A mediados de mes pasado el Partido comunista de Venezuela condenó públicamente la falta de libertades de la dictadura de Maduro. En Europa, o estamos a favor de Maduro, o decimos que sí, que era un tirano, pero... Europa es la dialéctica del «pero...», o sea, de la confusión moral. Europa nos está diciendo que el derecho internacional protege a los tiranos, sean de Venezuela o de Irán, pero olvida a las víctimas, que es moral proteger a un gobernante cuyo triunfo electoral no reconoces. Si Europa está confundida es porque tiene más intereses comerciales internacionales que políticos y porque, a falta de poder quiere lucir una superioridad moral que, paradójicamente, le impide ver la realidad en los términos en que esa realidad se muestra: que son los de las dinámicas de poder. El mundo en el que vivimos no es un mundo de tribunales internacionales de justicia, sino de pugnas internacionales por la hegemonía científica, tecnológica, energética, financiera y militar. Pero... Europa parece dispuesta a defender la ley mientras renuncia a influir en la historia. Pero... ningún valor universalista sobrevive sin poderes particularistas que lo sostengan y lo hagan respetar. Hacer política es hacer real la parte del ideal posible en cada momento. En política, lo imposible es inmoral.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.