miércoles, 13 de junio de 2007

Sobre la abstención

En nuestra democracia las fidelidades electorales son, por definición, volubles. Hay que ganarse cotidianamente el afecto del heterogéneo tribunal del electorado. Es esencial a nuestra democracia la existencia de un desequilibrio entre la fidelidad que el ciudadano exige y la que ofrece. Mientras exige de las instituciones una fidelidad absoluta e incondicional, sólo está dispuesto a ofrecer una fidelidad condicional. En esta relación asimétrica el que ofrece la fidelidad condicional se siente legitimado para autoamnistiarse permanentemente, mientras mira con recelo inquisitorial a las personas e instituciones a las que exige fidelidad incondicional. Esta curiosa relación va acompañada (entre nosotros) de la convicción de que el fin de la democracia es proporcionar la máxima libertad a un ciudadano que, a su vez, exige la máxima protección a las instituciones. El resultado es que la ciudadanía, que debería ser concebida como un privilegio, pasa a entenderse como un derecho tan indiscutible como gratuito.

Sean los que sean sus motivos circunstanciales, el recurso a la abstención pone de manifiesto cierta incapacidad ciudadana para comprender que el compromiso con las cosas comunes dignifica nuestra condición humana, mientras que la contemplación de la política como si se tratara de un espectáculo televisivo, la degrada transformándonos en votantes “zapeadores”. No quiero decir con esto que la transformación de la política en espectáculo se deba solamente al capricho ciudadano. Es evidente que los estrategas de los partidos se estrujan los sesos intentando saber lo que la gente quiere para incorporar sus deseos a sus programas, garantizándose de esta manera el acceso a la inmediatez e intimidad del votante potencial. Los términos que más se repiten en las campañas son los pronombres personales de segunda persona: “a ti”, “para ti”, “tu”, “te”, “ti”, “contigo”. Jordi Hereu concluía uno de sus vídeos electorales con estas palabras: “Barcelona seguirá pensando en ti”. Su principal adversario, Xavier Trias, se presentaba como una persona comprometida “contigo”. Los ecosocialistas de ICV aseguraban que “Tú puedes marcar la diferencia”. Los “Ciutadans” le pedían al elector: “Vótate”. Y los de ERC han pasado del “Como tú” al “Utilízanos”. Sin embargo los resultados demuestran que no por ello el ciudadano se siente más aludido.

¿Por qué? Habrá inevitablemente, más de un motivo, pero quiero limitarme a apuntar, además de la ocultación de la política por la publicidad, el olvido de la dimensión republicana de la política. La política se ocupa de lo común. Y si algún partido piensa lo contrario, entonces que sea honesto y además de garantizarle al ciudadano el ejercicio de sus derechos, que le garantice también la satisfacción de sus deseos, al completo. Alguien deberá explicar que existe una inevitable contradicción entre el “tu” y el “nosotros”, es decir, entre mis deseos como individuo, que sólo son míos, privados e intransferibles, y mi condición de ciudadano. Intentar confundir al personal prometiéndole la eliminación de esta diferencia no conduce más que a la frustración y a la generación no de ciudadanos, sino de idiotas (recuerdo que los griegos llamaban “idiotés” a la dimensión privada de la persona). De hecho, la confusión de los ámbitos de lo privado y de lo público ha sido siempre el principal motivo de la comedia. Y la comunidad no vive sólo de risas. Ni tan siquiera vive únicamente de bienestar, como están comenzando a descubrir, perplejos, nuestros políticos al comparar sus perfiles de resultados con los de la voluntad de los votantes.

39 comentarios:

  1. Exacto, y a mí me han robado la abstención como voz política. He votado casi siempre, pero, a veces, amparada en mis raices libertarias, optaba políticamente por abstenerme, "oye no, así no vamos bien"; el voto nulo o en blanco lo asocio, creo que con cierta lógica, al "no sabe, no contesta". Pero con este panorama de condición antirepublicana, ahora hay que joderse (perdón), hay que votar.

    Lola

    ResponderEliminar
  2. Yo no quiero ser ciudadano; quiero ser vecino. Quiero que la lejanía de las cosas me desvincule de ellas.

    La ciudadanía es horrorosa. Es para arrogantes. No quiero que me hablen ni de treguas ni de aeropuertos ni de kioto. ¡No lo soporto!

    ResponderEliminar
  3. Se me ocurren varias matizaciones a este espléndido texto, Luri.

    1 - La fidelidad electoral es una necesidad que angustia, pero que funciona a la contra. Votar a favor por no votar al enemigo de siempre, o porque no hay alternativa (que si aparece se tritura en una leguslativa) es un acto de defensa de una sociedad que necesita políticamente un liderazgo, herencia probable de vivir cuarenta años de franquismo y aterrizar en una democracia que considera el valor del voto.

    2 - Abstenerse es, comunmente, un gesto de comodidad electoral y de ausencia de valores (deberes, no derechos) de tal manera que la abstención por motivación política ha sido culpabilizada. Tanto es así que un comentario habitual es afirmar que hay que ir a votar y hacerlo en blanco, lo que indica solamente el hecho de la culpabilización; no se quiere que se confunda el voto con los de los que no van, aunque el resultado sea el mismo. El acto de la abstención es voluntario, desinhibidor si se practica por conciencia e íntimo.

    Tiene razón LOla cuando dice que se nos ha robado la abstención como voz política, pero eso también entraña matices. ¿Porqué queremos tener voz si decididmos abstenernos? Justamente, tal vez, porque al no poder votar a favor del otro porque es impresentable, queremos producir algún efecto que se vea y conozca. Necesitamos que la voz se individualice, cuando la abstención es la voz callada.

    CVonfieso que he tenido mis angustias para no votar en estas elecciones últimas, de la misma manera que creo que las tendré en las legislativas. Pero de alguna manera me estoy liberando de una fidelidad a un partido que no me merece, porque mi pounto de vista sobre los últimos 3 años difiere sustancialmente de lo que él considera sus aciertos.

    3 - El problema de los mensajes es que carecen de contenido porque toda la comunicación electoral se reduce a una costosísima campaña de publicidad que radica en la proyección de una marca del partido en medios publicitarios con un mensaje blanco, capaz de recordar una calidad buena dentro de los estándares. NO radica en nada más la campaña en sentido del contenido.

    El continente es el mayor coste de impacto útil, tal se dice en márketing, ya que esa enorme campaña actúa sobre un cuerpo central de electores que no supera al millón o millón y medio, que son aquellos que van abandonando la fidelidad por desasosiego con su partido y buscan alternativas para votar.

    Y concluyo que este sistema en que vivimos, y creo que esto es muy, pero que muy matizable a tenor de nuestra cultura democrática y nuestra herencia de gobierno autoritario, pues este sistema en que vivimos establece dois ámbitos de existencia: el grupo dominante desde la oligaquía política (los partidos) y el grupo irrelevante desde el punto de vista de la democracia. No creo que esta deba ser reformulada como experimento en el vacío, pero si es cierto que los partidos acumulan el poder de tal manera, se posicionan en todos los organos de la sociedad política y civil en tal intensidad, que el ser político se identifica "siendo" antes que "votando".

    ResponderEliminar
  4. ¿Abstenerse es ausencia de valores? ¡Por Dios, Sr. Luis! ¡Qué está votando a LADRONES y SINVERGÜENZAS. Un poquito de recato, ¿no?

    ResponderEliminar
  5. Interesantes reflexiones, aunque creo que la abstención, tal y como van las cosas, es absolutamente explicable y legítima. Se ha creado una sociedad de usuarios, al paso que vamos no harán falta partidos, con sociedades tipo real automòbil club, que gestionen el poder, y mientras no nos falte de nada -aunque también las necesidades se crean, recrean y relativizan- la cosa funcionará-.

    El discurso en profundidad, los verdaderos problemas, se han substituído por publicidad que no 'dice' nada, los debates, al menos en Barcelona, fueron malos, malísimos, vacíos y oportunistas.

    Eso de Tumbaíto de querer ser vecino-vecina también me parece interesante, no lo había pensado.

    ResponderEliminar
  6. “Alguien deberá explicar que existe una inevitable contradicción entre el “tu” y el “nosotros”, es decir, entre mis deseos como individuo, que sólo son míos, privados e intransferibles, y mi condición de ciudadano”. Totalmente de acuerdo. Hemos confundido el escuchar al ciudadano con halagarle y seducirle, temerosos de perder su fidelidad y de paso el poder. Es el mismo mal que experimentamos en las escuela y en el ámbito familiar, donde en lugar de enseñar autodominio y autocontrol –base de la auténtica autonomía-, nos dedicamos a potenciar -o a vecesalgo peor: abandonar a la deriva- los egos desmedidos de nuestros infantes, temerosos de que se revuelvan contra nosotros.

    Pero, como gobernar es ineludible, lo que se acaba haciendo es optar por el “despotismo blando: exhibir talante buenrollista y cocer las cuestiones decisivas en instancias inaccesibles mediante fontanería cruzada y acuerdos poco confesables, siempre al margen del ciudadano. Después, las medidas definitivas se venden a la ciudadanía convenientemente aderezadas, presentándolas como logros “de” y “para” toda la comunidad, siempre con sonrisa autista hasta que mengüe cualquier conato de protesta (aunque indirectamente se hacen esfuerzos ímprobos por ahogar o desprestigiar cualquier discrepancia). Esa dinámica perversa unida a una política de galería desconectada de problemas reales, acaba por desalentar al más motivado. Especialmente, si además los actores son tan malos –lideres, partidos, medios de comunicación- que ni siquiera son capaces de disimular sus carencias y ofrecer una representación algo creíble.

    ¿Soluciones?. Denunciarlo aquí me parece un buen camino. Estoy seguro de que la red puede crear corrientes poderosas corrientes de opinión y favorecer cambios. Siempre tendremos que denunciar la tendencia al blindaje y a la opacidad del poder y favorecer la participación ciudadana. Nunca será una pérdida de tiempo.

    ResponderEliminar
  7. Señor Tumbaito: levante usted la cabeza y lea mejor lo que he escrito:

    Abstenerse es, comunmente, un gesto de comodidad electoral y de ausencia de valores (deberes, no derechos) "de tal manera que la abstención por motivación política ha sido culpabilizada".

    Por otra parte yo no uso, ni comparto, los dos adjetivos de "sinverguenzas y ladrones". Creo que el político no actúa gregariamente por corrupto, sino por los hábitos que da el ejercicio, no del poder, dino del posicionamiento público del "ser" político.

    ResponderEliminar
  8. Variaciones Tumbaíto:

    ¿Abstenerse es COMUNMENTE ausencia de valores? ¡Por Dios, Sr. Luis! ¡Qué está votando a LADRONES y SINVERGÜENZAS. Un poquito de recato, ¿no?

    ¿Agregando "comunmente" soy mejor lector, Sr. Luis?

    ¿Me dice el nombre de algún político gobernante que no sea un corrupto? ¡Uno!

    ResponderEliminar
  9. Sr. Julia (¿o quizá, Srta?),

    Los vecindarios son interesantísimos.

    ResponderEliminar
  10. Que no, que no, que no lee usted bien, que se olvida de la frase "de tal manera que la abstención por motivación política ha sido culpabilizada".

    Y si sigue leyendo tal vez entienda el sentido de esa introducción.

    Y en cuanto anombres de políticos corruptos, me va usted a permitir que le diga que lo ignoro, sobre todo en ese sentido general que da usted a la clase política. Y como lo ignoro lo dejo, no sea que me meta usted en el mismo saco.

    Creo que era Pla el que escribió o dijo en una cierta ocasión que "no era lo mismo tener una idea que una ocurrencia."

    ResponderEliminar
  11. Lola; me limito a subrayar tus palabras.

    ResponderEliminar
  12. Tumbaíto: Usted puede, perfectamente no querer ser ciudadano, pero no me venga con que sólo quiere ser vecino. Ser vecino es ser político. Ser vecino es tenérselas que ver con treguas, aeropuestos y kiotos. En este caso su postura me parece un sinsentido. Hágase usted estilita o mutawahid, pero, hágase lo que se haga, llévese el ordenador para estar en contacto.

    ResponderEliminar
  13. Luis (y espero contestar con esto también a Tumbaíto): Fui dos años concejal en el ayuntamiento de El Masnou. Los suficientes para darme cuenta de lo siguiente:
    - Los políticos trabajan muchísimo.
    - La mayoría de los políticos -la inmensa mayoría- son gente íntegra y honesta.
    - Yo no estaba por la labor de prescindir de mis lecturas (y mi idocia) para dedicar mi tiempo a la preparación de los plenos municipales.
    - Debemos estar agradecidos a los políticos y a los partidos que, entre otras cosas nos permiten ir por libres, dedicarnos a nuestros caprichos y, además criticar impunemente a los políticos y los partidos.

    ResponderEliminar
  14. Júlia: Si tienes razón, llegará el día que sustituiremos las elecciones por oposiciones. ¿Pero, entonces, cómo y quién decidirá quienes han de formar el tribunal adecuado?

    ResponderEliminar
  15. Enrique. Primero te confieso desde aquí que sigo puntualmente tus interesantes reflexiones. Segundo: me gustaría ser tan optimista como tú. Por mi paerte llevo algún tiempo pensando que no aprenderemos a ser políticos (en el sentido republicano del término) hasta que no nos libremos de más de un prejuicio y cliché del antifranquismo.

    ResponderEliminar
  16. Dice usted, Sr. Luis:

    "Abstenerse es, comunmente, un gesto de comodidad electoral y de ausencia de valores (deberes, no derechos) de tal manera que la abstención por motivación política ha sido culpabilizada",

    luego abstenerese es un gesto de ausencia de valores.

    Y, ¿qué es un gesto de ausencia de valores? ¿Una prueba del que gesticula está lleno de valores? Quizá sí en Luisolandia pero creame que aquí no.

    Aquí, en la tierra, un gesto de desprecio es desprecio. Y un gesto de ausencia de valores es ausencia de valores.

    Aunque ese giro: "un gesto de ausencia de valores" parece español de extranjero pero quizá es que es muy creativo o que mi español es muy provinciano.

    Y, por cierto, yo no le he pedido el nombre de ningún político corrupto le he pedido el nombre de uno que no lo sea.

    ResponderEliminar
  17. Creo, Sr. Gregorio, que ser vecino implica ser político tanto como que haya hipopótamos en el zoo de Barcelona implica que los hipopótamos pertenecen a la fauna barcelonesa.

    En relación con su experiencia, permítame que la califique de teresiana. Porque es así de mística y llena de elementos fantáscicos.

    ResponderEliminar
  18. Tumbaíto: Lo de los hipopótamos me afecta personalmente, puesto que yo tampoco pertenezco a la fauna autóctona catalana. Pero en fin, si usted cree que los hipopótamos y yo formamos parte de la "Catalunya aigualida", qué le vamos a hacer.

    No tengo ningún inconveniente en calificar mi experiencia de teresiana (yo hubiera preferido otros calificativos, pero acepto el suyo). Si es que la política no se sustentaría sin fe en que la vida en la caverna es vida a plena luz. De ahí que la lógica sea el elemento más antipolítico imaginable.
    Yo es que soy muy, muy ingenuo, tumbaíto, y creo -¡fíjese usted qué excentricidad!- que la política es el ecosistema humano.

    ResponderEliminar
  19. En análisis de nuestras creencias las más de las veces nos sorprende. ¡Pero recórcholis! ¡Me sorprendería mucho que yo creyeses todo eso!

    ResponderEliminar
  20. Luri, no se si has entendido mi exposición. No trato despectivamente a los políticos. ¿O no he entendido yo la tuya?

    Yo hablo de 3 cosas:

    1 - La lealtad sin fisuras que impide el análisis político
    2 - La abstención como defensa del desencanto cuando se produce la fisura
    3 - el mensaje marketiniano y su único objetivo

    Estoy reflexionando solamente acerca de los administrados, no de los administradores.

    ResponderEliminar
  21. Tumabito, pues si, lo que usted quiera.

    ResponderEliminar
  22. ¿Existe el carburador? Yo no me he asomado nunca a verlo bajo el capó, pero arranco el encendido y mi coche se mueve.

    ¿Existe el Estado? Seguro. Hay Tribunales de Justicia, Policías, Ejército, Mesas Electorales, Puertos y Aeropuertos, Escuelas y Hospitales... Y hay también muchos libros que hablan del Estado.

    Si debiéramos reducirlo todo a lo que podemos ver, tocar u oler, la realidad sería bastante pringosa. Prefiero que me llamen platónico, y hasta neoplatónico si ustedes gustan.

    En cuanto a la abstención: si propio nombre lo indica. El silencio no puede interpretarse. Aunque se me viene a la cabeza esa impresionante escena de "A man for all seasons" en que se ve a Moro discutir con el Tribunal que lo juzgaba, la máxima: "qui tacet otorgare videtur".

    Buenas tardes al profesor Gregorio Luri y a la compañía.

    ResponderEliminar
  23. Pues Luis, me parece que no te había entendido bien. I'm sorry.

    ResponderEliminar
  24. Tumbaíto: Y sin embargo me imagino que no tendrá inconveniente en que yo voy a votar con mi -supuesto- teresianismo. Ergo...

    ResponderEliminar
  25. Joaquín: me alegro de volver a verte. El problema de la abstención es que es una protesta que no quiere ser gestionada por nadie. Y, por lo tanto, caprichosa e ineficiente. Me refiero, claro está, a la abstención instalada parasitariamente en el sistema.

    ResponderEliminar
  26. La verdad, Sr. Gregorio, me gustaría que no existiese la posibilidad de que votase.

    ResponderEliminar
  27. He leído el post y los comentarios y... creo que es demasiada información en tan poco tiempo. Creo que hay cosas que no comprendo o que, pobre de mí, deseo creer que no comprendo.
    Me he quedado atascado al final, con la lapidaria "me gustaría que no existiese la posibilidad de que votase". Insisto en mi (pretendida) incomprensión.
    Sr. Tumbaito, creo que ese lugar existe. Quizás en Corea del Norte vea realizados sus sueños.

    ResponderEliminar
  28. Sr. Arrebatos,

    En relación con: "me gustaría que no existiese la posibilidad de que votase" sepa que no es un lugar. Corea es un lugar `pero la imposibilidad de voto, no. Por ende, que me guste esa imposibilidad no implica que haya un sitio que me guste.

    Imagínese que después de que usted confiese que le gusta que el Sr. Gregorio tenga la oportunidad de votar yo deduzco que usted es un apasionado de esa repugnante Alemania que aupó a Adolfo Hitler.

    ¿Le gustaría? ¿No lo encuentra miserable? Pero no se preocupe: yo no lo haré.

    ResponderEliminar
  29. Pues miren, yo pienso, respecto a la abstención que... según y cómo, depende de los casos; con el contextualismo más cuidadoso.
    Un alto grado de abstención puede significar descontento. Pero tiene que ser abstención activa, visible, "extraparlamentaria" (en metáfora).
    Pero también puede significar contento: confianza en que los políticos, todos, lo harán igual de bien (que puede ser igual de mal), sean de la ideología que sean, puesto que sus programas no distan muchas leguas. Y una democracia puede funcionar bien, creo yo, en ambos casos.
    Igual que puede funcionar mal con altos grados de participación: por ejemplo, si todo se resuelve en un 49.9 frente a un 50.1 de los votos, en una sociedad muy polarizada respecto a las posiciones políticas.
    En nuestro caso, España, tal vez esté justificada la abstención; yo la practico, aunque entiendo que no del todo razonadamente, pues como decía don Gregorio, la razón actúa cuando no quedan otras vías. Por vía de ejemplo: el asco.
    Aunque seguramente, si miramos la situación con cierta distancia, digamos, histórica (y no me filosofen al respecto), está más que justificado, es más necesario que nunca un voto de castigo, sobre todo, a la estupidez supina.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  30. Una apostilla desde mi experiencia personal. No he tenido ningún cargo político, durante años he trabajado al lado de políticos en puestos de responsabilidad. Constato de la mayoría como dice Gregorio: Íntegros, trabajadores, algunos muy interesantes como personas, un placer haberlos conocido. Y luego un elemento del que no suele hablarse: terriblemente pasionales. La política es una pasión; y, por supuesto, una voluntad férrea de llevarla por caminos sensatos.

    Lola

    ResponderEliminar
  31. Mantengo el comentario anterior incluso después de ver el video del siguiente post. Pero añado que la mayoría de políticos que concozco se creen más listos que nadie, sobre todo que sus electores, lo cual les lleva a cultivar cierto cinismo ambiental; en el caso de Rajoy parece evidente que juega a ser zumbón, esa vocación galleguista (algo que, a mí, particularmente, me divierte; lo encuentro el político más divertido del actual panorama hisdpánico, que ya es mucho) Nada grave, a mi entender, sólo que jamás arrasará como lo ha hecho el huracán Sarkozy.

    Lola

    ResponderEliminar
  32. Otro: Hay quienes defienden que la democracia contiene un elemento de elitismo y que lo peor que nos podría pasar es que vitase todo el mundo. Siendo este un argumento cínico, tiene su miga. Hay, posiblemente, una inevitable abstención que no sé cómo llamar, ¿estructural?, y hay otra abstención que entre nosotros me parece que está fomentada por nuestra concepción de la "res publica". A esta última me refería. Me mantengo en mis posiciones, aunque evidentemente, comprendo que esta es una cuestión compleja que no se puede pretender agotar con cuatro líneas.

    ResponderEliminar
  33. Que pillines son ustedes. Nunca dan nombres. ¿Por qué no me dan el nombre de uno de esos íntegros?

    Ustedes me dan el nombre y yo investigo. A poder ser que no sea político municipal.

    tic tac tic tac tic tac

    ResponderEliminar
  34. Lola: El tema del "eros" político es, sin duda, de una gran seriedad. El viejo Platón, creo, lo entendió bien al señalar que hay gentes políticamente "aneróticas". Pero precisamente por eso una ciudad sana debe fomentar esa pasión. Pretendía subrayar la contradicción existente entre una sociedad que al mismo tiempo que le plantea al poder demandas contrarias (la garantía de su libertad creciente y de su seguridad igualmente creciente) exige una fidelidad incondicional a los partidos mientras la ciudadanía sólo ofrece fidelidades condicionales.
    Respecto al vídeo es, efectivamente, una anécdota. Valorémosla como tal, pero tengámosla presente.

    ResponderEliminar
  35. para tumbaito:existen muchos mas de los que tu piensas, te doy un nombre , CARLOS GARAICOECHEA. cuando quieras puedes investigar.
    cuando investigues,reflexiona antes en tus defectos, seguro que encuentras muchos politicos como tu.

    ResponderEliminar
  36. la abstencion es desanimo de: para que.
    el voto es la ilusion de: por que.
    valorando esto, votad libremente, pensando en positivo, a ser posible en los nietos, y el resultado es :una republica basada en ideales medioambientales, respetando al que piense distinto,
    y la cimentacion, la EDUCACION, con mayusculas.

    ResponderEliminar
  37. Sr. Sobacaz,

    Creo que me entendió mal pues el objeto de la búsqueda eran íntegros que no integristas.

    ResponderEliminar

Magris, otro de los nuestros

Es evidente que el conocimiento fáctico no basta. No basta con saber dónde está el esófago para ser un buen médico ni dominar la gramática ...