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viernes, 12 de julio de 2024

Sigue el calor

 I

Todo el mundo educativo llevándose las manos a la cabeza por el consumo de pornografía entre los niños y resulta que, según un estudio de la firma de análisis GFK, la amplia mayoría de consumidores en España son hombres adultos de más de 40 años, o sea, los padres.

II

Creo que tengo una memoria espacial muy buena. De hecho, me divierte plantearme problemas como este: «¿Por dónde pasé cuando en la ciudad X fui de tal sitio a tal otro?» Me entretiene, también, recordar con el mayor detalle posible qué es lo que vi ayer en el trayecto de mi casa a la estación de cercanías. Sin embargo se me puede colar el mayor gazapo ortográfico en cualquier escrito, de esos que hacen sonrojar.

III

Sigue el calor, el sudor y las noches de mal dormir. Es decir, el clásico de cada verano en Ocata. La mejor hora del día es la mañana, temprano, cuando entra una brisa fresca por la ventana y parece verosímil que el día se ajustará a tus deseos, que en días como estos, son todos climáticos.


jueves, 11 de julio de 2024

Calor


I
Cuando me preguntan por las razones de los buenos resultados educativos de Castilla y León, suelo contestar que hay pocos pueblos que no tengan o una calle o un monumento dedicado a un maestro.


II

Tras pasar unos días a mil metros sobre el nivel del mar en la Sierra de la Demanda, este calor mediterráneo,  húmedo, pegajoso, mefítico, ampuloso, de charca hirviendo, agotador... me tiene sumido en un mal humor del que solo me saca la euforia de la selección española de fútbol y la cerveza helada (preferentemente las dos cosas al mismo tiempo).

III

He vuelto a La vida de Plotino de Porfirio. La tengo que acabar ya. Ahora estoy con las notas a pie de página. Me doy cuenta de hasta qué punto puedo alterar la lectura del texto principal con una nota a pie de página y por eso cada vez que pongo una le pido perdón a Porfirio... pero es un perdón hipócrita y sesgado, que tiene algo de orgullo. Obviamente de lo que sucedió en la historia de la filosofía tras Porfirio, aunque yo sepa poco, sé más que Porfirio.

IV

¿Por qué la meritocracia y la ética del esfuerzo están bien vistas en el fútbol y resultan sospechosas en la escuela? ¿Es menos democrático el esfuerzo físico que el intelectual?

miércoles, 10 de julio de 2024

La Virgen de los Lirios


Al norte de Salas de los Infantes, en la burgalesa Sierra de la Demanda, está el paraíso. Lo sé porque cada año vuelvo a pasar unos días en el verano. Se llama Hoyuelos de la Sierra. Cerca de Hoyuelos está Castrovido y, un poco más allá, Monasterio de la Sierra, el pueblo que lleva el nombre de un antiguo convento franciscano dedicado a la Virgen de los Lirios, hoy en ruinas, situado a 4 km de distancia.


El camino del pueblo a las ruinas es, créanme, una auténtica delicia. Son 4 km majestuosos que nosotros, gracias a las lluvias del día anterior. hicimos con un terreno blando engalanado de verdes espléndidos.


Por allí iba mi familia, en fila, como la familia vertebrada que somos,  siguiendo las indicaciones, que no siempre estaban claras, pero disfrutando de nuestra compañía, que no es poca cosa.


Finalmente dimos con un muro de piedra que sabíamos que teníamos que recorrer hasta dar con una entrada que nos llevaría hasta las ruinas del convento, que la espesa vegetación ocultaba.


Aquí recluían los franciscanos a los frailes disolutos, con los que no había manera de hacer carrera. En Castrovido aún circula el siguiente dicho: «¿Fraile, qué hiciste, que a Castrovido viniste?» De todo aquello solo queda la presencia de la piedra carcomida por el abandono y la memoria difusa de un antiguo esplendor.


Nos sorprendió no encontrarnos con nadie ni en el camino ni en las ruinas, pero cada uno veranea como quiere. No son, desde luego, espectaculares, pero, como decían los románticos, "Sólo hay algo más romántico que un cementerio: un cementerio en ruinas". Lo mismo podemos decir de un monasterio gótico. Las tropas de Napoleón le hicieron unos cuantos boquetes persiguiendo al cura Merino y después, la desamortización hizo el resto. Hoy los antiguos campos de cultivo son propiedad de la maleza. 


¡Qué extraña soledad, la de las ruinas! Es la soledad de la victoria inapelable del tiempo, que en forma de naturaleza, va borrando la presencia de lo que fue. ¿Por qué resulta tan atractiva esta melancolía? ¿Quizás porque intuimos que "de te fabula narratur"?


Por. supuesto, me puse pedante, y les recité a los míos las palabras de la epístola décima de Horacio: "Naturam expellas furca, tamen usque recurret". Es decir: "Podrás mantener a raya la naturaleza con tus trabajos, pero ella siempre vuelve". La cultura es el arte de mantener vigente el limite, porque la naturaleza posee un hambre voraz. Siempre me han sorprendido los que se jactan de experimentar un sentimiento místico de copertenencia con la naturaleza. ¡Si la naturaleza es un fenómenos gástrico!

martes, 9 de julio de 2024

De regreso

 I

Vuelvo a casa después de 10 días con la familia por la asombrosa tierra castellana y me encuentro, primero, con esta agradable sorpresa:


Segundo, con este artículo:

En Aceprensa.  

Y, tercero, con la portada de mi nuevo libro, que llegará a las librerías el 1 de septiembre:


II

Con mi mujer, mis dos hijos y mis dos nietos nos plantamos el día 29 en Molpeceres, un pueblecito de Valladolid, al sur de Peñafiel. Invitado por Armando Zerolo estuve desmenuzando el Frankenstein de  Mary Shelley (dos horas diarias matinales a un grupo de jóvenes que después se arremangaban para trabajar con pico y pala bajo un sol ardiente). Tras la sesión literaria, nos íbamos los seis a recorrer aquellas tierras: Peñafiel, Valbuena de Duero, Rábano (y su playa fluvial), el parque natural de las Hoces del Río Duratón (en la ermita de San Frutos me encontré con un seminarista que anda ayudando al párroco de mi pueblo), Sepúlveda (¡qué lechón!)...

De Molpeceres nos trasladamos a un pueblecito encantador de la burgalesa Sierra de la Demanda, Hoyuelos de la Sierra, al Norte de Salas de los Infantes, junto a un pueblo llamado Barbadillo del Pez (¡cómo me gustan estos nombres!), donde íbamos a disfrutar de las cascadas de agua helada del río Pedroso. Resalto la inolvidable excursión que hicimos en bisca de las ruinas del convento franciscano de Nuestra Señora de los Lirios.

Ayer al atardecer estaba de vuelta en casa.

Iré dando cuenta de todo esto. Ahora tengo que dedicarme a poner orden en el trabajo atrasado.


sábado, 29 de junio de 2024

Pies

 I

Amanecer lento, sin que se asome el azul del cielo al nuevo día. Una amorfa densidad de nubes grises parece anunciar un chaparrón inminente, pero que se demora. Por la ventana me entra una brisa fresca, muy agradable.

II

Me escribe B. desde París: "Nous vivons ces jours-ci dans une atmosphère délétère, en attente de la catastrophe annoncée".

J., que es judío y francés, aunque vive en Barcelona, me dice que va a votar lo que hasta hace poco le resultaba inimaginable, a Le Pen.

III

Sin dramatismos, solo con actitud notarial: La vida, vista desde la perspectiva en que la naturaleza ya no es lo que empuja, sino lo que espera: Del arado a la guadaña. 

IV

Y Macron se ha segado los pies.

V

Creo que lo que mantiene en pie a las cosas humanas es nuestra poca memoria. Gracias a que somos tan desmemoriados hay tantas cosas que parecen originales.

VI

Por no sé dónde escribe Unamuno que la educación consiste en poner a un hombre en pie. Hoy lo cancelarían por masculinidad tóxica.

jueves, 27 de junio de 2024

¿Te acuerdas cuando...?

 I

He ido esta mañana al estanco a hacer la Primitiva. Ha entrado justo antes que yo un señor que rondaría los 80 años. Ha preguntado cuánto le podía tocar si le daban el boleto ganador de no sé qué juego. La estanquera le ha dicho que 17 millones. "Por esa cantidad, yo no juego", ha dicho el señor. Se ha dado media vuelta y se ha ido. Así que le estanquera y yo hemos tenido tiempo para desarrollar un mínimo tratado de antropología lúdica de urgencia.

II

Junto al estanco está el bar de los desahuciados, gente que se caracteriza por compartir sus problemas con la verticalidad. Esta es la santa alianza de los marginados.Viven de espaldas al pueblo y el pueblo vive de espaldas a ellos. Pasamos junto a ellos sin atrevernos a mirarlos de frente. 

III

Esta mañana ha aparecido Lola en la Plaza de Ocata. Traía su novela recién salida del horno:

Curiosa cosa esta de la amistad, que te hace alegrarte de las alegrías ajenas como si fueran propias. Mejor dicho: porque son propias. Hemos hablado de lo divino y de lo humano y hemos enhebrado también nuestra pequeña antropología de la terraza de un café en una plaza de pueblo, pequeña ágora del sentido común. ¡Cuánto le debemos a la gente sencilla con sentido común! Son los que se mantienen despiertos en la frontera. Ellos no lo saben y es precisamente esta ignorancia de la relevancia de su papel la que otorga relevancia a su conducta.

IV

Por la tarde he ido de compras con mi hijo y ha estado bien. No hemos hecho antropología de nada. Nos hemos limitado a estar juntos y a poner de vez en cuando la palma de la mano sobre el hombro del otro. 

V

Llamadas. Varias de la correctora de mi próximo libro, consultándome detalles relevantes. Varias del diario ARA sobre dos o tres frases de mi próximo artículo. De Emilio del Río, que quiere saber si estoy libre el 4. De nuestras mujeres, que nos transmitían su parecer sobre las fotos de nuestras posibles compras. Del pasado que se inmiscuía de repente en nuestro recorrido con aquel "¿Te acuerdas cuando...?".

miércoles, 26 de junio de 2024

Naturaleza e historia

 I

Viaje relámpago a Lleida, a hablar de educación con grandes profesionales que han hecho de la cordialidad un hábito. Salía de casa a las 7:00 y estaba de vuelta a las 14:00. Hoy los tiempos adelantan, como decía don Hilarión, que es una barbaridad. Antes de salir de casa he enviado un largo artículo para ACEPRENSA y, al poco de volver, he enviado otro bastante más corto, al Ara. Me gusta escribir en catalán, aunque mi catalán tiene una deriva navarra muy marcada. 

II

Me han llegado los dos tomos de las Obras escogidas de Antonio Alcalá Galiano, incluidas en la monumental Biblioteca de Autores Españoles de la Colección Rivadeneira. ¡Ya tengo entretenimiento literario para el mes de julio!

III

Tengo la creciente sospecha de que todo lo que llamamos cultura no es sino una tecnología de ocultación de la naturaleza. Los hombres no sabemos vivir en condiciones de absoluta realidad y, por eso, no cesamos de construir mentiras verosímiles que son las que conforman el mundo de las cosas humanas. Disponemos, sin embargo, de un sentido de la realidad, que es la razón. Pero hay que usarla con cuidado porque, como decía Donoso, que vio esto mejor que nadie, hay una profunda afinidad entre razón y locura. Esta locura es el cinismo.

IV

La tecnología de ocultación más eficaz que hemos construido es la historia (y sus relatos), que es el intento de ocultar el dominio imperialista del tiempo anónimo y su voracidad nihilista.

V

El historicismo es la entrega a la historia para huir del tiempo. Y aquí hay que reconocer los éxitos de la izquierda para crear las religiones laicas del presente. Tengo que tirar de este hilo.

VI

CEU-CEFAS publica cada trimestre unos Cuadernos, muy bien editados, que tratan, en sentido amplio, de filosofía política. El del presente verano está dedicado al conservadurismo, y allí aparecen las firmas de Fantini, García-Máiquez, Pitt, Calleja Rovira y un servidor. Me siento magníficamente bien acompañado.

martes, 25 de junio de 2024

Audífonos y otras cosas incordionas

 I

Los residuos de la noche de San Juan. ¿La famosa «ecoansiedad» era esto?


Sospecho que los compromisos éticos de la juventud están muy sobrevalorados.

II

Ayer por la tarde, para entretener un rato la ociosidad de una día largo, di una vuelta con el coche. Al regresar, aparqué casi en frente de mi casa y me dispuse a pasar un buen rato leyendo en la terraza. Llevaría una hora de lectura cuando llamaron al timbre. Me asomé desde la terraza y vi a dos mujeres policías. Muy intrigado, pregunté qué pasaba y la policía a la que le cayó mi inquietud en picado dio un grito. Esperaba que la respuesta a su llamada le llegara por el interfono y le vino de lo alto. Cuando se repuso me preguntó si ese coche aparcado en frente de mi casa era el mío. «¿Le pasa algo?» «Sí, que se lo ha dejado usted en marcha» Por lo visto, un vecino se había dado cuenta y en vez de llamar a mi puerta, llamó a la policía. El coche estaba bien cerrado y en marcha. No es la primera vez que me pasa. Simplemente mi sordera, tan voluble, hay veces que me impide escuchar el ruido del motor y me olvido de apretar el botón de apagado. De todo esto saqué varias conclusiones. La primera, que en todo vecindario hay, al menos, dos vecinos raros; la segunda, que cuando a las 21:00 cogiera de nuevo el coche para ir a buscar a mi mujer a la estación de Sants, estaría tan fresquito; la tercera, que igual tengo que hacer caso al otorrino y mirarme un audífono.

III

Todo el mundo me dice que los audífonos modernos son una maravilla tecnológica y que es muy fácil controlarlos por el móvil. En mi caso, la perdida auditiva va acompañada de unos acúfenos muy puñeteros. Tanto la capacidad de audición como el jaleo de los acúfenos varía a su antojo, con lo cual, como ya comprobé una vez, tengo que estar todo el día regulando el audífono, y, como soy un desastre para estas cosas, para el segundo día ya tengo todos sus mandos alterados y no puedo aclararme con lo que tengo que hacer. 

lunes, 24 de junio de 2024

La tontería no tiene cura

 I

Me acaba de hacer una entrevista un periodista que se la había preparado a fondo y les aseguro que ser entrevistado por un buen profesional es un lujo... no muy habitual. Un buen profesional sabe situarte frente a tus convicciones para descubrir en ellas alguna fractura. Es decir, te hace pensar.

II

Noche de San Juan. Cena abundante. Bebida aún más abundante. Coca. Petardos, bengalas y toda esa increíble variedad de explosivos de precios desorbitados que tanto nos gustan. Esta es una de esas noches en que es inevitable echar la vista atrás y recordar cuando los nietos eran más pequeños, aquel día en que... Todo explota y tras la explosión todo se desvanece en medio de la noche más corta del año. Lo que queda son detalles aparentemente menores, pero que se te han quedado pegados al alma.

III

He terminado «Narváez y su época" de Jesús Pabón y comienzo «Godoy: El hombre y el político», de Carlos Seco Serrano, discípulo de Jesús Pabón. Algún año terminaré esto que tengo entre manos desde que publiqué «La imaginación conservadora».

IV

Me quedo con una imagen de Narváez distinta de la que tenía y pensando en cuánto ha recortado nuestra historia a su antojo la historiografía liberal, primero, y marxista, después. Merecemos otra historia. Una historia que no nos haga daño, que no esté escrita contra nadie y, más aún, que ame profundamente su objeto de estudio.

V

Un detalle. Cuando Narváez supo que su gran amigo Luis Fernández de Córdova iba a formar gobierno, le dio un solo consejo: que no entrara en él ningún tonto; porque la tontería no tiene cura y, además, se contagia.

domingo, 23 de junio de 2024

Formas de la vida feliz

 I

Un perro corre por la playa al atardecer. Corre con toda su energía por la línea en que las olas, mansas, mueren en la arena. Corre con toda su energía como si todo lo que le pidiera la vida fuera correr, perderse en la intensidad de su ejercicio y olvidarse de todo lo demás. Corre como si la felicidad fuese el regalo de un olvido que el esfuerzo físico hace posible. Va y viene asustando a los últimos bañistas sin hacer el más mínimo caso al hombre que lo llama.

II

Cuando Ortega habla de las formas de la vida feliz nombra en primer lugar la carrera.

III

Durante unos meses anduve dudando sobre mi tesis doctoral. La alternativa triunfante fue la «República» de Platón; la desechada fue la de las formas de la vida feliz.

IV

No son muchas las formas de la vida feliz. Son muchas más las formas de la vida desdichada.

V

Esta noche es la verbena de San Juan. Hogueras, coca y petardos. En mi pueblo se comían -¿se seguirán comiendo?- caracoles "a la tabla", sin duda la forma más sucia de comer caracoles. Sobre una tabla con sal se ponen los caracoles boca a bajo. Sobre ellos se extiende una capa de carrizo y de le da fuego. Cuando se ha consumido, hay que buscar los caracoles entre la ceniza, mojarlos en una salsa picante deliciosa y comerlos. En la memoria también se construyen imágenes de lo que creemos que fueron formas de la vida feliz. ¿Lo fueron? No lo sé, pero la añoranza construye pasados con los materiales que ella misma se proporciona.

sábado, 22 de junio de 2024

Textos

 I
Me decía David Cerdá en Sevilla que leo libros raros. Yo prefiero pensar que leo libros que se han hecho raros a su pesar. 

II
Leo unos apuntes de Miguel Morayta (1834-1917) sobre la juventud de su íntimo amigo Emilio Castelar, el gran orador. Asegura que muchas familias tenían enmarcados en sus casas párrafos enteros de sus más importantes discursos. 

III
Hoy tendríamos fotos del político, en absoluto sus discursos. Se me puede decir que los adelantos técnicos hacen mucho más fácil y asequible la reproducción de imágenes que en tiempos de Castelar, pero, sea por las razones que sea, nuestros bisabuelos guardaban, lucían y memorizaban, párrafos enteros de los principales discursos de los políticos a los que admiraban, mientras que nosotros, si guardamos y lucimos algo de ellos, son sus fotos.

IV

Los textos envejecen más lentamente que los retratos. Nosotros hemos visto envejecer a todos nuestros ídolos. Estamos rodeados, de hecho, de tumbas de nuestros héroes muertos. Los textos importantes siguen ahí, aunque no sean muchos los que los lean. La cultura de la imagen es, pues, una cultura melancólica; mientras que la del texto es más afirmativa y menos evanescente. 

V

Curiosamente hay muchas personas que entienden los textos en analogía con las imágenes y nos aseguran que todo lo pasado ha caducado y que el presente ha de ser observado desde el presente, que el pasado no nos enseña más que la lección fatal de la universal obsolescencia.

VI

Entender el texto en analogía on la imagen es no entenderlo. 

VII

El historicismo es la ideología que nos anima a poner los ojos en el texto con el mismo hábito decorativo con que los ponemos sobre una imagen.

viernes, 21 de junio de 2024

Reclinatorios

 I

Si existiese un hombre sabio... para él el mundo no tendría ningún secreto. A este hombre, si admitiese consultas, le pediría que me dijera qué podemos ponerle a la vida que tuviera tal valor que la muerte no pudiera arrebatárselo. Es decir: ¿Puedo sembrar algo en mí que, de forma incondicional, tenga futuro? Y entonces miré el reloj y estaba a punto de comenzar el partido de la selección española. Así que pagué la cerveza y me vine rápidamente a casa. La acera de mi calle estaba alfombrada por los pétalos liláceos de las jacarandas, esparcidos por la lluvia matinal. 

II

Escribía hace unos días en otro lugar que, como no podemos vivir sin fe, poblamos el mundo de dioses.

III

Un dios es aquello ante lo cual consideramos imperecederamente noble el reclinatorio. Si no hay reclinatorio, no hay valores que merezcan ese nombre (entendiendo por valor aquello que atrae flotando inmóvil sobre el curso del tiempo). El hombre sin reclinatorio es un irresponsable.

IV

Qué hermosas han sido las tardes de esta primavera lluviosa que hoy ya deja paso al verano.

V

La política es el ámbito de las pugnas entre reclinatorios.

V

Acabó el partido. Cené las sobras de la comida y me fui a la cama. Y ahora escribo esto mientras espero. Tengo hora en el otorrino.

jueves, 20 de junio de 2024

Camino de Santa Justa

 I

Temer la muerte es encoger la vida. 

II

Hay que darle largas al límite y así agrandar espacios. 

III

No sé por qué me encontré con estos pensamientos ayer al despertarme. Aún era noche oscura y durante unos segundos no sabía donde estaba. No me resultó fácil encontrar el interruptor para echar la luz y reconocer la habitación del hotel Inglaterra. 

IV

Me levanté muy temprano y fui andando hasta Santa Justa, pero dando un rodeo. Había pedido un picnic, porque el restaurante del hotel no abre hasta las 7:30 y en recepción me dieron una gran bolsa de papel con zumos, yogures, frutas, bollería y un bocadillo. Se lo di todo a un negro desgarbado que había dormido en un banco de la Plaza Nueva, cerca del monumento de San Fernando, y me fui hasta la plaza del Salvador a ver si había abierto una churrería que conocí casualmente en mi anterior visita a la ciudad. Estaba cerrada, pero recordé que allí cerca había una cafetería que abre temprano y tiene un café espléndido y unos cruasanes deliciosos. Estaba abierta y llena a rebosar de turistas jóvenes con caras de sueño y de obreros. Aún faltaba hora y media para que saliera el tren. 

V

La mañana en Sevilla tiene sus propios encantos, sus propias luces, sus propias faenas y olores, su propia manera -muy generosa- de entregarse a la mirada curiosa de un forastero, especialmente en esos minutos mágicos en los que el sol ilumina las partes superiores de los edificios y aún mantiene el tránsito de las calles  en el umbral del día.

VI

Hay gente que muere con tal cansancio de vivir que recibe a la Parca con alivio, como si fuera a entregarle el pesado fardo de su vida.

VII

Vivir una vida achicada por los mismos esfuerzos del vivir. Eso sí que es triste. 

VIII

El negro al que le entregué el picnic me miró con una cara dura, sin el menor atisbo de emoción o de agradecimiento. Creo que incluso vi en ella un esbozo de insolencia, como si me estuviera diciendo: "¿No pensarás que te voy a agradecer la oportunidad que te doy de que te sientas bien?"

miércoles, 19 de junio de 2024

Sevilla

 I
Llego a Sevilla y me encuentro en Santa Justa con un clima pamplonés. Una ligera neblina envuelve la ciudad y cae un sirimiri que, a veces, impulsado por una ráfaga abrupta de viento, te estalla en la cara. Pero Sevilla es Sevilla y decido ir andando hasta el hotel, el Inglaterra.

II
Esta ciudad maravillosa es una ciudad de rincones. Cada uno tiene su encanto, su duende, su historia y es imposible conocerlos todos.

III

En el ascensor del hotel un matrimonio de ancianos. Ella le cuenta a él que la primera vez que estuvo en aquí, en este hotel, "fue con tus padres". Y añade: "Aún no éramos novios". Después con una delicadeza entrañable le quita algo, un pelo quizás, de la solapa de la chaqueta.

IV

La terraza del Inglaterra es un espectacular mirador sobre la catedral y la giralda. Allí preparo mi conferencia de la tarde, invitado por la buena gente de CESUR. La primera vez que me invitaron a Sevilla fue hace, al menos, 8 años. Esta de hoy es la cuarta. Siempre me encuentro con la misma alegría eficiente.

V

Fecha para recordar: El 18 de junio del 2024 conocí a David Cerdá.

martes, 18 de junio de 2024

Llamémosle amor

Voy en el AVE camino de Sevilla. A mi izquierda dos varones de unos 35 años. Son, indudablemente, pareja. En los asientos de delante de ellos viaja un matrimonio de ancianos. Ella no tiene menos de 85 y él sobrepasa los 90. Se mueven despacio y el anciano está desorientado. Los dos hombres están continuamente pendientes de los viejos. Los cuidan, los miman, están atentos a cada una de sus necesidades, incluso se anticipan a ellas, como si supieran leerlas antes de manifestarse explícitamente. Cuando el viejo va al baño, lo acompaña uno de ellos y entra con él en el servicio. Todo lo hacen con naturalidad, cariño y diligencia, con amabilidad delicada y eficiente. Con amor, en fin. Y yo, que voy escribiendo en mi portátil no puedo dejar de mirarlos de reojo, admirado y, sí, un poco enternecido. Cada caricia que se hacen entre ellos me parece una confirmación de su grandeza. Aquí hay heroísmo, señores.

lunes, 17 de junio de 2024

Fragmentos

 I

En «En busca del tiempo en que vivimos» intenté argumentar, fragmentariamente, que la totalidad solo se nos da fragmentada y que, además, los fragmentos a lo que tenemos acceso, son una mínima parte del Todo. 

II

Nuestra existencia solo se nos ofrece fragmentariamente. Pero sus fragmentos son fragmentos de las cosas humanas y, como tales, noéticamente heterogéneos. Son partes del Todo que solo se pueden entender (parcialmente) mirándolos con una mirada específica, diferente a la que dirigimos al resto de las cosas. 

III

Lo auténticamente singular de los seres humanos es que buscamos en el Todo ausente e inasible inasible el sentido que no conseguimos encontrar en los fragmentos asequibles.

IV

La voluntad de sistema sólo es la expresión mistificada de esta búsqueda. 

V

Nada de esto justifica el pesimismo. Esto es tragicómico y, por lo tanto, no justifica el pesimismo. Lo noble es decir sí a lo imposible,

VI

La última voluntad de Alfred Jarry en su lecho de muerte fue un palillo. Y tuvo la fortuna de que lo tomaran en serio. Le dieron uno. Se lo puso en la boca y murió tan satisfecho. Camus se detiene en este hecho y dice: "Nada más que un palillo, tanto como un palillo. He aquí el valor de esa vida enaltecedora". Con frecuencia pienso que el Camus literato es más poderoso que el Camus filósofo. El Camus filósofo no puede resistir la fuerza de una imagen literaria. Pero no lo oculta y, por lo tanto, no nos engaña.


Poblar el mundo

 I

Como no podemos vivir sin fe, poblamos el mundo de dioses.

II

Cuenta Camus en sus Carnets que en Trezel, «la calle de las mujerzuelas se llama Calle de la Verdad» y añade que «la entrada cuesta tres francos.» A Camus le gusta a veces bordear el cinismo. Otro ejemplo: «Están los que están hechos para amar y los que están hechos para vivir».

III

Largo paseo al salir de misa, por la tarde. Las familias se retiran de las playas con cierto aspectos de soldados dispersos de un ejército derrotado. Pero el domingo que viene volverán. No seré yo quien les critique por eso. De vuelta a casa nos paramos a beber una cerveza en la terraza del Tastet de la Plaza de Ocata. Hay una televisión con una gran pantalla que transmite un partido de la eurocopa, pero apenas merece la atención de dos personas. Una de ellas es el camarero. Una televisión de un bar también es una pantalla. Unos niños juegan felices por la plaza, disfrutando de esa alegría esencial de las tardes del verano.

IV

Comienzo a leer Narváez y su época, del gran Jesús Pabón, que lleva una entrañable introducción de su discípulo, Carlos Seco Serrano. En este libro todo es historia. Pabón es -o al menos me lo parece- un ejemplo magnífico de honestidad intelectual. Escribe en paz con su objeto y eso se pone de manifiesto en la prosa, más cerca de Tucídides o Herodoto que de la pesadez de tantos historiadores modernos.

sábado, 15 de junio de 2024

Lógica y topología

 I

Sale hoy mi primer artículo en el ARA, que es la primera de una colaboración que será quincenal. He comenzado a darle vueltas al segundo. Quizás tratará de La caída, la novela de Camus, que ayer mismo acabé de releer. Camus es muy superior a esa novela, pero en ella hay algunas de las mejores páginas de Camus.

II

Para el escritor las experiencias literarias no son experiencias de la realidad. Piénsese en la diferencia entre una experiencia amorosa real y una experiencia amorosa literaria. Sin embargo para el lector la experiencia literaria ajena puede convertirse, mientras la lee, en una experiencia propia muy real.

III

El hombre libre que merece este título acepta la tragedia casi como una rutina, sin aspavientos. Me pregunto si hay felicidad que merezca la pena sin libertad.

IV

El amor mutuo de los muy feos. Los veo y me quedo preso en sus gestos. Cada uno pretende gustarle al otro, hacerse con su atención y entregarse a ella. Parecen ser los únicos inconscientes de su gran fealdad. Y eso es algo que no carece de belleza. De una belleza que, para mí, ocupa toda la plaza de Ocata.

V

Veinte minutos haciendo cola en la pescadería y la mujer que iba justo delante de mí se ha quedado con lo que yo quería. Desolado he acabado comprando lo que no quería. Lo he pensado muchas veces: la posición que ocupamos genera sus propias lógicas justificatorias (la topología como cuna de la lógica), pero esa posición con frecuencia nos ha sido asignada por un desconocido.

viernes, 14 de junio de 2024

La circunstancia o lo ajeno íntimo

 I

Agradabilísima comida en el Círculo Ecuestre con un -ya- viejo amigo, Toni Garrell. Hemos hablado de mil y un temas, hemos recordado los tiempos del ESDI (Escola Superior de Disseny) y hemos esbozado proyectos para el futuro. La ida y la vuelta en el cercanías, un martirio. No sé si me estoy volviendo elitista, cascarrabias, o las dos cosas, pero no soporto las conversaciones a gritos por los móviles en los transportes públicos. Tenía un teleconversador a la derecha, otro enfrente y uno más a mis espaldas. ¿Por qué apreciamos tan poco el silencio? ¿Y por qué no nos guardamos nuestras trivialidades para nosotros mismos?

II

Es cierto: yo soy yo y mi circunstancia. Soy, estrictamente, esa "y". Pero mi circunstancia as lo menos mío que tengo. Se me impone. Quizás la felicidad consista en no sentir la circunstancia impuesta.

III

A veces la circunstancia es aquello en lo que no deseas, en absoluto brillar. Más bien quisieras huir y no tener que compartir tu mediocridad con la ajena.

IV

Leído en los Carnets de Camus: "Tengo necesidad de escribir cosas que, en parte, se me escapan, pero que son la prueba precisamente de lo que en mí es más fuerte que yo mismo."

V

¿En mí? 

VI

Los movimientos del alma son más epidérmicos que los de la circunstancia.

VII

Soy aquel a quien le sucede una circunstancia.

VIII

Mañana aparece mi primer artículo de mi vuelta al ARA.

jueves, 13 de junio de 2024

El atrevimiento de mirar.


I
Buen día en la Fundación Notariado de Madrid: buen clima, buena gente, cordialidad a raudales y algún reencuentro muy satisfactorio. 

II

He participado en un debate moderado por el navarro Íñigo Alonso (de Lesaka) junto a Miguel Falomir (director del Museo del Prado), Andrea González (Presidenta del Consejo de la Juventud) y Rosa Hinojosa (profesora de historia del arte y filosofía). 

III

Mi tesis: El objetivo fundamental de la educación estética es el de capacitar al alumno para diferenciar entre lo agradable, lo bonito y lo bello.

Lo agradable es lo que satisface a los sentidos. Se expresa en la subjetividad del "a mí me parece que...". Es la estética epidérmica que confunde arte y decoración; es el individualismo que ignora satisfecho la tradición.

Lo bonito es el disfrute cursi de la belleza fácil. Admite comparaciones con todo lo bonito (con todo lo cursi).

Lo bello: tiene algo de inefable. Cuando has dicho todo lo que eras capaz de decir sobre lo bello, te quedas con la certeza de que se te ha escapado lo importante. Tiene algo de inefable y por eso no admite comparaciones. Es esa realidad no complaciente que nos escatima lo que habitualmente se entiende por cultura y nos hace amar lo que ya ha sido tocado por la muerte y, sin embargo, se aferra a la vida. En lo bello la naturaleza se asoma caritativamente a la cultura. La función de la cultura es ocultar la naturaleza colocando en primer plano lo agradable (que incluye a la lógica y a la ley) y bonito, mientras oculta lo tremendo de lo bello. Hay que remitirse al consejo de Eros a Psykhe: "Non videbis si videris".

IV

El gusto es la capacidad de apreciar lo bello y de entender lo agradable o lo bonito.

miércoles, 12 de junio de 2024

Astenia

 I

Larga caminata por Barcelona en una mañana que lo pedía a gritos. Pasear por una ciudad es como entrar a formar parte de su decorado. Todos somos figurantes para alguien. He caminado, he participado en un acto educativo, he vuelto a caminar, he entrado en la librería La Central para descubrir la enorme cantidad de libros que no voy a leer nunca y he vuelto a caminar. Después, comida en casa y larguísima siesta. Al despertarme he escrito mi primer artículo para mi nueva participación en el diario ARA. Pisa y los codos, se titula.

II

No comprendo al Papa y lo que más me llama la atención es que no me incomoda no comprenderlo. También me parece un figurante que habla para los demás, pero no para mí. Quizás sea el figurante que los tiempos reclaman. Pero un figurante.

III

Por dos veces utiliza Porfirio la expresión "tragicomedia" para referirse a la vida. ¡Pobre de ti si sales a pasear por una ciudad con la sospecha de que Porfirio tenga razón!

IV

Sales tranquilo de casa, esperando el regalo de una mañana serena. Y de repente ese te dice lo que nunca hubieras sospechado de aquel. Y así caes en una verdad que es peor que innecesaria. Es empequeñecedora.

V

La inmensa mayoría de las cosas que hacemos solo se explican si entendemos lo que ocultan. Braceamos para mantenernos a flote. Debajo de nosotros está el abismo habitado por animales abisales desconocidos y voraces, como el tiempo. Pero mientras braceamos soñamos con paraísos, amores inéditos, la tranquilidad (o sea, poseer un alma trivial), la esperanza (que hemos de olvidar que es ciega), etc. Creo que este año me ha pillado fuerte, y un tanto retrasada, la astenia primaveral.

martes, 11 de junio de 2024

Un 11 de junio otoñal

 I

El turismo. Cuando eres joven, si tienes siete días libres, te haces un programa ambicioso para viajar por Francia, Italia, Austria, Alemania, Dinamarca... y con un poco de suerte, si se tercia, Suecia. Cuando tienes mi edad piensas, con no menos ambición, en un lugar tranquilo, un hotel limpio y cómodo, una plaza de un pueblo con un café con una terraza emparrada y una cerveza excelente. Y, si acaso, algún viaje en autobús a algún lugar cercano que no te lleve más de una tarde.

II

Con frecuencia lo que decimos no es lo que queremos decir. Me refiero a esos intercambios ocasionales de frases hechas que, aparentemente dicen algo del tiempo, del tráfico, de la salud del vecino o del precio del rape. En realidad son formas de decirle al otro que estamos allí y con frecuencia lo decimos tan mal que el otro nos ignora. Lo he comprobado hoy mientras esperaba para pagar en el supermercado.

III

Día otoñal, este 11 de junio. Tanto es así que me apetecía una buena sopa calentita y he hecho una cazuela para un regimiento. Con la mesa puesta mi nieto B. Ha llamado para decir que hoy no venía a comer.

IV

Ando haciendo planes para el verano. Un auténtico sudoku. Pero parece que todo va cuadrando. Las cosas pintan bien y quiero creer que me espera un verano memorable.

V

El verano empieza con la verbena de San Juan. Y justo cuando celebramos la noche más corta estamos en la víspera de la noche siguiente. 

VI

No había leído hasta hoy la crítica de Porfirio a los cristianos. Interesantísima. Pero perdió la batalla y sus libros acabaron condenados a la hoguera.

La democracia en vacaciones

 I

Ayer por la mañana enseñé mi Barcelona a unos amigos dominicanos. Como estaban alojados en un hotel del puerto, comenzamos por las Atarazanas y, siguiendo la muralla de Pedro IV, llegamos a Sant Pau del Camp, el lugar de más densa calma de la ciudad. Una visita a Sant Pau del Camp te permite recordar qué era el silencio. Aquí la serenidad resulta terapéutica. En el claustro nos encontramos a dos turistas.

II

De Sant Pau, a la admirable Biblioteca de Catalunya (sin turistas) y, de aquí, a la vía sepulcral de la Plaza Villa de Madrid, para dirigirnos posteriormente a la plaza de la Catedral, visitar los restos del templo romano de Augusto y callejear un poco. Aquí sí, mucho turismo.

III

Para recuperar un poco las fuerzas, una cerveza en el bar del Palau de la Música y, después, en taxi, hasta el Hospital de la Santa Creu i de Sant Pau, la joya del modernismo barcelonés. Por supuesto, una vez aquí tocaba acercarse a la Sagrada Familia. En el Hospital había algún japonés haciendo fotos, en la Sagrada Familia, la multitud de turistas recordaba al 6 de julio en la plaza del ayuntamiento de Pamplona.

IV

Terminamos el recorrido en la sede de la Editorial Rosamerón, en el barrio de Gracia, justo en la esquina de la calle Llibertat y Lluis Vives. Cerca de aquí nació el Pescaílla.

V

Al llegar a casa había andado algo más de 15 km.

VI

Hoy es de buen tono quejarse del exceso de turistas que hay en Barcelona. En realidad, se concentran todos en las Ramblas, en la Sagrada Familia y en el barrio gótico. Sigue habiendo remansos de paz en la ciudad en los que uno constata que hay muchas Barcelonas en Barcelona. Por otra parte el turismo no es más que la democracia de vacaciones. 

lunes, 10 de junio de 2024

Calor

 I

Porfirio en la Carta a Marcela: «La más grande educación ("paideia") es la del dominio (arkhein) del cuerpo». Esta educación implicaba, entre otras cosas, el desarrollo de un estricto control emocional, guiado por el convencimiento de que las emociones se controlan con buenas razones y estas dependen del tipo de persona que quieras ser.

II

Día pesado, de mucha humedad y calor pegajosa, pero que me ha permitido releer despacio la Carta a Marcela de este neoplatónico tan minusvalorado que es Porfirio. Me esperan otros tratados y fragmentos suyos. El objetivo final es comprender el vocabulario que utiliza Porfirio en su Vida de Plotino.

III

Tenemos los resultados de las elecciones europeas. Mi conclusión es que el que no sepa convivir con la frustración no debería dedicarse a la política y, en general, no debería empeñarse en mantener un. trato frecuente con las cosas humanas.

IV

"La tragicomedia de la vida ignorante".

Porfirio utiliza esta expresión en la «Carta a Marcela» y en «Sobre el conocimiento de sí mismo».

domingo, 9 de junio de 2024

Henología

 I

A mi hijo, que es enólogo, le hace mucha gracia que le hable de la henología neoplatónica. Hay por ahí estudiosos que para ganarse el sueldo -¡qué sería de los profesores de filosofía si Dios no hubiese creado a los griegos!- se inventan teorías que nadie se esforzará en refutar, por ejemplo que la historia de la filosofía es, en gran parte, una pugna entre el ser (ontología) y el Uno (henología). No sigo con esto, aunque ando con esto por culpa de Plotino y Porfirio.

II

Elecciones europeas. Dicen que los jóvenes están cansados de la democracia. Yo creo que están frustrados porque lo que la democracia puede dar de sí está muy lejos de lo que les hemos dicho que tienen derecho a exigirle: la anulación de las diferencias entre gobernantes y gobernados. Pero la democracia es una de esas cosas humanas cuya nobleza no impide sus flagrantes imperfecciones.

III

Tiempo voluble, de ruleta rusa: Nubes espesas, algunas gotas de lluvia despistadas, ráfagas azarosas de viento, cielos azules y sol intenso, humedad.

IV

Hoy ando de mal genio. Y lo peor es que no tengo motivos para andar de mal genio, pero eso no me consuela ni me alivia. Ha venido a visitarme un estado de ánimo impertinente y malcarado, y como se ha presentado sin avisar, me tiene en sus manos. En estos casos sería muy conveniente disponer se un sparring con quien descargar tu sinsentido. Pero un resto de sentido común me retiene y eso no hace más que aumentar mi cabreo metafísico.

sábado, 8 de junio de 2024

Levedades

 I

Ayer fue un día dedicado a la dulce vagancia. Es decir, fue un día de hacer poco, muy poco, y dejarse llevar por la poquedad sin mala conciencia. Fue uno de esos días en que la posición horizontal parece mucho más lógica y conveniente que la vertical y repantingado en el sofá vas dejando pasar canales con el mando a distancia porque lo que te apetece es, exactamente, eso, disfrutar del flujo de la inapetencia mientras flotas sobre la levedad de la existencia.

II

Hoy es un día para pensar en Europa, esa amalgama política que no se decide a ser un país y parece sentirse cómoda en el limbo de la política. Europa no saldrá de ese limbo hasta que no sea una unidad simbólica común, conozca sus fronteras exteriores y disponga de algún fin colectivo. No parece que estemos cerca de nada de esto y, sin embargo, la condición imprescindible para ello es que creamos en su necesidad. A veces se dice, muy ingenuamente, que política es pedagogía. Más ajustado a la realidad es decir, con Maquiavelo, que política es hacer creer.

III

Dorar en abundante aceite unos ajos bien cortados en finas láminas. Echar un bote de pimientos del piquillo y dejar hacer hasta que el aceite se vaya espesando en una salsa dorada. Hacer una buena tortilla de patatas y servirla con unos pimientos preparados de esta forma. Acompañarlo todo de un buen vaso de vino y de la presencia de tu Agente conspirador. La vida es a veces tan asequible... Las tormentas del mundo parecen quedarse todas a la puerta de tu casa.

viernes, 7 de junio de 2024

Achaques

 I

Día veraniego, pero no excesivamente caluroso. Comida agradabilísima y lenta en La taberna de Sants con dos amigos valencianos de paso por Barcelona y después paseo largo hasta el Ateneu para asistir a la presentación del libro de Francesc Morató Els segrets de la pedagogia, magnífico. Desde el cuarto piso del Ateneu se ven en picado las jacarandas en flor de la Plaza Villa de Madrid. La gente va de aquí para allá, bajo el ramaje, sin que muestren mucho interés en mirar para arriba. Llego a casa tarde, pero satisfecho.

II

Me avisa un amigo dominicano que este fin de semana estará por Barcelona y esbozamos planes para el reencuentro.

III

El placer de hablar, sí, con viejos conocidos, pero a algunos la vida los ha tratado mal, muy mal. Están envejecidos y como rendidos por el peso de los sucesivos achaques, que me cuentan sin saltarse un detalle. No sé muy bien qué decirles, pero hay que decirlo.

IV

En casa me espera el montón de mails cotidiano esperando respuesta.


jueves, 6 de junio de 2024

La ronda bullanguera

 I

Hoy el intelectual es un miembro de la aristocracia del proletariado, pero él, con frecuencia, aún no se ha dado cuenta.

II

Pero sí intuye que ya nadie lo considera una figura de autoridad en nada relevante. No es, desde luego, lo que fueron los grandes intelectuales de los siglos XIX o del XX. 

III

El gran público lo desconoce y ese desconocimiento ha resultado ser la mejor prevención contra la cicuta.

IV

Hoy a Sócrates en vez de la cicuta le administramos una cátedra.

V

Los intelectuales no forman ni tan siquiera una ronda bullanguera. A nadie le alteran el sueño. El aguijón de la libertad de expresión desaparece cuando todas las opiniones valen lo mismo.

miércoles, 5 de junio de 2024

Prejuicios

 I

No es -ni mucho menos- la primera vez que me pasa: me llama un periodista solicitándome una entrevista para mañana. Le pregunto sobre el tema y me responde con una tesis que supone que es la mía. Como estoy muy lejos de defenderla, le digo mi posición, para aclarar las cosas. Noto que el periodista se va hundiendo en el silencio. Al acabar, me dice que mi postura es muy interesante. Es la confirmación de que no me llamará mañana.

II

No sé si lo he entendido bien, pero un profesor de bachillerato de un centro concertado parece que me ha dicho que cada año hace con sus alumnos dos viajes. Uno a Alemania, a visitar un campo de concentración, y otro a Ceuta, a ver la valla, porque en los dos casos se entiende el rechazo al otro por ser distinto. A mi me parece que comparar estas dos cosas indica una notable falta de claridad moral.

III

El humanismo abstracto domina. Es la religión de nuestro tiempo y su principal centro de difusión es el catolicismo progre.

IV

Hace unos días, en otra entrevista, me preguntaron por la culpa que tenía "el sistema" en la situación de la escuela. Contesté que yo no solía utilizar esta palabra y que pensaba seguir sin utilizarla hasta que descubriese la ventanilla en la que atiende el sistema.

V

Hoy he defendido la importancia de los prejuicios ante tres pedagogos que hacían de la crítica de los rpejuicios la principal razón de ser de la escuela. Me han mirado con decepción, han apartado mis palabras, y han seguido con sus prejuicios.

Las cosas humanas

 I

Cuando Aristóteles hablaba de las cosas humanas (ta anthropina prágmata) estaba siguiendo los pasos de Sócrates, es decir, bajando la filosofía del cielo a la tierra. A la filosofía le gusta volar alto en busca de lo primero en sí, mientras que las cosas humanas van a ras de suelo y, por eso mismo, son lo primero para nosotros.

II

Probablemente es imposible conocer bien las cosas humanas si no se las ama, pero es más fácil amar a la humanidad que al vecino del quinto. Sin embargo, es el vecino del quinto, y no la humanidad, el que se tira a salvarnos si nos ahogamos. Y, ciertamente, es también el capaz de ahogarnos para robarnos la cartera.

III

Precisamente porque las cosas humanas, si se quieren conocer bien, demandan una mirada distinta a la que dirigimos al resto de las cosas, la naturaleza de lo humano es diferente de la naturaleza del resto. Hay dos naturalezas y, por lo tanto, dos filosofías primeras.

IV

Y todo esto viene a cuento del Real Madrid.

martes, 4 de junio de 2024

Lo serio

 I
Decía don Antonio Cánovas del Castillo que los «pesimistas achican y entristecen la vida, pero no la corrompen». Eso es lo esencial, no corromperla.

II

Con cierta frecuencia no nos queda más remedio que ser optimistas. Seamos, entonces, optimistas defensivos y ligeramente escépticos, para corrompernos lo menos posible.

III

Mi último libro de aforismos se titula Una triste búsqueda de alegría.  Veo que los que me entrevistan no saben qué hacer con ese título, a pesar de su transparencia. Les parece paradójico o, incluso, un oxímoron. Creo que no les gusta pensar que diga la verdad.

IV

Ayer en una radio sostuve, con Freud, que una de las condiciones de la salud mental es cierta dosis de hipocresía. Tampoco me entendieron, aunque me regalaron unas rosas forzadas que venían a decir: «Está bien como chiste, pero vamos a lo serio».

lunes, 3 de junio de 2024

Respiro

 I

Me proponen ser miembro del Colegio Libre de Eméritos y, obviamente, acepto encantado, aunque algo acomplejado, vistos los nombres de sus creadores.

II

El viejo que se lamentaba en la plaza de Ocata, cada día, de que los plátanos se estaban muriendo de sed, ha dejado de aparecer por allí justo cuando están luciendo espléndidos su follaje primaveral. Refugiado con un café con leche y un libro al amparo de su sombra, me acuerdo de él. El escenario natural se repite anualmente, el humano, no; el humano es siempre distinto.

III

Hoy más que leer, he estado picoteando. Y donde más he picoteado es en la traducción de Luc Brisson de la Vida de Plotino de Porfirio. Conocí a Brisson personalmente hace ya al menos veinte años. Me pareció un sabio cordial y asequible y durante algún tiempo mantuvimos algún intercambio epistolar. Siempre se aprende mucho de él. 

V

Declaración de hacienda entregada. Respiro. Respice finem.

Una cartera llena de billetes falsos

 I

Hablando esta mañana por teléfono mi hermana y yo recordábamos cuando nuestro abuelo Federico volvía precipitadamente del campo para ir a misa y si no tenía tiempo de pasar por casa, dejaba la azada en la puerta de la iglesia. Recordábamos igualmente cuando era más difícil conseguir un asiento libre en misa que en el cine. Aquellas iglesias a reventar de feligreses han dejado paso a iglesias donde sobra espacio y a las que se puede entrar tal como se viene de la calle.

II

Esta tarde hemos hecho, como todos los años, la procesión de Corpus Christi por algunas calles del pueblo y me he vuelto a sentir como si formara parte de los últimos restos de un ejército derrotado. Derrotado, sí, pero que volvería mil veces a dar la batalla, aun sabiéndola perdida. Los que vuelven de la playa y se encuentran de sopetón con nosotros nos miran con cara de perplejidad. No nos entienden. Su perplejidad no es fruto de la admiración sino de quien se encuentra en la calle una cartera llena de billetes falsos.

III

Antes de ir a dormir he pasado un rato con Porfirio, que se considerada el discípulo predilecto de su maestro, Plotino y, posiblemente, tenía razón.

domingo, 2 de junio de 2024

Tensiones

 I

Día tranquilo, casero, lluvioso, de comida familiar y Plotino, al que ando poniéndole notas a pie porque hay bastantes cosas en el texto de Porfirio que deben ser explicadas. El ingenuo cree que para conocer un autor antiguo debe leer sus textos, pero en muchos casos ocurre que para entender sus textos necesitas tener una concepción previa de su pensamiento.

II

Comienzo la lectura de estas «vidas paralelas», aunque de paralelas tienen poco, ya que el autor es un ferviente seguidor de Espartero que no siente no la más mínima simpatía por Narváez, quizás el político más incomprendido de nuestro siglo XIX. Me gusta mucho la escritura de Martínez Villergas, ideológicamente muy sesgada, pero literariamente esbelta.


III

Mi nieto B. tiene que decidir qué materias elegir para el curso que viene y su elección condicionará su futuro académico. Es la primera vez que se ve en esta tesitura y la necesidad de elegir tanto lo que quiere hacer como de renunciar a lo que probablemente ya no será, le crea una fuerte tensión anímica. 

IV

Voy dándole vueltas a lo del ARA.

sábado, 1 de junio de 2024

La repetición

 I

Tengo delante de la ventana de mi cuarto las ramas de las jacarandás en flor. Ha llovido un poco y las gotas que cuelgan prendidas de las flores destellan cuando son movidas por la brisa marina. El cielo, arriba, parece indeciso. Quizás vuelva a llover. Hemos pasado de la pertinaz sequía al pertinaz chaparrón cotidiano.

II

Pues no, no quiero hablar de política, porque pretendo resaltar aquí precisamente lo menos político de mi vida cotidiana (que, ciertamente, siempre tiene algo de política). Es lo que me apetece hacer.

III
Necesito recuperar el hilo de la normalidad, volver a mi ritmo, a mis tiempos, a la rutina que permite ordenar lo vivido, al sosiego de la repetición de lo trivial... En la repetición hay un cobijo imprescindible para recuperar fuerzas... y así volver a la repetición de lo distinto.

IV

Tenemos un acuerdo en la Editorial Rosamerón que ha demostrado ser muy sensato: publicamos aquellas propuestas que cuentan con el voto favorable de los tres socios. Eso, por una parte, te obliga a leer los manuscritos con una mirada desarmada y por otra, te impide garantizarle la publicación de su manuscrito a nadie.

V

Han abierto un restaurante en el barrio. Lo lleva una pareja joven que ha comenzado con la ilusión comprensible de los novicios. Pero este pueblo es comercialmente un enigma. En todo caso, nosotros le echaremos una mano.

VI

He recibido una propuesta para colaborar -mejor: para recuperar mi antigua colaboración- en el diario ARA.

viernes, 31 de mayo de 2024

Et respice finem

 I

Días muy intensos en Madrid. Tan intensos, que parece una eternidad lo que me separa del martes pasado, cuando pusimos el punto final al seminario de la Tatiana con un anónimo hexámetro medieval: "Quidquid agis, prudenter agas, et respice finem".

II

Madrid es una ciudad que siempre se me muestra acogedora, a pesar del calor que comenzaba a hacer a partir de las 12:00 y que convertía las primeras horas de la tarde en un ejercicio de resistencia. No hay vez que no vaya a Madrid y que no vuelva con algún proyecto nuevo bajo el brazo. 

III

No hablaré de la aprobación de la ley de amnistía. He decidido que este ensayo de un diario tenga un carácter más personal, más cotidiano. No es que la política no sea relevante. Incluso la tengo como la filosofía primera. Pero quiero resaltar otros matices de mi vida en este ejercicio que solo tiene como propósito cumplir con el mandato de "nulla dies sine linea".

IV

Tuve entrevistas con periodistas, encuentros con pedagogos, cena con economistas y rectores, y visitas a la galería de las colecciones reales y, de nuevo, al infinito museo del Prado. No hay espectáculo en el mundo que me sobrecoja más que ese Museo que forma parte de nuestro patrimonio colectivo. Es un templo en el que lo milagroso vive en cada sala.

V

Pero, por encima de todo, resalto los paseos matutinos con mi agente conspirador, cuando la luz amable de la mañana daba alegría a los juegos de luces y sombras de la fronda de los árboles, la temperatura era perfecta y la invitación a un chocolate con churros, irresistible.


lunes, 27 de mayo de 2024

Punta Cana

 I

Aún no ha acabado el día y me llega otra invitación -un poco enrevesada- para pasar unos días "de trabajo" en Punta Cana. Dios es grande. Y el azar es su profeta.

II

Ligero malestar en la garganta, pero que parece ir a más. Se ha ido añadiendo el dolor de cabeza (una nube ligera) y una sensación de cansancio (no del todo desagradable). Como aveces un puro solo es un puro, igual es que estoy cansado. 

III

Terminada la traducción de la vida de Plotino, ahora toca limpiarla, fijarla y darle esplendor. Hay muchos comentarios que hacer y me gustaría que el lector se encontrara con una lectura fácil del texto de Porfirio y unas notas a pie de página un poco más elevadas, que resaltaran el vocabulario propio del neoplatonismo y su fuente en los textos platónicos.

IV

Visitar la mente de Plotino es como hacer vacaciones pagadas a un país maravilloso, ajeno, ciertamente, pero por eso aún más atractivo. Las grandes construcciones de la mente humana debieran tener su lugar en la historia del arte. 

En diagonal

 I

Tengo tres invitaciones a viajar sobre la mesa. La primera me llega de Bucaramanga, la segunda de Arequipa y la tercera, de San José de Costa Rica. Veremos qué se puede hacer. Nunca me he sentido colombiano en Colombia, ni peruano en Perú, ni costarricense en Costa Rica... y sin embargo, en ningún lugar de Hispanoamérica me he sentido extranjero. Se ha dicho -y hago mío el dicho- que hay perfiles de España que solo se descubren al otro lado del charco. Y son esos perfiles los que me animan a decir que sí, pero la insensata prudencia me va susurrando peros.

II

Domingo. 14:00. Me llama mi hijo preguntándome si pueden venir a comer.

- ¿Cuántos? -pregunto.

- Cinco.

- ¡Claro!

Yo no sé de dónde salen los recursos, pero es justamente en estas situaciones, cuando pillado desprevenido abres el frigorífico y hay cuatro cosas, cuando más abundante te sale la comida y, sobre todo, cuando más sabrosa sabe la presencia de todos.

Ser padre, y no digamos ya ser abuelos, es vivir en estado de disposición permanente, es ser un comando de intervención rápida. Y eso está muy bien.

III

Ayer por la tarde terminé la traducción de La vida de Plotino, de Porfirio, que he ido haciendo a ratos muertos. No he quedado completamente satisfecho. Quería hacer una traducción que al lector actual le resulte asequible y cercana a su lenguaje cotidiano, pero para ello hay que enseñarle a Plotino a hablar en español y no sé si lo he conseguido.

IV

Ando enredado con los papeles de la declaración de hacienda. Este es para mí el peor trabajo del año. Me sobrepasan estas cosas elementales del orden económico.

V

Llevo semanas arrastrando la lectura de la muy voluminosa biografía de Kierkegaard escrita por Joakim Garff. Demasiado prolija, un exceso de menudencias, un alud de detalles que ni contribuyen a perfilar la biografía intelectual del filósofo danés ni tienen suficiente fuerza dramática por sí mismos. Ayer comencé a leer en diagonal.

sábado, 25 de mayo de 2024

La crisis de la transmisión

La transmisión está en crisis porque, empeñados en correr tras el viento del futuro, el pasado es una rémora. Quien lo dude, que se pase por las facultades de educación y comprobará que la figura del maestro transmisor ha quedado obsoleta. Hoy el maestro ha de limitarse a acompañar, porque enseñar algo a un niño es violentarlo. La mera explicación embrutecería a quien la recibe porque subordina una inteligencia a otra. Si no me creen, lean a Rancière. Nadie quiere ser heredero pudiendo ser pionero. Por eso, lo que predomina en las ciencias humanas es la flacidez intelectual del constructivismo y el historicismo. 

El historicismo es la ideología que defiende que si escribimos después de Cervantes, entonces escribimos mejor que él. La manera de refutarlo es encontrarnos a nosotros mismos en los textos de Platón, de Esquilo, de Calderón… Pero los clásicos - no precisamente por su culpa- se han vuelto difíciles y, como dice Homer Simpson, si algo es difícil no vale la pena estudiarlo.

El constructivismo es la versión epistemológica de la preferencia del historicismo por el proceso frente al producto. Nos dice que todas las cosas humanas están socialmente construidas y, por lo tanto, que todo será de otra manera. Solo hay una excepción: el constructivismo mismo, que sería una verdad intemporal. Este es hoy el último reducto de la fe laica. 

Estamos tan imbuidos de novolatría que no se nos ocurre pensar que los grandes hombres del pasado hayan podido ver en nosotros verdades que el presente esconde. Para recuperar su visión hay que ser modernos, claro, pero no solo. Hay que remontar la corriente del historicismo y el constructivismo para ver las cosas humanas con los ojos de los antiguos. Bajo su perspectiva entendemos que  el diálogo suele acabar mal (por ejemplo, con la cicuta); que las ilusiones que proyectamos sobre nosotros mismos son verdaderas en sus consecuencias; que cuando lo posible devora lo real, la realidad nos parece el residuo frustrante de una idea; que si la filosofía busca transformar la opinión en conocimiento, la sofística sabe que una metáfora puede tener más poder movilizador que un silogismo; que la política es la caverna, que es un mundo sin exterior (por ello es posible la autonomía); que para hacer ciencia nos subimos a los hombros de los gigantes que nos han precedido y conseguimos ver más lejos que ellos, pero para comprender las cosas humanas es mejor coger su mano y sentarse a dialogar con ellos (nadie se atrevería a subirse a los hombros de Sócrates); que las tensiones inevitables entre la vida pensada y la vida vivida son una invitación al cuidado autónomo de nosotros mismos; que no hay manera de algodonar el mundo (como pretenden el “Great Awokening” y el llamado “emotional turn”) para evitar que  nos hagamos daño al caer (la realidad duele); que no es sensato vaciarse de ideas para dejar espacio libre a los sentimientos; que si hay una tensión entre la razón (Atenas) y la fe (Jerusalén) es porque la razón se esfuerza en ocultar la fe que la sostiene; que mientras la ciencia busca la fijación del ser, nosotros somos un flujo que no cabe en ninguna definición: pertenecemos al tiempo más que al espacio porque todo cuanto amamos ha sido ya tocado por la muerte; etc.

Los clásicos merecen este nombre porque al incidir en estas tensiones nos muestran las permanencias antropológicas y solo si hay permanencias tiene sentido la transmisión.

Como la novolatría se afirma a sí misma mediante la obsolescencia de todo nuestro mundo, vivimos en una sorprendente paradoja: certificamos cada día un nuevo progreso en cualquier campo del saber, pero su su suma no nos da para un Progreso con mayúscula. Más del 50% de los ciudadanos de los países occidentales está convencido de que a la humanidad no le quedan más de cien años de vida y, cuanto más jóvenes, más pesimistas. La ONU ha puesto nombre a nuestro estado de ánimo: "ecoansiedad". La filósofa Deborah Danowski y el antropólogo Eduardo Viveiros de Castro hablan en The End of the World del declive de la aventura antropológica y el filósofo francés Jean-Luc Nancy asegura que vivimos en «el tiempo que sabe que puede ser el fin de los tiempos». Destinados también a la obsolescencia, seríamos los últimos humanoides. 

¿Hay alternativa?

 “En el cénit de una orgía", cuenta Baudrillard en Cool memories, "un hombre susurró al oído de una mujer: ¿Qué vas a hacer después de la orgía?” La respuesta sensata y urgente no es “Pedir hora en el terapeuta”, sino “Leer a Platón”. Fahrenheit 451 es algo más que un escenario posible.  Hay orgías que poseen la triste magnificencia del palacio de un dictador.


Este artículo se publicó en 

El Cultural del diario ABC 

el sábado 25 de mayo.

Sigue el calor

 I Todo el mundo educativo llevándose las manos a la cabeza por el consumo de pornografía entre los niños y resulta que, según un estudio de...