miércoles, 11 de julio de 2007

Morirse de risa

Nada más lejos de mi intención que ridiculizar al muerto de risa. ¡Dios me libre! Mi pretensión es la de constatar –con sorpresa- que esta manera convulsionada de despedirse de la vida alcanza a todos los estamentos sociales y culturales: De Pietro Aretino al pintor griego Zeuxis (desternillado al ver una de sus obras); de los poetas cómicos Filistro y Filemón (incapaz de aguantar la gracia de un chiste que acababa de inventarse), a Calcas (que según la leyenda era el griego más sabio de su tiempo). En fin, que hasta un renombrado filósofo, el estoico Crisipo (discípulo de Cleantes, y autor de numerosísimos libros), murió de esta guisa. El relato de Diógenes Laercio dice lo siguiente: “Algunos dicen que murió de risa, pues habiéndosele comido un asno ciertos higos, dijo a su vieja le diese de beber vino generoso detrás de los higos; y así, suelto en carcajadas, murió”. No alcanzo a comprender la gracia incontenible de ver a un burro comiendo higos, pero debió tenerla, puesto que según Valerio Máximo también el filósofo Filemón murió de esta manera.

Pero para no ponerme trágico con la risa, contaré un caso contrario, una curación debida a la incontenible risa. Lo encuentro en Iribarren, que a su vez lo recoge del “Vocabulario de refranes” de Correas, del primer tercio del XVII. Como podréis ver hay mucha miga en esta historia:

“Moríase un obispo de una apostema [un absceso supurado] en la garganta, y los criados despojaban la casa por miedo de que viniese embargo y coletor que lo llevase todo, y sacaron hasta la colcha de la cama, platos y vasijas; una mona que lo veía atenta, imitando lo que miraba, saltó sobre un aparador o mesa a unas ollas y metió la cabeza dentro de una y salió saltando con ella; violo el obispo, y diole tan gran risa de ver esto, que con la fuerza que puso reventó el apostema en breve y quedó por proverbio: ‘Riendo sanó, porque rió de lo que vio’”

6 comentarios:

  1. Sí, estoy de acuerdo en que la risa cura. Pamorirse, vaya:).


    Saludos

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  2. Dejemos, pues, a los Monty Python la apostilla a este texto.

    http://www.youtube.com/watch?v=F7oTJsdLsJg

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  3. Mar: No sé si pensarás lo mismo tras ver el video de los Monty que propone Arrebatos.

    En cuanto a usted, señor Arrebatos, sepa que lamento mucho que se negara a venir ayer por la tarde a Ocata. No pienso comprar su libro hasta que no me lo entregue usted cara a cara y con la correspondiente dedicatoria.

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  4. Don Gregorio, sirva en mi descargo que, pese a ser un irresponsable, debo cumplir unos horarios laborales muy a mi pesar. Le aseguro que yo también lamento no haber pasado por Ocata. Como también lamento no haber ido a su conferencia del jueves, pues lo cambié por una infumable y poco recomendable representación de Shakespeare.

    Sin embargo es mi intención corregir esta falta.

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  5. Vale, perdonado.

    La conferencia -Lola creo que no me dejará mentir, que allá estaba presente- y, sobre todo la posterior mesa redonda creo que estuvieron, como mínimo, amenas. Y además había cena gratis.

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  6. Así que la risa cura y mata, como tantas otras actividades vitales...

    Debe ser aquello de 'la dosi fa el verí'.

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