En el cruce del Carrer de la Lluna con Ferlandina un hombre de unos cuarenta años, apoyado en una muleta, habla a gritos con una mujer que come pipas mecánicamente. Es imposible no escuchar lo que le dice mientras paso a su lado camino del Horiginal:
¡Tu me tocas a mis hijos y yo te meto una opa que te doy fuego!. Hoy es miércoles, y si es miércoles, toca poesía.
Sigo adelante cruzándome con varios filipinos que hablan en grupillos junto a un mural con un poema de Bertolt Brecht.
Hay muchas maneras de matar / pueden clavarte un cuchillo en el vientre / quitarte el pan…. Alguien ha escrito tras el último verso un contundente
muerte al policía violento. Atravieso Joaquín Costa y sigo por Ferlandina hasta desembocar frente al MACBA. A la izquierda unas cuantas personas charlan animadamente en las mesas de una terraza tranquila, bajo el mural de Chillida que cierra por poniente La Plaça dels Àngels. Otra mano anónima ha dejado aquí también su huella literaria:
El tiempo es el fuego que nos consume. ¿Qué fue anterior el graffiti o la ciudad? Los batacazos de los monopatines de los skaters que hacen piruetas circenses por la plaza son ensordecedores. A mi derecha, en el número 29 de Ferlandina se encuentra la entrada del Restaurante Horiginal. En el escaparate se tienta al paseante con tapas, bravas, ravas, croquetas y poesía. Un “paqui” que lleva varias cervezas en la mano, me ofrece una Estrella. Le digo que no y entro en el restaurante. Al fondo se encuentra el “Obrador de Recitacions i Noves Actituds Literàries”. Para entendernos: el “Orinal”.
El Orinal es un híbrido de gruta de las ninfas, mansarda de Ronsard, taberna portuaria, tertulia literaria y café teatro. Es, también, una apuesta radical por la independencia. Aquí ni se reciben subvenciones ni se paga un céntimo de euro a los poetas que vienen a recitar. Aquí se hacen las cosas por amor al arte. Pero, si como ha dejado dicho Wallace Stevens,
poetry is the subject of the poem, la joven poesía catalana es la protagonista de este espacio, donde se autocongrega cada miércoles a partir de las ocho de la tarde. Esto no quiere decir que por el Orinal no pasen de vez en cuando poetas maduros o que entre el público escaseen las canas. Un martes de enero en que recitaba Ferran Aisa me senté junto a un anciano que sorbía un cacaolat de la botella con una pajita. Me aseguró que estaba a punto de cumplir ochenta años y que se descubrió a sí mismo como poeta en 1993. Desde entonces escribe una carpeta de poemas por año.
Me van mejor los amorosos –me dijo-.
A la noche, después de cenar, hago dos. Los que más me gustan son los de amor, los de te quiero-me quieres, que me salen fáciles. Primero los escribo con lápiz y después los paso a máquina. A lo largo del recital me susurró comentarios muy atinados sobre la extensión de cada poema. “
Este es largo”, “
este es corto”, etc.
Ferran García (Quirky) y Josep Pedrals son los encargados de mantener el Orinal en ebullición. Su presencia es palpable en el punto de entusiasmo espontáneo y cordial con que aquí se vive el desgranarse del tiempo, de verso en verso, de vaso en vaso y, por supuesto, de beso en beso. Subal, bloguero mítico, me comenta refiriéndose a Quirky:
Este hombre es sencillamente increíble. Hay una generación de poetas que no sabe cuántas cosas le debe. Le debe un espacio de acogida para toda la poesía, desde las nuevas formas, que andan moviéndose entre los ritmos hip-hop de los rapsodas callejeros y la estética “indie” o la lírica más destilada (clásica o postmoderna), hasta las eses enroscadas de Cassasses (porque aquí hasta los poetas mediáticos son bien venidos si ya vienen remangados). El Orinal, de hecho, se está convirtiendo en un centro de irradiación poética.
Aut Orpheus aut nihil!, gritó un día Jordi Florit desde el escenario. Y no hubo ni un gesto de escepticismo entre el público.
La influencia lírica del Orinal se extiende, contagiosa, por la ciudad (los viernes poéticos del Café del Sortidor) y su periferia (los martes poéticos del
Vins i Divins del Masnou) y sus ecos son celebrados con complicidad en las tierras del Ebro y en las Baleares. Tiene también, como no podía ser menos, sus ramificaciones en Internet. No en vano es el refugio de la que podríamos llamar –con el permiso de críticos más juiciosos- la “bite generation” de la poesía catalana. Me refiero a un grupo de poetas que anda en torno a la treintena integrado por Josep Pedrals, Francesc Gelonch, Joan Todó, Eduard Escoffet, Núria Martínez Vernis, Jaume C. Pons, Max Besora, Jordi Nopca, Jordi Florit… Me parece claro que comparten un sentimiento deportivo del oficio de poeta, una extraordinaria capacidad creativa para jugar con imágenes semánticamente muy ricas y enfrentarlas a sus contraimágenes, de ahí que sea en ellos tan frecuente el oxímoron, la aliteración y, especialmente, la ironía de la onomatopeya y el juego de palabras. Tienen, además, suficiente desvergüenza como para, si es preciso, disfrazar a Orfeo de Jimi Hendrix y servirle las mieles de Ronsard con espárragos frescos de la Boquería. Pero me temo que comparten también su rotunda negativa a considerarse miembros de ningún grupo poético.
No tengo ni idea cuánto tiempo se mantendrá encendida en Barcelona la vitalidad de esta llama poética, pero sí sé, sin ninguna duda, que si el Orinal echa un día –esperemos que aún lejano- el cierre, se clausurará el lugar que ha apostado con más fe y más honestidad por los jóvenes poetas catalanes en toda la ciudad. Y -
quand vous serez bien vielle- le agradeceremos melancólicamente el regalo espléndido de aquellas noches en las que la poesía se apoderó de nosotros como el entusiasmo de los antiguos rapsodas y fuimos vacantes y sátiros de la lírica y mecidos por sus ritmos nos dejamos arrastrar más allá del compañero de mesa, amigo o desconocido, más allá de la carne entrevista y vibrante, más allá del vaso de cerveza, hacia ese lugar dónde sólo se habita como palabra entre las palabras y donde todo resuena vivo, vibrante y verdadero y –me dice Subal-
entonces un calor que no sabes de dónde viene, pero que de pronto comprendemos que es lo que veníamos a buscar, nos recibe con los brazos abiertos. Se trata, claro está,
d'aquell cech foch qui.ls amadors s'escalfen al que cantaba Ausias March.
L’Horiginal: Café + poesía + restaurante. Los recitales poéticos tienen lugar los miércoles a las 20 h.
Ferlandina 29 (delante del MACBA)
El blog de l’Orinal (Obrador de Recitacions i Noves Actituds Literàries)
Este post recoge un artículo que aparecerá en el próximo numero de la revista
Barcelona Metropolis