domingo, 14 de abril de 2024

A pasos de paloma

 I

Día veraniego. La playa, con mucha gente y las terrazas de los bares, con muchas mesas libres. A medio día he dado con mi mujer un pequeño paseo. El agua de la orilla estaba transparente y la gente parecía feliz. La playa es la principal prímula.

II

El día 17 le presento su último libro a Andreu Navarra, un enorme trabajador, culto y memorioso, que sabe moverse muy bien entre hechos e ideas. He comenzado a lee el libro, que es una historia del comunismo en España con mucho interés. Creo que compartimos más de una querencia, lo cual es como decir más de un sesgo.

III

Comida y siesta en el sofá, envuelto en una manta como una momia. ¡Qué dulzura"

IV

Al escribir esto ya anochece. El atardecer es plácido, nada de los dramatismos otoñales. Un desvelarse de la noche que llega a pasos de paloma, como decía Nietzsche que llegaban las verdaderas revoluciones.

V

Israel. Releo a Leo Strauss: "El hombre ha de elegir entre la paz de espíritu que deriva de una ilusión agradable y la paz de espíritu que deriva de una desagradable verdad". Espero que me entiendas, Betty.

sábado, 13 de abril de 2024

Luces de Bohemia

 I

En casa, donde está todo en su justo sitio y cada sitio te acoge solícito.

II

Vuelvo con la memoria desbordante de imágenes de satisfacción y con la certeza de que regresaré pronto.  

III

Tuve un encuentro gratísimo con la buena gente del Colegio Montearagón. Y, después, cena. Podríamos haber estado hablando toda la noche. Pero mi cuerpo tiene su lógica imperiosa, e incapaz de transigir, impuso sus horarios.

IV

Estando en Zaragoza me era obligado visitar Luces de Bohemia, una librería anticuaria -así se presenta- de la calle Casto Méndez Nuñez, en pleno casco viejo. Estaba en la puerta a las 10:00 del viernes, pero no abría. Como tenía un teléfono de contacto, llamé y el librero me dijo que estaba en la feria del libro viejo de la Plaza de Aragón. Y allí me fui, feliz e ilusionado. ¿Qué más me podía ofrecer Zaragoza?

V

Temiéndome lo peor me puse un techo de gasto. Más de esa cantidad, no; de ninguna manera. Pero me encontré con muchísimas más cosas interesantes de las esperadas. Ya en la primera parada sobrepasé el presupuesto y, como era incapaz de prescindir de ninguno de los libros elegidos, le dije al librero: "Tengo que dejar libros, que he sobrepasado el presupuesto. ¿Por qué no me quita usted los que considere?" El hombre me miró, me sonrió y me dijo "¡Ande, ande, lléveselos todos por ese precio!"

VI

Hoy me he enterado que Javier Garisoain tenía un puesto allí. Pasé por delante, pero no lo vi. Me hubiera gustado saludarlo. Javier es el alma de "Urroz, villa del libro", donde el año pasado me encontré con un viejo maestro mío, Santiago Arellano, gran filólogo. Y gran navarro, fallecido poco después.

viernes, 12 de abril de 2024

Gracias, gracias, gracias

 I

Me decía ayer Rafael Rodríguez Ponga que hemos venido a esta vida a meternos en líos. No puedo estar más de acuerdo. Rafael nos llevó el miércoles por la tarde a rezarle un responso a Balmes en el claustro de la catedral de Vic. Pocas veces me he sentido más intempestivo. Gozosamente intempestivo, claro.

II

Ayer me metí en un gozoso lío en un mercado de Zaragoza, el Hernán Cortés. Allá, en el centro de un laberinto de pasillos oscuros y puestos de venta cerrados, como en el corazón de las catacumbas, un bar, mucha cerveza, un numeroso grupo de jóvenes, un ambiente tan cordial que a uno le apetecía quedarse a vivir allí y un buen debate filosófico. 

Esto de los "thinkglaos" es la idea más refrescante y revolucionaria que se ha producido en España en estos últimos años. Me tendrán con ellos siempre que me llamen. Mil gracias.

III

Después cena con Iris y Rafael, porque es preceptivo celebrar la amistad. ¿Y qué puede haber mejor que un buen plato de exquisitas alcachofas en el centro de una mesa y el placer de la palabra compartida? Gracias, hermanas alcachofas y gracias, hermana amistad.

IV

Esta madrugada he leído un texto maravilloso de Ricardo Piñero sobre Plotino. Y al terminarlo he corrido a darle las gracias por habérmelo enviado.

V

Ayer, en el mercado de Hernán Cortés, alguien que conoce muy bien mis debilidades, me regaló este libro y, por supuesto le di las gracias, gracias, gracias,



jueves, 11 de abril de 2024

Como un tigre de ternura

 I

Llegar a casa derrengado, arrancarte la ropa a zarpazos, meterte en la ducha y dejar que se vaya por el sumidero el cansancio acumulado; cenar un poco de arroz con leche y caer en la cama como caen en la tumba los bienaventurados, dejando atrás, con el último suspiro de la vigilia, el peso del cuerpo y del alma. Despertarte de la levedad con un luminoso nuevo día, descubriendo que has dormido ocho horas íntegras, como hacía tanto tiempo que no dormías. y barruntar el olor del café en la Plaza de Ocata Si eso no es la felicidad, se le parece mucho. Hay un dios benigno viviendo en el cansancio.

II

La maldición de quien no tiene nada que hacer es que no puede darse un descanso.

II

Estaba yo tomando tan ricamente mi café cuando me ha dado por pensar en uno de los capítulos de este libro que no acabo de cerrar como me gustaría. De hecho, no paro de cerrarlo y abrirlo, añadir y quitar párrafos. Pensaba que la estabulación emocional que se practica en nuestras escuelas, al darles a los niños el vocabulario de sus emociones ya cocinado y listo para su uso, les impide o, al menos, no les facilita, el encuentro de sí mismos en el mundo y del mundo en sí mismos.

III

Sostengo que buena parte de nuestro vocabulario anímico -en el caso de que lo tengamos- es una psicologización de las experiencias externas y que buena parte del vocabulario político es una exteriorización de las vivencias internas. 

IV

Borges citaba con frecuencia este magnífico verso de Cansinos Assens: "yo seré como un tigre de ternura". Para entenderlo es imprescindible tener experiencia del mundo, del alma y del alma en el mundo. Y lo mismo ocurre con estas otras expresiones: "Mi alma está cortada a tu medida " (Garcilaso), "los claustros del alma" (Quevedo), "el lago de mi alma yo lo siento ondular" (Valle-Inclán), "el paladar del espíritu" (Unamuno), "la honda cripta del alma" (Antonio Machado), etc.

miércoles, 10 de abril de 2024

Suficientemente bueno

 I

Llego de Madrid y comienzo a preparar mi participación esta tarde en Vic en una jornada sobre Balmes. Mañana voy a Zaragoza.

II

Mi colaboración en ACEPRENSA; Suficientemente bueno.

lunes, 8 de abril de 2024

Confirm Humanity

I.

II. 

No me negarán que tiene su guasa.  En estos tiempos de poshumanismo, de transhumanismo y de exaltación de lo anfibio, mientras en la Academia los nuevos filósofos no se ponen de acuerdo a la hora de definir qué es un humano (dejemos para otro día los problemas de la definición de "hombre" o de "mujer"), nuestras máquinas tienen la respuesta. Nos expenden el certificado de humanidad.

III

Preparando la sesión de mañana en la Tatiana pensaba que el hombre es capaz de lanzar hipótesis sobre el conjunto de su trayectoria vital desde el lugar límite de esa trayectoria, desde la muerte. Tanto es así que, como vio David Brooks,  las virtudes que nos gusta lucir en un CV para quedar bien no son las que nos gustaría oír de nosotros en nuestro funeral.

I això qui ho paga?

 I

Día productivo. He dado un largo paseo. He comido cosas requetesanas. He bebido mucha agua. He preparado los compromisos de esta semana y he hablado con una monja encantadora (aún sigo encantado).

II

He comenzado a leer las mil páginas de la biografía de Kierkegaard escrita por Joakim Garff. Voy por la 131. La información es demasiado prolija y acaba confundiéndome (lo de los árboles y el bosque, ya saben).

III

Preparando una intervención sobre Balmes que tengo el miércoles en Vic descubro lo esencial: en el fondo del alma de Balmes, por debajo de su apologética, de su filosofía, de su Criterio, de su periodismo, de su sociología, de su poesía... lo que hay es un botiguer espantado porque mira a su alrededor y no puede dejar de preguntarse: "¿Y això qui ho paga?"

sábado, 6 de abril de 2024

Visita a la dietista

 I

Como quiero reducir el peso que soportan mis rodillas, ayer fui a la dietista. Primera visita. 60€.

II

Me pidió que me descalzara y me subiera a una especie de báscula que le envió al ordenador que tenía sobre la mesa un montón de gráficos.

III

Armada con los datos de la ciencia me lanzó una batería de consejos. La visita fue larga. 60€ dan para mucho.

IV

Fueron muchos consejos, insisto, pero solo hubo uno que me resultó nuevo. El resto coincidía con los que diariamente me da gratis mi mujer. Al levantarme he tomar una cápsula Omega3 con un vaso de agua.

V

He de añadir que, sin duda, mi mujer tiene una figura mucho más estilizada que la dietista.

viernes, 5 de abril de 2024

Condescendencia

I

Es obvio que soy viejo. ¿Y qué pasa?

II

Suele ocurrir que en momento mismo en que me reconozco como tal, mi interlocutor derrama sobre mí un balde de retórica buenista, que detesto, del tipo "Pues yo lo veo a usted joven" o "Viejos son los trastos". Cuando les replico que me dejen ser viejo en paz me suelen mirar con una cara de perplejidad... como diciendo... "Si yo solo pretendía ser amable con usted".

III

Agradezco la amabilidad siempre que no sea condescendiente. La amabilidad condescendiente es una forma de humillación.


Una luz negra

 I

Los plátanos de la plaza de Ocata están comenzando a lucir sus hojas nuevas, pero el anciano que está convencido de que están secos, sentado a mi lado, no deja de lamentarse: "Esos árboles no tendrán hojas nunca. Han estropeado la plaza para siempre, para toda la vida. No tienen una hoja. Han hecho una fechoría. Está mal. Jamás se podrán ver hojas en esta plaza. Ya no tiene remedio.  No hay ningún árbol que tenga hojas. ¡Madre mía! ¿Cómo puede ser? Me voy, por no verlos. Asesinados." Y se va a expandir su desconsuelo por las mesas de la terraza, que están bajo los plátanos coronados por sus hojas emergentes.

II

¿Cómo serán los ángeles de la guarda de los viejos desmemoriados? Sin duda son profetas que nos anuncian nuestro propio futuro para que tengamos caridad con ellos.

jueves, 4 de abril de 2024

El camino más corto

 I

Me expulsa de lo que estoy haciendo una voz femenina escandalizada: "¡Que ya tiene diecinueve, la niña, que ya sabe lo que se hace!" Me giro automáticamente. Dos mesas más allá dos parejas comentan escandalizadas la conducta de una joven. Y lo hacen con entusiasmo, con voracidad de depredadores morales, con hambre atrasada.

II

Decido seguir con lo mío, pero no puedo dejar de pensar en la satisfacción moral que les produce a muchos su capacidad para el escándalo. ¿Por qué? ¡A qué se debe esto? 

III

Cuando me enfrento a estas cuestiones suelo preguntarme a qué necesidad da respuesta la conducta que me llama la atención.

IV

¿A qué necesidad responde este aspaviento moral? Quizás a la necesidad de sentirse bueno, que es una necesidad tan imperiosa y perentoria que, en cuanto puede, coge el camino más corto para mostrarse en público

V

Al ir a correos me he encontrado con una anciana casi ciega que hoy se ha escapado del asilo para comer pescado en un restaurante. La conozco desde hace mucho tiempo y siempre que nos vemos nos paramos a saludarnos y decirnos cualquier cosa. Hoy la he visto muy envejecida, con dificultades para expresarse y para comprender lo que yo le decía. Pero su determinación estaba clara. ¡Quería comer pescado! Y se ha escapado del asilo.

miércoles, 3 de abril de 2024

Lo de la Tatiana

 I

Llegué a Madrid cuando ya eran casi las 15:00, pero los dioses protectores quisieron poner en mi camino un restaurante popular que anunciaba en su pizarra de la entrada alubias rojas de Tolosa con oreja de cerdo. Y gozosamente me entregué a la gula.

II

A las 16:00 tenía una entrevista con los directivos de una empresa que está elaborando material didáctico para trabajar en pantalla muy, muy interesante. Aprendí mucho, creo que ellos algo aprendieron de mí y volví a constatar que, al menos en mi caso, es imposible venir a Madrid y que no te asalten nuevos proyectos.

III

A las 19:00, lo de la Tatiana, esta vez con mi dilecto Armando Pego, de profesión átopos. Y, después, cena, con lo cual reconciliar el sueño en la habitación del hotel era una utopía. Hoy a las 5:00 ya estaba en pie. 

IV

El ciclo "Después de la orgía" está resultando espectacular, por el nivel académico, por la cordialidad, la intensidad de cada sesión, el nivel de las preguntas, los comentarios posteriores, etc. Unos días antes de la sesión pido a los ponentes algún material que pueda orientarnos sobre el contenido de su sesión, para entrar en calor. Después de cada sesión les hago llegar a los asistentes lo que he dado en llamar "Apostillas a la ... sesión", que quieren ser alguna puntualización entre lo anecdótico y lo conceptual, de algunos aspectos tratados por el ponente y que sirvan para dar continuidad narrativa al seminario. Hay algo no previsto y que está resultando de gran ayuda para crear el clima adecuado: la importancia que ha ido adquiriendo la música. En cada sesión escuchamos algo que entone con nuestras expectativas. Para la próxima semana he animado a los asistentes a interpretar el Epitafio de Seikilos, que es la canción más antigua que hemos conservado de Grecia.


lunes, 1 de abril de 2024

La vergüenza

I

Acabo de ver un vídeo que es un tratado neorralista de antropología para mentes fuertes. En las primeras imágenes se ve una mujer aparentemente joven que sale por la ventana de un cuarto piso dispuesta a tirarse al vacío. Está muy alterada. En un balcón próximo un hombre intenta disuadirla de que no lo haga. La mujer salta. El hombre estira los brazos y está a punto de sujetarla por una mano, pero el peso arrastra a la mujer hasta el asfalto. Se estrella contra el suelo. Es evidente que está muy grave, pero con sus últimas fuerzas mueve el brazo izquierdo para ponerse pudorosamente la falda. Por los comentarios parece que la mujer había llegado a su casa a deshora y se encontró a su marido con otra. Ese marido es el que intenta atraparla y no puede. 

II

Me quedo con el gesto pudoroso. El deseo de no sentir vergüenza, como si la vergüenza fuese el único sentimiento que nos pudiera acompañar a la ultratumba.

Una maleta

 I

Hace unos días en una librería de viejo de Vic vi una maleta vieja repleta de cartas, postales, guías de viaje antiguas y libros de geografía. Le hice un comentario al librero sobre ella. Algo así como que aquella maleta tenía pintas de haber recorrido todos los mares y todos los continentes. El librero me la dio. No me hacía falta, pero ante su insistencia, no tuve más remedio que aceparla.

- ¿Pero le gusta o no? -me acorralaba,

- Sí, pero...

- ¡Ni pero ni nada, si le gusta es suya! ¡Se la doy!

Y me la dio.

Aquella tarde participaba en una mesa redonda en la Universidad de Vic y aparecí con mi nueva maleta vieja, que mereció elogios unánimes. Después la metí en el maletero del coche.

II

Hoy he decidido presentarla en familia. Estaban presentes mi mujer, mis hijos y mis nietos. Se la he enseñado como si fuera la maleta de Howard Carter. Pues bien, la reacción ha sido unánime: "¡Horrorosa!" A nadie le ha gustado. Hasta mis nietos, que suelen ser siempre mis cómplices, me han abandonado.

III

Con gran dolor de corazón he sacado la maleta de casa para echarla al contenedor de la basura.

IV

Me dirán que esto no es nada, pero con nadas así uno acaba tocado por el ala del ángel de la melancolía.

domingo, 31 de marzo de 2024

¿No es entrañable, el hombre?

 I

La noticia del día es que, al fin, llueve en Cataluña y hay como un sentimiento generalizado de agradecimiento al cielo, que, por fin, se ha apiadado de nosotros. Debe haber al menos un par de homres justos en Cataluña que han conmovido al Altísimo con sus oraciones.

II

Sigo pensando que el clima es un fenomenal antropógeno. Quiero decir que nuestros remotos antepasados comenzaron a ser hombres cuando en vez de aceptar el clima como una fatalidad trivial comenzaron a hablar entre ellos de lo obvio: Llovía y decían que llovía; hacía frío y decían que hacía frío, etc. Entras a un bar a tomar un café y automáticamente lanzas a los presentes un comentario obvio sobre el tiempo que es recogido con obviedades elementales. Y así nos creamos un clima humano. No pedimos más.

III

¿No es entrañable el hombre?

Al menos es entrañable cuando el clima se alborota.

sábado, 30 de marzo de 2024

Hablando del tiempo

I

¡La de cosas que nos decimos cuando no tenemos nada que decirnos!

II

El gratísimo recurso del tiempo nos permite hablar de lo más obvio como si fuera una novedad imprevista y trascendental: llueve, hace viento, frío, sol... y mientras hablamos de estas cosas sabemos que, de alguna manera banal, pero importante, le decimos al otro que lo que en realidad le decimos es que nos importa que esté ahí.

III

Nos importa un poco, pero nos importa. No somos mutuamente indiferentes a nuestra copresencia.

IV

Son conversaciones para olvidar porque en realidad no nos decimos nada. Hablamos para mostrarnos como hablantes interesados efímeramente en el otro.

V

Y de esta forma sacralizamos lo efímero y trivial.

VI

En la mayor parte de ocasiones la humanidad es enternecedora. Pero hay que echarse a temblar cuando deja de serlo.

viernes, 29 de marzo de 2024

La primera noche del mundo

 I

San Nihilismo. El único santo al que no se le puede pedir un "ora pro nobis". Es de noche. La primera noche del mundo. Y nadie sabe si la oscuridad ha venido para quedarse. Ya no sabemos si las llaves de casa nos resguardan o nos encierran.

II

He puesto el punto final al libro. Me ha hecho sudar lo suyo y no estoy aun del todo satisfecho. Lo guardaré un par de semanas en un cajón, para que madure, y ya veremos. Pero de abril, no pasa.

III

El pasado no es una memoria. El pasado está tan vivo que frecuentemente lo encuentras esperándote en un recodo del camino. 

IV

Los ojos brillan lo que les sugieren los labios.

jueves, 28 de marzo de 2024

La Isla de Siltolá

 I

Finalmente, después de varios intentos fallidos, el mensajero nos ha encontrado en casa y me ha entregado los ejemplares de Una triste búsqueda de alegría que me envía la gloriosa editorial La isla de Siltolá, con la que siempre estaré en deuda.


II
No me gusta leer mis libros, por miedo a decepcionarme. Pero este es, por varias razones, un libro muy especial. En la contraportada dice Enrique García-Máiquez, que ha tenido el amable gesto de escribirla con cordialidad y buen tino, que se trata de "una enciclopedia lurisófica". Y yo no le llevaré la contraria.

III 
El aforismo no es un ladrillo de un sistema sino, en todo caso, un cálculo en el riñón: la verdad de un instante. Y como los instantes siempre son fortalezas muy mal protegidas contra la invasión azarosa de los estados de ánimo, pues ya la tenemos liada.

IV
En este libro no he tenido miedo a ser contradictorio, porque he querido ser muy sincero.

V
No sé si escribiré otro libro de aforismo, pero ahora, pensando en los dos anteriores, creo, honestamente, que ambos fueron ejercicios de aprendizaje para llegar a este.

miércoles, 27 de marzo de 2024

Comer desde el reclinatorio

 I

En el tren de vuelta a casa. Hace frío ahí afuera. Las nubes muy bajas, besando la tierra blanqueada por la nieve. Resisto la tentación de pegarme al cristal, echarle el aliento y dibujar con el dedo lo efímero. De vez en cuando aparecen islotes de un cielo azul intenso pero muy por encima de las nubes. Es un azul inasequible.

II

Lo de ayer en la Tatiana, absolutamente memorable. Emocionante, intenso, muy vibrante. Wittgenstein decía que de lo que no se puede hablar, mejor callarse. Pero no es cierto: se puede musicar. Y eso es lo que hizo ayer Abraham Tena en su conferencia-concierto, titulada "La música de la otra orilla".

III

La naturaleza humana es la de un jilguero enjaulado. Si con su cuerpo no puede eludir los barrotes de la jaula, se escapa con su canto y al obrar así está obedeciendo a su naturaleza, que es la que lo empuja a llevar su trino más allá de la jaula.

IV

David García Bacca decía que el hombre es un  ser "transfinito" porque no importa cuántos límites deje atrás, siempre tendrá un horizonte delimitante frente a él que deseará superar. 

V

Hay una conciencia específica de nosotros mismos que solo se nos muestra en la lucha entre nuestra finitud y nuestra transfinitud.

VI

Eugenio Trías: El encuentro serio del hombre con sus límites es un "genuino acotecimiento ético". Si se elude, nos quedamos sin conocernos a nosotros mismos.

VII

Debemos aprender a ser fronterizos y a poner la oreja en el límite a ver si nos llega algún sonido del más allá y si no es así, debemos lanzar más allá del horizonte nuestro trino.

VIII

Y déjenme ahora bajar a tierra para protestar contra la gastronomía pedante. Me intimidan esos camareros que no se limitan a servirte con discreción sino que te cuentan al dedillo todo lo que ha hecho el cocinero con ese plato que te vas a zampar sin darte cuenta que engullirás al Homero de la gastronomía. Ante esos camareros uno siente que en vez de sillas deberían poner reclinatorios en las mesas, para observar el plato con religiosa reverencia y devolverlo intacto, porque no lo merecemos.


Madrid

Madrid. 

Magnífica la conferencia de hoy. Pero me voy a la cama. Mañana será otro día,


lunes, 25 de marzo de 2024

La llamada del teclado en celo

 I

¡La de gente que ha ido pasando por la plaza de Ocata a lo largo de todos estos años que la vengo frecuentando asiduamente! Podría hacer una larga lista de personas entrañables a las que el común hábito del café nos soltó la lengua y acabamos echándonos en falta en día que no venía alguno. Se han ido yendo para la otra orilla, a donde no llega, me imagino, el aroma del café. Sería terrible que llegara la añoranza del café y de las castañas recién hechas. Pero igual las almas se alimentan de aromas...

II

Desde hace un tiempo un anciano me llama cada día la atención. Por lo que deshilvanadamente cuenta, fue un investigador famoso en Zurich, pero la edad le ha ido erosionando la memoria y ahora vive dando voz a sus emociones momentáneas. Durante todo el invierno ha estado lamentado la falta de hojas en los plátanos. Creía que se habían muerto por negligencia del ayuntamiento. No podía comprender semejante arboricidio, esta conspiración municipal contra la ecología, impropia de un país europeo. Han comenzado a salir los brotes nuevos y el hombre sigue con sus lamentos. Estoy intrigado por ver cómo evoluciona la cosa.

III

Me ha salido un capítulo redondo. Tan redondo que, al acabarlo, he decidido que ya no escribía más en todo el día (sobre el libro se entiende). Pero a media tarde no he podido aguantar la llamada del teclado en celo.

domingo, 24 de marzo de 2024

El día del burro

 I

El domingo de Ramos se hace en mi pueblo la Procesión del burrito. Está bien pensado, porque el protagonista del día es el burro con el que Jesús entró en Jerusalén. Nada más alejado de la imagen del héroe que un hombre sobre un pollino, ese animal tan terco.

II

Soy posiblemente el único cristiano en decirlo y, por lo tanto, es más que probable que esté completamente equivocado, pero para mí el día más importante del año desde el punto de vista religioso es el Viernes Santo. Dios muere y hay que aceptar esa muerte con todo su significado, que es el de los que lo acompañaron a los pies de la cruz y nada sabían de lo que ocurriría el domingo. Para que el domingo sea el domingo, el viernes tiene que ser el viernes.

III

Armando Zerolo me invita a una casa rural en Molpeceres, cerca de Peñafield, que está a 120 km de Hoyuelos de la Sierra. El verano se anticipa interesante.

IV

No hay mayor inversión en esta vida que la desinteresada de la amistad.

V

La maravillosa generosidad de Betty M.:


Cher Gregorio, 

Je suis en train de lire le dernier roman de Paul Auster, et je tombe sur ce passage.  On dirait qu’il est écrit par vous, car vous m’avez déjà parlé, presque dans les mêmes termes, de la bizarre période qui suit l’écriture d’un livre. 

sábado, 23 de marzo de 2024

Espacio libre

 I

Con mucha frecuencia me ocurre que para tener ideas he de dejar de pensar. Por ejemplo, esta tarde estaba en un callejón sin salida de un capítulo del nuevo libro. Le he dado vueltas y revueltas y no encontraba la manera de salir del atolladero. Cansado, he dejado todo y me he ido a pasear y entonces, en el momento menos pensado, aparece, clara y distinta, la respuesta que buscaba. Y la puñetera es insultantemente evidente. Antes llevaba siempre papel y lápiz para apuntar estas cosas. Ahora las grabo en el móvil.

II

Las malas lenguas dicen del clima de Pamplona que si no te gusta, esperes un poco. Pues algo así me pasa a mí con los artículos supuestamente científicos de pedagogía. Si necesitas alguno para apoyar una hipótesis tuya que te parece arriesgada, y no lo encuentras, no tienes más que seguir buscando. Hay artículos científicos en pedagogía para cualquier hipótesis y su contraria.

III

Tengo cada vez más ganas de acabar este libro, que me está resultando agotador, y volver a leer a mis contemporáneos del XIX. Entre ellos me siento menos en casa, pero con más espacio libre.

viernes, 22 de marzo de 2024

Suena el teléfono

Anochece en Ocata
I

Me entero que en Albacete la administración educativa ofrece este curso de formación a los docentes: "Bienestar emocional a través de la astrología psicológica". No hay salvación.

II

La realidad está completamente colonizada por el sentido de lo posible. Y esto va ir a más.

III

Como no llueve y la pertinaz sequía continúa, uno se siente culpable de disfrutar abiertamente unos días como el de hoy, primaverales y acogedores, que te permiten creer que la vida es un lujo.

IV

¿Un lujo? No se acaba de entender lo de Calderón, que "la vida es sueño," hasta que la propia vida no te enseña que ese verso no es una metáfora..

V

Voy prolongando mis paseos. Parece que las inyecciones en las rodillas funcionan. Hoy el atardecer, fastuoso. Luz de terciopelo y la luna apareciendo de repente sobre el mar indefinido.

VI

Recibo invitaciones para hablar en Lérida y en Medina de Río Seco, patria del insigne Diego Fernández Magdaleno. A Valladolid voy, seguro.

Y a Lérida, también.

Un día dejará de sonar el teléfono, pero mientras siga sonando es que aún no ha llegado ese día.

Suena el teléfono...

jueves, 21 de marzo de 2024

El bateo

 I

Esta mañana me han puesto las dos inyecciones de ácido hialurónico y esta tarde he salido a pasear. En medio, una conferencia con Perú. Se confirma el viaje. ¿Podré subir al Machu Picchu sin que mis rodillas parezcan un monedero con calderilla? Me fastidia ir descascarillándome más deprisa que mi mujer, pero de ninguna manera quisiera que fuera al revés, claro.

II

Esta tarde me he dado un paseo por la playa, pero me he sentado un par de veces a descansar. Me fascinan las caras de la gente. ¿Cómo puede un espacio tan reducido ser tan significativo y variado? Todos vamos haciendo gestos de los que no somos conscientes, por eso los hacemos con naturalidad, pero la mayoría no son nuestros, son robados a las personas que admiramos.

III

He comenzado a preparar la siguiente sesión del seminario Después de la orgía. Tiene buenas pintas. Trataremos del silencio como límite y forma de la música. Abraham Tena Manrique nos dará una conferencia-concierto. Habrá un piano a su disposición. En la presentación quizás ponga un video con el recitado de El bateo, la zarzuela de Chueca, aquella en la que se canta una de las mayores barbaridades que se han cantado nunca: 
"Haremos de carne humana
la estatua de Robespierre,
para que sirva de ejemplo
el mártir aquel."

miércoles, 20 de marzo de 2024

Apostillas

 I

Charla telemática con Montevideo. Una hora de cordialidad exigente. Llego a la conclusión de que el tiempo vale lo que vale tu relación o contigo mismo o con las buenas gentes que te encuentras por los caminos.

II

Esta mañana, cuando volvía de Madrid, se me ha ocurrido enviar a los matriculados en el seminario Después de la orgía unas "Apostillas a la primera sesión, para resaltar algunos aspectos que ayer no pudimos tratar directamente. Creo que ha salido bien y que al día siguiente de cada sesión los asistentes recibirán unas apostillas.

III

Mañana tengo otro encuentro telemático, esta vez con Perú. Si las cosas salen como espero, para allí me iré en el último trimestre del año.

IV

Hoy he recibido, por correo y por mensajero, un montón de libros. La mayoría no me interesan nada y los que me interesan sé que no voy a tener tiempo de leerlos.

V
Ortega: "El imperativo de hacer algo nos fuerza a limitarnos". Esta es una de las apostillas a la primera sesión.

Erisictón

 I

Sales a la calle a las 6 de la mañana convencido de que vas a estrenar el mundo, y te encuentras con que los accesos a la estación de Atocha están colapsados por la enorme cantidad de gente que hace rato que se ha puesto en movimiento para repartirse por toda la geografía hispana. La mayoría llevamos la cara de no habernos despertado aún del todo. Toda esta gente va a cumplir con su deber, caballeros proletarios con traje y corbata.

II

Muy grande ayer Ángel Ruiz en el estreno del seminario "Después de la orgía" en la Fundación Tatiana. Nos tuvo a todos con la boca abierta haciendo una excursión fantástica por el imaginario del mito de Erisictón. Es un mito poco conocido y poco estudiado, pero allí estábamos nosotros porque quizás haya encontrado en el presente a sus destinatarios.

lunes, 18 de marzo de 2024

El guionista caprichoso

 I

A eso de las cuatro de la tarde ha sonado el teléfono. Era una de esas llamadas que esperas que nunca lleguen y que cuando llegan, siempre sin avisar, te encogen el corazón y te estrechan el mundo.

II

He ido al traumatólogo. En resumen: me ha recetado dos inyecciones anuales de ácido hialurónico, una en cada rodilla. En total: 600€. Ya sabía yo que esto era grave. Sin embargo con la dieta se ha mostrado escéptico: "Es buena, siempre que no reduzca la masa muscular...".

III

De lo terrible a la rodilla con esa singular solución de continuidad que se llama vida. Estaba yo pensando en el guionista tan poco versado en arte dramático que escribe nuestras vidas y me ha interrumpido otra llamada, esta vez desde Sevilla. Me invitan a que conferencie por tierras sevillanas y malagueñas. 


domingo, 17 de marzo de 2024

Silencio, se vive

 I

Hay momentos en misa en que se produce un silencio profundo y es fácil dejarse llevar por él hacia un remanso de paz. Normalmente suele haber algún niño que lo rompe con un lloro o un quejido o una palabra incomprensible. Hoy el silencio ha sido compacto. Tan compacto que uno podía sentirse flotando en él. Cuando se producen silencios así, tan hondos, tan intensos, tan vivos, uno sabe que está, exactamente, donde debe estar.

II

El día ha sido tranquilo. Sin hijos, sin nietos, y con una sopa haciéndose a fuego lento a lo largo de la mañana, porque dice mi mujer que lo mejor para mi rodilla es la sopa de huesos. En algún sitio ha leído que ha de estar hirviendo un mínimo de tres horas.

III

Hemos vuelto de misa dando un rodeo, para aprovechar las calles desiertas. Este pueblo tiene sus momentos y si se saben descubrir, te ayudan a enraizar en él.

IV

Me escribe M.C. desde Santiago: "...No me resigno a que el viento se lleve sus Bienaventuranzas da despedida, buenas para venteañeros y para octogenarios como yo. No dudo de que podrá agavillar fragmentos de libros suyos y de conferencias en que aparezca ese tratadito para educación de príncipes; incluso aunque se pierdan sus finezas galaicas de resucitar a Amor Ruibal y Pastor Díaz y aquellas sabrosas anécdotas y fábulas (mejor inclúyalas). Á. R. me ha proporcionado su dirección electrónica: la deseaba desde agosto pasado en que caminé desde Premiá a San Adrián del Besós orillando la costa; a la altura del Masnou le mandé un saludo imperceptible."

Dune

 I

Día de hacer poco y dormir mucho. Me he levantado tarde y me he regalado una siesta larga en mi sofá, con mi manta del alma, mis zapatillas, el sonido de mi tele, la luz tan familiar que entra por las ventanas y mi Agente Provocador al lado. Hay que alejarse de las cosas entrañables para poder disfrutar del triunfo de la reconquista.

II

He intentado escribir un rato, pero lo he hecho de manera forzada y se ha resentido la naturalidad de la escritura. Cuando las cosas no salen derechas, hay que dejarlas para otro día. Si intentas enderezarlas, acabas malhumorado y, finalmente, rendido.

III

He acompañado a mi mujer a ver la segunda parte de Dune. A ella le gustan estas coas. Yo, sin embargo, no acabo de entender que tienen que ver estos espectáculos con el cine.

IV
Me entero por Rob Henderson de algo que, por lo visto, decía Sarasate: "Durante 37 años he practicado 14 horas diarias, y ahora me dicen que soy un genio,"

viernes, 15 de marzo de 2024

Piedras radiantes

I

Regreso de Santiago de Compostela. Pero no se vuelve nunca del todo de los lugares en los que te has sentido como en casa. 

II

"Sí, Galicia está muy bien", me decía ayer una persona, "¡Pero está tan lejos de todo!" Lo entiendo, pero eso permite que esté muy cerca de sí misma y eso es lo que la hace más atractiva.

III

He pasado la mañana trabajando en la habitación del hotel. De vez en cuando echaba una mirada al obrero que estaba reparando el tejado. Después me ha llevado al aeropuerto todo un señor lutier. Siento una admiración profunda por las personas que hacen cosas realmente relevantes: los panaderos, los albañiles, los carpinteros, los lutiers...  El artesano es la figura mayor del humanismo.

IV

Viaje muy incómodo en avión. No me caben las piernas en estos aviones de la señorita Pepis. Si el viajero de al lado se apropia del reposabrazos, estás perdido. Almas estabuladas que como pájaros enjaulados no dejamos de mirar el cielo, ta próximo, por las ventanillas.

V

En el aeropuerto del Prat he ayudado lo que he podido a un matrimonio de ancianos que andaban completamente desorientados. Venían de Andalucía e iban para Badalona, pero esta era la primera vez que hacían el viaje en avión. ¡Qué laberíntico puede ser un aeropuerto moderno para muchas personas mayores que arrastran dos pesadas maletas!

VI


Al llegar a Barcelona, con tanto sol, he añorado la finísima lluvia gallega, cuyo destino parece ser mantener las plantas en flor y las piedras radiantes. No hay piedras más presumidas que las de Santiago.

VII

Ley moral del viajero conferenciante: haz las cosas de tal manera que te apetezca volver.

jueves, 14 de marzo de 2024

La política de capa y espada

 I

Santiago santiaguea y así encaja con mi memoria de la ciudad. Tras la sorpresa del día de ayer, hoy no hay ni rastro del azul del cielo. Orvalla, que es lo que toca. Las losas de las calles brillan como acabadas de bruñir y el musgo de las iglesias cumple a la perfección su misión de santificar la piedra. En días así hay que comer pan gallego, el más rico del mundo, a dos carrillos. Y eso es lo que estoy haciendo en el Casino.

II

Yo sabía que tenía que estar a las ocho allí. Así que quedé con que pasarían a recogerme al hotel a las siete cuarenta. Me he despertado, me he duchado, me he arreglado, he desayunado deprisa y corriendo y he salido a la puerta del hotel a esperar a que vinieran a recogerme. Como lo que pasaba era el tiempo, le he dicho al recepcionista que si alguien preguntaba por mí, le dijera que ya me había ido. Bajo el calabobos (¡qué diferencia, a favor del gallego, entre orvallo y calabobos!) he ido hasta donde tenía que ir. He llamado a la puerta y me ha abierto la mujer de la limpieza. Me ha mirado extrañada, pero como yo iba justo de tiempo, he seguido para adelante. En el salón de actos no había nadie. Entonces he caído que tampoco había nadie en la entrada. He mirado la invitación. El acto era justo doce horas después.

Y luego, in continente,

calé el chapeo, requerí la espada,

miré al soslayo, fuime, y no hubo nada.

III

Gracias Dios, que siempre protege a los débiles, acabo de conocer a alguien tan inútil como yo: incapaz de cambiar una bombilla, de arreglar un grifo que gotea, de clavar un clavo en la pared, de aprender a bailar un pasodoble, de... organizarse por el mundo sin la brújula de su mujer. Esto de encontrar un gemelo competencialmente fallido es un bálsamo para el ego herido.

IV

No sé hacer nada práctico. En una ferretería soy tan inútil como una momia, pero sé quién fue Onesícrito de Astipalea,  Lastenia de Mantinea, Zósimo de Panópolis... y me he leído las 11.000 páginas de la obra completa de Balmes y las mil y pico de La mística ciudad de Dios de Sor María Jesús de Ágreda. ¿A dónde puedo ir con este bagaje? 

V

Eso sí, he dado con la librería Couceiro. He subido al tercer piso, donde tienen los libros de viejo y me he comprado La política de capa y espada de Eugenipo Sellés (1876), más que nada por su rabiosa actualidad.

miércoles, 13 de marzo de 2024

Santiago

 I

Ya está a punto: 


II
Me preguntan en una entrevista: "Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Mi respuesta: Creo que se me aparecería mi madre diciéndome que no se me ocurra morirme con las manos sucias.

III
Estoy en Santiago de Compostela, bajo un cielo protector, de un azul compacto, y un sol que iba declinando serenamente, arrancando de las piedras de la catedral dorados inesperados.  Nunca la había visto tan radiante.

IV
Estoy alojado en un antiguo convento franciscano. Duermo en una celda con una ventana que da a un hermoso claustro. Como en un antiguo refectorio. Camino por pasillos interminables, etc., pero aunque el hotel es cómodo, nada de esto es genuino. El espíritu que levantó este edificio ya no está aquí adentro. Se ha perdido entre los planos de los arquitectos remodeladores.

V
En la comida pido un vino reconfortante para acompañar el bacalao y celebrar la compañía:



VI
Largo paseo con una persona que me resulta muy entrañable, Ángel Ruiz. Hablamos de lo humano, de lo divino, de don Pego y de García Máiquez e incluso nos da tiempo para ir al claustro de la catedral a rendirle un pequeño homenaje al gran Amor Ruibal:




VII
Hay días que deberíamos poder repetir.


MI Agente Conspirador

 I

Ayer vino mi Agente Conspirador y se acabó estar de Rodríguez. Me di una paliza intentando ordenar la casa para que la encontrara habitable. Pero no he podido salvar todas las plantas. En cuanto se va ella, se me suicida alguna.

II

Y hoy me voy yo para Santiago de Compostela a hablar de Las bienaventuranzas de la despedida. Ya les contaré.

III

Tengo demasiadas cosas en la cabeza. Es decir, tengo más cosas en mi cabeza que lo que da de sí mi capacidad para ordenarlas. Convivo con momentos caóticos un pelín surrealistas que, la verdad sea dicha, no me desagradan.


martes, 12 de marzo de 2024

Toda la tarde viendo pasar nubes

 I

Día soleado, de mucho trajín y trabajo intermitente. Sigo cojo y hasta el lunes no tengo hora con el traumatólogo. Me parece a mí que esto de mi rodilla derecha es serio. El de la azotea de enfrente ha salido esta mañana temprano a fumar. Hoy ha tenido una conducta distinta. Se ha parado frente a la puerta que comunica la azotea con la casa y ha pasado un buen rato dándole cabezazos. ¿Un don Quijote en paro haciendo el sandío?

II

Por la mañana, tras llevar a mi nieto G. al colegio le he dedicado un rato a La vida de Plotino de Porfirio, que, en realidad, es una reflexión sobre la edición de las obras de Plotino. La primera reflexión escrita de un editor. Al darme cuenta de esto he tenido una idea...

III

Me ha llegado, cuando estaba camino de la plaza de Ocata, El comunismo en España. Mito, pueblo y revolución, de Andreu Navarra. Le haré de telonero de su presentación en la librería Alibri, el 17 de abril. Un honor.

IV

En la Plaza de Ocata he tenido visitas inesperadas que me han ayudado a olvidarme del ordenador y a hablar de mil cosas triviales, que son las ricas. Al quedarme solo he pedido una cerveza y unas patatas. Hay veces que si me ofrecieran un imperio pediría que, por favor, esperasen un rato.

V

A las 17:30 reunión cordialísima y muy instructiva por zoom con varios jesuitas de Hispanoaméricas. Próximamente participaré en un debate sobre el currículo que han puesto en marcha. Me gusta lo que están haciendo. Están sacando vino nuevo de los odres viejos de la Ratio Studiorum

VI

Después charla telefónica con Ana Palacio sobre Chantal Delsol. Hablar con Ana es una de las cosas importantes que se pueden hacer hoy en día en todo el mundo mundial.

VII

Cena sencilla. Un poco de tele. Comienzo y acabo un artículo de 1.500 palabras para una revista. Hay que ver lo fácil que salen algunas veces los artículos largos y lo que cuesta escribir uno corto.

VIII

Toda la tarde viendo pasar nubes frente a mi ventana. Aparecían por la derecha e iban a paso de caracol algodonado hacia la izquierda. Una procesión curiosa, bella, gratuita y sin significado. He perdido (o ganado) mucho tiempo observándolas, con esa atracción irresistible de la pura belleza sin fin.

domingo, 10 de marzo de 2024

Lo vago concreto

 I 

Demasiadas horas ante la pantalla del ordenador. Excesivas... y pico. Tengo la vista resentida, muy cansada. Así que aquí lo dejo, por hoy.

II

Pero antes una reflexión sobre el lenguaje emocional que no estoy seguro de lo que vale, pero que a mí me está costando lo suyo. Digamos que es una reflexión en tránsito... no sé si a la papelera o al libro.

Por razones que ahora no vienen a cuento, he llegado a la conclusión de que las pruebas PISA, especialmente las de matemáticas, evalúan el pensamiento formal de nuestros alumnos que, honestamente, es muy pobre. Son pruebas piagetianas. Esta mañana me preguntaba cuáles son los factores que mantienen a nuestros escolares tan pendientes de lo concreto y tan incapaces de elevarse hacia lo formal. He llegado a la conclusión (provisional) de que uno de esos factores es el lenguaje emocional, tan en boga en nuestras escuelas.

No negaré que los nombres que ponemos a las emociones tienen un componente conceptual/formal. Pero es pequeño y ambiguo, porque en lo formal no cabe el sujeto hablante y en las emociones todo es sujeto, experiencia propia, vivencia. Lo formal es aquello que nos aleja de lo concreto y biográfico y nos dirige hacia la idea (la definición). En el concepto puro de círculo no hay nada mío. Por eso las verdades del objeto supuesto que llamamos círculo se derivan necesariamente de la misma estructura formal de la suposición.

Las verdades geométricas son necesarias, eternas y comunicables en el lenguaje puramente denotativo de la geometría, Pero el dolor que siento ahora es mío y solo mío. Si lo puedo comunicar refiriéndome a un concepto, es porque supongo que la persona a la que me dirijo ha experimentado lo mismo que he experimentado yo y que nuestra común experiencia está recogida en el nombre. Esto quiere decir que lo que entre los conceptos puramente denotativos es transferencia, en los cargados de connotaciones es, como mucho, empatía. 

Siento que "me duele tu pecho", le escribe Mme de Sévigné a su hija enferma. Entendemos lo que quiere decir, pero no podemos sentir su dolor. Nuestro pecho no puede sentir el "siento" que Mme de Sévigné siente en el suyo como reflejo del dolor de su hija.

Yo siento que el predominio del vocabulario emocional ancla a nuestros niños en lo concreto, en lo específicamente suyo, en la interpretación subjetiva de su sentir aquí y ahora, en la apología de lo vago concreto, si se me permite la expresión.

III
Ahora sí. Lo dejo.

La cabaña de Bohr

 I

Llevo un buen rato dándole vueltas a este gráfico: Indudablemente el gasto en educación importa... especialmente si está bien administrado:

II

Día de lluvia intermitente. Indudablemente los días así no están hechos para las buenas gentes que andamos de Rodríguez. Nos falta luz dentro de casa.

III

Mucho trabajo improductivo. Intento repasar alguna cosa de Amor Ruibal porque la semana que viene quiero hablar de él ni más ni menos que en Santiago de Compostela. De hecho mi intención es citar a Nicomedes Pastor Díez, a Amor Ruibal y a su biógrafo, Avelino Gómez Ledo y a Domingo Carvallo.

IV

Me han escrito los frailes capuchinos invitándome a darles una conferencia en enero del año que viene. Son, sin duda, seráficos previsores. Les he dicho que, puesto que son capuchinos, pueden contar conmigo incondicionalmente. No en vano (se lo confieso a ustedes) llevo una sencilla Tau de madera colgada del cuello. Cuando se lo conté a Armando Pego, me dijo que no era un amuleto. Pero yo creo que aunque no es solo eso, también es eso.

V

Hace unos años, catorce exactamente, mi mujer y yo atravesamos Bulgaria caminando en etapas de 30 km de promedio. Al salir del pueblo de Banya, un domingo temprano, me encontré una herradura en el camino y, por supuesto, me la colgué de la mochila. A partir de ese momento el azar amigo se nos fue presentando a cada paso a brindarnos su ayuda. 

El físico Niels Bohr recibió un día una visita en una cabaña que tenía en la montaña. El visitante se sorprendió al ver una herradura clavada sobre la puerta de entrada. ¿Usted, que es científico cree en estas cosas?", le preguntó. "¡Por descontado que no!", le respondió Bohr. "Pero me han asegurado que las herraduras funcionan aunque no creas en ellas." No parece que sea un deshonor compartir esta opinión con el premio Nobel danés.


sábado, 9 de marzo de 2024

Vic

I
Ayer tocaba Vic. Participé en una mesa redonda con Miguel Ángel Tirado, Ferran Riera y Marta Zaragoza. O sea, jugaba en casa. La noche acabó con una muy buena cena con una muy buena gente. Llegué a casa a eso de las 2:00 de la mañana, y caí como un tronco en la cama.

II
Pero antes pasé por una de mis librerías de viejo preferidas, Costa Llibreter, en el casco antiguo de la ciudad, y por el Museo de arte medieval de la ciudad. Un museo impresionante, con piezas absolutamente deslumbrantes en un recorrido inabarcable para el sentido común. Es un Museo para visitar mil veces y comprobar que cada vez es la primera.

III
Por supuesto, tuve mis conversaciones privadas con Nuestra Señora de la Lectura Lenta:



Clave de bóveda. Principios del XV

   

Primer tercio del XV


Santa Ana, la Virgen y el Niño. C. 1505. 
Del pintor navarro Juan Gascó, nacido en Tafalla y muerto en Vic en 1529, conocido también como Juan Navarro.


Frontal del altar de Bellver d ela Cerdaña. Tercer cuarto del siglo XV

Jordi de Déu.
Santa Ana y la Virgen. último cuarto del siglo XV


Anunciación. Primer tercio del siglo XIV

jueves, 7 de marzo de 2024

Plotino

 I

Ayer me hicieron una pregunta que detesto: "¿Qué crees que puede enseñarnos hoy un clásico?" Esta es la pregunta que nunca haría un humanista. Un humanista es el que sabe hablar con los clásicos, aunque con cierta prudencia, para no decepcionarlos.

II

¿Por qué no partir del presupuesto, cuando abrimos un gran libro, de que tiene cosas muy relevantes que decirnos para entendernos a nosotros mismos, cosas que tal vez el orgullo historicista no deja ver?

III

Día tranquilo, aunque sigue sin tocarme la Primitiva, esa amante esquiva. He trabajado bastante en un tema que me interesa tratar en el nuevo libro: las dos sigmas de Bloom. Me imagino que esto no dirá nada a los legos en pedagogía... lo cual es irrelevante; pero muy probablemente tampoco dirá nada a la inmensa mayoría de nuestros pedagogos. Me ha salido un apunte muy cuñado, pero aquí se queda.

IV

Estos días, con estos cielos, este sol, esta brisa reconfortante, invitan a paseos largos... que no me puedo permitir por culpa de la rodilla derecha. 

V

Como el jaleo político sigue en alza, me he puesto a traducir La vida de Plotino, de Porfirio. Hoy he descubierto que hay pasajes en el texto de Porfirio que aparecen también en las apócrifas Actas de Juan. El tema me parece interesante porque también en las conocidas como Actas de Andrés aparecen párrafos enteros claramente plotinianos. Una de las ventajas de tener amigos mucho más listos que yo es que puedo mostrarles mi sorpresa y ellos me responden con la claridad de la explicación convincente.

VI

Plotino, ese filósofo que tenía vergüenza de tener un cuerpo, pero que cuando, ya al final, se le caía a trozos, sentía enormes deseos de abrazar a sus amigos.


miércoles, 6 de marzo de 2024

Casi

 I

Hay días cortos, días largos y días, como el de hoy, interminables. Pero gozosamente interminables.

II

He comenzado llevando a mi nieto G. al cole. Por el camino me ha contado que ha pedido tres libros a Amazon y que seguramente se los entregarán hoy. Hemos hablado de la lectura y nos hemos puesto superelitistas. Después me he acercado al Ayuntamiento a presentar la instancia que no tocaba en el lugar que no correspondía. Parece que tengo que hacer una instancia electrónica, pero por ahí no paso. Más de una conferencia he dejado sin cobrar por no hacer la dichosa factura electrónica. Ahora, cuando me invitan de una institución oficial, siempre digo que iré... excepto en el caso de que me pidan una factura electrónica.

III

He estado en casa un buen rato organizando papeles y a eso de las 11:00 he bajado a la plaza de Ocata. Escritura lenta, cerveza helada y un sol que era una delicia. Pura terapia existencial. Me han llamado del lugar donde me harán la resonancia en la rodilla derecha, porque tenían un hueco libre. ¿Podría presentarme a las 15:45? 

IV

Mi otro nieto, B., venía hoy a comer a casa y le he preparado, claro está, lo que le gusta. Como estoy de Rodríguez, le permito que no coma postre. 

V

Las personas amables y eficientes son un regalo del cielo. Ellas no lo saben, pero llevan sobre sus hombros toda la jovial serenidad de este mundo. 

VI 

A las 17:10 me he subido al tren en dirección a Barcelona. A las 18:00, encuentro con Francisco para hablar de los próximos libros de Rosamerón. Después, charla en el jardín del Ateneo y presentación de la biografía de Platón. Para mi sorpresa, se ha llenado el local. Había incluso gente de pie. Platón, mola. 

VII

En el Ateneo me he encontrado con personas muy queridas a las que no veía hace tiempo. Pepa, por ejemplo, que estaba espléndida, luminosa, rejuvenecida. Fabricio Caivano, a quien tantísimo admiro, etc.

VIII

He llegado a casa cerca de las 21:00 y me he encontrado con que mi nieto B. se quedaba a cenar y a dormir. Así que he hecho una olímpica tortilla de patatas. Hemos cenado, hemos hablado de las partes del ojo y, a las 10:00 nos hemos metido en la cama, donde escribo esto.

IX

Tengo aquí, en la mesilla, un libro y medio que me ha traído hoy mi diligentísima cartera.

El libro es Casi, de Jorge Bustos. Con Jorge tengo una ya larga relación de cariño, más que de amistad. Me alegro de sus triunfos profesionales como si fueran míos y celebro lo que publica como si le lo hubiera editado yo.

El medio libro recoge la lección inaugural del curso 2023-2024 que pronuncié en el IREL (Institut de Recerca i Estudis Religiosos de Lleida), hace ya algunos meses.


martes, 5 de marzo de 2024

La sopresa del dinosaurio

 I

El traumatólogo quiere que me haga una resonancia magnética para ver qué tiene que hacer con mi rodilla derecha. Al despedirse me ha dicho que "a su edad, no hace falta operarle". No sé cómo tomarme eso.

II

El fumador de la azotea de la casa de enfrente ha vuelto a salir a fumar. No deja de dar vueltas, como un tigre enjaulado. ¿Por qué me intriga tanto este hombre?

III

Me prometía una mañana feliz trabajando en la plaza de Ocata, pero no he dejado de atender llamadas telefónicas. Un periodista me ha hecho una entrevista surrealista. Ha comenzado así: En su obra Educación y escuela menciona la necesidad de reintegrar la educación moral en el currículo escolar..." Pero la sorpresa grande ha venido con esta otra pregunta: "En su libro El rastro del dinosaurio, analiza los cambios en la cultura y la sociedad contemporánea, ¿Cuál cree usted que es el mayor desafío moral al que se enfrenta nuestra cultura en la actualidad?"

Me imagino que habrá un montón de libros por ahí con títulos como Educación y escuela. ¿Pero qué habrá animado al periodista a asignarme la autoría de, ni más ni menos, El rastro del dinosaurio, de Arthur Koestler?

He decidido responder con la mayor amabilidad, "No recuerdo ahora mismo haber escrito ninguno de estos dos libros, pero...".

Darrere el vent