domingo, 24 de enero de 2021

Lo veo venir

Mañana vuelven a poner esta película en la tele:

Y, a pesar de que la ponen cada dos por tres, mi  mujer volverá a verla en el reclinatorio. Pero no es eso lo que me preocupa. Lo que me preocupa es que durante los interminables dos o tres días siguientes notaré en la mirada de mi mujer, cada vez que se cruce con la mía, un punto de decepción y tengo que reconocer que no le faltará razón. Yo, a Jeremiah Johnson/Robert Redford, no le llego ni a la suela de los zapatos.

miércoles, 20 de enero de 2021

El consentimiento

Ante los casos de abusos sexuales a menores de edad algunos alegan que es dificil dictaminar si hubo o no consentimiento por parte del menor, especialmente si se trata de un adolescente. No me parece que éste sea un argumento, sino un insulto a la inteligencia. Sea cual sea la conducta del menor, nada exime al adulto de su responsabilidad. Para mi la cuestión es sencilla.


lunes, 18 de enero de 2021

Rehaciendo la agenda

El jueves próximo debería estar en Madrid, dando una conferencia en la Francisco de Vitoria titulada, así, como si nada, "La historicidad moral de la vida humana". Pero resulta que en casa no me dejan viajar y, por si fuera poco, el pueblo en el que vivo es el que tiene el riesgo más alto de contagios de toda Cataluña.

He mandado la conferencia por correo antes de darla telemáticamente. 

Comienza así: "Cuando algunos sesudos pensadores se han propuesto comprender la singularidad de la vida humana han visto, con razón, que no puede comprenderse haciendo abstracción del tiempo. Estamos, obviamente, en el tiempo, pero lo importante es que el tiempo está en nosotros. El tiempo no es algo que nos pasa, sino algo que nos hace, alterando con su transcurrir nuestro ser y haciéndonos diferentes de lo que éramos. Mi biografía no sólo está en el tiempo, sino que, sobre todo, es el desarrollo de mi tiempo. A esta manera de ser de lo humano, tan singular, se le ha dado el nombre de historicidad. 

Y termina así: “Gracias a la vida, muero.”

sábado, 16 de enero de 2021

Un antojo teórico-paranoico

Cada vez estoy más convencido de que la ignorancia mueve al mundo y que un hombre de éxito es, básicamente, un ignorante con suerte. 

Cuando se contempla la historia desde esta perspectiva, se añoran las teorías conspìrativas, porque suponen un mundo gobernado por malvados, sí, pero por malvados muy inteligentes y, por lo tanto, el resultado sería un equilibro de poderes forzado por las grandes inteligencias conspirativas repartidas por el mundo.

Cuando leo a un analista político -cada vez de manera más ocasional- sospecho que ha reducido la complejidad de la realidad a su conveniencia, para poner de manifiesto su inteligenca analítica. El lector acaba su artículo convencido de que ese analista le ha desentrañado alguna de las claves ocultas de la realidad, pero en realidad no ha hecho más que manipular la realidad hasta convertirla en pedestal de su ego... o mejor, en pedestal del ego común, dado que cada vez más los medios dan más realce a aquella parte de lo sucedido que despertará la empatía del lector. Cuanta más empatía lectora movilicen, más anunciantes llamarán a sus puertas.

Cuando oigo a un político... me suena todo tan repetido, tan reiterado, tan cacofónico, que siento un poco de pena por él.

Respecto a mí, ignorante convencido, dado que la ignorancia es tan reacia a la lógica, sé que me moriré sin haber comprendido nada realmente relevante de todo este gran teatro del mundo, en el que la auténtica realidad son los actores que llevan tanto tiempo con las máscaras puestas que ya han olvidado quienes son realmente bajo las máscaras. De hecho, si se las quitasen posiblemente no se reconocería. ¿Y qué somos tú y yo, sino espectadores enmascarados que se niegan a aceptar que lo son?

O quizás sí haya comprendido una cosa: que la política puede soportar sin problemas la ignorancia, pero es incapaz de digerir el cinismo.

Lo veo venir

Mañana vuelven a poner esta película en la tele: Y, a pesar de que la ponen cada dos por tres, mi  mujer volverá a verla en el reclinatorio....