martes, 9 de junio de 2026

Lo inesperado

El tiempo con la edad se acelera y tiende a hacerse previsible. Ya está aquí San Juan, de nuevo, y acabamos de pasar la Semana Santa y la Navidad y, total, tras el verano llega el otoño. Y mientras tanto, los nietos crecen a una velocidad que no tiene piedad con los abuelos. Quizás la gracia de la vida consista en celebrar los encuentros esporádicos con lo inesperado e imprevisible. Inesperado fue lo que le escuché a una mujer que iba en el tren junto a un hombre: «Yo sé que me quieres hasta cuando no me quieres». Inesperada está resultando la capacidad de congregación del Papa, la gente joven que lo sigue, el bullicio religioso, desinhibido y alegre de las monjas, tan jóvenes, la afirmación de lo que somos frente a algunos que no entienden que nos guste flirtear con lo infinito.

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