Estoy estos días rodeado de buenos cristianos. Que quede claro que yo no llego a tanto. Yo soy un cristianillo muy mediocre que se siente bastante cómodo siéndolo. Y no sé si por ello o a pesar de ello me fascinan los buenos cristianos. Son todo un fenómeno antropológico, gentes tocadas por un punto de locura que da a todo lo que hacen un punto de entusiasmo que a veces puede parecer ingenuo, pero no tardas en comprender conviviendo con ellos la sabiduría grande de la ingenuidad. Diría que la fe los mantiene permanentemente boquiabiertos ante todo lo que les pasa. En definitiva, tratar con buenos cristianos es una especie de expedición etnológica a los confines de nuestro mundo para vivir con una tribu con la que merece la pena pasar unos días separado de la realidad oficial.
jueves, 5 de marzo de 2026
martes, 3 de marzo de 2026
Los cristianos somos rarillos, es cierto, Silvia Abril
No logro ver nada especialmente criticable en el hecho de que una actriz dedicada a la comedia, Silvia Abril, no comprenda la religión cristiana y se admire de que algunos nos sintamos tan bien afirmando nuestra de. Lo que debiera preocuparnos a los cristianos -especialmente a los suspicaces- debiera ser el silencio, el peligro de diluirnos en la transparencia hasta alcanzar la invisibilidad y acabar siendo ceros a la izquierda (¡qué gran expresión política, por cierto!). Que los tataranietos de Voltaire se sorprendan de lo raros que somos no es ninguna novedad. ¿Es que hemos olvidado el «Credo quia absurdum» de Tertuliano? Somos raritos, señores, y es importante perseverar en la rareza. Por otra parte defiendo el derecho de cualquiera a reconocer esta rareza nuestra con mayor o menos conocimiento de causa. Incluso me halaga un poco que haya alguien que sienta pena por mí.
lunes, 2 de marzo de 2026
Un buen día
Día curioso y entrañable. Hemos despedido a Carlos Losada, que se nos va a la jubilación, en un hotel de Barcelona. Y allí nos hemos encontrado un buen número de viejas glorias. Entre ellas el President Montilla ("te leo", me ha dicho) y el Cardenal Omella ("Voy por la tercera página de tu libro", me ha asegurado). Omella ha contado un chiste que ha arrancado una carcajada unánime sobre alguien que "tiene pocas ideas, pero palabras no le faltan" y Juan Carlos Valero, que por pocas se nos muere, atragantado, mientras hablaba Omella. ELe debe la vida a Juan Pablo Sanz, que veía de dar una clase sobre derecho romano. Estaban también el entrañable Daniel Arasa, Alejandro Fernández y el senador -el más elegante- Milián Querol, más otros queridos amigos, como Manel Manchón ("tenemos que hablar"). Lo importante: he aprovechado el encuentro con Omella para pedirle que el Papa haga una visita a Ocata en su próxima visita a Cataluña. Por la cara que me ha puesto, deduzco que tenemos que trabajar un poco más la propuesta.
sábado, 28 de febrero de 2026
Ignorancia e imprudencia
Andan muchos tertulianos perplejos porque, según reconocen abiertamente, no entienden las posturas que están tomando los jóvenes, principalmente las de los chicos. Creo que debieran ser más coherentes con este reconocimiento. Si admiten que no entienden por qué suceden las cosas, debieran ser muy prudentes a la hora de exigir que cambien radicalmente. Hay riesgos evidentes en intentar cambiar lo que no se comprende. El principal: que no puedes conocer sus consecuencias. Es decir: su ignorancia es hija de su imprudencia.
jueves, 26 de febrero de 2026
Dos mujeres
A veces en las pequeñas historias están las grandes verdades. Lo he vuelto a comprobar estos días. De todo lo que hemos estado conociendo sobre el 23F, no tengo duda alguna: lo más notable fue la reacción de la mujer de Tejero, primero pidiéndole que no hubiera sangre, después tratándolo de gilipollas por asumir él solo toda la responsabilidad de unos hechos que, evidentemente, lo superaban. Esta mujer le ha robado el protagonismo a la primera mujer, que era la reina Sofía, a la que yo imagino pidiéndole a su marido cordura y tiento y recordara lo que había pasado con su hermano en Grecia, que por apoyar el régimen de los coroneles, perdió la corona. En estas dos mujeres veo yo lo realmente importante de aquel día, porque es lo de cualquier día: Lo que permanece. Las permanencias antropológicas, vaya. Tengo claro que sin mi mujer yo sería como un globo de helio. Ella es mi principio de la realidad. La figura de la mujer es la relevante, Freud; mucho más relevante que la del padre, que antes y más que padre, es un marido. Todo lo demás, los hechos que llenaron las portadas de los diarios, era solo historia.
Días de radio
Días de radio. Ayer con mi querido Toni Marín y mi dilecto Ignasi Rigau y hoy con Franz Mescua. Y tengo tres visitas más pendientes en los próximos días. Cuando publiqué La dignidad del mediocre sabía que tendría un recorrido largo, con ventas pequeñas, pero constantes. No sé yo escribir bestsellers. Y no digo que no me gustase. Bien podría escribir un Los cuernos de Sócrates o un Aristóteles y las jovencitas o, incluso, una historia de filósofos casados. Es decir, bien pudiera escribirlos si supiese. Me doy, eso sí, como premio de consolación el publicar en Italia y saber que en Portugal están interesados por mi librito sobre la lectura. Me preguntan con frecuencia de dónde saco tiempo. La respuesta para mí es fácil. En casa tengo cuanto quiero. Veo poca, muy poca televisión; no leo prensa, y con 5 horas que duerma tengo suficiente. Así que leo y escribo. Esta mañana he comenzado un prólogo para un libro de Fra Valentí Serra de Manresa. Hacer lo que te apetece hacer es una manera excelente de vivir y, aunque no hagas nada excelente, te ayuda a sobrellevar los aullidos de las rodillas, por ejemplo. Me escribió el lunes un profesor que quería que le diese una lista de lectura. Me negué. Le pedí que se construyera él mismo, autónomamente, su propia trayectoria lectora y que no tuviese miedo a leer lo que casi nadie lee, porque si lees lo que todo el mundo, tienes las ideas que circulan por la plaza; si lees lo que no se lee, estarás en condición de entenderlas.
miércoles, 25 de febrero de 2026
Conviviendo con buenos cristianos
Estoy estos días rodeado de buenos cristianos. Que quede claro que yo no llego a tanto. Yo soy un cristianillo muy mediocre que se siente ba...

