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sábado, 24 de febrero de 2024

Añadir oscuridad a las tinieblas

Día de nubes algodonosas y bajas sobre un fondo de azul casi añil. Ahora, al atardecer, las cosas se iluminan con tonos pasteles y el pueblo parece tocado por un punto de irrealidad. Las jacarandás que tengo delante de la ventana de mi cuarto se mueven con una elegancia perezosa. Han caído cuatro gotas, pero estas nubes llevan agua. Al cielo le ha dado por partirse en franjas, a lo Rothko.

II

Me escribe mi querida y añorada Lourdes Sánchez, directora de los coros juveniles de Venezuela. Viene a España y coincidimos el día 19 de marzo en Madrid. ¡A ver si nos podemos ver! Tenemos muchas cosas que contarnos.

III

Mañana productiva en ideas pero parca en páginas. Cada vez que la búsqueda de una palabra me detiene, sé que el problema no es de esa palabra, sino de confusión de ideas. Hay, pues, que parar y rumiar en busca de claridad y distinción. Nietzsche decía que había que leer como las vacas, rumiando. Es cierto; pero aún es más cierto que hay que escribir también rumiando. Esto último lo decía Llull.

IV

Comienza a llover con más fuerza. Quizás podamos revivir una tormenta. Las jacarandás cogen ritmo.

V

Páginas de Ortega sobre Leibniz, preparando el seminario de Madrid. Ortega es profundo y claro. Y esa claridad confunde a no pocos lectores que creen entenderlo todo. Pero la claridad de Ortega solo se entiende cuando se lee con hambre de claridad. A Zubiri se lo respeta más... y yo creo que es porque se lo entiende menos.

VI

Hace algunos años, en el bar del Círculo de Labradores de Sevilla, le oí decir al añorado Aquilino Duque que Calvo Serer le desaconsejaba leer a Ortega porque se podía leer en el tranvía. En cambio, añadió, a Zubiri nadie le discute el título de filósofo grande. Por algo decía don Américo Castro, su suegro, que tenía la habilidad de añadir oscuridad a las tinieblas.

miércoles, 21 de febrero de 2024

Jai Alai

 I

A las 9:50 me subía al tren Iryo en la estación de Sants y a las 12:35 me bajaba del tren en la estación de Atocha de Madrid. Como se anunciaban atascos fenomenales con la llegada de los tractores, he ido en metro hasta Nuevos Ministerios y de allí a Castellana/Joaquín Costa, donde había quedado con todo un leonés de pro, Secundino González, la facundia cordial.

II 

La Fundación Fomento del Diálogo me invitó a comer y a hablar de educación en el Jai Alai. El lugar bien merece una visita, pero hablar y comer es tarea bien compleja para un humano, especialmente si se siente rodeado de gentes serias y sesudas, que saben de la vida mucho más que él, un pobre platonista. Claro que Secundino ha demostrado una caballerosidad impecable e implacable conmigo que es muy de agradecer.

III

Lo principal en estos casos es no aburrir, no estropearle la digestión a nadie, y decir lo que se piensa. De vez en cuando Secundino, al quite, decretaba "pausas de hidratación", porque nada hay que combine mejor con la palabra que el vino. Ha estado bien. El torno de preguntas ha sido vivo e interesante y hemos acabado todos tan amigos.

IV

Entre los presentes me he encontrado con una sorpresa muy agradable:  la de la presencia de Marta Fernández Munárriz, navarra de Pro. Me cae muy bien esta mujer. Tiene una risa franca, acogedora, sin malicia y una amabilidad inagotable.

V

El leonés de Pro querían acompañarme hasta el tren, pero yo necesitaba silencio y soledad y he preferido ir andando hasta Atocha. Una hora de camino no es nada que no haga habitualmente en El Masnou.

V

En la Puerta de Alcalá me he encontrado con los tractores y los agricultores, que ocupaban la calle Alfonso XII en dirección al Ministerio de Agricultura. Siento una íntima solidaridad con estos campesinos, porque uno de ellos bien pudiera haber sido yo, si la vida no se hubiese entrometido para torcer lo que parecía un destino elemental.

VI

He llegado a la estación con 20 minutos de adelanto. Con tranquilidad me he dirigido al control de entrada. No me han dejado pasar. Me había sacado el billete de vuelta para ¡¡¡el 21 de marzo!!! Sin embargo se han portado conmigo con suma amabilidad y he conseguido un asiento en el último minuto. Desde él, mientras la noche se cierra sobre Castilla, pongo punto final a esta crónica. A las 21:00 está previsto que llegue a Barcelona.

VI

Me gusta el tren. Por las razones que sean, me resulta fácil escribir en él. Las ideas circulan sin problemas y las hojas van llenándose, aunque ya veremos qué me parecen cuando las relea. 

viernes, 9 de febrero de 2024

Llegando a Zaragoza

 I

Viajamos a la altura de las nubes, pero no porque vaya en avión, sino porque las nubes bajas se estancan en los valles y le dan al paisaje un toque etéreo y a la mirada un sesgo fantasioso. Llovizna.

II

Hay un colegio en Aravaca que se plantea como objetivo que el niño "adquiera laboriosidad y gratitud" y esto me admira de tal modo, que si me dicen "ven", yo voy. Y no solo fui, además me quedé a dormir con quienes lo regentan, los miembros de una orden religiosa, Los discípulos.

III

Vuelvo de este viaje lleno de gratitud a todas las personas que he encontrado en su transcurso, que son muchas y me han mostrado el aura de su presencia.

IV

Hay personas que llevan consigo, además de su cuerpo y su mirada, un halo de  serenidad con un evidente poder irradiador. Conocerlas, estar un rato con ellas, es una de las cosas importantes que se pueden hacer en la vida.

V

Por los altavoces del tren se anuncia que estamos llegando a Zaragoza.


jueves, 8 de febrero de 2024

La memoria activa

 I

Fue el de ayer un día largo y muy fértil que comenzó con una mañana relajada de paseos lentos al sol y algo de escritura.

II

Comí con Miguel Arrufat, Consejero Delegado de UNIR, José Manuel Grau, director de Nueva Revista,  Ignasi Grau y otras personas. Dejamos volar nuestra imaginación sobre lo posible. Y, después, para postre, un debate sobre la identidad.

III

A las 18:30 llegué a la sede de la Fundación Tatiana. Revisamos los detalles de un ciclo de filosofía que voy a coordinar en la sede de esta Fundación, y del que daré detalles en su momento. Después di una conferencia titulada "Una ciudadanía sin patria" en una sala llena de cordialidad en la que me reencuentro con amigos y conocidos y tengo la oportunidad de conocer a nuevas personas. Hay en el aire un clima agradable en el que (casi) te gustaría quedarte a habitar. Tengo en frente los ojos de Pablo de Lora y casi es imposible escaparse de ellos. Al fondo de la sala, la presencia de Pedro Herrero, un singular ejemplar de ser humano, a quien es imposible conocer y no amar.

IV

Culmina el día con una cena pedagógica impagable con Lorena Heras, el grandísimo Óscar Martín (director CEIPS Santo Domingo de Algete), Jesús Manso (decano de Magisterio de la UAM), Pilar Ponce (presidente del Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid), Juanjo Nieto (ex-Presidente de la asociación Mejora Tu Escuela Pública) y José Manuel Arribas (Vicepresidente del Consejo Escolar de Madrid y filósofo). 

V

Me meto a la cama con los párpados pesados y la memoria activa porque no quiere dejar escapar las imágenes de día.

martes, 6 de febrero de 2024

La vida feliz

 I 

Cena sencilla, pero agradabilísima en Madrid con mi muy querido Armando Zerolo y Antonio Torres, que tiene pintas de acabar pronto entre mis dilectos. Hablamos de todo y de nada mientras la noche avanzaba y podríamos haber estado hablando un par de días sin parar, porque teníamos cuerda para rato. 

II

Creo recordar que es en el Prólogo a Veinte años de caza mayor del Conde de Yebes donde Ortega describe lo que él llama "las formas de la vida feliz". En ellas incluye la tertulia. Más razón que un santo, tenía.

III

Llegué a Madrid a una hora torera, las cinco de la tarde, y me vine directamente al hotel, a descansar. Necesito regular bien el tiempo de descanso porque, de lo contrario, los acúfenos se me soliviantan, me rodean y me alteran de tal manera que no doy pie con bolo. Y en esas situaciones tiendo a llevarme mal con la verticalidad. 

IV

Tengo que perder peso.

V

Armando me cuenta que cada vez hay más alumnos catalanes en Madrid. Ya me lo habían dicho otros profesores universitarios. Lo constato, pero no me atrevo a sacar conclusiones. 

VI

Tengo la mañana comprometida con el dolce far niente. Y pienso cumplir. 

V

El alma sigue impregnada de Valladolid.

sábado, 3 de febrero de 2024

Sentirse ecosexual

 I 

Esta mañana he dado una charla de veinte minutos en el aula magna de la Universitat Abad Oliva. Día espléndido. He compartido el micro con Josep Maria Alsina y hemos hablado de educación y sociedad. Lleno absoluto, pero no por nosotros dos, sino porque se presentaba en sociedad la "Corriente Social Cristiana", de la que no formo parte. 

II

Hace unos años llegué a un acuerdo con el Jefe: Cuando un grupo de cristianos me invite, voy, sin que me preocupe su etiqueta. Lo sorprendente es la cantidad de gente admirable que conoces cuando los ves sin etiqueta. En cuestiones de carisma soy estrictamente luriano.

III

Me he encontrado con caras conocidas de esas que te alegras tanto de volver a ver. De esas que te miran de tal manera que sientes íntimamente el inevitable deber de acercarte a la imagen un tanto desmedida que tienen de ti. Son presencias éticas. A Antoni Puigvert hacia tanto que no lo veía...

IV

Una librería ha puesto a la venta el libro de Balmes en el claustro de la universidad y para mi enorme satisfacción, a los 15 minutos ya estaba agotado. He firmado mucho, intentando mantener la promesa que me hice a mí mismo de no repetir una dedicatoria, cosa que no siempre es fácil.

V

Hay veces que se me acerca alguien con un libro mío en las manos para que se lo dedique y me lo pide con tanto entusiasmo, que me temo que no estará a la altura de sus expectativas y estoy tentado de pedirle un perdón preventivo.

VI

He comenzado mi charla así:

Qué tienen en común los siguientes hechos:

1. Tom Peters, de 32 años, se considera transespecie y afirma sentirse un cachorro dálmata.

2. La estadounidense Jewel Shuping, para hacer realidad su sueño de ser ciega, se ha hecho verter sobre los ojos un líquido corrosivo.

3. Salvatore Garau, artista plástico, vendió en una subasta pública una escultura invisible titulada “Ante ti”, por 28.000 €.

Lo que tienen en común es que a nuestros abuelos todo esto les parecerían completamente inverosímil, mientras que a nosotros nos parece perfectamente posible.

El pasado 28 de diciembre leí en La Vanguardia que una mujer llamada Sonja Semyonova, de 45 años, se declara ecosexual y había iniciado una relación erótica con un árbol. Aseguraba, además, que nadie la había hecho sentir como el árbol de sus amores. Si os digo la verdad, fui incapaz de discernir si era o no una inocentada.

Nuestro mundo ha ido perdiendo realidad a medida que iba ampliando lo posible. Si todo puede ser de otra manera, no es necesario tomarse demasiado en serio lo que ahora es. A lo largo de este proceso, el excéntrico se ha convertido en respetable y la excepción es ahora el juez de la norma.

El dominio de lo posible sobre lo real ha elevado lo nuevo al lugar privilegiado que en nuestra tradición ocupaba lo bueno. Hoy la innovación se presenta como intrínsecamente buena. Si le dices a alguien que está equivocado probablemente te dirá que respetes su opinión; si le dices que está anticuado, asumes más riesgos.

En esta situación, la crítica del humanismo ha pasado a formar parte de la ortodoxia universitaria.

domingo, 29 de enero de 2023

Madrid, de nuevo

Que llegues a Madrid y te esté esperando Aurora Nacarino es como una premonición: todo va a ir bien y sobre ruedas. Y así ha sido. Con Aurora fui directamente a ESADE, donde mantuve un debate de guante blanco con Lucas Gortázar. De ESADE a un colegio con decidida vocación elitista. Tan elitista, que puede permitirse el singular lujo de defender evidencias como esta:

Hay que visitar el mayor número de centros educativos posible, y cuanto más diversos, mejor, para hacerse una idea cabal de la educación efectiva en España, porque la realidad es siempre mucho más compleja que los esquemas mentales que nos hacemos de ella. En este caso hice la visita acompañado de un amigo que es también un auténtico innovador pedagógico, Daniel González de Vega, creador de Smartick.

Este centro sabe lo qué quiere hacer, qué profesorado necesita para ello (y en qué partes del mundo reclutarlo), con qué familias quiere hacerlo, qué alumnos pueden hacer posible su proyecto, el precio que cuesta realizarlo y sobre qué imagen del futuro quiere orientarse. Por cierto, la directora, que nos invitó a comer (a un magnífico restaurante, el A'Barra) me insistió en que la principal competencia del futuro es la escritura y la segunda y la tercera es también la escritura. Estoy totalmente de acuerdo con ella. Me despedí con la convicción de que la escuela pública nunca podrá competir en la carrera carísima de la innovación con las escuelas de élite, por lo cual debe definir bien cuál es su campo y qué es lo que puede y quiere hacer mejor que nadie.

Fui dando un largo paseo hasta el hotel, con mi maleta de mano, en la que llevaba dos botellas, una de un orujo blanco excelente y otra de un mezcal sublime. Hacía frío, pero me apetecía pasear y rumiar un poco todo lo que se había acumulado en mi memoria. 

Tras descansar un poco, como la cabra siempre tira al monte, fui a gastar dinero... a una librería de viejo, la librería Ábaco, donde encontré algunas cosas bien interesantes. Después, a las 20:00, tenía cena (de ahí las dos botellas), que alguien a quien aprecio cada vez más, y a quien he decidido llamar Diotima, tuvo la inmensa habilidad de organizar en mi honor. Nos encontramos 17 personas alrededor de una mesa excelentemente servida y allí estaba de nuevo Aurora Nacarino, que apareció con ejemplares de En busca del tiempo en que vivimos para todos los asistentes. Después de la cena los más jóvenes nos fuimos de copas.

Pasé la mañana del domingo junto a alguien que admiro y aprecio, la economista María Blanco, hablando de lo divino y de lo humano y recordando los tiempos del MSV (Movimiento Stalin Vive) y de la compañera camarada Vagina Seminova. Pero esta es otra historia.

Hoy, en El Debate, mi última entrega: De Anacarsis Cloots a Ángel.


viernes, 22 de abril de 2022

Invitaciones

Una vez, hace ya años, recibí una invitación para ir a dar una conferencia a Soria. La firmaba el Círculo Filosófico Soriano. Pero en la invitación había una advertencia que no olvidaré nunca: "Debe saber usted que aquí solo nos interesa lo eterno". Por supuesto dije inmediatamente que sí y de esta manera se inició una estrecha relación con esta provincia que, entre otras cosas, me ha proporcionado el regalo de la amistad de Borja Lucena Góngora, que acaba de publicar este magnífico libro cuyo  prólogo tengo el honor de firmar.

El prólogo comienza así:

Como confirmando que todo lo que rima es verdadero, hoy, mientras Borja me comunicaba por teléfono que me había enviado el libro, ha sonado el timbre y era el cartero, que me lo traía y casi al mismo tiempo que el libro he recibido la invitación oficial del Centro Internacional Antonio Machado para dar tres lecturas en julio con el título genérico de "Leer a Sor María Jesús de Ágreda, la monja inabarcable". Allí está, en la cocina, J.A. González Sainz, con el que es muy fácil llevarse bien. Por cierto, su libro La vida pequeña es una joya.

El día se ha completado de manera óptima e inesperada. Se han puesto en contacto conmigo desde el decanato de la Facultad de Psicología de la Universidad Católica de Honduras con la invitación a un viaje.

jueves, 24 de marzo de 2022

Un aleteo en Pamplona

Poco más de 24 horas en Pamplona, pero muy bien empleadas. Exprimidas, incluso. Llegué el lunes a la hora de la comida y volví el martes después de comer. Me recibió y me despidió una ciudad fría, encogida y cubierta por un mil hojas de nubes con toodos los tonos del gris. El sol era un supuesto metafísico, "epekeina tes ousías", y la luz un intangible, por lo frágil. ¡Pero qué verde, el verde de mi tierra y qué alegre el despuntar de la primavera! ¡Y qué generosísimo derroche de cordialidad y eficiencia por parte de todo el mundo! 

Iba a eso que algunos llaman, pomposamente, "trabajar" y que en realidad fue una continua tertulia entre amigos en la UNAV.  ¡Qué lujo andar discutiendo sobre el debate público en España con gente tan lista y tan acogedora como Daniel Capó, Armando Zerolo, Pablo de Lora, Juan Claudio de Ramón, Helena Herrero-Beaumont, Enrique García-Máiquez, Aurora Nacarino-Brabo, Juan Meseguer, José María Torralba, Ricardo Calleja, Alberto Nahum, María Guibert y Santiago Fernández-Gubieda. 

¡Y qué  alegría, volver a encontrarme con el sabio bueno Ricardo Piñero, al que en cuanto se descuida le aletean las alas, que me regaló tres libros con estas dedicatorias enlazadas: (1) "Querido Gregorio: te dedico esta 'Trilogía de la prudencia'... porque tu amistad me acogió con dulzura", (2) "porque tu palabra siempre es el eco de lo hermoso, que es lo auténtico..." y (3) "porque siempre es un placer compartir los sueños con otros aventureros de la verdad, el bien y la belleza". Obviamente traigo aquí estas palabras como homenaje a su generosidad... un tanto desmedida.

lunes, 7 de marzo de 2022

Encuentro en Castellóm

Es posible dudar de  muchas cosas. De hecho la historia de Europa es (también) la de la metamorfosis de sus dudas, de Pirrón para aquí; pero es difícil negar que estás a gusto en la compañía de alguien cuando la buscas precisamente por el bienestar que te proporciona. Con la edad vas descubriendo que merece la pena seguir el rastro de las personas luminosas tanto por lo que te iluminan por sí mismas como por la luz que reflejan de otras personas luminosas con las que te ponen en contacto. En definitiva, que si los amigos de Encuentro Castellón me dicen "Ven", lo dejo todo. Sé que volveré a casa con las alforjas a rebosar de buenos recuerdos.

 

Llegué a Castellón, con retraso, el sábado a las 16:15 de la tarde y ya me estaba esperando un coche que me llevó al casino, donde Ferran Riera, en la puerta, mostraba impaciencia por mi tardanza. Mantuvimos los dos un diálogo muy cordial y creo que honesto ante una audiencia que, por su atención, se merecía alguien con más carisma que nosotros que les multiplicase el pan y los peces de la caridad. Nosostros solo pudimos darles un bocadillo de mortadela.

¡Qué gente más admirable! Tras el diálogo, una entrevista y cena en Benicasim, en una casa situada cerca del que, para mí, es uno de los hoteles más bonitos del mundo, el Voramar. Llegué a mi hotel en Castellón, muy tarde. Me costó dormirme y me desperté muy pronto. En el restaurante del hotel me encontré con  J. A. González Sainz, que estuvo hablando en Encuentro de su admirable libro La vida pequeña. Congeniamos pronto y quedamos en que, tarde o temprano, iría a Soria (a Soria siempre se vuelve) a hablar de la correspondencia entre sor María de Ágreda y Felipe IV. Volví a casa a mediodía, con el tiempo justo para despedirme de mi mujer que partía a Pamplona.

jueves, 3 de marzo de 2022

Sobre la amistad

Hoy me preguntaba si la amistad es un bien moral. 
 
Lo primer que me he respondido es que hay amistades con fines innobles.
 
Lo segundo -y aquí estoy en deuda con Alexander Nehamas- es que, si fuera un bien moral en cierta manera estaría obligado moralmente a ser amigo de todos, ya que la moralidad nos anima a no ser morales fragmentariamente. 
 
Pero la amistad nos empuja a la proximidad con ciertos seres humanos en los que valoramos sobre todo aquello que los escolásticos denominaban su “haecceitas”: lo que descubrimos en ellos de singular y diferente. La amistad no es ni imparcial ni universal. Es sesgada, preferencial y concreta, individual; es una lealtad muy selectiva. 
 
Moral es la caridad y el mandamiento cristiano de amar a los enemigos. Pero la amistad es otra cosa. Puedo ser un gran filántropo y ayudar generosamente a los demás, pero al círculo de mi intimidad sólo dejo paso a mis amigos, que siempre son pocos.

miércoles, 23 de febrero de 2022

Madrid

Día soleado en Madrid, primaveral, risueño. He dejado las cosas en el hotel (en la Plaza de Oriente) y he ido caminando mansamente hasta la Complutense. Mi destino era la Escuela de Agricultura, pero me he perdido por el campus y he llegado a la cita un poco tarde. Me esperaba un debate con Carlos Fernández Liria que me ha sabido a poco. He tenido la sensación de que hemos estado surfeando sobre lo importante. Después una cena magnífica en el Alcaravea Gaztambide con los jóvenes de la Fundación Tatiana y regreso caminando al hotel en una noche templada con poca gente en la calle. 

Sigo intentando poner en práctica mi lema: "Cuando vayas al mercado, no olvides de volver con un amigo".

Estoy escribiendo un artículo largo sobre la amistad, por cierto.

miércoles, 13 de octubre de 2021

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Innesfree

 

Imposible no volver a ver El hombre tranquilo. ¿Por qué resistirse a su atracción? Además, no importa cuántas veces la hayas visto ya. Siempre sorprende, siempre emociona, siempre hace reir, siempre toca la fibra sensible, siempre descubres matices nuevos en esta historia tan conocida. Innesfree es el lugar en el que sabemos que no podremos vivir y, sin embargo, es una utopía sencilla, que casi está al alcance de la mano... y por eso su imposibilidad es más dolorosa.

Una frase: "Ah, yes... I knew your people, Sean. Your grandfather; he died in Australia, in a penal colony. And your father, he was a good man too".

Otra cosa. Hoy Irene Vallejo me ha dejado el ego satisfecho para varios días. "Sus libros -me ha escrito- suelen estar a mi lado mientras escribo. En el «Manifiesto por la lectura» cito algunas reflexiones suyas (hubiera querido reproducir párrafos enteros)".

Hay que sembrar. Uno nunca dónde puede germinar una semilla que ha lanzado al aire. 

domingo, 28 de junio de 2020

Lo más valioso

Si pudiera dejarles a mis hijos lo más valiosos que tengo con la certeza de que sabrían apreciar su valor, les legaría mi convicción de que es inútil salir a la callle si no vuelves a casa con un nuevo amigo.

martes, 16 de junio de 2020

Alain Minc, polígrafo



Cada año Alain Minc publica un libro. Cada año es excelente. Cada año me sorprende la claridad y distinción de su escritura, la esgrima sin florituras de su razonamiento. Cada año me pregunto cómo un hombre tan ocupado como él -vive justo allí, en la frontera del presente y el futuro- puede encontrar el tiempo necesario para dedicarlo al cuidad de sí.

Pero quizás las cosas sean al revés. Quizás porque sabe dedicar regularmente un tiempo al cuidado de sí es capaz de ejercer de vigía del futuro.

La normalidad

El viento sacude las ramas de los árboles. Es decir, hay viento. He abierto la ventana sin tener la sensación de estar abriendo un horno. Pe...