jueves, 19 de marzo de 2026

La realidad es una torrentera

El lunes pasado escribí esto en X: «He ido a ver Torrente Presidente, creyendo que me encontraría con el viejo pícaro hispano. Y así ha sido. Como en las historias de pícaros, uno se queda con un regusto amargo, triste, incluso, porque aquí, como en el Lazarillo", la risa es el eco de un llanto».

Posteriormente desarrollé un poco la idea en este café.

El martes Jordi Amat me pidió que escribiera «Sobre Torrente/lazarillo y la tristeza de la picaresca». Lo hice ayer por la noche en Madrid. Se lo envié y se supone que aparecerá el sábado.

El martes me encontré con esto en El Periódico: «Poco imaginaba Santiago Segura que su película recibiría el elogio del filósofo Gregorio Luri, uno de los mayores referentes sobre la educación en España. En una publicación en la red social X, el profesor y pedagogo ha comparado el filme nada menos que con el 'Lazarillo de Tormes' (1554), obra cumbre de la literatura española».

Y hoy en el ABC: «Gregorio Luri, filósofo, va al cine a ver Torrente y se queda sin palabras con la película de Santiago Segura».

lunes, 16 de marzo de 2026

Torrente

Nos hemos dejado aconsejar por nuestro nieto y hemos ido mi mujer y yo esta tarde al cine, a ver Torrente Presidente. Estaba a rebosar, especialmente de personas de la tercera edad. Los jóvenes han ido a verla durante el fin de semana y nosotros nos hemos reservado para hoy, porque los lunes es más barato. Esperaba ver una película más de este personaje impresentable, cutre, egoísta, vulgar, zafio... que es Torrente, un pícaro grosero de nuestro tiempo. Pero en esta ocasión es algo más. Es más pícaro que nunca y por eso su figura trasciende las imágenes grasientas habituales. Hay aquí algo de retrato hiperbólico de una realidad que, aun llevada hasta la astracanada, resulta reconocible. Y eso duele. Es difícil gustarse siendo así. En esta película no hay nada sagrado, nada que merezca respeto. Este nihilismo blando duele porque apunta a una verdad que tiene poco de blanda y por eso mismo la risa que provoca es como el eco de nuestro llanto.

domingo, 15 de marzo de 2026

Domingo de gloria

Domingo de cerveza en la plaza, pereza, siesta, misa y sol. ¿Qué más se puede pedir? Quizás el mundo se vaya cayendo a trozos por ahí lejos, pero cuando estás estirado en una silla en la plaza de Ocata con una cerveza en la mano y empañado del calor de este sol primaveral, todo lo malo queda remoto e improbable. En estas ocasiones es fácil entender a Diógenes, el cínico. Si cuando estás así viniera alguien a ofrecerte el gobierno de la Ínsula Barataria, te haría la puñeta porque, obviamente es una oferta que no se puede rechazar pero que te gustaría que te la hicieran una hora más tarde. Ya sabemos que la felicidad es puntual y está sometida al capricho soberano del tiempo. Pero cuando das con ella, lo que toca es dejarte caer en su regazo. 

jueves, 12 de marzo de 2026

Hay personas que quieren ser felices

Me rompieron el sábado una ventanilla del coche, con intención de entrar y robar lo que hubiera de valor. Se llevaron una linterna. Esto, obviamente, no es noticia, al menos en Barcelona. Pero sí es noticia, y grande, encontrarme ayer, mientras estaba dando los datos del siniestro al seguro, con una persona dispuesta a ayudarme con una amabilidad eficiente y sin premuras. Ayer hice la primera de las diez sesiones de rehabilitación que me ha aconsejado el traumatólogo para ver si le damos algo de vida a mis rodillas. Me encontré con una persona cordial, segura de sí misma y atenta, que me explica con respeto y una pizca de humor por qué tengo que hacer este y este ejercicio. Se lo agradecí muy sinceramente. Entiendo que, con la mejor intención, hay personal sanitario que te ve viejo y achacoso y vierte sobre uno un chorreo de ternura infantiloide que incomoda. Ayer presentaba Jordi Amat su último libro sobre su amada Barcelona, en El Masnou y allí estábamos en primera fila Lola y yo. Después nos fuimos los tres a un bar próximo y constatamos de nuevo el calorcillo tonificante de la amistad que, en este caso concreto, nos arrancó más de una carcajada explosiva.  Ayer envié un artículo de 8500 palabras al diario ARA sobre la felicidad que termina con estas palabras: "Hay personas que quieren ser felices y hay personas que saben lo que quieren."

miércoles, 11 de marzo de 2026

Huevos rotos

Ando con el agua al cuello, o sea, todo genial. Me gusta, desde luego, mantenerme activo, pero si cruzo la frontera de la hiperactividad (a lo cual soy muy propenso), después tengo que pagar un precio: un par de días tumbado en el sofá, como envuelto en un sarcófago de cansancio, esperando que echen algo entretenido en la tele que me haga sobrellevar la mala conciencia de no estar haciendo nada. Las rodillas las tengo en plena sublevación, especialmente la izquierda, fiel a su posición en el parlamento de mi cuerpo. Pero en medio de la marabunta, hay también sus claros del bosque, por ejemplo, el gratísimo de ayer en La Salle, acompañando a Jordi Feixas en la presentación de su libro, Aprender leyendo, junto al muy admirable, Armando Pego. Este hombre no es una persona, es un mundo y hablar con él -es lo que hicimos paseando por Barcelona- es como atravesar mil paisajes fascinantes. No conozco a nadie más inactual que él, menos contemporáneo de sus coetáneos, y eso es lo que lo hace fascinante y tan admirable. 

Lo canta Homero Aridjis:

"Buenos días a los seres

que son como un país,

y ya verlos es viajar a otra parte".

Al dejar a Armando bajé por Balmes en busca de un sitio decente para cenar, porque a las 22:00 tenía que estar a Catalunya Radio. Encontré un restaurante que me pareció digno de su nombre y pedí unos huevos rotos con jamón y patatas. Parece un plato sencillo, pero en qué pocos sitios lo hacen bien! El de ayer no fue uno de ellos, así que frustrado y cojeando me fui a la emisora. 

sábado, 7 de marzo de 2026

Encuentro accidental con un ángel

Me ocurrió al bajar las escaleras de Siena Educación, en la calle José Abascal de Madrid. Acababa de grabar un podcast para Magisterio. Son una docena de peldaños, anchos y cómodos que dan a la puerta de la calle. Pero yo iba con mi bastón y posiblemente tenía aspecto de tullido cansado, porque me había despertado temprano. Al comenzar a bajar oí una voz a mis espaldas que me ofrecía ayuda. Me volví y vi una niña de unos quince años con síndrome de Down que me sonreía y me volvía a ofrecer su ayuda. Se la rechacé amablemente y seguí bajando. Pero ella no se daba por vencida y me recalcó que le gustaba ayudar. Finalmente accedí y los dos o tres últimos peldaños los hice sujetándome en su brazo. Ya en el rellano le di las gracias y ella me devolvió una sonrisa tan amplia y generosa que no pude menos de pedirle que me dijera una verdad sobre sí misma: «¿Qué era en realidad, una niña o un ángel?» Se rió y me aseguró que solo era una niña, pero yo le pedí que me enseñara las alas, que seguro que las llevaba escondidas. Se partía de risa mientras me miraba como diciendo, «¡este tipo está majareta!» Le  pregunté si le importaba que nos diéramos un abrazo y accedió encantada y así nos despedimos. Sigo creyendo que era un ángel.  El día prometía ser venturoso. Y lo fue. Poco después me comunicaron que Jesús Manso acababa de ser nombrado Director General de Secundaria en la Comunidad de Madrid.


jueves, 5 de marzo de 2026

Conviviendo con buenos cristianos

Estoy estos días rodeado de buenos cristianos. Que quede claro que yo no llego a tanto. Yo soy un cristianillo muy mediocre que se siente bastante cómodo siéndolo. Y no sé si por ello o a pesar de ello me fascinan los buenos cristianos. Son todo un fenómeno antropológico, gentes tocadas por un punto de locura que da a todo lo que hacen un punto de entusiasmo que a veces puede parecer ingenuo, pero no tardas en comprender conviviendo con ellos la sabiduría grande de la ingenuidad. Diría que la fe los mantiene permanentemente boquiabiertos ante todo lo que les pasa. En definitiva, tratar con buenos cristianos es una especie de expedición etnológica a los confines de nuestro mundo para vivir con una tribu con la que merece la pena pasar unos días separado de la realidad oficial.

La realidad es una torrentera

El lunes pasado escribí esto en X: «He ido a ver Torrente Presidente , creyendo que me encontraría con el viejo pícaro hispano. Y así ha sid...