lunes, 15 de junio de 2026

La realidad es idiota

El tiempo se me funde en las manos como si fuera hielo y mi memoria no tiene ya capacidad para recoger más que la permanencia del deshielo. Desde el 10 de junio no he escrito nada en este Café de Ocata y sin embargo los días han sido muy fértiles. El 10 de junio el Papa inauguró la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia e, invitado por Toni Marín, estuve 4 horas seguidas Radio 4 comentando lo que estaba sucediendo. El 11 fue un día sereno que aproveché para ir acabando la primera redacción de un libro que muy probablemente no saldrá a la luz hasta principios del año que viene. Se titulará La realidad es idiota. El día 12 mi mujer y yo comimos en el puerto de Masnou con el nieto de Caridad Mercader y su mujer y después los acompañé hasta Blanes para asistir a la presentación de un cómic con la historia de esta mujer aventurera, intensa, fanática y humana. El 13 fui a Madrid, a la Feria del libro. El día me brindó una tarde inolvidable. Se agotaron los ejemplares que teníamos de La dignidad del mediocre y asistí emocionado a la aparición inesperada de amigos de Querétaro. La profesora Carolina Gutierrez se presentó con una botella de un mezcal excelente. Después cenamos en la Plaza de la Independencia, a la sombra de la Puerta de Alcalá, que con tanta serenidad ve pasar el tiempo. El 14 volvía a casa y me incrusté en el sofá a reconfigurar mi cotidianeidad. Hoy, día 15, mientras los pajarillos andan escandalizado la madrugada, espero la respuesta de mi amiga B., que anda con graves lesiones existenciales y me tiene bastante abandonado.

miércoles, 10 de junio de 2026

Pantalones

Hoy mi nieto mayor ha venido de la playa hecho un eccehomo y, tras ducharse, se ha puesto unos pantalones míos. Esto a ustedes les parecerá una nimiedad, una trivial tontería. Pero a mí, no; y este blog es mío. No salgo de mi asombro: Mi nieto lleva mis pantalones. No diré que le quedan impecables, pero los lleva.

Una frase de Brague que no tiene nada que ver con lo anterior, pero que me está acompañando este día como un moscardón: «En materia política la verdad es menos eficaz que la mentira».


martes, 9 de junio de 2026

Lo inesperado

El tiempo con la edad se acelera y tiende a hacerse previsible. Ya está aquí San Juan, de nuevo, y acabamos de pasar la Semana Santa y la Navidad y, total, tras el verano llega el otoño. Y mientras tanto, los nietos crecen a una velocidad que no tiene piedad con los abuelos. Quizás la gracia de la vida consista en celebrar los encuentros esporádicos con lo inesperado e imprevisible. Inesperado fue lo que le escuché a una mujer que iba en el tren junto a un hombre: «Yo sé que me quieres hasta cuando no me quieres». Inesperada está resultando la capacidad de congregación del Papa, la gente joven que lo sigue, el bullicio religioso, desinhibido y alegre de las monjas, tan jóvenes, la afirmación de lo que somos frente a algunos que no entienden que nos guste flirtear con lo infinito.

lunes, 8 de junio de 2026

Impaciencias

«En Cuba», me aseguró en México un cubano bien informado, «los jóvenes ya no quieren saber nada de la revolución, especialmente los jóvenes universitarios. Están más interesados por otras cosas". Me lo decía con cierto dolor porque era incapaz ce comprender el presente. Pero lo que ocurre con el presente es que solo tenemos uno. No hay presentes alternativos en los que cobijarse para encontrar consuelo para nuestros prejuicios. Y algo semejante podemos decir del pasado. Es cierto que cada historiador posee su perspectiva y que en historia no hay hechos carentes de valor, pero conviene entender que el pasado fue hecho con la inteligencia que hubo disponible en cada momento. Esto, tan elemental, es lo que nos salva de esa orgullosa concepción del presente como el tribunal al que han de venir a rendir cuentas los pasados que no nos gustan... que no gustan a nuestras impaciencias vaya. 

jueves, 4 de junio de 2026

Un ciego vendiendo móviles

Esta mañana, después de una entrevista muy agradable con Manel Manchón, he ido a comprarme un iPhone. El que tenía llevaba varios días en la UVI, desahuciado y con respiración asistida. Me ha atendido un joven paciente, amable y eficiente que, además, era ciego. Un lujo. Me ha sorprendido su memoria para el sitio exacto de las cosas y, sobre todo su sentido de la ironía. "Adiós, Gregorio", me ha dicho al despedirme, "me quedo con su cara". Es de origen marroquí pero, según me ha contado, vino a España siendo una criatura. Sin duda, ha crecido bien. Poco antes de despedirnos me ha pedido disculpas porque "creía que estaba usted solo". Lo estaba, pero una chica se ha puesto a mi lado para observar un iPhone y él ha captado inmediatamente su presencia. Después me ha asegurado que nos identifica a cada uno por nuestro olor, porque cada uno olemos distinto. Ante un ejemplo de superación personal como este uno se queda admirado porque tiene delante a un auténtico campeón de la vida que ha sido capaz de conquistar la normalidad en el trato con sus semejantes.... porque todos padecemos algún tipo de ceguera.

miércoles, 3 de junio de 2026

Hasta el 13


 

Le lejana intimidad de México


Ya en casa, en pijama, entre todas esas pequeñas grandes cosas que hacen de una casa tu hogar. Escribo esto en mi sofá, que se está cayendo a trozos, pero me resisto a tirarlo a la basura, porque me parece que se llevaría con él todas las horas que hemos pasado juntos, dándonos mutuamente compañía y sentido. Recorro con la vista las estanterías de mi estudio y las veo sobrecargadas de objetos de muy poco valor económico, pero de enorme valor sentimental, cada uno de ellos me habla de algo y, sobre todo, de alguien. En cierta forma mi biografía es la de los objetos que me rodean pacientemente, sin envejecer, viendo pasar impasibles el tiempo. Vivirán mientras yo viva y los que vengan después ya decidirán qué hacer con ellos. Desde el sofá todo lo que me ha ocurrido recientemente por Querétaro y México tiene algo de irrealidad. Por una parte es inmediato -¡sucedió ayer!- y por otra está envuelto en la neblina de la distancia. Pensar en México no es para mí pensar ni en paisajes ni en objetos, sino en los rostros de las personas que me han acogido, me han regalado  confidencias, me han invitado a participar en proyectos... En todos los que ya tenemos tantos recuerdos para compartir. Nos faltarán sobremesas para recordárnoslos mutuamente. Quizás no haya país en el que sea más fácil hacer amigos que Méxicos, ese país desmedido.

La realidad es idiota

El tiempo se me funde en las manos como si fuera hielo y mi memoria no tiene ya capacidad para recoger más que la permanencia del deshielo. ...