miércoles, 12 de septiembre de 2007

El pecado y la risa

Chicos, mayo de 1948.
Portada de Jesús Blasco
Vía: Viñetas


Nos reímos mucho de la moral católica y su casuístico jesuítismo. Y no está mal que lo hagamos, que por culpa de esa moral pasé yo mi infancia confundido respecto a los "pecados de la carne". Mi imaginación infantil no daba más que para un inmenso filete de ternera de cuatro dedos de grueso. Y eso, evidentemente, condiciona mucho de adulto. Pero ninguna sociedad parece ser viable sin un número determinado de pecados, es decir de acciones que se consideran deleznables. Ninguna sociedad, tampoco, parece resistirse a la tentación de la indignación bienpensante, que autoriza a señalar con el dedo a los perturbados morales que traspasan las fronteras de lo permitido. No parece haber sociedades amorales, libres de la conciencia del pecado. La historia no elimina ni el pecado ni el sentimiento de vergüenza ni la necesidad de sacarle los colores públicamente al descarriado. Lo que hace es variar la lista de lo pecaminoso, con lo cual cada presente puede permitirse el lujo de considerarse moralmente superior a todo pasado. ¿Quién se atrevería hoy a publicar una revista infantil con esta portada?

27 comentarios:

  1. variar la lista de lo pecaminoso... yo creía que abandonar a los padres, mentir, robar o matar eran igual de pecado aquí o en los antípodas

    ResponderEliminar
  2. Es como la polémica que siempre ha habido con "Tintín en el Congo", que este verano se ha acentuado con la petición, por parte de un congoleño afincado en el Reino Unido creo, de su retirada por racista y xenófobo.
    Siguiendo con esta línea, supongo que se deberían retirar todas las películas de Tarzán, por ejemplo. En fin.

    ResponderEliminar
  3. Yo en eso de la moral prefiero hacer más caso a los curas que a Pedro Almodóvar, porque veo el tipo de hombre que producen cada uno de ellos. La portada de Chicos es de lo más inocente, pero en efecto hoy sufriría la censura. Bueno, un mundo sin censura sólo es posible "más allá de las estrellas".

    ResponderEliminar
  4. Sr. Luri, ¿como se explica la mentalidad contradictoria de Sales en Quaderns de l´exili?
    Por un lado parece cínico y por otro platónico.llevo dandole vueltas y no veo el encaje.
    ¿podría orientarme?
    Enrri

    ResponderEliminar
  5. Anónimo: Los padres han sido abandonados sobre todo en las culturas nómadas; y mentir, robar o matar... son conductas que, como seguro que usted bien sabe, están bien o mal según las circunstancias. Piense en la educación espartana.

    ResponderEliminar
  6. Jesús: ¿De qué curas? ¿De los del nacional-catolicismo? ¿De los curas obreros postconciliares? ¿De los curas maoístas que yo conocí en Navarra? Yo he conocido curas que lanzaban la campanilla del altar a los feligreses que se distraían en misa.

    ResponderEliminar
  7. Enrri: Me tempo que no, que no puedo orientarle. Joan Sales, como personaje, me parece que está ... ¿cómo decirlo?... ¿por debajo de su obra....?. Esto no es nada infrecuente.

    A mi también me sorprende en su correspondencia la mezcla de inteligencia y de ingenuidad. A veces es de una ingenuidad política pasmosa. Pero incluso entonces lo salva su estilo. A pocos escritores les permito decir tantas tonterías como a Sales sin cerrar el libro.

    Con respecto a ese cinismo-platonismo que usted ve, y que yo también creo ver, me parece que no es un fenómeno inusual dentro del cristianismo ilustrado, sobre todo en Inglaterra y Francia. Creo que debemos ver a Sales tal cual es, saltando en esa cuerda floja, salvándose a sí mismo para la posteridad a través de su estilo y su inteligencia literaria.

    ResponderEliminar
  8. Gracias, por cierto le debo una.
    ¿Sabe cual es el verdadero titulo de incerta gloria?
    Se lo diré ahora, en secreto, que nadie nos escucha: "Rígola,Farigola"
    Enrri

    ResponderEliminar
  9. He hecho un pequeño ensayo de cuarenta páginas sobre el tema
    Enrri

    ResponderEliminar
  10. Enrri: ¿Y a qué está esperando usted? ¿Se lo tengo que pedir de rodillas? Ya tiene usted mi mail.

    Por cierto: ¿No tendrá usted también alguna cosa sobre don Pío Baroja y el mar? Es que me acabo de comprometer -por culpa de Pérez Andújar- a dar una conferencia sobre este tema el mes que viene.

    ResponderEliminar
  11. ¿Por qué tendría que ser la moral algo fijo e inamovible? ¿Que cambie ha de significar forzosamente su inutilidad? Yo creo que no. Por favor, si alguien tiene la lista de pecados actualizada por favor que me la envíe (la mía es de hace una década)
    Beso, F.

    ResponderEliminar
  12. Si el problema no es que la moral cambie sino que deje de ser la misma.

    ResponderEliminar
  13. Los pilotos de altura o Las aventuras del capitán Chimista me parecen mejores que obras pretenciosas como el Arbol de la ciencia

    ResponderEliminar
  14. Filousia, Tumbaíto: Yo no pretendía resaltar tanto el cambio como lo inmutable, que a mi modo de ver no reside tanto en un contenido (en una ética material) como en una necesidad de establecer fronteras entre el bien y el mal que cada vez veo con más claridad que es esencialmente política.

    ResponderEliminar
  15. Tumbaíto: Me sorprende que precisamente usted se sorprenda de esto. ¿Cómo se definen los grupos humanos políticamente? Es decir ¿cómo conquistan la conciencia de su diferencia -o de su identidad-?

    Solamente nos enfrentamos de verdad políticamente -decía el viejo Platón- por aquello que consideramos de más valor.

    La sociedad abierta es una tontería popperiana. Eso es un oxímoron. Hay sociedades en la medida en que son cerradas. Y son más cerradas cuanto más creen en sus propios valores.

    ResponderEliminar
  16. i.) Siento gran apego hacia la falacia naturalista.

    ii.) Los grupos humanos se definen haciendo ciudades.

    iii.)¿Qué hacemos con el ius comunicationis?

    ResponderEliminar
  17. Tumbaíto: ¡Ahora me va a salir usted un materialista cultural a lo Gordon Childe!
    NO: los grupos humanos no se definen haciendo ciudades. Las ciudades se han hecho siempre en torno a un centro sagrado: el templo o el palacio de un rey-sacerdote. Es decir, las ciudades se han hecho para preservar una orientación.

    Respecto a iii: LO que hay que comunicar se da siempre en el interior de un sentido que no está creado por la propia comunicación. Es como el diálogo, que en contra de lo que creen las buenas gentes, tiende por su propia naturaleza a acabar mal, porque el diálogo es incapaz de crear por sí mismo sus propias condiciones de posibilidad.

    El hombre que habla o crea ciudades es ya un animal político, y no solamente un animal (claro está: con excepciones).

    ResponderEliminar
  18. Yo es que creo que tenemos manos porque somos inteligentes.

    ResponderEliminar
  19. El problema es que somos algo chamanes y queremos matar al contrario con verbajo. Y cuando no se mueren, nos enfadamos y les damos con un palo.

    ResponderEliminar
  20. Ahí estamos de acuerdo. De hecho a usted le gusta repartir palos. ¿O no?

    ResponderEliminar
  21. ¿Yo? ¡Mísero de mí!

    Prefiero las cazuelas.

    ResponderEliminar
  22. Jordi: Tiene usted toda la razón. ¿Qué me ha hecho confundir a Zalacaín con Shanti Andía?

    ResponderEliminar
  23. "¿Quién se atrevería hoy a publicar una revista infantil con esta portada?" Pues yo creo que nadie, desde luego, y menos con el comentario ése(que hay que mirar con lupa, pero que está)de "angelitos negros" a pie de página.

    ResponderEliminar

Una pedagogía sacramental

Me atreví, tras vencer no pocas dudas, a escribir el prólogo de este libro que viene a defender lo que podríamos llamar una pedagogía sa...