando una decepción más a mi ya larga lista de decepciones paternas) que a los míos, para hacer el arroz, les gusta más el caldo de pastilla de pescado que un buen caldo de pescado.

Pero no importa. Lo triste es estar sólo dos a la mesa un sábado. El arroz acaba saliendo. Unas veces con más tropiezos que otras, pero sale rico. La prueba de ello es que no suelen dejar ni un grano en la paellera. Y yo soy feliz viéndolos comer.

Ahora que lo pienso... creo que no he repetido nunca una receta.

La vida prosaica

Ayer por la tarde me llamó por teléfono mi nieto (10 años) preguntándome si podía venir a dormir a casa. Le dije que por supuesto que sí, que esta casa es la suya. "Es que, como estás solo, así te hago compañía y te ayudo a hacer la cena". Me emocionó su deseo de cuidar de mí. Sin embargo, en cuanto llegó se apoderó de la televisión, conectó sus cables a la consola y comenzó a jugar con sus amigos pasando completamente de su abuelo. Le pedí, eso sí, que pusiera la mesa para cenar. Cenamos y vimos una película de miedo. De bastante miedo. Así que, cuando llegó la hora de irse a dormir, vi en su cara una petición de cobijo. "Si quieres -le dije- puedes dormir conmigo". Y por esta razón he dormido toda la noche en el borde de la cama, que es a donde me han ido empujando sus pies, rodillas, codos y puños. La familia también es esto.

lunes, 14 de septiembre de 2020

Mi familia es bestial

Esta mañana me ha traído un mensajero "Mi familia es bestial", libro escrito a 4 manos con mi nieto Bruno (10 años). Sin duda, uno de los acontecimientos de mi vida de abuelo y -siendo humilde- el acontecimiento editorial de la década:


 La edición es preciosa, cosa que agradezco muy sinceramente a Jordi Nadal y a María Alasia.

miércoles, 24 de junio de 2020

Noche de San Juan

Foto de Guillem Luri

El luz como atracción irrefrenable de la mariposa, la alegría en los ojos de los niños, la satisfacción de volver a ser como un niño en los ojos de los adultos, la noche iluminada súbitamente por mil resplandores, próximos y remotos, la alegría de la mesa compartida y la paz de la protección de las estrellas sobre todos, la celebración de la vida y de la proximidad, la alegría sin precio.

 

PISA y el 5%

Se ha armado una buena con las pruebas PISA en Cataluña. Se han excluido de las mismas unos porcentajes de alumnos desmesurados. Se supone q...