miércoles, 20 de junio de 2007

Roman Ondak

Vía: VVORK
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Daniel Dennett: "Recuerdo que asistimos juntos [Denett y Rorty] a una conferencia en la UNESCO. Escuchando a algunos floridos filósofos franceses argumentando a la típica manera gala, se acercó a mí y me susurró: ¡Piensan que piensan!..."

He tomado prestada esta anécdota de El tiempo y el espacio.

Pero atención: Una advertencia decisiva a la hora de condimentar: Camus no se puede mezclar con cualquier cosa.

8 comentarios:

  1. No se puede, ciertamente, Luri. Pero creo que él nunca se consideró filósofo. Hay un hecho curioso que creo haber comentado en alguna ocasión: en las memorias de Arendt, se decanta humanamente por Camus al que conoce personalmente y con el que habla durante sus viajes a la Europa de postguerra. En una carta a Jaspers, escribe de Camus: "es un nuevo tipo de persona, alguien que sencillamente y sin nacionalismo europeo alguno, es un europeo". En 1953 le escribe a Blücher una carta en la que se expresa de la siguiente manera: "Ayer vi a Camus; sin duda, el mejor hombre que hoy tiene Francia. Está muy por encima del resto de los intelectuales, ..."

    Por contra, Heidegger en una entrevista publicada en L'Exprés en 1969, se refiere a Sartre en varias ocasiones, con simpatia y admiración. Transcribo:

    "El existencialismo es de alguna manera un contrasentido. Pero Sartre no ha sido responsable. Lo estimo mucho. Para un filósofo alemán es asombroso un hombre que sabe expresarse, a la vez, filosóficamente y por medio de la novela, el teatro y el ensayo. He sido muy sensible a esta facultad de los franceses. Fue un príncipe japonés que trabajó en mi casa
    hacia 1929 quien llevó mi obra a Sartre en París."

    También menciona que Sartre le visitó en una ocasión en Alemania, así pues se conocieron personalmente, según parece.

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  2. Decía Manuel Sacristán: "El "psicoanálisis existencial" de Sartre fue su réplica de discípulo rebelde a la "analítica existencial" heideggeriana. Pese al innegable paralelismo -a veces calco-, Sartre no plagia nunca a su odiado inspirador: parece pensar que la clave, al menos, del instrumental fenomenológico heideggeriano es de validez universal y que, por consiguiente, está a disposición obligada de todo el que pretenda adentrarse filosóficamente en la existencia. Pero desde el primer arranque de su verdadero filosofar (que es el posterior a su encuentro con el de Heidegger*11), Sartre está separándose del otro. Mientras que la analítica existencial heideggeriana quiere ser una fundamentación de la ontología, una propedéutica hacia la cuestión "¿por qué el ser, y no más bien la nada?", el psico-análisis existencialista sartriano busca una desembocadura empírica o normativa. La existencia de Heidegger es el ser de un ente al que nunca se le reconoce un nombre que se encuentre en la sistemática zoológica; la existencia de Sartre es de modo explícito la del ser humano. Lo fundamentado habría de ser, entonces, una filosofía del ser humano".

    No está nada mal.

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  3. Luri, pues te aseguro que acabas de resolverme una cuestión cuyo conflicto no conseguía identificar ni por mi mismo ni por mi conocimiento (bien que no se si escaso o ligero) de ambos. Si he tenido siempre muy claro que el campo de pensamiento de Camus ha sido els er humano, y eso es lo que me lo ha hecho tan atractivo. Así que, muchas gracias.

    Por cierto, acudí como oyente, hace muchos años, a algunas lecciones de Sacristán en Barcelona.

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  4. No puedo separar estos personajes de mis manías personales, Sartre siempre me resultó profundamente antipático, al contrario de Camus, que, como dice Luis, no pretendía sr un filósofo.

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  5. Luis: El caso de Sacristán es otro ejemplo de lo pronto que olvidamos aquí a los maestros. Es decir, de lo dif´cil que es entre nosotros mantener tradiciones serias de pensamiento, porque cada discípulo se apresura en cuanto puede a pugnar por ser cabeza de ratón.
    Yo asistí también a clases de Sacristán, debo decir que con más espíritu religioso que filosófico. Lo admiraba tanto -sin apenas entenderlo- que daba por supuesto que ante él tenía lugar la epifanía de la verdad.
    Ha sido después, cuando he vuelto a leer algunas cosas suyas con otra mentalidad, más crítica, cuando me he ido dando cuenta de su relevancia.

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  6. Júlia: A mi modo de ver, Sartre se propuso ser el cronista filosófico de su tiempo y estuvo tan pegado a esa coyuntura que ha desaparecido con ella. El caso de Camus es diferente precisamente porque no pretende más que pensar con honestidad no lo coyuntural sino lo cotidiano, que no es exactamente lo mismo. Por eso cuando lo lees lo redescubres siempre como un contemporáneo.

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  7. Me gustó el piensan que piensan que pienso es un ejercito de bienpensantes en el que me incluyo. Me gusta también la imagen que me provoca, la cháchara líquida de mucho cine francés que discurren sin otro argumento que el de charlar descontroladamente de todo sin que importe mucho para que. Mover la lengua, se dice en plan coloquial.

    ¿No esconderá el artificioso arrullo sólo una treta hipnótica para el amor?

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  8. Cerillo: Hago mío ese interrogante tuyo.

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