La pareja de ancianos está sentada en el poyo de la puerta, acogidos a la sombra de la casa y a una brisilla deliciosa que viene del río. La primera vez que paso frente a ellos los saludo y ellos me devuelven el saludo con cordialidad. La segunda vez, los saludo con más énfasis y les manifiesto mi admiración. Esto es todo lo que le piden a la vida: tardes apacibles, una sombra, un poco de viento y, como me dice el marido, "cuidarnos el uno al otro". Me da la sensación que el hombre desvaría un poco, pero la mujer lo escucha con ternura. Cuando me despido de ellos, con el pan bajo el brazo que le acabo de comprar al panadero ambulante, se quedan como los he encontrado, a la expectativa de lo que les pueda ofrecer la fortuna. No esperan mucho porque lo que los colma ya lo tienen, "pero un poco de distracción", me puntualiza la mujer, "viene bien de vez en cuando".
lunes, 6 de julio de 2026
domingo, 5 de julio de 2026
Barbadillo del Pez
Barbadillo del Pez se encuentra en la burgalesa Sierra de la Demanda, en la carretera que conecta Salas de los Infantes con Nájera, en las orillas del río Pedroso, que en su tiempo fue famoso por sus truchas. Al Sur está Barbadillo del Mercado y un poco al norte, Barbadillo de Herreros. Es un pueblo que conoció mejores tiempos. En los años años sesenta llegó a tener 600 habitantes, ahora no alcanza el centenar. Pero tiene tiene bar (regido por una familia ecuatoriana) e iglesia, donde se celebra la misa los domingos a las 13:30. Es una hora un poco extraña, pero el cura se pasa la mañana de misa en misa por los pueblos de la zona y Barbadillo del Pez es el último de la fila. Fui a comprar pan y la panadera, una señora muy cordial, algo mayor que yo, me recibió muy arreglada porque iba a misa. Le compré una chapata y unas rosquillas y la acompañé a misa. La iglesia es sencilla, pero no por ello carente de belleza. Van entrando los vecinos, la mayoría ancianos, y tras cruzar el umbral, las mujeres van a las filas de delante y los hombres a las de atrás. Hasta que no sale el cura aquello es una reunión de vecinos dicharacheros con muchas cosas que contarse en alta voz los últimos detalles de sus vidas. Cuando sale el cura se callan, pero en cuanto dice "Podéis ir en paz", vuelven los comentarios seculares. La panadera me informa que, después de misa, la gente del pueblo va a hacer el vermut, porque es el rato de la semana que tienen reservado para juntarse. Me encuentro algunos niños y algunas parejas jovenes, pero lo que domina es el ambiente de club de jubilados. El tiempo aquí parece congelado. Tanto es así, que el que el último pueblo de la Sierra se llama Eterna y en la torre de la iglesia el reloj, que dejó de funcionar hace décadas, marca siempre la misma hora.
martes, 30 de junio de 2026
Las vueltas que da la vida
En el año 2019, el que era entonces director de educación de la fundación Santillana, declaró sin reparo alguno en El País que "transmitir la verdad ya no corresponde a la escuela" y que "saber aprender toda la vida es más importante que saber matemáticas". Me sorprendieron estas dos barbaridades, pero me sorprendió aún más la aquiescencia con que fueron recogidas por mucha gente bienpensante (pedagógicamente hablando). Han pasado los años y Santillana ha lanzado en Hispanoamérica un proyecto pedagógico, SUMUN, que valora el conocimiento, poderoso, el esfuerzo sostenido, la construcción del carácter, las prácticas reflexivas... es decir, todo lo que vengo defendiendo -muchas veces en soledad- desde hace muchos años. Por eso estoy colaborando con Santillana en un proyecto que puede dar un giro considerable a las pedagogías postverdad, a las que también llamó pedagogías del yo. Me estoy implicando directa, intensa y gozosamente proporcionando argumentos para defender lo evidente.
sábado, 27 de junio de 2026
viernes, 26 de junio de 2026
Venezuela
Un día de hace ya unos cuantos años, justo al llegar a Igualada en una tarde lluviosa para dar una charla en un colegio, me sonó el teléfono. Alguien que se presentó como la directora de los coros del Sistema (la organización de coros y orquestas juveniles de Venezuela) me dijo que llegaba a Barceona con el maestro Dudamel para dar unos conciertos en el Palau y querían verme. Por supuesto, asistí. Ya saben que nunca hay que darle la espalda al azar amigo. Desde aquel día ha llovido mucho. Nos han pasado cosas bastante incomprensibles y la vida ha ido dando vueltas sin que disminuyera nunca el aprecio que siento por Lourdes, una mujer de una inteligencia musical excepcional, una sensibilidad caligráfica y una sonrisa amplia y acogedora. Me acaba de enviar un mensaje de voz. Hay una palabra que repite una y otra vez: "Desolador". Se refiere, claro está, a los efectos del terremoto que ha asolado Venezuela. No hay recursos para tanto dolor.
jueves, 25 de junio de 2026
De Cota al cielo, pasando por Huamantla
Ya se habrán dado cuenta ustedes, queridos amigos, de que tengo un "love affair" con Hispanoamérica. Hoy he gozado con un amenísimo encuentro con los profesores de un colegio de Puebla cuya directora -¡bendito sea el azar amigo- es de Huamantla, mi lugar preferido de México. Ayer tuve otro encuentro digital con México, tengo pendiente la respuesta a tres invitaciones diferentes para visitar Jalisco, la ciudad de Panamá y Costa Rica... Todo lo que encuentro en aquellas benditas tierras es para mí El Dorado: amabilidad desbordante y generosidad perenne, sin fecha de caducidad. Hace dos días comimos con Oscar Aldana, de Cúcuta. Firmando en la Feria del Libro de Madrid me apareció la profesora Carolina Gutiérrez con una botella de un mezcal insuperable. Mil cosas podría contar, pero lo de hoy ha superado sentimentalmente a todo lo vivido hasta ahora. En el Liceo los Andes de Cota, ciudad próxima a Bogotá, han decidido bautizar un salón con mi nombre y, por si fuera poco, con mi imagen:
Las pantallas
La tecnología nos atrae. Y lo hace con tal fuerza que está consiguiendo que los fines sean la excusa que utilizamos para trastear con los medios. En esta usurpación del fin por parte del medio se encuentra la principal clave del éxito de la tecnología. Todos andamos en ello pero andamos con mala conciencia y por eso, por ejemplo, nos quejamos con la boca pequeña del poder del móvil mientras nos compramos un móvil nuevo mucho más potente que el antiguo, a pesar de que el antiguo cumplía con casi todas sus funciones (sus fines). Con casi todas, porque no cumplía con los imperativos de la novolatría. Quejarse de un poder es reconocer su poder y el poder siempre atrae, sea en el caso de los leones, de los macacos o de los humanos. No ha habido dictador sin admiradores. El inocente que juega con el fuego y se quema, protestará contra la llama pero no dejará de encender hogueras. Por eso hoy la técnica es omnipresente y se ha apoderado de nuestras vidas mientras protestamos de su omnipotencia. Véase el caso de las pantallas.
Dos ancianos y un mundo
La pareja de ancianos está sentada en el poyo de la puerta, acogidos a la sombra de la casa y a una brisilla deliciosa que viene del río. La...

