sábado, 17 de noviembre de 2018

Leyendo a Michael Young

Disfrutando del sabor de la heterodoxia que impregna los textos del sociólogo de la educación británico Michael Young. Dos citas y dos ideas:

“Si le vamos a dar un significado serio a la importancia de la educación en la sociedad del conocimiento, debemos convertir la cuestión del conocimiento en nuestra principal preocupación y esto implica desarrollar un currículum basado en el conocimiento y no, como la actual ortodoxia defiende, un currículum basado en el  alumno”.

“Las economías exitosas dependerán cada vez más de la autoridad de los expertos y de la autonomía que provee el liderazgo basado en las disciplinas”.

Si lo que se busca en la escuela es fomentar la innovación, hay que saber que la fuente conceptual de innovación son las disciplinas académicas, no las competencias (Michael Young)


Curiosamente los que hablan de “la sociedad del conocimiento” suelen callar sobre el papel del conocimiento en la educación.

viernes, 16 de noviembre de 2018

10 tesis sobre el valor del conocimiento

(1) El conocimiento vale la pena por sí mismo. Los alumnos no tienen que disculparse nunca por querer aprender cosas.

(2) Las escuelas transmiten el conocimiento compartido y poderoso (shared and powerful knowledge) en nombre de la sociedad. Enseñamos lo que los alumnos necesitan para dar sentido y mejorar el mundo.

(3) El conocimiento compartido y poderoso está contrastado por comunidades científicas. Necesitamos estar en contacto con universidades, investigadores y asociaciones científicas.

(4) Los alumnos necesitan un conocimiento poderoso para comprender e interpretar el mundo. Si carecen de él, serán dependientes de quienes lo posean.

(5) El conocimiento poderoso es superior cognitivamente al que se necesita en la vida diaria. La trasciende y libera a los alumnos de los límites de su experiencia cotidiana.

(6) El conocimiento compartido y poderoso capacita a los alumnos para convertirse en ciudadanos útiles. Como adultos, pueden comprender, cooperar y moldear el mundo juntos.

(7) El conocimiento compartido es la base de una democracia justa y sostenible. Los ciudadanos educados juntos comparten una comprensión del bien común.

(8) Es justo que todos los alumnos tengan acceso a este conocimiento. El conocimiento poderoso abre puertas: debe estar disponible para todos.

(9) Se necesita la autoridad reconocida de un adulto para la transmisión de conocimientos compartidos. La autoridad del profesor para transmitir conocimientos es otorgada y reconocida por la sociedad.

(10) La pedagogía vincula la autoridad adulta, el conocimiento poderoso y su transmisión. Necesitamos profesionales de calidad para todos nuestros alumnos.

Michael Young, "The curriculum and the entitlement to knowledge" (2014).

jueves, 15 de noviembre de 2018

En defensa de Mozart

Un comentario al artículo Siempre hay algo que va mal que me ha llegado al alma:
Muy bueno. Me recuerda al profesor de piano de mis hijos. El mayor, de 8 años, interpretando a Mozart, rompió a llorar tras una corrección del músico:
-¿Pero por qué lloras, J.?
-¡No me gusta cómo me hablas!
-¡Quién va a defender si no a Mozart de lo que le haces?

Siempre hay algo que va mal

Dos artículos míos aparecen hoy en la prensa:


miércoles, 14 de noviembre de 2018

Una semana ausente

I

Una semana sin pasar por aquí. No sé si ha sido algo coyuntural o un anuncio. Ya veremos... Si algo tengo claro es que esto es una diversión, no una obligación... pero viene bien el ejercicio de escribir alguna cosa cada día, practicando el viejo "nulla dies sine linea". 

II
La libertad se mide (¿también?) por la voluntad con que nos sometemos a nuestras rutinas.

III


He estado por San Sebastián y Pamplona y ando absorto en la corrección de las galeradas de la Imaginación conservadora, ejercicio que nunca me había tomado demasiado en serio, y que por eso mismo he pagado con más de una vergüenza. Tengo un empeño especial en que este libro salga bien. En cierta manera me parece que todo lo que he hecho hasta ahora no ha sido sino una preparación para este libro. Será el libro que me mida. En ningún otro me he enfrentado con más claridad a mis límites intelectuales, es decir, a lo que no sabía pensar, normalmente porque no sabía formular la pregunta correcta. En ningún otro he visto con más claridad que llamo conclusión al límite de mi capacidad de interrogación. No saldrá hasta mediados de enero y, para mi sorpresa, hoy se han puesto en contacto conmigo desde Sevilla para que vaya a presentarlo allí (gracias Ángel R.).



IV
Volviendo de Pamplona en el tren, con un resfriado bastante escandaloso, que me obligaba a tener permanentemente un pañuelo en la mano y a toser cada 5 minutos (soportando más de una comprensible mirada de preocupación de mis vecinos de vagón), me di un buen consejo a mí mismo: "Tienes que demorarte más en las cosas". Algo en mí me empuja a vivir más pausadamente. Pero algo en mí me dice que no me voy a hacer ningún caso.

V
Recibo semanalmente varias invitaciones para ir a dar charlas por aquí y por allá. Mentiría si negara que tal cosa me halaga. Pero es imposible atender ni a una cuarta parte. Necesito recuperarme después de cada viaje. Aunque me cueste aceptarlo, ya no tengo veinte años y el cansancio acumulado que tanto me pesa cuando me voy a la cama, sigue allí por la mañana, cuando me despierto. 

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Una granada viajando en un tren

No sé si estoy cabreado, perplejo, decepcionado... o todo a la vez. La culpa es del contenido de esta maleta:


O mejor dicho, de la manera como se ha gestionado el contenido de esta maleta: supuestamente una granada de mano con varios cables a su alrededor que ha viajado tranquilamente de Barcelona a Madrid en un AVE esta misma mañana.

Vamos por partes.

He dormido en Madrid y me he despertado temprano, a las 6 de la mañana. Me he duchado, he desayunado bien... y eran las 8. Mi tren salía de la estación de Atoche a las 10:30 y  estaba a hora y media caminando. Estaba lloviznando y hacía frío, pero a pesar de todo, me apetecía andar y me he armado de valor. Hora y media es un buen paseo.  He llegado a la estación a las 9:15, empapado y magullado, porque me he resbalado en una superficie metálica de una alcantarilla y he dado aparatosamente con mi autoestima en el suelo. Como hacía frío y continuaba la lluvia, he decidido comprobar primero si podía cambiar mi billete y tomar el tren de las 9:30 y, en caso de que fuera imposible, esperar tranquilamente al de las 10:30. He tenido que esperar, pero tenía un buen libro en la cartera, el segundo tomo de los Escolios a un texto implícito, de Gómez Dávila. 

A las 9:58 ha aparecido la policía, con prisas. Algunos agentes llevaban escudos. Nos han ordenado, perentoriamente, que abandonáramos inmediatamente la zona en la que estábamos y nos dirigiéramos al otro extremo de la estación. Pero en el otro extremo de la estación había personal de ADIF urgiendo a los pasajeros para que salieran a la calle rápidamente, sin perder tiempo. "¡Ya, ya!", decía una mujer. Le he preguntado a un policía qué tenía que hacer exactamente. Me ha dicho que debía salir a la calle. "Aquí no se quede. Parece que hay un objeto sospechoso en una vía". Hemos salido, unos con más tranquilidad y otros con menos. Eran las 10:03. Llegaban furgones de policía. Nos han mandado desalojar las proximidades de la estación y me he refugiado de la lluvia en una parada de autobús. Pronto han comenzado a circular rumores. Decían que en Barcelona, en la estación de Sants había habido una amenaza de bomba. Ahora otra en Madrid. ¿Qué estaba pasando? ¿Estábamos seguros donde estábamos?

A las 10:30 se ha vuelto a abrir la estación. Un pasajero que no paraba de hablar por teléfono me ha explicado finalmente que todo había sido una falsa alarma provocada porque en una maleta había una hebilla de una correa con forma de granada de mano. Le he preguntado si sabía algo de lo ocurrido en Barcelona. Me ha contestado que parecía que había pasado lo mismo. Otra falsa alarma provocada por otra hebilla con forma de granada. A los dos nos ha parecido todo muy raro, pero hemos estado de acuerdo en que en estos casos lo que hay que hacer es confiar en la policía.

¿Pero qué había pasado en realidad?

Pues que en la estación de Sants, en Barcelona, han detectado, efectivamente, en el escáner de acceso, que en el interior de una maleta había algo sospechoso y al analizar las imágenes posteriormente han llegado a la conclusión de que podía ser una granada con cables. Pero la maleta y la mujer que la llevaba ya habían subido al tren y el tren iba camino de Madrid.

Parece que a la mujer la han detenido en algún punto del recorrido del tren, pero la maleta potencialmente peligrosa, ha llegado con los inconscientes pasajeros del tren hasta la estación de Atocha. Ha sido al llegar este tren cuando a nosotros nos han mandado desalojar la estación.

¿Cómo ha podido pasar todo esto?

¿No hay aquí una falta de profesionalidad alarmante?

¿No es para estar cabreado, perplejo y decepcionado?

Al llegar a casa mi mujer me ha descubierto un hilillo de sangre reseca que me corría de la frente a la mejilla. Posiblemente haya viajado con él. Me duele la rodilla izquierda y el costado derecho. Pero, sobre todo, estoy cabreado, perplejo y decepcionado.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Platón persiguiendo a danzantes desnudos


Tenía abandonadas las postales filosóficas, pero me acabo de encontrar con esta imagen de Platón expulsando de su República a un grupo de impúdicos bailarines desnudos y me ha hecho mucha gracia. Una investigación por hacer en los estudios platónicos sería el de la recreación iconográfica de la filosofía de Platón que es, evidentemente, mucho más libre que la textual.


Leyendo a Michael Young

Disfrutando del sabor de la heterodoxia que impregna los textos del sociólogo de la educación británico Michael Young. Dos citas y dos ide...