viernes, 9 de noviembre de 2007

Carl Schmitt, de vuelta de Sicilia.

Me voy a limitar a transcribir algunas ideas de este pensador para mí inclasificable que es Carl Schmitt (1888-1984). Su pensamiento se me presenta como un territorio en el que es imposible habitar, pero que uno ha de transitar y, más aún, recorrer despacio, para levantar su adecuada cartografía, si quiere tomarle el pulso a nuestro tiempo.

I

“Nos despertamos al salir del Renacimiento y del humanismo, salimos del paraíso artificial del ‘homo humanis’, y descubrimos que… ya no somos hombres de Grecia, ni figuras clásicas, ni habitantes de un paraíso. La desnudez del hombre clásico era una trampa metafísica: era la ficción de un paraíso de humanidad. Más allá de todo esto hoy hemos aprendido que la tierra no es un paraíso. Incluso los paraísos del derecho natural relativo se hunden” (1949)

II

“Nuestros actos nos siguen, nuestras teorías nos siguen, nuestras palabras nos siguen… Pero no podemos prever nosotros mismos las formas y modalidades de nuestra posteridad. Hay grandes sorpresas. Así me veo sobreviviendo de manera inesperada en la Ley fundamental de Bonn del 23 de mayo de 1949” (Constitución de la República Federal Alemana).

III

“La guerra civil tiene algo particularmente atroz. Es una guerra fratricida porque se desarrolla en el interior de una unidad política común que incluye también al enemigo, y en el interior del mismo orden jurídico; y porque las dos partes en lucha afirman de manera absoluta, y niegan absolutamente y al mismo tiempo, esta unidad común. Las dos le echan la culpa al enemigo de manera absoluta. Ambas suprimen el derecho del adversario, pero lo hacen en nombre del derecho. Esta sumisión a la jurisdicción del enemigo pertenece a la naturaleza de la guerra civil. Por esto la guerra civil mantiene una relación dialéctica estrecha y científica con el derecho. No puede ser más que justa, en el sentido del que está imbuido de sí, y por eso es el arquetipo de la guerra justa, y que se autoproclama justa.
De manera más peligrosa que en los demás tipos de guerra, cada parte está obligada a suponer de manera despiadada su propio derecho, y de manera igualmente despiadada el error del adversario. Un lado hace valer el derecho legal, el otro el derecho natural. El primero concede un derecho a la sumisión, el otro a la oposición.

(…)

Su sentido es el de una total privación del derecho en nombre del derecho. La hostilidad deviene tan absoluta que incluso la antigua distinción sagrada entre enemigo y criminal se disuelve en el paroxismo de la autojustificación. Dudar del propio derecho pasa por una traición; interesarse en la argumentación del adversario deviene hipocresía; y toda tentativa de discusión deviene un intento de entenderse con el enemigo.” (1946)

IV

“¿A quien puedo, en suma, reconocer como mi enemigo? Visiblemente solamente a aquel que puede ponerme en apuros. Al reconocerlo como enemigo, reconozco que puede ponerme en apuros. ¿Y quién puede realmente ponerme en apuros? Solamente yo mismo. O bien mi hermano. Es eso: el otro es mi hermano; el otro se presenta como mi hermano, y el hermano se presenta como mi enemigo. Adán y Eva tenían dos hijos, Caín y Abel. Así comienza la historia de la humanidad” (1947)

V

“El enemigo es nuestro propio apuro en tanto que figura” (1947)

VI

“El crimen democrático original se llama: discriminación. Naturalmente ningún sistema democrático puede escapar a este pecado. La plataforma de la igualdad democrática no es más que la plancha para saltar a una nueva desigualdad. Aquí residía la angustia personal de Tocqueville. La igualdad consecuente no es nunca real, y es solamente verdadera en el tiempo de un segundo fugitivo: en el instante en que los antiguos privilegios son vencidos y los nuevos aún no están consolidados públicamente, por consiguiente en el momento apenas asible del retorno de las antiguas discriminaciones en las nuevas, en el intervalo fabuloso en el que los nazis no persiguen a los judíos, ni los judíos persiguen a los nazis” (1949)



Añadido a las 13: 49

Odilon Redon, "Caín contra Abel" (1886)

Me encuentro esta reflexión tan certera en una carta de un niño a Dios: "Quizá Cain y Abel no se hubieran matado si tuvieran su propio cuarto. Esto funciona con mi hermano." (Eddie)

27 comentarios:

  1. -Me recuerda a Lacan, los dos quieren salir del esquema freudiano pero acaban dando vueltas sobre él. Quieren pero no pueden.

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  2. Yo, ya sabe, soy más miope que usted y, por lo tanto, veo menos cosas. Ahora bvien, hay unarelación indirecta entre Schmitt y Lacan: la de Kojève.
    Kojève fue uno de los mestros de Lacan y, al mismo tiempo, uno de los pocos admiradores sinceros y abiertos que tuvo Schmitt después de la guerra.

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  3. Y cómo encaja a Hegel en esa tríada?

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  4. Improviso, Enrri:
    Kojève es el gran lector de Hegel del Siglo XX. Lo que Lacan recibe de Hegel, lo recibe a través de Kojève. La herencia hegeliana le permite a Kojeve autopostularse como profeta del último hombre y del Estado universal y homogéneo (horizonte que le hacía estremecerse de miedo a Schmitt). Lacan me parece que se mantuvo siempre prisionero de la dialéctica del amo y del esclavo y que no alcanzó a ver su síntesis en ninguna posible cura.
    Schmitt es católico. Se autodefine como "Epimeteo cristiano" y no cree en la posibilidad del triunfo del bien. Más bien su labor es exactamente la contraria: postergar el triunfo del mal. Pero en su concepción del mal como el enemigo = el otro = la negación de la negación, hay evidentes elementos hegelianos.

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  5. Yo llegué a Schmitt (El nomos de la tierra) vía Agamben. Es curiosa esa afinidad de ciertos intelectuales 'iliberales' de izquierdas con la tradición 'iliberal' alemana (Schmitt, pero también Jünger o Heidegger).

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  6. Sí así lo veo yo. Lo que no le entiendo es cuando habla usted en términos de bien y mal. Pero bueno,respecto a lo hegeliano estoy en su línea.
    El tema importante para mí, llegados a este punto de análisis sobre Schmitt, sería el observar como quiere pensar en un "otro" dialécticamente distinto al hegelianismo, pero sin embargo sus esquemas mentales o tradición cultural no le dejan.
    Me centro fundamentalmente, en esto: ¿porque sigue pensando en un otro no hegeliano, desde un pensamiento residual hegeliano? Según mi esquema, la respuesta es simple: porque Schmitt no ha hecho la reflexión tan profunda como la de Heidegger del "Ser y tiempo".
    Qué dice usted sobre todo ello?

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  7. Claudio, puede explicar qué quiere decir cuando habla de "iliberal"

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  8. Intuyo en todos estos pensamientos que traes a colación una perversión, casi una patología perversa. Creo que cuyalquier punto de vista puede sugerir el mayor de los fracasos si la visión de quien produce el pensamiento es perversamente pesimista. Ciertamente la tierra puede ser un paraiso, y que no lo parezca, es entre otras causas, obra de quienes aseguran la imposibilidad de serlo.

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  9. Por cierto: hago mia la mirada de "Bacallá Salat" y pienso que ambos, en el fondo estamos de acuerdo en una profunda y tierna incomprensión de casi todo.

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  10. Claudio: En este Cafe ya he hablado varias veces de la admiración que muchos intelectuales de izquierda sintieron por Schmitt. Em España se dio el caso curioso de que era admirado por Fraga, Fueyo... y Tierno Galván. Entre los europeos el caso más notable es, quizás, el de Joska Fischer, ministro de Asuntos Exteriores del canciller socialdemócrata Gerhard Schroeder y padre del movimiento ecologista alemán. En Francia fueron los maoístas y el núcle (vada maoísta) d ela revista "Commentaire", etc... El caso más reciente de recuperación de Schmitt es el de Agamben.

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  11. Enrri: Hay que entender a Schmitt como un filósofo del derecho que piensa en términos jurídicos. Por ejemplo, parece que le interesó la analítica existencial de Heidegger, pero vio inmediatamente que con ella no se podía ni legislar ni fundamentar el derecho. Por eso prefiere a Max Stirner. El derecho exige conceptos meridianamente cleros de los que puedan derivarse leyes igualmente claras.
    Por eso cuando piensa en los concetos de amigo y de enemigo lo que está buscando una teoría rigurosa de la fundamentación del derecho en términos cais hobbesianos. NO olvide usted la relación que existe entre Hobbes - Rousseau- Hegel en la cnstrucción de la teoría del otro.

    Para Schmitt la afirmación de lo propio es una afirmación de mi propio valor frente a lo otro y en este sentido, de manera muy hegeliana, es una creación de fronteras. En el mero hecho existencialmente necesario de la autoafirmación se enraiza el inevitable hecho existencial de la enemistad, porque afirmarme a mí mismo significa crear fronteras. La vida sana implicaría asumir la afirmación del propio valor y, por lo tanto, la necesidad de defenderlo. No habría, por lo tanto, posibilidad de vivir en la salud y en la amistad.

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  12. Luis: Schmitt no es, ciertamente, la alegría de la huerta. ¡Pero qué capacidad la suya para poner ante sí imágenes precisas que le sirven para dar forma a su pensamiento! Cuando afirman que la cuestión de la soberanía se resuelve con esta fórmula: "Es soberano quien tiene potestad para decidir sobre el estado de excepción", resuelve de un plumazo siglos de debates.
    Es, diría, un pesimista resistente contra el triunfo del nihilismo. De ahí que se defina a sí mismo como "el Epimeteo cristiano". Los que propagan el nihilismo serían, sin saberlo, los prometeos optimistas.

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  13. Respecto a Bacallà Salat, tres cosas:
    1. Me está muy agradecida porque en la foto aparenta más juventud de la que tiene.
    2. El agradecimiento le dura poco. Sigue dominando en ella la genética callejera cuando menos de lo piensas, te lanza un zarpazo. Es lo que me hizo ayer cuando intentaba cepillarla. Es que es muy suya.
    3. Estoy convencido de que los gatos ven con toda obviedad la resolución de nuestros problemas, pero han decidido negarse a hablar para no tener que contarnos la Verdad sobre el Todo y dejarnos sin metafísica y sin arte.

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  14. Lo que estremece es que sea "el legislador" (lo cual no quiere decir que no haya que estremecerse). Pienso en Maquiavelo (hay una distancia histórica que los separa: la elegancia, la finura, la forma florentina vs. debacle del XX). Maquiavelo aconseja y también resuelve de un plumazo siglos de discusiones con un trasfondo de hipocresía. Schmitt legisla.

    Desde luego, en España ha habido guerras civiles. Parece sugerir, Smitth, que cuando las ha habido, las seguirá habiendo. No hay perdón posible cuando el enemigo está en casa. Al fin y al cabo, Caín y Abel inician la guerra civil.

    Sí que parece pensar en "hegeliano". Y ¿por qué no? Tiene algo de utilidad también Hegel.

    Bacallà Salat, tan oscura ella, ilumina el café. A mi también me da zarpazos una de mis gatas.

    Otra cosita: yo, con gafas, sólo he visto Hannah Arendt, en la portada del libro. No sé si tiene solución, pero bueno, lo digo.

    Lola

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  15. Profesor, yo no lo veo del todo así como en su última respuesta explica. Para simplificarlo mucho,(no quiero enrrollarme)asumiendo lo que simplificar significa:
    El concepto de Otro que propone o que vislumbra Schmitt, no es ya el mismo, que el que terorizaba el hegelianismo. La dialectica se ha desplazado ligeramente, sin darse cuenta quizás, de lo que eso supone. ¿Dónde se ve este desplazamiento que cambiará el sentido totalmente, respecto a la tradición hegeliana?
    a-La guerra se considera como "civil" o interna, no externa entre fronteras de paises o pueblos extranjeros.
    b.-El otro, no es el Poderoso gobernante o amo, o incluso el..(ya sabe quién sigue en esta personificación)Sino que el otro es el "igual", el compañero, el vecino.
    a y b, son el final de un proceso lógico, no el principio. Y ese principio no es el Contrato Social ni la diferencia o espacio de representación del que tradicionalmente se había partido: entre el est.naturaleza y est.sociedad.
    Sin quererlo, todo ha cambiado en la nueva estructura.

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  16. Lola, precisamente Hegel nunca pensaría ni se imaginaría ilustrar su filosofía con el ejemplo de Caín y Abel.
    Es eso, lo que yo veo tan claro, y que me aleja Schmitt de Hegel

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  17. Lola:
    - Creo haber solucinado lo del libro. En cualquier caso se trata de:
    REIF, Adelbert (ed), "Converses amb Hannah Arendt", Lleonard Muntaner, Editor, Barcelona, 2006.

    - Respecto a Schmitt, tal como yo lo entiendo el núcleo de su pensamiento sería: No hay historia si el hombre (cada hombre) no cree en sí mismo. Y si cree en sí mismo, no hay paz.

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  18. Enrri: Claro, claro... por eso decía que no olvide el hilo conductor entre Hobbes - Rousseau - Hegel. Kojève deduce de este hilo conductor la inevitabilidad del fin de la historia con el triunfo del estado universal y homogéneo. Schmitt cree que el final de la historia es ciertamente posible (lo ha intuido en sus lecturas de Donoso Cortés y, sobre todo, en la parte final del primer tomo de la “Democracia en América”
    Tocqueville. Y eso es lo que le da miedo. Lo que en Kojève es esperanza, en Schmitt es pavor.
    En cierta manera ambos están traicionando el optimismo de "La fenomenología del Espíritu", claro. ¿Pero acaso el mismo Hegel no tuvo que rastrear en las argucias de la razón para mantener ese optimismo tras la derrota de Napoleón? Quizás el único que ha mantenido la lectura optimista de la Fenomenología haya sido Fukuyama con "El fin de la historia".

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  19. PREGUNTA INGENUA: Mi intención era ducharme para ir al mercado a hacer la compra del fin de semana. Y sin embargo, aquí me paro, a discutir estas cosas. No alimentan, ciertamente, pero postergan hasta la ducha.

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  20. Y la pregunta se me ha perdido por el camino por razones obvias.

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  21. Yo me voy a distraer la mente, jugando a frontón con mis hijos.
    A refrescarme el coco.

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  22. Antes de ducharme: No sé si Hegel cita o no a lo largo de toda su obra a Caín y bel, pero en mi opinión podría hacerlo perfectamente. ¿No cita el papel creador de la serpiente? Podría, por ejemplo, haber considerado a Caín como paradigma de la conciencia infeliz o como origen de la dialéctica del reconocimiento.

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  23. El concepto de guerra civil, en el mundo actual, debiera revisarse, porque 'todas' lo son o lo han sido, de alguna manera.

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  24. Enrri: lo que dices me sugiere: ya sólo se reconoce el estado de naturaleza, luego la supervivencia es cuestión militar, en sentido amplio claro.
    Y, siendo así, Julia, efectivamente, toda guerra es civil.
    También he pensado (yo vengo de llevar en coche a mi hijo y amigos a su lugar de destino. O sea, estoy duchada e impecablemente vestida, je..., luego pienso), en una película de Dreyer, "Dies irae", en donde todos los personajes tienen algo en común: aman en contra de otros: La madre ama al hijo en contra, of course, de la mujer de éste, etcétera. Y cuánto más aman, más odian, claro.

    El fragmento sobre la democracia. Sólo es auténtica cuando es históricamente irrelevante. Toma castaña.

    Lola

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  25. Paso un ratito por el Café mientras hierve "el brou" para la paella.
    Júlia: Me parece que los tiros (y la elección del sustantivo noe s casual)no van por ahí, sino por establecer la diferencia entere guerra justa e injusta. Si hacemos caso a la doctrina defendida por Francia y España con motivo de la Guerra de Irak, una guerra es justa si cuenta con el respaldo de un número suficiente de votos en el Consejo de Seguridad de la ONU. Este potivismo jurídico extremo me parece que equivale a la defensa de la hipocresía en las relaciones internacionales.

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  26. Lola: "El fragmento sobre la democracia. Sólo es auténtica cuando es históricamente irrelevante. Toma castaña". Al leerlo yo pensaba en las declaraciones de independencia. ¿No ocurre exactamente lo mismo? O en las revoluciones...

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  27. Lola: yo lo veo del siguiente modo, solo cuando se nos reconoce como ciudadanos iguales bajo una misma entidad socializadora (mundo, planeta, estado, nación, poner la que queráis). Entonces no hay fuera, no hay bárbaro, no hay extranjero, no existe nadie al otro lado de la frontera. El enemigo está dentro, están junto a mí, a mi lado, en mi vecindad. Es mi hermano, ya no es mi padre. Y si es mi hermano, y no es mi padre, entonces, no funciona la lógica Hegeliana del amo-esclavo, ni la freudiana del padre-hijo. ¿Lo entendéis?. Todo, todo ha cambiado. Es brutal.
    “Y, siendo así, Julia, efectivamente, toda guerra es civil.”
    Por eso, estoy de acuerdo con lo de la habitación compartida, que decía el pequeño filósofo. Pero, sin embargo, no es tan simple y vuelvo a mi primer comentario.
    El niño de la carta, Lacan, y Schmitt, (los tres) están resolviendo un problema sin saber realmente o comprender el enunciado. Es como si un niño hubiera solucionado, de churro, un problema de calculo diferencial con la lógica algebraíca clásica.

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El amparo de las sombras

Reseña en Libros de Cíbola