He andado unos días recorriendo carreteras españolas. En realidad, hemos andado, porque este viaje o lo hacía en compañía o no lo hacía. Las fuerzas van menguando y, sobre todo, la recuperación cada vez es más lenta. Así que le pedí a mi hijo que me hiciera de chófer y nos hemos lanzado los dos a la carretera. Ha sido un gran viaje por tierras empapadas de agua: Barcelona - Zaragoza (los Monegros reverdecidos) - El Burgo de Osma - Valladolid - Urueña (¡qué frío)- Tordesillas - Valladolid (de nuevo) - Ourense - O Barco de Valdeorras - Saldaña - Santander - Azagra - Barcelona. Hemos comido mucho (sitúen en un extremo el lechazo al horno y en el otro el pulpo a feira, y casi hemos dado con todo lo que hay en medio. Hemos bebido aún más. Esos blancos de la Ribeira Sacra no necesitan bendiciones porque salen de la tierra bendecidos.Y hemos ido de padre e hijo. Esta mañana me he pesado. He engordado 4 quilos. Medio quilo por día.
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