lunes, 24 de septiembre de 2007

El suicidio de André Gorz

París.(EFE).- El filósofo francés André Gorz, co-fundador del prestigioso semanal "Le Nouvel Observateur" junto a Jean Daniel, se suicidó en compañía de su esposa en su domicilio de Vosnon (centro), informaron hoy sus allegados.

Según varios testimonios, los cuerpos de las dos personas fueron hallados sin vida, el uno junto al otro, mientras un cártel colocado en la puerta pedía que se avisara a la Gendarmería.

La
esposa del filósofo padecía una enfermedad evolutiva desde hace años.

Nacido en Viena en febrero de 1923 hijo de un vendedor de sellos judío y de una secretaria católica, Gorz llegó a París en 1949, tras haber estudiado en Suiza.

Pronto entró en contacto con el mundo intelectual de la capital francesa y empezó a trabajar como periodista de diversas publicaciones, donde sus primeros artículos aparecen con el pseudónimo de Michel Bosquet.

En 1961 entró en el comité de dirección de la revista "Les Temps Modernes", que había sido fundada en 1944 por Jean-Paul Sartre. En pocos años asumió la dirección política de la publicación, donde se posicionó como el líder intelectual de la tendencia "italiana" de la "nueva izquierda", inspirada en nombres como Bruno Trentin, Garavani o Vittorio Foa.

En 1964 funda junto a Daniel "Le Nouvel Observateur", al que estuvo ligado durante años, hasta que aparecieron diferencias con el resto de los dirigentes, que no admitían sus posturas radicales, cada vez más volcadas en la ecología.

Sus ensayos y trabajos en este terreno le llevaron a ser considerado como uno de los padres de la ecología política en Francia y del anticapitalismo.

Desde inicios de la década de los 90 se encontraba alejado de la primera línea periodística y vivía en un retiro junto a su esposa en la localidad en la que fueron encontrados sus cuerpos.


Esta es la noticia. Por sí misma ya hubiera merecido un sitio en El Café de Ocata. Pero hay un motivo de más peso para recogerla, un motivo que tiene que ver con la vergüenza y la justicia. Hace unos meses me hacía eco de unas declaraciones de Gorz con un tono entre escéptico y cínico que ahora, de verdad, me produce una profunda vergüenza. No tenía ningún derecho a dudar de la sinceridad de sus palabras cuando confesaba, por ejemplo, lo siguiente: Ambos quisiéramos no sobrevivir a la muerte del otro. Nos hemos dicho con frecuencia que si tuviéramos una segunda vida, quisiéramos vivirla juntos”. He pecado de frívolo, de imprudente y de unas cuantas cosas más que me digo a mí mismo en silencio.

Comentario sobre Gorz en El Café de Ocata del 27 de octubre de 2006: Un amor chiripitiflautico. El título ya lo dice todo.

16 comentarios:

  1. No caiga Vd en una falacia. Qué podía saber sobre este trágico final.

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  2. Adalme: Lo escrito, escrito está. ¿Qué sabía yo de la vida de Gorz para poner en duda la sinceridad de su confesión de amor a su esposa?

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  3. Quizá es Vd. demasiado honesto como para discutirle eso.

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  4. Quizá reconocernos protagonistas de nuestros propios errores sea un signo de madurez. Además, como dijo Nietzsche "Todas las verdades que se callan se tornan venenosas". Por cierto, ¿que había de falso en tu desconfianza anterior? y ¿cuánto hay de verdad en tu actual certeza?

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  5. Lo que pasa es que vivimos en una época de tal banalización de los sentimientos que el cinismo y el descreimiento lo tenemos como coraza protectora a flor de piel. Y si pues, quien lo iba a saber.

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  6. Encuentro que tal vez el título pecó de frívolo, pero releo tu texto y estoy de acuerdo en algo, que creo que es la base de tu reacción frente a él: ¿porque publicarlo? ¿Hasta que punto la intimidad del autor debe ser tan pública? ¿Fué para hacerle un regalo a ella, su ella? No creo que lo sepamos, pero en primera instancia, estas exposiciones pueden ser tomadas por pulsiones de la senilidad. Sin embargo, creo que el texto de Gorz es, hoy, de conveniente lectura. Tal vez será que necesitamos comprobar que no se trata de verborrea sentimental, sino que existe el sentimiento. es decir, el texto sin suicidio no dejaría de ser una frivolidad.

    La muerte de Gorz me afecta en la medida en que pierdo a un referente más de mi viejo afrancesamiento, que tiene mucho que ver con esa época y con el pensamiento que en ella flotaba. El suicidio de ambos, conjuntamente idos, me conmueve. ¿Será que no sabemos ver? ¿Habremos perdido el valor de reconocer lo sincero? ¿O será que nos tomamos la vida como un espectáculo y desconfiamos de los buenos? ¿Y quienes son los buenos? ¿Y cómo saberlo?

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  7. Tal vez el descreimiento vino de dos fuentes, una, la publicidad del sentimiento del filósofo. Otra, que probablemente, un amor eterno no nos parece creíble hoy día.
    Abrazos.

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  8. Bueno, bueno, pero aquí en la intimidad de los blogs, como en casa, jugamos a ser un poco cotillas, un poco sarcásticos, un poco crueles ante el espectáculo de personas que nos pillan muy lejos. Es como estar sentado frente al televisor e ir soltándolas, es divertidísimo. Y tener la grandeza de reconocer la grandeza (en escena, claro, porque no sabemos realmente qué se cocía, ni falta que nos hace) es buena cosa incluso en la intimidad.

    Lola

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  9. Profesor, lo que me inquieta es el cómo un señor tan noble e inteligente, estuvo en el meollo del sesenta y ocho, junto a la cuadrilla francesa que inventó las maquinas deseantes.
    Enrri

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  10. Lo que arrastra la tormenta hasta la playa, en el pedoman,es la caracola de Valery, a través de Gortz. Y todo gira en torno a Fedro.
    He de reconocer que ha estado inspirado.

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  11. Otra vez, me he olvidado de poner el nombre: Enrri.

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  12. Lo recordaba... lo que no recordaba era lo que yo había pensado. Pero hoy lamento haberlo acusado de injusto. Entonces no me había sentido tan bien tratada por usted. Y yo creo que ese es el secreto don Gregorio, que la empatía no nace del desconocimiento. Era difícil preveer que el hombre se sentía haciendo testamentos. Pero sobre una declaración de amor pública... Yo le leí a usted ayer una que me encantó en los comentarios. Y la entendí lo mismo. Era una respuesta, la suya. Quien sabe si la de Groz lo era. Quien sabe si su mujer en el proceso le preguntó: ¿me has querido lo bastante? Quizás desayunando una mañana. ¿Acaso dudas? Quien sabe si alguien, un amigo, un pariente le acuso de no saber decir amor o un libro se lo gritó... Cuando somos jóvenes sentimos la necesidad de gritárselo al mundo, que estamos enamorados; yo lamentablemente nunca he dejado de sentir esa necesidad, y a veces me preocupa, no me he curado pero soy mujer, nadha, y no filósofo y a lo mejor por eso se me condena menos... quien sabe si en algunos hombres eso es inversamente proporcional... En alguna apoptosis se decide todo, me imagino. Pero cuando el periodista pregunto si pensaban hacerlo ... Gorz no fue sincero. ¿Ve? Eso es lo que pienso yo hoy. Así que puede que después de todo usted no estuviese nada equivocado.

    un beso y no se sienta mal por sentir ni el descrédito. Vivimos precisamente para poder desdecirnos ~)

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  13. ¿Por qué el suicidio siempre nos descoloca? ¿Por qué mitificamos a los suicidas? Perdona, pero en eso me ha hecho pensar tu lamento por lo escrito entonces, ya que creo que no hay motivo para relacionar ambos hechos: tu crítica a las palabras de Groz sobre el amor a su esposa y su sucidio. A ver, seamos más prosaicos: ella enferma, los dos viejos, él puede que también achacoso y sin fuerzas. Deciden marcharse un poco antes de lo que hubiera sido "natural". Y ya está. No defiendo el suicidio, ni mucho menos. Pero por eso tampoco lo mitifico. Puede que porque he conocido a tres o quatro suicidas, de ditintas edades, y en todos los casos estoy segura de que si se lo hubiesen pensado un poco se habrían echado atrás (¿cuántos suicidas "arrepentidos" no "volverían" al momento, de poder hacerlo?). Pero también estoy segura de que en muchos casos no es así. Y que se van sin dramatismo, casi serenamente.
    La muerte no nos redime de nada, ni que sea buscada.

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  14. "Wovon man nicht sprechen kann, darüber muß man schweigen."
    Ludwig Wittgenstein, Tractatus Logico-Philosophicus, 7

    Larga vida a los suicidas!

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  15. me parece que el amor no sirve como refugio para vivir. respeto su decision de fundirse con el otro, pero me parece querer aferrar lo absoluto.y cito a plutarco:
    "El arco iris, se nos muestra gracias a un fenómeno de refracción, cuando una nube húmeda, lisa y de mediano espesor se interpone entre nuestra vista y el sol, cuyos rayos rompe; entonces nuestros ojos, que sin embargo perciben la luz y el resplandor del sol, nos hacen creer que todo lo que vemos se encuentra en la nube. Muy comparables son la habilidad y la astucia del Amor con respecto a las almas nobles y prendadas de belleza, cuando produce en ellas una refracción de la memoria a partir de los objetos que aquí abajo nos parecen bellos y que proclamamos bellos, hacia esta belleza del más allá que es la única verdaderamente divina, bienaventurada y admirable.
    La mayoría de los enamorados persiguen y se esfuerzan en atrapar a ciegas la imagen de esta belleza que se les aparece, como en los espejos, en los cuerpos de los jóvenes y de las mujeres; no pueden sacar nada sólido de allí más que un placer unido a la pena; nos recuerdan el vértigo y el extravío de Ixión, que buscaba abrazar en una nube, como entre sombras, el ilusorio objeto de su deseo; se diría también que son como niños que, atraídos por el resplandor del arco iris, quieren tenerlo entre sus dos manos."

    Plutarco, Diálogo sobre el amor, 20, págs.92-93.

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  16. Creo que las cosas vistas con menos complicaciòn son màs digeribles.Me rebasa la inteligencia de sus comentarios, yo miro màs simple.
    Señor Gregorio, siempre se admira al valiente,al que reconoce su falta, la propia, la que lo redime ante si mismo, no es de sabios cambiar de opiniòn?Si usted piena que se equivoco... que gusto que lo dice sin tapujos.Entrè por accidente a su cafè y pretendo visitarle con freuencia si me lo permite.
    Salamandra me encanta su redacciòn y su forma de lidiar con los esquemas.
    En cuanto al señor Gorz,todo mi respeto, sòlo ellos saben el porque ,como y cuando. A mi en lo personal no me parece que no haya sido sincero, mejor dicho , se tomo
    el suficiente tiempo para dejar todo ordenado, hasta el avizo en su puerta. El mundo interior es tan
    impredecible y tan variable !

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Días de lluvia caprichosa. Unas veces, sorda y monótona; otras, violenta, con fuertes ráfagas de viento, que ha llenado las aceras de hojas...