viernes, 15 de diciembre de 2006

Mirando hacia atrás con tortícolis

"Nel 1975 un ragazzo scolarizzato conosceva 1.500 parole, oggi ne conosce appena 650"

Vía: Batsceba

Esto es lo que ocurre en Italia. En Francia van por el mismo camino. En España, más listos, no medimos estas cosas. Según Wittgenstein, de quien acabamos de hablar, los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo. O sea que vamos, Chema, hacia el lenguaje onanista.

3 comentarios:

  1. yo soy incapaz de decir cuantas palabras conozco del español, y cuantas del catalán. En cambio, puedo decir, que voy por el Kanji numero 115.
    A ver...
    en serio...
    como contamos las palabras que concemos de nuestro propio idioma, nos ponemos a escribirlas todas del tirón, hasta que no nos acordamos de más? por orden alfabético? se cuentan los pronombres y preposiciones? o sólo aquellas que tienen un significado semántico? se recita el diccionario como si fuera en Corán?
    a ver, estoy intrigada
    como han hecho este estudio?

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  2. Cel·lia, la sociolingüística lleva decadas haciendo estudios de estre tipo, y hay diversas técnicas estadísticas para estudiar el vocabulario de uso de una persona. Normalmente en el caso de los escolares se estudia tanto la expresión (escrita y oral, tanto en ambientes formales como coloquiales) como la comprensión (escrita y oral). Los resultados, con el margen de error correspondiente, son bastante fiables. Y sí, se cuentan las conectivas.

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  3. Me parece encantador el cinismo con el que este tipo de estudios salen a la luz. Si yo fuese el linguista encargado me daria verguenza presentar los resultados, mas que nada, por que perteneceria a la generacion que ha sido maestra o profesor de esos niños deficientes. Que orgullo para mi que sigo leyendo y podiendo criticar a los inferiores, haber dejado semejante herencia a las generaciones venideras.

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Reseña en Libros de Cíbola