miércoles, 10 de junio de 2026

Pantalones

Hoy mi nieto mayor ha venido de la playa hecho un eccehomo y, tras ducharse, se ha puesto unos pantalones míos. Esto a ustedes les parecerá una nimiedad, una trivial tontería. Pero a mí, no; y este blog es mío. No salgo de mi asombro: Mi nieto lleva mis pantalones. No diré que le quedan impecables, pero los lleva.

Una frase de Brague que no tiene nada que ver con lo anterior, pero que me está acompañando este día como un moscardón: «En materia política la verdad es menos eficaz que la mentira».


martes, 9 de junio de 2026

Lo inesperado

El tiempo con la edad se acelera y tiende a hacerse previsible. Ya está aquí San Juan, de nuevo, y acabamos de pasar la Semana Santa y la Navidad y, total, tras el verano llega el otoño. Y mientras tanto, los nietos crecen a una velocidad que no tiene piedad con los abuelos. Quizás la gracia de la vida consista en celebrar los encuentros esporádicos con lo inesperado e imprevisible. Inesperado fue lo que le escuché a una mujer que iba en el tren junto a un hombre: «Yo sé que me quieres hasta cuando no me quieres». Inesperada está resultando la capacidad de congregación del Papa, la gente joven que lo sigue, el bullicio religioso, desinhibido y alegre de las monjas, tan jóvenes, la afirmación de lo que somos frente a algunos que no entienden que nos guste flirtear con lo infinito.

lunes, 8 de junio de 2026

Impaciencias

«En Cuba», me aseguró en México un cubano bien informado, «los jóvenes ya no quieren saber nada de la revolución, especialmente los jóvenes universitarios. Están más interesados por otras cosas". Me lo decía con cierto dolor porque era incapaz ce comprender el presente. Pero lo que ocurre con el presente es que solo tenemos uno. No hay presentes alternativos en los que cobijarse para encontrar consuelo para nuestros prejuicios. Y algo semejante podemos decir del pasado. Es cierto que cada historiador posee su perspectiva y que en historia no hay hechos carentes de valor, pero conviene entender que el pasado fue hecho con la inteligencia que hubo disponible en cada momento. Esto, tan elemental, es lo que nos salva de esa orgullosa concepción del presente como el tribunal al que han de venir a rendir cuentas los pasados que no nos gustan... que no gustan a nuestras impaciencias vaya. 

jueves, 4 de junio de 2026

Un ciego vendiendo móviles

Esta mañana, después de una entrevista muy agradable con Manel Manchón, he ido a comprarme un iPhone. El que tenía llevaba varios días en la UVI, desahuciado y con respiración asistida. Me ha atendido un joven paciente, amable y eficiente que, además, era ciego. Un lujo. Me ha sorprendido su memoria para el sitio exacto de las cosas y, sobre todo su sentido de la ironía. "Adiós, Gregorio", me ha dicho al despedirme, "me quedo con su cara". Es de origen marroquí pero, según me ha contado, vino a España siendo una criatura. Sin duda, ha crecido bien. Poco antes de despedirnos me ha pedido disculpas porque "creía que estaba usted solo". Lo estaba, pero una chica se ha puesto a mi lado para observar un iPhone y él ha captado inmediatamente su presencia. Después me ha asegurado que nos identifica a cada uno por nuestro olor, porque cada uno olemos distinto. Ante un ejemplo de superación personal como este uno se queda admirado porque tiene delante a un auténtico campeón de la vida que ha sido capaz de conquistar la normalidad en el trato con sus semejantes.... porque todos padecemos algún tipo de ceguera.

miércoles, 3 de junio de 2026

Hasta el 13


 

Le lejana intimidad de México


Ya en casa, en pijama, entre todas esas pequeñas grandes cosas que hacen de una casa tu hogar. Escribo esto en mi sofá, que se está cayendo a trozos, pero me resisto a tirarlo a la basura, porque me parece que se llevaría con él todas las horas que hemos pasado juntos, dándonos mutuamente compañía y sentido. Recorro con la vista las estanterías de mi estudio y las veo sobrecargadas de objetos de muy poco valor económico, pero de enorme valor sentimental, cada uno de ellos me habla de algo y, sobre todo, de alguien. En cierta forma mi biografía es la de los objetos que me rodean pacientemente, sin envejecer, viendo pasar impasibles el tiempo. Vivirán mientras yo viva y los que vengan después ya decidirán qué hacer con ellos. Desde el sofá todo lo que me ha ocurrido recientemente por Querétaro y México tiene algo de irrealidad. Por una parte es inmediato -¡sucedió ayer!- y por otra está envuelto en la neblina de la distancia. Pensar en México no es para mí pensar ni en paisajes ni en objetos, sino en los rostros de las personas que me han acogido, me han regalado  confidencias, me han invitado a participar en proyectos... En todos los que ya tenemos tantos recuerdos para compartir. Nos faltarán sobremesas para recordárnoslos mutuamente. Quizás no haya país en el que sea más fácil hacer amigos que Méxicos, ese país desmedido.

domingo, 31 de mayo de 2026

Posponiendo la derrota

Luis me dice que se está quedando sordo y que ha entrado ya de lleno en la edad de las penurias e inmediatamente después me cuenta cosas entrañables de su nieto. Nuestra amiga común, Yolanda, me asegura que desde que se quedó viuda «no vale para nada». Le tengo mucho cariño a ella y le tuve mucho cariño a su marido, Bernardo, a pesar de que cuando comenzaba a hablar se olvidaba de parar. «Si me preguntan la hora, yo tengo que comenzar contando la historia del reloj», decía. «Yo no sabía que era vieja hasta que él murió. Entonces, justo entonces, me di cuenta", me susurra Yolanda como en un gemido, mientras nos intercambiamos regalos en el cuarto de estar de su casa. Xavier, con quien desayunaré dentro de un rato, me habla del susto que le dieron con su hígado. Ha ingresado también en las tropas derrotadas por la edad. Contacto con la hija de Eduardo, que murió hace un par de semanas. «Me es imposible», le aseguro, «andar por la ciudad de México sin llevar a flor de piel la memoria de tu padre». «A mí», me contesta, «me va a ser muy difícil andar por la vida sin él». Escribo esto en el bar del hotel, donde me que quedado varado toda la tarde, por culpa de mi rodilla y de las exquisitas margaritas que me preparan. Hubo un tiempo en que cuando llegaba a esta ciudad, tan querida y tan inhóspita, hacía amigos. Ahora casi todo son despedidas. Me agarro con fuerza a este "casi" y me prometo cuidar la relación con José Antonio Cabello y Carolina, de Querétaro. Con esta he quedado el día 13 en la Feria del Libro de Madrid, y  con Ana, Aura, Ernesto... y todo el magnífico equipo directivo del Colegio Madrid, donde nunca, nunca se pone el sol de la amistad.

Pantalones

Hoy mi nieto mayor ha venido de la playa hecho un eccehomo y, tras ducharse, se ha puesto unos pantalones míos. Esto a ustedes les parecerá ...