martes, 1 de mayo de 2007

Nicolas Sarkozy I

He leído varias veces el discurso de Nicolas Sarkozy en Bercy del domingo 29 de abril. Me parece un texto de una gran importancia, tanto por su tono como, sobre todo, por su contenido. Aun a riesgo de parecer excesivo diré que no es solamente un discurso neoconservador, es el acta fundacional del neoconservadurismo político europeo. La cuestión me parece lo suficientemente importante como para dedicarle varios post. Pero no comenzaré por Sarkozy, sino por el 60 aniversario del desembarco aliado en Normandía, que se conmemoró el 6 de junio de 2004.

Justo un día antes, el 5, murió Ronald Reagan en California a los 93 años. A lo largo de la siguiente semana su país le dedicó un rendido homenaje, que distó mucho de ser comprendido en Europa, lo cual, obviamente, sólo habla de nuestra miopía. El objetivo de Reagan como presidente (1981-89) había sido devolver a EEUU el orgullo se ser "una nación demasiado grande como para conformarse con pequeños sueños". El Presidente Bush, que llevaba unos días en Europa, recibió la noticia en París. En una pequeña declaración comentó que durante el mandato de Reagan los Estados Unidos dejaron atrás "una era de división y dudas sobre sí mismos". Para muchos europeos Reagan y Bush comparten la misma imagen de –digámoslo directamente- bobos pretenciosos. A ambos se los mira desde aquí por encima del hombro, considerándolos unos simplistas obsesionados con pocas y peligrosas ideas. Si Reagan veía en la Unión Soviética “el Imperio del Mal”, Bush inició su mandato trazando “el eje del mal”. Evidentemente los norteamericanos han estado, sobre todo en el caso de Reagan, muy lejos de compartir este desprecio.

Al llegar a Europa, Bush fue recibido con manifestaciones de rechazo en Roma y París, convocadas por pacifistas, trotskistas, comunistas y Verdes. A los actos conmemorativos de Normandía llegó también el presiente ruso, Putin. No hubo ni una protesta contra él. Chechenia, evidentemente, importaba a los manifestantes mucho menos que Irak. No deja de ser sorprendente esta conducta. ¿Es que Europa ya ha olvidado su inmensa deuda de gratitud con los más de 400,000 soldados americanos muertos para liberar a los europeos del yugo del fascismo y del posterior avance imparable del Ejército Rojo de Stalin en el frente del Este? ¿Se merecía su memoria recibir esa bofetada desdeñosa?

No es nada fácil comprender los motivos del desencuentro entre Europa y los Estados Unidos. Se han ensayado todo tipo de explicaciones que van más allá de las diferencias entre venusianos y marcianos. Las más convincentes me parecen que son las que apuntan a las diferentes manera en que vivimos la Guerra Fría. Conviene recordar que mientras los americanos se vieron a sí mismos como un país unido (a pesar de los paréntesis contraculturales y contestarios de los años sesenta y setenta en torno a la Guerra del Vietnam) frente a un enemigo con capacidad suficiente para destruirlos, los europeos, cuyo territorio estaba desgarrado desde el final de la segunda guerra mundial, se vieron sometidos a la traumática experiencia de la descolonización, especialmente hiriente en el caso de Francia. Europa vivió una profunda herida narcisista para cuya cura recurrió a una ideología de la culpa. No escasearon los intelectuales que se interrogaban a cerca de si las ideas que hasta hacía poco Europa había considerado universales (la razón, la democracia, la igualdad, etc) no expresaban en realidad una perspectiva eurocéntrica y por lo tanto sesgada de la realidad mundial. De repente los europeos comenzamos a sentir vergüenza por ser eurocéntricos. En ningún otro continente hubo más partidarios del "otro", en ningún lugar se habló con más admiración de la "otredad". El "Otro" fue elevado a la categoría de “sans culotte honorario” (le debo la expresión a Mark Lilla). Aquejados de un narcisismo culpable, los europeos creímos que bastaba con ponernos moralmente de parte de "los damnificados de la historia" para sentirnos, si no buenos, al menos mejores que los norteamericanos. Aunque no por ello disminuimos nuestro nivel de vida.

Por un curioso mecanismo justificatorio, Europa comenzó a sentirse moralmente superior a los Estados Unidos en la medida en que se sentía más culpable. Por eso si algo no se podía soportar a este lado del Atlántico era que en los Estados Unidos un presidente como Reagan proclamase sin complejos su fe en la superioridad moral de la causa americana. Tener seguridades morales llegó a convertirse para muchos europeos supuestamente notables en sinónimo de culpabilidad.

El próximo post: El neoconservadurismo galo.

31 comentarios:

  1. Sin duda, la catadura de Putin no puede compararse con la de Bush. En cualquier caso, que a uno se le hubiera de fusilar inmediatamente, no quita que el otro tuviera que estar delante de un tribunal internacional por crimenes de guerra, y no porque lo digan los troskystas (diré más, aunque lo digan los troskystas; desde mi punto de vista estar rodeado de imbéciles que piden lo mismo que uno demanda no resta legitimidad a lo que sabes que es correcto). Sin duda también, ésto no sucederá, porque el mundo es como es y no hay que darle más vueltas. Pero tampoco tenemos que comulgar con piedras de molino.

    En todo caso, se debe afinar un poco más para evitar simplificar demasiado: como mínimo técnicamente, EEUU entro en guerra porque se la declararon Japón y Alemania. Exactamente igual que la URSS. Es decir, EEUU se defendió de un ataque, no vino a salvar europa, sinó a si misma (de sus propios errores, por cierto: el congreso de los EEUU no ratificó, ni por lo tanto, supervisó, el Tratado de Versalles que había firmado y impulsado Wilson al acabar la primera guerra mundial, dejando, como Francia y Reino Unido, que Alemania se rearmara, etc, etc). En segundo lugar, los avances sovieticos fueron anteriores a la entrada masiva y efectiva en la guerra de los EEUU: sin ir más lejos, Stalingrado, el principio del fin alemán, acabo en enero del 43, y Normandia se produjo en junio del 43.

    ResponderEliminar
  2. De Reagan, creo que en Europa, poco o nada se ha querido comprender. Como con Margaret Thatcher, frente al análisis o contraposición de ideas, la descalificación sistemática. En fin no es de extrañar que la visita de Reagan al cementerio de Bitburg, causara tanto estupor entre los "falsarios de hojalata" de la Vieja Europa, donde en mi opinión hubo grandeza, se quiso ver miseria, donde
    fortaleza, debilidad, donde honestidad y generosidad, provocación....
    C.

    ResponderEliminar
  3. RMF: Bien venidas sean todas las puntualizaciones, de verdad. Y, efectivamente, "estar rodeado de imbéciles que piden lo mismo que uno demanda no resta legitimidad a lo que sabes que es correcto."
    No pretende defender a cualquier precio a los EEUU. ¡Que se defiendan ellos! Lo que me inquieta es la obsesión norteamericana de una buena parte de las buenas gentes europeas, que me parece que incapacita para ver la realidad.

    ResponderEliminar
  4. La obsesión norteamericana...
    ¿Cómo no?, si tenemos que padecer "sus decisiones" políticas (vease su teoría de espacio vital, su no acuerdo Tribunal Internacional, su no acuerdo Kioto,etc.) todos nosotros mande quien mande en su Casa Blanca (todos sabemos que son meros títeres de las grandes corporaciones, de las que nunca se habla a no ser que tengan líos sexuales).
    Sinceramente a esas personas que nombras, la historia los colocará donde les corresponde cuando salgan todas las verdades ocultas.
    De todos modos es un esfuerzo de todos el no simplificar y por supuesto no olvidarse de los Putin, reyezuelos, sátrapas, dictadores y demás personajes siniestros.

    ResponderEliminar
  5. Abusando de su hospitalidad Sr. Luri cambio de tercio: ¿porqué parece más católico que judío Karl Lowith en Historia del mundo y salvación, Katz, 2007?
    Mil disculpas.

    ResponderEliminar
  6. Petrusdom: Los norteamericanos gestionan autónomamente sus intereses y hacen lo que parece coherente esperar de una primera potencia mundial: pretenden continuar siendo lo que son. ¿Cómo les explicamos que han de dejar de serlo para evitar nuestras suspicacias?

    Yo no soy antiamericano, ni mucho menos. Lo que me preocupa, en todo caso, es la incapacidad europea para saber qué es lo que quiere de Estados Unidos y qué relaciones queremos mantener con este país.

    ResponderEliminar
  7. Juan Diego: Ninguna disculpa, al contrario, para mí es un inmenso placer poder discutir de filosofía, y, desde luego, de Löwitz. Pero, por favor, explícame exactamente qué es lo que quieres decir.

    ResponderEliminar
  8. Luri ¿dónde está mi café?, tan grave es la contaminación que he sufrido por Heidegger...
    En todo caso, un abrazo.
    C.

    ResponderEliminar
  9. Gracias Sr. Luri. Quizás no fuera tan desencaminada mi cuestión con el tema que tratan en su conversación de hoy. Estoy leyendo el citado libro de Lowith (disfrutándolo más bien) y me sorprende ver como en su repaso por la filosofía de la historia desde Burckhardt a Orosio, se posiciona una y otra vez defendiendo la aportación histórica del catolicismo: un horizonte escatológico. El mismo tema tratado por Jacob Taubes en "La teología política de Pablo" me parece matizado desde una posición más "judía".

    ResponderEliminar
  10. Querido C: Ya sabe usted muy bien que yo no necesito servirle el café. Tiene usted carta blanca para entrar hasta el fondo de la despensa y hacer de su capa un sayo con todas las existencias (incluso en sentido heideggeriano) de El Café de Ocata, porque, muy probablemente, me quedará a mi medida (el sayo, la capa, o lo que usted se ponga).

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  11. Juan Diego:

    Respecto a Löwitz yo tengo mis dudas de que él se considerase judío. Era, más bien, uno de los últimos representantes de los judíos que creyeron posible ser alemanes.

    En una carta que le dirige a su amigo Leo Strauss desde Roma, en 1935, confiesa abiertamente que su lejanía respecto de la racionalidad y ética de la cultura judía. Añade también que nunca se ha sentido preocupado por los dilemas que sacudieron a su generación en torno al judaísmo ortodoxo y el sionismo político. Quiero decir que Löwitz filosofa desde la tradición filosófica alemana, no desde la tradición judía.

    Respecto a Taubes, sólo una advertencia: Quienes lo conocieron de cerca (Gershom Scholem, por ejemplo)siempre dudaron de su honestidad intelectual.Dicho esto, le añadiré que me gusta el libro sobre la Teología política de Pablo, así como su continuidad en el libro de Agambem "El tiempo que resta".

    ResponderEliminar
  12. Sr. Luri:

    Cuando habla de que los eeuu salvaron a Europa incluye a España en el ámbito del viejo continente?

    Aquí sufrimos una dictadura ridícula y sangrienta con la complacencia de los norteamericanos, no es así?

    Por otra parte, defender la valía intelectual de Bush hijo, se me antoja un esfuerzo titánico, no le parece a usted?

    En cuanto a lo de seguridades morales, tanto usted como yo tenemos unas cuantas -todas divegentes- pero dudo mucho que sintamos culpabilidad alguna.

    Hemos de sentirnos culpables, por el contrario, de no ser sumisos con las políticas delejecutivo norteamericano de turno?

    Espero que no.

    Un saludo!

    Renton

    ResponderEliminar
  13. Este tema quizás sea aún más interesante, ¿desde donde valorar el posicionamiento de un filósofo? Si Löwith y Strauss se situaban en otra manera de ser (o no poder dejar de ser)judíos, y Scholem no estaba en todo de acuerdo con su discípulo Taubes, ¿pueden ellos valorar su honestidad intelectual? El mismo Löwith habla de Comte dando cuenta de su distinta postura histórica (consciente el primero de la deuda con la concepción religiosa de la escatología, con plena resistencia a esta deuda el segundo), pero esto no le impide expresar admiración por un fino trabajo filosófico. ¿Qué hay de diferente en el caso de Taubes?

    ResponderEliminar
  14. Comparto las oportunas puntualizaciones de rmf, porque ellas nos capacitan para ver la realidad.

    ResponderEliminar
  15. Sr. Renton: Pues no creo que el sr. Bush desperezca nada al lado de un Berlusconi, un ZP, un Schröder o un Chirac. Yo no sé si los americanos son o no muy inteligentes, tampoco, a la hora de elegir a sus presidentes, pero hasta ahora no han elegido a un Hitler o un Mussolini. Sr. Renton las tropas americanas permitieron a muchos europeos, incluso españoles, ser estalinistas.
    Dicho esto esta dicho, evidentemente, con la sana intención de incordiar.

    ResponderEliminar
  16. Juan Diego: la correspondencia entre Scholem y Strauss está plagada de puyas contra Taubes.

    Dos ejemplos (perdona el texto en francés, pero es en una edición francesa como he tenido acceso a esta correpsondencia):

    1. Carta de Scholem A Strauss, 2 de junio de 1952.
    “Je suis très déçu par Taubes, après l’avoir observé de près pendant deus ans et demi. Il utilise ses talents indéniables pour des tours de passe-passe philosophiques que je ne peux prendre au sérieux, au lieu de travailler sérieusement avec discipline et abnégation, Des rhapsodies sur des sujets qui lui sont fournis par d’autres et un charabia prétentieux sans cohérence intérieure. Je n’ai pu rien changer chez ce jeune homme. Peut-être qu’aux Etats-Unis il pourra faire quelque chose de bien qui le mettra davantage en valeur. Que cella reste d’ailleurs strictement confidentiel pour le moment puisque nous aurons à nous entretenir de vive vous sur le cas. »

    2. Respuesta de Strauss. Chicago, 22 de junio de 1952 :
    “En ce que concerne Taubes, mes pires craintes on été confirmées. Je n’ai jamais vu une ambition aussi effrontée, pourra-t-il jamais être corrigé? A-t-il la peau qu’il faut pour recevoir la correction qu’il mérite ? »

    ResponderEliminar
  17. Espía: RMF dice cosas sensatas siempre. Confieso que siempre, esté de acuerdo o no con él, me da motivos para pensar. Es un lujo tenerlo de contertulio.

    ResponderEliminar
  18. La última afirmación de rmf, siendo cierta, es parcial a mi modo de ver.
    C.

    ResponderEliminar
  19. Ni escogieron a un Hitler ni a un Musolini ni se hicieron adeptos a tipos como Stalin.

    ¿Pueden decir eso la izquierda?

    ¿Debemos dudar del criterio de las naciones civilizadas que prefirieron el franquismo al comunismo?

    ResponderEliminar
  20. Sr. Renton: Pues no creo que el sr. Bush desperezca nada al lado de un Berlusconi, un ZP, un Schröder o un Chirac.

    Afortunadamente yo creo que sí... no obstante, la obligación moral de aquél que se erige como el Paladín de la Libertad ha de ser superior que la de un dictadorzuelo estalinista cualquiera, no es así?

    Sr. Renton las tropas americanas permitieron a muchos europeos, incluso españoles, ser estalinistas.

    Quizás, lo malo es que permitieron a muchos más españoles ser franquistas, una ancronía que convenía a los intereses del Paladín.
    Ni entraron en la Segunda Guerra Mundial para salvar a nadie ni cuando tuvieron que elegir entre Libertad e interés político se lo pensaron mucho.
    Millones de dedos españoles les señalan, no hablemos de lucha por la libertad por favor, ofende a todos aquellos que sufrieron de algún modo las consecuencias de la falsa moral norteamericana.

    Dicho esto esta dicho, evidentemente, con la sana intención de incordiar.

    Agua. Si quiere incordiarme tendrá que meterme el dedo en el ojo, observe: que jodan a Stalin!

    Por otra parte, qué sentido tiene luchar en Europa por la libertad de pensamiento, por la autonomía intelectual de los europeos, y poner el grito en el cielo cuando estos divergen de las políticas del Tío Sam?

    Renton

    ResponderEliminar
  21. Gracias. Un placer esta primera visita a su café. Prometo estar atento.

    ResponderEliminar
  22. Sr rmf, por afinar un poquito más, le puntualizo que Japón nunca declaró la guerra ni atacó jamás a la URSS, que la primera derrota estrátegica alemana fue el Alamein en 1942 y que el desembarco en Normandía fue en junio de 1944, aunque supongo que esto último es una errata.
    Supongo que el papel de superpotencia que estrenaron los americanos en 1918 nunca les ha hecho demasiada gracia, ya que el movimiento aislacionista es muy fuerte allí. Pero criticar su aislacionismo de entonces y su intervencionismo actual no termino de verlo claro. Me parece más lógico criticar uno y condenar el otro.
    Quizá el momento clave del neocentralismo europeo fue la crisis con Egipto en 1956, cuando franceses e ingleses hicieron una gran operación militar para recuperar el canal y EEUU les vetó. El mensaje recibido en Europa fue algo como "yo me encargo de defender el mundo libre, tú apartate". Ahí se vió que la descolonización era irreversible y Europa recibió el impulso para la construcción de la Unión Europea.
    Y de Bush y Reagan, yo también espero que la historia los ponga en su lugar, pero no en el sentido del ambiente que se ve en este blog. Sobre todo Reagan, mejor presidente e ideologo que Bush, y más consecuente.
    Un saludo y gracias por el café, y por la discrepancia.

    ResponderEliminar
  23. Perdone la molestia otra vez D. Gregorio, pero parece que nuestra común conocida chesk y algunos más empiezan a tener amenazas, incluyendo en algunos casos sms y llamadas a móviles. Por si es de su interés.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  24. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  25. (Olvidé un detalle, por eso eliminé mi entrada anterior. Vuelvo.)

    Me resulta harto difícil determinar quien tiene mayor legitimidad moral. Sin duda en Europa se han cometido muchas estupideces pero, en realidad ¿qué es Europa? Por mucho que me esfuerce (y se esfuercen) en verla como una entidad única, no lo consigo. ¿Qué queremos? Constantemente cada uno de los países que la forman tienen posiciones contrarias.

    Aquí ha habido Stalin, Hitler, Musolini, etc. Sí, de acuerdo. La diferencia es, si acaso, que en EEUU son más limpios y asépticos. ¿Hasta cuando hubo segregación racial? El estado no eliminaba a los negros, pero toleraba los linchamientos. No ocupaba paises militarmente, sino que financiaba los golpes militares. México sigue siendo lugar de paso de armas hacia el sur por drogas hacia el norte, sin que nadie haga más que mirar hacia el otro lado. Haití está como está por motivos similares. Cuando el paro sube demasiado en el sur de California, montan una guerra, pues ahí es donde está la industria armamentística.

    Por otro lado, no hay muchos países "civilizados" que hayan cambiado a sus presidentes (o intentado cambiarlos) mediante el democrático método del asesinato. Y no ha sido un loco pelagatos quien lo ha hecho. Sin duda sí quien lo ha ejecutado. Este pequeño detalle no les concede, a mi entender, mucha legitimidad moral.

    Y no olvidemos que soltaron dos bombas matando a decenas de miles de civiles. Dos bombas que eran militarmente innecesarias, pues Japón estaba ya derrotado y la rendición era algo inminente. Las soltaron como advertencia a la URSS.

    Y aquí llegamos a lo que apunta rmf. Si EEUU aterrizó en Europa no fue para liberarnos, sino para quedarse con una parte del pastel que se estaba comiendo la URSS. Por eso no entraron en España, porque aquí no existía el peligro comunista.

    ResponderEliminar
  26. Hablamos de Europa cuando no era Europa. Hasta 1945, Europa era un conjunto de paises que andaban a la greña dedicados a producir muertos a mansalva, por cuestiones de poder colonial, industrial o por la famosa búsqueda del espacio vital. Había inventado los dos totalitarismos más sangrientos y falaces de la historia: y a lo largo de ella había impulsado varios imperios (algunos imperialismos) y una tremenda expoliación de materias primas y rentas de las tierras del continenete africano y de parte del asiático, así como de la Europa Oriental.

    Europa vivía su violenta historia entre aprendices de fascismo, aprendices de sovietismo y démocracias gobernadas por pacifistas en momentos de tremenda belicosidad. El espectáculo de esa Europa, por ejemplo la reunión de Munich con Chamberlain agitando un papelito ridículo, la fascinación por Hitles y por Stalin de parte de la aristocracia inglesa, de los políticos de derechas franceses y belgas, y de otros países, claro está, , la fascinación por la Unión Soviética, no era sino (creo yo) que el anhelo por encontrar un liderazgo efectivo, una gestión del orden, amenazada por el movimiento obrero para unos y por los fascismos para otroa. Mucha Europa añoraba regímenes fuertes. ¿O no?

    Este continente que nunca había tenido noción de conjunto salvo en una nebulosa cultural.

    Europa deberá algún día, realizar su propio examen de conciencia. El siglo XX empieza realmente en la guerra franco-alemana del XIX (es una forma de mirar la historia como otra cualquiera) y corre desesperadamente hacia su propia destrucción. Europa, idea inexistente, lucha por no ser ni idea. Los admiradores del stalinismo se quedan boquiabiertos con el pacto Ribentrop-Molotov (lo que nadie esperaría nunca) como aplaude a un Chamberlain que cede cuanto no debe ceder el Imperio frente a Hitler. "Hemos salvado la paz" dice el iluso inglés a su llegada a Londres y regala al nazi no solo la región de los sudetes, sino el futuro conquistador de todo el este. Allá se las componga Adolfo, piensa Chamberlain, él nos hará el trabajo sucio de barrer al comunismo.

    España ni pincha ni corta, pero se hace fascista. No son los americanos los que nos hacen fascistas: es el pánico de las democracias occidentales ante los excesos de anarquistas y comunistas durante el primer año de guerra civil. ¿Cómo considerar a esta España una democracia en peligro? ¿Para que ayudar a la República a ganar la guerra? El regalo (realmente de la República) al fascismo es el régfimen de Franco. Dejemos a los americanos tranquilos en esto.

    Pocas voces se oyeron en Europa cuando españa volvió a la Sociedad de Naciones después de su expulsión: Camus, tal vez la única, que dijo: "cuando España entra en esta Sociedad la cultura sale por la puerta de atrás"

    Europa debería nacer en 1946, realmente cuando Stalin cierra Berlín y se comprende que la cosa es seria. El Puente Aéreo que organizan los americanos demuestra a los soviéticos que hay que decir NO de vez en cuando. Y lo dicen en nombre de una Europa inexistente. Después de todo la contienda se libraría en la plataforma continental.

    ¿Porqué se acusa a EEUU de haber permitido el gobierno de Franco.? Habría que preguntar al Reino Unido, porque fué el primer pais importante de Europa en tener un embajador fijo ante el Caudillo en Salamanca. Y por aquí anduvo un periodista condecorado por Franco, muy vinculado al Foreing Office que casualmente era espia de Stalin y acabó su vida en Moscú, aquel alumno de Cambridge: Hiss.

    Yo creo que, como apunta Luri, el complejo de culpa europeo nace con la descolonización, con el descubrimiento de que después de haber creído que lideraban el mundo un pequeño grupo de paises, no habían sabido construir nada más que sus propia cenizas. EEUU tenía entonces una ventaja, una sola, pero evidente: desde 1865 era un país con vocación de liderazgo, no se si imperialista, que es un vocablo sobre el que los historiadores no se ponen de acuerdo. Creo que es más adjudicable a la URRS.

    Europa cayó en la falsedad de sonreir ante el desmembramiento de su cuerpo con la aparición del telón de acero. Uno no sabe con exactitud que tenía Europa que agradecer a la URRS para ser tan cuidadosa en las formas: posiblemente el comercio interno de cada país.

    Y termino: no entiendo porque se acusa tanto a los EEUU de actuar en su propia conveniencia. ¿Porque deberían no hacerlo? ¿En la conveniencia de quien deberían actuar?

    No se trata solamente de los muertos americanos en este continente, sino de los muertos europeos aquí, víctimas de la espantosa historia , que una vez terminada la Segunda GM, vuelve obsesivamente a empezar con las pataletas francesas a la UE, su retirada de la OTAN, etc, etc. Y termino en la Francia de De Gaulle, heroe de oportunidad (lo que no le resta mérito) y penúltimo emperador francés (el último sería Miterrand) porque Luri ha empezado su Post con Sarkozy.

    ResponderEliminar
  27. Gregorio, soy Ignacio ex-alumno tuyo, la politica es interesante y apàsionante pero para mi, más lo es su madre, la filosofía...
    Y el arte, ese todo paradigmático, como algo paralelo a la realidad que vivimos... no se puede aguantar.

    Insisto e insistiré de foma desesperada y cabal que no puedes (podeis)perderte ver a Israel Galván, antes de morir.
    (Podemos quedar un dia y te paso todas las fotocopias y documentos que he recopilado sobre él)

    Su ultima creación: 7 bailes gitanos para el "Apocalisis: El final de este estado de cosas"

    ResponderEliminar
  28. Caramba Luis. De acuerdo en todo. Una apostilla con toque sarcástico: confundir, aunque sea vagamente, la primera potencia del
    mundo con una ONG no deja de ser una curiosidad intelectual digna de estudio como novedad histórica.

    Lola

    ResponderEliminar
  29. Creo que existe también una cierta mala conciencia europea de no haber podido ni sabido salir 'sin ayuda' del nazismo. Que los EEUU intervinieran por propio interés en las guerras eruopeas, no borra la situación anterior, con una Francia colaboracionista en gran parte que después supo 'limpiar' el pasado en los textos convencionales. La pervivencia del franquismo hay que enmarcarlo en la guerra fría, con el estalinismo en alza y, también, hace falta recordar quien mandaba en España durante los últimos tiempos de la guerra civil y si, realmente, se pensaba en instalar una democracia posteriormente, en el caso, altamente improbable, de haber ganado la guerra... Siempre es polémico hablar de los 'americanos', hay mucha visceralidad en torno a ellos y también, creo, un fondo de envidia latente por no haber conseguido, todavía, hacer de Europa lo que, se supone, debería ser, en cuanto a defensa y solidaridad.

    ResponderEliminar
  30. A Luis Rivera: Excelente análisis, esto es repartir leña a todos y poner definitivamente los puntos sobre las íes. Poca gente lo habría hecho mejor. Los americanos, como siempre, hacen lo que les conviene, no como los de éste país que parecemos hacer siempre los que les conviene a otros para recibir una palmadita y una sonrisa y encima quedar de gilipollas.

    ResponderEliminar

Una pedagogía sacramental

Me atreví, tras vencer no pocas dudas, a escribir el prólogo de este libro que viene a defender lo que podríamos llamar una pedagogía sa...