miércoles, 19 de junio de 2024

Sevilla

 I
Llego a Sevilla y me encuentro en Santa Justa con un clima pamplonés. Una ligera neblina envuelve la ciudad y cae un sirimiri que a veces, impulsado por una ráfaga abrupta de viento, te estalla en la cara. Pero Sevilla es Sevilla y decido ir andando hasta el hotel, el Inglaterra.

II
Esta ciudad maravillosa es una ciudad de rincones. Cada un tiene su encanto, su duende, su historia y es imposible conocerlos todos.

III

En el ascensor del hotel un matrimonio de ancianos. Ella le cuenta a él que la primera vez que estuvo en aquí, en este hotel, "fue con tus padres". Y añade: "Aún no éramos novios". Después con una delicadeza entrañable le quita algo, un pelo quizás, de la solapa de la chaqueta.

IV

La terraza del Inglaterra es un espectacular mirador sobre la catedral y la giralda. Allí preparo mi conferencia de la tarde, invitado por la buena gente de CESUR. La primera vez que me invitaron los de CESUR a Sevilla fue hace, al menos, 8 años. Esta de hoy es la cuarta. Siempre me encuentro con la misma alegría eficiente.

V

Fecha para recordar: El 18 de junio del 2024 conocí David Cerdá.

martes, 18 de junio de 2024

Llamémosle amor

Voy en el AVE camino de Sevilla. A mi izquierda dos varones de unos 35 años. Son, indudablemente, pareja. En los asientos de delante de ellos viaja un matrimonio de ancianos. Ella no tiene menos de 85 y él sobrepasa los 90. Se mueven despacio y el anciano está desorientado. Los dos hombres están continuamente pendientes de los viejos. Los cuidan, los miman, están atentos a cada una de sus necesidades, incluso se anticipan a ellas, como si supieran leerlas antes de manifestarse explícitamente. Cuando el viejo va al baño, lo acompaña uno de ellos y entra con él en el servicio. Todo lo hacen con naturalidad, cariño y diligencia, con amabilidad delicada y eficiente. Con amor, en fin. Y yo, que voy escribiendo en mi portátil no puedo dejar de mirarlos de reojo, admirado y, sí, un poco enternecido. Cada caricia que se hacen entre ellos me parece una confirmación de su grandeza. Aquí hay heroísmo, señores.

lunes, 17 de junio de 2024

Fragmentos

 I

En «En busca del tiempo en que vivimos» intenté argumentar, fragmentariamente, que la totalidad solo se nos da fragmentada y que, además, los fragmentos a lo que tenemos acceso, son una mínima parte del Todo. 

II

Nuestra existencia solo se nos ofrece fragmentariamente. Pero sus fragmentos son fragmentos de las cosas humanas y, como tales, noéticamente heterogéneos. Son partes del Todo que solo se pueden entender (parcialmente) mirándolos con una mirada específica, diferente a la que dirigimos al resto de las cosas. 

III

Lo auténticamente singular de los seres humanos es que buscamos en el Todo ausente e inasible inasible el sentido que no conseguimos encontrar en los fragmentos asequibles.

IV

La voluntad de sistema sólo es la expresión mistificada de esta búsqueda. 

V

Nada de esto justifica el pesimismo. Esto es tragicómico y, por lo tanto, no justifica el pesimismo. Lo noble es decir sí a lo imposible,

VI

La última voluntad de Alfred Jarry en su lecho de muerte fue un palillo. Y tuvo la fortuna de que lo tomaran en serio. Le dieron uno. Se lo puso en la boca y murió tan satisfecho. Camus se detiene en este hecho y dice: "Nada más que un palillo, tanto como un palillo. He aquí el valor de esa vida enaltecedora". Con frecuencia pienso que el Camus literato es más poderoso que el Camus filósofo. El Camus filósofo no puede resistir la fuerza de una imagen literaria. Pero no lo oculta y, por lo tanto, no nos engaña.


Poblar el mundo

 I

Como no podemos vivir sin fe, poblamos el mundo de dioses.

II

Cuenta Camus en sus Carnets que en Trezel, «la calle de las mujerzuelas se llama Calle de la Verdad» y añade que «la entrada cuesta tres francos.» A Camus le gusta a veces bordear el cinismo. Otro ejemplo: «Están los que están hechos para amar y los que están hechos para vivir».

III

Largo paseo al salir de misa, por la tarde. Las familias se retiran de las playas con cierto aspectos de soldados dispersos de un ejército derrotado. Pero el domingo que viene volverán. No seré yo quien les critique por eso. De vuelta a casa nos paramos a beber una cerveza en la terraza del Tastet de la Plaza de Ocata. Hay una televisión con una gran pantalla que transmite un partido de la eurocopa, pero apenas merece la atención de dos personas. Una de ellas es el camarero. Una televisión de un bar también es una pantalla. Unos niños juegan felices por la plaza, disfrutando de esa alegría esencial de las tardes del verano.

IV

Comienzo a leer Narváez y su época, del gran Jesús Pabón, que lleva una entrañable introducción de su discípulo, Carlos Seco Serrano. En este libro todo es historia. Pabón es -o al menos me lo parece- un ejemplo magnífico de honestidad intelectual. Escribe en paz con su objeto y eso se pone de manifiesto en la prosa, más cerca de Tucídides o Herodoto que de la pesadez de tantos historiadores modernos.

sábado, 15 de junio de 2024

Lógica y topología

 I

Sale hoy mi primer artículo en el ARA, que es la primera de una colaboración que será quincenal. He comenzado a darle vueltas al segundo. Quizás tratará de La caída, la novela de Camus, que ayer mismo acabé de releer. Camus es muy superior a esa novela, pero en ella hay algunas de las mejores páginas de Camus.

II

Para el escritor las experiencias literarias no son experiencias de la realidad. Piénsese en la diferencia entre una experiencia amorosa real y una experiencia amorosa literaria. Sin embargo para el lector la experiencia literaria ajena puede convertirse, mientras la lee, en una experiencia propia muy real.

III

El hombre libre que merece este título acepta la tragedia casi como una rutina, sin aspavientos. Me pregunto si hay felicidad que merezca la pena sin libertad.

IV

El amor mutuo de los muy feos. Los veo y me quedo preso en sus gestos. Cada uno pretende gustarle al otro, hacerse con su atención y entregarse a ella. Parecen ser los únicos inconscientes de su gran fealdad. Y eso es algo que no carece de belleza. De una belleza que, para mí, ocupa toda la plaza de Ocata.

V

Veinte minutos haciendo cola en la pescadería y la mujer que iba justo delante de mí se ha quedado con lo que yo quería. Desolado he acabado comprando lo que no quería. Lo he pensado muchas veces: la posición que ocupamos genera sus propias lógicas justificatorias (la topología como cuna de la lógica), pero esa posición con frecuencia nos ha sido asignada por un desconocido.

viernes, 14 de junio de 2024

La circunstancia o lo ajeno íntimo

 I

Agradabilísima comida en el Círculo Ecuestre con un -ya- viejo amigo, Toni Garrell. Hemos hablado de mil y un temas, hemos recordado los tiempos del ESDI (Escola Superior de Disseny) y hemos esbozado proyectos para el futuro. La ida y la vuelta en el cercanías, un martirio. No sé si me estoy volviendo elitista, cascarrabias, o las dos cosas, pero no soporto las conversaciones a gritos por los móviles en los transportes públicos. Tenía un teleconversador a la derecha, otro enfrente y uno más a mis espaldas. ¿Por qué apreciamos tan poco el silencio? ¿Y por qué no nos guardamos nuestras trivialidades para nosotros mismos?

II

Es cierto: yo soy yo y mi circunstancia. Soy, estrictamente, esa "y". Pero mi circunstancia as lo menos mío que tengo. Se me impone. Quizás la felicidad consista en no sentir la circunstancia impuesta.

III

A veces la circunstancia es aquello en lo que no deseas, en absoluto brillar. Más bien quisieras huir y no tener que compartir tu mediocridad con la ajena.

IV

Leído en los Carnets de Camus: "Tengo necesidad de escribir cosas que, en parte, se me escapan, pero que son la prueba precisamente de lo que en mí es más fuerte que yo mismo."

V

¿En mí? 

VI

Los movimientos del alma son más epidérmicos que los de la circunstancia.

VII

Soy aquel a quien le sucede una circunstancia.

VIII

Mañana aparece mi primer artículo de mi vuelta al ARA.

jueves, 13 de junio de 2024

El atrevimiento de mirar.


I
Buen día en la Fundación Notariado de Madrid: buen clima, buena gente, cordialidad a raudales y algún reencuentro muy satisfactorio. 

II

He participado en un debate moderado por el navarro Íñigo Alonso (de Lesaka) junto a Miguel Falomir (director del Museo del Prado), Andrea González (Presidenta del Consejo de la Juventud) y Rosa Hinojosa (profesora de historia del arte y filosofía). 

III

Mi tesis: El objetivo fundamental de la educación estética es el de capacitar al alumno para diferenciar entre lo agradable, lo bonito y lo bello.

Lo agradable es lo que satisface a los sentidos. Se expresa en la subjetividad del "a mí me parece que...". Es la estética epidérmica que confunde arte y decoración; es el individualismo que ignora satisfecho la tradición.

Lo bonito es el disfrute cursi de la belleza fácil. Admite comparaciones con todo lo bonito (con todo lo cursi).

Lo bello: tiene algo de inefable. Cuando has dicho todo lo que eras capaz de decir sobre lo bello, te quedas con la certeza de que se te ha escapado lo importante. Tiene algo de inefable y por eso no admite comparaciones. Es esa realidad no complaciente que nos escatima lo que habitualmente se entiende por cultura y nos hace amar lo que ya ha sido tocado por la muerte y, sin embargo, se aferra a la vida. En lo bello la naturaleza se asoma caritativamente a la cultura. La función de la cultura es ocultar la naturaleza colocando en primer plano lo agradable (que incluye a la lógica y a la ley) y bonito, mientras oculta lo tremendo de lo bello. Hay que remitirse al consejo de Eros a Psykhe: "Non videbis si videris".

IV

El gusto es la capacidad de apreciar lo bello y de entender lo agradable o lo bonito.

Sevilla

 I Llego a Sevilla y me encuentro en Santa Justa con un clima pamplonés. Una ligera neblina envuelve la ciudad y cae un sirimiri que a veces...