domingo, 23 de septiembre de 2007

Antes las cosas se hacían de otra manera

Antes las cosas se hacían de otra manera. Ahora llegas un día a casa tan feliz y te encuentras al que tu hija te presenta (si te lo presenta) como su novio sentado en tu sofá y tienes que tragarte la mala leche en silencio, aparentando que vives en el mejor de los mundos posibles. Sin embargo no hay padre que, al ver usurpado su trono y el amor de su princesa por un recién llegado, no sienta impulsos asesinos.

Antes estas cosas estaban regladas como debe ser, se iba paso a paso, con urbanidad. En mi pueblo se hacían así:

Primero el chico se le declaraba formalmente a la chica. Si esta lo aceptaba, se pasaba a la fase dos, que era la de la petición de mano. El padre del novio acudía a la casa de la novia a solicitar a los padres de ésta permiso para que se iniciase el cortejo. Pasada esta barrera, se comenzaba a cortejar. Esto significaba dos cosas: que los novios podían ir juntos durante el día, bailar en pareja arrimándose un poco más y, sobre todo, que él podía acudir por las noches a la puerta de la casa de ella. Pero sin cruzar el umbral. Estas puertas acostumbraban a ser dobles, de manera que se podía abrir la parte superior manteniendo cerrada, con cerrojo, la inferior, cosa que permitía que la chica se pusiera en la parte de adentro y el chico en la de afuera, lo cual contribuía mucho a la tranquilidad de los padres. El siguiente paso se daba cuando los padres de la novia autorizaban al novio a entrar en casa, lo cual normalmente significaba que tenía que pasarse noches y noches jugando a las cartas con toda su futura familia política. A cambio se le permitía a la novia que saliera a despedirlo a la puerta. Eso sí, la despedida debía ser breve, porque la madre de la novia contaba los segundos desde el balcón. Finalmente, se fijaba la fecha de la boda y las formalidades se relajaban un poco, pero sólo un poco.

He recordado todo esto al leer en La panxa del bou que los novios de antes tenían que desarrollar una "diversitat d’opcions no penetratives" en sus relaciones. Me he apuntado esta magnífica expresión. ¡Evidentemente! La opción penetrativa se reservaba para cuando tenía que reservarse, pues ¿para qué iba a casarse un hombre si podía ejercer la opción penetrativa cuando quisiera?

Antes, efectivamente, las cosas se hacían de otra manera.

Alguien a quien conozco muy, pero que muy bien, me confesaba que cuando el novio de su hija se presentó en su casa con el carnet de conducir recién estrenado para llevarla a no sé donde en coche, sintió que le ascendían desde el subconsciente todos los prejuicios de antaño, y se encaró con el forastero soltándole estas graves palabras: “Como mi hija vuelva a casa con un rasguño porque has tenido el más mínimo accidente, te sigo a patadas por todo el pueblo”. No os quiero ni contar como se puso su hija, la desagradecida.

Cada vez comprendo mejor a los reyes de los cuentos, que enviaban un heraldo por todo el país en busca de pretendientes cuando consideraban que su hija ya estaba en edad casadera. Sin consultar con ella, evidentemente. A todo el que se presentaba lo examinaban minuciosamente, para ver cómo andaban de las destrezas que se supone que deben lucir en un yerno como Dios manda: tiro al arco, matar dragones, sagacidad, fidelidad, etc. ¡A ver quién se atreve ahora a proponerle al novio de su hija algo semejante!

Insisto, las cosas, antes, se hacían de otra manera. Y no quiero ni pensar en las opciones penetrativas de la actualidad.

49 comentarios:

  1. Muy divertida su entrada de esta noche D. Gregorio. No sé si con su permiso, pero me he reido.

    Y bueno, por decir algo en serio. Como dato sociológico: la universalización de la opción esa que usted dice precisamente es lo que ha dejado en vias de extinción material esa institución que se llama matrimonio. Esas opciones son cada vez más amplias: tanto en sentido temporal como relacional.

    ResponderEliminar
  2. Gregorio, entre las "opciones penetrativas", el "canibalismo consentido" y la autofagia de mercado, ¿no nos estaremos volviendo todos un poco chalados?

    ResponderEliminar
  3. Siempre fue más fácil ser muy amiguito del hijo.

    ResponderEliminar
  4. Entre el post de las reflexiones devenidas del noviazgo de la hija y los comentarios, confieso que he reído a carcajada batiente.

    Tanto tiempo, Gregorio! Cometí un error pretendiendo hacer cambios en mi blog y perdí los links. Los he ido recuperando, poco a poco. Es así que estoy de vuelta por aquí, nuevamente complacida.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  5. Concuerdo con que su entrada ha sido entretenida. Conosco a penas de lejos aquellos asuntos Don Gregorio. Toda libertad trae consecuencias y riegos... ¿no fue usted quien dijo que a la democracia (por las enormes libertades que entrega) le falta un tornillo?

    PD: Si no fue usted el del comentario, fui yo; pero tuvo que ser inspiración de parte de una de sus emtradas, de modo que aunque el comentario sea mio, usted es el culpable del mismo.
    PPD: Ya en serio, las libertades actuales no pudieron darse sin el consentimiento de las antiguas generaciones... o de la mayoría de las antiguas generaciones... se puede llorar sobre la leche derramada; pero no esperar que las lágrimas cambien mucho el panorama. Además, si todo siguiera igual; los viejos modos no serían tan románticos ni su entrada actual tan graciosa.

    ResponderEliminar
  6. Tanto intentar racionalizar para entnder, te ha obnubilado el juicio.
    Deuestra que eres un hombre de tu tiempo, moderno.

    Te declaras musulman.
    Le metes dos hostias a la niña, bien dadas y una buena paliza a tu mujer.
    Así al ser musulman es algo multiculti y eres un ejemplo.
    Y seguro que te quedas más a gusto

    ¿o aun no has pillado que se trata de eso?

    ResponderEliminar
  7. Sobre el estudio -en serio!- de los usos amorosos hispánicos se publicaron libros emblemáticos como el de Carmen Martín Gaite -creo- que por algun sitio debe correr.

    Actualmente, com el primer novio -o amigo o lo que sea- suele pasar lo que explicas, Mikimoto recuerdo que en uno de sus antiguos programas dedicó un hilarante espacio a 'no m'agrada el manso de la meva filla', donde salía eso del sofá, de beberse la cerveza paterna...

    Otro problema,hoy, con los novios, mancebos y maridos, es cogerles cariño y que después la cosa se estropee, hay que tener cuidado y no ejercer la 'sogrería' con excesivo mimo, por si acaso.

    Un tema preocupante... para los padres y madres, sobretodo, además cada vez 'empiezan antes' esos chicos y chicas, ya lo decía el otro día el juez del vídeo. Què hi farem!!!

    ResponderEliminar
  8. Por cierto, en los pueblos, generalmente, un noviazgo largo roto comportaba que la chica ya no se casase allí, porque estaba 'tocada', -los señores 'tocados' no contaban- muchas primas mías vinieron a buscar marido a Barcelona, donde todo el monte era orégano, ya se sabe 'quién a fuera va a casar o va engañado o va a engañar'.

    ResponderEliminar
  9. Para los que os reís de las desgracias ajenas sólo puedo desearos que tengáis media docena de hijas adolescentes cada uno de vosotros. ¡Hombre, ya está bien! Ahora que la solidaridad de clase está siendo sustituída por otras solidaridades, como la de género, no estaría mal que nos decidiéramos a crear LA ASOCIACIÓN DE BUENOS PADRES CANSADOS DE SERLO. Evidentemente el puesto de Secretario General estaría reservado para Ignacio. El de Presidente se lo reservaría a un buen amigo que cierta noche me confesó, con cara compungida: "Nuestras hijas no van a tener la suerte de encontrar unos maridos como nosotros!".
    Si la Junta de Andalucía pide indemnizaciones a las tabacaleras y al Estado, la ASOCIACIÓN DE BUENOS PADRES CANSADOS DE SERLO pediría una indemnización de muchos, muchos ceros, a los colegios de psicólogos del país y, por supuesto al gobierno, por haberles concedido el título.
    Así sea.

    ResponderEliminar
  10. Adalme: ¿Ha leído la propuesta de la parlamentaria alemana sobre matrimonios de siete años?

    ResponderEliminar
  11. Tumbaíto: No toquemos ese tema. Usted siempre metiendo cizaña.

    ResponderEliminar
  12. Diana: Me alegro de tenerla de nuevo por este café, ya que usted fue una de las primeras personas en visitarlo cuando aún no habíamos terminado de decorarlo.

    ResponderEliminar
  13. Alejandro: Hombre... podemos llorar juntos un poco, porque ya se sabe que el mal compartido es menos amargo. Si lo que dice usted es cierto, la culpa de los males de la generación de mis hijos, se la endiño a mis abuelos ahora mismo y yo me lavo las manos.

    ResponderEliminar
  14. Ignacio: No se qué sería de mí sin la luz de tus sabios consejos, tan comedidos, sutiles, sensatos y discretos. Te agradezco tu habilidad para contener mis ímpetus y encauzarlos siempre hacia direcciones constructivas.

    ResponderEliminar
  15. Júlia: Algo se yo de eso de coger cariño al interino. Ese es otro motivo de mi descoloque generacional en estos tiempos del amor fluido. Respecto a la diferencia entre tocados y tocadas, tienes razón. Tanta que mejor sería hablar de tocador y tocada. La pasividad violada era estigmatizada, mientras la actividad conformada no hacía sino dar fe de sí misma.
    (¡Coño! A veces me sorprendo de las cosas que escribo)

    ResponderEliminar
  16. Don Gregorio, recordemos una vez más el buen juez Calatayud, que como bien dice aquí hemos pasado de un extremo al otro, y conservemos el menos común de los sentidos, el sentido común. Yo, que ya pasé la púber juventud hace un ratito, le agradezco a mis padres que fueran más bien duros conmigo en esa epoca...que no deja de ser la de adolescer (o sea, que crees que sabes mucho de la vida y en realidad no te enteras de nada, y por eso lo pasas fatal).
    Saludos

    ResponderEliminar
  17. Yo le cuento como va lo de las opciones penetrativas ahora, don Gregorio.

    Uno tiene una princesita adolescente. De unos 14 o 15 años. Y un día abre una libreta que se llevó a alguna parte de viaje y encuentra.

    Tenía novia pero estaba muy bueno. Hombre, estrenarse con cualquiera, no. Pero con uno que esté muy bueno y que te trate bien. Espero que la próxima vez no duela tanto. Se nos movió el condón y casi no pudimos ni acabar.


    Luego ya te dedicas a la espía activa y flipas con lo que se va tirando la niña por el mundo y que le cuenta por el messenger a sus amigas.


    No tengo hijos. Pero tengo amigos que los tienen. Me imagino que su hijita ya habrá pasado esta peligrosa edad. Entonces cuando lo penetrativo ya se ha hecho muy cotidiano, debe ser cuando entra la biología y ... no le quiero desanimar :)


    Pero sí, yo prefiero haber sido de las que su padre era a la antigua usanza. Por lo menos se libró de conocer a alguno de los ''elegidos'' y sólo conoció al último. Claro que mi padre dijo: pobre.


    Y es que mi padre :)
    Luego antes también estaba lo de la voz o eso he leído.

    Besos

    ResponderEliminar
  18. Don Gregorio, ¿por qué 7 años y no tres meses? Quizá una propuesta mejor y más sentata al respecto de esto del matrimonio sería ponerle un plazo de prueba, como a una lavadora. Que funciona bien, nos la quedamos y si no que nos devuelvan la libertad que pagamos. Pero me temo que eso ya puede estar inventado hoy día con eso de las parejas, matrimonios en ciernes, novios con opciones penetrativas. También con el divorcio...

    ¿Por qué siete años y no convenir el plazo a gusto de cada pareja? Y no sólo el plazo. Dejemos de hablar de matrimonio. Es un contrato privado y punto. Con condiciones y todo. Con rango de ley como dice el CC. Con accion en los tribunales. Cual producto de consumo.

    En fin que no sé, esto del matrimonio es un lío y, sin estar yo casado, pues figurese: mucho más.

    Vd que sí lo está podría darnos una visión diferente del tema.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  19. A mi me parece inevitable que los chicos hagan un primer stage, de post adolescentes, en casa de los padres, al anochecer, y que dfe paso se tomen la cerveza y el pincho y que luego vuelen sin irse del hogar y dediquen su vida a llorar por las dificultades que tienen en la vida mientras los padres recuentan los ahorros para ver si además de para la entrada de un piso les da para la boda. Mientras, si planean algún viaje (A Praga, por ejemplo, lugar de moda) se llevan al muchacho de vacaciones, porque es como un hijo, y lo alojan en el hotel en la habitación del hermano con este, pero como el hermano es comprensivo, por la noche se produce el cambio. La madre que lo sabe calla, y el padre que lo intuye no dice nada. El hermano se "descojona" y la pareja se refocila.

    Mientras los padres se dedican al ahorro múltiple en vísperas o ya en la jubilación, los hijos se cambian el coche, los equipos de música y biajan a Cancún o a la muralla china, siguiendo con el sollozo de lo mal que está la vida para la juventud decente.

    Mientras esos padres ejemplares siguen con el ahoirro y los regalitos empeñados en que a los chicos no les falte de nada de lo que tiene "ahora", no cuando empezaron aquellos sino en este "ahora" posterior a muchos años de esfuerzo. Y si repiten el viaje a Cancún y algún amigo les preguynta si es que ellos no ahorran, contestan compungidos: pobres, si es que están muy estresados.

    Esos padres que usan el "nos" mayestático y se llaman papá y mamá porque no saben llamarse otra cosa, y se aburren, en la casa de la ciudad o en el chalecito segunda vivienda, se aburren si están solos porque no se han dado cuenta de que no soportan su soledad.

    Y en cuanto se produce la boda, los padres se dedican a aburrirse mientras esperan que venghan los nietos que les ocupen la vida.

    La verdad, yo tengo algunos amigos, parejas, con los que ya no se puede hablar de nada que no sean sus nietos, que es realmente lo que le pasó a Herodes: no lo soportó más. Y en ello estoy yo.

    ResponderEliminar
  20. No hay nada que cien años dure, y menos en el amor.Lo mejor es vivirlo con seguridad. Quien somos nosotros para fijar edad, tiempo y lugar, creo es inutil. La vida es mejor aceptarla como viene y si has conseguido que tus hijos crezcan con sentido de la responsabilidad, ellos sabran si es conveniente " iniciarse " a los 16-8 o 30 años, creo que como padres solo podemos, educarlos en la responsabilidad y que desde pequeños sepan las conecuencias de un acto "no protejido". Yo de mas joven le decia a mi hijo, has cogido el impermeable?, todos nos entendiamos y yo compraba los impermeables, para que no faltasen,pero hablabamos de estas cosas para que no pensara que los tenia que utilizar y el pobre quedara defraudado!!Encuanto a con quien, esto es imposible de entrar y creo que no se debe entrar, todo bien......ya veremos!!
    Con la edad Don Gregorio se aprenden muchas cosas, ahora le ha cogido el sofa.... quizas un dia, le pide usted que le ayude a sentarse!!!!!!.

    ResponderEliminar
  21. Soy de la opinion , alguien tambien lo menciono , que el matrimonio solo es un contrato , y como tal , hay que conocer las pretensiones de la otra parte .Eso de aunar , amor sentimientos y una empresa como es el matrimonio , para mi que es un error , eso del matrimonio Romantico es un lastre de la edad moderna ...y asi vamos ....

    ResponderEliminar
  22. Adalme: el matrimonio no es un contrato pues se "contrae" y no se "contrata".

    Reconozco, Don Gregorio, que los padres son problemáticos en ese aspecto. Por eso, la madre tendría que echarles de casa cuando las larvas alcanzan los cuatro-cinco años. ¿Entonces es cuando se les acaba el yuyu hormonal ese del enamoramiento a las féminas, no?
    Creo que esa es la estrategia ganadora para ellas. Pero pobrecitas son demasiado complejas hormonalmente; una lástima.

    ResponderEliminar
  23. Adalme: Efectivamente, estoy casado. 30 años llevo con mi novia de toda la vida. Ya vamos, como puede ver, para 5 veces siete años. Mis hijos a veces se quejan alegando que sus amigos tienen más varios padres y madres (a causa de separaciones, divorcios y nuevos casamientos) mientras que ellos sólo tienen un padre y una madre. Reconozco que es un poco vergonzoso que sea así, pero ¡qué le vamos a hacer!

    ResponderEliminar
  24. Luis: Yo le digo a mi mujer que en vez de nietos, tengamos una chinita en adopción. Pero no nos ponemos de acuerdo con la edad.

    ResponderEliminar
  25. Glauka: Conociéndola a usted, me temo que eso de que "no hay nada que cien años dure" va con segundas intenciones. Tiene usted razón... pero yo sólo pido que dure hasta los noventa y tantos.

    ResponderEliminar
  26. Peggy: El matrimonio es un riesgo, pues comienza metiendo a alguien que no es de la familia en casa, pero yo le puedo asegurar que en mi caso no tiene nada de contrato, es más... ¿cómo le dirá yo...? un con-tacto y un con-trato que un contrato. Al menos hasta el día de hoy.

    ResponderEliminar
  27. Tumbaíto: Mire usted, eso de echar de casa a los propios hijos antes de que comience la pubertad me parece una idea magnífica. Nos evitaríamos arrepentirnos de haberlos tenido. Ya ve usted que cuando tiene razón, se la doy. Yo estaría dispuesto a volver a abrirles las puertas de casa cuando se presentasen con el certificado de haber superado con éxito la adolescencia.

    ResponderEliminar
  28. Me expliqué mal. La madre a quien tendría que echar es al marido. ¡Se cree que voy a recomendar mi expulsión del paraíso!

    ResponderEliminar
  29. Tumbaíto: ¡Mecachis! ¡Para una vez que estábamos de acuerdo!
    Lo que yo digo: Es usted un perverso.

    (por cierto: se había explicado usted muy bien)

    ResponderEliminar
  30. Tumbaito: segun la RAE

    contraer.

    (Del lat. contrahĕre).

    1. tr. Estrechar, juntar algo con otra cosa.

    2. tr. Celebrar el contrato matrimonial. Contraer matrimonio. Contraer nupcias.

    3. tr. Aplicar a un caso o a una proposición particular proposiciones o máximas generales.

    4. tr. Adquirir costumbres, vicios, enfermedades, resabios, deudas, etc.

    5. tr. Asumir obligaciones o compromisos.

    6. tr. Reducir el discurso a una idea, a un solo punto. U. t. c. prnl.

    7. prnl. Reducirse a menor tamaño. U. t. c. tr.

    Así que ese matiz tuyo no es del todo cierto.

    ResponderEliminar
  31. La cuatro es la que menos descaminada va.

    ResponderEliminar
  32. El matrimonio es un contrato tanto como lo es el Banco europeo.

    ResponderEliminar
  33. Respecto a lo del matrimonio con fecha de caducidad, yo lo veo claro. ¿Por qué no llamarlo simplemente UTP? Como una UTE, pero de personas, claro. Y por obra y servicio, mientras dure.

    Y respecto a las relaciones con la familia política, le diré que mi novio se ganó a mi padre señalándole con guasa todos y cada uno de mis defectos. Está visto que siempre que hay tres, dos se alían contra el más débil.

    Ando un poco perdida, pero sigo leyendo.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  34. Umla: Si el contrato matrimonial con fecha de caducidad incorporada ha de tener un nombre, yo le daría el de "Contrato de prácticas".
    No haga caso de ese supuesto pacto entre su padre y su novio, no es más que apariencia. En el fondo su padre seguro que piensa: "No es mal chico, pero mi hija se merece algo mejor". ¡Me apuesto un céntimo de euro!

    ResponderEliminar
  35. Kasandra: mi hija va para los 23 años. Y le aseguro que nunca me he dedicado "a la espía activa", no por bondad o ingenuidad por mi parte, sino por haber descubierto pronto que, como dice el Eclesiastés, quien acumula ciencia acumula infelicidad. Mire usted, me quedo con la copla de doña Concha Piquer:
    "Que no me quiero enterar
    no me lo cuentes vecina
    prefiero vivir soñando
    que conocer la verdad".

    ResponderEliminar
  36. uff no pude leer todos los comentarios...
    Cuando le conté a mi madre que estaba de novia con alguien "un poco mayor que yo", conciéndome, me hizo una serie de preguntas:
    - ¿Está casado? -. - No -.
    - Ahh, está separado -. - No -.
    - ¿Es gay? -. -Ufff nooo!!!-.
    Luego le dije a mi familia de vuelta de un viaje que no me fueran a buscar al aeropuerto, él iría y me llevaría a mi ciudad.
    Resumen, le hicieron hasta un psicoanálisis de su tatuaje, por suerte no se sentó en la poltrona de mi padrastro.

    mmm respecto al matrimonio, no creo en eso más que por razones prácticas, soy monógama por opción y nunca por naturaleza, se hace difícil en estos tiempos ser ciego respecto a alguien. Lo cierto es que nadie pedirá la mano, lo cierto de antes ahora es incierto. Es uan reducción de posibilidades, no, puede bien ser una apertura en la cual tenemos que aprender a elegir.
    En todo caso si tienes una hija adolescente mejor recomiéndale usar preservativos, porque lo que no quieres que haga lo hará igual, y con más placer por hacerlo a escondidas.

    un poco cruda mi visión, pero cuando los padres hablan de "cuidarse" ya vas en la trigésima caja de anticonceptivos... y bueno no hay mejor manera de despertar esa obsesión amorosa por un "mono" cuando los padres lo rechazan.
    Para los "adolescentes" no hay como el "olor"...

    jeje saludos

    ResponderEliminar
  37. uff uff
    mire usted, que es bien sabido, que los padres les permiten a las novias de sus hijos lo que bajo ningún concepto le permitirían a los novios de sus hijas.

    Yo me fui de mi casa para poder hacer lo que bajo el techo de la casa de mis padres JAMAS debía hacer. Menuda sorpresa cuando descubrí que mi hermano si que podía hacerlo y que mi padre le subministraba el material profilactico.

    Además, pensandolo bien pensado, que pasaría si en lugar de ser el novio de su hija y fuese el de su hijo?

    jejejeje

    Por otro lado yo con mi padre tengo conversaciones sobre sexo - lamentablemente para mí...porque como dijo mi hermano hará unos meses con cara de pánico:
    -Dios mío Celia! No! No! No me digas eso!! Los papas no follan!!

    Y es que si los padres prefieren no pensar en la opción penetrativa, los hijos preferimos no saber NADA acerca de las opciones penetrativas de sus progenitores.

    Vamos, que todos nacimos por divina concepción, por poco católicos que seamos.

    ResponderEliminar
  38. Miren, el mayor inconveniente de los adolescentes es no saber lo que quieren y sin embargo quererlo a toda costa!!!!!. Esto desgraciadamente cuando lo sabemos ya somos demasiado maduros; Asi que dejemos que cada uno descubra y viva su vida a su aire, por mucha educación, por mucha formación,etd. esto es cosa de dos y nadie sabe el futuro......un dia se cruza una chispa en el camino y....

    ResponderEliminar
  39. Amalia, Celia, Glauka: ¿Era necesaria tanta sinceridad? ¿Es mucho pedir un poco de hipocresía? ¡Con lo higiénica que es la hipocresía! ¿Es que pensáis que los oídos de un padre pueden soportar estas cosas? ¡Qué tiempos estos!

    ResponderEliminar
  40. Aquí están dos mundos: padres e hijos. Lamentablemente el acuerdo pisble es el más dificil. Pero acuerdo ¿en qué?

    Cada vida es cada vida y se debe a su tiempo, no al de sus padres. Es tan obvio que se olvida. O se pasa por alto. O simplemente se rechaza.

    El matrimonio no es un contrato, ni unos papeles, porque es la pareja. Dure lo que dure. Como tengo dos parejas en mi vida y alguna aventurilla en el enterdos, podría decir que no se, pero si se, que en la primera pareja fuimos iunjustos los dos por desconocimiento de un montón de cosas (entrenamiento, por ejemplo) y en la segunda somos justos gracias al entrenamiento.

    Creo que nunca se debe creer que lo pasado nos impidió ser en el presente y todo lo injusto alcanzó su remedio. Los que hemos sobrevivido en épocas más feroces y sin profilácticos (la clase megistral de Julia sobre las alternativas penetratorias o como lo haya escrito) alcanzamos también sobrados éxtasis. La felicidad es un estado del alma, que diría, o dice, Luri. Y si fuimos flices y comimos perdices, ¿quien va a reprocharlo?

    Luri, lo de la chinita es de pensar, pero de ser psohjble le auguro unos abuelos "com cal".

    Y a quien dios se la de san pedro se la bendiga.

    ResponderEliminar
  41. Luis: Como diría el amigo Quiño: "¡Qué finura de análisis!" (va, por supuesto, sin coña).

    ResponderEliminar
  42. Me pilla usted como siempre, Don Gregorio, a contrapié y con la misa terminada!.

    He leído y reído con su post, y tambien los comentarios de nuestros amigos, y en todos ellos encuentro en falta una figura sumamente importante (creo yo, humildemente, ¡pobre de mí!) en todo éste tinglado cual es la "madre de todas las madres", useáse, la suegra.
    Mi santa madre (q.e.p.d.) tuvo en su nuera a una hija más, pero un hombre pierde la fe en la buena fe de su suegra cuando lleva 20 años con aquello de que "haga lo que haga es igual, todo lo considera mal"... hasta que claro està, "va tantas veces el càntaro a la fuente, que al final, se rompe".
    Exijo, para una próxima "contratación", un libro de reclamaciones, o en su defecto, una ITV de la señora en cuestión, no sea que me convierta en ése hombre-burro que tropieza dos veces en la misma piedra... ;)

    Saludos cordiales.

    ResponderEliminar
  43. perdón, hablo demasiado, esperaba que sirviera de consuelo mi confesión... Pero no.

    ResponderEliminar
  44. Yo siempre he querido ser adúltera y mujer falta fumadora, pero nada, que cada cual nace para lo que vale.

    ResponderEliminar
  45. Hay que ver lo que da el tema de sí, eh.

    ResponderEliminar
  46. Yo tampoco me dedicaría nunca a la espía activa :)
    No soy masoquista. Y 23 años es una hermosa edad para tener confianza en los padres y en la propia intuición.
    Siendo hija suya y de su mujer no me cabe ninguna duda de que ella sabe cuidarse y cuidarlos :)
    Y lo mío fue una crítica a padres que no saben ser cabales y respetar la intimidad de sus hijos. Para fomentar la cordura está la educación desde la niñez. Así sabes con quien tratas porque te has preocupado de formarlo. Y no te encuentras con alguien a quién no has tenido interés por conocer. Problema muy actual muy en día.

    Besos

    ResponderEliminar
  47. Por cierto, ese libro de Martín Gaite, que cita Julia, yo me lo pasé muy bien leyéndolo en mi juventud. Y por aquí anda.

    ResponderEliminar

De profesión disidente

Del sinuoso político Ríos Rosas decían sus contemporáneos que era “de profesión disidente.” En su momento me pareció una calificación divert...