viernes, 6 de julio de 2007

Himmelfarb II

Encuentro también en Gertrude Himmelfarb (p. 86) este texto:

“Incluso Thomas Jefferson, de quien se sospechaba que era no creyente, creía en el cristianismo como la fe nacional. Un texto manuscrito de una parroquia de Washington recientemente descubierto relata su conversación con un amigo con el que se encontró camino de la iglesia un domingo por la mañana llevando su gran devocionario rojo.

- Va usted a la iglesia y no cree ni una palabra de todo eso.

- Señor -dijo Jefferson-, ninguna nación ha existido jamás ni ha sido gobernada sin la religión. Ni puede ser. La religión cristiana es la mejor religión que ha sido dada al hombre y yo, como principal magistrado de esta nación, tengo que ponerlo de manifiesto con mi ejemplo. Buenos días Señor.


Fuente: Nichlas Von Hoffman, “God Was Presenmt at the Founding” en Civilization, abril/mayo 1998, p. 39.

8 comentarios:

  1. El señor Jefferson fue ese Padre de la Patria USA que se benefició a una esclava negra adolescente con la que tuvo varios hijos a los que NO reconoció (seguramente para no quedar mal con la bienaventurada sociedad cristiana de su época).
    Abrazos, Gregorio.

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  2. Gabriela da en el clavo, eran otros tiempos. Espero que el futuro desmienta su presunta necesidad.

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  3. Era este mismo tiempo pero más atrás.

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  4. Esos dos rabinos judios que llegando una noche a la conclusión de la no existencia de Dios, se van a dormir y al despertar, uno de ellos encuentra al otro enfrascado en sus rezos matinales. Pero, le pregunta, ¿no quedamos en que Dios no existe? Y el otro le contesta, "¿Y Dios que tiene que ver con esto?"

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  5. Amigos, sólo tengo que subrayar las sabias palabras de Rouchefoucault, que ayer por la tarde se encargó de recordármelas Jordi Sales: "La hipocresía es el tributo que el vicio rinde a la virtud".

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  6. A veces no es sólo hipocresia, sinó también el convencimiento de que 'el pueblo' vive -o vivia, si es que algo ha cambiado, al menos en una parte del mundo- mejor con una esperanza divina i de eternidad que sin ella, como en el caso de ese Manuel Bueno unamuniano.

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  7. Por cierto, me has recordado que Rouchefoucault, con Chesterton, eran los reyes de las frases de los calendarios de sobremesa, me parece que ya no ponen tantas frases para meditar en objetos de uso habitual.

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  8. Yo a diferencia de la inmensa mayoría de los mortales tengo a la hipocresía en muy alta estima. En primer lugar porque me parece una conducta muy higiénica y, en segundo lugar porque es de las más fieles. Con frecuencia mucho más fiel que el amor. Por eso sirve para nivelar sus altibajos.

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