viernes, 24 de febrero de 2023

Viajes

Me ha dado pena dejar abandonados los pantalones que no eran de nadie en la papelera de la habitación del hotel, pero es que he tenido que tomar decisiones drásticas para hacer sitio en mi maleta a los libros acumulados entre regalos y compras. Algún que otro libro se ha quedado también por allí, abandonado a su propio peso y a su sospechosa pesadez.

Ayer fue un día interesante que culminó con un debate con Armando Zerolo en el Colegio mayor Roncalli sobre el estoicismo o, más bien, sobre las razones por las que un neoestoicismo bastante suave parece estar de moda. Muchos asistentes y una gran cordialidad. Gracias a la invitación de Armando me he pasado las últimas semanas releyendo a Musonio Rufo y su discípulo, Epicteto. A Séneca, lo confieso, me cuesta entenderlo. Ya sé que él se defiende de sus potenciales críticos asegurando que no habla de sí mismo en sus escritos, sino de la virtud, pero hay algo en él que siempre me ha parecido hipócrita, aunque, bien es cierto, es, en todo caso, un hipócrita que escribe tan bien que, si te olvidas de su vida, convence. Respecto a Marco Aurelio, se lee fácil, pero hay poca originalidad en sus textos cosa que, por cierto, no les quitaba el sueño a los seguidores romanos de Zenón.

Hoy he pasado por la Universidad Francisco de Vitoria a presentar un libro que, con el respaldo de la Konrad Adenauer Stiftung han editado dos grandes, Adriaan Kühn y Guillermo Graíño: La educación cívica en España. Firmo un largo capítulo titulado "Una ciudadanía sin patria". Hemos tenido, gracias a los universitarios presentes, un debate muy vivo y creo que ameno.

Como me llevan y me traen llevo bien el ajetreo del transporte por Madrid. Además los taxistas suelen ser tan amables que cargan con mi maleta y sus pesados libros. Hoy me ha pasado una cosa curiosa. ¿Qué posibilidades puede haber de que te toque un taxista ecuatoriano que te trasladó por Madrid hace tres años? Lo he reconocido nada más verlo.

- Usted es ecuatoriano, ¿verdad?

- ¿Y cómo lo sabe?

- Sé también que tiene dos hijos y que lleva veinte años en España y que... 

¿Se pueden creer que se ha acordado de mi nombre?

Pero lo mejor del día y, posiblemente, del viaje, ha sido llegar a casa y arrojarme sobre mi sofá preferido. Ya saben que para descansar a gusto la condición imprescindible es estar cansado. ¡Con razón los estoicos alaban tanto el "ponos" (cansancio, esfuerzo, trabajo, diligencia...) socrático. Por algún lugar del trayecto del AVE mi tren se ha cruzado con el de mi mujer, que ha ido a Pamplona.



Ayer por la mañana descubrí, admirado, el chabolista más hacendoso del mundo en una calle muy transitada de Madrid. No sé dónde estaría, pero me hubiese gustado mucho saludarlo.



jueves, 23 de febrero de 2023

Un plato de comida aterriza sobre mis pantalones

Ayer me tiré un plato de comida por encima en el restaurante del Museo del traje de Madrid. Como inmediatamente después participaba en un debate sobre didáctica de la filosofía en la sede de la UNED, que está cerca y, además, hablaría detrás de una mesa, me limpié como pude y me fui al tajo.  Si alguien se fijó en que estaba hecho un lamparón viviente, no lo dijo.

A las 19:30 tenía un encuentro en un centro educativo y me di cuenta cabal, justo al bajar del coche que me llevó hasta las puertas del centro, que no me podía presentar con aquellas pintas desastradas. No había ningún lugar cerca en el que pudiera comprarme un pantalón, pero sí un local con el rótulo esperanzador de "Limpieza en seco". Y allí fui.

Le expliqué a la dependienta lo que me pasaba y resalté la urgencia. La mujer, muy amable,  me dijo que aquellas manchas de grasa no se iban así como así y que, en todo caso, no podría tener listo el pantalón hasta hoy por la mañana.

Noté en su voz un acento conocido.

- ¿No será usted búlgara?

- ¡De Yambol! - me dijo.

Y me puse a loarle la Stara Planina, el río Tundja, Kazanluk, Shipka y, por supuesto, Yambol, cuyo museo conozco bien. La mujer me oía entre carcajadas que se convirtieron en estentóreas cuando pase al elogio incondicional de la Shopka salata, el yogur búlgaro y la raquía. Pero lo del pantalón, me insistió, no tenía arreglo.

- A no ser que...

Y buscó entre la ropa que llevaba esperando meses que alguien viniera a recogerla, un pantalón de mi talla. En realidad me venía bastante grande, pero estaba limpio, así que me lo puse.

- ¿Cuánto le debo? -le pregunté.

- ¿Cómo voy a cobrarle si el pantalón no es mío?

Al final me aceptó 10 euros para un café. Y yo salí de allí con unos pantalones que no eran de nadie pero que me hacían presentable. Y, además, resultaron de mucho abrigo.

sábado, 18 de febrero de 2023

Dos frases

La primera del estoico Epicteto: Si alguien te hiciera saber que un individuo habla mal de ti, no te defiendas contra lo que se haya dicho, sino responde: "Pues ignora los demás defectos que hay en mí, de lo contrario no habría dicho solo esto."

La segunda, del liberal Cristino Martos: Se me agravió de tal suerte, se me injurió en forma tan grosera, que los insultos que recibí no los hubiera considerado justos ni aun dirigidos a las personas que los profirieron.

lunes, 13 de febrero de 2023

Hard work

Comienzan a anunciarse las jornadas de puertas abiertas en los centros educativos. Los carteles publicitarios de los centros muestran a niños y niñas (sobre todo, niñas) bien alimentados, bien vestidos, sanos y con caras sonrientes, como si estuviesen en un descanso entre dos apasionantes actividades de un parque de atracciones. Por supuesto no se ve ni un libro -o al menos yo no lo he visto- ni ninguna actividad que requiera hincar los codos. 


Una escuela que se anunciase entre nosotros prometiendo "Hard work", como lo hacen no pocos centros privados en Inglaterra, podría quedarse sin alumnos.

El mensaje que transmiten mayoritariamente nuestros centros educativos podría resumirse así: "Traiga a sus hijos aquí, que se sentirán felices". Cada familia puede pedir a la escuela lo que le dé la gana, ahí ya no me meto; así que si quieren una escuela feliz, que la busquen. Pero si alguna vez la encuentran entre el humo publicitario, descubrirán que para alcanzar la precaria felicidad asequible al hombre se necesitan más codos que para estudiar matemáticas.

miércoles, 8 de febrero de 2023

Lo eterno

"Esta semana he sabido que cuando hace mil años el Círculo Filosófico Soriano invitó al pedagogo Gregorio Luri a dar una charla le dejó las cosas claritas. "Sepa usted que aquí en Soria solo nos interesa lo eterno". Qué declaración de principios, qué manera de centrarnos".

lunes, 6 de febrero de 2023

Lenin pisó la Luna

Este libro lleva al lector de sorpresa en sorpresa. La historia parece a veces querer competir con la ficción. Me siento orgulloso de poder publicarlo.



viernes, 3 de febrero de 2023

miércoles, 1 de febrero de 2023

Valencia

He pasado día y medio en una ciudad que, cuanto más la conozco, más fascinante me parece, Valencia. Es una ciudad hecha para perderse por ella parsimoniosamente, porque solo de esta manera descubres algo inesperado a cada paso.

Nada más bajarte del tren te recibe una auténtica granizada de luz. De una luz viva que no se parece a ninguna otra que conozca. Es una luz diáfana, alegre, que concede un plus de vida a cuanto toca. En ningún otro sitio los blancos tienen esos blancos de domingo. Envueltos en esta luz los valencianos caminan sin prisas, como si acabasen de recibir una magnífica noticia y estuvieran saboreándola despacio. Aquí siempre me han tratado bien. 

Para mi tiene Valencia, además, el atractivo de sus librerías de viejo: El Asilo del libro (caótico, polvoriento, donde solo se encuentra lo que el destino se digna poner caprichosamente a tu alcance), gestionada por el dependiente más displicente e imperturbable que imaginarse pueda; la Guarida de las maravillas (ordenada, con cada libro en su envoltorio de celofán), el propietario, un portugués-brasileiro, es amable y eficiente y está siempre predispuesto a contarte cómo ha acabado en la capital del Turia y la Librería Auca, donde me encontré todo al 50% de descuento porque están a punto de cerrar. Así que me gasté el doble de lo que tenía previsto.

Pero como no todo a de ir de libros, déjenme que guarde un recuerdo especial para memorable un arroz caldoso de pato, saboreado en un lugar -la cruz del molino de Godella-  que en sus tiempos (1900) fue pintado por Pinazo de esta manera:


Y que hoy se encuentra así:




Sevilla

 I Llego a Sevilla y me encuentro en Santa Justa con un clima pamplonés. Una ligera neblina envuelve la ciudad y cae un sirimiri que a veces...