Estoy estos días rodeado de buenos cristianos. Que quede claro que yo no llego a tanto. Yo soy un cristianillo muy mediocre que se siente bastante cómodo siéndolo. Y no sé si por ello o a pesar de ello me fascinan los buenos cristianos. Son todo un fenómeno antropológico, gentes tocadas por un punto de locura que da a todo lo que hacen un punto de entusiasmo que a veces puede parecer ingenuo, pero no tardas en comprender conviviendo con ellos la sabiduría grande de la ingenuidad. Diría que la fe los mantiene permanentemente boquiabiertos ante todo lo que les pasa. En definitiva, tratar con buenos cristianos es una especie de expedición etnológica a los confines de nuestro mundo para vivir con una tribu con la que merece la pena pasar unos días separado de la realidad oficial.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.