sábado, 28 de julio de 2012

The Olympic Bomb

Anyone harboring concerns over the state of British culture should have had their fears laid to rest by the London Olympics’ opening ceremonies. British culture is well and truly dead. From the “signing” choir that could hardly sing, to the parade of “notable” left-wing figures carrying the flag around the stadium, the mish-mash of bad music, left-wing politics, and dancing that ranged from silly to abominable showed how truly decrepit Britain’s “thinking” classes have become, now that they rule without opposition from any meaningful political, religious, or ethnic quarter.

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7 comentarios:

  1. En efecto, un auténtico fiasco. Nula capacidad para organizar un espectáculo visual que no haya que traducir. Recuerdo que el de Pekín fue ecuménico y asequible desde ese punto de vista estético. Y para colmo her majesty que me recordó una barbaridad a Jantipa, una santa con muy mala leche. Si hablas de las Malvinas te quitan la acreditación.

    Salud

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  2. Hay que conocer íntimamente la esencia del esnobismo- del puro imperio- para entender qué vimos ayer. El que ha escrito el texto citado, simplemente desconoce por completo de qué se trata.No conoce a las clases altas- las de verdad-, salvo por la tele o los libros.Apela a "la cultura" con la típica ingenuidad de la clase media, que cree que es la medida de todas las cosas la pobre. A ver si nos enteramos de una vez qué era en realidad el Circo Romano, y que el signo inconfundible de la victoria total del puro imperio, es, precisamente, la exhibición bestial del regodeo con lo cutre, con la chusma y sus chucherías.Y el pueblo tan contento, creyéndose hermanado con los señores, ignorante total no sólo de que está siendo objeto de la más cruel de las bromas, sino también de que se trata de un puro acto de dominación, como una fiesta de aristócratas del XVIII donde un salvaje hace monerías y sonríe encantado cuando le aplauden sus gracietas y hasta uno de los invitados sale a brincar y a aullar con él- como Her Majesty ayer-, y todos ríen, pero el pobre salvaje no capta el tono feroz de burla y sarcasmo de las otras risas.
    Business as usual

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  3. Aún estando bastante de acuerdo, me parece evidente que la puesta en escena tuvo algo que pocas veces vemos en este tipo de ceremonias: sentido del humor. La reina en paracaídas o reírse de algo tan serio para los creyentes en el deporte como 'Carros de fuego', tuvo su gracia.
    Es algo bastante común entre los ingleses, independientemente de su ideología, esa capacidad de humor gamberro. Ya me gustaría a mí verlo de vez en cuando por aquí.

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  4. Completamente de acuerdo, Claudio. La reina en paracaídas... Espaterrant!
    Y también, como bofetada al esteticismo chino, me pareció una reivindicación de lo humano, sobre todo la primera parte. El coro de niños discapacitados, algunos en silla de ruedas, cantando el himno delante de la reina es para nota, muy alta.

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  5. En mi opinión creo que el creador quiso abarcar mucho y acabó abranzando muy poco. Me quedo con una escena de la Rev.Industrial donde aparecía un barbudo parecido a Marx, pero que resultba ser un capitalista controlador del trabajo de los obreros. La imagen de un amapola roja, entre el trabajo de esos obreros me recordó a la frase de Marx sobre el opio del pueblo.
    Por otra parte, lo de Beckham en lancha y James Bond en helicoptero, acompañado de la Gran Madre paseando con sus perros en palacio, y el actor humorístico ingles (atkinsons o algo así se llama)...bueno es como un popurri que muestra perfectamente que Inglaterra adopta por cultura e identidad, todo aquello que tiene que ver con el espectáculo...Puro reflejo de nuestros tiempos.
    ERS

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  6. que se puede esperar de un país que inventó el fútbol y luego se olvido de como se juega, que tuvo un sólo pintor y le ignoran, y su dramaturgo más notorio, era pero no era detrás de una calavera, y no se sabe ni quien era. Ademàs tienen monarquia, y un país que tenga monarquía, por antiguo no es de fiar. Además, entre usted y yo, tienen el sentido del gusto y la estètica en el culo.

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  7. Muy de acuerdo con Dhavar. Claro que todo hubiera sido muy distinto bajo la dirección de Peter Greenaway, ¿pero para qué se iban a molestar en hacer algo hermoso y que hiciera pensar? ¡Y encima un galés!

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