viernes, 30 de marzo de 2018

Viernes Santo

Dios es aquello de lo que no nos podemos reír. Es aquello de lo que ni tan siquiera se nos pasa por la cabeza la posibilidad de reírnos.

Todos, en este sentido, obedecemos a algún Dios.

Una ventaja del creyente sobre el ateo es que aquél sabe de qué no puede reírse porque conoce a su Dios. Pero el cristiano en esto es distinto, no es un creyente más, sino un tipo muy especial de creyente: conoce a su Dios casi todos los días del año, excepto Vienes Santo y Sábado Santo.

El ateo cree que es más libre que el creyente porque se considera capaz de reírse de todo. Especialmente de todo lo que los demás consideran digno de respeto. Pero esta creencia -¡cuánta fe, por cierto, en esta creencia!- le oculta el principio serio que le autoriza a reírse -aparentemente- de todo. Le oculta a su Dios.

Viernes Santo es el día en el que todos se ríen del cristiano y el cristiano contempla boquiabierto aquello de lo que nadie en su sano juicio debiera reírse: la posibilidad aterradora de que no exista nada digno de respeto. Si así fuera, hasta la risa carecería de sentido y los ateos se quedarían sin su Dios desconocido.

El Viernes Santo es San Nihilismo, el día en que Dios se siente abandonado y nosotros nos vamos de vacaciones.

El Viernes Santo es el día en el que el cristiano siente en su alma un profundo vacío. Un vacío enorme porque en sus veinte siglos de existencia el cristianismo no ha dejado de profundizar en el alma del europeo. Este es su gran legado. Pero esa profundidad hoy no tiene fondo.

Hoy no es el día del Dios muerto sino el del temor a que la Muerte sea Dios. 

La única manera de vivir con dignidad el Viernes Santo es olvidarse del Domingo de Resurrección. Los que estaban al pie del Crucificado, ¿pensaban acaso en el domingo mientras sentían el goteo de su sangre?

Hoy es el día en el que toda la teología hace aguas y se hunde ante la desolación del Verbo hecho sangre.

Hoy es el día en el que las madres paren lo que la muerte ha tocado.

Hoy es el día en el que la pregunta por aquello de lo que no podemos reírnos provoca lágrimas.  O debiera provocarlas.

Guerra y paz

"La guerra es algo tan antiguo como el hombre mismo. La paz, en cambio, es un invento moderno".

-Henry Maine, 1875.

Escuelas y cárceles

Victor Hugo: "cada escuela que se abre es una cárcel que se cierra". 

Felipe Trigo, Socialismo individualista (1912): "La instrucción, aumentada en toda Europa, ha conseguido nada más cambiar la proporción de criminales instruidos, sin alterar la cifra de delincuentes. Bien sé yo esto. De ahí que igual me abstenga de gritar con los ilusos que cierra una prisión cada escuela que se abre."

jueves, 29 de marzo de 2018

Abogados

En 1613 el Cabildo Real de Buenos Aires prohibió la entrada en la ciudad a tres abogados -los tres españoles- "en atención -dice la cédula- a los grandes enredos que estas gentes arman en los pueblos".

Moreno Espinosa, Historia de España.

Leyendo a Gaos

I
Las primeras palabras de Ortega que oí fueron "...en Heidegger la filosofía visita a domicilio". Creo que fue la primera vez que oí o leí el nombre de Heidegger. Sólo mucho después caí en la cuenta de que Ortega había venido a decir de Heidegger con aquella frase algo emparejable al dicho famoso de Cicerón sobre Sócrates: que éste hizo a la filosofía bajar del cielo a la tierra, hasta hacerla entrar por las casas de los hombres.

Confesiones profesionales.


II
Sabido es que el pecado de Satán es el pecado de la soberbia. Por ello, y no por otra cosa, pienso hace ya su número de años que la esencia de la Filosofía es la soberbia. En alguna ocasión he intentado mostrar cómo la esencia de la Filosofía y la esencia de la soberbia coinciden fenomenológicamente rasgo por rasgo.

Confesiones profesionales.

III
Me ha acaecido hartas veces que se me acerca un joven estudiante en demanda de consejo en materia de lecturas.
- Maestro, ¿qué libros le parecería a usted que debía leer? Si pudiera usted indicarme una pequeña bibliografía...
Cuando era más joven, y aún tenía entusiasmo pedagógico, solía responder:
- ¿Tiene usted alguna virtud eminente, o algún vicio francamente tal? ¿Ha llevado usted a cabo algún hecho heroico, o siquiera cometido algún crimen perfecto?
Al ver la expresión de desconcierto, rebajaba yo mis exigencias:
- ¿No cultiva usted ningún deporte, ni siquiera se pasa la tarde o la noche bailando? ¿No ha hecho llorar todavía a ninguna compañera, ni siquiera, ni siquiera ha sustraído usted disimuladamente un libro de la biblioteca o la librería, ni un mezquino volumen de la Colección Austral?
- No maestro.
- ¿Para qué quiere usted leer ningún libro?, si no va a entender nada, absolutamente nada, de ninguno, absolutamente de ninguno. Empiece usted por una hazaña o un crimen, hombre: siquiera por echarse a la alberca de la Universidad, a ver si sale a flote y empieza a nadar, o por hacer porque le de den unas buenas calabazas y después hablaremos de bibliografía.

Filosofía e infelicidad.

miércoles, 28 de marzo de 2018

El humanismo era esto

"Ruego que cada uno sopese cuán gran beneficio es librarse de la tiranía de la ignorancia que es la más grave y horrible de todas las servidumbres... Pues, ¿qué cosa más funesta puede suceder a un hombre que una falsa opinión?"
Juan Luis Vives, De disciplinis.

Vives, como buen humanista, sabe que en el diálogo socrático el que gana es el derrotado, ya que es el único que aprende. 

Nosotros, como posmodernos cabales, sabemos que el diálogo socrático es mucho más alabado que practicado y que no hay opinión que no se considere blindada por el mero hecho de ser mía. "Es mi opinión", decimos. Y, por si fuera poco, añadimos que "todas las opiniones son respetables."

domingo, 25 de marzo de 2018

Escúchame, para que piense

A veces Ortega llamaba por teléfono a José Gaos a primera hora de la tarde para comunicarle que pasaría a recogerlo. Necesitaba su interlocución para pensar. 

Se iban, por ejemplo, a las estribaciones de la Sierra y "sentados en las rocas graníticas, sombreados por la carrasca, aromados por los olores, todos secos, de las hierbas serranas -tomillo, cantueso, romero-, mirando a las dos llanuras castellanas, la parda y la azul, pero sin verlas, absorbidos por la conversación, absortos en ella, Ortega, que precisaba su pensamiento hablándolo, me utilizaba como el oyente perfecto -de esto voy a presumir-, el que se vuelve 'postlocuor' sólo en y por aquellos momentos en que siente que el 'prelocutor' necesita de una breve interrupción, sea para confirmarle, encomiarle y colmar su entusiasmo, con el que proseguir, sea para hacerle un reparo enderezado a ser superado con una invención corroborativa y precisa de lo sostenido, sea para darle el respiro indispensable a la presentación de una idea que se esquiva. Mientras tanto, a alguna distancia, se paseaba por la carretera Lesmes, el paciente chofer vasco de Ortega, con su uniforme, su gorra de plato y visera de charol y sus polainas de cuero, todo color café, que le daba aire de agente de alguna Gestapo encargado de proteger nuestro alejamiento, o más bien de impedirnos salir de él".

José Gaos, Confesiones profesionales.

sábado, 24 de marzo de 2018

Las virtudes dietéticas del estudio de la filosofía

Leyendo las muy entretenidas e instructivas Confesiones profesionales de José Gaos -aquel del que sus alumnos decían que para entender su traducción de Ser y tiempo había que leer el original de Heidegger-, me encuentro con esta anécdota que no puedo por menos de traer a la frivolidad tertuliana de este café: 

"... aquella dama que, ya, por fortuna, antaño me decía: Doctor, asisto a sus conferencias, porque me cuesta tanto trabajo seguirlas, que creo que los esfuerzos que hago me ayudan a adelgazar."

jueves, 22 de marzo de 2018

Mi memoria es propiedad del Estado

http://theobjective.com/elsubjetivo/gregorio-luri/mi-memoria-es-propiedad-del-estado/

Leyendo a Nicol con un troll

Tras cerrar, gozosamente, Filosofía en Metáforas y Parábolas (1945), del gran filósofo pamplonés Juan David García Bacca, he abierto el que enseguida me he dado cuenta de que no es el mejor libro del barcelonés Eduardo Nicol, La agonía de Proteo (1981). El suelo ha perdido consistencia y los argumentos cohesión al mismo tiempo que las frases rotundas competían con éxito contra las frases enjundiosas. Creo que lo hubiera dejado de lado muy pronto si no hubiese sido por la compañía de un troll en las primeras 23 páginas.

Al comprar un libro de viejo a veces te encuentras con un intonso cuyas páginas has de ir despegando con un abrecartas (el de Bacca) o con un libro manoseado con notas al margen (el de Nicol); así como en el primer caso la lectura tiene algo inaugural, en el segundo caso la primera lectura tiene algo de relectura.

Aquí están algunos comentarios con los que un anónimo lector mexicano me ha ido zancadilleando, como un troll de los márgenes,  la lectura de La agonía de Proteo

El lenguaje

Nicol: "Nos sentimos más inclinados a aceptar la vieja sapiencia que contiene el lenguaje, que la nueva ciencia del filósofo."

Lector: "¡El lenguaje piensa por el hombre!"  

Eidos

Nicol: "Nuestra palabra 'forma' traduce lo que el filósofo llamó 'eidos', que expresa justamente la idea de lo que está a la vista"

Lector: "Es obvio que el 'eidos' de los filósofos es más refinado"

Ser auténtico

Nicol: "El ser auténtico se escurría entre los dedos del filósofo, como Proteo se escabullía de Menelao"

Lector: "Se le escabulle a Nicol".

Definición

Nicol: "La filosofía ha mostrado una marcada renuencia a desprenderse del privilegio que le daban las definiciones formales. Ella tiende a ser esencialista, y las esencias no están al alcance del vulgo"

Lector: "Pero este bestia, sí se permite escribir en griego y justificarlo con 'la vieja sapientia' que contiene el lenguaje!"

El hombre

Nicol: "El hombre, además de inconstante, es superficial".

Lector: "Nicol".

Muerte

Nicol: "Con la muerte muere el hombre y nace el cuerpo".

En este caso el lector dibuja al margen el símbolo pirata de la calavera y las dos tibias cruzadas. 

Dermatología

Nicol: "La fenomenología del hombre es una dermatología".

Lector: "Nicol prefiere el reduccionismo a la filosofía".


Por último, en la página 22, al final del primer capítulo, el lector anónimo le dedica estas palabras al autor nominado: "Tu libro no necesita ser ni prohibido ni quemado. Sólo me gustaría devolverlo a ver si hay algún otro estúpido que te lo compra".

Yo he seguido leyendo... 40 páginas más.

martes, 20 de marzo de 2018

Los rusos se rezagan...


... y eso me preocupa... una miaja.

10 razones para seguir pendiente de México


Sigo, inevitablemente, con un pie en México

En primer lugar, porque tengo en mi poder un manuscrito de una novela inédita que me he traído de allí. Fue escrita en francés con pluma firme ahora hace cien años por un importante intelectual europeo.

En segundo lugar, porque he recibido un mail muy interesante de Esteban Volkov, el nieto de Trotsky. Claudio Albertani -una de las personas que más saben del POUM- nos puso en contacto.

En tercer lugar, porque le he enviado a la hija de Ramón Mercader las fotos que le hice en la comida que compartimos hace unos días.

En cuarto lugar, porque al ver mi entrañable amigo Eduardo Ceniceros una foto de mi hija, se ha apresurado a decirme: "¡Qué linda! No niega la cruz de su parroquia." Y me ha emocionado.

En quinto lugar, porque he empezado, al fin, a ordenar papeles. Los primeros, los de la historia de la interesantísima polémica entre Ramón Gaya y Diego Rivera (algo hablé de la misma en la casa estudio de Diego).

En sexto lugar, porque cada día me siento un rato a los pies de García Bacca, para oírle decir cosas tremendas, como que "los hombres somos metáforas de Dios".

En séptimo lugar, porque uno no puede ignorar lo que lleva impregnado en el alma y, además, los vecinos de Ocata andan empeñados en mantener viva la impregnación: "¿Qué? ¿Qué tal por México?"

En octavo lugar, por estas dos figuritas aztecas que he colocado en la estantería, al lado de Leo Strauss.

En noveno lugar, porque mi hijo se ha quedado con las dos botellas del excelente mezcal que nos vendió Luis Moctezuma en el bar de la colonia Roma que lleva el nombre de su nieto catalán.

En décimo lugar, por el mail que acabo de leer de un estudiante universitario de Puebla.

lunes, 19 de marzo de 2018

Don Quijote en Ocata


Augusto Ferrer-Dalmau, Don Quijote y Sancho Panza
o,
como también podría titularse, viendo Montjuic allá al fondo,
"Don Quijote y Sancho entrando en la playa de Ocata"

domingo, 18 de marzo de 2018

Galbana

Pasan las horas, una tras otra, y ninguna se fija en mi, ninguna me dice nada. Les soy invisible. Me repito que ya está bien y que tengo que ponerme a trabajar. He traído montones de documentos de diferentes archivos de México que debo analizar, clasificar, etc. Pero ahí están. Mirándome también desganados, como las horas.  Me digo a mi mismo, un poco como San Agustín le pedía a Dios que lo hiciera casto: Anda y estimula mis ganas de trabajar, pero no aún... Mañana, quizás... Así que vivo entre puntos suspensivos, que no es una manera adusta de vivir, la verdad, pero me resulta un tanto ajena. No me encaja del todo. A las tres de la mañana me intereso por el concepto de individuo en Suárez y pienso que le saca al menos una cabeza en la carrera metafísica al de Santo Tomás. Bebo un vaso de leche. Veo en la televisión programas infectos. Y a las once no puedo con mi cuerpo para sacarlo de entre las sábanas y tengo que tirar de él como de un peso muerto. Sentado en el borde de la cama vuelvo a pensar en Suárez y en la voluntad como primer motor, como "causa sui", y me voy a la ducha a cantar canciones estúpidas que dejan mi orgullo como constructor voluntario de mí mismo a la altura del sumidero. O el jet lag se pasa pronto o, la verdad,  corro el riesgo de instalarme plácidamente en esta galbana.... y el jueves toca un acto importante.


Una charla en un templo romano


Para combatir con arrojo el jet lag, que me mantiene recluido en el limbo del entrambos, he ido esta tarde a Vic, a dar una charla en el templo romano. Tiene su qué, eso de hablar en el interior de un templo del siglo II. Las palabras resuenan como si desearan resistirse a su inmediato desvanecimiento y uno tiene la sensación de que intentan revolotear en el aire tan denso de historia antes de caerse muertas sobre las losas del suelo. Este templo fue palacio y fue cárcel antes de ser atracción turística y sala de conferencias.

He intentado mantener una compostura digna de los genios del lugar y a escondidas he libado una gota de agua embotellada a los dioses olvidados que un día lo habitaron. Un niño lloraba en la última fila, que es la manera que tienen los bebés de santificar los templos y un púber, en la tercera, asentía a cuanto su padre le susurraba, comentando lo que yo decía. 

Uno va asumiendo una cierta veteranía en estas cosas y acepta con normalidad saludos efusivos que proceden del olvido: de aquella vez que cenamos en tal sitio o de aquella charla que diste en tal otro o del libro que me dedicaste... "ya no te acordarás de la dedicatoria...". 

Intento hablar sin retórica de lo que creo, mirando cara a cara a quienes tengo delante, esperando que acepten mi sinceridad y que tomen de ella lo que les parezca oportuno. Creo que nos lo hemos pasado razonablemente bien.

La librería de viejo de la ciudad, la gran Costa Llibreter, estaba cerrada -¡sábado por la tarde!-. En la plaza, banderas y consignas independentistas, un grupo reducido de jubilados de Comisiones Obreras pidiendo pensiones dignas y adolescentes esperando que la vida les salga al encuentro. 

¡Qué hermosa es Cataluña! ¡Y qué compleja! 


viernes, 16 de marzo de 2018

Antonio Zozaya, periodismo sin extremismo


Caricatura de Antonio Zozaya a bordo del Sinaia, rumbo al exilio mexicano. Junto a él viajaban Gil Albert, Ramón Gaya, Eduardo Nicol...


Esto es lo que encontramos de Zozaya en la lista de pasajeros de este barco:






miércoles, 14 de marzo de 2018

Ahorita

He conocido a una mujer que conoció a la mujer más hermosa de la historia de México, que además de ser magnificentemente hermosa  estaba convencida de que era la encargada de hacer salir el sol día tras día. Pero sigo sin conocer el significado de "ahorita". He comido chiles rabiosos que le dan un significado escatológico a la pimienta. Pero sigo sin entender el matiz del "ahoritita". He subido a las pirámides del sol y de la luna en Teotihuacán y he bebido mezcales dignos de los dioses. Pero "el ahorita ahorita" se me resiste. He viajado en el metro de México a hora punta en una tarde lluviosa y he acabado con medio cuerpo dormido y tortícolis y he tratado con personas cultísimas de memoria caligráfica en restaurantes de no sé cuántos tenedores. Pero el pinche ahorita de su pinche madre, me desconcierta. He visto salir el sol y la luna y niños más pequeños que mis nietos esnifando pegamentos junto a charcos grasientos en los que se reflejaba rutilante toda la tristeza del mundo y he leído el periódico que escribieron los exiliados del Sinaia camino de Veracruz. Cada día me desaparecía de la habitación del hotel un cuaderno, un lápiz, un boli y un sacapuntas y cada día los renovaba para poder seguir renovándolos. He visto enajenados por las calles con más baches bailando su inocencia hambrienta como si fueran invisibles entre la gente y me he parado con la boca abierta ante los maniquíes más tristes del universo en los escaparates más baratos que lucen lo que sólo pueden comprarse los más pobres. He visto todo esto y mucho más. Pero el ahorita, amigos.... ese ahorita elemental, se me escabulle y cada vez que lo oigo me quedo perplejo preguntándome qué querrá decir quien me lo dice.

lunes, 12 de marzo de 2018

El turno del aullante y otras cosas



Hoy Maritza Macín me ha regalado una primera edición de "El turno del aullante" frente a la casa en la que se crió su autor, Max Rojas Proenza.

Max nació en en México el 4 de junio de 1940. Su padre era el valenciano Arturo Perucho y su madre la francesa Lucienne Gache. Arturo es el autor de una novela con un título que parece enunciar su propia biografía: Ícaro o la impotencia. Se instaló en Barcelona a primeros de octubre de 1936. Dirigió la revista Mirador y Treball, el órgano del PSUC. Se casó con Lucienne Gache, quien murió poco después del parto y entregó al recién nacido en adopción a un matrimonio amigo, formado por Jorge Luis Rojas y Caridad (Cachita) Proenza. Después se dedicó a beber y tuvo cinco hijas.


Y he comido con la hija de Ramón Mercader.

domingo, 11 de marzo de 2018

México en el corazón


Son tantas las cosas que me interesan de México que no soy capaz de establecer un orden claro entre las mismas, pero, sin duda, entre las primerísimas, se encuentran sus librerías de viejo, donde uno puede encontrarse con los grandes intelectuales del exilio. Con el barcelonés Eduardo Nicol, por ejemplo, al que tanta gente recuerda con agradecimiento en México (un "trasterrado estricto", según mi amigo Xavier G.) y que tan olvidado está en España. He tenido la fortuna de hallar este libro dedicado por el propio Nicol a "Manuel Rodríguez", que quiero creer que se trata del pintor Manuel Rodríguez Lozano.


Manuel Rodríguez Lozano fue marido de Nahui Ollin, "tal vez la mujer más bella que ha nacido en México", me comenta Xavier G. Añado que fue recluso de la cárcel de Lecumberri, ahora transformada en Archivo General de la Nación, donde viviré recluido el lunes y el martes. En 1942 Rodríguez Lozano pintó este mural en Lecumberri. ¿Qué pensaría Ramón Mercader al verlo? El viernes pasado estuvimos contemplándolo mi hijo y yo en el Palacio de Bellas Artes, donde se inauguraba una exposición sobre el arquitecto Carlos Leduc, que colaboró en 1936 y 37 con Caridad Mercader en México y en Nueva York:


En mi estimación personal, un poco por encima de Nicol se encuentra el pamplonés García Bacca, un fenomenal filósofo. Este libro que he comenzado a leer es una delicia.


Junto a los anteriores, otros dos grandes: Ramón Xirau -fallecido el año pasado-, hijo de Joaquín Xirau. 


Y, por supuesto, José Gaos.


En México la Fundación SM me ha publicado -a mí, que no espero hallarme nunca a mí mismo en una librería de viejo- este texto, que es una versión ampliada de mi conferencia de clausura del 11 SIEI, que tuvo lugar el viernes 9: 


Pero me he encontrado también con la revista "Transatlántica de Educación", que lleva un artículo mío...


... y con este importante libro del gran Martín Gabriel Barrón Cruz, en el que participo también con  un texto que recoge algunas noticias sobre Ramón Mercader que no me parecen menores...


Y quizás, dado que las cosas fueron realmente bien en el Museo Casa Estudio de Diego Rivera, quizás... 

Pase lo que pase, una cosa está clara: si me acompaña la salud, volveré más veces a México. Este es un país en el que es imposible no hacer buenos amigos.

miércoles, 7 de marzo de 2018

martes, 6 de marzo de 2018

En México. 1


Llegamos a México el sábado a las 5 de la mañana (hora local) y esto ha sido un no parar. Ese mismo día nos fuimos de picnic a Teotihuacán. Buena y generosa compañía y larga sobremesa. Al atardecer una vuelta por el Zócalo y por la Calle Donceles y a la cama. El domingo, bosque de Chapultepec y Museo de Antropología. Y la experiencia de viajar en metro, que tiene su qué... experiencia rematada con un buen plato de escamole, o sea, de larvas de hormiga güijera. En una librería de viejo me hice con "La idea del hombre" del filósofo barcelonés Eduardo Nicol y con "Filosofía en Metáforas y Parábolas", del pamplonés Juan David García Bacca. Había más cosas interesantes, pero hay que repartir el gasto entre libros y tequilas. Días espléndidos, para pasear despacio, ligeros de ropa y ojos ávidos. En México uno no sabe qué le deparará la siguiente esquina.

Hoy visita al Archivo General de la Nación para conseguir una "credencial de usuario". Se encuentra en la antigua cárcel de Lecumberri. Nadie sabe muy bien dónde estaba la celda de Ramón Mercader. Después a la Esmeralda, en la calle Churubusco, Coyoacán, a consultar el archivo de Teresa Proenza. Encuentro cosas muy interesantes, pero que no tienen nada que ver con lo que andaba buscando. Cerveza en la plaza y comida con Eduardo Ceniceros y su mujer. Sobremesa larga y cordial. Día bien aprovechado que termina con un "mezcaloni", es decir con un negroni que en vez de ginebra lleva mezcal. 

Mañana a Puebla.
Mientras tanto aprovechamos para estudiar un poco de mexicano.

viernes, 2 de marzo de 2018

Día de pruebas


El mismo día que descubro, por casualidad, esta prueba de portada de Josep Bartolí para Los cinco libros de Ariadna de Ramón J. Sender, me llega esta otra: 


De Bartoli, de su amistad con Ramón Mercader, de su ruptura con el PSUC, de sus tórridos amores con Frida Kahlo, de cómo en su vejez, ya ciego, abría a escondidas de su mujer el cofre en el que guardaba las cartas de Frida para huronear en ellas los aromas de su cuerpo... de todo esto hablaré el miércoles en la Casa Museo de Diego Rivera y Frida Kahlo, en San Ángel, y de cuestiones educativas trataré el martes en Puebla y el miércoles y el viernes en la Ciudad de México. Yo siempre quise ser mariachi, pero no me acompañó ni el porte, ni la voz, ni el origen, ni la audiencia... ahora voy a México a saldar cuentas.

Las paloma muerta

Hemos roto la sagrada rutina dominguera para dar una vuelta a medio día por el Born y el Pla de Palau. Sí, Barcelona está muy bien, pero de...