Ya en casa, en pijama, entre todas esas pequeñas grandes cosas que hacen de una casa tu hogar. Escribo esto en mi sofá, que se está cayendo a trozos, pero me resisto a tirarlo a la basura, porque me parece que se llevaría con él todas las horas que hemos pasado juntos, dándonos mutuamente compañía y sentido. Recorro con la vista las estanterías de mi estudio y las veo sobrecargadas de objetos de muy poco valor económico, pero de enorme valor sentimental, cada uno de ellos me habla de algo y, sobre todo, de alguien. En cierta forma mi biografía es la de los objetos que me rodean pacientemente, sin envejecer, viendo pasar impasibles el tiempo. Vivirán mientras yo viva y los que vengan después ya decidirán qué hacer con ellos. Desde el sofá todo lo que me ha ocurrido recientemente por Querétaro y México tiene algo de irrealidad. Por una parte es inmediato -¡sucedió ayer!- y por otra está envuelto en la neblina de la distancia. Pensar en México no es para mí pensar ni en paisajes ni en objetos, sino en los rostros de las personas que me han acogido, me han regalado confidencias, me han invitado a participar en proyectos... En todos los que ya tenemos tantos recuerdos para compartir. Nos faltarán sobremesas para recordárnoslos mutuamente. Quizás no haya país en el que sea más fácil hacer amigos que Méxicos, ese país desmedido.
miércoles, 3 de junio de 2026
Le lejana intimidad de México
Ya en casa, en pijama, entre todas esas pequeñas grandes cosas que hacen de una casa tu hogar. Escribo esto en mi sofá, que se está cayendo a trozos, pero me resisto a tirarlo a la basura, porque me parece que se llevaría con él todas las horas que hemos pasado juntos, dándonos mutuamente compañía y sentido. Recorro con la vista las estanterías de mi estudio y las veo sobrecargadas de objetos de muy poco valor económico, pero de enorme valor sentimental, cada uno de ellos me habla de algo y, sobre todo, de alguien. En cierta forma mi biografía es la de los objetos que me rodean pacientemente, sin envejecer, viendo pasar impasibles el tiempo. Vivirán mientras yo viva y los que vengan después ya decidirán qué hacer con ellos. Desde el sofá todo lo que me ha ocurrido recientemente por Querétaro y México tiene algo de irrealidad. Por una parte es inmediato -¡sucedió ayer!- y por otra está envuelto en la neblina de la distancia. Pensar en México no es para mí pensar ni en paisajes ni en objetos, sino en los rostros de las personas que me han acogido, me han regalado confidencias, me han invitado a participar en proyectos... En todos los que ya tenemos tantos recuerdos para compartir. Nos faltarán sobremesas para recordárnoslos mutuamente. Quizás no haya país en el que sea más fácil hacer amigos que Méxicos, ese país desmedido.
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Ya en casa, en pijama, entre todas esas pequeñas grandes cosas que hacen de una casa tu hogar. Escribo esto en mi sofá, que se está cayendo ...