martes, 30 de octubre de 2007

El milagro de una tarde de octubre

Suelen presentarse estos cielos como una epifanía, y por eso hay que estar preparado para salir de casa a los primeros síntomas. En cuanto uno oye los pasos del ángel llegando a su puerta.

Sobre Sant Mateu se han ido acumulando unas nubes negras, panzudas, compactas, inyectadas de sangre, a eso de las cinco de la tarde, como una isla amenazante en un cielo hasta entonces apacible. Sobre el mar, el cielo seguía impasible en su manso azul el declinar pausado de una tarde magnífica, con una temperatura dulce y un olor a castañas y boniatos en el ambiente.

Cuando he llegado a la playa había un arco iris sobre Premià de Mar. Nacía en la Serralada Litoral y haciendo un arco perfecto se hundía en el mar.

Han caído cuatro gotas, compactas, pesadas, como pedradas, que me han dejado empapado, pero si ese era el precio que tenía que pagar, valía la pena.

Entonces ha comenzado a ponerse el sol tras Collserola y el espectáculo ha dado comienzo. El mejor espectáculo del mundo, ofertado gratuitamente a cuatro gatos perplejos que mirábamos al cielo, nuestra patria, embobados, sin saber a dónde dirigir la admiración ni a dónde enfocar la cámara.

Un silencio amable ha seguido a la lluvia, así ha ganado protagonismo el rítmico romperse de las olas contra la playa. Mientras tanto, la masa de nubes se descomponía en aguadas de hiel clarificada en mil colores que recorrían el cielo de parte a parte, variando cada minuto a medida que la luz descendía en el horizonte.

La playa se ha quedado vacía. anochecía y ha comenzado a levantarse una brisa fría. Las farolas del paseo se han encendido y en el horizonte se recortaba perfectamente el perfil de Barcelona, Sant Adrià y Badalona.

Yo caminaba sobre mis hombros, tocando el cielo con las yemas de los dedos, absorbiendo con cada inspiración toda la brisa marina, completamente poroso, permeable, etéreo... porque hay días en que está permitido ser cursi de los pies a la cabeza.

Y por unos minutos ha sido completamente evidente que era un habitante privilegiado del mejor de los mundos posibles. La lógica se ha hecho cielo.

Y he vuelto a dedicarle una oración en silencio a mi falta de fe, porque esta tarde, ser ateo en Ocata era un delito.

18 comentarios:

  1. Por qué será que la inefable belleza de la naturaleza nos despierta sensaciones y emociones que ningún filósofo es capaz de provocar?

    Por qué será que la inefable belleza de la naturaleza a menudo provoca pensamientos religiosos?

    Por qué será que la inefable belleza de la naturaleza nos hace creer en los milagros?

    Por qué será que la inefable belleza de la naturaleza llama a la puerta de algunos, mientras otros muchos pueden hacer oidos sordos a estos timbrazos deslumbrantes?



    Algunos días Gregorio, dejarse llevar por el sentimiento es una liberación. Por ello ser cursi (sólo algunos días, no todos), está permitido, e incluso más, es aconsejable.

    Con envidia de este atardecer.

    ResponderEliminar
  2. Gracias, Enric: Ante espectáculos como estos uno siente la poquedad de la palabra como una cierta obscenidad. Me imagino que a esta experiencia se refería Wittgenstein cuando decía que "de aquello de lo que no se puede hablar es mejor guardar silencio".... Pero hasta cierto punto. Hay que acallar las voces de la razón para sentir las del cuerpo.
    Sus preguntas son, ciertamente, las mías.

    ResponderEliminar
  3. Justamente hoy, Don Gregorio, volviendo de trabajar, un amable platanero ha dejado que me golpease una hoja ocre y crujiente. Creo que he sentido algo similar a lo que expresa. Y ,muy confusamente y en un instante, me han invadido las mismas preguntas que plantea Enric faura. ¡El roce de una hoja!

    ResponderEliminar
  4. Ya que parecemos afectados por una común melancolía otoñal:

    Paul Verlaine, “Chanson d’automme”, en “Poèmes Saturniens” (1866)

    Les sanglots longs
    Des violons
    De l’automme
    Blessent mon coeur
    Monotone

    Tout suffucant
    Et blême, quand
    Sonne l’heure,
    Je me souviens
    Des jours anciens
    Et je pleure;

    Et je m’en vais
    Au vent mauvais
    Qui m’emporte
    Deçà, delà,
    Pareil à la
    Feuille morte

    ResponderEliminar
  5. Gregorio:una persona que escribe y describe la naturaleza de esta manera,está llena de fe. Es un regalo para el corazón y para los sentidos sutiles lo que hoy nos ofrece.
    Gracias desde lo más profundo. La noche seguro que le depara sueños de arcos iris inundados de LUZ.

    ResponderEliminar
  6. Y ¿porqué no pensar que esta sencilla admiración ante la naturaleza es puramente pagana?

    ResponderEliminar
  7. Las sensaciones y emociones de estos instantes pòéticamente meteorológicos vienen, pienso, de su breve duración. Ahora, con la digital... Ha sido día, hoy, de extraños cielos y muchos arco iris, en el espacio del tiempo tevetresiano han pasado unos cuantos -cielos y arcos- de esos que envía la gente. Pagano y laico, también, como dice Luis, la naturaleza es engañosa: 'pues ese cielo azul que todos vemos, ni es cielo ni es azul, lástima grande, que no sea verdad tanta belleza'.

    ResponderEliminar
  8. No sé si el término "pagano" es el adecuado. Ulrich von Wilamowitz-Moellendorf (¡esto es un nombre buen acompañado de apellidos!) sostenía en "La fe de los griegos" que no existió nada semejante a la fe de los antiguos. Estos simplemente consideraban como algo evidente que todo estaba lleno de dioses. No necesitaban creer en lo que no ven (que es al fe) sino señalar lo que veían (la luna, por ejemplo) para reconocer a los dioses. Pero esto nos lleva a un panteísmo que creo que es el que está en el fondo de estos "entusiasmos" ("en-Zeus"). Uno sufre, simplemente, un rapto sagrado.
    Pero me doy cuenta, Luis, que su bien he comenzado poniendo en duda tus palabras, he concluido asumiéndolas.

    ResponderEliminar
  9. Dos de las "Adagia" de Wallace Stevens que más me gustan son éstas:

    La poesía tiene que ser algo más que una concepción de la mente. Tiene que ser una revelación de la Naturaleza. Las concepciones son artificiales. Las percepciones son esenciales.

    Y:

    Nunca llegamos intelectualmente, pero con las emociones llegamos una y otra vez (como en poesía, felicidad, altas montañas, perspectivas).

    ---

    Incidir únicamente en que habla de poesía, no de filosofía...

    Un saludo, Gregorio. Magníficas las fotografías y el texto.

    ResponderEliminar
  10. Mil gracias, Jesús.
    ¿Pero por qué damos por supuesto que la poesía y la filosofía siguen caminos divergentes?

    ResponderEliminar
  11. Con el cambio de horario, todas las puestas de sol transcurren con mi nariz pegada a una pantalla de ordenador. ¿A quién debo exigir una indemnización? Me han robado una parte de la cuota de belleza diaria recomendada por la OMS. Cuando salgo a la calle, ya ni siquiera tengo sombra.

    ResponderEliminar
  12. Esto es lo que yo llamo una experiencia mística. Me refiero a sentir el post. Anoche.
    besos

    ResponderEliminar
  13. Hoy me he dado cuenta (leo ahora a Luis Rivera) que adoro ''la palabra'' Pagano, pagana...

    ResponderEliminar
  14. Quina manía a fer les fotos en vertical sis a quatre, els paisatges demanen fotos plisades, son molt millors.

    ResponderEliminar
  15. Estos paisajes hacen sentir la Naturaleza, pero no existe un paisaje fijo , es cambiante .Me recuerda los cuadros de John Constable , cielos cargados de humedad , fugaz filtracion del sol .....

    ResponderEliminar
  16. Querido Sr. Luri, puedo robarle un par de fotos?

    gracias, ya lo hice.

    SHE

    ResponderEliminar
  17. SHE: Puede usted robar las fotos que quiera. El cielo es de todos. Se las roba a él.

    Peggy: Créeme si te digo que viendo estos cielos se comprende hasta qué punto es minuciosamente realista Constable en sus acuarelas venecianas.

    ResponderEliminar

El miedo al futuro

Leo en Le Figaro que, según un sondeo de Ifop-Asterès, más del 80% de los franceses miran al futuro con recelo y, muchos de ellos, dire...