viernes, 24 de abril de 2026

Los solitarios

La víspera de Sant Jordi, un diario de Barcelona, La Vanguardia, organiza una fiesta en un hotel céntrico que este año ha reunido a 500 personas relacionadas con el mundo del libro. Por supuesto, todos queremos ser invitados, porque es una fiesta en la que hay que estar y La Vanguardia nos trata bien, y si es cierto que moverse por allí es un acto heroico, hay bebida y comida abundante y los discursos son muy cortos. Con los años he ido creando una tipología. Este año he acabado la del solitario.

Hay diversas maneras de llevar la soledad en una fiesta sobreabundante en abrazos, besos, golpes en la espalda e intercambios de direcciones de correos.  

En primer lugar nos encontramos con el solitario que se apalanca cerca de las bebidas y pasa el tiempo bebiendo despreocupadamente. Le importa un pito lo que pase más allá de su copa. Es pacífico, inabordable y casi transparente. Apenas ocupa espacio.

En segundo lugar tenemos al solitario olímpico. Va solo y permanece solo. Sale de vez en cuando de sí para intercambiar un par de frases protocolarias con alguien que le ha saludado y vuelve inmediatamente al refugio de su altivez. Da la sensación de que está por encima de todos nosotros y que si bien se ha dignado a estar allí, no está mejor aquí que en cualquier otro sitio. Se manifiesta a los mortales sin necesitarlos. Suele tener empaque y estilo en el vestir. 

En tercer lugar está el solitario que detesta serlo y en cuanto te ve corre hacia ti y te saluda como si fuerais amigos íntimos toda la vida. Hay dos subtipos. El primero es el cuellilargo que estando contigo pasa de ti y de tu conversación porque está oteando el horizonte a ver si hay alguien más importante que tú para abandonarte y acudir a su luz, ascendiendo de luz vicaria a luz vicaria en busca, me imagino, de la fuente de toda luz. El otro subtipo es el solitario que se aferra a ti como a un salvavidas y no te soltará en toda la noche.

sábado, 18 de abril de 2026

Aventuras de un lisiado

Sí, ya sé que últimamente vengo poco por aquí. Intentaré remediarlo, porque este es un ejercicio disciplinario interesante. Estos últimos días he estado viajando con mis inseparables muletas. Unos viajan con mascotas y yo viajo con muletas (que no dan mucha menos guerra). He descubierto algo que, entre sorprendido y divertido, me llama la atención. Cuando subo a un tren abarrotado de pasajeros, me gusta dirigirme a los asientos reservados para ancianos, lisiados y embarazadas, que suelen estar ocupados por personas que, al verme llegar, hunden su mirada en el móvil para aparentar que no me han visto. No le pido a nadie que se levante. Simplemente me paro, de pie, frente a ellos. De vez en cuando alguien me cede el asiento y entonces hay como un contagio de vergüenza y se suscita algo así como una pugna a ver quién es más amable con el impertinente recién llegado. Mi experiencia última: los que se levantan a cederme el asiento -reservado para personas como yo, insisto en ello- suelen ser casi de mi edad, porque me imagino que están viendo en mí su inmediato futuro.

miércoles, 15 de abril de 2026

Sobre a arte de ler


Estaba paseando por el acogedor jardín botánico de Valencia cuando me ha llegado la prueba de la traducción al portugués de este libro. La vida está llena de sorpresas, pero hay que estar al tanto, para atraparlas al vuelo. Este libro nace de una conferencia que di ante los editores catalanes. Jordi Nadal, de Plataforma, que estaba presente me propuso inmediatamente publicarla, cosa que yo no había previsto. Se publicó y  ya vamos por la octava edición, más esta edición portuguesa, que me sabe muy, muy rica.

 

¿Y si Atenas tenía razón?

Ya en las librerías:


 

sábado, 11 de abril de 2026

Sant Pol

Ayer por la mañana fisioterapeuta y por la tarde, viaje a Sant Pol. La rodilla parece que mejora, lentamente, pero mejora. Aquellos dolores que no me dejaban dormir porque no había manera de encontrar la postura adecuada, han dejado paso a molestias llevaderas. Pero salgo de casa acompañado de mis muletas que parecen contribuir y no poco a la mejora. La causa de todo es un hematoma óseo al que le cuesta dejarme en paz. A media tarde cogí el tren de la costa y me fui a Sant Pol. Vivo cerca de la estación, y en Sant Pol tenía un acto no lejos de la estación. Hay personas que poseen una sabiduría especial y nada fácil de adquirir: la de hacer que todo sea fácil, cordial, amable y, al mismo tiempo exigente. Son personas que saben sonreír sin pizca de complacencia y saben sacar de ti lo mejor de ti mismo. Te hacen sentir -mejor: te hacen creer-, que tu mejor yo es tu verdadero yo. Pero yo sé que lo que somos no es indiferente a las personas que tenemos a nuestro lado y que son esas personas las que nos salvan de nuestra mediocridad

martes, 7 de abril de 2026

Sócrates, mi contemporáneo:

 En el año 2015 publiqué este libro, que tuvo una segunda edición un año después:


Ahora, 11 años después, saco una nueva edición, corregida y aumentada de este libro, que es uno de los que más orgulloso me siento. Como pueden ver ustedes, está modificada la portada y, lo que es más importante, también el título:


En el año 2015 apareció la primera edición de este libro: 


lunes, 6 de abril de 2026

Sintaxis sin semántica

El filósofo John Searle insistía en esta verdad de Perogrullo: los ordenadores tienen sintaxis, pero no semántica. Es decir, saben cuál debe ser el orden de los elementos de una oración, pero ignoran completamente el significado de la oración. Juegan con símbolos de la misma manera que un ciego puede jugar con colores. Si esto es así, entonces lo que tenemos que fortalecer en nuestros alumnos es la semántica. Sobre esto escribí un artículo recientemente. Para un hablante cualquiera el significado de una palabra es la extensión de su uso. La palabra "mamá" significa todo aquello a lo que puede llamar "mamá". Lo que caracteriza el lenguaje del niño es la limitación de la extensión del uso de su vocabulario. "Mamá" significa su propia madre y nadie más. Para que adquiera el concepto de "mamá" debe conocer sus usos posibles. Solo cuando el concepto está bien asentado es posible la transferencia de conocimientos relativos a las "mamás" y ver la diferencia entre la expresión "madre no hay más que una" "madre, no hay más que una (sartén limpia)". Pues bien, el papel de la escuela es ayudar al alumno a pasar del uso connotativo del lengua (madre = mi experiencia de a quién se puede llamar madre) al denotativo (madre = la definición de madre). Cuando planteo esto ante los maestros, enseguida se soliviantan y me dicen que la escuela está también para trabajar la socialización, las emociones, el pensamiento crítico o la creatividad. ¿Pero es que lel lenguaje de la socialización, las emociones, el pensamiento crítico o la creatividad tiene sintaxis pero no semántica?

Los solitarios

La víspera de Sant Jordi, un diario de Barcelona, La Vanguardia, organiza una fiesta en un hotel céntrico que este año ha reunido a 500 pers...