domingo, 17 de diciembre de 2006

Magistra vitae?

Entre los mitos de nuestro tiempo uno de los más perdurables es el de la Historia. Por una extraña razón, que no acabo de comprende del todo, no son pocos los que sostienen que la historia es la verdad del presente.

Me explico. Si el presente es confuso, diverso, y esta escindido entre diferentes visiones del mundo, el pasado sería objetivable y, por lo tanto, podría tratarse como un objeto científico neutro. Desde su objetividad historiada el pasado se erigiría en maestro de la vida.

Este es un mito políticamente necesario en la medida en que toda comunidad política necesita creer que su reconstrucción edulcorada del pasado es la reconstrucción objetiva del pasado. No hace mucho asistí a un debate sobre el origen de la nación catalana en el que un historiador ponía en duda su origen carolingio. Jordi Pujol, que estaba presente, replicó que no tenía nada que objetarle al historiador en tanto que historiador, pero que él era político y como tal creía imprescindible defender esta idea tanto en Barcelona como sobre todo en Estrasburgo.

La historia –eso que llamamos comúnmente historia- es –y no sé si puede dejar de serlo- un instrumento ideológico del presente.

Pondré dos ejemplos.

¿A quién le interesa recordar hoy la resistencia de la Barcelona musulmana a los cristianos que la sitiaron? Y, sin embargo, cuando en el año 800 el conde Rostany de Girona, súbdito de Ludovico Pío, rey de Aquitania, sitió la ciudad, gobernada por Sadun al-Ruayni, de sobrenombre Zado, Barcelona se resistió con uñas y dientes contra los que consideraba invasores. Sólo fue sometida por hambre. Los hechos nos son conocidos gracias a la crónica de Ermoldo el Negro, que narra la ansiedad de los sitiados, en angustiosa espera de la ayuda musulmana de Zaragoza, que nunca llegó. Los Barceloneses vivieron la conquista franca como una derrota.

¿A quién le interesa recordar hoy que el Archiduque Carlos de Austria y sus tropas conquistaron Madrid? Los hechos están claros: el día 23 de junio de 1706 el Archiduque Carlos de Austria abandonó la ciudad de Barcelona, decidido a conquistar Madrid. El día 25 de ese mismo mes ya tenía en su poder las llaves de la ciudad. El dos de julio fue proclamado Rey de España. La alegría le duró hasta los primeros días de agosto. Y es que los catalanes lucharon en la Guerra de Sucesión por tener un rey en Madrid.

Con los datos objetivos se construyen crónicas. Con la selección e interpretación de hechos se escribe la historia.

40 comentarios:

  1. Selección e interpretación implican necesariamente subjetividad. Y casi ninguna subjetividad es inocente; siempre hay intenciones detrás de lo que se selecciona. Esta vez no estoy de guasa, ¿eh?

    Es que desde que empecé a estudiar en la Facultad (Historia del Arte en Valencia, por cierto), me han intentado vender esa disciplina como algo científico. Y estoy un poquito harta de que pretendan tomarme el pelo.

    Boas noites.

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  2. Magnífico post, Luri.
    La historia de Cataluña, tal y como hoy se sintetiza y expresa, nace el siglo XIX. Cómo la historia de Euzkadi. Como la Historia de España y aquello que yo llamo, asolación de Castilla en su esfuerzo por transformarse en España.
    La Historia, que es capaz de objetivarse, es un instrumento justificador y reivindicador en manos de políticos con poco escrúpulo. Un Presidente republicano, de la primera, dimitió por no firmar una sentencia de muerte, pero Jordi Pujol no tiene el menor reparo en explicar como puede tergiversar la historia por interés de su ideología.
    ¿De donde salen esas ideologías? Yo digo siempre que de la cocina, de la repetición en el hogar de los que perdieron de la justificación de su derrota. Las cocinas guardan historias tergiversadas, mentiras hechas verdad, sobree la República, el Archiduque Carlos o el Señor Negro de Euzkadi que se enfrentó a los castellanos no se sabe ni donde ni cuando, pero les derrotó.
    Las cocinas con sus historias repetidas de frustración, y ¿porque no? de ignorancia, ponen en pie una historia triunfante, la de la nostalgia, que es la añoranza de lo que no fué.
    Y añado: el Archiduque Carlos abandonó Cataluña y su guerra de Sucesión cuando le ofrecieron algo mejor.
    Y Rafel de Casanova murió de viejo ejerciendo de abogado en Sant Boi, y no como dice un buen amigo mío, e historiador, si se quiere, que murió preso después de la derrota.

    Pero ¿que hacer?

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  3. Evidente es que existen y existieron muy diversas tendencias historiograficas , los distintos enfoques que ha seguido la investigacion historica a lo largo de los tiempos , .escuelas con metodos de estudio diversos al mismo tiempo variedad de corrientes que agrupan a los historiadores entorno a unos y otros temas de su preferencia , segun areas ; Positivistas , escuela de Annales , materialismo historico ...etc


    Al hablar usted concretamente de Historia en Cataluña , un claro ejemplo de polemica , famosa entre los medievalistas , es la aproximacion al compromiso de Caspe que hacen Menendez pidal , y Soldevilla ., dos corrientes de la historia enfrentadas , catalanistas y castellanistas , ante un hecho , que se tilda de decisivo para dirimir la integracion en España , llegando a conclusiones contrapuestasde que fueron beneficiosos o desfavorables , segun la ideologia que ostenten .Ambas corrientes parten de ideas preconcebidas.sobre la identidad catalana y los citados acuerdos
    .Soldevilla , con agudo enfasis manifiesta ; jamas llegara a conocerse totalmente , siempre habra alguien que enturbie con cortinas de humo , y tergiverse pruebas .


    La historia de españa con la busqueda de regionalismos e identidades locales , en ciertas areas , sobretodo la medieval , adolece de provincialismo y demasiada dependencia del exterior en investigacion .Este es un terreno muy abonado para la instrumentacion politica de la historia por parte de los poderes publicos ....asi estan las cosas .

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  4. La pretensión de que la historia no tiene valor para la vida (emplearé esos términos nietzscheanos), además de responder a una determinada posición ideológica (materialista y atea) va contra el sentido común y la convivencia política. Eso puede sostenerlo un desarraigado (como pudo serlo el mismo Nietzsche), pero no quien venere el lugar de sus mayores.

    El sentido de amor a la tierra donde se ha nacido, y donde moraban nuestros padres y ancestros, es una atracción muy poderosa, y muy "vital", también. Negar el valor de la historia para la vida me parece inhumano. Podríamos discutir si todo eran lucubraciones de un rétor en un determinado ambiente académico (la filología alemana finisecular).

    Como tengo pocas ganas de pensar por propia cuenta, recurro a la muleta de J.L. Borges y uno de sus cuentos preferidos, "Los inmortales", donde se ilustra los estragos de la pérdida de memoria. Perder la "memoria histórica" (valga la expresión) es perder el elemento que nos constituye como personas.

    Tampoco insistiré por hoy en que el pueblo judío es un pueblo histórico, que venera su historia, porque es el escenario donde se concertó la "alianza" de Yavé con su pueblo. No me sorprende que el antisemita Nietzsche atacase al cristianismo (heredero del judaísmo) por el flanco histórico.

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  5. Umla: con frecuencia echo en falta a los grandes historiadores del siglo XIX que no tenían reparos en mostrar abiertamente su personalidad en su disciplina y, además, escribían muy bien. Un historiador no es un notario de la verdad, sino una perspectiva (científica, si es serio) sobre el pasado. En la historiografía se suele olvidar facilmente que lo subjetivo no se opone a lo falso, sino a lo objetivo. En una batalla la visión de cada soldado es subjetiva y sin embargo verdadera. Así debería ser la visión del historiador. Y, además, debería tener valor para expresarlo claramente.

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  6. Luis: Me imagino que toda identidad necesita un sustrato narcisista para creerse a sí misma. Y, por consiguiente, necesita un otro en contraste del cual resaltar su narcisismo. Hoy creo que esto es inevitable. De la misma manera creo que toda comunidad genera inevitablemente, por esa misma razón, uno u otro grado de exclusión interna, porque no todo el mundo tiene las mismas tragaderas. Quizás debamos aceptar que la teoría es la contemplación de lo inevitable.

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  7. Joaquín: Me resulta difícil discutir contigo porque el Nietzsche que tenemos como referencia uno y otro tienen muy poco que ver entre sí. Mi Nietzsche no se reconoce en las palabras que salen de la boca de tu Nietzsche.

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  8. Claudio.

    ¿Y qué me dicen de los layetanos, masacrados por legionarios cuyos hijos bastardos aún nos ocupan?

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  9. Me ha encantado el post.
    Tengo una pregunta que hacerle. Que le parece la propuesta de ley de la memoria historica que impulsa el govierno?. Si no he entendido mal, se trata de construir una versión ofcial de los hechos que desencadenaron la guerra civil y la llegada de la dictadura asi como todo lo sucedido en la misma. Ha ocurrido en otros paises como en alemania, en la que todos los niños saben que hitler llevo el pais al paroxismo mas absoluto, gracias a la inclusion de esa version en los libros de historia. Cree que esto seria posible aqui? O no es posible llegar a sacar conclusiones sobre los hechos ocurridos de una manera objetiva?y enlazando con sus ultimas frases ¿Sera posible un acuerdo entre historiadores sean cuales sean sus visiones individuales y sus origenes?
    Un saludo don Gregorio.

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  10. ¡Líbrenos Dios de un acuerdo entre historiadores! Eso sería como el famoso "consenso científico", una aberración óptica sumamente indeseable. Para hacer congresos y juegos florales ya están los poetas.

    Gregorio, el historiador sin duda juega, pero debe hacerlo con las cartas descubiertas, coincido. Aun así, incluso en el XIX estaban Michelet y Von Ranke; y yo me tengo que quedar con Von Ranke, que decía que lo del otro ni era ni podía ser historia.

    Off-topic: le comunico straussiana y conspiratorialmente que hay un mensaje en camino para ud.

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  11. En el siglo XX se instauró, desde el poder, sistemáticamente la mentira y la ocultación deliberada de los hechos más significativos y, sobre todo, de hechos muy recientes. La historiografía totalitaria. Ejemplo cercano: el libro publicado, "Espionaje en españa", cuyo autor era también una ficción (!), para ir calentando el proceso del año 38 contra el POUM, que Stalin quería similar a los de Moscú.
    Muchos -demasiados- intelectuales se pusieron a trabajar conscientemente para la falsificación histórica con tenacidad y ardor sorprendentes (véase el prólogo a ese mismo libro del católico José Bergamín, el cual, años después, insistía en que lo volvería a escribir si se diesen las circunstancias).

    Desde entonces, la historia escrita, desde luego, ya no es lo que era, y no sé si volverá a serlo; de todos los quehaceres intelectuales es el que ha quedado más tocado. Así Pujol puede espetarle sin rubor a un historiador que él como político (!) defenderá otra cosa.

    Lola

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  12. Claudio: Entre las visitas imprescindibes que una persona (a mi parecer) debe hacer se encuentra la de la tumba de Walter Benjamin en Port Bou. Creo que se ha elegido perfectamente el texto del epitafio: "NO hay monumento de cultura que no lo sea también de barbarie". Cada vez que sospechamos que formamos parte del club de los buenos deberíamos recordar esta frase. En todo caso a lo que deberíamos aspirar racionalmente es a que la nuestra sea menos imperfecta que la causa del otro.

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  13. Usuario anónimo:

    1) Me gustaría tener ideas claras sobre todas las cosas, pero, lamentablemente no es así. Yo nací en un pueblo en el que el párroco era quien decidía a quien se le daba o no el paseíllo. Los muertos, cuyos asesinos todo el mundo conocía, eran oficialmente desaparecidos y sus mujeres nunca fueron reconocidas legalmente como viudas. Conocí muy de cerca el dolor e alguna de estas viudas. En este sentido el que una familia quiera reconstruir su pasado me parece perfectamente legítimo. Ahora bien que el poder fomente la recuperación selectiva de la memoria, me da miedo, porque ¿dónde comienzan y dónde acaban los agravios? Fíjese usted que en estos tiempos hasta añoro al Carillo que defendía la reconciliación nacional. Todo esto podría haberse hecho de manera muy diferente, poniendo la restauración de la memoria al servicio de esa reconciliación. Pero no está siendo así. Corremos el riesgo de lanzarnos unos a otros los huesos de nuestros muertos no como contenidos de la memoria, sino como estrategías políticas del presente. Y eso sería una inmoralidad.

    2) ¿Qué significa "objetividad" en historia? ¿Sígnifica algo más que reconocer la legitimidad de las visiones subjetivas? Si aceptamos que la divergencia política es legítima en el presente porque responde a diversas (y honestas) maneras de entender la realidad, ¿por qué negar esta legitimidad al pasado? Lo que hay que exigir a los historiadores es, primero, que no falseen los hechos; segundo que especifiquen con claridad sus criterios de selección de datos; y, tercero, que se atrevan a manifestar con claridad su perspectiva historiográfica. Es decir, tres quimeras.

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  14. Don Chema, me nombra usted a dos grandes historiadores que, además, sabían escribir. Permitame confesarle una cierta debilidad por Michelet. Igual tenía razón Ranke, pero qué bien contaba historias. Ambos pertenecían a un tiempo en que la sociología histórica y la economía aún no habían sepultado los hechos de los hombres entre datos estadísticos, tan objetivos ellos. Porque hubo quien creyó que la estadística era la verdad de la historia. Desde entonces la historia, como disciplina escolar, aburre profundamente a todos los alumnos.

    Off-off-topic: ¿?

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  15. Lola, efectivamente, la historia del POUM es la prueba del nueve de la objetividad histórica. ¿Tienen derecho sus herederos a la memoria?

    Recordemos a Gil de Biedma: "De todas las historias de la historia..."

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  16. A su debido tiempo, maese Luri.

    Y, ahora que no me oyen en la carrera, yo tampoco doy un duro por los historiadores que no cuentan nada -aunque los otros sean, ay, necesarios.

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  17. Hola a todos:
    Don Gregorio me ha tocado la fibra sensible. Como ya se ha apuntado mas arriba, los muy "objetivos" Historicistas como Von Ranke, seleccionaban que datos objetivos habia que tratar. Lo mismo se puede decir de los Neohistoricistas y sus montañas de datos estadisticos (no niego que sea necesario usar dicha informacion, niego que solo se usen y se justifique el caracter cientifico de la Historia con dicho material). Ademas, el "objetivo" Von Ranke era un legitimador del II Reich, etc.
    Nadie puede ser objetivo cien por cien. Lo que si se puede ser, es honrado intelectualmente y seguir un metodo de trabajo lo mas "cientifico posible" dentro de las limitaciones obvias de la disciplina.
    Como en alguna ocasion, me confieso cercano a Annales, sobre todo a Braudel y su temporizacion de la Historia. El problema es que hoy dia por desgracia, muchos historiadores y sobre todo, supuestos historiadores se creen lideres de opinion o estan "vendidos" a ciertos intereses, identificandose historiador con algunos vendedores de libros o unicamente con los catedraticos, cuando hay mucha gente que realizan muy buen trabajo, cada uno siguiendo un metodo de trabajo, desde fuera de la Universidad. Un ejemplo paradigmatico el difunto profesor Dominguez Ortiz.
    Si creo, por deformacion profesional, que la Historia si sirve para aprender del pasado. Aunque algun materialista historico podria reprocharme no saber de Historia, podemos observar como se pueden repetir ciertos hechos o circunstancias a lo largo de la Historia. Un ejemplo es cualquier revolucion, sea la Francesa, la Rusa o la que ustedes deseen, con una toma del poder por parte del pueblo, una fase de radicalizacion popular y una fase posterior de "derechizacion" del proceso en beneficio de grupos sociales muy determinados, etc. Lo mismo podemos aplicar a situaciones de crisis economica, que siempre fomentan la aparicion de lideres, guias, mesias varios, etc.
    Saludos a todos.

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  18. Si a usted le interesa... es grato de leer para nosotros... ayuda a estar un poco o algo en otras cosas... y la historia no es mal lugar. Algo que no duele, a no ser que te toque de cerca.

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  19. Esto de la utilización política de la historia me pone a parir. En ciertos foros he asistido boquiabierto a discusiones enfurecidas entre catalanistas y españolistas sobre la historia. Se trataba de justificar sus ideas nacionalistas y políticas recurriendo a hechos ocurridos hasta hace mil años. Realmente me parecía perplejo.
    ¿ Es que no se puede comprender que la historia la hacen tanto los hombres de ayer como los de hoy,, nosotros? ¿ Que ésta influye en nuestras costumbres y organización pero no nos ata las manos ? ¿ Que estamos condenados a modificar nuestro entorno, a hacer historia?
    Y otra cosa, !qué soberbia creer que tus tiempos son mejores que los que vendrán, esos que los advenedizos habrán cambiado y que tus hijos sentirán tan suyos como tú sientes ahora los tuyos!

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  20. Wallenstein: No me he acabado de enterar si la fibra que le he tocado ha sonado o no en sintonía con lo que yo decía. En cualquier caso me explico un poco más.

    No niego que la historia deba utilizar técnicas estadísticas, simplemente me decepciona (¡y ya me dirá usted que relevancia tiene esto!) su obsesión por convertirse en ciencia, alejándose de esa percepción de sí misma como relato crítico de la sabiduría práctica humana que, en mi humilde parecer, la había hecho grande. Sin duda es muy interesante conocer las variaciones demográficas de tal o cual región o la relación entre el queso y los gusanos; pero cuanto más se ha hecho científica (en su descabellada pretensión de convertirse en "ciencia total", que decía Villar) más difícil ha sido hallar en sus páginas la singularidad de los hombres históricos.
    Entre mis libros viejos conservo con especial cariño un "Ejemplario", escrito por José María Pérez Brun, y editado en 1936, que se justifica a sí mismo por su utilidad para "conocer la vida de los demás. Bañar el pensamiento en las nobles vidas de los grandes hombres. Y después de medir a los demás, conocerse uno mismo, porque conocerse es regirse, gobernarse". Hoy ningún historiador se plantearía semejante atrevimiento. Pero esta es la esencia del humanismo: la posibilidad de medirse con los grandes. Curiosamente el espacio dejado vacío por la expulsión de los hombres -de los grandes hombres, especialmente- de la historia, está siendo ocupado con pleno éxito por ese hijo bastardo de la literatura y de la historia que es la novela histórica.

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  21. Joseph: Efectivamente, la llamada ciencia histórica es una prolongación de la plaza pública presente. Conviene tomarse el asunto con calma.

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  22. Así es. Pongame un descafeinado ;)

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  23. Claudio.

    ¡Vaya éxito!
    Un par de cosas.

    1. Yo sí creo que hay un nivel objetivo, de hechos. No hace la historia pero reduce el abanico de lo que podemos decir.

    2. Las dos frase finales de sus párrafos:

    Los Barceloneses vivieron la conquista franca como una derrota.
    Y es que los catalanes lucharon en la Guerra de Sucesión por tener un rey en Madrid

    ¿serían crónica o ya entran en historia?

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  24. Nada hay más objetivo que un muerto, que además ya no es de derechas ni de izquierdas, ni tiene ideología, filosofía o creencia. A un muerto se le puede desenterrar, pero ¿cómo ocultarlo bajo la palabrería sofística?

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  25. Luri, este post sigue siendo magnífico. Por los comentarios, especialmente a raiz de tu estipendo texto, provocador como debe ser.
    Naturalmente el historiador que escribe desde una emoción sesgada no puede ser objetivo. Si no puede ser objetivo, no puede ser llamado historiador. Yo creo que esto es axiomático.
    Pero los datos, en cualquier caso, son objetivos hasta que dejan de serlo. Dependerá no del sesgo o de la pasión, sino del posicionamiento. Vicens Vives y Américo Castro coinciden en una visión medieval de las Españas que se enfrenta a la Sanchez Albornoz y Menéndez Pidal. Porque hehchos aparte, lo que si es opinable son las motivaciones del poder y de los que se sircunscriben a él, que no siempre están claras. ¿Porque razón Barcelona se opone a la política guerrera de Alfons el Magnanim contra Juan II de Castilla?
    Mientras las Españas se construyen hay convergencia. Cuando España se ha construido aparece el descauerdo.
    Hechos y motivos cosas distintas. Caspe existió y resultó a favor del de Antequera: es irrefutable. Soldevila pone en entredicho en el capítulo XLII de su libro escrito con Valls i Taberner: Hisroria de Cataluña. Este capítulo es de un sesgo tremendo, ya que a los hechos se interpretan, todos, en una dirección destinada a invalidar los resultados. El párrafo destinado al resultado final es un monumento a lo que cada cual quiera denominar. Dice así: "Con todo, la mayoria de compromisarios dió su voto a un príncipe extraño, sustituyendo así la gloriosa dinastia de los condes-reyes por la dinastia bastarda de los Trastamara, que había ceñido la corona de Castilla gracias a un fratricidio. San Vicente Ferrer, por encargo de sus compañeros, proclamó el resultado ante el pueblo. Así, sobre un hombre de reconocida santidad, los principales manejadores del asunto, agentes del Papa Luna (Ram, Aranda y Bardaxí), cargaron la responsabilidad de la sentencia." (Historia de Cataluña, Alianza Universidad, AU 325, pág.311
    Yo, como Wallenstein, con quien sostuve una provechosa polémica hace un tiempo, me declaro cerca de la corriente histórica que tiene en Braudel un exponente teórico importante.

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  26. Y por supuesto, toda mi simpatía e in terés por Michelet.

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  27. Joaquín: Ortega decía que no existían los hechos puros, absolutamente libres de toda valoración. En el momento que se resalta uno, del tipo que sea, se lo coloca como forma sobre un fondo.

    Claudio:

    1. Efectivamente, tenemos muchos -muchísimos- hechos documentados. Y con ellos se elaboran crónicas. La historia es otra cosa y la prueba la tiene usted en las metamorfosis conocidas por la historiografía en el siglo XX: desde la sobrevaloración de la cultura material hasta la historia de las mentalidades. Ya he dicho antes que los datos nos deberían impedir engañar, pero después el historiador ha de atreverse a mostar sus criterios selectivos cuando dice que nos muestra la verdad.

    2. Las dos frases a las que hace usted referencia son simplemente una muestra de que divergentes pueden ser las historias que tienen en cuenta los mismos datos.

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  28. Atizo un poco más las brasas. Una vertiente del escepticismo moderno, y de la "debilidad intelectual", es poner en cuestión el "relato histórico", la actividad de describir los hechos. Que se ponga en duda la descripción historiográfica es una cosa, y poner en duda los hechos mismos (la historia transcurrida) es otra. Sería arrojar el agua de la bañera con el niño dentro. Poner en duda los hechos porque siempre acarrean interpretación, es una modalidad de escepticismo, o hasta de nihilismo. No participo de esta postura. Creo en la Verdad, y en la posibilidad, modesta, del intelecto humano de alcanzarla. Recuerdo haber leído en Hegel (y es una idea común, desde la antigüedad), que la alternancia de tesis opuestas en filosofía ha llevado algunas veces al convencimiento de que no existe ninguna verdad que buscar. Es una opinión desastrosa, y en mi opinión impropia de un filósofo.

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  29. Hola a todos:
    Luis por eso mismo no pretendo volver a polemizar en ese plano. Sin embargo una matizacion. El historiador no puede ser objetivo, al menos al 100% porque su bagaje intelectual le condicionara. Otra cosa es que se deje dominar por sus vivencias o experiencias y otra que siga un metodo que le permita ser lo mas honrado posible.
    Gregorio no creo que la Historia solo sea producto de los Grandes Hombres, pero tampoco unicamente de los "sin voz", de los colectivos (lease los estudios casi exclusivo sobre movimiento obrero, etc.) estando mas cerca del interes por los primeros que por los segundos.
    Si creo que la Historia es una ciencia, con sus particularidades, pero ciencia. Por eso creo que se debe seguir una metdologia de trabajo buscando los hechos, las causas, las consecuencias, etc. de todos estos procesos.
    Saludos a todos.

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  30. Joaquín: te agradezco que agites las brasas. Sirve para caldear la temperatura ambiente. Pero, acogiéndome a las chispas que provocas: ¿Para cuando una historia definitiva del pasado?

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  31. Wallenstein:Yo tampoco creo que la Historia solo sea producto de los Grandes Hombres. Pero me parece que su olvido le resta fascinación (narratividad, literatura, si quieres) al relato histórico.

    Al hablar de ciencia no puedo por menos de tener presente al viejo Aristóteles, porque en el tipo de ciencia que es, se juega cada ciencia su ser. Si la historia quiere ser maestra de la vida tendrá que atreverse a ser el espejo de la prudencia y de la imprudencia de los hombres. Es decir tendrá que ser ciencia de las cosas que pudieron haber sido de otra manera, no de las que inevitablemente son como son.

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  32. Hola a todos:
    Gregorio soy un poco esceptico con respecto a lo que pudo ser. La Historia tiene unas particularidades concretas por las cuales no puede jugar a adivinar el Futuro o a hablar de historias alternativas. Eso creo que es mas hija bastarda de la Literatura que la novela historica.
    Lo que si puede hacer la Historia como Ciencia, es coger un problema historico y llegar a la maxima explicacion posible. Esa si es la labor y la funcion de la Historia, para saber que se hizo mal.
    Por otro lado, la cultura material en determinados contextos es esencial. Si nos basaramos en las fuentes literarias sobre Tarteso, tendriamos un gran estado al nivel de las grandes civilizaciones mesopotamicas, con su gran capital y que fue destruido por la perfidia cartaginesa, en una especie de guerra fria contra el mundo clasico. Si nos atenemos a la cultura material, aun no se ha descubierto esa gran ciudad y capital de Tarteso.
    Saludos a todos.

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  33. Se ha nombrado a Von Ranke y a Nietzsche,
    aunque sólo sea por la relación que con los mismos mantuvo, tan siquiera para criticarlo, ¿nadie va nombrar a Burckhardt?

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  34. Vuelvo: fue, sucedió y tuvo sus consecuencias.
    Ahora nbien, apoyarse en el descauerdo, sin pruebas, catalán sobre el compromiso, para poner en duda los hechos subsiguientes que llevaron a una corriente histórica que nos ha conducido hasta aquí, es un exceso de motivación. El historiador no debiera entrar ahi, el político no debería apoyarse en esa historia supuesta. Pero el conflicto está armado y vivo, 500 años después.

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  35. BURCKHARDT!!! Se merece no uno sino varios posts.

    Primero por su singular amistad con Nietzsche.

    Segundo por haber descubierto ni más ni menos que el Renacimiento con su obra de 1860 "Die Cultur der Renaissance in Italien"

    Tercero -y esta es la cuestión que más me afecta- por su valoración del mundo griego, cuyo estudio consideraba como una necesidad intelectual. Su "Griechische Kulturgeschichte" sigue siendo una lectura apasionante y llena de sugerencias.

    No seré yo quien lo critique.

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  36. Me alegra la coincidencia:)!!!

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  37. el problema es que la historia carece de leyes de caracter universal y racional , a diferencia de otras ciencias diremos mas "pesada " , fisica...etc, en historia se indaga en lo concreto , no se infieren conceptos universales e uniformes , tiene mucho de accion creadora del hombre de ahi su cierta discrecionalidad ...pero ese es tambien su encanto .

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