sábado, 21 de febrero de 2026

Puer robustus

La privatización en curso de la moral está teniendo consecuencias tragicómicas al dejarnos sin criterios comunes para evaluar lo bueno y lo malo. La última es la de esas pobres gentes que salen al espacio público a decir que son animales y a comportarse como tales. El hombre es, ciertamente, el único animal que puede degradarse y hacer de su degradación un estandarte de su identidad. Esta gente nos pide que no los reconozcamos como nuestros semejantes para que puedan ser  estentóreamente semejantes a sí mismos, pero no son sino la manifestación del progreso social del "puer robustus". La perturbación del orden nos la quieren hacer pasar como el nuevo orden. A veces, en esos días en los que el pesimismo me tiene preso, tengo la sospecha de que vivimos en  los últimos días de la República de Weimar. Sin embargo, cuando me siento optimista, me parece evidente que la pulsión de la diferencia acabará siendo vencida por el predominio mismo de la diferencia.

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