jueves, 19 de marzo de 2026

Malgrat de Mar

Hoy es El Confidencial el que recoge mi comentario sobre Torrente. Me imagino que estos días, a pesar de que el mundo está patas arriba, debe quedar mucho espacio libre en los periódicos y hay que llenarlo de cualquier manera. Esta tarde he estado en la biblioteca de Malgrat de Mar hablando de cosas de educación con un grupo magnífico de gente del pueblo. El tiempo ha pasado volando. Tenía previsto hablar una hora, han sido dos y se ha quedado corta la cosa. Tengo 70 años y justo ahora estoy comenzando a aprender a mirar con serenidad: las estaciones de tren (una pareja de jóvenes riñendo), los parques (adolescentes en un banco, pasando frío), las calles (casi desiertas), las fachadas modernistas (tan previsibles), el movimiento de los atardeceres (en los bares), los escaparates de las tiendas (mostrando lo que en cada lugar es de valor)... He subido al tren cojeando y apoyado en mi bastón y un marroquí un poco más joven que yo me ha cedido el asiento. Los demás pasajeros han hecho lo que suelen hacer, aparentar que no me ven. Él se ha levantado y no ha admitido mis pegas. Con su media lengua me ha asegurado que es bonito ayudar, que si ayudásemos más habría menos guerras y que la vida es buena si ayudas.

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