domingo, 26 de abril de 2026

Cuestas arriba

Hoy celebramos el cumpleaños del segundo nieto, que ha llegado a los 12 en un suspiro. ¡Dios mío, a qué velocidad de vértigo crecen los nietos! Los hijos creo recordar que crecían a una velocidad humana, pero es que los nietos andan devorando el tiempo. Para celebrarlo, comemos juntos toda la familia. Me pidió que le hiciera sus comidas favoritas. Y, por supuesto, las tendrá: berberechos, gambas al ajillo, tortilla de patatas (abuelo style) y albóndigas en salsa verde. Para estas últimas he empleado por primera vez carne de carrillera de cerdo, que es la más melosa. Las hice ayer por la noche y creo que mi nieto segundo se chupará los dedos.  

Me gustó mucho algo que leí ayer de Jordan Peterson y que expresa bien mi concepción del mediocre: «¿Para qué estamos hechos? Para caminar cuesta arroba. Cuando llegas a la cima, quieres detenerte y apreciar la vista. Pero lo siguiente que quieres es una colina más alta a lo lejos. Es de la cuesta arriba de donde derivamos nuestro valor».

sábado, 25 de abril de 2026

Un Sant Jordi ventoso

Sant Jordi es una fiesta tan hermosa, que es la fiesta de todos. Pero es la fiesta del libro, no necesariamente de la lectura. Para una editorial pequeña, como Rosamerón, es un día festivo y agotador. Llegué a la parada cojeando y asistí, contemplativo y sedente, al discurrir del ajetreo transeúnte. El día fue ventoso, con ráfagas fuertes que sacudían las ramas de los plátanos y empapaban el aire de un polen insidioso que nos tuvo todo el día llorando, estornudando y con el pañuelo en las narices. Es una fiesta al aire libre y, por lo tanto, sujeta a las circunstancias. Había mucha gente, pero me pareció que menos que otros años; se vendieron muchos libros, pero, desde mi perspectiva, menos de los que la gente hubiese querido comprar. Llegaban, miraban, preguntaban, hojeaban, comentaban, volvían a preguntar y, finalmente, cuando les decías el precio, se asustaban un poco. Sin embargo, eran precios muy, muy ajustados. Los gastos de producción se han disparado y el papel está por las nubes, mientras que al lector su sueldo no le da para alegrías,  Este año hemos asistido al triunfo espero que coyuntural, de un Sant Jordi woke. El dragón es un tipo estupendo que si tiene una conducta disruptiva es porque la vida lo ha tratado mal, obligándolo a escupir el fuego de su frustración. No necesita un caballero, sino un terapeuta, un amigo empático que lo abrace, mientras la Princesa, empoderada, se ocupa de dar visibilidad las pobres dragonas, que el patriarcado mantiene en la oscuridad. En Sant Jordi participan todos en una fiesta fluida, inclusiva y vegana repleta de abrazos. Esta frivolidad es peligrosa, porque olvida que, nos guste o no, hay dragones muy malos que se alimentan de carne humana y hay personas débiles que por sí mismas carecen de fuerzas para enfrentarse al mal y por eso necesita la ayuda de un caballero dispuesto a arriesgar su vida para ayudarlas.

viernes, 24 de abril de 2026

Los solitarios

La víspera de Sant Jordi, un diario de Barcelona, La Vanguardia, organiza una fiesta en un hotel céntrico que este año ha reunido a 500 personas relacionadas con el mundo del libro. Por supuesto, todos queremos ser invitados, porque es una fiesta en la que hay que estar y La Vanguardia nos trata bien, y si es cierto que moverse por allí es un acto heroico, hay bebida y comida abundante y los discursos son muy cortos. Con los años he ido creando una tipología. Este año he acabado la del solitario.

Hay diversas maneras de llevar la soledad en una fiesta sobreabundante en abrazos, besos, golpes en la espalda e intercambios de direcciones de correos.  

En primer lugar nos encontramos con el solitario que se apalanca cerca de las bebidas y pasa el tiempo bebiendo despreocupadamente. Le importa un pito lo que pase más allá de su copa. Es pacífico, inabordable y casi transparente. Apenas ocupa espacio.

En segundo lugar tenemos al solitario olímpico. Va solo y permanece solo. Sale de vez en cuando de sí para intercambiar un par de frases protocolarias con alguien que le ha saludado y vuelve inmediatamente al refugio de su altivez. Da la sensación de que está por encima de todos nosotros y que si bien se ha dignado a estar allí, no está mejor aquí que en cualquier otro sitio. Se manifiesta a los mortales sin necesitarlos. Suele tener empaque y estilo en el vestir. 

En tercer lugar está el solitario que detesta serlo y en cuanto te ve corre hacia ti y te saluda como si fuerais amigos íntimos toda la vida. Hay dos subtipos. El primero es el cuellilargo que estando contigo pasa de ti y de tu conversación porque está oteando el horizonte a ver si hay alguien más importante que tú para abandonarte y acudir a su luz, ascendiendo de luz vicaria a luz vicaria en busca, me imagino, de la fuente de toda luz. El otro subtipo es el solitario que se aferra a ti como a un salvavidas y no te soltará en toda la noche.

sábado, 18 de abril de 2026

Aventuras de un lisiado

Sí, ya sé que últimamente vengo poco por aquí. Intentaré remediarlo, porque este es un ejercicio disciplinario interesante. Estos últimos días he estado viajando con mis inseparables muletas. Unos viajan con mascotas y yo viajo con muletas (que no dan mucha menos guerra). He descubierto algo que, entre sorprendido y divertido, me llama la atención. Cuando subo a un tren abarrotado de pasajeros, me gusta dirigirme a los asientos reservados para ancianos, lisiados y embarazadas, que suelen estar ocupados por personas que, al verme llegar, hunden su mirada en el móvil para aparentar que no me han visto. No le pido a nadie que se levante. Simplemente me paro, de pie, frente a ellos. De vez en cuando alguien me cede el asiento y entonces hay como un contagio de vergüenza y se suscita algo así como una pugna a ver quién es más amable con el impertinente recién llegado. Mi experiencia última: los que se levantan a cederme el asiento -reservado para personas como yo, insisto en ello- suelen ser casi de mi edad, porque me imagino que están viendo en mí su inmediato futuro.

miércoles, 15 de abril de 2026

Sobre a arte de ler


Estaba paseando por el acogedor jardín botánico de Valencia cuando me ha llegado la prueba de la traducción al portugués de este libro. La vida está llena de sorpresas, pero hay que estar al tanto, para atraparlas al vuelo. Este libro nace de una conferencia que di ante los editores catalanes. Jordi Nadal, de Plataforma, que estaba presente me propuso inmediatamente publicarla, cosa que yo no había previsto. Se publicó y  ya vamos por la octava edición, más esta edición portuguesa, que me sabe muy, muy rica.

 

¿Y si Atenas tenía razón?

Ya en las librerías:


 

sábado, 11 de abril de 2026

Sant Pol

Ayer por la mañana fisioterapeuta y por la tarde, viaje a Sant Pol. La rodilla parece que mejora, lentamente, pero mejora. Aquellos dolores que no me dejaban dormir porque no había manera de encontrar la postura adecuada, han dejado paso a molestias llevaderas. Pero salgo de casa acompañado de mis muletas que parecen contribuir y no poco a la mejora. La causa de todo es un hematoma óseo al que le cuesta dejarme en paz. A media tarde cogí el tren de la costa y me fui a Sant Pol. Vivo cerca de la estación, y en Sant Pol tenía un acto no lejos de la estación. Hay personas que poseen una sabiduría especial y nada fácil de adquirir: la de hacer que todo sea fácil, cordial, amable y, al mismo tiempo exigente. Son personas que saben sonreír sin pizca de complacencia y saben sacar de ti lo mejor de ti mismo. Te hacen sentir -mejor: te hacen creer-, que tu mejor yo es tu verdadero yo. Pero yo sé que lo que somos no es indiferente a las personas que tenemos a nuestro lado y que son esas personas las que nos salvan de nuestra mediocridad

Cuestas arriba

Hoy celebramos el cumpleaños del segundo nieto, que ha llegado a los 12 en un suspiro. ¡Dios mío, a qué velocidad de vértigo crecen los niet...