viernes, 3 de febrero de 2023

miércoles, 1 de febrero de 2023

Valencia

He pasado día y medio en una ciudad que, cuanto más la conozco, más fascinante me parece, Valencia. Es una ciudad hecha para perderse por ella parsimoniosamente, porque solo de esta manera descubres algo inesperado a cada paso.

Nada más bajarte del tren te recibe una auténtica granizada de luz. De una luz viva que no se parece a ninguna otra que conozca. Es una luz diáfana, alegre, que concede un plus de vida a cuanto toca. En ningún otro sitio los blancos tienen esos blancos de domingo. Envueltos en esta luz los valencianos caminan sin prisas, como si acabasen de recibir una magnífica noticia y estuvieran saboreándola despacio. Aquí siempre me han tratado bien. 

Para mi tiene Valencia, además, el atractivo de sus librerías de viejo: El Asilo del libro (caótico, polvoriento, donde solo se encuentra lo que el destino se digna poner caprichosamente a tu alcance), gestionada por el dependiente más displicente e imperturbable que imaginarse pueda; la Guarida de las maravillas (ordenada, con cada libro en su envoltorio de celofán), el propietario, un portugués-brasileiro, es amable y eficiente y está siempre predispuesto a contarte cómo ha acabado en la capital del Turia y la Librería Auca, donde me encontré todo al 50% de descuento porque están a punto de cerrar. Así que me gasté el doble de lo que tenía previsto.

Pero como no todo a de ir de libros, déjenme que guarde un recuerdo especial para memorable un arroz caldoso de pato, saboreado en un lugar -la cruz del molino de Godella-  que en sus tiempos (1900) fue pintado por Pinazo de esta manera:


Y que hoy se encuentra así:




domingo, 29 de enero de 2023

Madrid, de nuevo

Que llegues a Madrid y te esté esperando Aurora Nacarino es como una premonición: todo va a ir bien y sobre ruedas. Y así ha sido. Con Aurora fui directamente a ESADE, donde mantuve un debate de guante blanco con Lucas Gortázar. De ESADE a un colegio con decidida vocación elitista. Tan elitista, que puede permitirse el singular lujo de defender evidencias como esta:

Hay que visitar el mayor número de centros educativos posible, y cuanto más diversos, mejor, para hacerse una idea cabal de la educación efectiva en España, porque la realidad es siempre mucho más compleja que los esquemas mentales que nos hacemos de ella. En este caso hice la visita acompañado de un amigo que es también un auténtico innovador pedagógico, Daniel González de Vega, creador de Smartick.

Este centro sabe lo qué quiere hacer, qué profesorado necesita para ello (y en qué partes del mundo reclutarlo), con qué familias quiere hacerlo, qué alumnos pueden hacer posible su proyecto, el precio que cuesta realizarlo y sobre qué imagen del futuro quiere orientarse. Por cierto, la directora, que nos invitó a comer (a un magnífico restaurante, el A'Barra) me insistió en que la principal competencia del futuro es la escritura y la segunda y la tercera es también la escritura. Estoy totalmente de acuerdo con ella. Me despedí con la convicción de que la escuela pública nunca podrá competir en la carrera carísima de la innovación con las escuelas de élite, por lo cual debe definir bien cuál es su campo y qué es lo que puede y quiere hacer mejor que nadie.

Fui dando un largo paseo hasta el hotel, con mi maleta de mano, en la que llevaba dos botellas, una de un orujo blanco excelente y otra de un mezcal sublime. Hacía frío, pero me apetecía pasear y rumiar un poco todo lo que se había acumulado en mi memoria. 

Tras descansar un poco, como la cabra siempre tira al monte, fui a gastar dinero... a una librería de viejo, la librería Ábaco, donde encontré algunas cosas bien interesantes. Después, a las 20:00, tenía cena (de ahí las dos botellas), que alguien a quien aprecio cada vez más, y a quien he decidido llamar Diotima, tuvo la inmensa habilidad de organizar en mi honor. Nos encontramos 17 personas alrededor de una mesa excelentemente servida y allí estaba de nuevo Aurora Nacarino, que apareció con ejemplares de En busca del tiempo en que vivimos para todos los asistentes. Después de la cena los más jóvenes nos fuimos de copas.

Pasé la mañana del domingo junto a alguien que admiro y aprecio, la economista María Blanco, hablando de lo divino y de lo humano y recordando los tiempos del MSV (Movimiento Stalin Vive) y de la compañera camarada Vagina Seminova. Pero esta es otra historia.

Hoy, en El Debate, mi última entrega: De Anacarsis Cloots a Ángel.


jueves, 26 de enero de 2023

El sol de enero

"En enero", decía mi madre, "se hiela el agua en el puchero".

Pero de repente te sorprende un día como el de hoy y no hay refrán al que recurrir para explicarlo.

Estos días que brotan espléndidos en la intemperie del invierno, ofreciéndonos un cielo azul limpísimo, una atmósfera diáfana y un sol generoso, son una delicia que apetece saborear con sorbos cortos. 

Tras unos días de frío intenso y, previsiblemente, ante otros días heladores, el sol te entra generoso, a raudales -claro- por las ventanas animándote a salir a la calle, a pasear sin prisas, a ir a comprar unos tomates al sitio más alejado del pueblo, a tomar un café en la plaza, estirando las piernas y echando el tronco para atrás (sin sacar del bolsillo el libro que has traído para leer), como animales de sangre fría que necesitan recargar su depósito de vitalidad. 

En días así, todo cuadra, salen todas las cuentas, y nos sentimos poseídos por un espíritu jovial y afable, como si el sol de invierno fuese el heraldo de la filantropía.

miércoles, 25 de enero de 2023

Ayer

Ayer, día de San Francisco de Sales y, por ello, de la educación, me entrevistó un periodista navarro para un medio de Navarra. Recordándole que este santo es también el patrón de los periodistas, le pregunté si conocía la influencia que tuvo sobre él el franciscano navarro fray Diego de Estella, nacido en 1525. La cuestión se acabó pronto porque no sabía quién era el estellés, aunque sí me dijo que Navarra había tenido importantes filósofos. No lo culpo por ello, son estos tiempos de desmemorias.

La obra de fray Diego de Estella que mayor influencia tuvo en San Francisco de Sales fue la titulada Meditaciones devotísimas del Amor de Dios, donde nuestro gran humanista, siguiendo fielmente la tradición de su orden, parece estar rememorando el Banquete de Platón cuando escribe: “Dios ha de ser amado por ser sumamente hermoso… La hermosura de las criaturas pequeñas es transitoria, momentánea y perecedera. Hoy es fresca como la flor del campo; y mañana está marchita. La hermosura de las criaturas, falta y dexa de ser al mejor tiempo; más la hermosura del Criador, para siempre permanece y está con él”. 

Orgullosa penumbra

Sí, ya sé que les estoy dando la tabarra con mi último libro, pero una reseña como esta merece ser jaleada: