jueves, 30 de enero de 2020

Sobre el arte de leer


Sobre el arte de leer reseña de García-Máiquez en Nueva Revista

Brexit

Los británicos se van. Y no se van porque lo hayan echado a los dados o porque el cambio climático les haya afectado la capacidad de raciocinio, sino porque han echado cuentas, han visto pros y contras... y han optado por seguir haciendo política de manera autónoma.

En su decisión ha pesado más la política que la estricta economía.

La primera condición para hacer política es tener ideas y autonomía para asumir riesgos. Y los británicos creen que en la UE, en lugar de ideas hay intereses comerciales. Y si se trata de intereses comerciales, los británicos prefieren exportar lo suyo que importar lo ajeno.

Los británicos prefieren alianzas seguras con los suyos, norteamericanos, canadienses, australianos... porque saben que les responden en caso de necesidad, mientras que de Europa, hoy por hoy, no parece que pueda esperarse más que vagas promesas, buenos sentimientos e índices de bienestar.

Los británicos quieren recuperar la autonomía sobre sus fronteras porque sin esa autonomía ni se hace política afuera ni se crea un sentido de copertenencia dentro. No quieren disolver el Reino Unido de la Gran bretaña en Europa sino recuperar un sentido de integración interna que, a su parecer, la UE pone en riesgo.

Los británicos saben que en un contexto mundial en el que el Pacífico va para arriba, el Atlántico va para abajo y el Mediterráneo es un lugar de turismo y museos arqueológicos, si no estás actuando donde se cuecen las cosas, quedas marginado. No les cuesta mucho dejar atrás a una Europa que no puede creer en sí misma por la sencilla razón de que no sabe quién es.

Los británicos tienen una firme voluntad de actores.

Por supuesto, todo les puede salir mal a los británicos. Eso ya lo saben. Pero saben también -y esto es lo importante- que sólo  asumiendo riesgos un país seguro en sí mismo crece, se fortalece y se cohesiona.

Si yo fiese inglés, tendría más confianza en Washington que en Bruselas.

Ellos se van tan contentos y nosotros les cantamos melancólicas canciones de despedida un tanto cursis. 

miércoles, 29 de enero de 2020

Esta tarde me voy a Puebla

Ustedes ya están al tanto de mis reticencias a lo que Pedro Mártir de Anglería llamaba "novolatría", o sea, a la rendición incondicional ante lo nuevo por el mero hecho de ser nuevo, sin ninguna consideración a su bondad. Para el novólatra, lo nuevo es más relevante que lo bueno. Como he podido comprobar varias veces, en nuestros días nadie se enfada si le dices que está equivocado. "Es mi opinión", te contestará, dando por supuesto que toda opinión es respetable por el mero hecho de ser propiedad de quien la emite, independientemente de su fuerza argumental. Pero se corren serios riesgos si te atreves a decirle que está anticuado.

El hecho de que sea crítico con los novólatras no significa, en absoluto, que sea ni reacio ni ajeno a una cuantas novedades de nuestro tiempo que contribuyen a hacer la vida más densa. Trasteo con frecuencia por las redes sociales y gracias a ellas he descubierto a personas de las que me enorgullezco ahora de considerarme su amigo y ninguno de mis últimos libros podría haberse escrito sin el correo electrónico y sin el acceso a las hemerotecas, archivos y editoriales remotas.

Esta tarde doy una videoconferencia a un grupo de profesores de una universidad de Puebla, México. Bien es cierto que el técnico de la universidad ha sido paciente conmigo, porque no solamente quiero que me vean. Quiero, al mismo tiempo, pasar diferentes imágenes y esquemas de un PowerPoint.  ¿No es maravilloso poder impartir una lección en vivo y en casi-directo a un grupo de mexicanos sin moverte de tu casa? No puedo sino gritar entusiasmado un "¡Viva la buena tecnología!"

domingo, 26 de enero de 2020

Cánovas, la otra faceta

Paseaba Cánovas del brazo de la embajadora alemana en un baile que se celebraba en la Embajada. Varias señoras se acercaban a él e insistían en las pretensiones que le tenían formuladas.

- Mucho le deben molestar las señoras con tanta petición -le dijo la embajadora.
Cánovas contestó: 
- Señora, a mí no me molestan las mujeres por lo que me piden, sino por lo que me niegan.

A su mujer, de la que según todos los testimonios, estaba profundamente enamorado, Cánovas le decía:
- Te adoro, Joaquina, y te seré siempre fiel. Con una condición y con un límite. Yo no haré el amor a nadie, pero si se acerca a mí una mujer, no la rechazo. Fíjate que sólo un hombre, el casto José, despreció a una mujer y lleva veinte siglos haciendo el ridículo".

M. Fernández Núñez, Anecdotario político, 1931.

viernes, 24 de enero de 2020

La última innovación humana

La última innovación humana podría ser la máquina de producir innovaciones.

La memoria

La memoria tiene hoy mala fama entre los neopedagogos. Es absurdo, ya que no hay nadie que quisiera tener menos memoria que la que tiene, pero así es. La perplejidad que esto produce no habla mal de la memoria, sino de sus absurdos denigradores, que entienden, en contra de toda la tradición y de todo cuando la ciencia nos muestra con rigor, que la memoria es algo así como un archivo empolvado de datos acumulados para el olvido.

La mejor definición de la memoria que conozco es la de Covarrubias, que en 1611 afirma que consiste en percibir ahora las cosas que se quedan con nosotros. 

Efectivamente, la esencia de la memoria no radica en el residuo que las cosas nos dejan al pasar, sino en la capacidad de revivir todo eso que, al pasar, se ha quedado con nosotros. En este sentido, la memoria amplifica nuestras posibilidades de experiencias vitales.

Por otra parte, cuando hablamos del olvido hay que hacerlo con cuidado, porque nunca sabemos ni si eso que creemos olvidado emergerá mañana, súbitamente, a la superficie de la conciencia como un corcho hundido salta a la superficie del agua, ni lo que pudimos aprender gracias a aquello que hoy parece olvidado.

miércoles, 22 de enero de 2020

Haremos de carne humana la estatua de Robespierre



El 7 de noviembre de 1901 se estrenó en el Teatro de la Zarzuela El Bateo, de Chueca.

Uno de sus personajes es Wamba, vecino de Lavapiés, que no sabe “más que tangos anarquistas, dinamitistas y petroleristas”, que bebe “bebidas fuertes, como mis ideas” y que está tan avergonzado de llevar el nombre de un rey godo, que nada más de pensarlo le dan arcadas:

“… Pensar que yo, presidente de cuatro
cluses socialistas y secretado de La tea incen-
diaria, tengo el nombre de un monarca, y
de un monarca cursi...) 


Le parece cursi porque es gótico, que para él “es lo mismo”.

A lo que vamos. Wamba es un idealista que tiene muy claro su programa de gobierno:
 

“Haremos de carne humana
la estatua de Robespier,
para que sirva de ejemplo
el mártir aquél”. 


Pero Wamba quiere también ser el padrino del hijo de su amigo Lolo:

“…y si Lolo me deja que yo le
eduque, lo primero que le enseño son las
tres us que constituyen nuestra doctrina:
Utopía, Unión y Huelga”.

martes, 21 de enero de 2020

Creencias peregrinas

"Creer que la única función política es atacar, insultar y calumniar al enemigo, y que éste no va a responder (y más en un país como España), es una creencia peregrina, pero que se repite desgraciadamente hoy".

Julio Caro Baroja, en 1981, con motivo del 50 aniversario de la Segunda república.

lunes, 20 de enero de 2020

Nada nuevo...

"La pedante pedagogía -no olvidemos que pedagogía, pediatría y pedantería tienen la misma raíz..."

José María Pemán en el prólogo a Mis amigos muertos, de Juan Ignacio Luca de Tena (1971).

Entro en el aula...

Entro en el aula, empiezo a hablar a un ciento
de caras mal despiertas: por un rato
sobre sus vidas, rígido, desato,
cumpliendo mi deber, el frío viento

del Ser y de la Nada, de la Idea
y la Cosa; la horrible perspectiva
del vértigo que se ha hecho inofensiva,
espectáculo gris, vieja tarea.

Si alguno, casi inquieto, se remueve,
los más sueñan, o apuntan, o hacen ruido.
Pero basta: es la hora ya. De nueve

a diez, vieron el Ser, ese aguafiestas;
prosigan su vivir interrumpido:
yo vuelvo a mi silencio sin respuestas.

    José María VALVERDE

sábado, 18 de enero de 2020

Leyes del ensayista

Ley de la fatalidad de la corrección: "Toda corrección minuciosa de tu propio texto introduce alguna nueva incorrección".

Ley de la creatividad del error: "En algunos casos, los errores nos corrigen con tal arte, que nos despiertan ideas a las que no habríamos llegado por nuestra cuenta."

Ley de la autoría compartida: "De todo texto es autor el que lo firma y el azar".

Ley de la relectura penitencial: "Es toda relectura hay algún arrepentimiento".


viernes, 17 de enero de 2020

Un sueño

Un cliente estaba sentado a la mesa con un niño pequeño, de unos 5 años. Protestaba con grandes gesticulaciones porque nadie lo atendía. Finalmente se levantó y cogió al niño de la mano. "Tengo hambre", protestó el niño. "¡Pero por encima del hambre está el honor", dijo el adulto. "Con el honor del hombre este, el crío va a crecer raquítico", pensé yo. Entonces apareció el camarero con una bandeja vacía y una servilleta blanca en el antebrazo, justificando su tardanza porque, según repetía, "La vida es un cuerpo extraño". Y nada me pareció más obvio.

jueves, 16 de enero de 2020

Lope

A veces se encuentran en Lope sonoridades de una modernidad tal, que el lecgtor, desprevenido, se ve forzado por la extrañeza a comprobar que eso que está leyendo es, efectivamente, de Lope. Es el caso -uno entre mil- de estos versos de El arauco domado:

Piraguamonte, piragua,
Piragua, jevizarizagua;
       Bío, Bío,
Que mi tambo lo tengo en el río.
   
Yo me era niña pequeña,
Y enviáronme un domingo
A mariscar por la playa
Del río de Bío-Bío,
Cestillo al brazo llevaba,
De plata y oro tejido;
Hallárame yo una concha,
Abríla con mi cuchillo;
Dentro estaba el niño Amor,
Entre unas perlas metido;
Asióme el dedo, y mordióme;
Como era niña, di gritos.
       Bío, Bío,
Que mi tambo lo tengo en el río.

miércoles, 15 de enero de 2020

Internet

Comenzamos hablando de videojuegos y seguimos hablando de juegos. De repente, me fijo en su apellido.
- ¿No serás familiar de José María Gil Robles?
- Sí, soy su nieto.

Y todo cambia.

No sé si habrá alguien más entusiasta de las redes sociales y, en general, de Internet, que yo. Sin internet no hubiera podido escribir ninguno de mis últimos libros. Gracias a las redes sociales he podido conocer a mucha, mucha gente verdaderamente admirable de la que cada día aprendo algo. Gracias a Internet estoy en contacto con amigos americanos, búlgaros, rusos y asiáticos. Gracias a Internet tengo acceso a libros que nunca imaginé que pudiera tener en mis manos. Etc., etc. Por eso mismo sé que aquí acabas encontrando lo que buscas. Y ese es el riesgo. El peligro no está tanto en lo que te ofrece Internet, ya que es imposible dar con todo, como en lo que cada uno busca. Internet lo que hace es amplificar nuestras posibilidades e intereses.

martes, 14 de enero de 2020

¿Por qué a los niños no les gusta ir a la escuela?

Mi nieto Bruno, curioseando entre mis libros, se sorprende mucho de que tenga uno titulado ¿Por qué a los niños no les gusta ir a la escuela?
- ¿Quién ha escrito esto? ¡Vaya tontería!
- ¿Por qué es una tontería?
- Porque para saber la respuesta se lo podían preguntar a cualquier niño.
- ¿Y por qué crees tú que a los niños no les gusta la escuela?
- Porque pensar cansa.

Sir Roger Scruton, un gentleman, un conservador

Firmo esta necrológica sobre Sir Roger Scruton que aparece hoy en El Mundo:



Sir Roger Scruton, un hombre, blanco, heterosexual, cristiano y un intelectual extraordinariamente culto y defensor de la “common decency”, falleció el domingo 12 de enero. Nacido el 27 de febrero de 1944, ha sido uno de los principales protagonistas del movimiento de renovación del conservadurismo que recorre, como un nuevo fantasma, Europa. Ha escrito ensayos de filosofía política, moral, estética, arquitectura, música, religión…, a los que hay que sumar varias novelas y dos óperas. Y todo lo ha hecho con una claridad epigramática, ágil, elegante y valiente. Para algunos, ha sido el mejor escritor inglés desde Orwell.

Se hizo conservador en las calles del barrio latino de París, durante mayo del 68. Desde entonces fue muy crítico con los jóvenes autoindulgentes de clase media que creen haber venido a este mundo a cobrar facturas pendientes mientras desprecian el sentido burgués de la vida.

Yo no sé si era el filósofo más importante del Reino Unido. Sí sé que era, y lo continuará siendo para sus muchos lectores, un estímulo para mirar hacia lo alto.

A Scruton se le pueden aplicar, sin menoscabo alguno de la verdad, aquellas palabras que Posidio dedicó a San Agustín: “fue un hombre de los que se han ganado su fin”. Esto es lo primero que tenemos que recordar de él. En el caso del hombre, el fin ilumina el trayecto vital y nos desvela su auténtico sentido. El fin nos muestra la distancia que separa lo que llegamos a ser de lo que podríamos haber sido. Bien podríamos dar el nombre de alma a eso que desde lo mejor que podemos llegar a ser nos llama a luchar contra la inercia de lo trivial.

Con justa razón se han difundido tanto por las redes sociales estas palabras que escribió en The Spectator en las navidades pasadas, cuando ya sabía que tenía las horas contadas: “Durante este año, mucho ha sido lo que me han quitado: mi reputación, mi posición como intelectual público, mi lugar en el movimiento conservador, mi tranquilidad, mi salud. Pero ha sido mucho más lo que me han dado […]. Al acercarte a la muerte comienzas a saber lo que significa la vida, y lo que significa es gratitud”.

Si hay una virtud que hoy expresa la quintaesencia del conservadurismo es la gratitud. En un mundo de indignados y resentidos, la gratitud aclara la mirada al mundo, ilumina los abundantes motivos que tenemos para amarlo; nos permite celebrar todo cuanto ha hecho posible lo que somos y afirma la esperanza y la solidaridad.

Era un hombre agradecido a la naturaleza, a la caza, al buen urbanismo y a la buena arquitectura, al buen vino, a Hegel, a Wagner, a su familia, a los suyos, a su país y, sobre todo, a la vida, incluyendo su componente doloroso, porque sin el compañero dolor (el compañero, no el tirano), no hay sabiduría.

En mayo del año pasado, nada más de llegar de Brasil, a donde había ido a dar una conferencia sobre el sentido de la vida, le descubrieron el cáncer con el que se ha ganado su fin.

Fue objeto de una persecución despiadada por parte aquellos que, tras una máscara de tolerancia y relativismo moral, esconden una rabiosa intolerancia y un poderoso conformismo con una gran capacidad para modelar conciencias. Fue intimidado por los que en una entrevista a Le Figaro calificó de “predicadores sin Dios”, porque se resistió a adoptar un mundo al que, por lo visto, hay que adaptarse sin críticas. A la mínima, serás condenado al ostracismo mediante la caricaturización groseramente ridícula de tus posiciones.

Nos ha mostrado con su vida que hoy, como ya anunció Maura, la libertad se ha hecho conservadora, mientras que la ortodoxia encuentra un agradable cobijo en la izquierda. Si Wittgenstein y Nietzsche advirtieron que no se puede pensar libremente si se piensa con miedo a hacerse daño, hoy podemos decir que si piensas libremente, te harán daño. Pero, digámoslo claro: si la guardia roja de la corrección política no te ha tratado aún de fascista, tienes que empezar a dudar de tu libertad de pensamiento.

¿Qué es ser conservador? Es ser respetuoso y, sobre todo, agradecido con el proceso dinámico de la tradición para poder proporcionarle así la posibilidad de un futuro. Aquello que ha pasado la prueba del tiempo, bien merece disponer de oportunidades de desarrollo. No se puede ser conservador si no se tiene nada a lo que garantizarle un futuro. Por eso el conservador sólo puede ser ecologista. En este sentido el conservador no pretende tanto conservar como reencantar. La conservación sólo merece la pena si lo que se conserva es bueno y bello. Si hay una idea que “el provocador” Scruton ha repetido incesantemente es que, sin amor a la belleza circundante, es absurdo ser conservador. De ahí La urgencia de ser conservador.

Si tomó partido a favor del Brexit, fue porque estaba convencido de la necesidad de restaurar una soberanía nacional y una ética comunitaria que la UE es incapaz, no ya de crear, sino ni tan siquiera de plantearse como posibilidad. No hay ética comunitaria sin conciencia del nosotros y sin una vivencia clara de la copertenencia que es, en sí misma, una virtud política. Animaba a resistirse a la imposición foránea de leyes que pretenden modificar nuestro estilo de vida. La nación, la soberanía del pueblo y el amor tradicional a la belleza de lo nuestro (todo eso que sustenta el sentido común) son las únicas fuentes de confianza en caso de urgencia.

Veía en el Brexit la posibilidad de refundar los lazos horizontales de copertenencia y el apego a la Corona entre las naciones que forman el Reino Unido.

El conservadurismo de Scruton, quizás por la preponderancia del amor a la belleza, es propositivo, ajeno a esa obsesión por el declive que se ha apoderado de no pocos conservadores continentales, en particular franceses. Un conservador lacrimoso no es más conservador, lo que tiene es problemas de visión.

Roger Scruton fue también compositor aficionado. Además de un par de óperas, escribió las canciones que ha agrupado con el título genérico de Three Lorca Songs. En ellas pone música a la Casida de la rosa, la Canción del jinete y a la Despedida. En su última celebración -tardía- de cumpleaños, el 27 del pasado mayo, la soprano Emily Van Evera le cantó las tres. La más emotiva, como es fácil de entender, fue Despedida, cuya melodía acompañó a Scruton durante los últimos meses de su vida. Despidámonos, pues, de él con los versos de la Despedida de Lorca:

Si muero,

dejad el balcón abierto.

El niño come naranjas.

(Desde mi balcón lo veo).

El segador siega el trigo.

(Desde mi balcón lo siento).

¡Si muero,

dejad el balcón abierto!

lunes, 13 de enero de 2020

I Drink Therefore I Am

Roger Scruton (1944-2020), I Drink Therefore I Am: A Philosopher's Guide to Wine:

The right way to live is by enjoying one's faculties, striving to like and if possible to love one's fellows, and also to accept that death is both necessary in itself and a blessed relief to those whom you would otherwise burden. The health fanatics who have poisoned all our natural enjoyments ought, in my view, to be rounded up and locked together in a place where they can bore each other rigid with their futile nostrums for eternal life. The rest of us should live out our days in a chain of linked symposia, in which the catalyst is wine, the means conversation, the goal a serene acceptance of our lot and a determination not to outstay our welcome.

Scruton


Me piden una necrológica. Tengo tantas cosas que decir que no sé qué dejar en el tintero.

sábado, 11 de enero de 2020

Cosillas

Leo por ahí que el nuevo ministro de cultura cree que Sánchez tiene mucho de Quijote. Lo dice como halago. Yo siempre he considerado al Quijote como un héroe desquiciado.

Leo también que, casi al mismo tiempo, una nueva ministra y una consolidada banquera se consideran activistas. Me lo creo. El activismo es una militancia a tiempo parcial en varias causas que se consideran buenas.... Pero no tan buenas como para dedicarles más tiempo.

Me parece constitucionalmente muy poco respetuoso que la Moncloa haya ido filtrando los nombres de los ministros. De acuerdo con la Constitución, a los ministros los nombra el Rey. Sánchez lo sabe, por lo cual su gesto sólo puede tomarse como un desplante.

Amor adolescente

Voy a comprar tirando de mi carrito, cada vez más destartalado. Es temprano.

En la Plaza Nueva me encuentro con una pareja de adolescentes enamorados. Tienen las piernas entrecruzadas como pulpos rijosos. Pero cada uno está pendiente, exclusivamente, de la pantalla de su móvil.

En el mercado me entero de la muerte de un vendedor. A mi lado, un cliente comenta que últimamente no para de morirse gente que no se había muerto nunca.

Al volver paso delante de los adolescentes, que están en el mismo sitio y en la misma posición. Es imposible que no se les duerman las piernas, pero quizás ni las sientan.

viernes, 10 de enero de 2020

Le voci di dentro

Eduardo de Filippo

Me piden del TNC (Teatre Nacional de Catalunya) que escriba un prólogo para una maravillosa tragicomedia de Eduardo de Filippo, Le voci di dentro, que, dirigida por Xavier Albertí, está previsto que se estrene el próximo mes de mayo en la sala grande. No han podido darme mayor alegría. 

Y, justo al escribir esto, Daniel Capó me comunica que el 15 de diciembre murió Jean de Viguerie, para el que también escribí no hace mucho un prólogo. Por un segundo me ha pasado por la cabeza la idea de publicar mis "prólogos reunidos".






 

jueves, 9 de enero de 2020

Un humilde orgullo

Orgullo: encontrar tu nombre en la página 224 del libro de Rajoy Una España mejor.

Humilde: Porque, en realidad, Rajoy cita mi cita: "El profesor de filosofía Gregorio Luri ha ilustrado esta tendencia tan castiza con una cita de Ramón y Cajal..."

El liberalismo en tiempos de cólera

Estaría bien dejar de ser víctimas de nuestro derecho a pensar como nos plazca.

En El Subjetivo

miércoles, 8 de enero de 2020

Lo hondo

Cuando las cosas se enrevesaban y parecía que andábamos perdidos y sin norte, mi madre solía decir: "Tranquilos, que el agua siempre va a lo hondo". Y, efectivamente, más pronto que tarde, descubríamos esta verdad elemental. 

No hay que dejarse engaravillar por las circunstancias. Las inercias siempre acaban imponiendo su lógica a los partidarios de los frenazos súbitos.

Otras cosas:

Ando disfrutando, y mucho, de la lectura de Historia de una amistad, de Vicente Marrero (1971). Así inicio mi particular "Año Galdós". Sobre el fondo de la ciudad Santander se van dibujando las relaciones cruzadas de amistad entre Menéndez Pelayo, Valera, Galdós, Clarín, Pereda y Rubén Darío. Son personas de ideologías diferentes, pero que saben reconocer lo que los otros tienen de valioso y celebrar conjuntamente sus afinidades. En este sentido son el ejemplo de una España que pocas veces nos complacemos en resaltar.

De las páginas de este libro extraigo estas tres joyas:

"Como Clarín nos trata bien a usted y a mí, le perdonamos sus excentricidades, porque nuestro recto juicio tiene por auxiliares la gratitud y el egoísmo". - Carta de Valera a Menéndez Pelayo.

"Le falta a usted piedad para ser un humorista verdadero". Palacio Valdés a Clarín.

"Y lo primero que hace falta para decir lo nuevo es conocer bien lo viejo, penetrar su valor, saber sentirlo, y hasta amarlo, en lo que tiene de amable". - Clarín.

Y, por último: Resulta que en El Cultural me han hecho italiano, lo cual tampoco me desagrada del todo, pero sí me ha pillado de sorpresa: "Sobre sus temas habituales se explayan los italianos, Gregorio Luri, en La escuela no es un parque de atracciones (Ariel) y Alessandro Baricco, con Una cierta idea del mundo (Anagrama)".

lunes, 6 de enero de 2020

Las primeras palabras

Ayer por la tarde volvía en tren de Barcelona a Ocata cargado de paquetes, por imperativo de la Noche de reyes. En frente estaban sentados dos jóvenes que lucían con orgulloso desdén una languidez flácida y unos peinados aparentemente desaliñados cuyo lucimiento, a buen seguro, les costaba una fortuna en tiempo y dinero. Ninguno de los dos levantó ni un instante su mirada de sus móviles. Todo lo que había de interés en su mundo se hallaba en las pantallas. A un lado el mar, brillante y espléndido, no merecía ni un instante de su atención. A la izquierda tres jóvenes negros, que no creo que llegasen a los veinte años, hablaban entre sí en una lengua que me resultaba incomprensible, haciéndose bromas y riendo. De vez en cuando se les escapaba alguna palabra en español. Pude anotar las siguientes; tranquilo, cabrón, tío y mira. Quizás, las primeras palabras de la primera lección de un curso de español de calle.

sábado, 4 de enero de 2020

Casada con el diablo


“Mi esposo la mayor parte del tiempo es un hombre bastante aburrido, pero doy gracias a la Virgen de Guadalupe porque de vez en cuando por las noches se convierte en un demonio rojo y entonces se termina el aburrimiento por algunas horas y esas horas compensan todos los días aburridos y rutinarios”.


jueves, 2 de enero de 2020

La rumpología

I
Una utopía razonable: la Navidad en un convento de clausura. Comidas frugales y poco sofisticadas, agua fresca para beber, largas meditaciones por el claustro, leer, ir a la iglesia a seguir en silencio contemplativo el sigiloso pábulo de la llama de la vela, regularidad a la hora de dormir y levantarse... Y ninguna noticia del mundo.

II
He ido al cine con los nietos. Jumanji. Insoportable, a pesar de los nietos. No soporto los diálogos anodinos, las secuencias previsibles, las gracias de recetario... en definitiva, el llamado cine familiar. Me estoy convirtiendo en un viejo cascarrabias. Y comienzo a sospechar que a mis nietos eso no les desagrada del todo. Me toman como el complemento adecuado de la abuela.

III
El descubrimiento del día: la rumpología. Nuestro tiempo es fascinante. Si se empeña, acabará haciendo de la ridiculez una obra de arte. Todos vivimos ya en Las Vegas.

IV
Leo titulares que hablan de posnacionalismo y de buscar respuestas técnicas y no ideológicas a los problemas políticos, y me digo que Gonzalo Fernández de la Mora es el ideólogo de la actualidad española.

V
El electorado español premia las buenas intenciones. Y la síntesis de nuestras buenas intenciones es el diálogo. ¡Pobre del partido que pueda ser acusado de negarse a dialogar! No ser dialogante es lo peor de lo peor. Yo no tengo mucha fe en los resultados de un diálogo honesto. Sospecho que las condiciones de posibilidad del diálogo no son dadas por el diálogo y, por lo tanto, tampoco las condiciones de posibilidad de su éxito, y que si es, de verdad, honesto, lo máximo que nos suele ofrecer es una mayor claridad de las diferencias, que no es poca cosa. Pero lo que la gente quiere es que se dialogue. Cree haber encontrado en el diálogo la desdramatización de la política o, al menos, como diría alguno, la neutralización del enfrentamiento. "Política es hablar", nos repiten los abanderados del diálogo. Y tengo que reconocer que llevan razón en algo: mientras se dialoga, remamos, y el barco se mantiene a flote. Eso sí, mejor no preguntar por el rumbo. Pero lo realmente importante es señalar al excluido del diálogo, porque ese es el culpable.

El cielo es el mejor aliado de una madre


"Mi hijo Arturo se había vuelto un jipi desobligado. Se la pasaba leyendo libros gordos y fumando mariguana y yo le pedí a Nuestra Señora de Zapopán que le enderezara su carrera y gracias a ella mi muchacho sigue leyendo sus librotes y fumando, pero ya se consiguió un buen trabajo y se puso zapatos". 


miércoles, 1 de enero de 2020

No nos cansemos de soprendernos

No nos cansemos de sorprendernos. No hay que hacer mucho esfuerzo para ello. Basta con mantener los ojos abiertos. Para mantener bien abiertos los míos una de las cosas que hago es coleccionar exvotos mexicanos, porque si hay cosas que sólo pasan en la realidad, les aseguro que no hay realidad en la que pasen más. cosas que en la mexicana.

 

"En la temporada de luchas, el Cavernícola y yo nos enamoramos y nos mudamos a vivir juntos y somos muy felices, pero nunca nos quitamos las máscaras porque así somos más misteriosos. Damos las gracias a la Virgen de Guadalupe por toda nuestra felicidad."

 ¿Tengo razón o no?

Uno de enero, miércoles.

Que la mayoría de los años no comiencen en lunes me parece a mí que es un signo de la debilidad de los relatos históricos.

Dos entrevistas más

  Este último hijo mío vino a nacer en el peor momento. Llegó a las librerías justo cuando la pandemia las cerró a todas. Pensé, pues...