jueves, 5 de marzo de 2020

Tarde de nietos

Tenía que ir a Badalona a una revisión de la vista y me llevé a mis dos nietos (10 y 5 años). Cuando vamos los tres solos se portan siempre de maravilla. Se preocupan mucho por mí y yo me dejo cuidar por ellos. Pasamos la tarde juntos y la verdad es que todo fue muy bien.
Me acompañaron incluso hasta la consulta del oculista.
Éste cuando me vio entrar renqueando me preguntó qué me pasaba.
- Las rodillas, que me incordian -le contesté.
Me pidió que me sentara en una silla y debió observar que algo en mí flojeaba.
- ¿Se encuentra mal? - me preguntó.
- ¡No es nada! Una laberintitis me produce con frecuencia mareos.
El hombre hizo un gesto de compasión con la cara y comenzó a explicarme algo.
- ¿Me puede hablar un poco más alto? -le pedí- ¡Es que oigo bastante mal.
Me miró con cara de pena. Pero la cosa empeoró cuando me hizo mirar por una especie de catalejo y me preguntó qué letras veía mejor, si las de la pantalla verde o la roja.
- ¡Es que soy daltónico! -le contesté.
Entonces vi de reojo a mis nietos que estaban dispuestos a saltar en mi defensa en cuanto el oculista hiciera el mínimo comentario. Sin embargo, sólo dijo: "Pasemos a otra prueba, entonces".
Al salir les compré un Halcón Milenario de plástico y nos fuimos a merendar a un Frankfurt.

2 comentarios:

  1. Esos nietos recordarán este día a perpetuidad, y lo contarán a los suyos. No lo dude.

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  2. ¿un Frankfurt? en breve los abuelos que no proporcionen a sus nietos una dieta rica en verduras habrán de ser re-educados...

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