La frase de ayer la escribió Trapiello a propósito de lo ocurrido con cierta incontinencia verbal de Rosa Belmonte:"No se puede hablar a tontas y a locas". El discurso de ayer y, muy posiblemente, el discurso que recordaremos en el futuro, es el de Marco Rubio en Munich. Es un discurso aparentemente de guante blanco, pero que sitúa a Europa, crudamente, ante su destino, porque "We in America have no interest in being polite and orderly caretakers of the West's managed decline." La inconsistencia buenista, demagógica y flácida de ayer fue la del primer ministro español, que, haciendo un alarde de política-ficción, decidió ignorar la realidad para dirigirse a sus tertulianos afines con esta extravagancia a tontas y a locas: "Experts estimate that the US alone will invest $946 billion in nukes over the next decade — enough to eradicate extreme global poverty".
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