Lo que la filosofía persigue es, para Hegel, la reconciliación del pensar y del ser. Confía en que el pensamiento pueda abarcar lo real para decirlo con exactitud. Pero esto es lo que no puede aceptar la tecnología. La tecnología quiere situar lo real a las órdenes de lo posible, y lo hace con tal empeño que la distancia entre lo real y lo posible no deja de incrementarse. Por supuesto, lo posible se incrementa a expensas de lo real. En esto reside la esencia de la tecnología. Por eso Heidegger acierta cuando considera que una muestra precisa de esta esencia está en el Marx que sostiene que los filósofos no han hecho hasta ahora otra cosa que interpretar el mundo, cuando lo que hay que hacer es cambiarlo. Aquí Marx se revuelve contra Hegel y a favor de la tecnología; es decir, de la reconstrucción de lo humano en la dirección del deseo.
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