martes, 25 de septiembre de 2007

El suicidio de Arthur Koestler

I

El suicido de André Gorz me trae insistentemente a la memoria el cometido hace casi 25 años por ese personaje inclasificable que fue Arthur Koestler. Conservo el relato de lo sucedido que escribió George Mikes, su compatriota y amigo íntimo ("The Story of a Friendship"). Lo compré en una librería de viejo de Praga hace ya unos años, poco después de la caída del régimen comunista. Me interesó inmediatamente, tanto por su contenido como, sobre todo, por pensar que el poseedor de ese libro lo habría mantenido oculto durante los años de la dictadura, ya que Koestler estaba absolutamente prohibido en los países comunistas, y que cuando, finalmente, podía mostrarlo a plena luz, acabó de rebajas en manos de un turista español. En el fondo aquí había una cierta -aunque un poco tortuosa- lógica, puesto que el primer testamento que escribió Arthur Koestler fue su "Diálogo con la muerte", subtitulado "Un testamento español", donde recoge su detención por las tropas franquistas en Málaga, en 1937, su condena a muerte y los durísimos y meses que pasó en la cárcel de Sevilla esperando la ejecución de su condena.

II

El 3 de marzo de 1983 la española Amelia Marino acudió a casa de los Koestler para hacer la limpieza. Vio muy pronto la nota. Estaba escrita por Cynthia Koestler y decía:

Por favor, no vayas al piso de arriba. Telefonea a la policía y diles que vengan a casa".

Amelia llamó inmediatamente a una amiga de la familia y le leyó la nota. Fue esta amiga quien llamó a la policía. Cuando el inspector David Thomas llegó a la casa se dirigió directamente al piso superior. Los encontró sentados plácidamente en sus lugares habituales. Arthur en su sillón con la espalda hacia el balcón y un vaso vacío en la mano. Cynthia estaba en el sofá, a su izquierda. Llevaban 36 horas muertos. La causa fue una sobredosis de barbitúricos

Con su muerte Arthur Koestles fue fiel a la última causa que defendió en vida: la eutanasia voluntaria. Si a lo largo de los años sesenta había defendido incansablemente que ningún hombre tiene derecho a matar a otro hombre a sangre fría, en sus últimos años pasó a defender, prioritariamente, que cada hombre tiene derecho a matarse a sí mismo a sangre fría.

Junto a Arthur estaba la siguiente nota, redactada casi un año antes, el 3 de junio de 1982:

A quien pueda interesar.

El propósito de esta nota es dejar totalmente claro que intento suicidarme tomando una sobredosis de fármacos sin el conocimiento ni la ayuda de ninguna otra persona. Los fármacos han sido conseguidos legalmente y acumulados durante un largo perido de tiempo.

Intentar suicidarse es un juego arriesgado cuyo resultado es únicamente conocido por el jugador si el intento falla, pero no si tiene éxito. Si este intento fallase y yo sobreviviera en un estado físico o mental deficiente en el que no pudiera controlarme a mí mismo o comunicar mis deseos, solicito que se me permita morir en mi propia casa y no ser resucitado o mantenido artificialmente con vida. Solicito también que mi mujer, o el médico o cualquier otro amigo presente, haga valer el ‘habeas corpus’ contra cualquier intento de trasladarme de mi casa a un hospital.

Mis razones para decidir poner un fin a mi vida son sencillas y convincentes: La enfermedad de Parkinson y una variedad de leucemia que mata lentamente. He mantenido esta última enfermedad en secreto incluso a mis amigos íntimos para evitarles aflicciones. Después de un declive bastante rápido durante el último año, el proceso ha alcanzado actualmente un estado agudo con complicaciones añadidas que me aconsejan buscar mi autoliberación ahora, antes de que sea incapaz de preparar las cosas adecuadamente.

Quiero que mis amigos sepan que abandono su compañía con plenas facultades mentales, con alguna tímida esperanza en una vida posterior despersonalizada más allá de los límites del espacio y del tiempo y de los límites de nuestra comprensión. Este sentimiento oceánico me ha sostenido frecuentemente en momentos difíciles, y ahora también, mientras estoy escribiendo esto.

Lo que hace, a pesar de todo, difícil dar este último paso es el dolor que pueda infligir a mis pocos amigos supervivientes, especialmente a mi esposa Cynthia. A ella le debo la relativa paz y felicidad de la que he disfrutado en este último periodo de mi vida –y nunca antes.

III
Sobre André Gorz

Ceux qui le connaissaient de longue date, ceux qui ont lu sa "Lettre à D." comprendront son incapacité à vivre sans elle, son seul inexplicable philosophique:

"C’est cela: la passion amoureuse est une manière d’entrer en résonance avec l’autre, corps et âme, et avec lui ou elle seuls. Nous sommes en deçà et au-delà de la philosophie."

Leur exceptionnel amour, écrivait-il, tenait en ce qu’elle le faisait "exister", "accéder à un autre monde". C'est vers ce nouvel ailleurs que sont partis les amoureux de l'Aube.

Vía: Rue 89

Des lettres étaient adressées à des proches. Quelques jours avant son suicide, André Gorz aurait fait part à une amie de sa douleur devant l'aggravation de l'état de santé de son épouse.

Vía: Nouvelobs


Añadido del miércoles a las 8:21

Leo en Le Monde esta nota de Hervé Le Tellier: "Il était sa vie, elle était la sienne. C'est ensemble qu'André et Dorine Gorz ont choisi de la quitter. Mourir, chez les philosophes, est parfois l'ultime célébration de la vie"

28 comentarios:

  1. También me ha recordado el suicidio del señor y señora Zweig, del que de manera incomprensible incluso se ha visto una foto en prensa.

    Lola

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  2. Claudio.

    ¿Koestler se suicida por la enfermedad y su esposa por ... ? Vaya responsabilidad, irse al otro lado sabiendo que arrastras a otro.
    Yo me quedo con la opción de 'Umberto D' de De sica.

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  3. LOla: no estoy muy al tanto de los motivos de los Zweig, ¿pero no fue, fundamentalmente de una decepción con el presente colectivo lo que los llevó a hacer mutis?

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    1. las dos guerras-- creyeron que nunca terminarían... hasta hoy ese espectro letal nos ensombrece, no?

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  4. Claudio: Esa es la pregunta. Entre la carta de Koestler y la nota de su mujer hay diez meses de diferencia. Me imagino que estuvieron ocupados en reincidentes discusiones sobre lo que debían hacer uno y otro.
    Efectivamente: ¡Vaya responsabilidad!

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  5. Todavía recuerdo con emoción la lectura de los diversos volúmenes de "La flecha en el azul" en una versión de bolsillo de Alianza editorial.
    Me deslumbró la lucidez y sinceridad de Koestler. Después supe de su suicidio y de su intensa biografía.
    ¿Lee hoy alguien a Koestler? ¿Simplemente, se acuerda hoy alguien de Koestler?

    Off topic. Gregorio, necesito contactar contigo en privado. ¿Cómo puedo hacerlo?

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    1. Saludos. Yo tengo "La escritura invisible" de Alianza también. Junto con "Flecha en el azul" y otra obra más conforman una trilogía compacta. Coincido en la sinceridad de Koestler, allí en "La escritura invisible" utiliza la confesión personal como parte de esa sinceridad. Y lo que más me llama aún a reflexión es un método que expone allí para vincular su historia personal con los acontecimientos mundiales que ocurren paralelamente a esos eventos de su vida.

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  6. Creo que una vez más iniciaríamos un rizo inconsecuente sobre el derecho o no a morir, el derceho o no al amor y al desamor, a la esperanza y a la deseperanza.

    En este entierro todo el mundo puede tomar una vela, ciertamente, pero ¿quien tomarla sin saber con exactitud que va a decir algo que no sea banal? ¿Cómo hablar del suicidio desde la vida aposentada?= ¿Cómo criticar el suicidio desde el individuo feliz en su vida?

    ¿Es que ese hecho tan racional y al tiempo emocional, como el de Gorz y Koestler, y ciertamente Zweig, no merecen elk silencio hasta que se dispone un elemento de comprensión que permita, cuando menos, entender a la vida?

    Oí en una película de Chabroil, hace dos días una frase que no para de dar vueltyas en mi cabeza y será seguramente la base de próximo post: "solo las desdichas me conmueven" LO creo, ciertamente lo creo. No tenemos derecho a la ironía, y menos aún al cinismo tal y como lo entendemos hoy.

    El suicidio no es un espectáculo público, sino íntimo. Lo que resta es enterrar o incinerar los despojos de quienes, desdichados y enteros, racionales y amantes, deciden que la opción de la vgida ha terminado.

    Yo de Koestler, me quedo con "El cero y el infinito" y con su muerte, y me conmueve, de la misma manera que me conmueve la muerte de Camus, accidental, al volante de su coche.

    Otra cosa es, en nuestra recién descubierta mezquindad, decidamos juzgar a los demás sin juzgarnos a nosotros mismos.

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  7. Gregorio, recomiendo encarecidamente la lectura de "El mundo de ayer" de Zweig. Cómo se hunde Europa, su culta europa de clase acomodada y culta, con la llegada inesperadísima para todos de la Gran Guerra; y luego su periplo como judio apátrida (lo terrible del ser apátrida) por medio mundo, hasta que recaló en Sudamérica y allí se suicidaron. Motivos personales aparte, fue la debacle de una civilización lo que los mató.

    Lo terrible y propio del suicidio es que uno muere porque, de alguna u otra manera, se sabe ya muerto.

    Lola

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  8. Enric: Parece como si una vez acabada la guerra fría, la defensa de los derechos humanos ha dejado de interesar.

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  9. Luis: Y sin embargo ese gesto postrero de alguna forma nos interpela. Tienes razón que es peligroso juzgar -y ya he dado pruebas de ello- sin conocer. Y en estos casos ya no podemos conocer. Es precisamente el juicio de mi mismo ante ese conducta el que me interesa. Es eso sobre lo que quiero pensar.

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  10. Luri: y es esa reflexión sobre ti mismo la que me tiene pensando desde ayer. Es, como tu mismo intuyes, más profundo de lo que parece. Claro que nos interpela, y ¡de que forma! Pero lo importante es estar con una respuesta a la altura de la interpelación. Tú, honradamente, has abierto la puerta a un debate con nuestra propia conciencia. De ahí mi comentario.

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  11. Lola: Leí con voracidad "El mundo de ayer", un libro con muchas capas, atravesado por el canto de cisne de una época. Otra historia pudo haber sido posible. Inmediatamente después de haberlo leído me compre "El hombre sin atributos". Este último aún está por abrir. Quisiera leerlo con tranquilidad, sin tener que estar interrumpiendo su lectura por las urgencias de la vida diaria. Pero antes me espera la edición del cincuentenario de "La montaña mágica".
    Me habían comentado que los Zweig se habían suicidado porque se habían quedado sin oxígeno cultural, que ya no tenían presente en el que arraigar, pero desconozco qué es exactamente lo que paso. Aunque después de leer el comentario anterior de Luis, no sé si se trata de una curiosidad un poco morbosa.

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  12. Claudio.

    Ahora recuerdo a las dos ancianitas que cita Bioy Casares en su libro de notas (título olvidado) y que consideran al suicidio algo poco correcto. Una se refiere a él como "Presentarse a una fiesta sin haber sido invitado". Me parece una imagen muy apropiada.

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  13. Yo también defiendo el derecho de cada cual a decidir el final de su vida, donde y como quiera. Besos, querido amigo.

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  14. Isabel: Yo es que eso no lo tengo, en absoluto, tan claro como tu. En el blog de Eduardo discutíamos hace poco sobre esta cuestión:

    http://tabula-blog.blogspot.com/
    2007/09/liberales-comestibles.html

    No veo nada claro que seamos posesión de nosotros mismos, ni de que podamos hacer de nuestra vida lo que nos plazca. Más bien tiendo a pensar que sólo estamos dispuestos a librarnos de nosotros mismos cuando eso que supuestamente poseemos ha dejado de tener valor y, por lo tanto, ya no poseemos nada. ¿Pero estamos seguros de eso? ¿Cómo?

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  15. Tal y como lo pienso, un suicida, ético?, que no actúa por un gesto dedeseperación, un desamor, un fracaso, un acto umpulsivo, es una persona a la que el proyecto de vida se le ha agotado y al que vivir le fatiga.

    Ático, el amigo de Cicerón, decide dejar de alimentarse para no alimentar al mismo tiempo a la enfermedad que le consume.

    Pavese cierra su diario "El Oficio de Vivir" después de una existencia lúcida, cuando el desamor le deprime y constata que no desea seguir viviendo, por cansancio, agotamiento del esfuerzo de vivir.

    Mientras hay proyecto no hay existencia absurda. Mientras hay vocación hay futuro. Pero el futuro no es un tiempo general, sino un tiempo prendido a uno, por llenar, que nos apela a que lo llenemos, nos aguarda para que lo ocupemos con un contenido vital. ¿Y si no lo tenemos?

    Por otra parte, Luri, no es la curiosidad por las razones del suicidio las que me preocupan; las encuentro totalmente válidas. Si pudiéramos saber cual era el futuro perdido de los Zweig, podríamos conocer más y sabiendo más tener nuestra propio reflexión y ciertamente provecho. El suicidio es un acto íntimo hecho en público, porque no hay otra manera de salir de esta vida y de esta sociedad que no sea el acto público. Por ello el suicida no puede exigir silencio: de hecho despreciando la opinión de los demás, actúa. Pero nosotros, si no al silencio, estamos obligados a la comprensión de él, al intento de acompañarle en su marcha evitando la banalidad del comentario común. La opinión sobre el suicidio es, en general, un territorio banal que se salda en ocasiones con aquello de "quien se suicida es un cobarde", por ejemplo.
    Yo creo que en el acto de suicidarse, como en el acto de proclamar el amor de cincuenta años que hace Gorz, como en tanta afirmación a contra corriente que, a bote pronto, nos parece absurda o fuera de lugar, late el héroe dispuesto a afirmar su propia verdad, su certidumbre, ante todos y por encima de todo. Esa es la reflexión, o una de ellas, a las que me lleva tu comentario de ayer, que insisto, es de una honradez casi "suicida".

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  16. Creo que en esos suicidios en pareja, en algunos casos de los citados, había también problemas de salud, además de, evidentemente, el desengaño ante el mundo que contemplaban.

    La duda me la producen siempre las parejas, sobre todo cuando son más jóvenes, no és el caso de Gorz, con la mujer enferma. Recuerdo unos comentarios algo humorísticos de la esposa -creo- de Celaya, cuando éste aún vivía, explicando que cuando él le decía que, en sus últimos años se podían suicidar los dos, ella le respondía 'suícidate tú, suícidate tú!'

    Había en las relaciones antiguas de pareja, imagino que aún más con esos hombres brillantes, una dependencia admirativa por parte de la esposa que propiciaba estos actos conjuntos. De todas maneras, cada caso de los que han salido aquí tiene sus propias características y circunstancias.

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  17. Lo que dice Julia sobre la mujer de Celaya me recuerda a lo que me dijo a mí, mi abuela. Fue hace unos tres años. Yo sufría mucho. Sobre todo de dolores, que en aquel momento no parecían tener ningún tipo de alivio. También dolor emocional. Un desengaño grande, muy grande. Y una noche subía su escalera muy cansada. Añado que mi abuela me adora y se moriría de pena si yo le faltase. Entonces le dije: mira, estoy pensando esto... y si te apetece te llevo conmigo. ¿Y qué me contestó? ¿En qué luna estamos? Luego por si acaso añadió. Yo quiero vivir. Vivir, vivir, hasta que me muera.

    En un programa escuché, hace no mucho, que el suicidio también es un gen. O viene codificado en uno. Como la incompatibilidad al alcohol. Yo creo que lo tengo activo y creo que mi abuela no. Si dos que tienen ese gen se ponen a hablar de ello y algo no les va del todo bien... es lógico que en algún momento terminen haciéndolo. Sobre todo si se aman. Porque el amor suele ser excluyente de los demás o algo semejante, y el suicidio es un último acto de amor por uno mismo. Pero creía que Zweig se había ido solo. Ha sido una sorpresa. Leí su carta y hablaba de cansancio espiritual.

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  18. Tal vez no sea amor la palabra, sino compasión.

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  19. Enm la "Oda a D", ese último escrito de Gorz dedicado a Danielle, en el que exalta el amor, durante y al cabo de los años, hay un párrafo que cito de Rue 89, que es magnífico, tal y como yo lo veo claro.

    "Il fallait aussi que notre amour soit 'aussi' un pacte pour la vie. Je n’ai jamais formulé tout cela aussi clairement. Je le savais au fond de moi. Je sentais que tu le savais. Mais la route a été longue pour que ces évidences vécues se fraient un chemin dans ma façon de penser et d’agir."

    ...Que nuestro amor sea un pacto por la vida..." Yo creo que es difícil resumir esto en un momento en que hablar del amor por nuestras parejas o amigos resulta, probablemente vergonzoso, tal vez intimidatorio, seguro que fuera de lugar en un complejo todo lleno de cinismo e ironía.

    Y esto me lleva a una definición que cité en un post reciente, de la felicidad, que se debe a Pitágoras y que cuando lo usé, estaba bien lejos de saber que tendría pronto una evidencia de su certeza:

    "La felicidad es saber unir el principio con el final".

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  20. bueno, al leer sus comentarios, un interes de trasfondo hace detenerme , por cosecuencia, entrometerme, me pregunto, si este es el principio de algo, me pregunto cual es el final de este acto tan pequeño, si asi empieza y termina todo, entonces eso (el inicio y el final) ya no importa, pues ya no estan en mí, sino en ustedes, ¡ esto es mi responsabilidad¡? no lo sé, mi discurso al ser leido, es distorsionado por ustedes y de esa manera existo, por lo tanto mi suicidio ya no seria el mismo en el momento en que ustedes lo platican, ya les pertenece y lo hacen suyo, con sus elementos, recuerdo a lacan y su teoria del lenguaje, pero también a sartre y su solidaridad al juzgar a los verdugos y refererirse a ellos como "nosotros" como ejemplo de solidaridad ciudadana, de la cual chomsky y foucault, ilustran en "la entrevista al ciudadano". escribiendo sé que me detuvo. al igual que ustedes. eso pienso del tema que hay sobre la mesa. Nudding

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  21. Se que koestler pertenecia a una organización que te ayudaba a terminar con tu vida cuando así lo decidieras, creo que se llamaba SOS, no encuentro en ningun lugar alusiòn a ello. Yo creo que todos tenemos derecho a decidir cuando queremos terminar nuestra vida, por eso me gustarìa poder contactarme con esta organizaciòn si es que hoy existe.
    Liliana

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  22. Lily: Siento, de verdad, no poder ayudarte.

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  23. Oh cuantas letras!! Cuantas ideas e inspiraciones... ¿que es la vida? ¿Que es la muerte? ¿que son las personas para que amemos e imitemos sus locuras? ¿Son acaso buenas?.. ¿Soy dueña de mi misma? ¿Por q parece un acto de valentía arrancarte la vida? ¿No es en realidad cobardía disfrazada? y por ultimo quizá con destellos de fanatismo y amor por la vida me atrevo a decir... si la vida nos perteneciera realmente no solo podríamos escoger cuando morir... también lograríamos decidir NO morir y eso es algo que aun nadie consigue....creó que hay alguien mas a quien le pertenecemos!!

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  24. Me interesa conocer el nombre de la obra de Koestler en la narra cómo utiliza los acontecimientos del día del nacimiento de una persona para escribir un sui generis horóscopo

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  25. Siempre se quiere vivir por eso resulta tan dramatica la muerte. Se rompe el dialogo, hay una
    solo interpretacion el otro murio y sus razones,
    tambien.

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  26. Cada vez que me encuentro con el suicidio de aguien, como el de Arthur Koestler Pavese, Zweig ...me quedo pensando porqué, siempre hay un porqué, aunque a veces sólo le valga al suicida, por amor ...por enfermedad por desesperanza...por lo que sea.

    Leyendo - "las raices del azar" - de Koestler, por mi interes por las teorias de la probabilidad - sincronicidad etc... te encuentras con el suicidio de Paul Kammerer, que no pudo soportar la verguenza, la tristeza.. "Tras perder toda la credibilidad y el respeto del que había gozado, Paul Kammerer se suicidó en 1926. "..acusado de fraude científico.

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