miércoles, 31 de diciembre de 2025

La última palabra

 31 de diciembre. Otra etapa culminada de esta migración por el tiempo. Por algún lugar escribe Unamuno que hay dos clases de viajeros, los migrantes y los turistas. Los primeros viajan en el tiempo repetido. Los segundos viajan por el espacio irrepetible. Podríamos decir entonces que para unos el tiempo es superior al espacio y para los otros, al revés, el espacio es superior al tiempo. Aquellos están siempre reiniciando (construyendo el mismo nido, siguiendo la misma ruta, incubando los mismos huevos...); estos están persiguiendo la diferencia. Pero el 31 de diciembre es el triunfo inapelable del tiempo. Si algo tengo que resaltar de este año que se acaba, desde un punto de vista estrictamente personal (dejo, pues, las despedidas) es el tiempo: he cumplido 70 años y he notado con claridad mi transubstanciación. Los nietos han crecido como plantas tropicales y los hijos siguen con su vida, tan íntima y remota. Se han multiplicado los entierros y es difícil pararte a hablar con algún conocido y no acabar sacando a relucir achaques, medicinas, prótesis y hospitales. Pero estoy decidido a seguir mirando adelante y me gustaría que, como quería Miguel Torga la palabra «esperanza» fuese la última que saliera de mi boca. 

martes, 30 de diciembre de 2025

Ser viudo

Se ha muerto otro vecino y el barrio se está llenando de viudas. Por lo que a mí respecta, no hay inconveniente alguno. Me quiero lo suficiente como para pedir, esperar y desear que sea mi mujer la que se quede viuda. Esto, la viudedad femenina es, en el fondo, otra ventaja masculina. Antes de decaer, morir; una vez amortizado como padre y marido, lo que queda es esperar que haga buen tiempo para sentarte un rato en el banco rojo de la plaza. No hay más que ver a esos viejos que se quedan viudos y van desapareciendo poco a poco, desdibujándose, fundiéndose con el paisaje borroso. Se quedan con una vida de cuatro rutinas y en cada una de ellas todo lo que hacen es estar estando, viendo pasar la nada por delante de sus narices sin poder asirla. Sin fuerzas para asirla. A veces se sientan dos viejos en el mismo banco de la plaza de Ocata y tras intercambiarse dos o tres fórmulas de cortesía, se dedican a  miran al pasado con un hambre voraz... mientras se han quedado sin apetito de futuro. Ser viejo es ser un suplente lesionado. Nadie te dirá «¡calienta, que sales!». Tu misión es esperar el pitido del final del partido sin dar guerra. Ser viuda, por lo que puedo ver, es otra cosa. Pasados los primeros meses de duelo, salen poco a poco a descubrir el mundo, aún disponen de la prórroga del partido

Otra cosa: Guzman Urrero sobre La dignidad del mediocre.

lunes, 29 de diciembre de 2025

Hakuna

¿Por qué a algunos les molesta tanto el éxito de Hakuna? La primera respuesta que se me ocurre es: porque se trata de un movimiento de jóvenes católicos y si hay jóvenes que optan por vivir su catolicismo sin complejos, entonces la guardia roja del tiempo se queda descolocada. No parece -o, al menos, a mí no me consta- que hayan okupado viviendas ajenas, saqueado las arcas públicas o mentido sistemáticamente. Más bien parece que su transparencia incordia. Sí, son conservadores porque creen que hay algo valioso que conservar de nuestro legado. Pero más conservador es empecinarse en seguir manteniendo la posición erguida para caminar o el lenguaje para comunicarse. ¿Por qué lo que se concede sin peros a los musulmanes se niega a jóvenes católicos? A esto último ya no tengo respuesta, sino una perplejidad mayúscula. En todo caso lo evidente es que hay más grupos de jóvenes católicos dispuestos a salir de las catacumbas. Y yo, desde luego, estoy dispuesto a ayudarles en lo que me pidan.

domingo, 28 de diciembre de 2025

Amanece

Desde que vivo en El Masnou no recuerdo que hayamos pasado más de cuatro días seguidos sin ver el sol. Por eso hoy me he levantado confiado en que, por fin, nos sacudiríamos los grises, remontaríamos las nubes bajas y emergeríamos a la luz del cielo azul. Y, efectivamente, un sol precioso está alzándose, majestuoso, sobre el pueblo, ascendiendo del mar como si se sacudiese el agua de estos días. Ayer estuvo todo el día lloviznando y, sintiéndome recluido en la muelle comodidad de mi casa, salí a a pasear al anochecer, cojitranco, evitando el peligro potencial de las hojas secas, enemigas declaradas de los viejos. Apenas había gente por la calle. Solo me encontré con grupos reducidos de adolescentes que ni pueden estar en casa ni tienen sitio al que ir cuando salen de casa, así que se juntan en cualquier lugar a pasar frío como gorilas bajo la lluvia, mientras se comentan lo que han encontrado en sus móviles.  Hay en los días 25 y 26 de diciembre como una resaca colectiva en la que todo empuja a hibernar en el sofá familiar, arropados por una manta, despotricando del turrón que no paramos de comer, viendo triviales películas familiares y comentando que el año que viene vamos a cocinar menos porque llevamos varios días comiendo sobras. El sol continúa su ascenso. Es un sol protector que anima a salir de casa y a buscar una terraza protegida del viento en la que desayunar y pasar el rato simplemente disfrutando del dulce placer de seguir sin hacer nada.

sábado, 27 de diciembre de 2025

De repente

Así lo cuenta Lucas: «De repente, se unió al ángel una multitud del ejército del cielo, que alababan a Dios y decían: Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz entre los hombres en los que él se complace». Sobre esta locución adverbial, «de repente», hablé ayer en la COPE. Lucas vuelve a emplearla en los Hechos de los apóstoles: «Ya se acercaba a Damasco cuando de repente le cercó de resplandor una luz del cielo». De repente lo inaudito nos sale al paso cogiéndonos desprevenidos y, por ello mismo, ofreciéndonos la posibilidad de apropiarnos de ello para convertirlo en un comienzo. Pasemos a Marcos: «que cuando venga de repente, no os halle dormidos». Es decir, que cuando lo grande llame a nuestra puerta no nos halle fuera de casa, que nos halle como a los pastores.

viernes, 26 de diciembre de 2025

El multiculti

Hay una bondad blanda, muy ingenua (y posiblemente de raíz católica), que se ve a sí misma como una moral superior porque le pide a la política más de lo que esta puede dar de sí. Pero pedirle a la política lo imposible tiene algo de inmoral, porque fomenta la frustración colectiva. Lo decía Cánovas: en política, todo lo imposible es inmoral. Podría poner muchos ejemplos, pero quizás el más relevante hoy sea el de la reivindicación político-moral del multiculturalismo. Para que una sociedad, sea verdaderamente multicultural, lo primero que se necesita es que cada una de las culturas que la integran no crea mucho en sí misma, para prevenir toda tentación expansionista. Lo segundo, admitir que la cultura del otro es para él tan valiosa como la tuya para ti y, por lo tanto que, en el fondo, las culturas son inconmensurables entre sí. Y, por último, se necesita no cumplir en la práctica con ninguna de las dos condiciones anteriores para poder ser capaz de establecer algún tipo de consenso sobre las normas comunes que sean aplicables a cada cultura. 

jueves, 25 de diciembre de 2025

Poética del rodaballo

Ayer, querida B., súbitamente, entendí el significado de esa nueva palabra que me enseñaste: natalofobia. Aquí, en casa, n tuvimos tiempo para eso. Vinieron a cenar mis hijos, mis nietos y una pareja de amigos y yo, se lo aseguro, fui feliz entre fogones desde primera hora de la tarde, porque comencé los preparativos de la cena temprano, con unos buñuelos de manzana. La cena, por supuesto, fue generosa. fritos varios, almejas en salsa verde, berberechos y rodaballo al horno receta Chez Luri. Mis nietos me pidieron que a ellos les hiciera su cena preferida y. obviamente, acepté encantado y cada uno tuvo su flamante tortilla de patatas. Nos despedimos a punto de dar las doce y cuando se fueron todos, mi mujer y yo echamos el cerrojo de casa y nos dispusimos a recoger la mesa y a poner un lavavajillas. Mientras andaba trasteando pensé que para el cristiano la cena de Navidad no termina nunca, porque la Navidad no es un punto y aparte, sino un comienzo. Si no creyéramos que lo bueno viene después, todo lo que quedaría, tras los villancicos, sería un lavavajillas limpiar y el silencio tras las despedidas.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

Memorial de ausencias y presencias

"A partir del 24, alarga un paso de gallina el día", decía mi madre. Y en estos días, que tienen, inevitablemente, algo de memorial de ausencias, no puedo dejar de recordarla. La vida también está hecha de añoranzas. Hay por ahí una pedagogía barata que tiende a confundir los malestares propios del hecho de estar vivo con traumas y que considera que la terapia adecuada para ellos es la evitación. Si los exámenes te producen ansiedad, que es lo que les ocurre a un número creciente de jóvenes, habla con tu profesor a ver si te puede cambiar el examen por otra cosa. La terapia de enfrentamiento parece demasiado agresiva. Sin embargo. si tienes un problema de relación con la realidad, lo sano no es huir de la realidad, sino plantarle cara. Inevitablemente se van a producir ausencias en tu vida y cada una de ellas se lleva para siempre algo de ti. Crecemos aumentando los muñones afectivos y no hay manera de evitarlo. Lo único que está en nuestra mano es intentar sumar a nuestra vida nuevas presencias. Por eso la amistad, amigos, es terapéutica. La Navidad es, en cierta manera, un echar cuentas a ausencias y presencias. Os deseo que el saldo os salga positivo.

martes, 23 de diciembre de 2025

En este embrollo estamos

La ideología de la autonomía y del pensamiento crítico es, en el fondo la ideología del derecho a decidir cuál es mi modo de vida y hasta cuándo me comprometo con él. Proclama el derecho incondicional de todo ciudadano a decidir a qué pertenecer y a qué dejar de pertenecer. Pero para poder ejercer ese derecho se necesita, primero, de un clima cultural al que pertenezco sin haberlo decidido, y que vea este derecho como un derecho elemental, y, segundo, de instancias que garanticen su ejercicio y, por lo tanto, la exclusión de quienes no lo respeten. Es decir, se necesita que haya una colectividad con unos valores a la que no puedo decidir no pertenecer sin poner en peligro mi derecho a pertenecer y, al mismo tiempo, que disponga de potentes instrumentos coercitivos para excluir, de una manera u otra, a quienes pongan en cuestión mi derecho a elegir sin juzgar sobre el contenido de mis elecciones. Los encargados de manejar estos instrumentos no deben entrar a valorar la bondad o maldad de los modos de vida a los que puedo optar. Todo ha de valer lo mismo para ellos... excepto la opinión de quienes niegan que todo valga lo mismo. En conclusión, la postulación pública de que todos las formas de vida tienen el mismo valor ha de tener excepciones si ha de ser más valiosa que mi opción sobre una forma de vida. En este embrollo estamos. 

lunes, 22 de diciembre de 2025

Memorias de la corriente

Llega un momento en que todo el mundo comienza a tener novia y sabes que ya no hay vuelta atrás; llega un momento en que todo el mundo se casa y tú andas haciendo planes de boda. Después te ves rodeado de amigos con hijos que no hacen más que hablar de reuniones de padres y de escuelas. Llega un momento en que los hijos comienzan a volar a su aire y todos comentamos la extrañeza de los nidos vacíos. Llega el momento en el que basta con detenerse a saludar a alguien para que acabes hablando de la salud. Llega el momento en que menudean tus visitas al cementerio. Y llega el momento en que caminas con muletas y descubres, sorprendido, la de personas que van con muletas por las calles de tu pueblo y que hasta hoy mismo eran invisibles. Y llega el momento en que te pones a pensar en que eso de la autonomía, que es el nombre de la principal religión laica del presente, está bien como broma, pero que, en realidad, todos vamos, arrastrados por la corriente, despidiéndonos de lo que queda atrás y saludando a lo que llega, con la ilusoria convicción de que la corriente es nuestra voluntad.


domingo, 21 de diciembre de 2025

Minuto y medio de sol

Tras unos minutos de un sol generoso y cordial, vuelve el gris, propio del tiempo en que estamos. Ayer estuvo lloviendo ininterrumpidamente todo el día y hoy se ha quedado uno de esos días burocráticos e insípidos en los que solo apetece verlas pasar. Repaso las portadas de la prensa y me quedo con la sensación de que nunca ha sido más difícil que hoy ser político. Entre listos, listillos, maquiavélicos de patio de colegio, aprovechados y echadores de cartas no dejamos que se visualicen los honrados, que sin duda los hay y que, muy posiblemente, son la mayoría. El político está hoy sobre expuesto y aunque eso pueda ser muy bueno para una democracia teórica, no sé si lo es tanto para una democracia real, que si es real, es débil. He soñado esta noche que me encontraba en una reunión en Madrid con profesores universitarios y que un buen amigo, que aparecía súbitamente en mi sueño decía: «Como repite Gregorio Luri, la moral cristiana es la solución a todos nuestros problemas». Yo tomé entonces la palabra para advertir a los presentes de que del hecho de que sea la solución perfecta no quiere decir que sea la solución posible». Y me he despertado riéndome d emí mismo. Acabamos de tener minuto y medio de sol.

sábado, 20 de diciembre de 2025

La edad de oro

«Ya bajan rodando / por las escaleras / nueces y castañas / turrones y peras». Recuerdo que este villancico lo cantaba mi madre, pero no recuerdo cómo seguía. Me pasa lo mismo con muchos cuentos infantiles que me contaba en la cama y de los que guardo algunos detalles inconexos que no me permiten rehacer su totalidad. A veces quisiera saber cocinar en estas fechas como cocinaba ella aquellas comidas tan sencillas y tan sabrosas. Era una artista de los fogones. Pero aquellos sabores forman parte de mi biografía melancólica, no de las de mi mujer o mis hijos. En cualquier caso ¡qué no daría yo por un plato de aquellos suyos de patatas cocidas con raspa de bacalao! Vamos sumando cenas y comidas de navidad porque aunque ya no pidamos nueces, castañas, turrones y peras, sino platos sofisticados y ridículamente caros, necesitamos reunirnos en torno a una mesa. Los que cantaban este villancico se imaginaban, probablemente, la edad de oro como un tiempo en que comidas tan sencillas como nueces, castañas, turrones y peras bajaban ellas solas por las escaleras y se subían autónomamente sobre la mesa, sin requerir ningún esfuerzo humano. Se imaginaban la Edad de Oro como unas navidades eternas. Feliz Navidad, amigos.

viernes, 19 de diciembre de 2025

Un borroso paréntesis en el tiempo

Resulta que el premio Atlántida que me dieron los editores catalanes ha tenido bastante más repercusión de la esperaba, lo cual quiere decir que si me lo dieron el lunes, el run run de la noticia se ha mantenido vivo hasta el jueves y que hoy ya pasa al olvido. Mis nietos me preguntaron qué se siente al recibir un premio. Les contesté, con sinceridad, que, en primer lugar, sorpresa; después, alegría y agradecimiento y, por último, una sensación de levedad, cuando lo anterior va dejando paso a la conciencia de que todo es efímero, también lo bueno y que, aunque más vale que te sucedan cosas buenas que malas, no hay que tomarse muy en serio a las primeras. Como le dijo Solón al rey Creso, nadie tiene derecho a considerarse algo más que provisionalmente feliz. No me entendieron bien.  Son jóvenes y viven el presente con tal intensidad que todo lo que no es ahora es para ellos muy remoto. Para alguien de 70 años el ahora es solo un efímero y borroso paréntesis en el tiempo.

jueves, 18 de diciembre de 2025

Postergar el regreso al blanco y negro

Parece que Navidad es la época de la postergación de compromisos. Son muchas las cosas que podríamos hacer durante estos días pero que relegamos para después de Reyes. No sé qué implicaciones económicas tiene esto, pero me gusta esta invitación navideña a crearse como una burbuja existencial de indecisión y así estar atentos a la que salga. ¿Que te llaman para una entrevista?, ¡Ya concretaremos después de Navidad! ¿Que se trata de una conferencia? ¡Me reservo la fecha y ya veremos! Etc. En Navidad metemos nuestra vida dentro de una bola dorada y la colgamos de una rama del árbol de la inminencia, dejando el resto en estado de demora. Las luces de nuestras calles son como una invitación a no caminar insensibles por ellas, a olvidarse de la meta y pararse a llevar alguna decoración interior a nuestras propias vidas. Estoy tentado de hacerles a mis nietos para la cena de Navidad el plato que más les gusta: una gran tortilla de patatas para cada uno.


miércoles, 17 de diciembre de 2025

La repetición de lo distinto

La Navidad es la repetición de lo distinto. Todo es igual -o casi- a lo del año pasado, pero todo es distinto porque falta este o aquella y en la cena del 24 vamos a aparentar que no los echamos en falta. Las luces son otro intento de acercar a nuestras calles las estrellas del cielo y, lo quieras o no, se reblandece un poco el alma con estos resplandores, porque la Navidad es la fiesta mayor de los pobres y, en el fondo, muchos de nosotros nos sentimos un poco intrusos sentados cómodamente ante una mesa repleta de alimentos. Es más difícil en estos días negarle a un pobre unas monedas. Nos miramos a las caras sin atrevernos a decirnos lo que han crecido los nietos y, ¡ay!, los abuelos. La música de estos días no es un mero adorno, es su esencia. Algo que es más grande que la realidad no encaja en la realidad y por todas partes las costuras del mundo piden una punzada complementaria de armonía. Y las palabras del cura en la Consagración, que no son suyas, porque él solo es un eco, nos dicen que hay verdades en nuestros propios cuerpos que tampoco caben en nuestros perfiles cotidianos.

martes, 16 de diciembre de 2025

Una gran noche

Gran noche la de ayer. Comenzó temprano, con la liberación de mi pierna de los vendajes que la aprisionaban y, al fin, pude darme una ducha que mereciera su nombre sin someterme a inverosímiles ejercicios de contorsionismo. Mi pobre pierna emergió a la luz con forma de embutido, pero ya va adquiriendo la imagen de una pierna normal y corriente. Hoy comienzo con la rehabilitación. A las 14:30, comida en el Roig Robí, compartiendo mesa con comensales con los que te quedarías horas y horas de sobremesa. A las 18:30 me encontré con mi familia en las puertas del teatro Goya y a partir de este momento las cosas se sucedieron en cascada. Fue un acto intenso y emotivo pero, de todo lo sucedido me quedo con mis nietos, que estaban nerviosos y expectantes y que se desvivieron por cuidar de mí.  Agradezco mucho su presencia a los amigos que me acompañaron y, desde luego, a Esther vera por su generosa glosa de mi persona. Y dejo de escribir, que se me está haciendo tarde para ir a recuperación.

sábado, 13 de diciembre de 2025

Desear lo que tenemos

Es un lugar común y, por eso mismo, debe ser tomado en serio: ¡Qué rica sabe la salud cuando nos falta! ¡Y qué poco la valoramos cuando la tenemos toda, íntegra, para nosotros y todo lo que nos duele es una mala postura circunstancial! Hay en nosotros una tendencia permanente a querer más, a estar descontentos con lo que tenemos, a soñar despiertos en lo posible. Platón la llamaba «pleonexía», que, exactamente significa «tener más». No se le escapa que es bueno disponer de energía para empujarnos a nosotros mismos hacia arriba, pero tampoco que lo que solemos hacer con ella es ampliar caprichosamente el horizonte de nuestros deseos. ¿No es esta continua insatisfacción con lo real algo muy infantil? Acaso nunca superemos la infancia y lo que ocurre es que construimos sobre ella lo que llamamos vida adulta que bien pudiera ser el arte de darnos razones para creer que somos lo que no somos, adultos. No estoy proponiendo lo imposible, la renuncia al deseo, sino lo conveniente: desear, primero, lo que ya tenemos.

viernes, 12 de diciembre de 2025

El hundimiento

El PSOE ha optado por el feminismo teórico.  Es decir, por ser teóricamente el partido más feminista del mundo. El problema de esta opción ya lo señaló Aristóteles en la Ética a Nicómaco: está bien saber lo que es bueno. Está también muy bien querer serlo. Pero la ética no va de eso, sino de serlo efectivamente. La historia se repite y, ciertamente, lo hace como farsa. Es inevitable recordar los últimos meses del gobierno de Felipe Gonzáles, cuando las acusaciones de corrupción llovían de tal manera que no había paraguas que impidiese quedar empapado. Los personajes de la presente corrupción (económica y moral) tienen algo del landismo más rancio. El electorado aguanta mucho, pero no lo aguanta todo. Hay una línea de flotación que está marcada por su narcisismo. El elector es un Narciso que cuando mira a su líder político se ve a sí mismo. Por eso cuando la imagen del espejo le sonroja, ha llegado el final, el hundimiento.

jueves, 11 de diciembre de 2025

Una memorable reseña

Esta reseña de Ricardo Ruiz de la Serna en Alfa&Omega me la guardo en el cajón de los mejores recuerdos

Cocinar desde un taburete

Todo va evolucionando bien. Mi pierna apenas se queja y tiene la delicadeza de dejarme dormir en paz... casi a pierna suelta. De vez en cuando mi rodilla me recuerda que está allí y me suelta un ligero pinchazo de dolor, pero es poquilla cosa. Los cinco puntos de la cabeza van haciendo su labor y tampoco me dan molestias. Me cuesta un poco más la inyección diaria de heparina. Lo que no logro es reconstruir mi caída. Mi mujer me cuida con esmero, desvelo y una meticulosidad de cirujano afectivo. Y les mentiría si les dijese que no me gusta ser el único objeto de sus atenciones, sin la competencia de nietos e hijos. La gente se preocupa por lo que me pasa cuando me ve pasar asido a mis muletas y cocino sentado en un taburete. Hay reductos de independencia y soberanía que bajo ningún concepto han de ser transferidos... ni tan siquiera a tu mujer. Avanza el libro que escribo con Fausto Di Biase y el sol luce a ratos sobre la plaza de Ocata y cuando lo hace, todo encaja y hasta ser convaleciente al sol de otoño tiene sus pequeños placeres. Ya ves, querida B., humanos somos y nada humano nos es ajeno.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

Sangre en la arena

El día de ayer, 9 de diciembre del año 2025, fue un día memorable. Comenzó viajando temprano a la Clínica del Remei porque la burocracia tiene más poder que la terapia y haber que revisar papeles. No critico al personal de la clínica. Al contrario. Hicieron lo que tenían que hacer con la mayor diligencia y amabilidad. Saben tratar a los adultos como adultos, que no es poca cosa. No me gustan nada los sanitarios que para mostrar que se preocupan de ti te tratan como si fueras el niño de una guardería que se ha caído en el patio. Hace ahora quince años pasé también por el quirófano de esta clínica y salí tan satisfecho con el trato recibido que pregunté si había manera de dejar una muestra escrita de mi agradecimiento. Pero todo lo que tenían era hojas de reclamaciones. No había hojas de felicitaciones. En esta ocasión hasta el anestesista -cubano- me trató con la mayor diligencia. Me puso anestesia total y desperté operado y dispuesto a comerme el mundo con mis muletas. Para las cinco de la tarde ya estaba en casa. Mi mujer salió un momento a comprar heparina y yo me levanté del sofá para llevar una bandeja a la cocina. Y entonces me caí dando con la cabeza contra el filo de un peldaño. Noté que perdía el equilibrio y que caía pero no recuerdo los detalles de lo ocurrido. Solo sé que me vi en el suelo sangrando por una herida en la cabeza y sin fuerzas para levantarme.  Como la sangre iba en aumento intenté levantarme para que mi mujer no se asustara al verme tirado cono un guiñapo, pero no podía. Alcancé el teléfono y la llame. Resultado: 5 puntos de sutura en el frontal posterior. Pero tras las pruebas pertinentes concluí que lo que de verdad estaba herido era mi ego.  

lunes, 8 de diciembre de 2025

La Obama, cancelada.

Hay un feminismo excéntrico y faltón, que, simple y llanamente, se muestra contrario a la vida adulta y se empeña en no perder ocasión de demostrarlo. El último caso: el adelgazamiento de Michelle Obama, que ha sido visto como una traición a la causa. «¿Por qué, Michelle?», se lamentaba Najat El Hachmi en las páginas de El País el pasado día 5. «Por qué tú? ¿Por qué has decidido traicionar la causa feminista?» ¿Y en qué felonía antifeminista ha caído la señora Obama para producir tanta decepción? Pues que ha adelgazado. A mi me hubiera parecido razonable que las feministas se alegraran de la pérdida de grasa corporal de la Obama, aduciendo que su cuerpo es suyo y que si se autopercibe mejor como flaca que como gorda tiene todo el derecho a materializar su autopercepción, pero no. ¡Ha sido cancelada! 

domingo, 7 de diciembre de 2025

Nuestro tiempo

No sé si alguna vez existieron tiempos tranquilos. Posiblemente los tiempos tranquilos son una construcción del esfuerzo conjunto de la desmemoria y de la vanidad de la existencia. Hoy la desmemoria se ha convertido en un programa político y la vanidad de la existencia se muestra en esa jactancia del presente por sentirse el momento culminante de la historia, es decir, el tribunal frente al cual debe rendir cuentas el pasado por haber sido diferente a como nos gustaría que hubiera sido. Ahora bien, si el tiempo es aquello -decía Schopenhauer- en virtud de lo cual todo se convierte en nada en nuestras manos y pierde todo su valor real, la vanidad de la existencia y la desmemoria no serían más que dos vanos intentos de engañar al tiempo, de resistirnos a aceptar que todo presente histórico se construyó con la inteligencia que había disponible. También el nuestro. Y la inteligencia disponible siempre es muy escasa.

sábado, 6 de diciembre de 2025

Un borracho a caballo

Quizás las buenas intenciones sean el principal enemigo de la filosofía. Es decir, el deseo de injertar en la realidad nuestros deseos con la esperanza de que el tiempo se precipite haciéndolas realidad. Pero las buenas intenciones suelen tener mucha más prisa por cambiar las cosas que por comprenderlas; siempre piensan a favor de lo que pueda complacerlas y en contra de todo aquello que pueda hacerles daño, como si se pudiera pensar honestamente si se tiene miedo a hacerse daño. O, dicho de otra manera, las buenas intenciones se empeñan siempre en cambiar lo que muy precipitadamente se cree haber comprendido. El primer deber de quien quiera comprender y, por supuesto, el primer deber de quien quiera poseer eso que llamamos "pensamiento crítico", es aprender a describir, es decir, aprender a ver en las cosas, como decía Balmes, lo que hay en ellas, ni más, ni menos. Digo esto pensando en la incipiente filosofía de la innovación. A mi modo de ver la innovación es un caballo desbocado sobre el que cabalga un borracho. Pero los filósofos de la innovación tienden a pensar que se puede poner al servicio de nuestras buenas intenciones. Si Marx confiaba en la máquina para construir un mundo nuevo, la innovación confía en sí misma. Marx aceptó, y el mundo nuevo fue un infierno. 

viernes, 5 de diciembre de 2025

De Madrid al cielo

Yo pensaba, ingenuo de mí, que el llamado Ministerio de igualdad defendería la igualdad. ala hora de hacer, no la igualdad a la hora de padecer. Pero resulta que si ahora escribo aquí "charo", "feminazi" o "planchabragas", en el Ministerio de Igualdad decidirán que me encuentro en la franja incorrecta del espectro políticamente correcto. Pero hoy, pase lo que pase, nadie me va a quitar el buen sabor de boca que he ido acumulando estos pasados días. El miércoles llegué a Madrid, procedente de Málaga, cuando aún no eran las 12:00. Como tenía tiempo, me dispuse a caminar al menos media hora. Pero tras un cuarto de hora mi rodilla izquierda se empeñó en que parara un taxi. Llegué a Puerta de hierro a la hora convenida. Y me sometí al interrogatorio que tuvieron a bien someterme los muchachos de TheNomba gente que, ¡ya lo verán!, dará mucho que hablar. La verdad es que el interrogatorio duró dos horas y llegó un momento que me encontraba agotado. Pero llegué sano y salvo al final. De allí al hotel Don Juan de Austria y a la Tatiana, para la presentación de La dignidad el mediocre. ¡Qué tarde más memorable! El salón estaba lleno y repleto de caras amigables. Bajo la batuta de la periodista Helena Farré nos dispusimos a intercambiar razones José Luis Pardo -un genuino "maître à penser") y un servidor de ustedes. 


Creo que la realidad superó las expectativas. Después tenía previsto asistir a los festejos de los navarros residentes en Madrid que se reúnen en San Fermín de los navarros para celebrar lo que somos, pero Pedro Herrero me empujo hacia la juvenalia. En medio me comprometí a participar en un documental sobre Pío Baroja. Al día siguiente, me levanté temprano. A pesar del frío, me apetecía ir andando hasta los estudios madrileños de la COPE para dejar grabada mi intervención de los jueves en el programa de Jorge Bustos. Amaneció, cuando llegué a La Castellana, con unos colores sucios, de café con leche aguado, que fueron adquiriendo unas tonalidades grises desganadas. A la salida de la COPE me esperaba un taxi para llevarme a los estudios de la 4, para una entrevista de media hora con Miguel Manso, sobre La dignidad del mediocre


Manso me cayó muy bien. Estoy convencido de que nos volveremos a ver. Después a Atocha a coger el tren para Barcelona.  Justo al llegar a Calatayud me sonó el móvil. Era el tudelano Miguel Buttini, para ver cómo podía intervenir en el documental sobre Pío Baroja.

miércoles, 3 de diciembre de 2025

Sevilla, Málaga.

El lunes en Sevilla, el martes en Málaga (invitado por la buena gente de CESUR) y el miércoles en Madrid. Todo transcurre bien y serenamente. Estoy satisfecho. Esta tarde presentamos La dignidad del mediocre en la Fundación Tatiana. He viajado de Sevilla a Málaga en un coche particular en magnífica compañía, pero al llegar al hotel me apetecía estar solo, descansar un poco y salir a picar algo, a mi aire, por las cercanías de la catedral. Callejear es algo parecido a un vicio solitario. Chispeaba y hacía fresco. Sin embargo los turistas parecían en su salsa. Me senté en una terraza cubierta, frente al Thyssen, al lado de una pareja de mi edad que estaban  en una mesa alta, sentados en taburetes. Pedí ensaladilla rusa y tortilla de camarones. Cuando me sacaron la ensaladilla la pareja -alemanes- se interesó por cómo se llamaba lo que comía. Se mostraban tan interesados que les ofrecí que la probaran, pero se negaron derramando sobre mí toda suerte de agradecimientos y ensalzando la hospitalidad hispana. A medio comer la ensaladilla me sacaron la tortilla y volvieron las preguntas y mi oferta. Esta vez la mujer dijo que sí y se hizo con una buena porción de tortilla. Tenía que ofrecerle al marido, que me miraba como pidiendo limosna. Casi se zampó otra buen trozo. Eso sí, sin parar de agradecer la generosidad hispana. Les dije que para confirmar esta hospitalidad visitaran el puente de los alemanes. Me obedecieron, se fueron, me dejaron solo, llegaron dos músicos y se pusieron a tocar en medio de la calle. Pedí otra tortilla. ¡Qué par de genios, los dos músicos!

lunes, 1 de diciembre de 2025

Anunciando despedidas

Me voy despidiendo del mundo... exterior. En octubre renuncié a un viaje -¡y qué ganas tenía de hacerlo!- por tierras de Colombia (Medellín y Bogotá) y Chile (Puerto Varas) y ayer mismo renuncié a otro por este último país (Santiago y Concepción). Hago lo que sé muy bien que tengo que hacer y por eso mismo me duele, porque no me queda otro remedio que aceptar sin aspavientos la derrota de la edad. Ya no estoy para viajes largos. ¡Si un viaje a Cartagena (la murciana) me tiene amuermado en el sofá un par de días! Pero he reservado un viaje postrero, de despedida... a México, el país más surrealista del mundo, el que más me ha dado y el que más se me ha enganchado al alma. Por supuesto, la gente que me quiere intenta desanimarme, pero no lo van a conseguir. Merezco una despedida en condiciones de mi propio pasado viajero.

domingo, 30 de noviembre de 2025

El matrimonio y los mediocres

Veo últimamente por aquí y por allá escritos de mujeres solteras que reivindican su soltería con argumentos un poco llamativos. En primer lugar niegan el amor romántico y, por lo tanto, los lazos de copertenencia de la pareja. El amor romántico, suelen decir, es un yugo afectivo con el que los hombres, tan taimados, tienen sujetas a sus mujeres garantizándose así sexo gratis. Estas mujeres, que tienen en tan poca estima la inteligencia de las mujeres que se casan, consideran que son dueñas de su vida porque son autónomas y que su autonomía, puesto que es una señal de los tiempos, es obviamente buena. En resumen: una mujer independiente, que se gana la vida y no tiene otro compromiso de fidelidad que no sea el de su autonomía, sería una conquista cultural. A mí estos argumentos (me olvido ahora de las feministas que sostienen que una mujer que goza sexualmente con un hombre está colaborando con el enemigo) me parecen propios de quien, puesto que se encuentra ocupando una determinada posición, siente la necesidad de justificar que es buena. En realidad, la soltería y el matrimonio son dos formas diferentes de ser mediocres. De lo que se trata es de saber cómo se lleva en cada caso la propia mediocridad, si con deudas de copertenencia o sin ellas.  

sábado, 29 de noviembre de 2025

In partibus infidelium

Del 25 (fecha de mi ultima entrada en este café) al día de hoy, han pasado muchas cosas. El 25 por la tarde volé a Alicante, donde me esperaba un taxista amante del riesgo en los adelantamientos que me llevó a Cartagena. ¡Qué puesta de sol! 

Nos acompañó un buen rato por la autopista con su dramatismo encendido de colores borrachos. Cuando cayó la noche quedó pendiente el horizonte un hilillo de luz horizontal que tardó en desvanecerse. En Cartagena he conocido a gente magnífica a la que, sin duda, volveré a encontrar en mi camino más pronto que tarde. El 26 tenía una conferencia a las 13:00, así que aproveché la mañana para recorrer la ciudad, que no conocía. Tiene Cartagena una historia impresionante, cuyo legado arqueológico creo que no conserva como se merece. Comencé mi recorrido por el parque arqueológico del Cerro del molinete, para visitar especialmente  los restos del templo de Atargatis, diosa siria de la felicidad a la que frecuentemente se la representa con cola de pez, como una sirena. 

Un vientecillo helado barría los restos solitarios de la que, posiblemente, fue diosa protectora de la ciudad en tiempos cartagineses. De allí, callejeando, me dirigí al teatro romano. 

Como llegué antes de que abrieran las puertas, pude darme el lujo de un chocolate con churros que me dejó el alma bien predispuesta para encarar el resto del día. El teatro impresiona. No me esperaba nada semejante. De allí, siguiendo el perfil del puerto, llegué cojeando al Museo de arqueología submarina, con la intención de detenerme ante la mano de Sabazios, cosa que hice con gran placer. 

Llevo siguiendo los rastros de esta extraña deidad desde mis tiempos de aficionado al mundo tracio. Después, la charla ante más de mil personas generosas y, corriendo, al hotel, donde me esperaba el taxi que me llevó de vuelta a Alicante. Como los dioses son buenos, en el aeropuerto me encontré con un exalumno que vive cerca de mi casa. Es un joven empresario muy dinámico, que me hizo sitio en su taxi. El 28, Cope (con Jorge Bustos) hablando de la falta de carácter jurídico del pueblo español (jueces incluidos), el hospital de Can Ruti (pruebas de equilibrio y audimetría) y encuentro telemático con Aparachiqui, al que tanto aprecio (¡qué bien nos lo pasamos). 

Y ayer, cuando el sol rompía el horizonte, incendiándolo de entusiasmo, tomaba el tren para Barcelona: Clínica de Remei (visita preoperatoria), Rosamerón (que tengo muy abandonados a mis socios) y Podcast por la tarde con Joan Salicrú, defendiendo el conservadurismo, creo que con éxito, en partibus infidelium. Pero lo más importante, sin duda, es que el 27 mi nieto mayor cumplió 16 años.

martes, 25 de noviembre de 2025

Al héroe no reconocido

Después de habérnoslo dado todo, aún saca, no sé de dónde, lo que le exigimos, martirizándolo para exprimirle hasta la última gota. Y así día tras día. Cada mañana mi mujer y yo comentamos que hay que comprar pasta de dientes, pero por lo que sea, cada día nos olvidamos. Y el caso es que el tubo enrollado en sí mismo sigue dándonos pasta para limpiarnos los dientes. ¡Y después dicen que ya no hay milagros! Yo le haría un monumento al humilde tubo de pasta de dientes por su magnífico ejemplo de desprendimiento, entrega y dadivosidad.

lunes, 24 de noviembre de 2025

Lo inevitable de la sofística

En Ocata no estamos preparados para tener tres días de frío invernal seguidos, por eso ayer gozamos de una mañana plácida, como un paréntesis otoñal en el invierno que nos viene adelantado. ¡Qué placer desayunar y, todo seguido, almorzar al sol de la plaza de Ocata: café con leche, torreznos, patatas bravas y cerveza. Mucho menos placer me proporciona constatar que no acabo de estar conforme con la conferencia que tengo que dar en Cartagena pasado mañana. Quiero decir demasiadas cosa, lo sé, pero todas me parecen relevantes y no sé por dónde meter las tijeras. En estos casos me resulta inevitable recordar el consejo de Josep Maria Espinàs: «No hay libro que no mejore recortándolo». Lo mismo podemos decir de una conferencia. Pero eso supone ocultarle al oyente parte de la complejidad del asunto que le estás exponiendo. Es como si quedar retóricamente bien fuera incompatible con decir la verdad. Pero como en una hora solo caben parcialidades, para quedar bien hay que ser sofista. A esta conclusión llegué con la ayuda de los torreznos.

domingo, 23 de noviembre de 2025

¡Ay, derecho!

No es muy sensato, políticamente hablando, confundir el derecho con la justicia. Lo justo podríamos decir que es darle a cada uno lo que le corresponde (no nos metamos ahora en el berenjenal de qué es lo que le corresponde), mientras que el derecho es, como dice Ciro Bayo en El lazarillo español, «lo que de cuatro quieren tres» y posiblemente no haya peor perversión del derecho que la de exigirle que haga justicia, que sería como prescindir del sentido legal de la justicia para aplicar, sin vacilaciones, el moral. Una sentencia es justa si es ajustada a derecho. Con respecto a lo de dar a cada uno lo que le corresponde... de eso sólo Dios está en condiciones.

viernes, 21 de noviembre de 2025

El Mediocre viaja a Madrid


No puedo estar más contento. Haré dos presentaciones de La dignidad del mediocre en Madrid, la primera, el próximo día 3, en la sede de la Fundación Tatiana, y la segunda, en la sede de Abante, a mediados de enero. Tengo a José Luis Pardo como uno de los dos mejores españoles vivos (el otro es el farero de la isla de Ons, que siempre anda por aquí) y a Helena Farré como un ejemplo perfecto de inteligencia cordial. Este es un libro escrito con mucho cariño, pero con la intención de proporcionarle al lector las piezas de un puzzle más que una fotografía. Cada página ha estado muy pensada, pero el resultado, claro, no depende de la voluntad del autor, sino de la recepción del lector. Ya decía Aristóteles que de la excelencia de una casa no puede decidir su diseñador, sino el que la habita. Pues bien, esta es una casa que quiere ser, a la vez, acogedora y tener algo de escape room.

jueves, 20 de noviembre de 2025

Perder la cabeza

Me dice B. que el invierno ya ha llegado a París. Pues aquí, a Ocata, ha llegado esta mañana. Veo desde mi cuarto temblar los árboles de frío y las nubes amenazadoras están asentadas en el cielo como si hubiesen venido a quedarse. Hace frío y el puñetero siempre encuentra alguna manera de colarse por una rendija y advertir de su presencia en ti.

Hoy, con Jorge Bustos, he recordado al filósofo marxista Jan Sten, al que Stalin obligó a darle clases particulares sobre la Fenomenología del Espíritu de Hegel. Como era de esperar, el pobre Jan Sten acabó fusilado. Es el día de la filosofía. Hemos recordado también a Giordano Bruno y al pobre Descartes que daba clases de filosofía a la reina de Suecia a las cinco de unas mañanas invernales mucho más frías que las de Ocata. Murió. Su cuerpo fue trasladado a Francia y al abrir el ataúd para notificar que aquel cuerpo era cartesiano, lo encontraron sin cabeza. El filósofo del racionalismo perdió la cabeza.

Ayer por la tarde tuve un encuentro telemático, muy grato, con profesores de universidades católicas mexicanas. La buena gente de Querétaro me invitó a dar una charla y acepté encantado. Me pareció ver una cierta rendición a los signos de los tiempos. Intenté demostrar que con frecuencia lo que perdura de una época es precisamente lo que se le opone. Por ejemplo, el antiestalinismo.

miércoles, 19 de noviembre de 2025

La vejez, esa ironía.

El lunes me quedé clavado, sin poder dar un paso por el dolor tan agudo en la rodilla izquierda, la puñetera. Por fortuna estaba frente a una farmacia y entré a comprarme un bastón: el que le gustó a la farmacéutica. Ahora ando como Edipo camino de Tebas. Sé la respuesta a la pregunta: "¿Qué animal camina a cuatro patas por la mañana, dos al medio día y tres al atardecer?", pero no hay esfinge que se digne hacerme la pregunta pertinente. Sé la respuesta al interrogante que a nadie interesa. Lo más que me preguntan es "¿Qué te pasa?", yo les digo que problemas del crecimiento negativo e inmediatamente el que me ha hecho esta pregunta, pasa a desgranarme sus males que, por supuesto, son siempre superiores a los míos. De vez en cuando me cruzo con alguien de mi edad y condición que también camina apoyado en un bastón y nos intercambiamos unas miradas cómplices y silenciosas que constatan la ironía de la trivialidad humana. Envejecer es la cosa más rutinaria y conviene tomarla con la misma ironía con que hemos aprendido a leer los periódicos. Mientras tanto...


martes, 18 de noviembre de 2025

Sobre el azar amigo


Estaba este pasado verano en Hoyuelos de la Sierra cuando recibí un mensaje de un italiano al que no conocía, Fausto di Biase. En muy poco tiempo aquel inicial contacto dio lugar a una invitación para viajar a Vicenza y a un proyecto común que ha acabado teniendo la forma de un libro que saldrá antes de fin de año y cuya portada les presento. Ya saben ustedes que soy un gran devoto del azar amigo. Pero este amigo es un poco especial. Hay que abrirle las puertas de casa de par en par en cuanto se presenta. Si te muestras reticente o remiso, se va a llamar a otra puerta. El azar amigo es un poco como la virtus de Maquiavelo, que está para ser conquistado sin demasiados miramientos... El azar amigo exige una sentencia en ausencia de pruebas y solo tras el veredicto aparecen las pruebas que confirman la sentencia. 

lunes, 17 de noviembre de 2025

Hooligans

Me da miedo leer la prensa. Los míos me deprimen y los otros me enfadan. Es lo que suelo hacer cada mañana, temprano: repasar las revistas de psicología y pedagogía a las que estoy suscrito y mirar en diagonal las portadas de varios diarios de ideas claramente contrapuestas.  Tal como están las cosas, debiéramos juzgar a la prensa española más por lo que cada medio calla sobre los suyos que por lo que cuenta sobre los otros y, desde luego, mejor no juzgarla por lo que opina. Obviamente, yo tengo mis afinidades, parcialidades y fracciones. Y cuando abro un diario de los "afines" lo hago temiendo qué noticia sonrojante me va a saltar a la cara. La política tiene una virtud insospechada en la juventud: la de fortalecer nuestra resistencia a la frustración y quizás debiéramos juzgarla por eso. No solo por eso, claro, pero también por eso. No creo que los políticos actuales sean peores que los de otras épocas. Ni tan siquiera gritan más que los de antes. En el parlamentarismo español siempre ha habido alguna manada de jabalíes. Pero uno esperaba -sin argumentos, ahora lo sé- que la práctica democrática fortalecería los hábitos parlamentarios y que la igualdad del "un hombre un voto" estaría acompañada por la dialéctica entre la razón parlamentaria y la razón de la calle. La verdad cruda, la verdad políticamente obvia es que todos somos hooligans más o menos fervorosos. No vamos al campo a ver un partido, sino a ver ganar a los nuestros, a ser posible, por goleada.

domingo, 16 de noviembre de 2025

El Valle de Josafat

Domingo luminosos, con un matinal paseo renqueante que me ha dado para 4.000 pasos. El sábado por la tarde viaje con mis hijos y nietos a Pamplona. Mi suegra cumplía 100 años y lo celebramos con una copiosa comida familiar. Mi mujer ya estaba allí, esperándonos. Cada vez que viajo a Pamplona me sorprendo de la voracidad con que esta ciudad se nutre de sus límites.  Hoy está rodeada de barrios y barrios desconocidos para mí, en los que me perdería sin la ayuda de esa brújiula moderna que es el móvil. A mis nietos les sorprende el verde -¡tantos verdes!- de los parques y a mí, como de costumbre, las variaciones caprichosas del cielo. Cumplir cien años no es poca cosa. El anciano Platón -¿cuántas veces habré contado esto?- trata a los ancianos, en su obra postrera, las Leyes, de «imágenes vivas de los dioses derruidas por el peso de la edad» y nos pide que los tratemos bien, pues si hay otra vida, ¿quién podrá interceder por nosotros con más vehemencia que nuestros padres? Una vez una mujer muy anciana, de Pamplona, por cierto, me aseguró que al morir vienen a recogernos nuestras madres, para llevarnos de la mano al Valle de Josafat, culminando así con su misión de verdaderos ángeles de nuestra guarda. 

jueves, 13 de noviembre de 2025

A mí a humilde no me gana nadie.

He llegado de Zaragoza, esa ciudad climáticamente inhóspita y humanamente tal cordial,  cansado y satisfecho. He inaugurado un congreso con una conferencia en la que, imitando al Platón de la República, he creado una escuela con palabras y en las palabras. Le he puesto el nombre de «Escuela serena». Creo que ha ido bien. Pero antes de dar la conferencia he pasado -en realidad me han llevado y traído- por la COPE, donde he defendido el Ars nesciendi de Vives y, casi de pasada, he citado a don Antonio Aparisi y Guijarro, valenciano, nacido el 29 de marzo de 1815 en la última casa de la calle que hoy lleva su nombre.  La cita es esta: «La humildad es el conocimiento de la verdad respecto de nosotros mismos». Quizás porque tengo que reconocer que de humildad ando escaso («a mí a humilde no me gana nadie», me dijo un fraile en una ocasión), no me puedo quitar estas palabras de encima. Mi día, hoy, ha sido un continuo tropezar en el desconocimiento de mí mismo.

miércoles, 12 de noviembre de 2025

¿Qué es la cultura?

Es imposible leer a Philip Rieff sin preguntarse continuamente qué es, exactamente, eso que llamamos cultura. Es imposible, sobre todo, en nuestros días, cuando hemos convertido todo en cultura y hablamos de cultura de los jóvenes, de cultura infantil, de cultura de las cárceles, de cultura digital, de cultura de masas, de cultura de las emociones, de cultura de lo cotidiano, de cultura de la noche, etc., etc. Todo es cultura porque entendemos la cultura horizontalmente, de manera plana, como lo que hacemos, como una conducta peculiar que no nos exige nada. Hemos abandonado la exigencia ascensional de la cultura vertical. Pero precisamente porque estamos asistiendo en nuestras sociedades modernas al espectáculo enorme -y deprimente- del abandono democrático de la alta cultura, es más pertinente que nunca la pregunta qué es la cultura. Para Rieff es un ejercicio de sublimación colectiva que cumple socialmente el papel que el superyó individual cumplía para Freud. Ese papel es, fundamentalmente, el de ocultar la crueldad ciega de la naturaleza y, sobre todo, ocultar nuestra soledad esencial. La alta cultura (que tanto amaban él y su mujer, Susan Sontag) no es tanto un producto como una intensidad: la intensidad con que algunos grandes hombres temerarios se interrogan continuamente, siglo tras siglo, sobre qué es la cultura y nos muestran así las puertas que se abren al vacío y a la ausencia de rostros tras nuestras máscaras. Lo hacen con tan excelsa calidad que los pequeños hombres vemos la belleza de sus obras y nos quedamos cegados por ella.

martes, 11 de noviembre de 2025

Artistas de la propia vida

Nietzsche primero y, después Wilde, Deleuze, Foucault y tantos otros han defendido que tras la muerte de Dios el reto es hacer de nuestra propia vida, autónomamente, una obra de arte, lo cual le suena muy bien a la mentalidad moderna, porque nos constituye a cada uno como artistas. Pero reconozcamos que ser un buen artista no es fácil. Como me decía hace unos días Christian García Bello, hay algunos artistas que cortan la yerba tras de sí, de manera que es imposible seguir sus pasos. Es el caso de un Picasso, de un Manzoni, de un Warhol... «Su mundo muere con ellos». No los podemos imitar porque dejaríamos de ser artistas para pasar a ser meros plagiarios. Otros, como Velázquez, Giotto o los artista povera «dejan caminos abiertos y permiten que otros cojamos su testigo». Pero a ver quien de entre nosotros coge el testigo de Velázquez. O sea, que o rebajamos las exigencias del arte o no hay manera de ser genuinos artistas de nuestra vida.

Roberto Colom, una de las voces de más resonancia internacional de la ciencia española, lleva tiempo defendiendo que somos nuestros genes. No me convence. En primer lugar, porque no es descartable la existencia de un gen que me fuerce a creer en el indeterminismo. El salto de la epistemología a la ontología no es fácil en el mundo de las cosas humanas, dado que lo primero en sí (la desnuda realidad) no suele ser lo primero para nosotros. Estoy convencido que los científicos deterministas cuando salen de copas se olvidan de que son deterministas. Lo que Zubiri llamaba «la propensión natural de la inteligencia cotidiana», que es un dato científico, no acaba de encajar con la verdad de la ciencia, que es siempre una reducción de la complejidad del mundo de la vida. Nadie le dice a la persona que ama que la ama porque sus feromonas han afectado sus terminales olfativas, aunque pueda ser esta una estricta verdad científica. Sin la confianza en la libertad se nos desmorona toda la cultura humana, comenzando por el derecho.

El mundo de las cosas humanas se sostiene gracias a la convicción de que existe la verticalidad (lo alto y lo bajo) y no solo la horizontalidad (todos somos artistas). Podemos modificar el contenido de lo alto y de lo bajo, pero no su necesidad.

lunes, 10 de noviembre de 2025

El pulpo arbóreo del noroeste del Pacífico

Daisy Christodoulou acaba de publicar un interesante artículo en No More Marking sobre la Revisión Curricular que pondrá en marcha el gobierno británico y en la que destaca la propuesta de enseñar a identificar la desinformación.

¿Han oído ustedes hablar del pulpo arbóreo del Noroeste del Pacífico? Es un sitio web que ofrece, con un aire aparentemente serio, información detallada sobre este animal inexistente. Disponemos de varios estudios que nos indican que los adolescentes que visitan este sitio creen que su información es veraz... incluso después de que se les advierta que es falsa. ¿Cómo enseñamos, pues, a poner en cuestión lo aparentemente verdadero? ¿Tenemos los adultos aprendida esta lección? Hay recursos digitales que nos ayudan a evaluar la fiabilidad de un sitio web, pero pedir a los alumnos que los consulten es como pedirles que busquen en un diccionario las palabras que no entienden de un texto. Esto solo funciona cuando un alumno, primero, no es perezoso, y, segundo, posee un vocabulario lo suficientemente amplio como para entender la definición del diccionario. Si en la definición se encuentra con palabras que no entiende, se resistirá a caer en el bucle de la búsqueda léxica. Y es comprensible. 

Solo podemos decir que una información es fiable si poseemos suficientes conocimientos previos sobre ella. Si no poseemos ningún dato sobre el pulpo arbóreo podemos revisar la web que nos habla de su existencia buscando índices de fiabilidad. En este caso hallaremos que está relacionada con la Universidad Kelvinic y la Sociedad para la Conservación del Haggis Silvestre. ¿No es esto sospechoso? Busquemos, para orientarnos, qué hay en internet sobre la Universidad Kelvinic. Google nos dice en su primer resultado que es una institución de educación superior independiente y totalmente acreditada que ofrece programas de licenciatura, maestría y doctorado. Suena bien, luego... el pulpo arborícola gana entidad.

Ocurre algo parecido con el pensamiento crítico. Es universalmente alabado, pero muy escasamente practicado, a pesar de la gran cantidad de métodos que aseguran garantizar su adquisición. Podemos insistirle a un alumno que analice un problema desde múltiples perspectivas. Posiblemente aprenderá la conveniencia de hacerlo, pero si le faltan conocimientos específicos sobre los datos del problema, no sabrá cómo. Prueben de analizar la Teoría de cuerdas desde diferentes perspectivas. O den su opinión sobre la elaboración de la leche de tigre para ceviche si este asunto les resulta completamente desconocido. El juicio crítico sobre una información o se basa en los conocimientos previos sobre el tema, o es una opinión sin fundamento.

Todos estamos expuestos a la seducción del pulpo arborícola. Nos seduce aprovechándose de nuestra ignorancia.

domingo, 9 de noviembre de 2025

Fellow Teachers

Aunque Philip Rieff es hoy el padre de David Rieff y el marido ocasional de su alumna Susan Sontag, yo lo tengo por el más agudo de los tres. Si bien en los tres aprecio la influencia de Leo Strauss. Es bien estraussiana, por ejemplo, la tesis de Philip Rieff sobre Freud: era un moralista que estaba reintroduciendo la moral en la sociedad sin que sus pacientes se percataran de sus intenciones. Necesitaba dar un barniz científico a su terapia porque la ciencia es la máscara que el moralismo moderno acepta una vez perdida su capacidad para tener fe. Como Strauss, Rieff es un firme defensor de la privacidad de la vida filosófica, la única que merece la pena ser vivida. La privacidad es la condición imprescindible para una imprudente libertad intelectual.

De Rieff aprendí que el principio represor (la dialéctica del Sí y del No que caracteriza una cultura) no puede ser reprimido. No hay escapatoria a la autoridad. Siempre hay algo ajeno que nos convoca ante lo real y lo posible, si bien nuestra cultura terapéutica quiere creer que se puede sustituir el principio represor por unas cuantas palmaditas en la espalda. Es decir, por el bienestar. Con George Orwell y Hannah Arendt, ve en la destrucción de la capacidad de mantener creencias firmes, el fundamento del totalitarismo. Tiene a la primera como «una de las guías más fiables de nuestro tiempo» y con ella sostiene que el objetivo de la educación totalitaria nunca ha sido inculcar convicciones, sino destruir la capacidad de formarse». Destruida esa capacidad, la acción queda desprovista de motivación» (Fellow Teachers).

Señalo por último que Rieff se empeñó en resaltar la necesidad de la categoría «de lo sagrado». El intelectual es un individuo «con una sensibilidad inusual hacia lo sagrado, una reflexión poco común sobre la naturaleza del universo y las reglas que rigen la sociedad». 

sábado, 8 de noviembre de 2025

La edad del paciente

Cuando Philip Rieff escribió The Triumph of the Therapeutic: Uses of Faith After Freud (1966), intuía que el animal político aristotélico estaba dejando paso al animal terapéutico, de manera que nuestra sociedad se había convertido en una sociedad terapéutica. La disolución de la cultura cristiana (que, como judío, no le quitaba el sueño) y el creciente predominio de la sociedad abierta (en el sentido de Bergson, no de Popper) nos ha llevado a renunciar, por una parte, a «la vida buena» a cambio de la aspiración a «vivir mejor», y, por otra, a la sustitución de la virtud por los valores, entendiendo por valor lo que se espera al final de la terapia. Rod Dreher (La opción benedictina) resume así la cuestión: «El hombre religioso nació para su salvación. El hombre psicológico nació para su satisfacción». Todo esto era para mí una teoría interesante, pero teoría, al fin y al cabo, hasta que me he enterado de que, en una especie de congreso terapéutico celebrado esta misma semana, se ha proclamado con orgullo y alegría que estamos en «La edad del paciente». Obsérvese bien: hay gente que celebra como un ascenso cultural colectivo el haber dejado de ser agentes. Lo que no saben es que, para Freud, todo lo que era legítimo esperar del final de la terapia era la transformación de un miserable neurótico en un infeliz trivial.

viernes, 7 de noviembre de 2025

La Plaza del milagro del mocadoret

Hay en la plaza del Milagro del Mocadoret, en Valencia, una librería de viejo interesante, a la que visito cada vez que ando por la ciudad. Esta vez me ha sido imposible cruzar su umbral. El propietario la abre cuando le da la gana -y en estos días he comprobado que de gana anda muy escaso- y el encargado de abrirla y cerrarla no está dispuesto a dejar entrar a nadie mientras el propietario esté ausente. Me insiste en que no sabe cuándo vendrá, si dentro de un minuto, de cinco, de dos horas... o si vendrá o no. La escena se repite durante tres días, mañana y tarde. Finalmente, al tercer día desisto y me voy con malas caras. Entonces el empleado displicente me grita que si quiero algo concreto, que se lo diga. Pero no, no busco algo concreto. Con lo concreto e inesperado es con lo que me gusta encontrarme en las librerías de viejo. 

Llego de Valencia a mi sofá, que siempre me acoge solícito y desbordante de amor. Es bueno tener en la vida algo que siempre tiene la forma de tu deseo. Llegué a casa a eso de las 15:30,, con las rodillas que parecían cáscaras de huevo vacías. Me arrojé a sus brazos y ya no me moví de ellos hasta que el sueño me condujo de la mano hasta la cama. Hay repartidas por el mundo magníficas habitaciones de hotel, con vistas espléndidas e interiores de lujo, pero ninguna es tu casa. Me despierto cuando comienza a amanecer y hago un repaso a la prensa del día. Un repaso superficial y en diagonal, que el interés por la actualidad no me da para más. Me encuentro en un diario con este titular: «La educación sigue siendo el único escudo para frenar la marea de emociones y liturgias que está marcando el curso de la política actual». Dejo de lado la consideración de que educar es armarse de un escudo y, también, la «marea de emociones y liturgias» porque eso es, básicamente, la política. No hay partido político que no juegue con emociones y liturgias, propias y ajenas. ¿Y con qué me quedo entonces? Pues con la sospecha de que los educados son los que comparten mi visión del mundo. A esta concepción sectaria de la educación se le llama también «pensamiento crítico», que ya saben ustedes que es el pensamiento que coincide con el nuestro.


miércoles, 5 de noviembre de 2025

La vida es bella

Me gusta Valencia. En esta ciudad me siento como en casa. Siempre me han tratado bien. Y vengo con la certeza de que me tratarán estupendamente. Me ponen el clima que me gusta, la luz perfecta, los atardeceres más cordiales y magníficos restaurantes me reciben en sus mesas. ¿Qué más se puede pedir? Pues tratándose de Valencia se puede pedir lo inverosímil. Hoy he estado hablando de Aristóteles a doscientos empleados de una fábrica de trenes. Y, después, mientras me enseñaban las enormes instalaciones en las que trabajan la friolera de 4.000 empleados, pensaba que la vida es bella por todo lo insólito que hay en ella.

martes, 4 de noviembre de 2025

La maison vide

Mi idolatradas amiga B., que anda, como yo, con achaques propios de nuestra edad, me lo advirtió: «Le prix Goncourt. Je lis  actuellement le livre d'un des grands favoris, "La maison vide" de Laurent Mauvignier.  Moi, je vote pour lui, c'est de la grande littérature.  On verra le résultat.» El resultado, conociendo a B., solo podía ser uno:

La investigación pedagógica

Me suelo levantar temprano. Hay días que no han dado las 6:00 y ya estoy danzando por la casa. Bien es cierto que también me gusta ir a dormir temprano. Hay días que antes de las 23:00 ya he caído plácidamente en brazos del dulce Morfeo. Lo primero que suelo hacer por las mañanas es dar un repaso a las revistas de psicología y pedagogía internacionales a las que estoy suscrito por internet. Me interesa ver qué estudios se publican. A lo largo de los años ya llevo leídos unos cuantos y me he hecho con la suficiente información como para permitirme dos conclusiones. La primera es que si los resultados de un estudio no te gustan, sigue leyendo, que siempre encontrarás algún otro que te proporcione conclusiones a tu gusto; la segunda es la constatación del abismo que separa la investigación pedagógica de las preocupaciones efectivas de los profesores en las aulas. En pedagogía la investigación está impregnada de moralina y, con frecuencia, de wokismo. En las aulas las cosas son mucho más inmediatas, concretas y, no pocas veces, dolorosas. Ahora que el mundo empresarial anda creando spin-off para poner en directa conexión el mundo de la investigación con el de la empresa, no me imagino que spin-off se puede crear para poner en relación la investigación -de alguna forma hay que llamarla- pedagógica y los centros educativos. Mientras tanto, el desconcierto y el malestar docente no paran de crecer.

lunes, 3 de noviembre de 2025

Cogito, ergo sumus

Lo acabo de escribir en otro sitio: «Cuando hoy llega un niño al mundo lo reciben dos personas que marcarán su desarrollo: un coach padre y una coach madre» Y nada más terminar de escribir la última letra me he preguntado de dónde ha salido esta frase. Ha salido, sin duda, de algo mío, puesto que no me ha saltado a la conciencia desde fuera de mí. Pero no sé de qué parte de mí ha ha saltado. Me gusta porque resume mucho de lo que pienso sobre la atrabiliaria educación familiar de nuestros días. ¿Pero qué ha estado trabajando en mí para dar con este aforismo sintético, que parece el resultado de exprimir muchas ideas? Concluyo que, sea la que sea mi inteligencia, solo es parcialmente mía. El resto es de mi sombra, a la que no conozco nada bien. Solo sé de ella que es caprichosa, ya que hay situaciones en las que debería saltar inmediatamente para estar al quite de algo que me dicen y, sin embargo, se calla y me deja con cara de lerdo. Y hay veces que sale a superficie como un corcho que se desenredase del lodo del fondo para flotar en la conciencia. El famoso «Cogito ergo sum», tiene sus revueltas. Habría que decirlo así: "Algo cogita en mí y sobre ese algo flota lo que sé de mí".

domingo, 2 de noviembre de 2025

Sobre la excelencia

Siempre me han resultado irresistibles las invitaciones a hacer algo que no he hecho nunca. Entendámonos, no se trata de lanzarme al vacío empujado por una pulsión suicida, sino de explorar vías que hasta ese momento estaban muy lejos de mi horizonte de intereses. Nunca he sentido miedo al decir que sí a una invitación arriesgada, sino emoción y unas ganas enormes de leer todo lo que pudiera sobre el asunto y de preguntar a los que saben. Lo último: Una empresa multinacional me pide que dé una charla a sus empleados sobre la excelencia. Y, por supuesto, ya estoy en máquinas, descubriendo mundos, preguntándome qué queda de la areté griega o de la virtus romana; cuál es la diferencia entre la excelencia artística y la tecnológica; por qué hemos abandonado la excelencia moral en los tiempos del «emotional turn»... Y lo más importante: ¿es la mediocridad un capital ignorado de potencial excelencia?  La jubilación está siendo para mí más emocionante, en muchos aspectos, que la juventud. 

sábado, 1 de noviembre de 2025

Sobre el final de la misa

La misa es mucho más que un espectáculo, pero como espectáculo, es perfecto. Todo está en su sitio. Y todo es puntual. En la misa no se guardan los cinco minutos de cortesía para los tardones. Todo comienza y acaba cuando toca. Todo es pulcro y ordenado y cada gesto remite a algo más allá del gesto mismo. Hoy, mientras el cura realizaba el proceso de purificación del cáliz (limpiar los bordes, verter el agua, limpiar patena, beber, secar el cáliz con el purificador), pensaba que mientras los cuentos infantiles acaban mal, ya que nos aseguran que los protagonistas «fueron felices y comieron perdices», pero nos ocultan quién se quedó a barrer y fregar; la misa acaba fregando la vajilla, que es lo que se hace en cualquier casa pundonorosa. Al final, en la despedida y cierre (la bendición), lo que se nos está diciendo es «ya os podéis ir, pero no os olvidéis de la pulcritud en ningún momento».

Lo inacabado

Si hay algo inacabado e inacabable es la ropa que espera ser planchada.

 

viernes, 31 de octubre de 2025

El puente férreo

Viaje de ida y vuelta a Madrid. A las 8:30 salía de Sants y a las 18:30 estaba en Barcelona. Ha habido un momento de inquietud y de bromas fáciles cuando un operario se ha puesto a revisar algo relacionado con las catenarias (según ha dicho un pasajero a mi lado), por si los planes se nos trastocaban por una avería. Finalmente, todo ha ido a pedir de boca. He grabado un video-podcast y he hecho una visita a la editorial Encuentro, donde me han invitado a comer. Por culpa de su cordialidad por pocas pierdo el tren de vuelta. El taxista que me ha llevado a Atocha no ha parado de despotricar con los que tenemos prisa por llegar a la estación porque, según su dogmático parecer, somos los culpables de los atascos de Madrid. Este mundo de los pod-cast es fascinante. Son una auténtica revolución en los medios de comunicación. Mejor: ahora son los verdaderos medios de comunicación de masas. Escribes un libro y con mucha, mucha suerte llegas a cinco mil lectores. Escribes un artículo y quizás, si los dioses te son propicios, llegues a los 10.000. Haces un pod-cast para la buena gente de Aprendemos Juntos y alcanzas en poco tiempo las 500.000 visualizaciones, llegando lugares que no sabías ni que existían. Intento aceptar las invitaciones cuando vienen de gente que me parece seria. Solo pido una cosa: no quiero conocer las preguntas que me harán y, si es posible, tampoco quiero que el entrevistador siga un guión preestablecido. Lo que propongo es seguir la invitación platónica a ir por donde la razón nos lleve, que suele ser lo más divertido.

jueves, 30 de octubre de 2025

El gran sofista, Sánchez.

Allá por el año 2008, cuando comenzaba a tener relaciones con la prensa, Jose Maria Espinás me dio este valiosísimo consejo: «No importa lo que te pregunten. Lo que importa es que les des un titular. Si se lo das, se quedarán más que satisfechos». Desde entonces he acudido a una llamada de la prensa con dos o tres frases redondas preparadas. Y he de confesar que siempre funcionan, aunque a veces, el periodista, seducido por la frase, se empeña en darle contundencia modificando mis palabras. A uno le dije que «la sobreprotección es una forma de maltrato» y él tituló: «La sobreprotección es la peor forma de maltrato». En otra ocasión un periodista de un medio conservador madrileño me entrevistó con relación a La imaginación conservadora. Me  preguntó si había algo que quisiera resaltar del libro. Le dije que sí, «la Escuela de Salamanca». El periodista tituló: «Gregorio Luri resalta la cueva de Salamanca». Esta perorata viene a cuento de la intervención de Sánchez esta mañana en la comisión de investigación del Senado, pero es aplicable a cualquiera de sus intervenciones públicas. Siempre lleva algún titular que echar a los sabueso. Esta mañana han sido dos frases de desprecio hacia la comisión de investigación. Y, por supuesto, las han recogido por todos los medios. Y de esta manera ha quedado sepultado el resto.

¿El retorno de la democracia orgánica?

Tengo la sensación de que estamos volviendo a la democracia orgánica, es decir a una democracia en la que el ciudadano solo cuenta en tanto que miembro de una fracción social, preferentemente de una fracción que se autodefine por la singularidad de sus padecimientos y la necesidad de visualizarlos. Las pugnas políticas actuales se explican en gran parte por la voluntad de sumar esas fracciones al caudal heterogéneo de los propios votantes. En los partidos deben estar visibles todas esas fracciones, y en el Parlamento, y en los debates públicos. Así que el ciudadano que se huele que si está solo, sin otra condición que la de simple ciudadano, es transparente y no cuenta nada, corre a identificarse con un malestar para ser parte de algo que represente su herida y poder presentarse en sociedad bajo un paraguas identitario. La historia del español se resume en el paso del hijodalgo a me duele algo. La democracia orgánica, por cierto, antes de formar parte del ideario franquista, había sido una reivindicación krausista.

miércoles, 29 de octubre de 2025

Los cerdos tienen alas

Sobre la confusión entre correlación y causación, tan frecuente en ese mundo mítico que es la pedagogía (en ningún otro se es más reacio a pasar del mito al logos) decía yo en un reciente artículo en El Mundo que las calles mojadas no anuncian lluvia. Bertrand Russell propone varios ejemplos para señalar los límites de lo que él llama «la inducción corriente». Uno de ellos es este: «Si los cerdos tuviesen alas, entonces algunos animales alados serían buenos para comer; ahora bien, algunos animales alados son buenos para comer, luego los cerdos tienen alas». Otro es el del pavo que reúne a todos los animales de la granja para proponerles un manifiesto de agradecimiento a los granjeros que tanto cuidan de ellos. Les proporcionan alimentos cuando tienen hambre, un cobertizo cuando llueve, paja para envolverse en ella cuando hace frío, veterinarios si están enfermos... lo que no sabía el pavo era que aquel día era la víspera de Navidad y el amo estaba afilando en aquel mismo momento el cuchillo. Esta es la falacia conocida como «afirmación del consecuente». Es muy común en los artículos supuestamente científicos de pedagogía.

martes, 28 de octubre de 2025

Voyerismo de sofá

He decidido hacerme una artroscopia de la rodilla izquierda. Hoy apenas puedo caminar. Tengo el menisco roto y parece que alguno de los fragmentos anda haciendo travesuras por ahí adentro. Para compensar, le he comprado un buen cucurucho de castañas al castañero de la Plaça Nova. En casa he estado haciendo naderías de aquí para allá. He puesto una serie y me he cansado pronto de ella. ¿Qué demonios nos pasa para que, sea en una película o en una serie, los personajes hayan de estar todos marcados por desgracias existenciales?  Si no hay traumas parece que la trama no está a la altura de nuestro tiempo. Todo gira en torno a la sordidez de gente que ha sido maltratada por la vida y anda arrastrando por el suelo sus dolores. Hace unos meses me sorprendí a mí mismo viendo The White Lotus y advertí que lo que me interesaba era el voyerismo de sofá. La serie no hace más que exponer gentes emocionalmente trastocadas que buscan la manera de no salir muy mal paradas de su propia impericia a la hora de trapichear con ellas mismos. Ya no hay héroes sino convalecientes de escaparate. Y la audiencia va -vamos- de escaparate en escaparate protestando de que en todos está expuesto lo mismo.



lunes, 27 de octubre de 2025

El bullying y la indignación moral

Oía hace unos días por la radio las tremendas reacciones de los comentaristas de un programa a propósito de un caso dramático de bullying y, mientras sentía que estaban cayendo sobre mí toneladas de indignación moral (que posiblemente hacían creer a muchos oyentes que este sí que era un programa con conciencia), me preguntaba si no nos falta una palabra para nombrar la competición por la capacidad de escándalo. Si el bullying es el desprecio agresivo contra el que crees que no encaja, la indignación moral es el desprecio agresivo contra los que ponen en cuestión la imagen idílica de una sociedad de encajes emotivamente perfectos. Los tertulianos veían todo diáfano, aquí estaba la víctima, aquí los agresores, aquí los consentidores y aquí los negligentes, pero era obvio que no tenían información objetiva de nada. La culpa era del director de la escuela o "del jefe de estudios", puntualizó otro y, por supuesto, de los padres de los agresores, incapaces de controlar el matonismo de sus hijos.  Y después, al finalizar el programa, se despidieron con la conciencia rebosante de emotividad dulzona -la mermelada sentimental que lo pringa todo-, hasta que la realidad les proporcione otro motivo para lucir su capacidad de escándalo. Pero la indignación moral, que convierte la sociedad en un infierno de salvadores y plañideras, no ayuda a comprender y, por lo tanto, no ayuda a solucionar... Si es que hay soluciones fáciles, en un sistema que cree en la bondad innata del niño y en la escolarización obligatoria, contra los matones de patio. No lleva bajo la luz de la objetividad los hechos a analizar, sino que pone al escandalizado en el pedestal de la bondad, reclamando para sí todos los focos. 

domingo, 26 de octubre de 2025

El otoño monta casa

Se ha instalado el otoño. Lo ves en la desesperación de los barrenderos -en Ocata, todos negros-, incapaces de amontonar las hojas secas porque el capricho del viento anda jugando con ellas; en ese relente de las mañanas, que te obliga a salir de casa sin saber muy bien qué ponerte; en que el café con leche que ya apetece un poco más caliente... y en la imperativa presencia de las castañas. Las peores castañas que he probado en la vida me las vendió una gitana en la Calle Sierpes de Sevilla. Eran tan rematadamente malos que volví a protestarle, pero la mujer, muy decidida me lanzó un argumento definitivo en defensa de su honorabilidad: «¡Pero quillo, que no has comprado castañas, has comprado el sitio!». Reculé pensando que la vida es como las castañas. Por una parte, tiende a oler mejor que lo que sabe y, por otra nos da lecciones de vida cuando ya no tenemos la posibilidad de aplicarlas. Estos frutos de invierno son melancólicos. Tanto, que solo nos entregan todo su sabor cuando se saborean en familia alrededor del fuego del hogar, sintiendo que afuera, allá donde está el mundo, hace un frío que pela.  Pero si nos ponemos a contar, pasa el tiempo y nos sobran dedos.

sábado, 25 de octubre de 2025

Una inquietante alegría

Siento como si de repente el destino estuviera dando un giro imprevisto a mi vida. Todo comenzó cuando desde Valencia me comunicaron que me concedían el Premio Acción Cívica de HumanidadesPor supuesto, me alegré. Pero pocos días después me concedieron el Premio Educatio a la Enseñanza (que recibí el sábado pasado en Toledo). Obviamente, me volvía a alegrar. ¿A quien le amarga un dulce? A mí, que soy tan laminero, no. Pero debo reconocer que me sorprendieron dos premios seguidos, pero pensé que no era sensato presentarle objeciones al azar amigo. Ayer me comunicaron que me daban otro premio, del que informaré cuando se haga público. Y ahora la alegría, intensificada, viene acompañada de una cierta preocupación. ¿Qué está pasando aquí? Premios como estos me parece que invitan más a mirar al pasado (a lo que has hecho) que al futuro (a lo que harás). Y yo tengo ahora más proyectos que nunca.

viernes, 24 de octubre de 2025

Cosas que pasan

Welch’s Fruit Snacks ha comercializado un dispositivo que transforma los sentimientos de los padres en mensajes pedagógicamente correctos. Mientras preparas el almuerzo del niño le escribes en la bolsa de Snacks «No me avergüences hoy». Y una IA traduce: «Intentemos tener un día en el que todos nos sintamos tranquilos y seguros». Snorble es un robot de 300 dólares que vigila el sueño de los niños. Si uno se despierta con una pesadilla, Snorble le sonríe y le dice: «No pasa nada, estoy aquí contigo». ¿Y qué decir de MILO, la herramienta de IA que se encarga de organizar todas las tareas familiares y cuyo lema es, según me aseguran, «No le preguntes a mamá, pregúntale a Milo»? Ya se comercializan «abrazaderas para teléfono móvil con cuello de cisne para cochecito». Los fabricantes aseguran que los móviles liberan « al niño de la irritabilidad y la impaciencia» y le permiten entretenerse «mientras los paseas» viendo películas o dibujos animados». 

jueves, 23 de octubre de 2025

Hugo el bonobo

Hugo se llamaba la víctima. Se ensañaron con él durante 25 minutos. Mientras todo el clan observaba la escena sin intervenir, las hembras saltaban sobre su cuerpo y le mordían en la espalda, las piernas, el cuello, los dedos… Todo lo que él podía hacer era intentar cubrirse la cabeza. Una le arrancó de un mordisco parte de una oreja. Otra le desgarró un pie y masticó el tejido arrancado. Después le mordió los testículos. Contemplando la escena hemos aprendido que el bonobo es un lobo para el bonobo y esto es lo que lo humaniza. Creíamos que la de los bonobos era una sociedad pacífica en la que las hembras están al mando y se practica el amor alegremente como si se estuviera poniendo en práctica el Kama Sutra; en la que se ignoraba la guerra, se practicaba la sororidad y no se recurría al poder para resolver problemas sexuales, sino que se recurría al sexo para resolver problemas de poder. Suponíamos que el matriarcado bonobo ponía en cuestión los mecanismos ancestrales de poder y liderazgo entre los humanos y que entre ellos la empatía era la norma de conducta. Pero todo era un cuento y ahora no sabemos qué hacer con el 14 de febrero, día del bonobo y de los enamorados. Al menos para Hugo se ha demostrado que Hobbes tenía razón: «la vida en estado de naturaleza es solitaria, pobre, grosera, brutal y corta». Lo que solemos llamar «vivir de acuerdo con la naturaleza» se reduce a imponerle a la naturaleza una moral. El Aquinate tenía razón: la ley natural no emana de la naturaleza, sino de la naturaleza del hombre, que es quien pone nombres propios a los animales. ¿Qué demonios hacemos con la naturaleza? Una alternativa nos la ofrece John Huston en La Reina de África (1951). Me refiero al momento en que Bogart defiende ante la Hepburn que «un hombre se emborracha de vez en cuando, está en su naturaleza». Ella le replica: «La naturaleza es lo que hemos venido a superar». La otra alternativa nos la ofrece Leopardi en su Diálogo de la Naturaleza y un Islandés (1824). Ante la naturaleza no debemos hacer nada, porque no podemos hacer nada. Un islandés muy culto se encuentra con la naturaleza en los desiertos de África meridional. Es una mujer descomunal, con unos enormes pechos y todo en ella tiene un aire sacro. Pero es la figura más impía del universo. «La naturaleza –dice ella misma- no se ocupa de la felicidad o de la infelicidad de los hombres. El hombre no es nunca su objetivo: no lo cuida, no le presta atención. Cuando hiere a uno no se da cuenta de ello ni tampoco cuando le proporciona placer. Es tan indiferente como ciega. No sabe lo que hace». Este diálogo, dice Leopardi, tiene dos posibles finales. En el primero, mientras el islandés y la naturaleza están hablando, llegan dos leones, «tan arruinados y miserables por el hambre» que se comen al islandés, con lo que aún pueden mantenerse con vida aquel día. En el segundo, mientras el islandés está hablando con la naturaleza, se levanta un fortísimo viento que lo tira al suelo y edifica sobre él un «soberbio mausoleo de arena, bajo el cual, perfectamente disecado y convertido en una momia estupenda, fue encontrado por unos viajeros, y fue trasladado más tarde a un museo de no sé bien qué ciudad de Europa». 

miércoles, 22 de octubre de 2025

5 bonobas


Resulta que los bonobos no vivían en el Paraíso, ni eran empáticos, solidarios, cariñosos y acogedores. Ni tan siquiera reducían sus tensiones con sexo. Es decir: resulta que los bonobos no son siempre así. Hemos descubierto que pueden matarse entre ellos. Pueden ser, incluso, muy crueles. 5 bonobas han matado a un macho y su ataque ha sido grabado. Ahora sabemos que el matriarcado tampoco garantiza la felicidad. Una vez más se demuestra que cuando se habla de la moral de la naturaleza se está hablando en realidad de imponerle a la naturaleza una moral. La naturaleza, amigos, es eso que los humanos intentamos ocultar con lo que llamamos cultura.

martes, 21 de octubre de 2025

El Galeón de Roberto Cataldo

Las nuevas tecnologías han sido para mí una bendición del cielo. Ayer, por ejemplo, me escribió un entrañable y sabio librero de viejo desde Montevideo. Ni más ni menos que Roberto Cataldo, el propietario del Galeón de Roberto Cataldo. ¡Qué. buenos ratos he pasado con él y entre sus libros! Me dice, entre otras muchas cosas, que Pablo da Silveira pasó por el Galeón y estuvieron hablando de mi. A Pablo lo conocí hace ya no sé cuántos años, en un viaje inolvidable a Uruguay. Gracias a él traté con Antonio Mercader, pariente de Ramón Mercader, que me ofreció información valiosísima sobre su familia. Pablo llegó a ser ministro de educación de Uruguay, lo cual me permitía presumir de que tenía un amigo que era ministro de educación y tenía las ideas claras. Obviamente nadie me creía. Una rara avis de este calibre resultaba inverosímil. Gracias a Cataldo he recuperado el contacto con Pablo, que me cuenta que está escribiendo una historia de la educación de su país. Yo ando preparando la charla que tengo que dar mañana en la UIC junto al grandísimo Higinio Marín. Ando... pero ando mal. Mis rodillas aúllan. Si siguen el proceso de degradación que estoy experimentando no sé qué será de mí de aquí a un par de años. Hace años, gracias a Philip Rieff, comencé a ver claro que estamos viviendo en una sociedad terapéutica. El homo politicus ha sido sustituido por el homo therapeuticus. Hoy leo en la prensa que la venta de libros de autoayuda ha aumentado en España un 50% en los últimos dos años y que grandes grupos de inversión internacionales ha descubierto el filón del negocio del malestar. En este sentido, hasta estoy contento de tener un mal tan fácil de objetivar como el de unas rodillas descascarilladas. Os dejo que voy a poner en el fuego unas alubias blancas.  

El soberano

Ocurre con el derecho internacional lo que con la ley moral kantiana. Va bien en situaciones normales, pero cuando la realidad se pone brava...