martes, 7 de abril de 2026

Sócrates, mi contemporáneo:

 En el año 2015 publiqué este libro, que tuvo una segunda edición un año después:


Ahora, 11 años después, saco una nueva edición, corregida y aumentada de este libro, que es uno de los que más orgulloso me siento. Como pueden ver ustedes, está modificada la portada y, lo que es más importante, también el título:


En el año 2015 apareció la primera edición de este libro: 


lunes, 6 de abril de 2026

Sintaxis sin semántica

El filósofo John Searle insistía en esta verdad de Perogrullo: los ordenadores tienen sintaxis, pero no semántica. Es decir, saben cuál debe ser el orden de los elementos de una oración, pero ignoran completamente el significado de la oración. Juegan con símbolos de la misma manera que un ciego puede jugar con colores. Si esto es así, entonces lo que tenemos que fortalecer en nuestros alumnos es la semántica. Sobre esto escribí un artículo recientemente. Para un hablante cualquiera el significado de una palabra es la extensión de su uso. La palabra "mamá" significa todo aquello a lo que puede llamar "mamá". Lo que caracteriza el lenguaje del niño es la limitación de la extensión del uso de su vocabulario. "Mamá" significa su propia madre y nadie más. Para que adquiera el concepto de "mamá" debe conocer sus usos posibles. Solo cuando el concepto está bien asentado es posible la transferencia de conocimientos relativos a las "mamás" y ver la diferencia entre la expresión "madre no hay más que una" "madre, no hay más que una (sartén limpia)". Pues bien, el papel de la escuela es ayudar al alumno a pasar del uso connotativo del lengua (madre = mi experiencia de a quién se puede llamar madre) al denotativo (madre = la definición de madre). Cuando planteo esto ante los maestros, enseguida se soliviantan y me dicen que la escuela está también para trabajar la socialización, las emociones, el pensamiento crítico o la creatividad. ¿Pero es que lel lenguaje de la socialización, las emociones, el pensamiento crítico o la creatividad tiene sintaxis pero no semántica?

viernes, 3 de abril de 2026

¿Un pilar de la democracia?

Mariano Fernández Enguita se pregunta hoy en El País si la escuela ha dejado de ser un pilar de la democracia. La pregunta es, sin duda, bienintencionada, pero parte de un presupuesto equivocado: que alguna vez haya sido eso que Enguita se pregunta si ha dejado de ser. No dudo que haya querido serlo, pero los resultados no han estado a la altura de las intenciones.

Don Gumersindo de Azcárate observaba en 1883 (Resúmenes y juicios críticos) que en Francia la escuela nunca produjo los beneficios políticos que se esperaban de ella. No sirvió para disipar ilusiones populares, ni para asegurar el orden social. Y añade: «Si el pueblo francés ha aprendido moderación, lo debe, no a la enseñanza de la escuela, sino a los desastres de la guerra y a las tristes consecuencias de las derrotas». A continuación se pregunta si la escuela ha sido una panacea para los males sociales en Alemania o en los Estados Unidos. Lo obvio, concluye, es que ha aumentado de manera mu considerable el número de presos en las cárceles con estudios. Aquello de que una escuela que se abre es una cárcel que se cierra no resiste la comparación con la realidad. Recoge don Gumersindo esta opinión de un escritor norteamericano: «nuestros hijos tienen su pobre cerebro lleno de toda especie de cosas (...), pero no hay sitio en él para las verdades más sencillas del honor, del deber, de la moralidad."

Andar con muletas

Parece que, por fin, he dado con un fisioterapeuta que sabe qué hacer con mi rodilla. Además es amable, discreto y con un punto de humor. He tenido una primera sesión y todo parece haber mejorado. Lo primero que ha hecho es enseñarme cómo hay que caminar cuando llevas muletas. Es decir, lo elemental. Existe en pedagogía un fenómeno bien conocido, llamado "la maldición del conocimiento", según el cual los expertos, por serlo, no están siempre en condiciones de percatarse de las dificultades elementales del alumno, pero no hay que dar nada por supuesto en un aprendizaje. Hay que comenzar siempre por lo básico, por muy elemental que parezca. Ayer me di cuenta, con toda claridad, de la importancia de este principio. Después de meses con las muletas alguien me ha explicado cómo llevarlas. Pero si la maldición del conocimiento es importante, aún lo es más la maldición de la ignorancia: cuando no sabes nada no puedes ser consciente de que estás andando mal.

martes, 31 de marzo de 2026

Parte de bajas

Dos entradas en un día, pero tengo que contar lo que me pasa. Mi rodilla va a peor y he tenido que recuperar las muletas. Pero con mis muletas, indiscretas, no hay conocido que no se pare a preguntarme qué me pasa, tras lo cual pasan a contarme que ellos sí que han tenido males, mucho más graves que los míos. Así que estoy pensando en hacerme una camiseta que ponga "Sólo hablo de sexo", para no convertir cada salida de casa en un parte de bajas.

Un momento surrealista

No me gustan los taxistas dicharacheros que hablan por los codos, pero no hay manera de evitarlos. Cuando te toca uno, no puedes salir del taxi en marcha... aunque lo que me pasó el jueves pasado en Pamplona casi me empuja a bajarme en medio de la carrera. No lo hice porque iba con retraso a una reunión. El hombre estaba, posiblemente, bajo los efectos de algún tipo de excitante. Comenzó contándome que había llevado un travesti a una dirección y que a media carrera recibió una llamada de una voz masculina que le hablaba al travesti con obvia familiaridad. Le dijo que en la puerta de casa estaba su mujer esperándolo y que subirían las dos en el ascensor. No me ahorró detalles del físico de la travesti y de la mujer, quien, efectivamente, esperaba en el lugar de destino. Escuché en silencio y con cara seria, sin dar ninguna señal de complicidad. Quizás confundió mi perpleja mudez con interés y me añadió otra historia en un caserío de las proximidades de Pamplona, una orgía de la que no me ahorró detalles, por 150€ de nada. No me ocultó ni tan siquiera lo que tuvo que contarle a su mujer para justificarle que llegaba a casa a altas horas de la madrugada. Yo seguía en silencio con la sensación de estar viviendo un momento surrealista. Al llegar a mi destino le pagué y salí. Entonces él se bajó del coche, corrió hacia mí y poniéndome la mano en el hombro me dijo: «Pues no te vas a creer lo que me paso con una de Tafalla». En este caso ya no le escuche. Le dije que tenía prisa y entré en el hotel sin mirar atrás.

domingo, 29 de marzo de 2026

Primum non nocere

A veces las osas hay que plantearlas con toda su crudeza, sin adornos retóricos, sin subterfugios, sin medias tintas. Es lo que ha hecho Brendan O'Neill en este artículo de The Spectator


«Esta semana, en España, una víctima de violación ha sido asesinada por el Estado. A una joven que padecía dolor y desesperación no se le ofreció amor ni justicia, sino la muerte.

La solución del gobierno a su sufrimiento no fue proporcionarle cuidados, sino administrarle fármacos letales para que muriera. Parece una escena de una novela distópica, pero esta es la realidad bajo el régimen de eutanasia que tantos estados han adoptado».


Yo no he podido dejar de pensar en el padre de Noelia y en el viejo principio hipocrático: «Primum non nocere, secundum cavere, tertium sanare et comitatur semper».

Sócrates, mi contemporáneo:

  En el año 2015 publiqué este libro, que tuvo una segunda edición un año después: Ahora, 11 años después, saco una nueva edición, corregida...