martes, 12 de mayo de 2026

Respuesta a una invitación

Recibí recientemente una invitación a dar una charla en un lugar que me apetecía visitar, pero, a pesar de la amabilidad con que estaba escrita, tuve que rechazarla porque el tono de la invitación dejaba claro que el medio en el que tendría que hablar estaba impregnado de un progresismo que me convertía en predicador "in partibus infidelium".

Así que, tras agradecer, con sinceridad, la invitación, les dije que me temía que se habían equivocado de destinatario.  "Yo soy un conservador -les dije- que cada día encuentra nuevos motivos para seguir siéndolo". A partir de aquí quise dejar clara mi posición frente a ciertos conceptos del catecismo progre que se enarbolaban en la invitación.

"No me gusta nada la expresión "pensamiento crítico", porque habitualmente entendemos por tal el pensamiento que coincide con el nuestro. Prefiero hablar de pensamiento riguroso. Respecto al diálogo, el viejo Platón me enseñó que suele terminar mal. Lo que de forma realista podemos pedirle a un diálogo honesto es la clarificación de las diferencias (no es poco, porque, como decía Aristóteles, la polis está hecha de diferencias). Términos como "resistencia", "memoria democrática", "identidad", "alteridad", "hegemonía" o "márgenes" sólo los utilizo con guantes y mascarilla. Detesto la beatería filosófica que a menudo les acompaña". 

"Educación es política y, por tanto, una promesa destinada a permanecer incumplida. No creo que haya un despacho oculto donde "los poderes hegemónicos" diseñen los currículos educativos, pienso más bien que la sabiduría política es siempre escasa y que no conviene atribuir a una inteligencia maquiavélica lo que se pueda atribuir a la estricta falta de inteligencia. No me imagino a nadie que hoy nos quiera menos críticos y más vulnerables... Lo que constato es que pensar es difícil y que una sinécdoque tiene más poder de movilización que un silogismo. En definitiva, que la polis es la caverna y más allá no hay nada. Esperar a que un día la ciudadanía llegue a ser libre, crítica y responsable es confiar en la infinita pachorra de la eternidad. Nuestro comportamiento cotidiano (también entre filósofos) tiene mucho más que ver con un hooligan que con un científico en un laboratorio. Opinar es fácil, razonar es muy costoso y con frecuencia no es recompensado por resultados valiosos.

Es bien conocido que, según Marx, los filósofos hasta ahora no ha hecho más que interpretar el mundo, cuando lo que hay que hacer es cambiarlo. En mi opinión, de la premisa (los filósofos no ha hecho hasta ahora más que interpretar el mundo), debería deducirse que interpretar el mundo es tan difícil que no parece que lo podamos conseguir. Por tanto, existen indudables riesgos en intentar transformar lo que no hemos comprendido."

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Respuesta a una invitación

Recibí recientemente una invitación a dar una charla en un lugar que me apetecía visitar, pero, a pesar de la amabilidad con que estaba escr...