domingo, 1 de julio de 2012

Koltsov

Koltsov inspiró a Hemingway el personaje del periodista Karkov en Por quién doblan las campanas.

 Sigo leyendo apasionadamente el Diario de la guerra de España de Koltsov. Me parece un libro sin desperdicio. En primer lugar porque Koltsov, que escribe muy bien, no tiene ninguna necesidad de ocultar su partidismo... pero se atreve a mostrar algo más y es este algo más el que me interesa. De hecho lo que me ha empujado a sus páginas es el interés por una joven militante del PSUC, Marina Ginesta, que lo acompaña como traductora. Pero ya hablaré de ella otro día.

Koltsov llega a Barcelona en los primeros días de agosto del 36 y se encuentra una ciudad con un entusiasmo desbordante que él describe de manera un poco tragicómica, porque no se le escapa detalle. ¡Qué página la que le dedica al Hotel Colón, ocupado por el PSUC! No tiene reparos en contar, por ejemplo, que si bien no hay bastantes fusiles en el frente "en la ciudad se ven por todas partes". Barcelona parece vivir más una revolución de la sensibilidad y del aspaviento que de la voluntad y de la inteligencia. Tras obtener un salvoconducto de García Oliver, se dirige al frente de Aragón. Es evidente que él querría hablar bien de los suyos, que son los buenos, pero con frecuencia se queda sin argumentos ante la fatuidad de los combatientes.

- ¿Qué enemigo tiene enfrente? -le pregunta al capitán Medrano, que dirige un batallón en Angües.
 - Los facciosos -le contesta éste muy ufano.
- ¿Pero quiénes, en concreto? ¿Qué fuerzas? ¿Cuántos cañones y ametralladoras? ¿Disponen de artillería?
- Si el enemigo se llama enemigo -le responde Medrano encogiéndose de hombros- es porque no da cuenta de sus dispositivos ni de sus fuerzas. ¡De otro modo no sería enemigo, sino amigo!

Estas frívolas palabras son recibidas con unánimes risas de asentimiento por los de Medrano, que celebran así la agudeza de su capitán. Koltsov, sin embargo, toma nota de que nadie se ha preocupado de hacer el más mínimo reconocimiento de las fuerzas enemigas. Y a nadie parece importarle. La conversación está teniendo lugar en una mesa en la que se ha servido un magnífico cordero a la brasa, regado con un buen tinto de la tierra, a la sombra de los enfundados cañones del batallón, inservibles por falta de munición.

Una advertencia importante: Cualquier interpretación de la figura de Koltsov no puede ignorar su participación en los hechos de Paracuellos. A medida que fue pasando el tiempo el Koltsov corresponsal de guerra fue dejando paso al leal servidor de Stalin, por eso a medida que se van sucediendo las páginas la militancia va derrotando a la objetividad.

5 comentarios:

  1. Estas píldoras de historia que nos vas regalando me entusiasman. Ya sólo faltan Margarita Nelken y Angel Pedrero para rozar la perfección.

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    1. Gracias, amigo. Margarita Nelken lleva un tiempo merodeando por el Café de Ocata... a ver cuándo la dejo entrar.
      Estoy devorando todo lo que puedo leer... siempre que puedo. Lo hago con un estado de ánimo cada vez más triste, fruto de la constatación de un presente continuo al que amo y detesto casi con idéntica intensidad.

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  2. El gato de Schrödinger4:34 p. m., julio 01, 2012

    ¿Tiene usted la edición de Ruedo Ibérico, la de Akal, o la de Backlist? Esta última está disponible en Scribd. Es la que he estado hojeando yo mismo, picado por la curiosidad.

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    1. La de Ruedo Ibérico.
      Ahora mismo, bajo un cielo encapotado, he terminado la lectura. Efectivamente cada vez más el propagandista se va apoderando del periodista y muchas páginas sólo son propaganda completamente impúdica, como las dedicadas a asegurar las conexiones entre el POUM y Franco.

      Por cierto, las reticencias de Koltsov hacia Cataluña se mantienen hasta el final...

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