viernes, 20 de julio de 2012

Santas de mi devoción (VI)

Ava

13 comentarios:

  1. Como decía Pascal, ¡cuántas estrellas nos ignoran!... Bueno, quizás a usted no.

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  2. Tantes estrelles com hi ha al cel, alguna es deu haver fixat en vosaltres.
    No cal amoïnar-s'hi més del compte :-)))

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  3. Y el Olimpo aterrizó y se hizo carne en Hollywood, nada de santas, diosas, de mi devoción también, por aquello de que por feligresía a ver si algo se pega... qué barbaridad, cuánta hermosura, y qué magníficos artífices, a Fidias y Práxíteles les crecen los dientes... y a mí también, aunque por diferentes motivos, ;)

    La verdad, no hay quien las iguale. Diosas, puras diosas. Y pura iconografía religiosa. ;)
    Saludo pagano, Don Gregorio.

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    1. Por algún lugar dice algún poeta antiguo -y si no lo dijo, debería haberlo dicho- que es pobre aquel que pone la mesa sin esperanza de que un dios venga a compartir con él su comida.
      Quiero decir que hemos caído, Sofía, en el fas-food y estamos condenados a comer solos.

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  4. El gato de Schrödinger7:07 p. m., julio 20, 2012

    Esta mujer, de santa tenía poco.

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  5. Fue una del Señor, por eso admirarla es una forma de rezar

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  6. Este... El Señor es Sinatra ¿no? Vamos que me lo parece,cuando canta sobre todo. Y cuando sonríe.

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    1. Escribí la respuesta desde un móvil. Tenía que haber dicho: "Fue una obra del Señor".
      Pero nuestros errores siempre nos corrigen, como has visto tú bien, Lola.

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  7. Don goyo

    No nos engañe. Usted no había nacido cuando esas diosas se encarnaban. ¿Quizá por eso las adora?
    Las diosas que merecen ser adoradas, ¿son siempre del pasado, o fruto de la imaginación?

    ¿Llegará el día en que alguien, que quizá no haya nacido aún, ponga una vela a Santa Michelle Pfeiffer, o a Emmanuelle Béart?

    Supongo que, pronto -o ¿es aún demasiado pronto?- nos deleitará con una primeriza Jeanne Moreau, y con Françoise Dorléac? Aunque, a principios de los sesenta, Usted hubiera casi visto la luz.

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  8. Para ser diosa de mi devoción es condición imprescindible haber llenado una pantalla de cinemascope de cine de pueblo o haberse encarnado en los comentarios de mi adolescencia con los amigos. Si no es así, no tienen sitio en mis altares.

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  9. El eterno femenino sería un poco como el cuento de la Ava que nunca se acaba, y es que ella es la antípoda morena de Marilyn, con todo lo que eso conlleva.

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