jueves, 13 de agosto de 2026

El día del eclipse y los calipos

Tengo abandonado este Café, pero es que no doy más de mí. Ando muy atareado con la escritura de un nuevo libro que me está devorando el tiempo. Cuando no estoy escribiendo estoy dándole vueltas a alguna idea. O, mejor: son las ideas las que dan vueltas a mi alrededor y tengo que andar diligente para cazarlas al vuelo. El "yo pienso" es en mi caso un yo bastante extraño y caprichoso.

Hoy, sin embargo, es necesario abrir las puertas del Café de Ocata para que quede constancia de que ayer nos fuimos toda la familia (abuelos, hijos y nietos) de eclipse. Nos decidimos por la montaña, sabiendo que nos encontraríamos con más gente que en San Fermín en Pamplona, pero yo le había echado un ojo a un sitio donde aparcar cerca de un mirador privilegiado en un claro del bosque. Como los Luri somos como somos, nos preparamos a conciencia con todo lo importante: sandía, melón, agua fresca, mucho hielo y una buena cantidad de calipos, ese invento genial que dignifica a una cultura. Mis nietos y yo hemos inventado la calipoterapia y, señores, nos funciona de maravilla como remedio para todo mal, del alma o del cuerpo.

El eclipse en sí no deja de ser un fenómeno mecánico al que no se puede mirar cara a cara, pero nosotros nos lo pasamos bien. Tras el eclipse, nos fuimos a cenar. En resumen, que hemos creado un buen número de buenos recuerdos y quizás de aquí a 50 años mis nietos les contarán con cierto tono melancólico a sus propios nietos el día aquel del eclipse y los calipos.

lunes, 3 de agosto de 2026

PISA y el 5%

Se ha armado una buena con las pruebas PISA en Cataluña. Se han excluido de las mismas unos porcentajes de alumnos desmesurados. Se supone que no puede ser superior al 5%, pero son muchos los países que lo superan (aunque no con la manga ancha de Cataluña) porque la realidad no siempre se deja distribuir en porcentajes precisos, especialmente en unos centros sometidos a tantas tensiones como los catalanes.

Estos son los requisitos para ser evaluados por PISA:

- "Al menos llevar 6 años dentro del sistema educativo". Pero no siempre es posible verificar estos 6 años entre los menores no acompañados. Por otra parte 6 años en el sistema educativo en el que se hace la prueba pueden no corresponderse en términos de conocimientos adquiridos con 6 años en el sistema educativo del país de origen del alumno.

- Se pueden excluir alumnos por discapacidad mental o física o por un dominio limitado de la lengua de la prueba. Se especifica que "son alumnos intelectualmente discapacitados los que son considerados así en la opinión del director del centro o por otros cualificados miembros del centro. Esta categoría incluye a estudiantes que están emocional o intelectualmente discapacitados para seguir las instrucciones del test”. ¿Qué significa tener un "dominio limitado" de la lengua de la prueba, es decir, de catalán? La OCDE intenta aclararlo con un criterio que en Cataluña añade más ambigüedad al conjunto: "los estudiantes con capacidad limitada en la lengua de PISA pueden ser excluidos si han recibido menos de 1 año en la lengua del test". Entendemos que se trata de un año escolar. ¿Y si el año escolar no les proporciona el dominio que requiere la lengua del test?

- En unas ocasiones se concreta que "la exclusión no puede superar el 5%" y en otras que "en principio” el porcentaje de población excluida no puede ser superior al 5% de la población objetivo total”. ¿Pero si la suma de los excluidos supera el 5%, qué hay que hacer? ¿Elevar el criterio de exclusión o superar el 5%? 

viernes, 31 de julio de 2026

Ceuta y los derechos

Ya están los fiscales de la República de las almas cándidas enarbolando los derechos humanos de los marroquíes que han invadido Ceuta. No pongo en cuestión ni sus derechos ni la dignidad inherente a su condición humana. Tampoco puse en cuestión ni los derechos humanos ni la dignidad del joven que intentó robarme en Barcelona. Pero eso no me incapacitó para defenderme. En el momento que alguien intenta hacerme daño tengo que preservar mis derechos y mi dignidad con las herramientas materiales que estén a mi alcance. Pero así como la dignidad ontológica de una persona no opaca su dignidad moral, sus derechos han de ser compatibles con su conducta. Las cárceles están llenas de personas que no han sabido compatibilizar ambas cosas. El grandísimo Pierre Manent ha advertido más de una vez contra "la tendencia perversa del cristianismo", que tiende a pensar la igualdad dando preferencia al enemigo ("amad a vuestros enemigos"). De esta manera se transforma de manera imprudente la convicción de que todos somos pecadores en una proposición políticamente destructiva. Si todos somos pecadores, no hay diferencias entre las diferentes causas humanas. Pero las hay.

miércoles, 29 de julio de 2026

Barbastro



 He pasado la noche en Barbastro porque esta mañana tenía que hablar del pulpo arborícola del noroeste del Pacífico a doscientos universitarios, más algún amigo que se ha presentado de improviso (y bendito sea por ello), más un grupo de militares jóvenes que, por lo visto, se han entrado de que andaba por esta ciudad gracias a su capellán. Me han dado una soberana alegría. Creo que he cumplido con el encargo y que todos hemos quedado satisfechos. Esta mañana me he levantado temprano porque tenía una obsesión: comprar varios kilos de tomates de Barbastro que es un de los dos mejores tomates del mundo. El otro es el feo de Tudela. De paso he comprado también una cantidad insensata de cerezas y un par de quilos de melocotones de Calanda. Y me he presentado tan a gusto en casa, donde me esperaba un paquete con esta sorpresa:

Hay días que están tocados por la Gracia, como el de hoy, y para toda la eternidad será cierto que el 29 de julio del 2026 fui muy aproximadamente feliz.

miércoles, 22 de julio de 2026

Maldiciones del verano

Me llaman de una cadena de radio para que hable de las colonias/campamentos escolares. Inmediatamente me percato de que dan por supuesto que voy a hablar favorablemente. E inmediatamente los decepciono. Los campamentos de verano y todos los sucedáneos que quieran son maravillosos para los niños sociables, especialmente si son buenos deportistas, su intimidad les importa un carajo y no tienen escrúpulos a la hora de comer, mientras que para el niño que ve los toros desde la barrera (sea tímido o introvertido) son insufribles. Por lo tanto lo primero que debiéramos hacer es preguntarle a nuestro hijo si quiere ir y no dar por supuesto que si os dice que no, entonces necesita socializar y para ello lo empaquetáis a un campamento de verano. El periodista me cambia de tema y ahora quiere hablar del aburrimiento. También veo que da por supuesto que voy a hablar bien de este asunto, pero le digo que no es lo mismo una persona que circunstancialmente se aburre que una persona aburrida. La primera ya encontrará la manera de salir del túnel. La segunda vive en un túnel sin salida. Hay personas sociables y personas insociables y no sabemos como pasar a los segundos al bando de los primeros.

martes, 21 de julio de 2026

La esencia de la técnica

Heidegger nos animó a pensar la esencia de la tecnología, porque en ella creía intuir la clave para descifrar nuestro tiempo. En alguna entrevista aclaró que no era reacio a la tecnología, sino amigo del pensamiento. La respuesta que buscaba la encontró en el empeño de Marx por dar prioridad a la praxis, lo que en su caso, significaba dar prioridad a la acción sobre la contemplación. Para Heidegger, Marx concibe el mundo como un objeto manipulable y en esto, en la concepción de la realidad como algo a nuestra disposición productiva encuentra la esencia de la técnica. Pero van pasando los años y parece necesario perfilar mejor la respuesta, porque hoy tecnología significa, básicamente, innovación. Y esto es lo que debe ser ahora pensado y como siempre que queremos pensar algo a fondo, debemos retornar a los griegos y, en concreto, a los conceptos de «poiesis» y «tékhne». El «poietés» era el creador, el que hacía surgir un ser desde el no-ser. Pensemos en un soneto, una sinfonía, una escultura, un plato de cocina, una constitución política, una obra de ingeniería... Una vez creado ese nuevo ser, el poeta cedía el sitio al tecnólogo que era el que sabía trabajar sobre lo nuevo para repararlo, reproducirlo o mejorarlo. El tecnólogo no es un creador sino alguien que sabe qué hacer con lo que el poeta ha creado. ¿Pero qué ocurre cuando la tecnología se ve como innovación? Pues ocurre que degradamos la tékhne al mismo tiempo que pretendemos democratizas la poiesis. En la escuelas, desde los primeros niveles, se pretende enseñar creatividad, nadie enseña a reparar o a reproducir. Pero mientras sabemos producir buenos tecnólogos, no sabemos cómo crear nuevos poetas (no dominamos la producción de creadores y, hoy por hoy, no hay algoritmo que lo produzca). Este hecho tiene consecuencias enormes a la hora de definir las llamadas competencias del futuro, porque buscamos la competencia poética olvidando la técnica y eso nos obliga a mirar el futuro con al menos un ojo cerrado.

lunes, 20 de julio de 2026

La Odisea, de Homero a Nolan

Ayer vi, justo antes del partido, la Odisea de Christopher Nolan. Me gustó, a pesar de la extraña mezcla de Homero con Tolkien y La guerra de las galaxias; a pesar de que la narración a veces se reduce a ruido; a pesar de que un Polifemo deshumanizado solo es un monstruo; a pesar del excesivo influjo de la Atenea Negra de Martín Bernal... Me gustó porque Nolan es consciente de que está versionando una de las historias más grandes de la humanidad, para mí, resumida en el último temblor de triste alegría del rabo de Argos, capaz de ver, como los dioses, más allá de los humanos. Nolan nos recuerda que Homero está ahí, incluso en nuestras distorsiones, imágenes de nuestro tiempo. ¿Pero qué es Europa sino un ejercicio constante de traducción al presente de las grandes obras de nuestro legado? Europa no se ha hecho a sí misma por tener grandes libros, sino por no considerarlos intocables. Lo único intocable ha sido la libertad para comentarlos, que comienza, precisamente, con los escolios a Homero. Nadie ha dicho más barbaridades sobre Penélope que los escoliastas griegos. El mismo Platón, que tantas veces cita a Homero, más de una vez falsea sus palabras. Homero sigue vivo en la transmisión.

Aulo Gelio señala que la admiración, cuando es verdaderamente grande, se expresa con el silencio. Cuando Odiseo termina de desplegar sus aventuras ante los feacios (Canto XIII), estos estos «callaron todos a la vez, atónitos y estupefactos, por haberse filtrado hasta los orígenes de la voz el encantamiento de los oídos». Algo de este encantamiento creí percibir cuando se acabó la película.

Añado tres apuntes más para recalcar la transmisión.

Tiene razón Recalcati, la Odisea, hoy, puede leerse como la añoranza del padre.

Nathaniel Hawthorne nos cuenta en su Wakefield la historia de un hombre que un día decide abandonar, sin más ni más, su casa e irse a vivir dos calles más arriba. Mientras su mujer se iba resignando a su soledad, el hombre rondaba por el barrio con una peluca y hasta la rozó alguna vez al pasar a su lado. Tras veinte años de ausencia, volvió.

Kafka nos asegura que, al ver pasar junto a sus arrecifes el barco de Ulises, con el héroe amarrado al mástil y los marineros ensordecidos por tapones de cera, las sirenas decidieron permanecer en silencio. Movían los labios, pero no cantaban. El comportamiento de Ulises fue una farsa.

La cultura es una farsa, pero una farsa hecha verosímil por nuestra necesidad de ella para conseguir ocultar la naturaleza.

[Unas horas más tarde]:

Lo acabo de encontrar en los diarios de Hannah Arendt: «La Odisea es un trozo de eternidad en la inmortalidad del género humano».

sábado, 18 de julio de 2026

Hooligans

Repasando mis redes sociales compruebo una vez más que hay personas que no pierden nunca la oportunidad de mostrar las facetas más infantiles de sí mismas. Van por la vida como hooligans de su mediocridad. Salen al aire libre, incontinentes, cada vez que hay un partido de futbol interesante, para exhibirse sin complejos. Para ellas la vida es un patio de escuela y su aspiración es no pasar desapercibidos. Como no conocen ni el pudor ni la discreción, te brindan una oportunidad de oro para hacer limpia. Mientras me dedicaba a borrar contactos me preguntaba cómo personas que en su cotidianeidad pueden ser gente sensata se transforman con el acicate del fútbol en patanes sin fronteras. Pero de repente he pensado que si un día lluviosos te caes sobre un charco de agua en el Paseo de Gracia de Barcelona es posible que el único que se detenga a ayudarte sea un hooligan con la camiseta, la bufanda y la gorra de su equipo. Lo sé porque lo he experimentado. Y al recordar este hecho decido renovar los contactos borrados. 

viernes, 17 de julio de 2026

Ese rictus

Me imagino que ustedes también conocen ese gesto que automatiza la cordialidad de compromiso: alguien ha hecho (o, más bien, ha creído hacer) una gracia y te mira esperando tu complicidad humorística y, efectivamente, en la cara se te dispara una sonrisa que viene a decir que has captado el humor inteligente del pretendiente a gracioso. Pero cuando este se vuelve para seguir con sus cosas te quedas durante unos instantes con el rictus de conveniencia y durante unos instantes tu cara espera tu asentimiento para volver a su forma natural. ¿Podríamos hacer una antropología de los pequeños gestos y ver qué dicen de nosotros? Hay estudiosos que afirman que lo que comunicamos oralmente  viene a ser un 10% de todo lo que comunicamos, por lo cual siempre estamos diciendo de nosotros mismos mucho más de lo que pensamos. Así que todos nos sentimos incomprendidos.

jueves, 16 de julio de 2026

Pantalones cortos

Me resisto a llevar pantalones cortos. Me pasé toda la infancia queriendo llevar pantalones largos, de hombre, y me cuesta ahora volver a la niñez de las rodillas desnudas. Sin embargo he de reconocer que este verano he caído en la tentación varias veces. Incluso mi renuncia a resistir al calor extremo me ha llevado a otro extremo: al de salir varias veces a la calle con pantalones cortes, camisa de manga corta y sandalias. Es difícil mantener los principios intactos cuando sientes que el calor apabullante y la humedad ambiental, que se mastica, te hacen caminar siguiendo las huellas de las sombras para escapar de la mirada de un sol delincuente. Esto es como el imperativo categórico kantiano, que suena muy bien en situaciones normales, pero en cuanto la realidad se pone cuesta arriba uno va buscando apoyaderos menos rigurosos, una moral de circunstancia.


Una noticia refrescante en este ferragosto infinito: La editorial Quadrante de Sao Paulo me lleva a su catálogo y yo tan encantado:



martes, 14 de julio de 2026

Fútbol, palomitas y calippo

No sé qué será de nosotros cuando acabe el partido de fútbol, pero en estos momentos estamos haciendo toneladas de palomitas y hemos pedido más pizzas de lo que sería razonable. ¿Pero quién quiere ser razonable en estas circunstancias? Todos necesitamos paliativos existenciales para llevar con ánimo la cotidianeidad. Y el fútbol puede ser uno de ellos. En cualquier caso, nos ayuda a estar juntos, a gritar juntos, a abrazarnos y a celebrar las cosas efímeras. Mi nieto Gabriel me acaba de comunicar que ha comprado también dos cajas de calippos. Para mis nietos y para mí el calippo es una de las manifestaciones más logradas de la cultura humana. Hasta Platón sabe distinto con un calippo en la mano. Mi nieto mayor se ha presentado con una bandera que ha colocado sobre el televisor. Quizás la inteligencia sea esto: la habilidad para sacar partido a lo efímero y trivial. 

domingo, 12 de julio de 2026

San Agustín

La editorial Trotta ha publicado recientemente las Cartas filosóficas de san Agustín. Son interesantes por varios motivos, pero lo que más aprecio en ellas es la voluntad de pensar a lo grande. San Agustín hace lo que han hecho todos los filósofos verdaderamente grandes: coger el Todo y ponerlo ante ellos, en la mesa de análisis. Es esa voluntad la que, a mi pareer, nos falta en España. Nuestro pensamiento (hagamos la excepción de Ortega y Zubiri) es fragmentario y timorato. Pensamos a gente que piensa, pero nos guardamos mucho de pensar de verdad por nuestra cuenta, no sea que vayamos a decir alguna tontería sonrojante. Pues bien, el pensador de verdad ni tiene miedo a hacerse daño cuando piensa ni anda trasteando con fragmentos de pensamientos ajenos. Coge al toro por los cuernos y, como resulta inevitable, siempre acaba con alguna herida, pero lo que nos deja como herencia (la valentía del pensamiento libre) es enorme. No eres libre si tienes miedo a equivocarte. De ahí que haya que mirarse con tacto ante el espejo.

sábado, 11 de julio de 2026

Rutinas y turismo

Hay algo de profundamente benéfico en las pequeñas rutinas cotidianas: permiten que el mundo parezca tu mundo. La realidad (lo primero en sí, que diría Aristóteles) nada sabe de rutinas, aunque pueda saber mucho de repeticiones, mientras que el mundo de las cosas humanas (lo primero para mí) es el mundo creado por los hábitos contra natura. Levantarse a una hora determinada, pasar a ver el correo, la ducha, el desayuno en la Plaza de Ocata, el rato de lectura, la charla trivial con los vecinos, la compra para hacer ese plato que te gusta, la cerveza helada al mediodía... Curiosamente, todo esto es lo que pretendemos romper en vacaciones y por eso nos cruzamos a las primeras horas de la tarde (cansancio, sudor, mochilas, sed y un niño a rastras), cuando el sol rabia sobre nuestras cabezas, con otros grupos de turistas que hacen turismo despiadado, molidos por el sol. Si un juez condenase a hacer turismo de la manera en que habitualmente lo hacemos, sus sentencias se nos antojarían inhumanas. Pero quizás se trate de eso, de hacer turismo para romper imprudentemente durante unos días con las rutinas y así volver a casa, al refugio de lo cotidiano. En la espera del año que viene, porque repetiremos.

viernes, 10 de julio de 2026

¡Viva Sertorio!

 El camarero del Petit Café me dice que no para de sudar, que se engancha por todas partes, que parece un cromo. Intento no quejarme, pero la vuelta al Mediterráneo desde las alturas de la Sierra de la Demanda está siendo cruel. Demasiada luz, demasiada calor, demasiada humedad, demasiada pereza... estoy sudando y tecleando. No exagero. El viaje ha sido inolvidable. La familia Luri al completo (nietos, hijos y abuelos) nos hemos movido por las carreteras de Castilla, redescubriendo lo hermoso que es estar juntos. Los nietos, adolescentes, arrastran a lo largo del día un hambre voraz que no parece haber manera humana de saciar sino provisoriamente y resulta entrañable. Hemos andado por la Sierra de la Demanda, Salas de los Infantes, Burgos, Lerma y he presentado a hijos y nietos el asombroso románico del Duero... y pusimos la guinda al viaje deteniéndonos, a la vuelta a casa, en las ruinas de Numancia, para lanzar al cielo nuestros gritos familiares de "¡Viva Sertorio!" Hace unos días leí a un memo -de vez en cuando no tienes otro remedio que leer memeces- que proclamaba al mundo que la familia está superada. La mía, no. Lo que me da mi familia no hay institución humana que pueda proporcionártelo ni siquiera a plazos.

lunes, 6 de julio de 2026

Dos ancianos y un mundo

La pareja de ancianos está sentada en el poyo de la puerta, acogidos a la sombra de la casa y a una brisilla deliciosa que viene del río. La primera vez que paso frente a ellos los saludo y ellos me devuelven el saludo con cordialidad. La segunda vez, los saludo con más énfasis y les manifiesto mi admiración. Esto es todo lo que le piden a la vida: tardes apacibles, una sombra, un poco de viento y, como me dice el marido, "cuidarnos el uno al otro". Me da la sensación que el hombre desvaría un poco, pero la mujer lo escucha con ternura. Cuando me despido de ellos, con el pan bajo el brazo que le acabo de comprar al panadero ambulante, se quedan como los he encontrado, a la expectativa de lo que les pueda ofrecer la fortuna. No esperan mucho porque lo que los colma ya lo tienen, "pero un poco de distracción", me puntualiza la mujer, "viene bien de vez en cuando".

domingo, 5 de julio de 2026

Barbadillo del Pez

Barbadillo del Pez se encuentra en la burgalesa Sierra de la Demanda, en la carretera que conecta Salas de los Infantes con Nájera, en las orillas del río Pedroso, que en su tiempo fue famoso por sus truchas. Al Sur está Barbadillo del Mercado y un poco al norte, Barbadillo de Herreros. Es un pueblo que conoció mejores tiempos. En los años años sesenta llegó a tener 600 habitantes, ahora no alcanza el centenar. Pero tiene tiene bar (regido por una familia ecuatoriana) e iglesia, donde se celebra la misa los domingos a las 13:30. Es una hora un poco extraña, pero el cura se pasa la mañana de misa en misa por los pueblos de la zona y Barbadillo del Pez es el último de la fila. Fui a comprar pan y la panadera, una señora muy cordial, algo mayor que yo, me recibió muy arreglada porque iba a misa. Le compré una chapata y unas rosquillas y la acompañé a misa.  La iglesia es sencilla, pero no por ello carente de belleza. Van entrando los vecinos, la mayoría ancianos, y tras cruzar el umbral, las mujeres van a las filas de delante y los hombres a las de atrás. Hasta que no sale el cura aquello es una reunión de vecinos dicharacheros con muchas cosas que contarse en alta voz los últimos detalles de sus vidas. Cuando sale el cura se callan, pero en cuanto dice "Podéis ir en paz", vuelven los comentarios seculares. La panadera me informa que, después de misa, la gente del pueblo va a hacer el vermut, porque es el rato de la semana que tienen reservado para juntarse. Me encuentro algunos niños y algunas parejas jovenes, pero lo que domina es el ambiente de club de jubilados. El tiempo aquí parece congelado. Tanto es así, que el que el último pueblo de la Sierra se llama Eterna y en la torre de la iglesia el reloj, que dejó de funcionar hace décadas, marca siempre la misma hora.


martes, 30 de junio de 2026

Las vueltas que da la vida

En el año 2019, el que era entonces director de educación de la fundación Santillana, declaró sin reparo alguno en El País que "transmitir la verdad ya no corresponde a la escuela" y que "saber aprender toda la vida es más importante que saber matemáticas". Me sorprendieron estas dos barbaridades, pero me sorprendió aún más la aquiescencia con que fueron recogidas por mucha gente bienpensante (pedagógicamente hablando). Han pasado los años y Santillana ha lanzado en Hispanoamérica un proyecto pedagógico, SUMUN, que valora el conocimiento, poderoso, el esfuerzo sostenido, la construcción del carácter, las prácticas reflexivas... es decir, todo lo que vengo defendiendo -muchas veces en soledad- desde hace muchos años. Por eso estoy colaborando con Santillana en un proyecto que puede dar un giro considerable a las pedagogías postverdad, a las que también llamó pedagogías del yo. Me estoy implicando directa, intensa y gozosamente proporcionando argumentos para defender lo evidente.  



viernes, 26 de junio de 2026

Venezuela

Un día de hace ya unos cuantos años, justo al llegar a Igualada en una tarde lluviosa para dar una charla en un colegio, me sonó el teléfono. Alguien que se presentó como la directora de los coros del Sistema (la organización de coros y orquestas juveniles de Venezuela) me dijo que llegaba a Barceona con el maestro Dudamel para dar unos conciertos en el Palau y querían verme. Por supuesto, asistí. Ya saben que nunca hay que darle la espalda al azar amigo. Desde aquel día ha llovido mucho. Nos han pasado cosas bastante incomprensibles y la vida ha ido dando vueltas sin que disminuyera nunca el aprecio que siento por Lourdes, una mujer de una inteligencia musical excepcional, una sensibilidad caligráfica y una sonrisa amplia y acogedora. Me acaba de enviar un mensaje de voz. Hay una palabra que repite una y otra vez: "Desolador". Se refiere, claro está, a los efectos del terremoto que ha asolado Venezuela.  No hay recursos para tanto dolor.

jueves, 25 de junio de 2026

De Cota al cielo, pasando por Huamantla

Ya se habrán dado cuenta ustedes, queridos amigos, de que tengo un "love affair" con Hispanoamérica.  Hoy he gozado con un amenísimo encuentro con los profesores de un colegio de Puebla cuya directora -¡bendito sea el azar amigo- es de Huamantla, mi lugar preferido de México. Ayer tuve otro encuentro digital con México, tengo pendiente la respuesta a tres invitaciones diferentes para visitar Jalisco, la ciudad de Panamá y Costa Rica... Todo lo que encuentro en aquellas benditas tierras es para mí El Dorado: amabilidad desbordante y generosidad perenne, sin fecha de caducidad. Hace dos días  comimos con Oscar Aldana, de Cúcuta. Firmando en la Feria del Libro de Madrid me apareció la profesora Carolina Gutiérrez con una botella de un mezcal insuperable. Mil cosas podría contar, pero lo de hoy ha superado sentimentalmente a todo lo vivido hasta ahora. En el Liceo los Andes de Cota, ciudad próxima a Bogotá, han decidido bautizar un salón con mi nombre y, por si fuera poco, con mi imagen:




Las pantallas

La tecnología nos atrae. Y lo hace con tal fuerza que  está consiguiendo que los fines sean la excusa que utilizamos para trastear con los medios. En esta usurpación del fin por parte del medio se encuentra la principal clave del éxito de la tecnología. Todos andamos en ello pero andamos con mala conciencia y por eso, por ejemplo, nos quejamos con la boca pequeña del poder del móvil mientras nos compramos un móvil nuevo mucho más potente que el antiguo, a pesar de que el antiguo cumplía con casi todas sus funciones (sus fines). Con casi todas, porque no cumplía con los imperativos de la novolatría. Quejarse de un poder es reconocer su poder y el poder siempre atrae, sea en el caso de los leones, de los macacos o de los humanos. No ha habido dictador sin admiradores. El inocente que juega con el fuego y se quema, protestará contra la llama pero no dejará de encender hogueras. Por eso hoy la técnica es omnipresente y se ha apoderado de nuestras vidas mientras protestamos de su omnipotencia. Véase el caso de las pantallas.

miércoles, 24 de junio de 2026

San Juan

Con una cosa y otra, se me echó la noche de San Juan encima sin tener nada preparado en casa, así que comencé el día recorriendo pastelerías y el mercado. A las 12 había quedado en pasar por Barcelona para recoger a Oscar Aldana, rector del IE Julio Pérez Ferrero de Cúcuta, y a su mujer. Quienes me conocen saben la importancia que tiene para mí este colegio del barrio de Cundinamarca. Tras dar una vuelta en coche por Barcelona (que el día no estaba para exponerse a la intemperie abrasadora) vinimos a comer a El Masnou. Fue un magnífico encuentro que, por supuesto, tendrá continuidad. Como la vida es caprichosa y se reserva para sus excentricidades una verosimilitud que no puede lograr la literatura, ayer recibí también un correo procedente de Granada que me hablaba de una novela de un autor polaco (Józef Mackiewicz) en la que hay una relación con mi experiencia en Cúcuta. Ya saben, el azar amigo. Después de comer dejé a Óscar y a su mujer en el conjunto modernista del hospital de Sant Pau y me volví para casa, a preparar la verbena, especialmente la imprescindible megatortilla de patatas. Ha sido una verbena familiar en la que se ha quemado mucha pólvora (como acostumbramos) y ha terminado, como cada año, con mi mujer barriendo la calle, para recoger los restos de la batalla. Y para echarle más sustancia a la verosimilitud improbable, he de añadir que ayer recibí dos invitaciones para viajar a la Ciudad de Panamá y a Jalisco.  Ya veremos qué decido hacer. Posiblemente pondré a partir de ahora una condición de obligado cumplimiento: viajar en business.






martes, 23 de junio de 2026

Ya comienza a menguar el día

Me preguntáis si me pasa algo, ya que desde el día 15 ando ausente de este café. A mí no me pasa nada, pero al tiempo sí. Va más deprisa. Va tan deprisa que no me queda tiempo para nada. Un sabio musulmán dijo un día que el sonido armonioso de una flauta que traía el viento no era más que el llanto de Satán, que quería retener el tiempo y no podía. Esta condenado a constatar que todas las cosas pasan y solo Dios permanece. Pues así estoy yo, sofocado de tanto correr tras del tiempo para enjaularlo y él, intempestivo, se me escabulle. Me levanto y echo una mirada al correo, y me cae un alud de mensajes encima. Suena el teléfono y me piden que concrete esto o aquello y mientras me pongo a concretar me echo encima los fardos de tres o cuatro compromisos más. A veces pienso -y, de hecho, lo soñé hace tres días- que este acelerón es el final, el que reúne las últimas fuerza para arañarle unas décimas al cronómetro antes de aplastarme contra la pared. Comienzo a tener un poco de miedo de mí mismo. No llego a lo que hago y aun así me comprometo a más. Me digo, para justificarme, que son los últimos cartuchos y que hay que meter ruido. ¡Y ya estamos otra vez en San Juan! ¡Ya comienza a menguar el día!

lunes, 15 de junio de 2026

La realidad es idiota

El tiempo se me funde en las manos como si fuera hielo y mi memoria no tiene ya capacidad para recoger más que la permanencia del deshielo. Desde el 10 de junio no he escrito nada en este Café de Ocata y sin embargo los días han sido muy fértiles. El 10 de junio el Papa inauguró la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia e, invitado por Toni Marín, estuve 4 horas seguidas Radio 4 comentando lo que estaba sucediendo. El 11 fue un día sereno que aproveché para ir acabando la primera redacción de un libro que muy probablemente no saldrá a la luz hasta principios del año que viene. Se titulará La realidad es idiota. El día 12 mi mujer y yo comimos en el puerto de Masnou con el nieto de Caridad Mercader y su mujer y después los acompañé hasta Blanes para asistir a la presentación de un cómic con la historia de esta mujer aventurera, intensa, fanática y humana. El 13 fui a Madrid, a la Feria del libro. El día me brindó una tarde inolvidable. Se agotaron los ejemplares que teníamos de La dignidad del mediocre y asistí emocionado a la aparición inesperada de amigos de Querétaro. La profesora Carolina Gutierrez se presentó con una botella de un mezcal excelente. Después cenamos en la Plaza de la Independencia, a la sombra de la Puerta de Alcalá, que con tanta serenidad ve pasar el tiempo. El 14 volvía a casa y me incrusté en el sofá a reconfigurar mi cotidianeidad. Hoy, día 15, mientras los pajarillos andan escandalizado la madrugada, espero la respuesta de mi amiga B., que anda con graves lesiones existenciales y me tiene bastante abandonado.

miércoles, 10 de junio de 2026

Pantalones

Hoy mi nieto mayor ha venido de la playa hecho un eccehomo y, tras ducharse, se ha puesto unos pantalones míos. Esto a ustedes les parecerá una nimiedad, una trivial tontería. Pero a mí, no; y este blog es mío. No salgo de mi asombro: Mi nieto lleva mis pantalones. No diré que le quedan impecables, pero los lleva.

Una frase de Brague que no tiene nada que ver con lo anterior, pero que me está acompañando este día como un moscardón: «En materia política la verdad es menos eficaz que la mentira».


martes, 9 de junio de 2026

Lo inesperado

El tiempo con la edad se acelera y tiende a hacerse previsible. Ya está aquí San Juan, de nuevo, y acabamos de pasar la Semana Santa y la Navidad y, total, tras el verano llega el otoño. Y mientras tanto, los nietos crecen a una velocidad que no tiene piedad con los abuelos. Quizás la gracia de la vida consista en celebrar los encuentros esporádicos con lo inesperado e imprevisible. Inesperado fue lo que le escuché a una mujer que iba en el tren junto a un hombre: «Yo sé que me quieres hasta cuando no me quieres». Inesperada está resultando la capacidad de congregación del Papa, la gente joven que lo sigue, el bullicio religioso, desinhibido y alegre de las monjas, tan jóvenes, la afirmación de lo que somos frente a algunos que no entienden que nos guste flirtear con lo infinito.

lunes, 8 de junio de 2026

Impaciencias

«En Cuba», me aseguró en México un cubano bien informado, «los jóvenes ya no quieren saber nada de la revolución, especialmente los jóvenes universitarios. Están más interesados por otras cosas". Me lo decía con cierto dolor porque era incapaz ce comprender el presente. Pero lo que ocurre con el presente es que solo tenemos uno. No hay presentes alternativos en los que cobijarse para encontrar consuelo para nuestros prejuicios. Y algo semejante podemos decir del pasado. Es cierto que cada historiador posee su perspectiva y que en historia no hay hechos carentes de valor, pero conviene entender que el pasado fue hecho con la inteligencia que hubo disponible en cada momento. Esto, tan elemental, es lo que nos salva de esa orgullosa concepción del presente como el tribunal al que han de venir a rendir cuentas los pasados que no nos gustan... que no gustan a nuestras impaciencias vaya. 

jueves, 4 de junio de 2026

Un ciego vendiendo móviles

Esta mañana, después de una entrevista muy agradable con Manel Manchón, he ido a comprarme un iPhone. El que tenía llevaba varios días en la UVI, desahuciado y con respiración asistida. Me ha atendido un joven paciente, amable y eficiente que, además, era ciego. Un lujo. Me ha sorprendido su memoria para el sitio exacto de las cosas y, sobre todo su sentido de la ironía. "Adiós, Gregorio", me ha dicho al despedirme, "me quedo con su cara". Es de origen marroquí pero, según me ha contado, vino a España siendo una criatura. Sin duda, ha crecido bien. Poco antes de despedirnos me ha pedido disculpas porque "creía que estaba usted solo". Lo estaba, pero una chica se ha puesto a mi lado para observar un iPhone y él ha captado inmediatamente su presencia. Después me ha asegurado que nos identifica a cada uno por nuestro olor, porque cada uno olemos distinto. Ante un ejemplo de superación personal como este uno se queda admirado porque tiene delante a un auténtico campeón de la vida que ha sido capaz de conquistar la normalidad en el trato con sus semejantes.... porque todos padecemos algún tipo de ceguera.

miércoles, 3 de junio de 2026

Hasta el 13


 

Le lejana intimidad de México


Ya en casa, en pijama, entre todas esas pequeñas grandes cosas que hacen de una casa tu hogar. Escribo esto en mi sofá, que se está cayendo a trozos, pero me resisto a tirarlo a la basura, porque me parece que se llevaría con él todas las horas que hemos pasado juntos, dándonos mutuamente compañía y sentido. Recorro con la vista las estanterías de mi estudio y las veo sobrecargadas de objetos de muy poco valor económico, pero de enorme valor sentimental, cada uno de ellos me habla de algo y, sobre todo, de alguien. En cierta forma mi biografía es la de los objetos que me rodean pacientemente, sin envejecer, viendo pasar impasibles el tiempo. Vivirán mientras yo viva y los que vengan después ya decidirán qué hacer con ellos. Desde el sofá todo lo que me ha ocurrido recientemente por Querétaro y México tiene algo de irrealidad. Por una parte es inmediato -¡sucedió ayer!- y por otra está envuelto en la neblina de la distancia. Pensar en México no es para mí pensar ni en paisajes ni en objetos, sino en los rostros de las personas que me han acogido, me han regalado  confidencias, me han invitado a participar en proyectos... En todos los que ya tenemos tantos recuerdos para compartir. Nos faltarán sobremesas para recordárnoslos mutuamente. Quizás no haya país en el que sea más fácil hacer amigos que Méxicos, ese país desmedido.

domingo, 31 de mayo de 2026

Posponiendo la derrota

Luis me dice que se está quedando sordo y que ha entrado ya de lleno en la edad de las penurias e inmediatamente después me cuenta cosas entrañables de su nieto. Nuestra amiga común, Yolanda, me asegura que desde que se quedó viuda «no vale para nada». Le tengo mucho cariño a ella y le tuve mucho cariño a su marido, Bernardo, a pesar de que cuando comenzaba a hablar se olvidaba de parar. «Si me preguntan la hora, yo tengo que comenzar contando la historia del reloj», decía. «Yo no sabía que era vieja hasta que él murió. Entonces, justo entonces, me di cuenta", me susurra Yolanda como en un gemido, mientras nos intercambiamos regalos en el cuarto de estar de su casa. Xavier, con quien desayunaré dentro de un rato, me habla del susto que le dieron con su hígado. Ha ingresado también en las tropas derrotadas por la edad. Contacto con la hija de Eduardo, que murió hace un par de semanas. «Me es imposible», le aseguro, «andar por la ciudad de México sin llevar a flor de piel la memoria de tu padre». «A mí», me contesta, «me va a ser muy difícil andar por la vida sin él». Escribo esto en el bar del hotel, donde me que quedado varado toda la tarde, por culpa de mi rodilla y de las exquisitas margaritas que me preparan. Hubo un tiempo en que cuando llegaba a esta ciudad, tan querida y tan inhóspita, hacía amigos. Ahora casi todo son despedidas. Me agarro con fuerza a este "casi" y me prometo cuidar la relación con José Antonio Cabello y Carolina, de Querétaro. Con esta he quedado el día 13 en la Feria del Libro de Madrid, y  con Ana, Aura, Ernesto... y todo el magnífico equipo directivo del Colegio Madrid, donde nunca, nunca se pone el sol de la amistad.

lunes, 25 de mayo de 2026

Fracasar a los 70

Mañana viajo para Querétaro, con toda la familia (mujer, hijos y, sobre todo, nietos) en contra. Me ven demasiado frágil para hacer ciertas cosas. Pero a mi me apetece -y me apetece cada vez más- ponerme en situaciones muy distintas de las habituales. Más aún, en situaciones completamente nuevas, desconocidas por completo. Obviamente puedo fracasar estrepitosamente. ¿Y qué? ¿Es que no me lo puedo permitir a mis 70 años?

domingo, 24 de mayo de 2026

Escaleras

Esta mañana he visto, con admiración, (y cierta envidia) a un joven de unos veinte años bajando las escaleras de la plaza de la plaza de Ocata. Parecía que flotaba. Movimientos armónicos, gráciles, de un cuerpo casi espiritualizado, con las alas de la levedad en las rodillas. Yo, quizás, un día las bajé así.


Amar y entender

 Cada vez lo tengo más claro:

1) Amarse es más importante que entenderse.

2) No hay cosa más estúpida que dejar de amar a alguien porque no lo entiendes. 

3) ¡Si no nos entendemos a nosotros mismos!

4) En las cosas humanas, solo amando se comprende.

viernes, 22 de mayo de 2026

Displicencia y satisfacción

El miércoles pasado estuve en La Salle hablando del mito de Prometeo y de esa secuela moderna del mismo que es Frankenstein. Salí satisfecho. Me trataron muy bien y creo que me atendieron y me entendieron. Sin embargo, hubo un momento, solo uno, en el que me apeteció ponerme un poco impertinente. Fue cuando antes de comenzar el acto me preguntaron ante una cámara, en un aparte, si tiene algo que decirnos aún el mito de Prometeo. "Es curioso", contesté, "que siempre le exijamos al pasado que llame a las puertas del presente con educación y ropas nuevas y espere a que le dejemos entrar. Al pasado siempre le estamos exigiendo que justifique su actualidad. ¿Por qué no le exigimos al presente que justifique su bouquet? ¿Por qué en vez de constituir el presente como el tribunal de la historia no hacemos del pasado su juez del presente. ¿Por qué no se pregunta nunca al presente a ver si está en condiciones de llamar a las puertas del pasado con algo que ofrecerle?" Y me quedé tan satisfecho.

jueves, 21 de mayo de 2026

Lamento por la amistad truncada

Decía Clarín que los amigos son las partes de nuestra alma que tenemos repartidas por el mundo. Así es. Por eso la desaparición de un amigo significa la pérdida de una embajada sentimental en una parte del mundo que cae, de repente en la oscuridad. Ya no te llegarán más mensajes de allí. Nadie te dirá a ti, y solo a ti, qué tiempo hace por allí, cómo van creciendo los nietos, qué libros recientes te han impresionado. Nadie te revivirá recuerdos en común que tienen como marco los lugares de nuestra amistad. De aquí en adelante la memoria está condenada al monólogo silencioso. Hemos perdido una parte de nuestra alma que no tiene reemplazo.

miércoles, 20 de mayo de 2026

Descansa en paz, Eduardo


Ha muerto mi querido amigo Eduardo Ceniceros y el mundo se me ha quedado un poco más pequeño e inhóspito.

En consulta

Me volvió a suceder. Llegó puntual a la visita con el otorrino. Me siento en la sala de espera y me dispongo a lo que toca, a esperar. Van llamando a la gente y poco a poco la sala de espera se va vaciando. Finalmente, pasadas dos horas de la cita que tenía programada, me levanto y voy a preguntar qué pasa conmigo. Entonces la enfermera se me encara y me asegura que me han estado llamando insistentemente desde las 10:00. Son las 12:00. «Bueno -le digo- pero ustedes no debieran esperar que todo el mundo que viene al otorrino oiga bien». No le hace gracia mi respuesta, pero me hacen pasar a consulta.

Me proponen de la editorial italiana IPS (Il Pensiero Storico) que forme parte de su consejo editorial. Acepto sabiendo que si algo no me sobra es tiempo. Poco después me comunican en Ariel que van a reimprimir dos de mis libros más queridos, La escuela no es un parque de atracciones y Elogio de las familias sensatamente imperfectas

Oigo poco y mal, voy cojeando como si arrastrara un ancla de hierro, pero siento que no tengo derecho a quejarme. 

Mi querida amiga B. me comunica que se ha caído en casa y que está ingresada en el hospital sin apenas capacidad para moverse. Son cosas estas de difícil consuelo y mi incapacidad para proporcionarle, con sinceridad, una palabra de alivio me hace sentir extraña, aunuqe ligeramente, culpable.

domingo, 17 de mayo de 2026

Pensando en Frankenstein

Lo que la filosofía persigue es, para Hegel, la reconciliación del pensar y del ser. Confía en que el pensamiento pueda abarcar lo real para decirlo con exactitud. Pero esto es lo que no puede aceptar la tecnología. La tecnología quiere situar lo real a las órdenes de lo posible, y lo hace con tal empeño que la distancia entre lo real y lo posible no deja de incrementarse. Por supuesto, lo posible se incrementa a expensas de lo real. En esto reside la esencia de la tecnología. Por eso Heidegger acierta cuando considera que una muestra precisa de esta esencia está en el Marx que sostiene que los filósofos no han hecho hasta ahora otra cosa que interpretar el mundo, cuando lo que hay que hacer es cambiarlo. Aquí Marx se revuelve contra Hegel y a favor de la tecnología; es decir, de la reconstrucción de lo humano en la dirección del deseo.



sábado, 16 de mayo de 2026

El disgusto de leer

El profesor de lengua y literatura de un colegio privado me comenta, como si tal cosa, que no le gusta leer, que se aburre. He debido de poner una cara rara al escucharlo porque el hombre me ha preguntado si me parecía raro. «Lo que pasa- le he contestado- es que en mi tiempo los vicios se tendían a ocultar, mientras alardeábamos de nuestras virtudes a la luz del día».

viernes, 15 de mayo de 2026

Unámoslos

Hace ya unos cuantos años me propuse este lema, que tomé prestado de Menéndez Pelayo: «Unámoslos». Intento cumplir con él siempre que puedo y estoy muy satisfecho con los resultados. Se trata de poner en contacto a personas distintas para que se intercambien correos electrónicos y que, después, gestionen la relación como les parezca. Hay por la espaciosa España desperdigados un buen número de jóvenes (porque el lema los tiene a ellos como destinatarios) que por falta de puentes de contacto viven no diría que aislados, pero sí sin la red de relaciones que les permitiría dar de sí todo lo que intuyo que llevan con ellos. Ayer y hoy me he empeñado en crear uniones y me he vuelto a casa más que satisfecho. Madrid es el lugar que me permite hacer de Celestino cultural.

miércoles, 13 de mayo de 2026

Una cerveza y unas chips

Ayer, haciendo caso a consejos insistentes de personas que me aprecian, fui a otro traumatólogo, a enseñarle mi maltrecha rodilla izquierda. Lo primero que me dijo es que la derecha tampoco la tenía muy bien, cosa que ya intuía yo. Pero la bomba vino después. «Usted no tendría que haber sido operado», me dijo con cara muy seria, y me explicó por qué en mi caso la operación era la peor de las opciones. Me sentí, de repente, pequeño, ridículo y confundido. Y la cosa fue a peor cuando me dibujó las opciones que tenía delante. Al salir de la consulta llovía. Y me sentía mal. Creo que por primera vez entendí a qué se refería Rousseau cuando decía que la felicidad consiste en no sentir vacíos en el alma. Entré a un bar, pedí en la barra «una cerveza y unas chips» y me senté a recomponer mis ideas. El camarero me puso sobre la mesa dos botellas de cerveza, una de ellas sin alcohol. Ante mi extrañeza, me aseguró que eso era lo que había pedido, «una cerveza y otra sin». Definitivamente, ayer no fue el mejor día de mi vida.

martes, 12 de mayo de 2026

Respuesta a una invitación

Recibí recientemente una invitación a dar una charla en un lugar que me apetecía visitar, pero, a pesar de la amabilidad con que estaba escrita, tuve que rechazarla porque el tono de la invitación dejaba claro que el medio en el que tendría que hablar estaba impregnado de un progresismo que me convertía en predicador "in partibus infidelium".

Así que, tras agradecer, con sinceridad, la invitación, les dije que me temía que se habían equivocado de destinatario.  "Yo soy un conservador -les dije- que cada día encuentra nuevos motivos para seguir siéndolo". A partir de aquí quise dejar clara mi posición frente a ciertos conceptos del catecismo progre que se enarbolaban en la invitación.

"No me gusta nada la expresión "pensamiento crítico", porque habitualmente entendemos por tal el pensamiento que coincide con el nuestro. Prefiero hablar de pensamiento riguroso. Respecto al diálogo, el viejo Platón me enseñó que suele terminar mal. Lo que de forma realista podemos pedirle a un diálogo honesto es la clarificación de las diferencias (no es poco, porque, como decía Aristóteles, la polis está hecha de diferencias). Términos como "resistencia", "memoria democrática", "identidad", "alteridad", "hegemonía" o "márgenes" sólo los utilizo con guantes y mascarilla. Detesto la beatería filosófica que a menudo les acompaña". 

"Educación es política y, por tanto, una promesa destinada a permanecer incumplida. No creo que haya un despacho oculto donde "los poderes hegemónicos" diseñen los currículos educativos, pienso más bien que la sabiduría política es siempre escasa y que no conviene atribuir a una inteligencia maquiavélica lo que se pueda atribuir a la estricta falta de inteligencia. No me imagino a nadie que hoy nos quiera menos críticos y más vulnerables... Lo que constato es que pensar es difícil y que una sinécdoque tiene más poder de movilización que un silogismo. En definitiva, que la polis es la caverna y más allá no hay nada. Esperar a que un día la ciudadanía llegue a ser libre, crítica y responsable es confiar en la infinita pachorra de la eternidad. Nuestro comportamiento cotidiano (también entre filósofos) tiene mucho más que ver con un hooligan que con un científico en un laboratorio. Opinar es fácil, razonar es muy costoso y con frecuencia no es recompensado por resultados valiosos.

Es bien conocido que, según Marx, los filósofos hasta ahora no ha hecho más que interpretar el mundo, cuando lo que hay que hacer es cambiarlo. En mi opinión, de la premisa (los filósofos no ha hecho hasta ahora más que interpretar el mundo), debería deducirse que interpretar el mundo es tan difícil que no parece que lo podamos conseguir. Por tanto, existen indudables riesgos en intentar transformar lo que no hemos comprendido."

miércoles, 6 de mayo de 2026

Pliego de descargo

La mujer de la limpieza -una portuguesa de 40 años- ha roto en carcajadas cuando le he asegurado que estoy a punto de cumplir 50 años de matrimonio. Le ha costado creérselo. Cuando, finalmente, la he convencido, me ha mirado con pena, pero no por mí, sino por mi mujer. No se cree que una mujer en sus cabales viva tanto tiempo con el mismo hombre. Le parece aburrido, monótono y antiguo. ¡Con la de hombres que hay por el mundo para ir probando! Creo que, además, sospecha que si estamos juntos es por falta de valentía para separarnos. Su risa era tan evidentemente sincera que no he intentado convencerla de nada. Me he limitado a esconder la cabeza tras la pantalla del ordenador y escribir este descargo.

Mirando hacia atrás con sorpresa

Cuando miro hacia atrás siento el vértigo del azar. Todo lo importante que me ha sucedido parece azaroso. Si no hubiese estado allí aquella vez, si en vez de girar a la izquierda hubiese seguido para adelante, si me hubiese matriculado en aquello, si hubiese permanecido callado en vez de hablar... y, sin embargo, siento que soy el autor de mi biografía. Es cierto que me ha gustado arriesgarme, que siempre que me han ofrecido algo que hasta aquel momento me parecía remoto e inaccesible, he dicho que sí, es decir, que me ha gustado elegir lo improbable por los caminos inexplorados que abre, pero es muy extraño ese «mi» que utilizamos espontáneamente cuando decimos «esta es mi vida», «este es mi pensamiento» o, incluso, «mi cuerpo es mío». Sin embargo lo que en la vida pensada parece extraño y opaco, en la vida vivida discurre con normalidad, sin aspavientos. Por eso estoy cada vez más de acuerdo con Rousseau en que somos animales enfermos. Lo que pasa es que esa enfermedad, real, es la cura de nuestra animalidad.

lunes, 4 de mayo de 2026

Nos vemos el día 13


 

Dolorcillos

Odo Marquard nos comparó, a los ciudadanos del presente, con aquella princesa del cuento  que no podía dormir por las molestias que le causaba un guisante que había bajo los veinte colchones sobre los que dormía. Y después el copión de Han se apropió de su reflexión y se hizo famoso. Básicamente lo que nos dice Marquard es que a medida que la medicina ha ido mitigando dolores fuertes, más nos hemos vuelto hipersensibles con el guisante. Por una parte los avances médicos y, en general, los avances de la sociedad del bienestar, nos han permitido soñar con la utopía de una vida sin dolores. Pero como el dolor, aunque sea a pequeña escala, está ahí, impertinente, terco, tenaz, en lugar de reconciliarnos con una realidad objetivamente cada vez más habitable, nos revolvemos contra ella porque no satisface todos nuestros anhelos. Siempre hay algo que nos duele.Siempre hay algo que va mal. Pero en la era de las exigencias excesivas, duele más porque duele menos. Cuando lo posible parece accesible (cuando reclamamos nuestro derecho a lo posible), lo real se vuelve decepcionante. Por lo tanto, alguien debe estar escatimándonos la felicidad que nos falta. El resultado de todo esto es que acabamos haciendo de nuestros dolores ideológicamente magnificados nuestra señal de identidad.

domingo, 3 de mayo de 2026

El alma enferma

Siempre me ha dado que pensar el exabrupto que Bernardo de Claraval lanzó contra Pedro Abelardo (el de Eloísa): «Eres -le dijo- un hombre disímil de sí mismo». Bernardo, sin duda, creía estar afeando la conducta de Abelardo. Inicialmente yo me lo tomé así. Después, al crecer, a medida que fui aprendiendo a leer la superficie de las cosas, comprendí que, lejos de insultar a Bernardo estaba, voluntaria o involuntariamente, definiéndonos a todos, pues es propio de hombre ir deshaciéndose y rehaciéndose. En algunos casos (véase del macho hispánico cuando está de Rodríguez), más que disímil de sí mismo, está amputado de sí mismo. Y gracias a Bernardo de Claraval comprendí por qué dice Sócrates que no existe el alma en armonía. El alma siempre está enferma.

sábado, 2 de mayo de 2026

El sesentayochismo pedagógico

La pedagogía que podemos llamar "oficial" es, claramente, una pedagogía sesentayochista. Es decir, es una pedagogía que podría tener su sentido en 1968 y que no acaba de enterarse de que vivimos en el 2026. Por eso, cuando habla del futuro utiliza una retórica vieja. Sin embargo no se puede decir que esta pedagogía haya fracasado completamente. Se ha mostrado muy eficaz creando la cultura woke. Si no me creen, observen lo que pasa en la educación catalana.

viernes, 1 de mayo de 2026

Buenas gentes pesadísimas

Ya sé que hay que ser comprensivo y callar y escuchar, pero a veces me lo ponen muy difícil. Me refiero a las buenas gentes que, al verme con muletas, se me acercan y me preguntan qué me pasa para, en cuanto pueden meter baza, interrumpirme para comenzar a desgranarme el rosario interminable de sus males que, por supuesto, son mucho más graves que los míos. Es especialmente detallista y prolija la gente que ha sufrido operaciones que les han dejado alguna secuela. Parecen estar dominadas por un impulso irrefrenable a contarte sus minucias como si no hubiera nada más importante en el mundo. Yo escucho, callo, incluso asiento despistadamente. Y eso es lo peor, porque entonces interpretan tu amabilidad como una carta blanca para exponer sus desgracias e incrementan la crudeza de su puntillismo. 

jueves, 30 de abril de 2026

La cultura del esfuerzo

Me pregunta un periodista sobre el fin de la cultura del esfuerzo. Le digo que de fin, nada,  Tenemos a miles y miles de españoles esforzándose sobre manera, sudando la gota gorda, y no solo no cobran por ello, sino que pagan: Véase la proliferación de centros de pilates, crossfit, fitness, los training clubs, las fit houses... si no puedes caminar por el monte sin que te asalte la bestia más feroz de nuestra naturaleza: el ciclista de montaña. Lo que ocurre es que el esfuerzo se ha exiliado de los centros educativos y se ha refugiado en estos templos del culto al cuerpo. Termino diciéndole que los grandes hombres, los verdaderamente grandes, comparten algo en común un poco decepcionante: se esfuerzan mucho.

martes, 28 de abril de 2026

Correcciones

Hablaba aquí hace unos días del coraje y lo hacía sin nombrar el rasgo más asombroso de esta virtud -porque el coraje es una virtud-: que se contagia, como lo han sabido siempre los grandes militares o los grandes entrenadores de fútbol. El problema es que también se contagia la apatía, la pereza, la flojera... Por eso hay que caminar al lado de personas corajudas. También escribí, hace más tiempo, por aquí algo que solía repetir Cánovas: que en política todo lo imposible es inmoral. Pero no dije que el arte de la política consiste en crear lo posible. He leído un aforismo de Oakeshott. que formula perfectamente una idea que se encuentra en cada página de La dignidad del mediocre: que la vida mortal tiene placeres que la inmortal está condenada a desconocer. Por eso Jesús se hizo hombre mortal, aunque no solo por eso (esto de Jesús lo añado yo)..

Lo imprevisto

Tengo previsto lo que quiero escribir de aquí hasta que no pueda seguir escribiendo, pero siepre se inmiscuye algún nuevo proyecto en mis intenciones y acabo dejándome arrastrar por su corriente y postergando los planes. Miro hacia atrás y me doy cuenta de que la mayoría de los libros que he escrito no tienen nada que ver con un plan de trabajo. Los he escrito porque una parte del material que tengo acumulado para los proyectos del futuro ha encontrado una salida insospechada y sugerente. Me parece bien. De hecho me gusta este juego entre lo planificado y lo imprevisto. Es lo que me pasa ahora. Trabajando en lo previsto he acabado dejándome vencer por lo imprevisto. Y en ello estoy.

lunes, 27 de abril de 2026

Va de redaños

¿Puede ser buena una persona sin coraje?  Esta pregunta se la hizo Jung y la recoge hoy Jordan Peterson. Su respuesta, clara y rotunda, es que no. El hombre blandengue -que diría El Fary- no tiene lo que hay que tener para ser moral: energía. La moralidad no es, en el fondo, otra cosa, que la canalización del coraje. Y si no hay nada que canalizar, podemos encontrarnos con una persona con una felicidad bobalicona y gallinacea, pero incapaz de proponerse metas ambiciosas, de tomar decisiones claras, de combatir contra tentaciones fuertes... o con una persona mezquina que busca su valor en sus heridas. La moral, y creo que tienen razón Jung y Petersen- tiene que ver con la manera de vivir en la intemperie. Pero, y aquí viene lo que importa, en nuestros días la defensa del coraje o la virilidad o la capacidad de echar los redaños, es vista con reticencias.

domingo, 26 de abril de 2026

Cuestas arriba

Hoy celebramos el cumpleaños del segundo nieto, que ha llegado a los 12 en un suspiro. ¡Dios mío, a qué velocidad de vértigo crecen los nietos! Los hijos creo recordar que crecían a una velocidad humana, pero es que los nietos andan devorando el tiempo. Para celebrarlo, comemos juntos toda la familia. Me pidió que le hiciera sus comidas favoritas. Y, por supuesto, las tendrá: berberechos, gambas al ajillo, tortilla de patatas (abuelo style) y albóndigas en salsa verde. Para estas últimas he empleado por primera vez carne de carrillera de cerdo, que es la más melosa. Las hice ayer por la noche y creo que mi nieto segundo se chupará los dedos.  

Me gustó mucho algo que leí ayer de Jordan Peterson y que expresa bien mi concepción del mediocre: «¿Para qué estamos hechos? Para caminar cuesta arroba. Cuando llegas a la cima, quieres detenerte y apreciar la vista. Pero lo siguiente que quieres es una colina más alta a lo lejos. Es de la cuesta arriba de donde derivamos nuestro valor».

sábado, 25 de abril de 2026

Un Sant Jordi ventoso

Sant Jordi es una fiesta tan hermosa, que es la fiesta de todos. Pero es la fiesta del libro, no necesariamente de la lectura. Para una editorial pequeña, como Rosamerón, es un día festivo y agotador. Llegué a la parada cojeando y asistí, contemplativo y sedente, al discurrir del ajetreo transeúnte. El día fue ventoso, con ráfagas fuertes que sacudían las ramas de los plátanos y empapaban el aire de un polen insidioso que nos tuvo todo el día llorando, estornudando y con el pañuelo en las narices. Es una fiesta al aire libre y, por lo tanto, sujeta a las circunstancias. Había mucha gente, pero me pareció que menos que otros años; se vendieron muchos libros, pero, desde mi perspectiva, menos de los que la gente hubiese querido comprar. Llegaban, miraban, preguntaban, hojeaban, comentaban, volvían a preguntar y, finalmente, cuando les decías el precio, se asustaban un poco. Sin embargo, eran precios muy, muy ajustados. Los gastos de producción se han disparado y el papel está por las nubes, mientras que al lector su sueldo no le da para alegrías,  Este año hemos asistido al triunfo espero que coyuntural, de un Sant Jordi woke. El dragón es un tipo estupendo que si tiene una conducta disruptiva es porque la vida lo ha tratado mal, obligándolo a escupir el fuego de su frustración. No necesita un caballero, sino un terapeuta, un amigo empático que lo abrace, mientras la Princesa, empoderada, se ocupa de dar visibilidad las pobres dragonas, que el patriarcado mantiene en la oscuridad. En Sant Jordi participan todos en una fiesta fluida, inclusiva y vegana repleta de abrazos. Esta frivolidad es peligrosa, porque olvida que, nos guste o no, hay dragones muy malos que se alimentan de carne humana y hay personas débiles que por sí mismas carecen de fuerzas para enfrentarse al mal y por eso necesita la ayuda de un caballero dispuesto a arriesgar su vida para ayudarlas.

viernes, 24 de abril de 2026

Los solitarios

La víspera de Sant Jordi, un diario de Barcelona, La Vanguardia, organiza una fiesta en un hotel céntrico que este año ha reunido a 500 personas relacionadas con el mundo del libro. Por supuesto, todos queremos ser invitados, porque es una fiesta en la que hay que estar y La Vanguardia nos trata bien, y si es cierto que moverse por allí es un acto heroico, hay bebida y comida abundante y los discursos son muy cortos. Con los años he ido creando una tipología. Este año he acabado la del solitario.

Hay diversas maneras de llevar la soledad en una fiesta sobreabundante en abrazos, besos, golpes en la espalda e intercambios de direcciones de correos.  

En primer lugar nos encontramos con el solitario que se apalanca cerca de las bebidas y pasa el tiempo bebiendo despreocupadamente. Le importa un pito lo que pase más allá de su copa. Es pacífico, inabordable y casi transparente. Apenas ocupa espacio.

En segundo lugar tenemos al solitario olímpico. Va solo y permanece solo. Sale de vez en cuando de sí para intercambiar un par de frases protocolarias con alguien que le ha saludado y vuelve inmediatamente al refugio de su altivez. Da la sensación de que está por encima de todos nosotros y que si bien se ha dignado a estar allí, no está mejor aquí que en cualquier otro sitio. Se manifiesta a los mortales sin necesitarlos. Suele tener empaque y estilo en el vestir. 

En tercer lugar está el solitario que detesta serlo y en cuanto te ve corre hacia ti y te saluda como si fuerais amigos íntimos toda la vida. Hay dos subtipos. El primero es el cuellilargo que estando contigo pasa de ti y de tu conversación porque está oteando el horizonte a ver si hay alguien más importante que tú para abandonarte y acudir a su luz, ascendiendo de luz vicaria a luz vicaria en busca, me imagino, de la fuente de toda luz. El otro subtipo es el solitario que se aferra a ti como a un salvavidas y no te soltará en toda la noche.

sábado, 18 de abril de 2026

Aventuras de un lisiado

Sí, ya sé que últimamente vengo poco por aquí. Intentaré remediarlo, porque este es un ejercicio disciplinario interesante. Estos últimos días he estado viajando con mis inseparables muletas. Unos viajan con mascotas y yo viajo con muletas (que no dan mucha menos guerra). He descubierto algo que, entre sorprendido y divertido, me llama la atención. Cuando subo a un tren abarrotado de pasajeros, me gusta dirigirme a los asientos reservados para ancianos, lisiados y embarazadas, que suelen estar ocupados por personas que, al verme llegar, hunden su mirada en el móvil para aparentar que no me han visto. No le pido a nadie que se levante. Simplemente me paro, de pie, frente a ellos. De vez en cuando alguien me cede el asiento y entonces hay como un contagio de vergüenza y se suscita algo así como una pugna a ver quién es más amable con el impertinente recién llegado. Mi experiencia última: los que se levantan a cederme el asiento -reservado para personas como yo, insisto en ello- suelen ser casi de mi edad, porque me imagino que están viendo en mí su inmediato futuro.

miércoles, 15 de abril de 2026

Sobre a arte de ler


Estaba paseando por el acogedor jardín botánico de Valencia cuando me ha llegado la prueba de la traducción al portugués de este libro. La vida está llena de sorpresas, pero hay que estar al tanto, para atraparlas al vuelo. Este libro nace de una conferencia que di ante los editores catalanes. Jordi Nadal, de Plataforma, que estaba presente me propuso inmediatamente publicarla, cosa que yo no había previsto. Se publicó y  ya vamos por la octava edición, más esta edición portuguesa, que me sabe muy, muy rica.

 

¿Y si Atenas tenía razón?

Ya en las librerías:


 

sábado, 11 de abril de 2026

Sant Pol

Ayer por la mañana fisioterapeuta y por la tarde, viaje a Sant Pol. La rodilla parece que mejora, lentamente, pero mejora. Aquellos dolores que no me dejaban dormir porque no había manera de encontrar la postura adecuada, han dejado paso a molestias llevaderas. Pero salgo de casa acompañado de mis muletas que parecen contribuir y no poco a la mejora. La causa de todo es un hematoma óseo al que le cuesta dejarme en paz. A media tarde cogí el tren de la costa y me fui a Sant Pol. Vivo cerca de la estación, y en Sant Pol tenía un acto no lejos de la estación. Hay personas que poseen una sabiduría especial y nada fácil de adquirir: la de hacer que todo sea fácil, cordial, amable y, al mismo tiempo exigente. Son personas que saben sonreír sin pizca de complacencia y saben sacar de ti lo mejor de ti mismo. Te hacen sentir -mejor: te hacen creer-, que tu mejor yo es tu verdadero yo. Pero yo sé que lo que somos no es indiferente a las personas que tenemos a nuestro lado y que son esas personas las que nos salvan de nuestra mediocridad

martes, 7 de abril de 2026

Sócrates, mi contemporáneo:

 En el año 2015 publiqué este libro, que tuvo una segunda edición un año después:


Ahora, 11 años después, saco una nueva edición, corregida y aumentada de este libro, que es uno de los que más orgulloso me siento. Como pueden ver ustedes, está modificada la portada y, lo que es más importante, también el título:


En el año 2015 apareció la primera edición de este libro: 


lunes, 6 de abril de 2026

Sintaxis sin semántica

El filósofo John Searle insistía en esta verdad de Perogrullo: los ordenadores tienen sintaxis, pero no semántica. Es decir, saben cuál debe ser el orden de los elementos de una oración, pero ignoran completamente el significado de la oración. Juegan con símbolos de la misma manera que un ciego puede jugar con colores. Si esto es así, entonces lo que tenemos que fortalecer en nuestros alumnos es la semántica. Sobre esto escribí un artículo recientemente. Para un hablante cualquiera el significado de una palabra es la extensión de su uso. La palabra "mamá" significa todo aquello a lo que puede llamar "mamá". Lo que caracteriza el lenguaje del niño es la limitación de la extensión del uso de su vocabulario. "Mamá" significa su propia madre y nadie más. Para que adquiera el concepto de "mamá" debe conocer sus usos posibles. Solo cuando el concepto está bien asentado es posible la transferencia de conocimientos relativos a las "mamás" y ver la diferencia entre la expresión "madre no hay más que una" "madre, no hay más que una (sartén limpia)". Pues bien, el papel de la escuela es ayudar al alumno a pasar del uso connotativo del lengua (madre = mi experiencia de a quién se puede llamar madre) al denotativo (madre = la definición de madre). Cuando planteo esto ante los maestros, enseguida se soliviantan y me dicen que la escuela está también para trabajar la socialización, las emociones, el pensamiento crítico o la creatividad. ¿Pero es que lel lenguaje de la socialización, las emociones, el pensamiento crítico o la creatividad tiene sintaxis pero no semántica?

viernes, 3 de abril de 2026

¿Un pilar de la democracia?

Mariano Fernández Enguita se pregunta hoy en El País si la escuela ha dejado de ser un pilar de la democracia. La pregunta es, sin duda, bienintencionada, pero parte de un presupuesto equivocado: que alguna vez haya sido eso que Enguita se pregunta si ha dejado de ser. No dudo que haya querido serlo, pero los resultados no han estado a la altura de las intenciones.

Don Gumersindo de Azcárate observaba en 1883 (Resúmenes y juicios críticos) que en Francia la escuela nunca produjo los beneficios políticos que se esperaban de ella. No sirvió para disipar ilusiones populares, ni para asegurar el orden social. Y añade: «Si el pueblo francés ha aprendido moderación, lo debe, no a la enseñanza de la escuela, sino a los desastres de la guerra y a las tristes consecuencias de las derrotas». A continuación se pregunta si la escuela ha sido una panacea para los males sociales en Alemania o en los Estados Unidos. Lo obvio, concluye, es que ha aumentado de manera mu considerable el número de presos en las cárceles con estudios. Aquello de que una escuela que se abre es una cárcel que se cierra no resiste la comparación con la realidad. Recoge don Gumersindo esta opinión de un escritor norteamericano: «nuestros hijos tienen su pobre cerebro lleno de toda especie de cosas (...), pero no hay sitio en él para las verdades más sencillas del honor, del deber, de la moralidad."

Andar con muletas

Parece que, por fin, he dado con un fisioterapeuta que sabe qué hacer con mi rodilla. Además es amable, discreto y con un punto de humor. He tenido una primera sesión y todo parece haber mejorado. Lo primero que ha hecho es enseñarme cómo hay que caminar cuando llevas muletas. Es decir, lo elemental. Existe en pedagogía un fenómeno bien conocido, llamado "la maldición del conocimiento", según el cual los expertos, por serlo, no están siempre en condiciones de percatarse de las dificultades elementales del alumno, pero no hay que dar nada por supuesto en un aprendizaje. Hay que comenzar siempre por lo básico, por muy elemental que parezca. Ayer me di cuenta, con toda claridad, de la importancia de este principio. Después de meses con las muletas alguien me ha explicado cómo llevarlas. Pero si la maldición del conocimiento es importante, aún lo es más la maldición de la ignorancia: cuando no sabes nada no puedes ser consciente de que estás andando mal.

martes, 31 de marzo de 2026

Parte de bajas

Dos entradas en un día, pero tengo que contar lo que me pasa. Mi rodilla va a peor y he tenido que recuperar las muletas. Pero con mis muletas, indiscretas, no hay conocido que no se pare a preguntarme qué me pasa, tras lo cual pasan a contarme que ellos sí que han tenido males, mucho más graves que los míos. Así que estoy pensando en hacerme una camiseta que ponga "Sólo hablo de sexo", para no convertir cada salida de casa en un parte de bajas.

Un momento surrealista

No me gustan los taxistas dicharacheros que hablan por los codos, pero no hay manera de evitarlos. Cuando te toca uno, no puedes salir del taxi en marcha... aunque lo que me pasó el jueves pasado en Pamplona casi me empuja a bajarme en medio de la carrera. No lo hice porque iba con retraso a una reunión. El hombre estaba, posiblemente, bajo los efectos de algún tipo de excitante. Comenzó contándome que había llevado un travesti a una dirección y que a media carrera recibió una llamada de una voz masculina que le hablaba al travesti con obvia familiaridad. Le dijo que en la puerta de casa estaba su mujer esperándolo y que subirían las dos en el ascensor. No me ahorró detalles del físico de la travesti y de la mujer, quien, efectivamente, esperaba en el lugar de destino. Escuché en silencio y con cara seria, sin dar ninguna señal de complicidad. Quizás confundió mi perpleja mudez con interés y me añadió otra historia en un caserío de las proximidades de Pamplona, una orgía de la que no me ahorró detalles, por 150€ de nada. No me ocultó ni tan siquiera lo que tuvo que contarle a su mujer para justificarle que llegaba a casa a altas horas de la madrugada. Yo seguía en silencio con la sensación de estar viviendo un momento surrealista. Al llegar a mi destino le pagué y salí. Entonces él se bajó del coche, corrió hacia mí y poniéndome la mano en el hombro me dijo: «Pues no te vas a creer lo que me paso con una de Tafalla». En este caso ya no le escuche. Le dije que tenía prisa y entré en el hotel sin mirar atrás.

domingo, 29 de marzo de 2026

Primum non nocere

A veces las osas hay que plantearlas con toda su crudeza, sin adornos retóricos, sin subterfugios, sin medias tintas. Es lo que ha hecho Brendan O'Neill en este artículo de The Spectator


«Esta semana, en España, una víctima de violación ha sido asesinada por el Estado. A una joven que padecía dolor y desesperación no se le ofreció amor ni justicia, sino la muerte.

La solución del gobierno a su sufrimiento no fue proporcionarle cuidados, sino administrarle fármacos letales para que muriera. Parece una escena de una novela distópica, pero esta es la realidad bajo el régimen de eutanasia que tantos estados han adoptado».


Yo no he podido dejar de pensar en el padre de Noelia y en el viejo principio hipocrático: «Primum non nocere, secundum cavere, tertium sanare et comitatur semper».

viernes, 27 de marzo de 2026

Vivir es relatarnos

El pasado martes 24 di una charla en defensa de la lectoescritura en el colegio mayor Belagua, de Pamplona. Mi tesis fue que la lectoescritura es la principal competencia del futuro porque siempre estamos haciendo literatura y, en consecuencia, y ya que estamos en ello, ¿por qué no hacer buena literatura? El que hace una pintada en una pared y el que envía un mensaje por el movil está "literaturizando". Cuando un amigo nos pregunta cómo nos va, inmediatamente nos ponemos en modo literario y comenzamos a modelar literariamente nuestros recuerdos. Explicar lo que nos pasa es dar a lo que nos pasa la estructura de un relato, de una historia. ¿Y acaso no nos pasamos buena parte del día contando historias que suponemos interesantes sobre nosotros mismos? Vivir es imponerle relatos a nuestra vida. Pero si esto es así, conviene tener presente que la comprensión que tenemos de nosotros mismos no puede ser mayor que el rigor de las palabras que utilizamos para explicarnos.

domingo, 22 de marzo de 2026

Rodillas

Una satisfacción menuda, pero muy rica y jugosa es la que me ha llegado esta tarde por mail. Un padre me ha enviado una foto con las rodillas heridas de su hijo y lo ha hecho, por supuesto, con el mayor orgullo, que he compartido, porque hace mucho tiempo que vengo alarmando contra el síndrome de las rodillas impolutas de los niños. No tengo dudas: cada herida en las rodillas de su hijo es una sesión menos con el terapeuta.

La luz

Una de las consecuencias de la edad -sospecho que es ella la responsable- es que tengo que cenar poco. Si ceno como cenaba, me espera una mala noche en la que me arrepiento por ese extra que la voracidad me ha llevado a la boca. La edad, pues, es una forma de ascetismo. La lista de cosas que se van esquematizando como se esquematiza una cena es cada vez más larga. Sin embargo hay una que no solo mantiene incólume su vigencia sino que se ha afinado y crecido en su provocación. Es la mirada. La mirada a la belleza transeúnte, claro, pero también al gozo que la mirada encuentra en las mil manifestaciones de la luz: a los juegos de luces y sombras que las jacarandás de mi calle proyectan sobre las paredes de las casas, a la luz del alba y del atardecer, a la luz filtrada y a la luz desnuda, a la luz del cielo nítidamente azul y a la luz que enturbian las nubes bajas con sus grises, etc. La edad va como subrayando la relevancia de este don gratuito y espléndido que es la luz. Sin la luz, ¿qué sería de las bellezas de este mundo?

sábado, 21 de marzo de 2026

La vida vivida

Son las 5:50 cuando comienzo a escribir esto. Acabo de llegar a casa después de haber ido a buscar a mi nieto y a dos amigos suyos a una discoteca a Mataró. Hay cosas que debemos hacer los abuelos. El espectáculo de cientos de jóvenes saliendo de una discoteca a las 5 de la mañana es digno de tenerse en cuenta porque es el espectáculo de la vida vivida que no cabe en ningún esquema de la vida diseñada. Esto es la teoría: la capacidad de ver. En mi caso no podía dejar de constatar lo lejos que estaba todo lo que estaba viendo de determinados discursos oficiales sobre lo correcto. Merece la pena tomar esta lección de contemporaneidad.

jueves, 19 de marzo de 2026

Malgrat de Mar

Hoy es El Confidencial el que recoge mi comentario sobre Torrente. Me imagino que estos días, a pesar de que el mundo está patas arriba, debe quedar mucho espacio libre en los periódicos y hay que llenarlo de cualquier manera. Esta tarde he estado en la biblioteca de Malgrat de Mar hablando de cosas de educación con un grupo magnífico de gente del pueblo. El tiempo ha pasado volando. Tenía previsto hablar una hora, han sido dos y se ha quedado corta la cosa. Tengo 70 años y justo ahora estoy comenzando a aprender a mirar con serenidad: las estaciones de tren (una pareja de jóvenes riñendo), los parques (adolescentes en un banco, pasando frío), las calles (casi desiertas), las fachadas modernistas (tan previsibles), el movimiento de los atardeceres (en los bares), los escaparates de las tiendas (mostrando lo que en cada lugar es de valor)... He subido al tren cojeando y apoyado en mi bastón y un marroquí un poco más joven que yo me ha cedido el asiento. Los demás pasajeros han hecho lo que suelen hacer, aparentar que no me ven. Él se ha levantado y no ha admitido mis pegas. Con su media lengua me ha asegurado que es bonito ayudar, que si ayudásemos más habría menos guerras y que la vida es buena si ayudas.

La realidad es una torrentera

El lunes pasado escribí esto en X: «He ido a ver Torrente Presidente, creyendo que me encontraría con el viejo pícaro hispano. Y así ha sido. Como en las historias de pícaros, uno se queda con un regusto amargo, triste, incluso, porque aquí, como en el Lazarillo", la risa es el eco de un llanto».

Posteriormente desarrollé un poco la idea en este café.

El martes Jordi Amat me pidió que escribiera «Sobre Torrente/lazarillo y la tristeza de la picaresca». Lo hice ayer por la noche en Madrid. Se lo envié y se supone que aparecerá el sábado.

El martes me encontré con esto en El Periódico: «Poco imaginaba Santiago Segura que su película recibiría el elogio del filósofo Gregorio Luri, uno de los mayores referentes sobre la educación en España. En una publicación en la red social X, el profesor y pedagogo ha comparado el filme nada menos que con el 'Lazarillo de Tormes' (1554), obra cumbre de la literatura española».

Y hoy en el ABC: «Gregorio Luri, filósofo, va al cine a ver Torrente y se queda sin palabras con la película de Santiago Segura».

lunes, 16 de marzo de 2026

Torrente

Nos hemos dejado aconsejar por nuestro nieto y hemos ido mi mujer y yo esta tarde al cine, a ver Torrente Presidente. Estaba a rebosar, especialmente de personas de la tercera edad. Los jóvenes han ido a verla durante el fin de semana y nosotros nos hemos reservado para hoy, porque los lunes es más barato. Esperaba ver una película más de este personaje impresentable, cutre, egoísta, vulgar, zafio... que es Torrente, un pícaro grosero de nuestro tiempo. Pero en esta ocasión es algo más. Es más pícaro que nunca y por eso su figura trasciende las imágenes grasientas habituales. Hay aquí algo de retrato hiperbólico de una realidad que, aun llevada hasta la astracanada, resulta reconocible. Y eso duele. Es difícil gustarse siendo así. En esta película no hay nada sagrado, nada que merezca respeto. Este nihilismo blando duele porque apunta a una verdad que tiene poco de blanda y por eso mismo la risa que provoca es como el eco de nuestro llanto.

El día del eclipse y los calipos

Tengo abandonado este Café, pero es que no doy más de mí. Ando muy atareado con la escritura de un nuevo libro que me está devorando el tiem...