domingo, 5 de enero de 2014
Fetiches
martes, 31 de diciembre de 2013
Huxley, mirando al futuro.
jueves, 23 de agosto de 2012
Une femme nue n’a jamais fait de mal à personne
domingo, 29 de enero de 2012
sábado, 6 de octubre de 2007
Sexo y utopía
¡Cachis con la utopía!
Otro mundo es posible, efectivamente. Y eso es lo que da miedo. Porque comienzas a soñar con ese mundo posible e inmediatamente aparece un mal amigo a advertirte:
- Pero Gregorio… ¿No te das cuenta que en ese mundo tendrían que vivir también nuestras mujeres, hijas, madres y hermanas!
Me despierto de golpe de la siesta de la razón y rebobino (quizás en este Café debiera decirse “re-bovino”). Hay que analizar despacio los efectos imprevistos de nuestras fantasías.
Me había puesto a soñar por culpa de Nuria Roca, que en la presentación de su libro, titulado “Sexualmente”, sostiene que la fidelidad es "antinatural" y conlleva renunciar a muchas cosas. Ya que no habla de ventajas, supongo que para ella mantener la fidelidad a la palabra dada es una conducta masoquista que no proporciona ventajas más que a los amantes de llevar una vida desventajosa.
Por un momento me ha cruzado por la imaginación aquella sublime escena de “La reina de África” en la que Katharine Hepburn, muy digna ella, le dice a Bogart: “La naturaleza, señor mío, es lo que hemos venido a este mundo a superar” (y si no es esto es algo muy semejante a esto). Pero borro inmediatamente esta imagen. Parece demasiado de derechas.
Lo guay y moderno es lo que dice Nuria Roca: "El sexo es lo que nos iguala a todos, nos hace de la misma condición, tengamos un pensamiento u otro, porque todos lo practicamos en mayor o menor medida, es tremendamente democrático."
¿Es el sexo democrático? Sí, si la democracia es una cosa privada. Si la democracia es una cosa pública, el sexo democrático es sólo el sexo público. ¡Qué endemoniadamente complicadas son las cosas!
Así pues quien practique públicamente el sexo, que no me siga leyendo, ya le digo que soy un conservador mayúsculo. Tan conservador que eso del sexo me parece más confortable en la intimidad, y lo político más legítimo a plena luz. Incluso creo en la existencia de un conflicto inevitable entre el sexo y la plaza pública. De ahí, por ejemplo, que nos hagan tanta risa los chistes escabrosos cuando estamos reunidos y que Diógenes, al que le encantaba masturbarse en el ágora, fuese un enemigo declarado de la política.
Cuando Marx se imaginó una utopía en la que la vida humana estuviese completamente politizada, se dio perfectamente cuenta de que no se podría abolir la división del trabajo mientras existiesen conductas humanas reticentes a la luz pública. El joven Marx ya se había dado cuenta de que la raíz de la división del trabajo es la sexualidad humana. La conclusión lógica de ello (a la que Marx, que yo sepa, no llegó) sería que el perfecto comunismo debería abolir la diferencia sexual y producir hombres en tubos de ensayo. Mientras esto no sea una realidad, el comunismo tiene pocas posibilidades de realizar la utopía que propone.
Aristófanes basa todas sus comedias en el subrayado irónico del conflicto entre la ley y eros. Nada hay que le interese menos a eros que la legalidad o
lunes, 24 de septiembre de 2007
Diálogo paterno-filial
En relación con el penúltimo post, y más en concreto con las relaciones entre padres e hijos, he recordado la conversación que mantuvieron hace unos años un familiar mío, "K.", y su primogénito de 6 años, J. Os prometo que lo narrado se ajusta milimétricamente a lo acaecido:
J: Papa, ¿puedo hacerte una pregunta?
K: Sí, claro, hijo, lo que quieras.
J: Es que me da vergüenza.
K: No pasa nada, tú pregúntame lo que quieras.
J: ¿Aunque sea de follar?
K (sobresaltado, intentando mantener la compostura): Claro, claro, hijo, de lo que sea.
J: ¿Y no te vas a enfadar?
K: Te prometo que no me enfadaré.
J: Papa…
K: Dime…
J: ¿Tú follas o eres virgen?
lunes, 14 de mayo de 2007
La normalidad
El viento sacude las ramas de los árboles. Es decir, hay viento. He abierto la ventana sin tener la sensación de estar abriendo un horno. Pe...

