sábado, 17 de noviembre de 2007

Detente, instante, eres tan hermoso...

Ya lo había dicho, pero lo que propongo no es meramente una repetición, sino una relectura a partir de aquellas palabras del Fausto de Goethe:

¡Instante sagrado y fugaz,
detente, eres tan hermoso!
¡Dame la eternidad!

El post que os invito a releer es el siguiente:

Un teólogo musulmán oyendo el sonido de una flauta exquisita, dijo a sus discípulos: “Es la voz de Satán que llora sobre el mundo. Llora por las cosas que pasan; quiere reanimarlas, porque mientras ellas caen, sólo Dios permanece. Y no puede dejar de llorar. Ha sido condenado a enamorarse de las cosas que pasan y al verlas desvanecerse con tanta rapidez, se deshace en lágrimas".

"¿Es posible -se preguntaba María Zambrano- enamorarse de las cosas que pasan, incluyéndonos a nosotros mismos, sin llorar por su desvanecimiento?"

8 comentarios:

  1. El teólogo musulmán pensaba, a lo que parece, en términos estrictamente musulmanes. Y va y llama 'Satán' a la voz que llora por toda la belleza que se lleva el tiempo. Desafortunada metáfora, tengo que decir.
    No es posible, con la Zambrano, ver morir el instante y no enamorarse de su fugacidad y su profundidad. Es el océano y la gota de agua. Es también un ser vivo puesto que puede morir. Y se disuelve en un espacio mucho mayor, que nos parece inanimado. Pero que, al final, revela que cada instante, cada lugar del tiempo y del espacio, tenían su forma propia de consciencia.
    A estas horas, yo tengo la consciencia de tal hora, hacia las cuatro de la tarde. Hola, hora. Hola, instante. Sal y paséate por el Café de Ocata ante Gregorio Luri (lo mismo me obedece, quién sabe...)

    Aker

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  2. Porque somos impermanentes lloramos la pérdida del instante. El pasado no existe, el futuro está por venir... Sólo existe el instante, su presencia llena de belleza, ahí estamos vivos, en caso contrario lo vivo está muerto...

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  3. No sé si te servira pero eh aquí un poema de Wislawa Szymborska.

    VIDA AL INSTANTE
    Wislawa Szymborska

    Vida al instante.
    Representación sin ensayo.
    Cuerpo sin prueba.
    Cabeza sin reflexión.

    No conozco el papel que tengo.
    Sólo sé que es mío, intransferible.

    De qué trata la obra,
    tengo que adivinarlo sobre el propio escenario.

    Mal preparada para el honor de vivir,
    apenas si aguanto el ritmo de la acción impuesto.
    Improviso, aunque aborrezco la improvisación.
    Tropiezo a cada paso con el desconocimiento de las cosas.
    Mi forma de ser huele a provincial.
    Mis instintos son los de un aficionado.
    El miedo escénico, como justificación, me humilla mucho más.
    Siento como crueles las circunstancias atenuantes.

    Imposible retirar palabras y reflejos,
    las estrellas no contadas,
    el carácter, abrigo abotonado sobre la marcha:
    he aquí los lamentables resultados de estas prisas.

    ¡Si pudiera ensayar aunque fuera sólo un miércoles antes
    o repetir otra vez al menos un jueves!
    Pero ahí está el viernes con un guión que desconozco.
    ¿Es justo? -- pregunto
    (con la voz ronca,
    porque ni siquiera me han dejado aclararme la voz entre bastidores).

    Ilusorio es pensar que se trata únicamente de un examen superficial
    que tiene lugar en una sala fortuita. No.
    Estoy de pie entre los decorados y veo lo sólidos que son.
    Me sorprende la precisión de todo este atrezzo.
    Los sistemas rotatorios funcionan ya desde hace tiempo.
    Han sido encendidas incluso las más lejanas nebulosas.
    Ah, no me cabe duda de que se trata del estreno.
    Y haga lo que haga
    se convertirá para siempre en lo que hice.



    Traducción de Abel A. Murcia

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  4. Estoy transcedente y me ha venido a la cabeza aquello del Cant Espiritual de Maragall, el Viejo:
    Aquell que a cap moment li digué: "-Atura't"
    sinó al mateix que li dugué la mort,
    jo no l'entenc, Senyor; jo, que voldria
    aturar tants moments de cada dia
    per fê'ls eterns a dintre del meu cor!...

    Antes se recitaba siempre en los festivales parroquiales y ahora ya no lo saben más que los viejitos.

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  5. Detente, Europa, eres tan hermosa...

    Magnífico el "Cant espiritual, Júlia, viejita, como yo.

    Lola

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  6. ...de fet, amb això de bloguejar ja aturem molts instants -més o menys-.

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  7. ¿Se pùede llorar acaso por lo que no se desvanece? Es que todo sentimiento es por algo fugaz, por nada pedurable. Una lágrima se debe a aquello que no puede aprehender y hacerlo, con la cautividad del presente, fugazmente eterno por siempre, desde ahora. Creo que esa podría ser la esencia del instante: aquello que cautivado parecía de la eternidad un solo fulgor del tiempo.

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  8. Hermosas, preciosas, tanto la palabras de Goethe como del teólogo musulmám, son sublimes... pero muchos parecen no comprehender al sabio musulman... el habla del Shaytán, de Luzbel, pero de una forma por demás mística, esotérica y hermosa... debía ser persa o de una orden sufí, pues estono parecen afirmaciones de un musulman ortodoxo... porfavor pon de qué teólogo exactamnte son esas palabras... gracias

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