miércoles, 11 de marzo de 2026

Huevos rotos

Ando con el agua al cuello, o sea, todo genial. Me gusta, desde luego, mantenerme activo, pero si cruzo la frontera de la hiperactividad (a lo cual soy muy propenso), después tengo que pagar un precio: un par de días tumbado en el sofá, como envuelto en un sarcófago de cansancio, esperando que echen algo entretenido en la tele que me haga sobrellevar la mala conciencia de no estar haciendo nada. Las rodillas las tengo en plena sublevación, especialmente la izquierda, fiel a su posición en el parlamento de mi cuerpo. Pero en medio de la marabunta, hay también sus claros del bosque, por ejemplo, el gratísimo de ayer en La Salle, acompañando a Jordi Feixas en la presentación de su libro, Aprender leyendo, junto al muy admirable, Armando Pego. Este hombre no es una persona, es un mundo y hablar con él -es lo que hicimos paseando por Barcelona- es como atravesar mil paisajes fascinantes. No conozco a nadie más inactual que él, menos contemporáneo de sus coetáneos, y eso es lo que lo hace fascinante mí tan admirable. 

Lo canta Homero Aridjis:

"Buenos días a los seres

que son como un país,

y ya verlos es viajar a otra parte".

Al dejar a Armando bajé por Balmes en busca de un sitio decente para cenar, porque a las 22:00 tenía que estar a Catalunya Radio. Encontré un restaurante que me pareció digno de su nombre y pedí unos huevos rotos con jamón y patatas. Parece un plato sencillo, pero en qué pocos sitios lo hacen bien! El de ayer no fue uno de ellos, así que frustrado y cojeando me fui a la emisora. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Huevos rotos

Ando con el agua al cuello, o sea, todo genial. Me gusta, desde luego, mantenerme activo, pero si cruzo la frontera de la hiperactividad (a ...