sábado, 15 de septiembre de 2007

El perro de Schopenhauer

Como ya he escrito en otro lugar sobre los puercospines de Schopenhauer, hoy me limitaré a sus perros.

No hay que darle muchas vueltas, Schopenhauer era un egoísta insolente, un misántropo de tomo y lomo, un impresentable, el vecino que todos tememos que nos toque en suerte. Por eso “el perro de Schopenhauer” puede interpretarse de las dos maneras que permite el genitivo, objetiva y subjetiva. Desconfiaba de las personas, a las que veía como hipócritas disfrazados de seres sociales que ocultan su interior para no asustar. La humanidad no sería más que un cortejo de sepulcros blanqueados desfilando con caretas. De la desconfianza profunda que le inspiraban los otros derivaba, según el mismo Schopenhauer, su cariño por los cuadrúpedos. “¿Cómo soportaríamos el infinito disimulo, la falsedad y malicia de los hombres si no hubiese perros en cuya cara honesta podemos mirar sin desconfianza?”. Llegó a asegurar que si no hubiese perros no le gustaría vivir o que “cuanto más ando entre los hombres, más quiero a mis perros” o, por último, que el que no ha tenido un perro no sabe lo que es ser querido de verdad.

12 comentarios:

  1. Luiego dirás que soy yo, pero es que vas provocando

    ResponderEliminar
  2. Bueno, Luri, algo de verdad hay en todo eso.

    ResponderEliminar
  3. Jopé, no sabía yo que me parecía tanto a Schopenhauer. Si mis vecinos me empiezan a mirar con cara rara, tendré que pensar que soy desagradable con ellos..

    ResponderEliminar
  4. Mi padre echó de casa a un vecino por decir eso. "Eres idiota, chico; anda y vete a tu puta casa antes de que te mande a la mierda". Aún me desternillo cada vez que lo recuerdo. JaJaJaJaJaJa

    No soporto a los perros; son empalagosos, guarros, y torpes. Y de pequeño me atacó un malvado perro. Sin embargo, los mininos son encantadores y muy muchísimo educados. Esa educación auténtica absolútamente compatible con la maldad.

    ResponderEliminar
  5. El puerco espin y la liebre?
    No había caído.
    Enrri

    ResponderEliminar
  6. Se deberá añadir dentro del zoo,
    un terrario dedicado a la araña de Sales.
    Enrri

    ResponderEliminar
  7. Los perros no dan solo fidelidad sino, y es mucho más importante obligaciones, por esto los abandonan a legiones. Sólo quien es capaz de guardar la reciprocidad de obligaciones debería adoptar no un perro sino cualquier animal. Estas vinculaciones de los hombres con los animales, a mi, siempre me han parecido raras. ¿Cuántos Shopenhauers hay?

    ResponderEliminar
  8. De niña fui de perro, pero ahora soy de gato.

    ResponderEliminar
  9. No sabía que Schopenhauer tenía unas ideas tan certeras. Lo que publican aquí es directo y pesimista pero muy real. Tampoco sabía que apreciaba tanto a los perros; ¡que bien!
    Ustedes lo escribieron para denigrar a Schopenhauer y han hecho conocer a muchos lo acertado que fue su pensamiento. GRACIAS.

    ResponderEliminar
  10. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. SCHOPENHAUER UN GRANDE UOMO DAL QUALE SI PUO' SOLO IMPARARE AD ESSERE MIGLIORI

      Eliminar

Una pedagogía sacramental

Me atreví, tras vencer no pocas dudas, a escribir el prólogo de este libro que viene a defender lo que podríamos llamar una pedagogía sa...