sábado, 10 de junio de 2006

The Monkey Trial

La primera edición de El origen de las especies (1.250 ejemplares) se agotó en 24 horas, convirtiéndose en el centro de una descomunal polémica en torno a una parte esencial de las creencias heredadas. Cuando los caricaturistas dibujaban a Darwin con formas simiescas, se estaban figurando sus propios miedos. Seis meses después de su publicación, el sábado 30 de junio de 1860, los principales partidarios y detractores de El origen de las especies se reunieron en Oxford, convocados por The British Association for the Advancement of Science, para intentar que la razón fuera el juez de la polémica. La cabeza visible de los darwinianos era Thomas Huxley; la de los antidarwinianos, Sam Wilberforce, el elocuente y agrio obispo de Oxford. Darwin, a quien no le entusiasmaban estos espectáculos, alegó para justificar su ausencia que estaba enfermo. En el momento culmen de la reunión, el obispo, más preocupado de ganarse la atención del público con una broma que de atender a los argumentos de su adversario, se dirigió directamente a Huxley con una pregunta capciosa: ¿Desciende usted del mono por la parte de su abuelo o la de su abuela? Huxley comprendió inmediatamente que, Wilberforce le acababa regalar la oportunidad para la estocada, y saboreando cada una de sus palabras, le contestó: Más vale descender de un mono que de alguien que utiliza argumentos como los suyos. A partir de este momento Huxley fue conocido como “el bulldog de Darwin”.

El siguiente asalto entre darwinistas y antidarwinistas tuvo lugar el 19 de julio de 1925 en Dayton, en el estado norteamericano de Tennessee, y es conocido entre los juristas como el caso “State v. John Scopes” y entre el gran público como “The Monkey Trial”. No fue un debate académico, sino un juicio público. John Scopes era un joven profesor de biología de 24 años que enseñaba en la “high school” de la localidad la ilegal teoría de la evolución. El juicio se celebró en una atmósfera de gran agitación. Las calles de Dayton fueron engalanadas para recibir a todos los interesados. Se rumoreaba que entre los visitantes había varios chimpancés que habían venido a Dayton con la intención de testificar en el proceso. Uno de los libros más vendidos en la ciudad durante estos días se titulaba “Hell and the High School”. Desde el primer momento fue evidente la parcialidad del juez, John T. Raulston, que incluso se negó a aceptar como testigos de la defensa a ocho científicos partidarios de la teoría de Darwin. Ni tan siquiera aceptó reunir un jurado. Él mismo redacto de su puño y letra la sentencia condenatoria de John Scopes. Fue esta actitud la que invalidó todo el proceso por defecto de forma.

Después se supo que “The Scopes Trial” tuvo su origen en el drugstore de Fred Robinson, donde un grupo de avispados empresarios locales pensaron que un juicio sonado en torno a la evolución podía poner a Dayton en el mapa y beneficiarlos económicamente. Al ingenuo John Scopes no fue necesario azuzarlo mucho para que voluntariamente se convirtiera en el ciego protagonista de su propia historia.

4 comentarios:

  1. La pel·lícula La herencia del viento va retratar aquest procés, amb spencer Tracy d'advocat de la defensa. Recordo una frase memorable on ST diu:"La bíblia es un gran libro, pero no el único libro", que com argument no està gens malament.

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  2. La pel·lícula La herencia del viento va retratar aquest procés, amb spencer Tracy d'advocat de la defensa. Recordo una frase memorable on ST diu:"La bíblia es un gran libro, pero no el único libro", que com argument no està gens malament.

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  3. sembla que s'ha repetit el comentari. Ja en borraràs un.

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  4. No em demaneu un coneixement tècnic que no tinc. I, en qualsevol cas, no està gens malament repetir aquest missatge tan pertinent.

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