jueves, 4 de junio de 2026

Un ciego vendiendo móviles

Esta mañana, después de una entrevista muy agradable con Manel Manchón, he ido a comprarme un iPhone. El que tenía llevaba varios días en la UVI, desahuciado y con respiración asistida. Me ha atendido un joven paciente, amable y eficiente que, además, era ciego. Un lujo. Me ha sorprendido su memoria para el sitio exacto de las cosas y, sobre todo su sentido de la ironía. "Adiós, Gregorio", me ha dicho al despedirme, "me quedo con su cara". Es de origen marroquí pero, según me ha contado, vino a España siendo una criatura. Sin duda, ha crecido bien. Poco antes de despedirnos me ha pedido disculpas porque "creía que estaba usted solo". Lo estaba, pero una chica se ha puesto a mi lado para observar un iPhone y él ha captado inmediatamente su presencia. Después me ha asegurado que nos identifica a cada uno por nuestro olor, porque cada uno olemos distinto. Ante un ejemplo de superación personal como este uno se queda admirado porque tiene delante a un auténtico campeón de la vida que ha sido capaz de conquistar la normalidad en el trato con sus semejantes.... porque todos padecemos algún tipo de ceguera.

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