jueves, 12 de marzo de 2026

Hay personas que quieren ser felices

Me rompieron el sábado una ventanilla del coche, con intención de entrar y robar lo que hubiera de valor. Se llevaron una linterna. Esto, obviamente, no es noticia, al menos en Barcelona. Pero sí es noticia, y grande, encontrarme ayer, mientras estaba dando los datos del siniestro al seguro, con una persona dispuesta a ayudarme con una amabilidad eficiente y sin premuras. Ayer hice la primera de las diez sesiones de rehabilitación que me ha aconsejado el traumatólogo para ver si le damos algo de vida a mis rodillas. Me encontré con una persona cordial, segura de sí misma y atenta, que me explica con respeto y una pizca de humor por qué tengo que hacer este y este ejercicio. Se lo agradecí muy sinceramente. Entiendo que, con la mejor intención, hay personal sanitario que te ve viejo y achacoso y vierte sobre uno un chorreo de ternura infantiloide que incomoda. Ayer presentaba Jordi Amat su último libro sobre su amada Barcelona, en El Masnou y allí estábamos en primera fila Lola y yo. Después nos fuimos los tres a un bar próximo y constatamos de nuevo el calorcillo tonificante de la amistad que, en este caso concreto, nos arrancó más de una carcajada explosiva.  Ayer envié un artículo de 8500 palabras al diario ARA sobre la felicidad que termina con estas palabras: "Hay personas que quieren ser felices y hay personas que saben lo que quieren."

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Hay personas que quieren ser felices

Me rompieron el sábado una ventanilla del coche, con intención de entrar y robar lo que hubiera de valor. Se llevaron una linterna. Esto, ob...